LA OSCURIDAD QUE HE VISTO


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La Oscuridad que he visto

—Te prometí que abandonaría mis insanos estudios —me dijo cuando fui a verlo el día después de que me propusiera matrimonio.

Estaba echado junto a la ventana. Encima de la mesa me sorprendí al ver fórmulas matemáticas de un célebre físico draconiano junto con unas extrañas figuras geométricas que él mismo había trazado en unos finos papeles amarillos.

—Exactamente, ¿Qué estudias?

—Eso nunca te lo diré. No quiero que caigas en mi agujero. Te diré que aquellos estudios me llevaron a donde no soñó jamás ningún poni. Comencé a investigar, cuando de casualidad descubrí que los Hechiceros Tenebrosos de hace siglos tenían razón en un ochenta y cinco por ciento y que los investigadores modernos están equivocados en un noventa por ciento.

Parpadeé.

—¿Cómo es eso? ¿Desprecias las cosas que tú mismo me enseñaste a amar?

—¡Claro que no! Y me emociona que recuerdes nuestras tardes bajo el abeto —sonrió, se acercó a mí y me acarició la mejilla—. Sólo no estoy de acuerdo con su optimismo..., y me di cuenta que ninguna criatura de ciencia es capaz de explicar el origen y el destino de este mundo.

En vez de explicarme todo, sólo caía en más preguntas. Espero que ustedes puedan atar cabos, ya que tienen conocimientos diferentes a los míos, y encontrar la respuesta a este enigma que se saldó con la muerte de mi mejor amigo y el semental que amaba.

—Dales un margen de tiempo —dije.

Los ojos de Lightdawn parecieron echar chispas.

—¡Eso es, Twilight! ¡Verdaderamente eres la mejor alumna de la Princesa! —murmuró riendo—. Has hecho un brillante juego de palabras, ¡Dales un margen de tiempo! ¡En eso mis estudios divergen de la ciencia normal! Los sabios dragones, las mentes más grandes de este continente, se ríen del tiempo. Pero, ¿Qué sabemos del tiempo?

—Star Swirl el Barbudo decía que el tiempo es relativo —yo no soy tan ignorante en esos temas como lo creía Lightdawn.

—Star Swirl el Barbudo decía que podía interpretarse de acuerdo a las magnitudes de un universo. A un universo curvo. Pero en otros universos redondos, angulares o radiales, ¿de qué sirve saber cómo funciona el tiempo en un universo curvo? —no tengo idea a que se refiere con universo curvo, y toda esa conversación me tenía muy confundida. Parece que había desarrollado él solo una gran teoría física—. Las fuerzas que rondan Equestria, aquellas fuerzas malignas causantes de la locura de Discord o la corrupción de Nightmare Moon, provienen de universos extraños. Debo saber cómo funcionan las magnitudes físicas en sus universos de origen.

—No entiendo nada de lo que estás diciendo, pero no parece peligroso. Déjame leer lo que has leído para poder comprenderte.

—¡No! Por ti, Twilight, amor mío, dejaré atrás todo este horror. Pero antes... —me miró suplicante—... quiero que me ayudes en el último experimento que voy a hacer.

—¿Qué quieres que haga? —asentí algo turbada.

—Debes tomar nota de todo lo que diga cuando consuma esto.

Sacó de una cajita tres cápsulas negras.

—Aquí tengo tres pastillas de la poderosa melange, una ancestral droga draconequus. Gracias a ella los antiguos Magos draconequus pudieron comprender en su totalidad el Orden y el Caos. Con ella y mis conocimientos podré remontar el curso del tiempo.

—No comprendo qué quieres decir. Todo esto me parece muy confuso y me está empezando a asustar, ¡pero no te permitiré ingerir drogas! —recuerdo que dije con firmeza.

—Conozco muy bien esta sustancia. Es completamente inofensiva, no produce alucinaciones ni estimula el sistema nervioso. Sólo afinará mi capacidad perceptiva y las matemáticas me harán comprender intelectualmente lo que vea—me miró suplicante— ¡Por favor, Twilight!

No quería hacerlo, pero su mirada terminó por convencerme. ¡Ahora me arrepiento tanto de haber aceptado!

—Te ayudaré —dije de mala gana—, pero primero explícame que va de todo esto. No entiendo nada.

—No es necesario que entiendas mucho. Te daré una explicación básica. Mira, el tiempo no es más que nuestra percepción imperfecta de nuestro universo. Todo lo que ha existido desde el origen del universo existe ahora también. Lo que sucedió hace milenios sigue sucediendo en otra curva. Lo que sucederá dentro de milenios sucede ya. Si no lo podemos percibir es porque tampoco podemos penetrar en la curva donde ocurre. Los ponis, criaturas, tal como los conocemos, no somos sino partes ínfimas de un todo inmenso. Cada uno de nosotros está unido a toda la vida que ha venido antes en la tierra. Todos nuestros antepasados forman parte de nosotros. De ellos sólo nos separa el tiempo, y el tiempo es una ilusión.

—Muy a mi pesar, creo que comprendo un poco.

Contesté aturdida por las palabras de Lightdawn. El sonrió y continuó.

—El universo es como una enorme serpiente reclinada e inmóvil que contiene en sí todos los mundos, el pasado, el presente, el futuro. A través de un velo que llamamos tiempo percibimos sectores de esa serpiente terrible. Aquellas fuerzas malignas lo comprenden en totalidad. Usando esta droga voy a quitarme el velo. Contemplaré así el rostro mismo de la vida; veré a la serpiente enrollada, devoradora y acechante.

—Lightdawn, esto me asusta. Es muy peligroso. Déjalo ya. Vas a correr un riesgo enorme.

—¡Debo hacerlo! ¡Sólo así podré sellar para siempre mis estudios apocalípticos, y ser feliz contigo! Además, no es peligroso. Es muy probable que falle o que no resulte.

No quería hacerlo, pero me convenció después de unos minutos. ¡Nunca debí haberlo ayudado!

—No quiero hacer esto, pero si dices que será tu último experimento, entonces te ayudaré.

—No te enojes, amor mío. Te prometo que nunca más volveré por estos caminos. Si ves que me estoy revolviendo en sueños, despiértame.

Se echó una pastilla a la boca y se recostó en medio de papeles con formulas algebraicas y diagramas geométricos. Yo mojé una pluma en el tintero y me preparé para escribir. Lightdawn musitó un mantra mientras cerraba los ojos.

—Estoy saliendo de aquí. Veo tu rostro, Twilight, estás escribiendo. ¡Espera, la puerta se abre!

Un minuto eterno de silencio.

—¡Oh, Twilight! ¡Amor mío! —gritó sin abrir los ojos— ¡Veo!

—¡Lightdawn! ¿Te despierto?

—¡No! —gritó con una voz profundamente emocionada— ¡Veo todo! ¡Veo cientos, miles, millones de vidas, que han venido antes que nosotros! Veo ponis de todas las épocas, de todas las razas, de todas las naciones, de todos los colores. Los veo conversando, matándose, construyendo, cocinando, sentados alrededor de un fuego antiguo y sus cuerpos pintados con colores rituales, intentando levantar un dique y escribiendo los misterios de la ciencia. Veo los inmensos lagos surcados por galeras de velas blancas, barcazas de paja y poderosos buques a vapor. Veo a los búfalos pintando las rocas con imágenes de temores y formas del futuro, mientras las gacelas levantan las pirámides y la Esfinge para sus Faraones. Veo la traición de la Princesa Luna y cuando Celestia la envía a la luna. Veo a Discord ser derrotado por las dos hermanas. Veo a los imperios de Lemuria, el Anáhuac y el Tahuantinsillu, en una época donde los ponis terrestres eran abundantes y el continente de Lemuria próspero. Veo a los asnos invadiendo Catay y al frente va a un joven asno llamado Gengis Khan. Veo a los grifos colonizando las alturas anchas y a los Diamond Dogs construir palacios de oro y plata en las montañas. Veo a los draconequus llorando en las anchas soledades de un hielo sin fin. Veo una época de esplendor: todas las culturas están en su máximo apogeo; los búfalos se pintan y llenan las llanuras, los grifos labran la turquesa y la plata, las cebras forman extensas federaciones y no sufren hambre, los Diamond Dogs usan coronas de diamante puro y visten de seda verde, las yurtas de los asnos se extienden en un valle nevado, los samuráis de Cipango beben té bajo un cerezo, el aire tiembla bajo las alas de los pegasos, los ponis terrestres enseñan nuevas formas de la arcilla y los unicornios cabalgan hacia el atardecer. Veo a los grandes reyes de la antigüedad, feroces y hermosos, dirigiendo el curso del mundo.

Calló. Yo estaba muy sorprendida, asustada y nerviosa.

—¡Oh, amor mío! ¡Si pudieras ver lo que estoy viendo!

Chilló con una voz tan terriblemente trastornada que me dio un escalofrío.

—¡Si pudieras verlo! ¡Es terrible! ¡Los libros nos han engañado durante milenios!

Su voz comenzó a titubear. Yo me asusté aún más.

—¡Todo es una mentira! ¡Los libros mienten! ¡Fue paz guerrera y flor hermosa, no barbarie ni oscurantismo! ¡No fue una ola de civilización, fue una oscura conquista con un oscuro propósito demasiado espantoso para ser cierto! ¡NI SIQUIERA ERAN DE ESTE PLANETA!

—¡Lightdawn! ¿Estás bien? ¿Te despierto?

—¡Sigo retrocediendo! ¡Es una época extraña! ¡Los ponis y todas las criaturas son vulgares herramientas o no existen, y no tenemos consciencia ni inteligencia! ¡Es una época anterior a la nuestra! ¡Son criaturas de dos pies, como Diamond Dogs con pelo extraño! ¡Crean horribles armas como montañas de dolor y sufrimiento, que destruyen naciones enteras! ¡Se destruyen a sí mismos! ¡Los ponis y las criaturas llenamos el espacio vacío que quedó de la destrucción, y ahora podemos pensar, hablar y razonar! ¡Subo de vuelta por el tiempo!

Se despierta sobresaltado. No sé como describir aquel estado de miedo puro, de terror inimaginable que lo llenaba entonces.

Se tocó el cuerpo, como queriendo comprobar si estaba entero, y me abrazó fuertemente.

—¡Oh, Twilight! ¡Vi cosas terribles! ¡Cosas terribles!

—¡Nunca debí dejarte tomar esa droga! —le contesté duramente. Aquel experimento me pareció estúpido en ese momento, y no entendía como un poni como Lightdawn podía ser capaz de consumir drogas. Aquel pensamiento me hizo enojar.

—No, no era la droga —me miró a los ojos, y el enojo que sentí se evaporó. No era la mirada de un loco, era la mirada de alguien que ha visto algo que no esperaba ver, pero que tenía la sensación de que podía ser—. He visto demasiada oscuridad. Tenías razón, Twilight, no debí haber hecho esto. Perdóname.

—No te preocupes —le dije besándolo—. Pero nunca más vuelvas a probar drogas.

—Lo prometo —me sonrió—. Nunca más volveré a consumir drogas.

¡Oh, Lightdawn! ¡Por qué no cumpliste tu promesa!