DISCLAIMER: Los personajes de Boys Before Flowers son propiedad de la KBS. La historia es propiedad de Shattered tearsdrops, quien me dio su autorización para traducirla al español.
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Capturing the Casanova.
Capítulo 12. Colitas feas.
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Ga Eul y Yi Jung iban caminando en silencio fuera del teatro luego de la desagradable confrontación de Yi Jung. Ga Eul lo había tomado bastante bien, pero Yi Jung podía jurar que veía la tristeza en sus ojos. Se arrepintió de lo hecho mas no lo suficiente como para retirar las palabras que había dicho.
"Es lo mejor", pensó mientras se consolaba en silencio.
— No más charla sobre la oscuridad… olvida esos temores abrasadores… estoy aquí… nada puede hacerte daño… mis palabras serán cálidas y te calmaran… —una dulce y melodiosa voz masculina comenzó a cantar detrás de ellos, Ga Eul y Yi Jung tuvieron que voltear para ver quien era. Se sorprendieron al ver a Kim Jae Joong todavía vestido como Raoul. Él estaba mirando directamente a Ga Eul.
— Mademoiselle, nos encontramos de nuevo…
Avanzó unos cuantos pasos hacia dónde se encontraban y extendió su mano hacia Ga Eul.
Ga Eul le lanzó una mirada insegura a Yi Jung y con vacilación puso su mano sobre la de Jae Joong. La acción trajo una encantadora sonrisa en el rostro del actor y una expresión turbada en las facciones del alfarero. Jae Joong se inclinó y depositó un suave beso en el dorso de la mano de Ga Eul en gesto cortés. Sorprendentemente Yi Jung no reaccionó, pero el disgusto estaba claramente escrito en su rostro.
— Jae Joong… —dijo Yi Jung, como si le anunciara su presencia a su primo cuya atención estaba demasiado enfocada en Ga Eul.
— Yi Jung-sshi, ¿has visto mi actuación? —preguntó Jae Joong entusiasmado—. Fue mi debut en el escenario actuando en un musical. —parecía bastante emocionado.
Antes de que Yi Jung pudiera responder:
— ¡Diste una actuación maravillosa y tu voz es increíble! —dijo Ga Eul con entusiasmo, ocasionando que Jae Joong sonriera aún más.
— Gracias… —dijo él—. ¡Ah! ¿qué es eso? —Jae Joong señaló hacia otro lugar para que Ga Eul y Yi Jung miraran hacia ahí y así él pusiera la mano detrás de la oreja de Ga Eul y sacara lo que parecía ser una rosa roja—. Para usted, mademoiselle. —Ga Eul se sonrojó y tomó la rosa con una sonrisa en el rostro—. Ah, no estoy interrumpiendo nada, ¿verdad? ¿ustedes dos están en una cita? —preguntó.
Yi Jung estaba a punto de responder, pero Ga Eul se le adelantó otra vez.
— Aniyo… —negó con vehemencia—. No estamos en una cita y yo ciertamente no saldría con alguien como él. —agregó, añadiéndole más combustible al secreto mal humor de Yi Jung.
— Estoy seguro. —Jae Joong rió a sabiendas. De repente, alguien lo llamó diciéndole que fuera tras bambalinas—. Bueno, debo irme. Por cierto, no supe su nombre en la exhibición… ¿me haría el honor de decírmelo, mademoiselle?
— Ga Eul… mi nombre es Ga Eul.
— Ah… gracias. Estoy bastante seguro de que nos volveremos a ver… —Jae Joong lanzó un beso al aire mientras se retiraba, pero antes de que entrara al teatro, llamó a Ga Eul una vez más—: ¡Ga Eul-ah! El Fantasma es un prisionero. Libéralo. Voy a ayudarte a capturar al Casanova. —dijo en oraciones semi-enigmáticas, dejando a Ga Eul confusa.
"Habla demasiado…", pensó Yi Jung.
— Kaja… —susurró arrastrando a Ga Eul del brazo hacia su auto.
El camino de regreso estuvo lleno en su mayoría de un silencio implacable. Yi Jung estaba demasiado molesto para hablar y Ga Eu seguía recordando la confrontación que habían tenido. Por el lado de Yi Jung, su decisión había sido lo mejor. Era solo cuestión de tiempo antes de que su abuela se apareciera en su puerta exigiendo conocer a la chica que había llevado a su exhibición. Conocía demasiado bien a su abuela. Y el hecho de que él fuera su nieto favorito tampoco ayudaba. La razón más importante para cortar su acercamiento con Ga Eul era su padre. No quería que la historia se repitiera. Ninguna mujer jamás caminaría el mismo sendero que Eun Jae…
Había habido un tiempo en la vida de Yi Jung cuando él realmente se enamoró profundamente, pero fue un amor no correspondido. Había sido demasiado tímido para decirle algo y se había contentado con amarla desde la distancia. Había sido alumna de su padre, una muchacha joven y brillante que fácilmente había sucumbido al encanto maduro de su progenitor y a sus maneras engañosas. Esa chica era Cha Eun Jae… su caso se había mantenido muy profundo en su familia. ¿Y qué era lo peor? Que Yi Jung no había sido el único que había puesto sus ojos en ella. Además de su padre, hubo tres de ellos que habían perseguido sin descanso a Eun Jae y todos ellos eran miembros del clan So. El primero de ellos fue él, el segundo fue su hermano mayor y el tercero fue su primo y ex mejor amigo, Kim Jae Joong. Mirando de soslayo a Ga Eul, y a juzgar por la reacción de su padre y de Jae Joong, era solo cuestión de tiempo antes de que la historia se repitiera una vez más.
— Voy a repetir lo que dije antes. —Yi Jung finalmente encontró el valor para hablar—. Aléjate de ese hombre…
— No quiero discutir contigo, pero te puedo asegurar algo: no estoy bajo tu mando y voy a hacer lo que me plazca. —respondió Ga Eul tenazmente.
Yi Jung suspiró y decidió cambiar de tema.
— ¿Goo Jun Pyo se ha puesto en contacto con Jan Di? —preguntó, encontrándose con una expresión desesperada en Ga Eul.
— Aniyo… comienzo a preocuparme… Jan Di no ha estado actuando como ella misma últimamente… —respondió con la preocupación creciendo en su hermoso rostro.
El rostro molesto de Yi Jung se convirtió en uno de concentración. Algo definitivamente no estaba bien. Podría ser aceptable para él que Goo Jun Pyo no lo hubiera contactado a él o a algún otro de los F4, ¿pero no contactar a Jan Di? El hombre estaba locamente enamorado de esa plebeya. No había pasado un día sin que él la llamara, sin mencionar que ella estaba profundamente enamorada de él.
— ¿No ha contactado contigo tampoco? —preguntó Ga Eul. Yi Jung sacudió la cabeza en respuesta—. Aish… ¡necesita seriamente una paliza! ¿no me digas que se ha estado divirtiendo con otras chicas en otro país? ¿acaso se ha olvidado de su novia que está esperando por él? ¡estoy seriamente enojada con ese Goo Jun Pyo! —Ga Eul no dudó en gritar y desahogarse.
— Así que… ¿qué está planeando hacer Jan Di al respecto? —preguntó Yi Jung haciendo caso omiso al despotrico de Ga Eul.
Él no le contuvo porque, francamente, estaba de acuerdo con ella. Podía ser un gran canalla mujeriego, pero no era un mentiroso. Todas esas chicas que había metido en su cama sabían lo que pasaba entre ellos. Les había avisado claramente que lo suyo era cosa de una sola vez sin obligaciones. Ellas estaban de acuerdo con las reglas del juego así que no había problemas a la hora de irse. Sin embargo, Jun Pyo y Jan Di eran un caso diferente. Jun Pyo había hecho esperar a Jan Di. Y no había cortado con claridad su relación. En cierto modo, él estaba rompiendo el corazón de Jan Di, y Yi Jung pensó que no era mejor que Sun Pyo, el hombre del que él y Ga Eul se habían vengado.
— No le he preguntado todavía… pero si ella está planeando algo, te lo haré saber… —ofreció Ga Eul.
Ella sabía que Yi Jung se preocupaba por Jun Pyo tanto como ella lo hacía por Jan Di. Incluso si se trataba de interactuar entre ellos por el bien de sus amigos, ella se alegraba de que pudiera llevarse bien con Yi Jung por algo…
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Yi Jung se encontraba andando con indiferencia el camino hacia su taller luego de haber visto el Fantasma de la Ópera con Ga Eul. Hacía todo lo posible para quitarse sus palabras de la cabeza, pero nada daba resultado. Finalmente decidió que lo mejor era que centrara su atención en otra parte. Y encontró en la cerámica el medio para hacerlo.
Estaba a pocos metros de la entrada de su taller cuando vio un vehículo desconocido estacionado en frente. Por un momento se sorprendió, pero luego lo descartó y se dirigió hacia su taller. Para su sorpresa, se encontró cara a cara con la mujer de la que había temido escuchar.
— Yi Jung… —le saludó con una sonrisa encantadora.
— Halmoni…
Yi Jung había esperado que su abuela se apareciera al azar cuando le diera la gana. Ella siempre había sido muy impredecible con su comportamiento. Pero lo había tomado con la guardia baja. Claramente, tenía un montón de pensamientos diferentes corriendo en su cabeza. La mayoría de ellos en conflicto con sus emociones hacia una plebeya a quien llamaba su Jagiya.
— Bueno, ¿no vas a darle un abrazo a tu abuela?
Ella extendió sus brazos y Yi Jung amablemente entró en ellos, dándole un abrazo a medias. Él no estaba de humor para enfrentarse a su abuela, pero no tenía más remedio ahora, ¿verdad?
— Es una sorpresa verte… —dijo él ofreciéndole una de esas engañosas sonrisas suyas.
— Ah… por supuesto que lo es. Me encanta sorprender a la gente. De cualquier manera, he venido a molestarte. —admitió ella abiertamente causando que la mandíbula de Yi Jung cayera por sorpresa.
— ¿Ehhh? ¿Molestarme? ¿sobre qué? —él rió con incomodidad. De alguna manera, tenía la sensación de hacia dónde llevaría esta conversación con su abuela. Y no le gustaba. Ni un poquito. Acababa de lidiar con Ga Eul y al parecer, su abuela sería una situación mucho más difícil de tratar.
— Háblame de Ga Eul.
Ella sonrió dulcemente mientras tomaba asiento en el banco más cercano dentro del taller.
Yi Jung no se sorprendió por que su abuela ya supiera el nombre de Ga Eul. La mujer era conocida por sus numerosas conexiones.
— Halmoni…
Él la miró exasperado y gimió abiertamente mientras se sentaba a su lado. Estaba demostrando claramente que no estaba de humor para ser comprometido en matrimonio y establecerse, sin embargo, ella no parecía darse cuenta de eso.
Su abuela suspiró.
— ¿No me digas que sigues viviendo como tu padre? Honestamente, So Yi Jung, no puedo esperar el día que encuentres una chica que te de una buena patada en el trasero y te estabilice.
Bueno, eso sin duda había sido una declaración animosa para una abuela, ¿no? Bien, la abuela de So Yi Jung no era exactamente una que pudiera ser subestimada.
— Halmoni… no estoy listo para establecerme todavía… —gimió Yi Jung.
— No me estoy haciendo más joven, Yi Jung. Tú eres el heredero de la familia. Necesito verte estable antes de morir. —dijo ella—. Además, me gusta esa Ga Eul… si no vas tras ella, yo podría hacer eso en tu nombre…
Ella sonrió como el gato de Alicia en el País de las maravillas.
Ese gesto en su cara hizo que Yi Jung se sintiera repentinamente nervioso.
-oOo-
En los días siguientes, Ga Eul volvió a sus asuntos habituales. Todavía trabajaba en sus dos empleos a tiempo parcial, pero se aseguró de tomar algo de tiempo para animar a Jan Di cada vez que la veía cabizbaja. Y desde hacía algunos días, había llegado a casa de su turno de noche en la panadería con seguridad gracias a las nuevas lámparas que ya habían instalado en la zona en donde había sido atacada. Quería agradecerle a quien las había instalado, pero se enteró de que había sido una donación anónima de alguien que no quería ser reconocido.
Además de las farolas, Ga Eul fue perfectamente consciente del extraño que la seguía desde la panadería hasta su casa. Al principio tuvo miedo, pensando que se trataba de algún acosador psicótico, pero luego de algunos días comenzó a relajarse al observar que el hombre no quería hacerle nada malo y sólo la seguía para asegurarse de que llegara a casa a salvo. Lo había visto mirándola entrar a su casa y luego esperar pacientemente para asegurarse de que ella estaba a salvo antes de irse.
Con el tiempo, comenzó a descubrir la identidad de su guardaespaldas mientras él llevaba la misma gorra de béisbol que usaba la noche que la había salvado. Ga Eul pensó que era muy amable de su parte seguirla sólo para asegurarse de que estuviera a salvo. Y ni siquiera intentaba hacerse notar. Simplemente la seguía con discreción, incluso se escondía cuando ella intentaba mirar hacia atrás.
Finalmente una noche, Ga Eul decidió reconocer la presencia de su guardaespaldas.
— ¡Yah! ¡Choi Seung Hyun! ¡Komaowoyo! —dijo en la calle, lo suficientemente fuerte para que él la escuchara aunque estuviera escondido. Sacó una lata de de jugo de naranja de su bolso y lo dejó en la puerta de su casa—. Voy a dejar este jugo para que te lo tomes, ¿araso? ¡Tómatelo!
En su turno a la noche siguiente, Ga Eul se encontró a Seung Hyun esperando fuera de la panadería. Esta vez ya no estaba ocultándose, y en silencio le entregó la lata de jugo, la misma que le había dado ella la noche que lo había descubierto.
— Bueno, ¿de qué sirve ocultarse si ya sabes que soy yo? —razonó él respondiendo a la pregunta que ella había hecho en silencio.
Ga Eul sonrió mientras caminaba junto a Seung Hyun.
— No tienes que hacer esto, sabes… —dijo Ga Eul.
— Colitas feas. —declaró Seung Hyun al azar.
— ¿Eh?
— Cuando estábamos en la primaria, tú eras la niña a la que llamaban "colitas feas", ¿cierto? Me acuerdo claramente que era porque tus colitas siempre eran desiguales y desordenadas. —Seung Hyun sonrió al recordar los momentos de su infancia. Ga Eul hizo un puchero cuando lo recordó. De todas sus memorias sobre ella, ¿por qué tenía que recordarle ésa?—. También recuerdo que yo era el único que te las quitaba y te decía que te veías mejor sin ellas… —detalló él.
— Y eran tú y Jan Di los que peleaban contra los bravucones en la escuela… —añadió Ga Eul.
— ¿Jan Di? ¿la chica con la patada de giro mortal? ¿siguen siendo mejores amigas?
— Sí… al parecer, nos quedamos pegadas la una a la otra…
Ga Eul sonrió tímidamente.
— Ya veo… creo que todavía extraño esas colitas… eran muy lindas… —Seung Hyun parecía un poco avergonzado por admitirlo, pero él encontraba sus colitas desaliñadas encantadoras. Y ella había una cosita tan linda en ese entonces que se sintió obligado a protegerla.
Como lo estaba haciendo ahora.
« Continuará… »
…
- - - - - - - - - Adelanto del Capítulo Trece: "Humano"
— No actúes como si lo supieras todo.
Fue una advertencia. Su expresión carecía de cualquier rastro de diversión o picardía. Sus facciones insinuaban seriedad y secretos largamente ocultos que ella inconscientemente había traído delante de sus ojos. No le gustaba cómo ella lo había hecho sentir débil y vulnerable, o el hecho de que ella tenía, en parte, conocimiento del significado oculto que él tenía sobre el amor verdadero y las almas gemelas.
Ga Eul sonrió cálidamente, la clase de sonrisa que era a la vez alegre, pero también como si le compadeciera.
— Por primera vez, siento como si te hubieras hecho humano… como una persona real… me alegro de haber venido aquí. Tal vez pueda regresar en otro momento para hablar sobre Jan Di. Me voy.
Dejando sus palabras atrás, Ga Eul dejó a Yi Jung reflexionando sobre lo que le había dicho.
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Nota de la Traductora:
Espero que les haya gustado!
Nos leemos pronto! (espero)
Anna
