DISCLAIMER: Los personajes de Boys Before Flowers son propiedad de la KBS. La historia es propiedad de Shattered tearsdrops, quien me dio su autorización para traducirla al español.
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Capturing the Casanova.
Capítulo 13. Humano.
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— Ga Eul-sshi… dime, ¿tienes novio? —la mujer mayor, que lucía discretamente normal, le sonrió a Ga Eul tan pronto como la chica se acercó a ella. Se veía tan feliz de verla, que podía haber sido confundida con su abuela. Por su parte, Ga Eul se sorprendió de que la anciana supiera su nombre, pero le sonrió amablemente.
— ¿Ehh? Ah… perdone, señora, pero ¿cómo sabe mi nombre? —preguntó Ga Eu.
— Oh… ah… escuché que tu amigo te llamaba así. —respondió la mujer, manteniendo su sonrisa—. Eres muy bonita… no me importaría que salieras con mi nieto… ustedes dos harían una pareja encantadora. —sonrió y sostuvo la mano de Ga Eul para no dejarla ir.
Ga Eul sonrió incómoda.
— Ah… así que… ¿qué va a ordenar? —preguntó.
Desde ese día, la anciana se aparecía al azar en la tienda de avena y pedía especialmente que Ga Eul estuviera a su servicio. Se presentó a sí misma como Hae Jin, pero insistió en que Ga Eul la llamara Halmoni o abuela. Le había pedido a Ga Eul que se sentara con ella en la mesa y le contó diferentes historias, la mayoría sobre su nieto, a quien adoraba.
A veces Ga Eul se sorprendía por la cantidad de cosas que la anciana sabía sobre historia y cultura de Corea del Sur. Al principio, estaba extrañada por el comportamiento de la anciana. La trataba siempre con tanta familiaridad que la hacía sentirse incómoda. Pero finalmente, Ga Eul se había acostumbrado a ella y comenzó a esperar sus visitas. Mucho antes de que pudiera notarlo, ella y la mujer ya eran como abuela y nieta.
— ¡Halmoni! —saludó Ga Eul tan pronto como vio a la anciana entrar al establecimiento. El deleite estaba escrito en su rostro. Los labios de la mujer se curvearon en una brillante sonrisa al verla—. ¿Quiere lo de siempre? —preguntó Ga Eul inmediatamente a lo que su Halmoni asintió con una sonrisa.
— ¿Cómo está su nieto? —preguntó Ga Eul por reflejo. Después de escuchar tantas historias sobre el nieto de Halmoni, sentía como si lo conociera personalmente, aunque nunca lo había visto.
Escuchando la pregunta de Ga Eul, Halmoni soltó un cansado suspiro mientras tomaba su asiento habitual, junto a la ventana.
— Igual que siempre. Ha estado haciendo cosas sin sentido. Juro que ese jovencito será mi muerte. Él y su hermano mayor son… demasiado incontrolables. —narró exasperada Halmoni.
Tan pronto como Ga Eul dejó un tazón de sopa caliente frente a Halmoni, se acomodó frente a ella y comenzó a escucharla con seriedad.
— Nunca me había dicho que tenía un nieto mayor. ¿Quiere hablarme sobre él? —preguntó Ga Eul.
— Ah… debo haberlo olvidado… de todos modos, ese nieto mío… bueno, en realidad no estamos relacionados por sangre. Su padre no era mi hijo pero, por supuesto, es un secreto largamente guardado. Se fue a vivir independientemente luego de haberse casado. No lo he visto en años. —relató Halmoni.
— Ya veo… entonces, ¿dónde está ahora? —preguntó Ga Eul nuevamente.
— Lo último que oí fue que era el dependiente de una pequeña cafetería que abrió por su cuenta. —le respondió.
Los días comenzaron a pasar y se convirtieron en semanas, las semanas pasaron y se convirtieron en meses, Ga Eul tuvo que admitir que había estado ocupada con su propia vida. Sin embargo, eso no le impidió preocuparse por su amiga que lucía triste y desolada. Jan Di parecía fingir cada vez que Ga Eul intentaba animarla, pero ella sabía que su amiga no era feliz. Agregando además el hecho de que Goo Jun Pyo nunca le había llamado o enviado algún mensaje.
Ga Eul no iba a dejar que la situación de Jan Di siguiera así. Tenía que hacer algo al respecto. Así que decidió ir a ver a la persona que sabía que estaba tan preocupado como ella. Habían pasado meses desde la última vez que lo había visto. Y también habían pasado meses desde que ella comenzó a agarrarle el gusto a la historia del Fantasma de la Ópera, había buscado la novela y poco a poco había empezado a memorizar algunas partes. Todo por culpa de So Yi Jung.
Llamó a la puerta de su taller, pero nadie respondió. Como la puerta no estaba cerrada con llave, avanzó con vacilación al interior, solo para ser recibida por la vista del alfarero, So Yi Jung, trabajando delicadamente en su oficio. Era la primera vez que lo veía tan serio, sin ningún indicio de diversión en sus ojos. Era como si estuviera perdido en su propio mundo y que lo que había a su alrededor no le importara. Lucía tan… cautivador que Ga Eul se encontró sonriendo involuntariamente ante la vista del hombre que inconscientemente había atrapado su corazón.
— ¿Me veo genial? —dijo Yi Jung de repente sacando a Ga Eul de sus pensamientos.
Ella se quedó estupefacta y desconcertada, pero estaba muy agradecida de que Yi Jung no la estuviera mirando, o de lo contrario habría sido testigo de la forma en que sus mejillas se teñían repentinamente de carmesí.
— No hay chica que no se haya enamorado de mí luego de verme así… —dijo Yi Jung sin dejar su labor. Se escuchaba fanfarrón, pero era la verdad, ¿por qué negarlo?
— ¿Enamorarse de ti? —repitió Ga Eul con tono disgustado e incómodo, como si escuchar lo que él decía la consternara. La verdad es que no lo estaba—. Como sea, vine porque tengo algo que decirte… —explicó en un pobre intento de cambiar el tema. Afortunadamente, Yi Jung concordó con ella.
— ¿Sobre Jun Pyo y Jan Di? —preguntó él, alzando la cabeza para finalmente mirarla.
— Sí… —respondió Ga Eul, esperando que Yi Jung dijera algo sobre las personas que acababa de mencionar.
— Dime… —comenzó Yi Jung sorprendiendo a Ga Eul.
— ¿Sobre qué?
— ¿Todavía no hay ningún cambio en cuanto a tu creencia sobre la espera de tu única alma gemela? —preguntó Yi Jung con ese molesto brillo pícaro y divertido claramente escrito en sus ojos mientras la miraba.
— Eso no tiene nada que ver con esto. —respondió Ga Eul, obviamente incómoda por discutir ese tema con So Yi Jung. Sabía que si su conversación al respecto seguía, los haría discutir una vez más. Y eso no era algo bueno, porque ella no había venido a pelear con él. Había venido para hablar de Jun Pyo y Jan Di.
Yi Jung le sonrió por su respuesta y decidió pincharla un poco más.
— ¿De verdad crees que Jun Pyo es el único amor de Jan Di? —era una pregunta con trampa y sabía que ella estaba destinada a caer—. Los compañeros de vida… las almas gemelas… ¿realmente existen? —añadió.
— Eso… —comenzó a responder Ga Eul, pero Yi Jung se lo impidió.
— No haces más que imponerle tus fantasías a Jan Di —dijo él. Específicamente usando el término "fantasías" para recalcar su idea de que las almas gemelas no existían. Sólo eran meros cuentos de hadas que las mismas personas se hacían creer.
— ¿Qué dices? —preguntó ella. Su voz daba a entender que se sentía ofendida por su declaración. Sin embargo, Yi Jung no hizo ningún intento por retractarse.
— Si yo estuviera en el lugar de Jan Di, usaría el tiempo que lleva fuera Jun Pyo para buscar a mi alma gemela. Aunque no sé si tal cosa exista. —dijo fríamente. Admiraba la ingenuidad de Ga Eul y sus creencias apasionadas. Pero él era realista.
— Obviamente he venido al lugar equivocado. —su voz era burlona, y su expresión de desagrado y molestia hacia el hombre que ella había pensado que estaría lo suficientemente preocupado como para ayudarla—. Entonces, me voy. —dijo dando la vuelta para dirigirse a la puerta.
Sin embargo, antes de que ella pudiera salir del taller, le dedicó una mirada agraviada y decidió que no iba a ser derrotada. Retrocedió unos pasos y con valentía lo encaró una vez más.
— Sunbae, tú también crees en eso, ¿verdad? —dijo de repente. Su declaración tomó a Yi Jung con la guardia baja y le hizo mirarla con cautela—. En los compañeros de vida… en las almas gemelas… en el verdadero amor que sólo se encuentra una vez en la vida… tú crees que un amor así existe, ¿verdad? —su declaración fue audaz y desafiante, tal y como lo eran la expresión de su rostro y el tono de su voz.
— ¿Qué?
La expresión de él era una mezcla entre malestar y seriedad pura. Nunca imaginó que sus motivos y sus acciones fueran interpretados de esa manera. Y lo que le sorprendió fue que, muy dentro de él, sabía que lo que ella había dicho era verdad.
— Tú sabes que una negación tan feroz en realidad puede significar aceptación, ¿verdad? —una pequeña sonrisa triunfante se dibujó en los labios de Ga Eul—. Creo que lo entiendo ahora. Sunbae, tú crees en las almas gemelas. Estás realmente asustado de que existan. Me preguntó por qué…
— No actúes como si lo supieras todo.
Fue una advertencia. Su expresión carecía de cualquier rastro de diversión o picardía. Sus facciones insinuaban seriedad y secretos largamente ocultos que ella inconscientemente había traído delante de sus ojos. No le gustaba cómo ella lo había hecho sentir débil y vulnerable o el hecho de que ella tenía, en parte, conocimiento del significado oculto que él tenía sobre el amor verdadero y las almas gemelas.
Ga Eul sonrió cálidamente, la clase de sonrisa que era a la vez alegre, pero como si también le compadeciera.
— Por primera vez siento como si te hubieras hecho humano… como una persona real… me alegro de haber venido aquí. Tal vez pueda regresar en otro momento para hablar sobre Jan Di. Me voy.
Dejando sus palabras atrás, Ga Eul dejó a Yi Jung reflexionando sobre lo que le había dicho.
Sin saber qué hacer o qué sentir, Yi Jung optó por sonreír. Realmente ella no era como las demás.
Después de unos minutos, mientras Yi Jung guardaba su vasija recién moldeada, la puerta de su taller se abrió repentinamente. Pensando que se trataba de Ga Eul, no se volvió para mirar y en vez de eso habló en voz alta.
— ¿Regresas tan pronto? —preguntó.
— ¿Esperabas a alguien? —escuchó la voz de un hombre.
Cuando volvió la cabeza para ver quién era, se sorprendió al ver a Jae Joong parado casualmente sonriéndole. Estaba vestido como un plebeyo, aunque era obvio que él no era uno de ellos.
— Ah… aniyo… pensé que… no importa. Así que, ¿qué te trae por aquí? —preguntó Yi Jung mientras se quitaba su bata de trabajo y la colgaba en el respaldo de un banco cercano.
— Honestamente, pensé que, como sabías que estaba de vuelta en Corea, querrías que viniera a visitarte… quiero decir, éramos buenos amigos, ¿no? —Jae Joong se encogió de hombros y miró el taller a su alrededor. Miró las piezas de Yi Jung cuidadosamente, como si estuviera valuándolas. Obviamente, él era el que tenía los ojos más agudos cuando se trataba de detalles. Después de todo, también era parte de la infame familia So.
— Mianhaeyo… he estado un poco ocupado… ¿ahora sería un buen momento para ponerse al día? ¿cómo has estado? —preguntó Yi Jung casualmente.
Jae Joon rió entre dientes.
— Vamos a omitir las formalidades, ¿de acuerdo? Déjame ir directamente al punto. Háblame sobre Ga Eul. —se atrevió a pedir francamente.
Fue el turno de Yi Jung para reír al recordar a su abuela preguntando lo mismo. Mucha gente había venido a verlo y lo extraño era que cada visita estuvo relacionada de alguna manera con esa chica…
— Es amiga de la novia de Goo Jun Pyo. Supongo que eso la hace mi amiga… en cierto modo. —respondió Yi Jung.
— Ya veo… ¿eso es todo lo que ella es para ti? —preguntó Jae Joong nuevamente.
— Por supuesto. —afirmó Yi Jung. Personalmente, su voz resonó con fuerza dentro de su cabeza—. ¿Qué más podría ser? —añadió tratando de darle más peso a su respuesta.
— Yokatta… —dijo Jae Joong en japonés, cosa que no entendió Yi Jung. Sin embargo, tenía una idea perfectamente clara sobre lo que significaba dada la agradable expresión en el rostro del otro hombre—. Entonces, no tengo que preocuparme por ti… sólo queda un hombre del que deba preocuparme… —dijo Jae Joong en voz alta.
En realidad le estaba dado a entender a Yi Jung la presencia de otro hombre que podría ser una amenaza a su "plan" de conquistar a Ga Eul. Jae Joong sonrió triunfante cuando luego de que esas palabras salieron de su boca, vio el rostro de Yi Jung abandonando abruptamente su actitud grata. Ga Eul claramente le afectaba más de lo que él aceptaría abiertamente.
— ¿Otro hombre? —repitió Yi Jung.
Jae Joong suspiró.
— Bueno, al parecer, me hubiera gustado acompañarla a su casa desde su trabajo a tiempo parcial. Sin embargo, otro chico ya lo ha estado haciendo. No sé cuál es la relación que comparte con ella pero… parecen ser muy cercanos. —añadió, condimentando un poco más el estado de ánimo de Yi Jung—. Como sea, ya he confirmado lo que necesitaba oír de ti así que… nos vemos luego.
Jae Joong sonrió y casualmente salió el taller, dejando a Yi Jung con otro montón de ideas para reflexionar.
"Otro hombre, eh", pensó en silencio. De alguna manera, saber esa noticia le provocó mucha curiosidad sobre el hombre del que Jae Joong le había hablado.
-oOo-
— Ahm… Jefe, me preguntaba si… ah, me preguntaba si podría darme un adelanto… —pidió Jan Di vacilante una tarde cualquiera. Había pasado mucho tiempo calculando los gastos, que hizo que su amiga se preguntara el por qué.
— Mmm… no creo que pueda darte un anticipo en este momento, Jan Di… necesito vender por lo menos un millar de esta nueva avena para poder dártelo. Y viendo el número de clientes que tenemos en un día, eso tomará al menos unos meses…
Jan Di hizo un mohín, decepcionada. Ga Eul sintió la necesidad de saber por qué su amiga necesitaba el dinero. Suponía que su padre tenía problemas de juego, ¿tal vez? O a lo mejor su familia tenía una deuda enorme con los usureros.
Sin embargo, la respuesta que Jan Di le dio fue una que no esperaba.
— ¿Qué? ¿Te vas a Macao? —gritó Ga Eul con sorpresa. Conocía a Jan Di por sus actos valientes, pero este era absolutamente inesperado.
Con la intervención del F4, excluyendo a Jun Pyo, el número suficiente de órdenes de la nueva avena fueron vendidas, lo que le permitió a Jan Di tener el adelanto de su sueldo. Bueno, el simple hecho de que los F4 estuvieran en la tienda de avena aseguró que las mujeres que pasaban por ahí compraran al menos un paquete o dos de la avena. Ga Eul se sorprendió al ver lo guapos que eran los chicos. No obstante, decidió no hablar y esperar el siguiente plan de acción de Jan Di.
Ellos se enteraron de que Jan Di había decidido ir a Macao por su cuenta. Ella dijo algo acerca de ser incapaz de descansar hasta que se enfrentara a Jun Pyo y obtuviera respuestas. Personalmente, Ga Eul estaba preocupada por su amiga. No era como si Jan Di fuera la chica más brillante de su clase, capaz de manejarse en un país extranjero. Y esta vez, Ga Eul no estaría ahí para acompañarla. Eso hacía que se preocupara más.
Antes de que los F4 dejaran la tienda de avena, Ga Eul se aseguró de alejar a Yi Jung para hablarle. Honestamente, tenía que estar desesperada para buscar la ayuda de Yi Jung, no le gustaba platicar con él.
— Yah. Ustedes… van a ir a Macao, ¿verdad? Quiero decir, es seguro que ustedes tienen previsto hablar con Jun Pyo, ¿cierto? —preguntó Ga Eul.
— ¿A qué te refieres? Sólo dilo y ya. —preguntó Yi Jung con impaciencia.
Ga Eul lo miró con dureza, sus ojos clavados en los de él con intensidad.
— Yah. Prométeme que cuidarás de Jan Di por mí, ¿araso? —sonaba más como una exigencia que como una solicitud. Hizo sonreír a Yi Jung. Ga Eul estaba haciendo sus tonterías de nuevo.
— ¿Y por qué habría de hacerlo? —se burló él.
— Bueno… porque sino… le diré a todo el mundo que el gran casanova So Yi Jung cree en las almas gemelas. —alzó una ceja para demostrar su punto— Además, lo prometiste. —agregó.
— ¿Lo prometí? —preguntó perplejo—. ¿Cuándo?
Ga Eul rápidamente cogió su mano y enlazó sus dedos meñiques sellando la promesa auto-impuesta.
— Desde ahora…
Ella sonrió triunfal y se alejó, dejando a Yi Jung estupefacto.
De nuevo sonrió. La chica lo había engañado. Y ni siquiera lo había visto venir.
— Araso… lo prometo… —susurró con una sonrisa mientras miraba la mano que había tocado Ga Eul.
« Continuará… »
…
- - - - - - - - - Adelanto del Capítulo Catorce: "Jae Joong y Seung Hyun"
— Jae Joong-sshi… —Ga Eul sonrió amablemente, aunque también triste—. Odio romper tus ilusiones, pero… yo no soy la mujer destinada a conquistar a Yi Jung.
— Ga Eul… ¿crees en el destino? ¿en los compañeros de vida? ¿en las almas gemelas? —preguntó Jae Joong inesperadamente.
Por un momento, Ga Eul se sorprendió por su pregunta. Estaba a punto de responder, pero antes de que pudiera hacerlo, Jae Joong volvió a hablar.
— ¿Alguna vez has pensando en por qué tener opciones cuando al final todo cae en su lugar? ¿por qué se nos da la libertad de elegir cuando, al final, vamos a tener a alguien que signifique algo para nosotros? ¿no crees en la posibilidad de que elegir contrasta con la idea del destino y las almas gemelas? No lo digo para persuadirte de tu creencia sobre eso. En realidad, me gustaría hacer lo opuesto. Digamos que, a veces, el destino también necesita un pequeño empujón… estoy dispuesto a darte un empujón, pero no puedo hacerlo si tú no cooperas conmigo. —explicó él.
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Nota de la Traductora:
Espero que les haya gustado!
Esta vez el tiempo no me alcanzó para revisar el capítulo a conciencia así que es probable que haya alguno que otro horror ortográfico o que me haya comido alguna palabra. De ser así, les agradecería que me lo dijeran en un review, ya saben, para corregirlo de ser posible.
En fin, me despido por esta ocasión, agradeciéndoles infinitamente por sus comentarios al capítulo anterior. Recuerden que es el único pago que obtenemos los fickers por escribir –o, en este caso, por traducir- ^^
Nos leemos pronto!
Anna
