DISCLAIMER:Los personajes de BoysBeforeFlowers son propiedad de la KBS. La historia es propiedad de Shatteredtearsdrops, quien me dio su autorización para traducirla al español.
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Capturing the Casanova.
Capítulo 27. Abriéndole los ojos.
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— Ese día… tú me preguntase por qué no fui, ¿verdad? Bueno… en realidad, yo no creo en los finales felices.
Él y Ga Eul estaban sentados lado a lado en el auto de Yi Jung después de que ambos condujeran lejos de la breve boda de Jun Pyo. Se habían marchado a algún lugar remoto, cerca del mismo jardín de flores amarillas donde habían hablado antes. La expresión de Yi Jung era sombría mientras miraba la vista del mar frente a ellos.
Al principio, Ga Eul había estado gritando de admiración porque Jae Kyung había interrumpido personalmente su boda con Jun Pyo. Se había dado cuenta de que Jae Kyung era, de hecho, una verdadera amiga de Jan Di. Y eso realmente había tocado el corazón de Ga Eul, al punto de hacerla llorar de alegría y admiración. Después de un rato, ella comenzó a relajarse y asintió con la cabeza.
— Quiero que saber por qué le diste la espalda cuando estaba lista para decirte lo que sentía… le diste la espalda a pesar de que la amabas… —respondió ella con voz suave y tranquila.
Aunque Ga Eul sabía que lo que estaba a punto de oír rompería su corazón, decidió escuchar a Yi Jung de todos modos. Si este era el único camino para hacerla capaz de entender y compartir los tormentos internos de Yi Jung, ella estaría dispuesta a soportarlo.
— Yo estaba… haciendo lo de siempre es noche. Llegué a casa con dos chicas de un bar. Me encontré a Eun Jae esperándome en mi taller. Dijo que quería pedirme un favor, me entregó una carta y se fue… la misma noche, coloqué despreocupadamente esa carta en el minibar y elegí atender a mis invitadas. Recuerdo una repentina llamada de mi madre… —el rostro de Yi Jung se oscureció—. Mi familia siempre ha sido una fuente de resentimiento para mí… perdí el control y derramé mi bebida… creo que olvidé la carta de Eun Jae… nunca supe que favor quería de mí… —narró él.
— Sunbae… a pesar de los años de retraso… ¿no tienes curiosidad por saber qué favor quería ella de ti? —preguntó Ga Eul.
— Trato de no pensar en eso más… ya es algo del pasado. Eun Jae parece estar feliz ahora y eso es lo que importa, ¿no? —contestó mirando a la distancia como perdido en sus propios pensamientos. Era verdad. Él lo había visto con sus propios ojos. Eun Jae sonreía en compañía de su hermano. Parecía que había encontrado a la persona que podría hacerla feliz.
Ga Eul resopló con una expresión de decepción en su rostro. De verdad, ella estaba decepcionada por la razón de Yi Jung para dar a Eun Jae por sentado. No era de extrañar que él no fuera capaz de encontrar a una chica decente en todos estos años.
— Bueno, creo que hay una lección que necesitas aprender aquí —dio ella con una imperturbable expresión de determinación.
— ¿Mworagu? ¿Qué lección? —preguntó él.
— Arrepentimiento. Dar algo por sentado y arrepentirse por ello años después. —Ga Eul sonrió—. Algunas cosas… Bueno, algunas pasan solo una vez en la vida… y si tú las das por sentado, entonces te arrepentirás por siempre… tienes que aprender esta lección, Sunbae… —dijo misteriosa. A decir verdad, Ga Eul ya sabía lo que Eun Jae había estado a punto de mostrarle a Yi Jung aquel día. Simplemente había decidido escuchar su versión de la historia. Y estaba realmente decepcionada de él.
Yi Jung sonrió.
— Eso fue profundo. ¿De dónde lo sacaste? —preguntó en broma, tratando de aligerar la conversación.
— Yah… ¡Todo es original, sabes! —reconoció ella con una sonrisa—. Me alegra que Jan Di y Jun Pyo estén bien por ahora… Me pregunto que es lo que están haciendo… —pensó en voz alta. Originalmente, había estado preocupada por la situación de Jan Di como dama de honor en la boda, pero ahora que Jae Kyung había cancelado la boda, ella de alguna manera se sentía aliviada.
Yi Jung suspiró.
— Bueno, ya le di algunos consejos a Jun Pyo sobre este tipo de cosas. Jae Kyung parece que tenía preparada a su guardaespaldas también. Si todo sale según lo previsto, es posible que la madre de Jun Pyo tenga que prepararse para un nieto pronto… —Yi Jung sonrió como si acabara de decir algo muy, muy inteligente. Pero esto sólo le valió un ceño fruncido de Ga Eul.
— ¿Nieto? ¡Yah! Sunbae ¿qué le dijiste a Jun Pyo esta vez? —Ga Eul sonaba alarmada y nerviosa al mismo tiempo. ¿Cómo pudo Yi Jung instar a su amigo a hacer algo ASÍ? ¡Jan Di estaba en secundaria también!
— No mucho… —Yi Jung se puso de pie y se dirigió al asiento del conductor—. Sólo trucos que involucran cuerdas y postes de la cama… Jan Di no es exactamente una chica fácil de tratar. Le dije a Jun Pyo para estar seguro. —Él se rió y entró en su auto. Le encantaba ver la expresión aturdida de Ga Eul cuando bromeaba. Simplemente no tenía precio.
— ¡Sunbae! —gritó Ga Eul tanto nerviosa como sorprendida.
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Los siguientes días habían sido extremadamente agradables, aunque Jan Di tuvo que buscar otro lugar para vivir, terminó viviendo con Ji Hoo, después de ser arrastrada fácilmente por el abuelo de Ji Hoo para vivir con él. Como no pudo negarse y el abuelo de Ji Hoo no aceptaría un "no", Jan Di no tuvo más opción que vivir con ellos. Ga Eul hubiera querido que Jan Di viviera con ella ahora que Kang San no estaba más con Jan Di, pero parecía que Jan Di estaba preocupada por que la familia de Ga Eul pudiera verse afectada por su lucha contra la madre de Jun Pyo. Después de todo, la mujer no se detendría ante nada hasta deshacerse de Jan Di.
Por su parte, después de regresar de la isla de Jeju, Yi Jung se dio cuenta de que su mano ya no era capaz de crear las hermosas piezas como antes. Ya no era la misma mano impecable. Se había roto y ahora se había vuelto inútil. Se había dado cuenta de que ya no podía ser el mismo maestro alfarero que había sido meses atrás.
Sentado solo, dentro de su taller con las luces apagadas, no pudo evitar recordar cómo Ga Eul le insistió con fuerza a no dejar su oficio. Yi Jung sonrió ante el pensamiento. Ga Eul era realmente ingenua y testaruda. ¿Qué haría un alfarero si su mano era inútil? Por supuesto, no dejaría de ser un alfarero, ¿verdad? Pero Ga Eul… se negaba a que él se diera por vencido.
"Para poder hacer tu corazón fuerte para que no se rompa tan fácil… dijiste que tenías que darle la vuelta, ser pisoteado y que debía soportar el calor dentro del horno… aún no ha terminado… todavía no has hecho todo… aún no puedes decir que se acabó… esta mano… haré que funcione de nuevo"
Sus palabras estarían grabadas en su memoria para siempre. Su forma de hablar, la manera en la que sus ojos destellaban con determinación, la forma en la que sostuvo su mano, incluso su toque. Todo estaría para siempre en su memoria. La única mujer que nunca se había dado por vencida con él… Chu Ga Eul… Pero, de alguna manera, tenerla… ¿su determinación sería suficiente?
Había pasado un par de días desde que Ga Eul había hablado con Yi Jung. Ella le había dicho en la isla de Jeju que iba a enseñarle una lección sobre arrepentimiento. También le había dicho que haría todo lo que estuviera a su alcance para que sus manos funcionaran de nuevo. Y no había fanfarroneado. Al principio, no sabía lo que debía hacer… pero se dio cuenta de que si quería que Yi Jung experimentara el arrepentimiento, ella tendría que mostrarle cómo había tomado a la única mujer que había amado por sentado. Era el mejor ejemplo…
Y así, Ga Eul comenzó su búsqueda para encontrar lo que Eun Jae había querido mostrarle a Yi Jung el día de San Valentín, tres años atrás. Cada noche, Ga Eul echaba un vistazo en los edificios y permanecía ahí hasta el amanecer. Con un pequeño cuaderno de notas en la mano y una botella de agua, Ga Eul hizo todo lo posible. Al parecer, eso le afectó negativamente en su salud ya que parecía cada vez más pálida y más débil cada día. Había estado ausente del resto, pero como había prometido que le daría una lección al Casanova, no se iba a rendir tan fácilmente.
— ¡Sunbae! —Ga Eul estaba sudando y jadeando cuando fue a ver a Yi Jung.
— Ga Eul… —Profundamente preocupado por su estado físico débil, Yi Jung de inmediato la ayudó a entrar. Honestamente, Ga Eul parecía que iba a derrumbarse en cualquier momento así que Yi Jung tenía que sostenerla.
— Yi Jung-sunbae… finalmente lo encontré… —dijo ella sin aliento.
— ¿Qué?
— Dije que finalmente lo encontré…
Aunque Ga Eul estaba cansada, con valentía ella había tomado la mano de Yi Jung y lo había llevado a uno de los edificios más altos de todo Seúl. Por supuesto, su repentina llegada y misterioso comportamiento, habían hecho que Yi Jung se preguntara qué le pasaba, pero decidió que iba a ver. Permanecieron en la azotea del edificio hasta altas horas de la mañana. Ga Eul le dijo que esperara pues ella estaba a punto demostrarle algo que sólo sucedía durante un instante.
Después de algunas horas de espera, Ga Eul finalmente se puso de pie con una sonrisa en el rostro. Tomó su mano en la suya y lo llevó a ver en dirección de dónde salía el sol. Aunque tenía algunas dudas, Yi Jung aceptó ir con ella. Ga Eul miró su reloj y se puso un paso detrás de él, para cubrirle los ojos con ambas manos.
Lentamente Ga Eul levantó las manos que cubrían los ojos de Yi Jung. Ya era hora de que supiera lo que Eun Jae había querido mostrarle el día de San Valentín tres años atrás. A pesar de que era tres años después, Ga Eul sabía que Yi Jung no dejaba de preguntarse lo que podría haber pasado si él hubiera ido a la invitación de Eun Jae. Este era el último paso para que Yi Jung finalmente avanzara. Y Ga Eul quería que lo enfrentara con valentía.
A medida que el sol lentamente se alzaba sobre el horizonte, su luz cegó a Yi Jung. Sin embargo, eso no fue lo que llamó su atención. Fueron los anuncios publicitarios frente a él. Tan pronto como el sol se levantó, su luz de alguna manera ocultó una porción de los anuncios por algunos minutos y quedaron juntos en un sencillo mensaje de amor.
"Te amo, Yi Jung."
Le tomó algunos segundos a Yi Jung darse cuenta de lo que había hecho Ga Eul. Lentamente sintió su pecho apretarse mientras continuaba viendo los anuncios espectaculares. Un enjambre de emociones lo abrumó repentinamente en su pecho con tal precisión que no sabía qué esperar o qué sentir. Yi Jung se quedó estupefacto.
— Ése día… el amanecer fue a las 7 am… —narró Ga Eul— Este mensaje… sólo fue visible al amanecer por unos segundos…
La mano de Yi Jung se arrastró lentamente hasta el pecho cuando sintió un dolor punzante. Sus ojos se llenaron de lágrimas. Su expresión era de profundo dolor y mucha tristeza. El Casanova, So Yi Jung… estaba llorando. Estaba llorando en agonía por una mujer. Y el mismo sentimiento que había estado evadiendo en su pecho no era otro que la tristeza… era un profundo remordimiento… arrepentimiento. Justo lo que Ga Eul le había dicho.
Las lágrimas cayeron lentamente, una detrás de otra, como si Yi Jung estuviera perdido en el enjambre de incontrolables emociones.
— Estúpido… —susurró él. Había sido un estúpido—. Aun cuando tú sabías lo estúpido que podía ser… aún así… me dejaste en esta difícil situación… ¿Qué debo hacer? —gritó Yi Jung como si hubiera regresado en el tiempo para hablar con Eun Jae. Pero la verdad era que él sabía que había cometido uno de los mayores errores en su vida.
Arrepentimiento. Lo conocía perfectamente ahora. Realmente lo hacía.
Parada junto a él, Ga Eul podía sentir su propio corazón rompiéndose. Quería tocarlo. Quería alcanzarlo y confortarlo. Quería darle su hombro para llorar. Pero sabía que Yi Jung sólo experimentaría el calor dentro del horno. Para ser una mejor persona, tenía que soportar esto solo. Y aunque ella le había mostrado lo que era el arrepentimiento, él aún tenía que superarlo todo por su cuenta.
« Continuará… »
…
- - - - - - - - - Adelanto del Capítulo Veintiséis: "Corrigiendo la idea errónea".
"GaEul… has llegado muy lejos… ¿te estás echando para atrás ahora?", pensó para sí misma antes de atravesar la puerta del taller de Yi Jung. Una vez adentro, se sorprendió por ver al Casanova descalzo mientras intentaba moldear arcilla con el pie en el suelo. Con una expresión de asombro en su rostro, Ga Eul se quedó mirando al Casanova.
Al ver que Ga Eul no decía nada, Yi Jung decidió hablar primero.
— Tengo dos buenas noticias y una mala noticia. ¿Cuál quieres escuchar primero? —preguntó él, sin dejar de moldear la arcilla.
Ga Eul seguía sin decir nada. Estaba demasiado sorprendida por ver a Yi Jung hablar de nuevo como para siquiera preguntarle algo.
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Nota de la Traductora:
Últimos capítulos, no lo olviden ^^
Nos leemos pronto!
Anna
