DISCLAIMER: Los personajes de Boys Before Flowers son propiedad de la KBS. La historia es propiedad de Shattered tearsdrops, quien me dio su autorización para traducirla al español.
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Capturing the Casanova.
Capítulo 30. El secreto de Yi Jung.
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Aunque el padre de Ga Eul había sido despedido, ellos pronto recibieron la buena noticia que había sido contratado como empleado en el museo Woosung, lo cual estaba directamente relacionado con Yi Jung y, por supuesto, con su abuela. Por eso, Ga Eul estaba muy agradecida.
— Halmoni, komaowoyo… no sé si pueda pagarte… —dijo Ga Eul efusivamente mientras sostenía la mano de la mujer mayor en la suya.
Todos estaban dentro de la tienda de avena, donde Halmoni y Yi Jung llegaron para anunciar que le habían dado un trabajo al padre de Ga Eul en el museo. Por supuesto, Ga Eul estaba muy feliz y agradecida. La abuela Haejin estaba feliz de ayudar y Yi Jung estaba contento de ver una sonrisa en el rostro de Ga Eul. Sabía que su abuela no dejaría a Ga Eul así. La mujer tenía una gran debilidad por Ga Eul… igual que Yi Jung.
— ¡Tonterías! ¡Todo lo que tienes que hacer es casarte con Yi Jung y no tendré más problemas! —bromeó ella.
Ga Eul no pudo evitar sonrojarse y reír ante la respuesta contundente de la anciana. Desde el momento en el que Ga Eul supo que Yi Jung era el nieto de Haejin, sabía que la mujer tenía planeado juntarlos. Le había parecido divertido al principio, pero también incómodo, sabiendo que Yi Jung no se sentía del todo inclinado a estar con ella. Gradualmente, se fue acostumbrando conforme Yi Jung se volvía poco a poco más cálido.
Antes de que Yi Jung y la abuela Haejin se fueran, Yi Jung tomó su mano y la levantó. Rozó su pulgar sobre sus dedos y le plantó un suave beso mientras la miraba directamente. Yi Jung se aseguró de que su abuela no fuera testigo de lo que hacía porque estaba seguro de que ya estaba entrando al auto cuando él tomó la mano de Ga Eul.
"Dos semanas… Es todo el tiempo que puedo esperar antes de irme… estaré esperando tu respuesta a mi secreto, Ga Eul. Encuéntrame. "
Las palabras de Yi Jung hacían eco en la mente de Ga Eul. Mordiéndose el labio con frustración, ella había estado reproduciendo en su cabeza los eventos durante la exhibición. Hasta ahora, no había podido descifrar a qué se refería.
Al comienzo de la noche, Yi Jung le dijo que sonriera. Había presentado sus cinco piezas favoritas. Eran… Primadonna, Gillian, Ruby, ¿y cuál era la otra? Tenía el nombre de una constelación. Después de eso, su pieza favorita entre las cinco era la pieza que él llamaba Jagiya. Luego… él la había presentado como la inspiración tras la pieza… Entonces…
¡Espera!
Ga Eul saltó de repente de donde estaba sentada dentro de su habitación y de inmediato sacó la caja que contenía la vasija que Yi Jung le había dado. "Él tenía razón", pensó ella. "Él realmente había mencionado un secreto aquella noche".
Si ella bien recordaba, Yi Jung mencionó que Jagiya tenía un secreto.
"Pero, ¿cuál?"
En su frustración y desconcierto, Ga Eul decidió abrir la caja dónde había guardado durante largo tiempo la pieza que Yi Jung había nombrado Jagiya. No la había abierto desde que la había recibido por miedo a que la simple vista de tan hermosa pieza, la tentara a creer que realmente ella había sido su inspiración. Hasta ahora, Ga Eul no podía creer que ella hubiera inspirado a Yi Jung a crear una hermosa obra de arte.
Colocó la vasija en su mesa de estudio y la miró, tratando de averiguar cuál era el secreto que mantenía. Miró en el interior y no halló nada. Miró en el fondo de su base y tampoco encontró nada. Ni siquiera un indicio de una nota o un mensaje. Personalmente, aunque Ga Eul quería renunciar a Yi Jung, sencillamente no podía hacerlo hasta no saber qué había escondido para ella durante tanto tiempo.
Ga Eul continuó mirando la hermosa vasija, en parte distraída por su bello contorno y hermosa apariencia, y en parte abstraída por el completo secreto que escondía. Con cuidado, comenzó a trazar los intrincados grabados que adornaban su cuerpo. Con un puchero en sus labios mientras se concentraba, comenzó a darle la vuelta a la vasija, al tiempo que rozaba su delicada superficie y tallados intrincados con la mano.
Entonces, como si de repente una bombilla se encendiera, los ojos de Ga Eul se abrieron con asombro y se enderezó en su asiento. Levantó la vasija y rozó la superficie una vez más. ¡Eso era! Había estado tan ocupada admirando los intrincados grabados que no se dio cuenta de que parecían pequeñas criptografías, de hecho algunas partes tenían sentido. Rozó la mano en la superficie de la vasija mientras la acercaba a su rostro para poder mirar el grabado. Su determinación para encontrar el que fuera que era el mensaje secreto de Yi Jung la hizo sentir más fuerte que nunca. Esta vez, definitivamente lo encontraría y le respondería a Yi Jung.
-oOo-
Jan Di había regresado a Seúl. Pero esta fue una noticia que no hizo feliz a nadie. A pesar de que Jan Di estaba de vuelta, Goo Jun Pyo estaba en el hospital después de haber sido arrollado por un auto. Cuando despertó, parecía estar bien e incluso comenzó a pelear con los otros F4. Lo único diferente era que él no podía recordar a Jan Di.
Había pasado casi una semana desde que Jan Di había regresado a Seúl. Jun Pyo seguía en el hospital y no había novedades por parte de los otros F4. Sin embargo, Jan Di y Ga Eul se sorprendieron al recibir la repentina visita de Yi Jung y Woo Bin. Ni siquiera habían dicho por qué habían ido. Simplemente ordenaron avena y comenzaron a comer con avidez. Jan Di y Ga Eul no podían quitarse la sensación de que algo definitivamente estaba pasando.
Para Ga Eul, aunque quería desesperadamente hablar con Yi Jung en privado, una vez más, prefirió hacer a un lado sus asuntos por el bien de su amiga. Sabía que lo que lo que fuera que pasara entre ella y Yi Jung, llegaría a su debido tiempo. Por ahora, tendría que contentarse con el hecho de que había sido capaz de descubrir el mensaje secreto del Casanova.
Woo Bin les sonrió y levantó el pulgar en señal de que la avena estaba buena. Como prueba, él y Yi Jung habían sido capaces de dejar todo limpio.
— Ah… estoy lleno… —anunció Yi Jung y se recostó en su asiento.
— Estuvo bueno. —secundó Woo Bin.
— Ahora, dígannos, ¿qué los trae por aquí? —preguntó Ga Eul finalmente, incapaz de oculta su curiosidad.
Fue Woo Bin quien respondió.
— Tenemos buenas noticias para Jan Di quien ni siquiera puede hacerse cargo de su novio debido a su trabajo a tiempo parcial… —comenzó con una sonrisa en el rostro.
— ¿Ehh? —Jan Di estaba completamente sorprendida.
— Jun Pyo… fue dado de alta del hospital —confirmó Yi Jung.
— ¿En serio? —respondió Jan Di, casi con incredulidad, pero obviamente contenta de haber escuchado esa noticia.
— Aish… ¿Cómo pueden decirnos algo tan importante después de terminar sus avenas? —se quejó Ga Eul.
— Date prisa y ve… —le dijo Woo Bin a Jan Di, quien inmediatamente sonrió con incomodidad y se quitó el delantal.
Rápidamente, Jan Di tomó su bolso y le dijo adiós a Ga Eul para ir a ver a Jun Pyo. Tan pronto como Jan Di dejó la tienda de avena, fue de inmediato seguida por Woo Bin quien optó por llevarla sabiendo que Yi Jung tenía algunos asuntos personales que tratar. Y esos asuntos personales podían resumirse en un nombre: Chu Ga Eul.
Ga Eul sonrió cálidamente mientras se despedía de su amiga. Estaba a punto de darse vuelta y limpiar la mesa cuando se dio cuenta de que Yi Jung seguía ahí, sentado a la mesa, con una encantadora sonrisa en su rostro.
— Sunbae… ¿no te vas? —le preguntó ella.
La sonrisa no desapareció del rostro de Yi Jung.
— La verdad es que vine porque tengo algo que decirte… —comenzó él.
Y así, Yi Jung llevó a Ga Eul a un horno, donde la mayoría de las vasijas experimentaban un calor extremo para endurecerse. Estando sentados al lado del otro, frente al horno ardiente, Yi Jung no podía dejar de mirar el rostro de Ga Eul. Quería decirle tantas cosas, que no sabía dónde comenzar. En cambio, cogió una manta y la puso sobre los hombros de Ga Eul.
Lo que siguió después fue un minuto de un incómodo silencio. Yi Jung no sabía qué decir. Fue Ga Eul quien tuvo el coraje de romper el ensordecedor silencio.
— Parecen felices… me refiero a las vasijas dentro del horno… —dijo ella—. Por alguna razón, en lugar de verse sufriendo mientras se queman, las veo felices.
— ¿Por qué? —preguntó Yi Jung.
— Porque saben que si soportan el calor, eventualmente podrán salir y serán amadas… —respondió ella mirando hacia el horno ardiente con aire soñador.
Yi Jung sonrió.
— Esto definitivamente es algo que sólo Ga Eul diría.
Ga Eul sonrió y miró de soslayo a Yi Jung.
— También sé algo que sólo Yi Jung-sunbae diría…
Esta vez, su comentario llamó la atención de Yi Jung. Él giró el rostro hacia ella y la miró con intensidad.
"¿Fue capaz de descubrir el secreto detrás de Jagiya?", se preguntó en silencio. Muy pronto, Yi Jung se encontró a merced de su curiosidad.
— ¿Y qué sería eso? —le preguntó.
— Quería que alguien se fijara en mí… quería que alguien me amara apasionadamente… aunque soy un Casanova, de hecho, soy una buena persona… soy un amante celoso… —enumeró Ga Eul—. Y finalmente… Jagiya… Joahaeyo… pero sólo en secreto.
Aunque a Yi Jung sólo le había interesado uno de los mensajes encriptados en Jagiya, el último que decía "Te quiero… pero sólo en secreto…" Los otros mensajes… él no podía entender cómo Ga Eul había llegado a ellos.
— Así que… descifraste el secreto de Jagiya… —dijo con una débil sonrisa—. Sabía que lo harías… —añadió.
— Sí… lo hice. Pero no sólo eso… hay otras cosas de las que me he dado cuenta… —dijo ella—. Me di cuenta de que los rasgos de las personas que plasmaste en tus vasijas… son en realidad tuyos.
Ella lo miró a los ojos con intensidad y sonrió.
— Primadonna… porque a pesar de que siempre estás lleno de atención, sigues queriendo más… quieres que las personas noten lo que eres y que está eclipsado por la imagen falsa del Casanova. Rubí, feroz y apasionada… quieres que alguien te ame de esa manera. Gillian, alta y gentil… de hecho, aunque te consideras un playboy sin corazón, la verdad es que eres una persona gentil… Y Casiopea, dijiste que era una mujer del tipo posesivo, ¿no eres así, Sunbae? Me has etiquetado desde el principio como tu Jagiya… ¿no es eso posesivo?
Yi Jung sonrió. Una vez más, Ga Eul le había demostrado que era una fuerza a tener en cuenta. Tomó su mano en la suya y las mantuvo unidas. Con todo lo que había escuchado de Ga Eul, estaba demasiado estupefacto como para hablar. No sabía por dónde empezar. Eventualmente su sonrisa se desvaneció en un ceño fruncido.
— Estoy lista, Sunbae… Tienes algo que decirme, ¿no? —le animó Ga Eul.
— ¿Debo comenzar con las malas noticias esta vez también? —preguntó Yi Jung. Su rostro dio a entender seriedad—. Me… voy… —finalmente dio la noticia que durante tanto tiempo había estado ocultándole. La única pista que le había dado eran las dos semanas de tiempo que le daba para descubrir el secreto de Jagiya.
Los ojos de Ga Eul se abrieron de par en par al escuchar su noticia. Rápidamente su expresión cayó y se volvió para mirarlo con una actitud incompresible.
— Pero de nuevo, para ti, no creo que sean tan malas noticias. —continuó Yi Jung.
— ¿A dónde vas? —preguntó Ga Eul sin reaccionar a su comentario.
— Suiza… —se limitó a responder.
— ¿Cuándo… quiero decir… por cuánto tiempo? —volvió a preguntar ella.
— Pronto… Tal vez 4 o 5 años…
Aunque era obvio que Ga Eul estaba devastada por la noticia, decidió buscarle el lado bueno y no agobiar a Yi Jung con un intento por que se quedara.
— Es genial… —dijo casi sin vida. A pesar de que quería darle ánimos, su voz y la expresión en su rostro la traicionaron. No quería que Yi Jung se fuera—. Serás un, mucho más, grandioso alfarero cuando vuelvas —añadió tratando de parecer un poco alegre—. Ahora que lo pienso… suena como una buena noticia… Así qué, ¿cuál es la otra noticia?
— Cuando vuelva… —comenzó Yi Jung, apretando la mano de Ga Eul—. Serás la primera persona a la que buscaré… —se volvió hacia ella y la miró directamente a los ojos. Esto tomó a Ga Eul por absoluta sorpresa.
— Sunbae… —dijo ella con asombro.
Un poco avergonzado por lo que dijo, Yi Jung desvió la mirada por un instante.
— Sólo digo que… si aun no has encontrado a tu alma gemela para entonces… Bueno, pues será muy malo para él porque yo tomaré su lugar a tu lado… y… y… no renunciaré a él. Nunca. —dijo con un suave sonrojo invadiendo su rostro.
Ga Eul no pudo evitar sonreír.
Aunque esa no era una confesión de amor, ella estaba feliz. Era la versión reformada del Casanova la que le decía que iba a serle fiel a partir de ahora y que en los próximos cuatro años sólo pensaría en Ga Eul. Esta también era su manera de decir que no buscara a su alma gemela, porque iba a volver a ella en cuatro años.
— También… he… ahm… desde ahora, no me digas Sunbae… —dijo Yi Jung.
— ¿Ehh?
— Dime Yi Jung… tienes cuatro años para practicar. Sería incómodo que llamaras a tu futuro novio como Sunbae, ¿verdad? Aniyo... No, no está bien… Lo que quiero decir es sería incómodo llamar a tu futuro espos… Espera. Olvida que dije eso —divagaba Yi Jung con torpeza.
— ¿Mworagu? —preguntó Ga Eul con incredulidad—. ¿Cómo puedes estar tan seguro de que no encontraré a mi alma gemela en los próximos cuatro años? ¿Y cómo puedes estar tan seguro de que serás mi futuro novio? —preguntó con una pequeña sonrisa en los labios.
— Bueno… porque ya estás comprometida… —djo Yi Jung seriamente.
— ¿Comprometida? ¿Desde cuándo? —preguntó Ga Eul.
— Desde ahora. —Yi Jung sacó una caja de terciopelo de su bolsillo. La abrió y mostró el diamante plateado en su interior. Sin otra palabra, colocó el anillo en el anular izquierdo de Ga Eul y, sin decir más, se fue, dejando a Ga Eul con una expresión de asombro en el rostro mientras miraba el anillo en su dedo completamente en shock. Yi Jung recordó que Ga Eul había hecho lo mismo con él antes de que Jan Di fuera a Macao. Sonrió para sus adentros al pensar en cómo le había dado una dosis de su propia medicina.
Cuando finalmente Ga Eul se recobró del shock de tener un anillo de compromiso de Yi Jung, en última instancia se encontró enfurecida.
— ¡Yah! ¡Ni siquiera me has cortejado todavía! ¡Mucho menos me has dicho que me amas! ¡Ni siquiera me has besado o me has preguntado! ¿Cómo podemos estar comprometidos?
Para sorpresa de Ga Eul, repentinamente Yi Jung regresó sobre sus pasos y se paró frente a ella.
— Cierto… me olvidé de esto… —dijo y sin más, colocó ambas manos en el rostro de Ga Eul y plantó un suave beso en sus labios, uno que definitivamente le robó el aliento.
No era un Casanova por nada.
« FIN »
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