Disclaimer: Crepúsculo no me pertenece, es obra de Stephenie Meyer.
/Te guiaré en las sombras\ .
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Capítulo III
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Efecto inesperado, nuevas compañías
Bella POV'S
La oscuridad me rodeaba completamente, no se cuanto tiempo estuve así, intentando despegarme de ella, pero si lo bastante como para parecerme interminable.
De repente escuché algo a lo lejos, lo que parecían ser algunas voces, pero demasiado lejos como para distinguir que decían o de quienes eran.
Comencé a sentir mi cuerpo, que hasta el momento ignoraba, y deseé no haberlo hecho.
Me dolía cada fibra de mi ser, pero sobre todo sentía un gran dolor agudo y punzante en mi cabeza que parecía que en cualquier momento estallaría en mil pedazos.
Sentí mis piernas y en una de ellas lo que seguramente sería un yeso que se extendía desde mi pié derecho hasta la rodilla. Me dolía horrores.
- ¿Cuánto tiempo más crees que estará así?- escuché decir a una voz aterciopelada y familiar, era Edward.
- No lo se, Carlisle dijo que es probable que despierte pronto, el golpe en la cabeza fue el más peligroso.- Era la voz de otro hombre, que también me resultó conocida.
- Si, eso mismo dijo hace tres días y aún no reacciona- dijo Edward con fastidio.
Entonces recordé todo lo que había pasado.. la chica.. el auto.. el choque.. mi visión...¿Era Edward? ¿Entonces eso fue real? Aun recordaba su voz preocupada, algo raro teniendo en cuenta todo lo que había pasado en la cafetería, pero de todos modos agradable, después de todo él no era tan inhumano como parecía, y me hacía extrañamente feliz que estuviera a mi lado, aunque eso no pareciera tener sentido...
Pero esperen... ¿había dicho tres días? ¿cuánto tiempo estuve allí? Me alarmé.
- Ch..charlie- murmuré con dificultad y la voz pastosa, sentí un gran dolor en mi torso cuando intenté moverme.
- ¿Bella?- escuché decir a Edward con la voz ansiosa- ¿Bella? ¿Estás despierta? Soy Edward Cullen ¿Me recuerdas?..estás en el hospital...
- Charlie- dije esta vez un poco más claro, necesitaba saber de él, si se había enterado, si estaba bien.
- ¿Tu padre? No te preocupes Bella, ya le avisamos - dijo el otro, quien al fin logré reconocer, era la voz de Jasper, el que acompañaba a Edward en la cafetería.
Un momento...dijo que le habían avisado...
- ¡No!- exclamé débil pero con pánico intentando moverme, pero sentí las aguijas del suero en mi brazo izquierdo, y algunos tubos en mi cara, seguramente de oxígeno, subí débilmente mi mano derecha para quitármelos.
- No lo hagas- me retó Edward tomando mi mano con suavidad y volviendo a bajarla.- Todo está bien Bella, tu padre ya está enterado y le dijimos que le avisaríamos cualquier avance, hace instantes hablé con él, está muy preocupado.
Bueno, eso me dejó un poco más tranquila, me asustaba más que nada la idea de cómo reaccionaría al enterarse lo que había pasado, después de todo su corazón aún estaba muy débil.
- ¿l-la...chica?- pregunté casi inentediblemente, por lo que aclaré un poco mi garganta con algo de dolor y lo intenté de nuevo- La chica.. ¿cómo...está?- dije todavía con dificultad.
-¿La chica...?- preguntó Edward dudoso pero luego comprendió- ¡Ah! te refieres a Alice, mi hermana... ella está perfectamente Bella...-
-Gracias a ti..- interrumpió Jasper casi con vehemencia- no tienes idea de lo inmensamente agradecidos que estamos contigo Bella, sino fuera por ti ahora ella estaría...
-¿A..quí?- pregunté a modo de broma intentando sonar ligera, pero no hubo más que silencio.
- No Bella, ni siquiera eso...- dijo Edward con el tono serio- el del Cadillac reaccionó recién cuando te vió apartar a Alice del camino, por lo que pudo reducir un poco la velocidad... aunque el hielo no le permitió hacerlo lo suficiente, pero si tú no le hubieses llamado la atención el tipo ni siquiera habría llegado a pisar los frenos...
- Ah.. ya, vale- después de todo me alegraba de que ella estuviera bien, aunque todavía no estaba segura de por qué había tenido tal arrebato, no era del tipo de personas que se arriesgaran de esa manera por una completa desconocida, pero algo en sus ojos grandes y negros, llenos de vitalidad, me impulsó a hacerlo, y no me arrepentía en lo más mínimo.
- ¿y..que tan...mal me..fue?- mi voz se estaba aclarando, pero aún sonaba ronca y pastosa.
- Te rompiste una pierna y dos costillas que te perforaron el pulmón derecho, pero te hicieron una cirugía y todo salió bien, además sufriste una gran contusión en tu cabeza, que esperamos no tenga consecuencias, pero a pesar de todo estás fuera de peligro...ayer te trasladaron de terapia intensiva..estábamos esperando que despiertes...- terminó de decir con claro tono de alivio, algo que me sorprendió y conmovió.
Me relajé un poco y decidí que ya era momento de abrir los ojos, a pesar de que seguía cansada, y ver un poco de luz, pero jamás de los jamases me imaginé lo que pasaría.
Para mi completo horror, cuando abrí mis párpados con pesadez no pude despegarme de la oscuridad que me rodeaba, en un principio pensé que quizás la habitación estaba oscura, pero eso no tenía mucho sentido.
No había nada, todo era completamente negro.
Pestañeé un par de veces mientras intentaba quitarme aquella pantalla oscura que me impedía la visión, pero no sucedió nada, entonces me desesperé y emití un gemido a causa de la sorpresa.
- ¿Qué sucede Bella? – escuché decir a Edward un poco alarmado, seguramente mi rostro reflejaba mi desconcierto aterrador.
- No...no puedo...- intenté decir mientras volvía a pestañear algunas veces más, pero todo era inútil, estaba aterrada. Sentí mis ojos arder y comprendí que estaba llorando.
- ¿Qué no puedes? ¿Qué te pasa?- ahora si, estaba completamente alarmado, yo no podía hablar- Bella, ¡responde!-
- No puedo...ver- dije quebrándoseme la voz en la última palabra.
Ambos se quedaron en completo silencio, seguramente por la sorpresa, mientras que de mis ojos no paraban de brotar lágrimas. Tenía miedo.
- Iré a avisarle a Carlisle- dijo Jasper serio y lo escuché levantarse de su asiento y abrir una puerta.
- Tranquila Bella... ahora te vendrán a revisar...no te alarmes- me decía él, pero su voz sonaba más alarmada que antes.
- No puede ser...- más y más lágrimas brotaban inevitablemente de mis ojos, ¿qué era lo que pasaba? ¿por qué no podía ver absolutamente nada?
No pasaron más de dos minutos cuando la puerta se volvió a abrir, escuché unas pisadas acercarse con rapidez hasta mi camilla, y detenerse justo a mi lado.
- Sta. Swan, soy Carlisle Cullen, su médico de turno, permítame revisarla.- dijo en tono amable, tenía la voz suave y profunda, en ese momento y a pesar de la situación en la que me encontraba me pregunté cuál sería su parentesco con Edward, ¿sería acaso su padre?.
-chicos, ¿pueden retirarse un momento? – no escuché una respuesta pero sí el sonido de una silla y la puerta volver a abrirse y cerrarse.
Edward POV'S
Caminamos hasta la sala de espera mientras mi padre revisaba a Bella.
Estaba con los nervios a flor de piel, y nuevamente sin ninguna explicación racional, no la conocía, solo habíamos cruzado unas cuantas palabras en la cafetería, que para colmo, no fueron para nada agradables.
Pero ella le había salvado la vida a mi hermana. Sentí un escalofrío recorrer mi espalda al recordar aquello, su cuerpo en el suelo, ensangrentado...
Sacudí un poco mi cabeza, intentando desterrar esos recuerdos. Y encima ahora pasaba esto, en ese momento solo esperaba que fuera una falsa alarma, que solo fuera algo momentáneo, que su pérdida de visión solo fuera el efecto de alguna medicación y que no tardaría demasiado en recuperarla.
Pero tenía un mal presentimiento al respecto. Carlisle nos había comentado que el golpe de su cabeza podría haberle afectado algún sentido, y que ese era el mayor riesgo que ella corría.
Claro que su pulmón derecho levemente perforado no fue una insignificancia, y debo admitir que tuve un gran nudo en el estómago en las cuatro horas que duró la operación, y tampoco puedo negar el enorme alivio que sentí cuando mi padre salió con una sonrisa tranquilizadora, y no creo que haya sido el único que volvió a respirar.
Alice estaba con una culpa terrible encima, no paraba de lamentarse y decir que era una irresponsable, una desquiciada, una insensata, una imprudente, que debería haber mirado el semáforo antes de cruzar, que si no fuera por ella esa chica no tendría por qué estar allí, que ella era la que debía estar en esa camilla, etc.
Pero ambos sabíamos que si Bella no la hubiera quitado del medio lo más probable era que terminara en un ataúd y no en una camilla de hospital. Eso la calmó un poco, pero aún así el remordimiento que tenía encima no disminuía, por supuesto que Jasper la ayudó también a calmarse un poco más, pero ella aún seguía muy preocupada y con unas grandes ojeras producto del cansancio por estar en vela desde hacía casi una semana.
En ese momento la ví llegar hasta donde estábamos los dos sentados con dos cafés y un descafeinado en sus manos, se sorprendió un poco al encontrarnos allí.
- ¿Qué pasó?- preguntó un tanto desconcertada entregándonos el café y el descafeinado, a Jasper y a mí, respectivamente,
Jasper y yo nos miramos dudosos, seguramente el se preguntaba lo mismo que yo ¿sería lo mejor decirle a Alice sin estar completamente seguros de lo que sucedía? Ella ya tenía el suficiente remordimiento como para que le agregáramos uno más sin siquiera tener en claro que sucedía, pero también sabíamos que tarde o temprano ella se iba a enterar.
-Díganme que pasa..¿es Bella?¿ella...?- comenzó a decir cada vez más alarmada, Jasper se levantó y la sentó a su lado.
- Cálmate Alice, no te preocupes, ella está bien- le dije lo más serenamente posible en mi estado de nervios- ella despertó...- le dije para que se tranquilizara-...y preguntó por su padre y ...por ti...
Noté la sorpresa en sus ojos y que unas cuantas lágrimas de alivio salían de ellos.
Eso también me había sorprendido a mí, ¿Cómo podía esa chica preguntar por Alice, por una desconocida antes de interesarse por su estado?
Era más rara de lo que creía.
Y eso hacía que me intrigara aún más.
-¿y qué hacen aquí afuera?- dijo un poco más calmada, Jasper volvió a mirarme con duda, pero luego enfocó su vista en ella y dijo;
- Carlisle la está revisando, no estamos seguros pero al parecer hay una... complicación- dijo en aparente tono tranquilo intentando que ella no se alarmara, no lo logró.
- ¿Una complicación? ¿qué clase de complicación?- preguntó sumamente intranquila, Jasper le tomó de la mano evitando que se levantara.
- Calma cielo, no estamos seguros, tal vez solo sea una falsa alarma..- habló con serenidad.
- ¿Qué complicación?- insistió bastante más preocupada, y entendí que era mejor que le contáramos.
- Ella no puede ver- solté para luego ver como Jasper volteaba su mirada seria hacia mí.
- ¿cómo que ella...? -
- Pero todavía no sabemos a qué se debe asi que no te preocupes innecesariamente Alice, esperemos a que Carlisle salga y nos diga qué es lo que pasa- le dije intentando no demostrar que mi preocupación era tan grande como la de ella...
Alice no volvió a hablar, mantuvo su mirada perdida mientras los brazos de Jasper la rodeaban protectoramente intentando que ella se serenase.
Pasó como media hora hasta que la puerta de la habitación de Bella volviera a abrirse, los tres nos levantamos de un salto y nos dirigimos hacia Carlisle, quien para nuestro horror, venía con rostro grave, eso no era buena señal.
- ¿Qué pasó Carlisle? ¿Qué tiene Bella?- preguntó Jasper, el que más sosegado se encontraba.
Mi padre hizo una mueca y contestó.
- Temo que la fuerte contusión que Isabella sufrió en la cabeza, le provocó un edema en el lóbulo occipital, en la corteza visual, lo que afectó su sentido de la vista... el cual no responde a ningún estímulo, todavía no puedo decir nada seguro, pero esperemos que esto solo sea temporal... hay que hacerle algunos estudios para confirmar cuán perjudicada resultó, aunque no quiero mentirles chicos, teniendo en cuenta la gravedad de la contusión es muy posible también que ella no..- y se detuvo, observando con dolor el rostro torturado de Alice- .. aunque puede que esté equivocado, seguramente es así... roguemos al cielo que así sea...
¡Plaf! Como un balde de agua fría.
Los tres nos quedamos estáticos sin siquiera atrever a movernos, Carlisle desapareció de nuestra vista por el llamado de alguien, no sin antes colocar una mano en la mejilla de Alice y otra en mi hombro. Pero seguimos sin movernos.
Entonces recordé que Bella estaba sola, y no dudé en dirigirme hasta su habitación, seguramente Carlisle ya le habría dicho algo. Y no era bueno que estuviera sola en esas circunstancias.
Pero me sorprendió nuevamente su actitud, cuando ingresé silenciosamente a la habitación, ella tenía el semblante templado, sin el menor atisbo de tristeza en él, o miedo, o preocupación, algo que me hizo cuestionarme si mi padre le había dicho algo al respecto, o si simplemente se estaba tomando las cosas con demasiada tranquilidad...
- Bella...- le dije mientras me acercaba a la silla que estaba junto a su camilla, pero ella no reaccionó, permaneció en la misma posición, sin siquiera mover una pestaña. – Bella..- volví a llamarla, pero nada. Imaginé que no querría hablar, que estaba profundamente sumida en sus pensamientos, y no era para menos...
Me senté a su lado y la observé durante unos minutos, que me parecieron eternos, y el hecho que ella no me respondiera no ayudaba en nada y hacía que me sintiera inevitablemente ansioso.
Luego de un momento cerró sus ojos lentamente, con cansancio, pasaron algunos minutos más hasta que supuse que se había dormido, ya que no había vuelto a moverse y mantenía los ojos cerrados. Por lo que estaba a punto de marcharme para ver como se encontraba Alice, pero repentinamente algo me lo impidió, y fue el cambio de sus facciones.
Había fruncido las cejas, en un gesto de profundo dolor, estuve a punto de preguntarle qué le dolía cuando las lágrimas comenzaron a salir de sus ojos cerrados.
Bella POV'S
Mi mundo se venía completamente abajo.
El doctor Cullen me había informado que el golpe que me había dado en la cabeza en el accidente había afectado mi visión, y que no podía asegurarme si sería temporal o permanente, aunque me dio más esperanzas de que la balanza se inclinaba hacia lo primero, esperanzas de las que estaba segura, ni él mismo tenía.
Lo noté en su tono de voz, increíblemente cálida y amable pero con una nota de compasión que intentó pasar desapercibido, pero que yo conocía muy bien. Había sufrido las suficientes desgracias como para reconocerla.
Y lo peor de todo no era la incertidumbre de no saber si podría volver a recuperar la vista, ni que era posible que jamás pudiera volver a leer un libro, mi pasión, durante lo que me restaba de vida, ni el hecho de que sería extremadamente difícil poderme mantener viva ya que además de anormalmente torpe ahora era además una no-vidente, lo que era ciertamente una fórmula fatal.
Lo peor de todo era que me convertiría en una carga, una carga que Charlie no estaba en condiciones de soportar, una carga que encadenaría a quien estuviera a mi alrededor, a mi persona. Volviéndome una desvalida, una inútil, una buena para nada que no era capaz ni siquiera de cruzar una calle, de caminar sin tener a alguien cerca.
Deseaba tener esperanzas, cuanto lo deseaba, pero siempre había sido bastante fatalista, y tenía una sensación amarga, terriblemente negativa al respecto.
Pero aún así, y con todo, seguía sin arrepentirme de haber salvado a aquella chica, a Alice, no podía hacerlo, aunque fuera lo más racional, lo más entendible, no era capaz de eso, supongo que pensaba que estar ciega era mejor que estar muerta, y además, y aunque me pareciera francamente poco probable, aún había esperanzas de que fuera solo temporal, pero aunque no lo fuera, tampoco me arrepentiría, no la conocía, pero sabía que seguramente su vida valía más que la mía.
Cerré los ojos intentando desterrar aquellos pensamientos deprimentes que amenazaban por dominarme, no quería seguir esa línea de pensamientos, sabía que no me llevarían a nada bueno, lo mejor era pensar positivamente, algo que, para esos momentos, me parecía una misión imposible.
Así que me dejé llevar por el dolor, un dolor que se acrecentaba a cada segundo y se instalaba en mi pecho, como una piedra pesada, dejándome sin aire, haciéndome caer en lo que estaba sucediendo, y provocando una ráfaga de sensaciones que habían tardado en aflorar, sinceramente tenía la esperanza de que no sucediera jamás, pues no quería ser débil, no quería que todo eso me afectara de la manera en que lo hacía, y que me hiciera sentir a cada segundo más vulnerable, mas estúpidamente frágil.
Y por primera vez me dolió mi soledad. Jamás había necesitado a nadie, era más independiente que cualquier persona de mi edad, y no me desagradaba en lo absoluto. Pero en esos momentos, necesitaba a alguien a mi lado, alguien que me abrazara y me dijera que todo saldría bien, como lo hacía mi madre cuando era pequeña, alejando todos los miedos, todas las inseguridades, por primera vez deseé no estar sola.
Sentí como las lágrimas comenzaban a acumularse en mis ojos, e inevitablemente se desbordaban, cayendo con inesperada rapidez sobre mis mejillas.
Fue entonces cuando me quebré y liberé todo el dolor que sentía.
Al principio intenté reprimir los sollozos que se alzaban por mi garganta, pero luego me fue imposible, necesitaba descargar mi miedo y frustración, quitarme de encima aquella piedra que me ahogaba y que a cada segundo parecía ser más pesada.
Y fue allí, en medio de una cadena de sollozos que no me permitían respirar correctamente cuando sentí que una mano suave y cálida tomaba la mía con fuerza, dándome el apoyo que tanto necesitaba, haciéndome sentir que no estaba completamente sola. Yo la apreté también, con incluso más fuerza, en un desesperado intento de no perderme en la negrura de mis emociones. Y lo logré.
Luego de estar desahogándome unos minutos más, en las que aquella mano aferraba la mía, todo acabó en un suspiro, sentí mi alma menos pesada, y aquella piedra en mi pecho parecía haber desaparecido, aflojé mi mano y la otra hizo la mismo, pero sin deshacer el agarre.
- Todo estará bien Bella, descansa- escuché decir a la voz cálida y aterciopelada de Edward, entonces comprendí que aquella mano que me había estado brindando apoyo no era otra que la suya, sentí una extraña sensación en mi estómago, pero completamente diferente al de la piedra en mi pecho, era como un cosquilleo extrañamente agradable.
- Gracias- susurré con sinceridad y cansancio, los medicamentos estaban haciendo efecto y no creía poder mantenerme consciente por mucho más tiempo. Finalmente me rendí, dejando que los sueños me arrastrasen sin oponer resistencia.
Edward POV'S
Me desarmaban sus sollozos, me dolían en lo profundo, y seguía sin encontrarle una explicación racional. La frustración que destilaba su llanto era casi tangible, no sabía que hacer, y no la conocía lo suficiente como para pretender que se desahogara conmigo.
Pero en un desesperado intento de que se calmara, tomé su mano con fuerza, recordándole que aunque fuera un extraño para ella, aunque lo más probable era que me detestara, podría contar conmigo, que yo estaba allí para lo que necesitase.
Ella también se aferró con fuerza a mi mano, mientras sus lágrimas no cesaban pero sus sollozos comenzaban a disminuir, me alivié un poco el hecho de que se calmara, no era capaz de seguir viéndola sufrir de esa manera.
No intenté hablar con ella, porque era consciente que un momento como ese no servían de nada las palabras, pero en cuanto se hubo calmado, lanzando un hondo suspiro, y ambos aflojamos la intensidad de nuestro agarre pero sin despegarlo, le dije que todo estaría bien, que descansara, pues supuse que aún se encontraba muy débil y debía reponer fuerzas. Me agradeció en un susurró y no pasó mucho tiempo hasta que se durmiera completamente.
Me quedé observándola unos minutos más, y escuché que murmuraba algunas cosas inentendibles, hablaba en sueños.
Me sorprendí a mi mismo cuando le deposité un suave beso en la frente. No era de hacer ese tipo de cosas, y menos con una desconocida, pero esta parecía ser una de las tantas conductas y pensamientos irracionales que me atacaron desde que la vi por primera vez y que amenazaba con convertirse en habitual.
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Pasaron siete semanas más hasta que Bella estuvo en condiciones de abandonar el hospital, siete semanas en las que no paraba de quejarse por tener que estar todo el tiempo en cama, sin poder estirar las piernas- o en este caso una pierna, pues a la otra le había quitado el yeso recién el último día- con la frecuencia que a ella le hubiese gustado, y que además no veía la hora de quitarse aquellas agujas que confesó temer y detestar con todas sus fuerzas. Me reí interiormente ante eso, le tenía terror a unas simples agujas pero se lanzaba sin chistar frente a un auto sin siquiera pensarlo dos veces. Si que estaba loca.
Estuve en el hospital todo el tiempo que pude, era consciente de que las obligaciones me llamaban, pero simplemente me resultaba imposible despegarme demasiado tiempo de aquella chica, y no exactamente porque necesitara compañía, pues Esme, Emmet, Jasper y sobre todo Alice no permitían que se quedara sola, además de algunas visitas esporádicas de sus compañeras de trabajo, pero para mi sorpresa ninguna de su familia, por lo que mi presencia no era de vital importancia, pero sin embargo, no era por su bienestar el hecho de que no pudiera despegarme por mucho tiempo de su lado, sino más bien una nueva necesidad que había surgido en mí de tenerla cerca, asegurándome de que estuviera bien, recibiendo las novedades de su avance, esperando noticias alentadoras sobre su ceguera, noticias que hasta el momento no llegaban y tenían a toda mi familia sumamente ansiosa.
Todos se habían encariñado extremadamente rápido con Bella, además de que estábamos profundamente agradecidos por haber salvado a Alice, pero no era solo eso, ella era una de esas personas sumamente accesible, fáciles de querer.
Esme prácticamente la había adoptado, y la trataba como si fuera su propia hija. Se sentía un poco triste por ella, pues no podía creer que su madrastra no la fuera a visitar durante toda su estadía en el hospital, ni siquiera se había dignado en llamarla, solo lo había hecho Charlie, su padre, que me había enterado, a través de Bella, que se encontraba en cama a causa de una serie de preinfartos que lo habían atacado no hace mucho tiempo, se preocupaba mucho por ella y hablaban prácticamente todos los días, Bella le contó a medias lo de su ceguera, minimizándolo al extremo, a tal punto que la describió como una "molestia en la visión" que no tardaría en desaparecer.
Entendí que no quería preocupar a Charlie más de lo que ya estaba, temía por su corazón y yo no fui capaz de rebatirlo, pero después de todo, y si esto no se solucionaba, él se enteraría tarde o temprano, pero al parecer ella prefería que fuera tarde.
Por otro lado estaba Alice, quien aún se sentía bastante culpable y se mantenía al lado de Bella como su perrito guardián, a pesar de las súplicas e insistencias de Bella de que eso no era necesario, quien, además, se había cansado de repetirle que dejara de sentir remordimientos por su causa, que no era su culpa, sino que ella había sido la "loca suicida", palabras textuales, que se había quedado clavada frente al Cadillac
Después estaba Emmet, al principio no me convencía mucho la idea de que viniera a molestar con sus bromas y sus indirectas bastante directas acerca del cambio repentino de mi comportamiento, que solo lograban sacarme de mis casillas, pero me di por vencido cuando observé que Bella se divertía con él, y que este la hacía reír con más frecuencia.
Pronto comprendí que Alice y los otros ya no se quedaban a su lado por simple agradecimiento o mucho menos por compasión, sino que le habían tomado verdadero cariño y que la sentían como una más de nosotros.
Y es que no caer ante la luz que ella irradiaba misteriosamente resultaba ser una tarea prácticamente imposible.
Ella se sentía considerablemente mejor, tanto física como anímicamente, no había vuelto a soltar una lágrima, exceptuando las veces que Emmet la hacía reír demasiado con sus estupideces, provocando una onda expansiva de alegría a su alrededor solo con el sonido de su risa.
Tenía a todos bajo un embrujo ineludible.
Y yo no era la excepción.
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