Disclaimer: Crepúsculo no me pertenece, es obra de Stephenie Meyer.


/Te guiaré en las sombras\ .

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Capítulo IV

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"Propuesta, nueva familia"

Bella POV'S

El día tan esperado, en el que por fin me daban de alta, se había dignado a llegar, liberándome de todo aquel desagradable olor a hospital y sobre todo de las endemoniadas agujas que habían estado torturándome desde hacía prácticamente dos meses.

Dos meses en el que mi vista no había mejorado en lo absoluto, haciendo que perdiera cada día más mis esperanzas, ya prácticamente nulas.

Dos meses en el que, para mi sorpresa y satisfacción, me vi extrañamente rodeada de gente como nunca antes. Personas que apenas conocía, pero que me daba la sensación de haberlo hecho desde siempre, o tal vez de alguna vida pasada.

Pero sabía que de todos modos, -y aunque gran parte de mi deseara con todas sus fuerzas que no fuera así-, todo esto estaba a punto de llegar a su final, por lo que intentaba, inútilmente, no encariñarme demasiado con ellos, la inminente separación estaba a punto de suceder, o al menos estaba convencida de que así sucedería, pues no encontraba motivo alguno por el que ellos quisieran seguir permaneciendo a mi lado, aunque, por supuesto, yo tenía razones de sobra para querer que lo hicieran.

Razones entre las que destacaba el hecho de que jamás me había sentido tan a gusto como lo hacía cuando estaba con ellos, haciéndome sentir aceptada, querida y protegida.

Indudablemente iba a extrañarlos de una manera extraordinaria.

Sobre todo a los cuidados y pláticas con Esme y Alice, de las que la última, se había convertido prácticamente en mi sombra, a pesar de mis continuas quejas, y ambas no paraba de contarme anécdotas, Alice de su trabajo, y Esme de vergonzosos y divertidos momentos de la familia, como la vez que Emmet se había llevado el chasco de su vida al comprar su primer jeep por Internet, pues este no iba a más velocidad que la de un deprimente carrito de golf, o cuando a Alice le habían organizado su cumpleaños sorpresa número dieciséis durante medio año, para luego enterarse que ésta había intervenido y chantajeado a los encargados de los servicios que contrataban para que hiciesen lo que ella quisiera. Entre otros.

Esme me hacía recordar muchísimo a mi madre. Era sumamente cariñosa y amable, cálida hasta la médula y con claros instintos maternales, en los que sin darme cuenta, me vi envuelta. Se preocupaba mucho por mi, y me cuidaba la mayoría del tiempo, sobre todo cuando Alice tenía que resolver asuntos de su trabajo, o finalizar con la organización de ciertos eventos que tenía programados desde antes del accidente, noté que Alice aún se sentía culpable por la situación, pero yo ya no sabía que decirle para que dejara esos ridículos remordimientos de lado. Yo lo estaba superando a pesar de que aún no venía la peor parte, esperaba que ella hiciese lo mismo.

Alice era una persona alegre y entusiasta, con la que difícilmente uno podría enojarse seriamente, salvo en ciertas ocasiones en las que se encaprichaba de tal modo que era imposible hacerle entrar en razón. Jasper, su novio, era prácticamente el único que lograba hacerle ver las cosas lo más razonablemente posibles.

Pero Jasper no solo tenía ese misterioso poder con ella, sino que yo misma me vi atrapada por sus convincentes pláticas, haciéndome ver las cosas con la mayor claridad posible y por lo tanto, quitarme varios kilos de nervios y frustraciones de encima. Le recomendé que siguiera la carrera de psicología que seguramente se llenaría de plata, me afirmó que aquella habilidad suya le era de mayor utilidad en su carrera de abogado, no lo dudé.

Después estaba Emmet, el hermano mayor que siempre me hubiese gustado tener, solo que este era mucho, mucho más amedrentador de lo que había imaginado. Aquél grandullón era prácticamente un niño encerrado en el cuerpo de un hombre, más bien lo recordaba de la cafetería como algo parecido a un patovica, aquellas enormes criaturas que se paran en las puertas de las discotecas, permitiendo o no el paso, intimidando a cualquiera que quisiera desafiarlos con sus solas presencias.

Pero obviamente lo de Emmet era pura apariencia, era absurdamente infantil, aunque había manifestado sus gustos por la lucha libre y otros deportes violentos como el boxeo, pero se me hacía imposible que alguien quisiera hacerle frente, ni siquiera en una partida de piedra, papel o tijera.

Era todo un personaje, y no se me hacía muy difícil imaginarlo en su puesto como maestro mayor de obras y gerente de la empresa constructora más importante de Norteamérica, hasta podía verlo- metafóricamente hablando- con esos casquitos de color amarillo y levantando enormes porciones de concreto sin mucho esfuerzo, aunque me había advertido que el se encargaba solamente de dirigir las obra y dar órdenes, no metía mano, pero mi imagen mental ya estaba hecho, no importaba lo que me dijera.

Y finalmente estaba Edward, quien para mi sorpresa había permanecido a mi lado más tiempo que los demás, aunque de vez en cuando debía salir, al igual que Alice, por razones de trabajo, bastante poco tiempo si como me habían dicho, era tan conocido y popular, lo que daba a entender que tendría bastantes más obligaciones de las que estaba cumpliendo, pero no quise creer estúpidamente que había dejado sus responsabilidades de lado para estar junto a mí, ¿quién era yo como para pensar que él haría algo así por mi? Nadie, ni siquiera su familia, y dudaba que me considerada como una amiga, pues no habíamos tenido mucho más que unas cuantas conversaciones, nada del otro mundo.

Pero debo admitir que, pese a que se mantuviera en silencio la mayor parte del tiempo, podía sentir su presencia, e incluso su fragancia masculina y embriagadora, llenando la habitación, y haciéndome sentir ridículamente protegida y relajada.

En fin, el día Q había llegado, ya me habían quitado las agujas y esperaba vestida,- gracias a la ayuda de Esme y Alice, que se habían quedado hasta el último momento-, en mi habitación, esperando a Carlisle, que parecía estar sumamente ocupado, firmara mi acta de salida.

Escuché los pasos de mis dos acompañantes, recogiendo algunos regalos y flores que algunos se habían tomado la molestia de traer, pasando por alto el hecho de que yo no podía ver ni pizca como para apreciarlos, Jasper esperaba en el auto para llevarme a casa pese a mis reclamos.

Había estado pensando qué es lo que iba a hacer ahora, tenía que darle una explicación a Charlie sobre mi nula capacidad de visión, porque el no era estúpido, se iba a dar cuenta, sobre todo si, como ya esperaba, me chocaba con las paredes sin ninguna explicación, y por supuesto, me tendría que mantener lo más alejada de la cocina que pudiera.

Al fin me había decidido por contarle un poco más a mi padre acerca de mi condición, por supuesto que no le iba a decir que lo más seguro era que fuera permanente, no, primero porque no estaba cien por ciento segura, y segundo porque no quería que se sintiera culpable él también y se preocupara compadeciéndome más de lo normal, no tenía sentido alguno.

Cuando al final le llamé, me sorprendí al escucharlo recibir las noticias con tanta tranquilidad, pero me alivió enormemente, tenía un peso menos de encima.

Le pedí que llamara a la señora Cope,- la vecina de enfrente que me cuidaba cuando era niña, al darse cuenta mi padre que Victoria no tenía lo que se podría decirse, instintos maternales, por lo que le pedía a la vecina, una mujer de edad, bastante agradable, que me cuidara por las tardes- si podría acudir a mi casa, por lo menos unos cuantos días para que evitara que me matase con mi recién adquirida fórmula fatal. Me extrañó que mi padre no me prestara demasiada atención mientras le pedía aquello, y más cuando me dijo que no me preocupara, que ya se habían encargado de todo.

Con aquel plural me alarmé, solo esperaba que aquel plan no incluyera a Victoria, porque decididamente sería más seguro pararme sobre las vías del tren en hora pico que estar bajo el cuidado de esa zorra despiadada, con todo el respeto del mundo.

Y mientras pensaba cuánto saldría un bastón para ciegos que obviamente, iba a necesitar de forma inmediata, escuché unos suaves golpes en la puerta de la habitación.

- Adelante- dijo Alice, alegre, con su voz musical.

Se escuchó el débil sonido de la puerta al abrirse y unos cuantos pasos entrar al lugar, tal vez dos o tres personas.

- Emmet, Carlisle, Edward- pronunció Alice, claramente en mi consideración, le agradecí internamente por aquellos detalles, me sorprendió que Edward y Emmet estuvieran aún aquí, ya me había hecho la idea de no verles jamás- ¿Ya está todo listo? – preguntó con una matiz extraño en la voz, pude identificar restos de emoción, quizás algo de ¿nerviosismo?.

- Si... Bella, ya firmé los papeles, estás lista para abandonar el hospital cuando quieras- dijo Carlisle con su habitual tono amable.

- Gracias Carlisle- sonreí con alivio , en verdad quería salir de allí, aunque una parte de mí quería quedarse, únicamente por la gente que estaba en ese mismo momento en la habitación, y el que esperaba en el auto, ya les había tomado demasiado cariño.

- Edward y yo ya arreglamos todo en casa, la habitación de Bella quedó reluciente, aunque bueno, teniendo en cuenta que ella no podrá apreciarlo no se para que...Ouch!- se escuchó un golpe seco, seguido de un quejido de Emmet.

Vale, eso me descolocó. No quería pensar en la única dirección donde me llevaban mis deducciones por aquellas palabras, pero francamente no les encontraba otro sentido

Era obvio que mi cara debía evidenciar mucho más que simple sorpresa y desconcierto, porque sentí que alguien me acariciaba tiernamente el cabello, Esme.

- Bella, cielo... estuvimos pensando con Carlisle si sería lo mejor que te fueras a casa..- se la escuchaba un poco apenada, tal vez porque no me lo había dicho antes, tal vez porque mi cara no era la que recibe exactamente buenas noticias- .. hablamos con tu padre al respecto , fui personalmente a verlo, y estuvimos de acuerdo en que sería más fácil para ti tener a alguien que te ayude en estos momentos... ya sabes, el no podrá cuidarte cuando aquella vecina tuya no esté, y también me ha confesado tu..- intentó buscar las palabras adecuadas y pronunció con ternura, como si fuera una buena característica- sorprendente facilidad para tropezarte aún con tus ojitos en buenas condiciones- Bien, nunca había escuchado que me dijeran de una manera tan dulce y delicada que era una inútil de puro torpe, algo que por supuesto ya sabía por descontado pero que no pudo evitar que la sangre me subiera a la cara repentinamente, escuché reírse entre dientes a Emmet, seguido de otro golpe seco y otro quejido- y bueno... también me comentó que lo más probable era que Victoria...- escuché como su voz dulce cambiaba a una mas seria, algo nuevo para mí, cuando pronunció el nombre de mi madrastra-... no fuera de mucha ayuda en tu caso- soltó casi indignada, me dieron ganas de abrazarla, pero estaba demasiado sorprendida aún como para reaccionar- asi que decidimos, claro, si tu estás de acuerdo, en que vinieras a vivir con nosotros hasta que esta situación se solucione. Se que tal vez te incomode el hecho de que quizás te resultemos aún desconocidos para ti, y es más que entendible...- quise interrumpirle para contradecirla, pero las palabras quedaron estancadas en mi boca seca-... pero puedes saber que estarás a salvo en casa, y te cuidaremos como si fueras parte de nuestra familia, además, es lo menos que podemos hacer por ti, después de todo si no hubiese sido por ti...- entonces aquellas palabras me hicieron volver de mi letargo de repente.

- No, espera- la interrumpí, con algo de seriedad, entonces intenté que mi voz sonara menos dura- mira Esme, yo en verdad te lo agradezco, de corazón, no solo por esta...propuesta, también por tus cuidados, por el de todos- dije volteando un poco la cara para dirigirme también al resto- estuvieron conmigo durante todo este tiempo, y debo admitir que les he tomado mucho aprecio, jamás me he sentido tan a gusto como con ustedes, hasta me dio la sensación de conocerlos hace mucho en vez de hace tan solo dos meses, y les agradezco en verdad todo lo que han hecho por mí- dije con sinceridad, sintiendo que mis ojos se humedecían, por lo que tuve que bajar un poco la vista para que no pudieran notarlo e intenté que mi voz no se quebrara y sonara más segura- pero no quiero, bajo ningún concepto, que se sientan comprometidos por mi, en lo que a mí respecta, ya han me han recompensado con creces durante todo este tiempo por mi pequeño acto heroico- sonreí intentando parecer despreocupada, pero no podría asegurar si se vio del todo convincente, esperaba que si- en verdad, no es necesario que se preocupen por mi , yo estaré bien, tampoco es el fin del mundo, no quiero que se compadez...

- ¡No seas ridícula Bella!- bramó Edward que hasta el momento no había pronunciado palabra.

- Edward- escuché decir a Carlisle a modo de aviso, pero Edward lo ignoró.

- Esme te ofrece esto, no porque se compadezca de ti, ¡y mucho menos porque se sienta comprometida!- sonaba verdaderamente disgustado, me estremecí, pareció darse cuenta porque disminuyó un poco el tono de voz aunque siguió sonando algo dura- no se si te habrás dado cuenta, pero no eres la única que se ha encariñado aquí, mi familia entera te siente ya como si fueras parte de ella. ¿Acaso no te has dado cuenta? ¿Crees que permanecimos aquí solo por algún tipo de... obligación moral? si piensas eso estás completamente equivocada, así que deja ya de actuar de manera tan necia y orgullosa y permite que te ayudemos, no porque, como dices tú, nos sintamos comprometidos, sino porque haríamos exactamente lo mismo por cualquier integrante de esta familia.- finalizó serio pero ya sin ningún indicio de enfado en la voz.

Se produjo un extraño, pero incómodo silencio, mientras buscaba que decir luego de aquello, de todas maneras no hizo falta que yo hablara para romper el hielo.

- ¡Vaya discurso te echaste hermanito! – agradecí interiormente a Emmet por aquella desubicada pero salvadora acotación. Escuché una pequeña risa por parte de Alice y Carlisle, mas Esme permaneció en silencio, lo que hizo que me sintiera un poco culpable, tal vez había pensado que despreciaba su invitación, algo totalmente incorrecto.

- Yo...- dije cuando fui capaz de hablar, dirigí mi rostro a mi lado, donde se encontraba Esme quien mantenía su mano alrededor de mis hombros-... lo siento... no quise decir que...no quise ofenderlos...- tartamudeé – bueno.. es solo que...no quiero incomodarlos...

- Pero cielo, claro que no incomodas, nos encantaría tener tu compañía, pero si no deseas eso, está bien, no podemos obligarte- dijo con la voz apesadumbrada, nuevamente me pinchaba la culpa con aún más intensidad que antes, ¿cómo podía decirle que no? No podía siquiera concebir que hacer sentir a alguien tan dulce y maternal no fuera un delito, un delito que yo estuve a punto de cometer, sino lo había hecho aún.

- Yo creo que eso podríamos arreglarlo...- escuché decir a Emmet con voz macabra, a la vez que captaba el sonido que producía al tronarse los nudillos. Me estremecí, no habría forma de impedir que me llevara a la fuerza si así lo quería. Se escuchó un nuevo sonido sordo y otro quejido. Pude imaginarme quien la ligaba.

- No queremos presionarte Bella, sino te sientes cómoda con esto está bien, pero quiero que sepas que tienes las puertas de nuestra casas abiertas para cuando lo desees- dijo Carlisle con cordialidad.

- Pero entenderemos si no quieres volver a vernos...- me dolió escuchar a Esme hablar con tono abatido. Esto estaba mal, muy mal, casi podía imaginarme, a pesar de no haber visto nunca su rostro, las facciones de tristeza que reflejaban su voz, ella se sentía despreciada, y yo me sentí el monstruo más horripilante jamás imaginado. No podía permitir que aquella dulce mujer se sintiera de esa manera por mi culpa, no podía cometer tal fechoría.

En ese mismo momento, me rendí.

Suspiré y le dije:

- No digas tonterías Esme..- mostré una sonrisa amistosa, si el precio que tenía que pagar para hacerla sentir mejor era este, no importaba, después de todo, tampoco sería un gran sacrificio para mí estar con aquella gente- me encantará que me recibas en tu casa, claro, si me aceptas.

- Pero claro que si cielo-se notó el cambio repentino en la voz de Esme, me alegró.

- Oh, ¿Lo dices en serio Bella?- preguntó Alice emocionada- ¿Vendrás a vivir con nosotros? ¿A nuestra casa?- yo asentí derrotada para luego sentir como Alice se me colgaba al cuello- ¡Será genial Bella! No te vas a arrepentir.

Me reí por aquella exagerada reacción, para luego ser coreada por las del resto, incluida la que más esperaba escuchar, la de Esme.

- Entonces perfecto – dijo Carlisle con su voz cálida- Emmet, ve a buscar el equipaje de Bella a su casa, Charlie ha dicho que Victoria ya se lo ha empacado-. No se porque aquello no me sorprendía, Victoria aprovechaba cualquier oportunidad con tal de sacarme de mi propia casa, lejos de Charlie.- Edward, acompáñalo tu también, por las dudas.

- Oh padre, ¡Hieres mis sentimientos!- Exclamó Emmet teatralmente. Todos se rieron, incluida yo.

- Yo los acompañaré, tengo que comprar algunas cosas en el camino- dijo Esme luego de apretar afectuosamente mis hombros y separarse.

- Pero esperen...- ya todos se estaban poniendo en marcha, busqué las palabras adecuadas-... antes que nada, quiero que me prometan algo..- hubo silencio mientras esperaban que terminara de hablar-.. quiero que me prometan que en cuanto sientan que estoy complicando las cosas, que comienzo a molestar, me avisarán... de verdad, no quiero importunar...

- ¡Qué absurda!- Escuché quejarse a Edward mientras algunas risas bajas resonaban

- No, en serio, necesito que se comprometan.- dije muy segura.

- De acuerdo Bella, te prometo que en cuanto te conviertas en una insoportable molestia, yo misma te lo diré- dijo Alice en tono burlón.

- Y si no te gusta, yo me encargaré de echarte de casa a la fuerza- aportó Emmet, obviamente no me estaban tomando en serio, sentí mi cara más caliente de lo normal a causa del creciente enojo.

- No te preocupes Bella, que mi familia se canse de ti es casi tan probable como Emmet diciendo algo coherente...- esa era la voz tranquila y aterciopelada de Edward.

- ¡Oye! ¡Me ofendes!- dijo Emmet sobreactuando su enfado.

- ...pero si eso te hace feliz- continuó Edward sin ningún indicio de broma e ignorando a su hermano- toda mi familia se compromete a hacértelo saber llegado el momento-. Asentí conforme de que por una vez me tomaran en serio.

- Tu no puedes hablar Edward, no tienes vela en este entierro, por si no lo recuerdas tu ya no vives en casa, y hace tiempo que no pasas por allí- le recordó Alice de manera suspicaz.

Me sentí un poco decepcionada con aquello, no es que no me lo esperara, pero aún así no pude evitar entristecerme un poco, aunque no pensaba demostrarlo.

- Cierra el pico Alice- la retó Edward.

Luego de que estuvieran un rato discutiendo, Esme, Edward y Emmet se marcharon a buscar mi equipaje, que no debía ser mucho, Carlisle continuó con su trabajo, y Alice y yo fuimos hasta el auto de Jasper para que me llevaran a la casa de los Cullen.

Esperaba haber tomado la decisión correcta, después de todo aquello era completamente nuevo para mí, el mundo se había oscurecido a mi alrededor, pero aún así me pareció divisar una luz de esperanza.

Edward POV'S

- Oye mamá, no sabías que actuaras tan bien, deberías probar suerte en Broadway- dijo Emmet mientras conducía en dirección a la casa de Bella.

- Es cierto, tengo que admitir que a mi también me has sorprendido- confesé desde el asiento trasero del jeep de Emmet.

- No me siento para nada orgullosa de eso, aunque era la única manera, no me gustó hacerle aquello- dijo mi madre con pena.

- No te sientas culpable mamá, sabes que no hubiese aceptado si no hubieses fingido sentirte tan... afectada, Charlie nos lo advirtió.- le dije recordando la conversación que habíamos tenido con el padre de Bella, quien nos había recomendado hacer aquello, el punto débil de Bella era el temor a herir los sentimientos de sus seres queridos, y juzgando la manera en la que se había apegado a Esme, no teníamos más chance que fingir aquella escenita.

- Lo se, lo se, pero aún así no me gustó- dijo Esme. Tan típico de ella, era demasiado sensible, hasta podría asegurar que no le había costado para nada hacer aquello, porque seguramente no se sentiría demasiado lejos de eso.

- No pensé que cedería tan rápido, ni siquiera dejó que te largaras a llorar- rió Emmet, bajo la mirada de desaprobación de mi madre.

- No, yo tampoco- reflexioné- menos mal que Charlie nos avisó, no se que hubiésemos hecho sino.-

- Es que es una niña tan buena, pero tan orgullosa..- dijo Esme con una repentina mirada de adoración, parecía como si estuviera hablando de su propia hija.

- ¡Y terca! –agregué. "Terca como una mula".

- Pero tu también aportaste lo tuyo hermanito, tu pequeño discurso hizo prácticamente todo el trabajo- observó Emmet mientras doblaba en una esquina.

- Yo solo dije lo que pensaba- Vi que mi madre me miraba con una extraña expresión desde el asiento delantero, pero fue rápida, tanto que creí que me lo había imaginado, cuando la miré tenía su vista hacia la calle.

Aparcamos frente a una modesta casa de aspecto sencillo pero muy bien cuidada, de paredes color beige, y techo a dos aguas, con un pequeño jardincito en la parte delantera, en perfectas condiciones y una buena cantidad de flores que le daban un aspecto colorido y cálido, me quedé observándolo un momento desde afuera, y me imaginé que Bella se encargaba de él, según lo que había contado ella, su madrastra no era del tipo que les gustaba meter las manos en la tierra, no cuando se pasaba horas cada semana en la manicura.

Atravesamos unas rejas bajas que delimitaban el jardín, para luego recorrer el diminuto camino que nos llevaba hasta la puerta de madera que estaba frente a la casa.

Esme tocó el timbre un par de veces hasta que apareció frente a nosotros una mujer de cabellos rojo-anaranjado, vestida con una blusa violeta bastante escotada y ceñida al cuerpo, y unos pantalones negros elastizados que se amoldaban a su marcada figura. La reconocí de inmediato, se trataba de Victoria, la madrastra de Bella.

- ¡Oh!, ¡ya están aquí!, no creía que llegarían tan rápido-. Dijo mostrando, lo que me pareció, una sonrisa bastante forzada.

- Buenos días Victoria, vinimos a buscar las cosas de Bella-. Le informó Esme con toda la amabilidad de la que fue capaz. No quería a Victoria, era una de las pocas personas que le llegaba a casi desagradar, a causa de su ausencia durante el tiempo en que Bella estuvo hospitalizada, mi madre no podía concebir la idea de que su propia madrastra ni siquiera se dignara a telefonear para saber como se encontraba, aunque al parecer a Bella no la sorprendió en lo absoluto.

- Claro, claro Esme, pasen por favor¡Oh!, pero miren quien ha vuelto, si es Edward Cullen, no me lo puedo creer, y supongo que este debe ser su hermano, Emmet Cullen- dijo de manera alegre y emocionada, también pude percatar un matiz nervioso en su voz.- ¿Quieren tomar algo? ¿...un café o un té...?-

- Sino le importa, llevamos prisa señora- le cortó Emmet, a quien al parecer tampoco le agradaba.

La pelirroja forzó aún más su sonrisa, pero soltó de manera fría:

- Eh, claro, las maletas están en el dormitorio de Bella, la primera puerta a la derecha- dijo sin la mínima intención de moverse. Emmet puso los ojos en blanco y ambos nos dirigimos al lugar indicado, en el camino, volteé a ver a mi madre al no escuchar sus pisadas detrás de las nuestras, la escuché preguntar:

- si es posible, me gustaría hablar con Charlie un minuto sobre Bella, ¿Está él en su dormitorio? – muy pocas veces vi a mi madre tratar a otra persona de manera tan fría, aunque para el resto podía pasar desapercibida, como una actitud normal, yo la conocía lo bastante bien como para saber lo mucho que le estaba costando mantener su compostura cordial frente a Victoria.

- Si, pidió que cuando llegara usted la hiciera pasar, conoce el camino- la sonrisa forzada había desaparecido por completo cuando mi madre pronunció el nombre de Bella.

Luego de que Esme desapareciera por un estrecho pasillo, Victoria se lanzó a la puerta de entrada como un bólido enfurecido y desapareció dando un portazo.

Miré a Emmet, quien se había detenido también frente a la puerta del cuarto de Bella y se encogió de hombros, igual de confundido que yo.

Atravesamos una puerta de madera clara, semiabierta, para llegar al pequeño y acogedor dormitorio de Bella.

No había muchos muebles allí, solo una cama de una plaza pegada contra la pared, al lado de una ventana, un mesita de noche al lado de la cama, un placard de roble antiguo, un escritorio con un viejo ordenador y una biblioteca repleta de libros.

Las paredes estaban pintadas de un celeste claro, y tanto el edredón como las cortinas de encaje eran de un agradable azul marino.

Aunque hacía prácticamente dos mes que ella no había aparecido por allí, pude reconocer sin dificultad su aroma dulce y floral, delicioso.

- Guau...- dijo Emmet luego de dar un chiflido de asombro-..si que le gustan los libros- soltó, pero calló pronto en sus palabras, al comprender, al igual que yo, en lo que la ceguera implicaría para una Bella que amaba tanto la lectura, y se estremeció, a la vez que a mí se me formaba un nudo en la garganta.

Ambos divisamos inmediatamente las dos maletas negras que había en el centro de la habitación, y Emmet se apresuró a tomarlas, con una sorpresiva seriedad en sus facciones.

- Te veré en el auto- dijo con voz monocorde para luego desaparecer en un abrir y cerrar de ojos, sin siquiera darme tiempo para contestar.

Me acerqué hasta la biblioteca y me puse a repasar los títulos: Orgullo y prejuicio, Sentido y Sensibilidad, Emma, y otros cuantos libros de Jane Austen; de Shakespeare: Romeo y Juliera, Hamlet, El sueño de una noche de verano, Macbeth y otros.; también estaba Cumbres Borrascosas, Ana de las tejas verdes, y una increíble cantidad de clásicos que yo bien conocía, y otros que jamás había oído escuchar.

Me distraje al observar un discman en el suelo de la habitación, casi debajo de la cama, y a su lado, un poco escondido, una gran cantidad de Cd's. Me acerqué hasta allí y me puse a hojearlos, me sorprendí: la mayoría eran de música clásica, no conocía a muchos jóvenes que le interesaran ese tipo de música: Beethoven, Chopin, Debbusy, Mozart, Strauss, Wagner, Vivaldi, casi los mismos compositores que colmaban mi colección preferida. Y algunas otras bandas de la actualidad: Muse, Coldplay, Placebo, Blue October, Travis, The Strokes, The Arcade Fire, The Fray y más. Una sonrisa se extendió inconscientemente por mi rostro, Bella y yo teníamos más gustos en común de lo que creí posible.

Me paré listo para marcharme, pero algo más me distrajo: junto a su cama, en la mesita de luz, había un hermoso portarretrato de madera, delicadamente tallado con líneas suaves y curvas.

Pero no fue eso lo que atrajo mi repentino interés e hizo que me acercara hasta allí para tomarlo, sino la foto que allí se encontraba.

En ella, tres figuras se encontraban entrelazadas, dos adultos y una pequeña, de los adultos pude reconocer claramente a Charlie, menos canoso y sonriente, abrazando a una mujer, de pelo largo color caoba y sorprendentes ojos azules, con aquella mirada dulce y cálida que me hizo recordar instantáneamente a Esme. La mujer era de piel blanca, como de porcelana, y estaba sosteniendo en sus brazos a una pequeña de no más de seis años, del mismo color de pelo de quien supuse su madre, pero con leves ondulaciones, seguramente heredadas de su padre. Tenía unos enormes ojos brillantes, color chocolate con leche, enmarcados por unas largas pestañas, que contrastaban a la perfección con su piel blanca, levemente sonrojada en las mejillas.

Pero lo que más me llamó la atención de aquella pequeña niña, fue la luz que reflejaban sus ojos, y sobre todo, aquella deslumbrante sonrisa de felicidad que surcaba su rostro, que parecía desbordar bajo la mirada alegre de sus padre. La reconocí al instante, era Bella.

Me quedé embelesado, mirando aquella fotografía hasta que sentí una conocida presencia a mi lado.

- ¡Pero qué preciosa niña que era!- dijo Esme tomando el portarretrato en sus manos-.. y parecía tan feliz- la miró con melancolía-... ese brillo en sus ojos, es fácil de reconocer, es la felicidad en su máximo esplendor...- murmuró pensando seguramente lo mismo que yo "la luz de los ojos de Bella parecía haber desaparecido, y no precisamente por su reciente ceguera"- ...y esta debía de ser su madre, que mujer tan hermosa que era..., y no hace falta ser un genio para darse cuenta del amor que le tenía... se refleja perfectamente en su mirada- me explicó.

- Me hizo recordar a ti- admití mientras la veía dejar el portarretratos en la mesita de luz. Me dedicó una dulce sonrisa.

- Hijo mio, es la mirada de una madre enamorada ...-. dijo mientras me tocaba el pelo con cariño. Yo le sonreí instantáneamente y pude ver que alzaba las cejas en un gesto de sorpresa.

Me pareció escuchar que murmuraba algo así como "parece que has vuelto", pero no puedo asegurarlo, ya que los bocinazos impacientes de Emmet llegaron hasta nuestros oídos provocando que ambos riéramos entre dientes.

-¡Qué voy a hacer con este chico!- suspiró, mientras ambos caminábamos hacia la salida

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N/A

¡Hola! Como verán, esta es la primera vez que hablo aqui, lamento no poder haberlo hecho antes, pero cada vez que tenía que subir un cap. debía hacerlo corriendo.

Antes que nada quiero agradecer los hermosos comentarios que me dejaron, algunos más largos, otros más cortos, pero comentarios al fin. muchísimas gracias a :

watchTHEclouds- gracias por leer, tienes razón, me encanta esa característica de los dos.

-hG

Kelda Ylonen Cullen- q bueno q te haya resultado interesante, sigue comentando, gracias. hasta la prox.

loleta- anticipast muy bien.. gracias x tu coment. sigue leyendo.

peritha12 - y actualicé! grax. x leer y dejar tu review

flowersswan - quien no quisiera consolarlo a Ed.. pero bue, a veces hay q purgar, sobre todo cuando te encierras de la manera en que él lo hace... gracias por leer y comentar.

christti - gracias por seguir la historia, y x dejar reviews, sigue ahí-

izhavo - tristemente genial?? me suena a emo..pero cierto. gracias x leer, hasta la prox.

M.-Way . - sigue leyendo, y comentando, gracias

Cammiie Cullen - gracias, me alegra q te guste, espero no abandones la historia.

---shoutaaa--- gracias, gracias, sigue leyendo.

analhicullen - gracias por comentar, me alegra que te haya encantado, voy a subir otro pronto

aridenere , si que es odiosa y despilfarradora Victoria, cero consideraciòn por la situaciòn, pero no te alarmes, no vamos a dejar que Charlie muera x la bruta esa, gracias por tu comentario.

loca11 - y aquí subí, gracias por tu coment. de verdad.

Amelie 666, si tienes razón, falta un poco para eso, pero ni tanto, y cuendo dices que escribo arto...a q te refieres? lo siento pero en donde vivo no usamos esa expresión, es bueno o malo, operdona mi ignorancia. gracias x tu comentario, espero q sigas la historia.

AnDreeeeA - gracias gracias, tu review fue el q más me gustó, no te preocupes por lo de Bella, veremos si es temporal o no, aunque no puedo prometer nada,...y con lo de Edward, bueno..Edward es Edward, siempre tan frío x fuera pero tan cálido x dentro, en fin. espero no decepcionarte con este capi. y que sigas leyendo.

vanepattz- que bueno q te haya gustado. gracias por tu review.

tengo que decir que este cap. no me convenció para nada y lamento si tiene errores gramaticales o de coherencia, de verdad, pero es que no cuento con el suficiente tiempo como para releerlo... y aquí viene mi solicitud: si alguien cuenta con tiempo libre, y está interesado en gastarlo en pos de alguien más me gustaría que se ofreciera como Beta. de otro modo van a tener que seguir sufriendo mis errores, no queda otra.

espero sigan ahí, los quiero. Bye!