Disclaimer: Crepúsculo no me pertenece, es obra de Stephenie Meyer.


/Te guiaré en las sombras\ .

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Capítulo V

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"Reconociendo el territorio, nuevos imprevistos"

Bella POV'S

El viaje hasta la casa de los Cullen se me hizo más largo de lo esperado, a pesar de que ésta quedaba a tan solo unos pocos kilómetros del hospital. Pero lo cierto era que estaba llena de ansiedad, y algo absorta por el rumbo sorpresivo que había dado mi vida.

Si hace dos meses alguien me hubiera dicho que terminaría viviendo con los Cullen- aunque para ese momento no hubiese tenido el mismo significado que lo tenía ahora- y ciega como un murciélago, le habría dado un pase gratuito al manicomio.

Pero a pesar de lo mucho que me costara aceptarlo, la situación era esa, y por el momento no daba señales de una modificación inmediata.

En ese momento, en el auto de Jasper, escuchaba el bajo ronroneo del motor, el débil sonido de la calefacción, el sonido que se producía cuando nuestro auto sobrepasaba al resto sobre el pavimento húmedo por una reciente lluvia, el sonido de Jasper al hacer los cambios, los movimientos del manubrio, los golpecitos nerviosos que hacía Alice con sus uñas, seguramente en el apoyabrazos, todos esos sonidos, de los que antes ni siquiera me habría fijado, ahora los escuchaba con una mayor claridad y detenimiento, porque ahora tenía mucha más importancia que antes, cuando la vista se ocupaba de darme casi toda la información necesaria para conocer lo que estaba a mi alrededor.

Lo supuse como algo natural, puesto que al perder un sentido, mis otros sentidos parecían reforzarse, intentando reemplazar aquella deficiencia, como por ejemplo el olfato: reconocía al instante si cerca de mí estaba Alice, con su olor a jazmines y fresias, o Esme, con un peculiar y agradable aroma a vainilla, o Edward, con aquella fragancia asombrosamente adictiva, dulce y varonil, que siempre delataba su presencia.

E incluso el tacto se había refinado, lo que me permitía conocer, en mayor medida todo lo que me rodeaba, todo lo que para mí era desconocido, aunque para mí, ahora, el mundo entero se había modificado, mi concepción de él era distinta, un mes en cama, completamente ociosa, me habían dado tiempo suficiente como para repensar ciertos aspectos de mi vida, y conscientizarme acerca de mi nuevo estado.

Con todo el dolor del mundo había decidido resignarme, por lo menos en lo que se refería a mi temporal o no, ceguera. Qué más daba si total no podía hacer nada al respecto, si la situación no se modificaría por más que lo deseara con todas mis fuerzas, todo se mantendría igual, yo no podía ver, y debía aceptarlo, me gustara o no.

Pero esa no era la parte más difícil de la situación, claro que no, no me molestaría estar ciega si viviera en una isla desértica, sin un alma que pudiera ser perjudicada por mi discapacidad. Pero ese no era mi caso, sino que había más de una persona, o aún peor, más de un ser querido que podrían salir perjudicadas de mi cambio del papel de "Bella, la torpe" a "Bella, el torpe murciélago". No vivía sola en este mundo, y por lo tanto, las consecuencias no solo me afectarían a mí.

En primer lugar , estaba Charlie, ¿se encargaría Victoria de comprarle los medicamentos, como yo antes lo hacía? Mi padre me había dicho que no me preocupara por eso, que estaba tomando todas las pastillas que debía, pero yo tenía miedo de que me estuviera mintiendo, que simplemente me estuviera diciendo eso para aplacar mi preocupación. Aunque cabía la posibilidad de que Victoria, aprovechando mi distancia de mi padre y mi ausencia en la casa, intentara ocupar el protagonismo en la casa, y sobre todo en el corazón de su marido. Porque si algo sabía, era que en el fondo, y aunque me costara admitirlo, Victoria quería a Charlie, pero eso si, para ella sola. Y esa idea me tranquilizó un poco.

Luego estaban aquellas personas que me habían acogido como parte de su familia, de la misma manera que yo los consideraba parte de la mía. No quería molestarlos, lo último que quería era complicarles las existencias, sintiéndose culpables por lo que me pasaba.

Pero allí estaba, y todo por un maldito momento de debilidad. Pero es que una cosa es Alice y sus continuas intentonas para que me sintiera culpable y le aceptara toda clase de caprichos, pero Esme... simplemente no me sentía capaz de decirle que no. Y ahí estaba, lamentándome por no ser una insensible y egoísta que no le importa ni una pizca los sentimientos de los demás.

Bufé y me hundí en el asiento trasero, escuché la risita baja de Jasper.

- ¿Por qué estás tan malhumorada Bella?- dijo con una nota divertida en su voz, oí que Alice detuvo el golpeteo de sus dedos.

- Esto es completamente innecesario- murmuré con desgano- no tienen por qué molestarse por mí, yo puedo arreglármelas sin problemas, no tiene sentido que se compliquen sin necesidad...-

- Ya vale Bella, ya estuvo ¿no te parece?- me interrumpió Alice algo molesta- por favor, deja que te cuidemos, no nos hagas sentir como si te estuviéramos haciendo pasar por un calvario..-

- No es eso lo que pretendo, es solo que..-

- CHIST! Ni una sola palabra más! No te quiero escuchar.- sentenció rápidamente, luego dejó pasar unos segundos para preguntarle a Jasper con suspicacia- Ah, por cierto Jazz, ¿Es verdad eso de que Edward ayudó a Emmet a desalojar su habitación, bueno, su ex-habitación- se corrigió-, para Bella?.

- Si, raro ¿no? Y más conociendo cómo es con sus cosas..., pero yo mismo los vi cuando..-

- ¿Cómo?- interrumpí yo, sorprendida.-No, no, no, no hace falta que le quiten la habitación a Edward por mi culpa, yo puedo dormir en un sofá, o pueden tirarme un colchón por ahí, no tengo problema, de verdad...-

Alice y Jasper se echaron a reír en armonía, como un dúo de soprano y bajo.

- ¿Qué?- inquirí exasperada.

- No seas tonta Bella..- dijo Alice entre espasmos de risa- ...¿cómo se te ocurre que...?- y se echó a reir más fuerte-...un colchón...que absurdo...-

- Lo que Alice quiere decir Bella- comenzó Jasper, percibiendo mi creciente enfado- es que la casa es lo suficientemente...amplia, para alojarte sin problemas, pero sucede que la única habitación disponible en el primer piso era la de Edward....

- ..Pero él ya no vive en casa..- continuó Alice un poco más sosegada, pero su voz aún denotaba aquella repentina diversión de mis palabras - ... solo cuando viene de visita la utiliza, así que por eso no debes preocuparte, además, él mismo nos dio la idea, eso es lo que más me extrañó- reflexionó más calmada- es que pensó que la escalera para ti sería una verdadera complicación- soltó una risilla entre dientes- Por otra parte, él casi nunca viene a casa, aunque no se por qué me da la impresión de que ahora pasará más seguido- lo último lo dijo tan bajo, que me pareció haberlo imaginado.

Pasaron unos pocos minutos hasta que finalmente llegamos a la casa de los Cullen, y sentí que mi estómago temblaba por los nervios.

Y nuevamente Alice se compadeció de mí y comenzó a describirme cada cosa que había a nuestro alrededor, no tenía ni idea de cuánto se lo agradecía.

Según lo que hablaba Alice, la casa era enorme, un monstruo. Nos detuvimos al principio, con el auto, para esperar que las rejas se abrieran automáticamente.

Luego anduvimos unos cuantos metros hasta detenernos, y cuando bajamos, Alice me hizo recorrer una parte del jardín delantero, siempre aferrada a mi brazo.

Podía oler el aroma de la tierra húmeda, y de las flores, Alice comenzó a enumerarlas y yo me quedé pasmada: rosas, gladiolos, caléndulas, girasoles, jazmines, hortensias, acantos, margaritas, tulipanes, alhelíes, campanillas, narcisos, y de otros tipos, me hubiese encantado poder verlas, pues yo había heredado de mi madre, mi afinidad a las plantas, era algo que me recordaba a ella, por eso mismo, mantenía lo mejor que podía el pequeño jardincito en el frente de casa, jardincito que seguramente estaría a punto de morir, a menos que la señora Cope, mi bondadosa vecina y aficionada a la jardinería se hubiese encargado de él, tenía la esperanza de que así fuera.

Me guió por un camino pedregoso, y pude escuchar el sonido de una fuente, Alice me comentó que se la había regalado Edward a Esme, y que la habían traído desde Italia, yo solo pude decir: -Guau-. Ella se rió de mi cara.

Llegamos hasta unos cuantos escalones que intenté subir con la mayor cautela posible, de todas maneras Alice me sostuvo del brazo en todo momento, conté los escalones, seis.

La gran casa tenía tres pisos y una terraza, pero yo debía concentrarme en recordar el primer piso, pues era el área donde me manejaría, allí estaba: a la entrada un pequeño corredor hasta llegar a una espaciosa sala de estar, según Alice, allí había unos cuantos cuadros, todos originales, el piso estaba recubierto de azulejos vieneses, las paredes eran blancas, y en el fondo, había un enorme ventanal, que cumplía el papel de pared y daba a la parte trasera del jardín y a la piscina. La escalera de granito estaba del otro lado, por el momento, para no hacerme demasiado lío, no me enfocaría en los pisos de arriba.

Me hizo recorrer unas cuantas veces la sala de estar, mientras yo intentaba memorizar la ubicación de los muebles, la cantidad de pasos que debía dar entre cada uno, los sitios donde no me tenía que acercar, como por ejemplo, donde reposaba un antiguo jarrón chino de la dinastía Ming.

Luego fuimos hasta el comedor, sin percances, una enorme mesa ovalada en el medio, con ocho sillas alrededor, Alice me dio algunos detalles: el piso era de baldosas de granito negro y las paredes de madera con algunos cuadros más, en el techo colgaba una enorme araña de cristal, traída directamente de Francia, en uno de los últimos viajes que había hecho la familia.

Avanzamos por otro pequeño corredor, topándonos con un imperceptible escalón en el medio, peligroso, muy peligroso, hasta llegar a la cocina, amplia, y bastante despejada, no había demasiado con lo que me podría tropezar, solo tenía que tener cuidado de no acercarme a las hornallas. Alice me dijo que era un espacio iluminado, como todo lo demás, en el centro había una gran mesa de mármol negro, con banquetas a su alrededor, más allá de esto no había demasiados muebles, solo la heladera, pegada a la hornalla, junto con el lavavajillas, el fregadero y una hilera de mesadas sobre la pared.

Repetimos varias veces, muchas más que con la sala de estar, el camino que debería hacer para, por ejemplo, tomar un vaso de agua. Me indicó los lugares dónde se encontraba la vajilla, y el sitio en la heladera donde dejaban siempre el agua fresca, la leche, y algunos otros alimentos que no necesitaran cocción de por medio, no era muy complicado, solo rogaba al cielo poder recordarlo todo y no morir en el intento.

Luego de dedicarle su tiempo al repaso de la cocina, nos dirigimos a la habitación que habían destinado para mí, la ex –habitación de Edward, que por suerte estaba bastante cerca de la cocina, por lo que llegar hasta allí no sería una travesía.

La habitación era espaciosa, y me percaté enseguida del olor a desinfectante y limpiavidrios que seguramente habrían utilizado hacía unas pocas horas, me resultaba difícil imaginármelos a Edward y a Emmet limpiando, no, no me resultaba difícil, me resultaba imposible.

Había una gran cama de dos plazas en el centro, el edredón era dorado, y nuevo, pues era la primera vez que Alice lo veía, me sentí un poco incómoda al pensar que lo habían comprado solo por mí, pero no quería comenzar a discutir con Alice, por lo que lo dejé pasar.

El piso era de alfombra gruesa, de color arena, y bastante mullida, a un costado, contra la pared, había un sillón de cuero negro, a su lado, un gran ropero del mismo color, y en el fondo, un ventanal que estaba tapado por gruesas cortinas de terciopelo de color beige.

A cada lado de la enorme cama de hierro forjado había un velador de madera, negro, con dos cajoncitos.

Me dejé caer en el comodísimo colchón y estuve a punto de dormirme, de no ser por Alice que me apuró para que conociera dónde estaba el baño, y yo la obedecí sin reproches, eso era algo verdaderamente necesario, a menos que quisiera llamarla cada vez que necesitara ir.

Gracias al cielo, el baño quedaba aún más cerca que la cocina, pero la mala noticia era que en el medio del trayecto había otro escaloncito, algo que representaba una verdadera amenaza para mí.

Luego de estar otra media hora, repasando las partes del baño, las canillas de agua caliente y agua fría, los lugares donde se encontraban los shampoo, crema enjuague, jabón, y demás artículos de limpieza personal, dejamos reposar mi mente, salimos nuevamente al jardín, y nos sentamos en un banco que estaba bajo la sombra de un nogal.

Alice no paró de hablar en todo el rato, y yo comencé a sudar cuando empezó a insinuar que al otro día saldríamos de compras para renovar todo mi guardarropas.

-Pero Alice, no se si recuerdas, pero estoy ciega por tiempo indeterminado- le dije divertida, señalándome los ojos- puedo ponerme una bolsa de patatas que me daría lo mismo..-

- Por eso mismo, que tú estés ciega, no significa que los demás lo estemos, confía en mí, además, tengo un gran sentido de la moda, ¿A quién crees que le debe Edward su éxito? A mí, por supuesto, yo soy quien se encarga de seleccionarle la ropa, sino fuera por mí no tendría ni la más mínima idea de...-

- ¿Ya estás alardeando pequeño duende?- se escuchó la voz grave de Emmet acercándose a nuestras espaldas- Ay Bella, no me digas que ya quiere torturarte con toda esa charada de la ropa- rió él, yo asentí con una sonrisa- ¡No la dejes!- dijo con fingido tono alarmado- Que una vez que empieza no hay modo de pararla.- y ambos reímos, era capaz de imaginarme la cara enfado de Alice.

- ¿Qué quieres Emmet? – le espetó Alice molesta -¿Dónde están mamá y Edward?

- Mamá está poniendo la mesa, compramos pizza en el camino, y a la estrellita la dejamos en el departamento, tenía que ir al estudio de grabación y toda la bola, empezó a grabar su nuevo CD.-

Alice me había contado que Edward era todo un artista: compositor, pianista y cantante. Y que tenía mucho éxito, le extrañó que jamás lo haya escuchado, en la radio lo pasaban todo el tiempo, pero ahí estaba el problema, yo no solía escuchar la radio. Pero tenía una enorme curiosidad por escucharlo, aunque no me atrevía a confesarlo, Alice y Emmet últimamente hacían comentarios bastantes sarcásticos, y no tenía la más mínima intención de que comenzaran a gastarme, sobre todo Emmet, que aprovecharía cuando Edward estuviera cerca para hacer un dos por uno.

- Entonces vayamos a comer- me dijo Alice con nuevos ánimos, yo asentí y me levanté, enseguida sentí cómo me tomaba del brazo para caminar.

- ¡Ah! Por cierto Bella, adentro te espera tu nuevo compañero- comentó Emmet en el camino, podía percibir la sonrisa en su voz.

-¿Nuevo compañero? - pregunté confundida- ¿De qué ha..?

- Ya lo verás, ya lo verás- me interrumpió- bueno, en realidad no lo verás, lo sentirás, jeje, solo puedo decirte que será de gran ayuda hasta que recuperes tu vista- dijo, y yo me quedé más confundida.

Entramos a la casa y nos dirigimos hacia el comedor, podía sentir el olor de la pizza desde la puerta.

- Hola chicas – escuché la voz de Esme acercándose- ya está todo listo – me pasó un brazo por los hombros y nos acercamos hasta la mesa del centro- Emmet, cariño, ¿podrías traer las bebidas del congelador? Las dejé allí para que se enfriaran, y ya que estás trae lo otro que compramos.- le pidió Esme con voz dulce mientras yo me sentaba.- Alice, ¿podrías llamar a Jasper? Hace rato que está hablando por teléfono, y deduzco por su tono amenazador que se trata del pobre señor Jenks.- Alice se rió y salió de la habitación . –los chicos dedujeron que tendrías ganas de comer comida chatarra..- dijo con un poco de vergüenza-

- Y tenían razón, la comida de hospital no es del todo mala, pero la verdad es que ya me estaba hartando- le dije sinceramente, no veía las horas de atragantarme con una buena porción de alimentos aceitosos y repletos de grasas. Escuché su suave risa.

- ¡Bah! ¡La comida de hospital apesta!- exclamó Emmet quien acababa de entrar- una vez estuvimos en los Pirineos y tuvieron que internarme por que me había agarrado apendicitis- explicó como si estuviera contando una anécdota aterradora- Uhg! ni siquiera se como pueden llamar a eso comida.

- Lo recuerdo, cuando salió del hospital, un poco más y se comía a un oso pardo crudo de por ahí- dijo Esme y los tres nos reímos.

- Bueno Bella – dijo Emmet luego de unos segundos en tono misterioso, mientras dejaba algo en mi regazo- te presento a tu nuevo compañero-

yo baje mis manos a mi regazo para ver de que se trataba eso, por un momento temí pensar que fuera alguna broma pesada de Emmet y me encontrara con alguna especie de serpiente, o rata gigante, pero no era nada de eso, era un objeto doblado, como un tubo de un material duro y liso, parecido al plástico. Supe enseguida de qué se trataba, un bastón para ciegos.

- Espero que no te moleste..- continuó Emmet con diversión- pero le puse Jorge- y rió.

- ¿Jorge?- pregunté yo divertida.

- Fue el nombre de su última mascota, una serpiente toro que trajimos de Coahuila, que le duró unos cuatro días y terminó aplastada por su Jeep. – dijo Alice mientras entraba a la habitación seguida de Jasper, quien rió entre dientes

-Pobre Jorge- se lamentó Emmet y todos reímos.

- Muchas gracias, esto decididamente va a ser de mucha utilidad- les dije sinceramente mientras maniobraba el bastón, estirándolo para unir las partes en las que se quebraba.

- Y no solo eso, a mamá se le ocurrió también comprarte esto- dijo Emmet, y yo me sobresalté pues había pegado a mi oreja algo que pronunció en forma fuerte y mecánica" quince-horas, veintitrés- minutos"

- Oh- dije yo con una mano en mi corazón, latiendo a mil por hora por el susto.

-Emmet- lo regañó su madre. El se rió.

- Gracias Esme, no tendrías que haberte molestado- le agradecí de corazón, esto también iba a ser de mucha utilidad.

- No, cielo, no es molestia, y compramos otro de este tipo para la mesita de luz, pero es un radioreloj.- dijo ella mientras Emmet me colocaba el de la muñeca.

-Se los agradezco, de verdad, pero no me convence la idea de que gasten tanta plata en mí...-

- Olvídate Bella – me interrumpió Alice, conocía ese tono- la plata está para gastarla, y esto recién es el principio, pienso renovarte el guardarropas y no quiero escuchar ni uno solo de tus reclamos- y allí zanjó el tema, no me dejó ni siquiera abrir la boca.

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No me sorprendí demasiado al enterarme que los Cullen eran una familia muy adinerada y de las más respetadas en Estados Unidos, en la que cada uno de sus miembros destacaban en sus respectivas profesiones.

En primer lugar, estaba el cabecilla de la familia, el patriarca de una inesperada apariencia joven, Carlisle Cullen. Un importante directivo de la OMS, hijo del socio fundador de la red más grande de clínicas especializadas privadas en todo el lado oeste del planisferio, y por sobre todo, un médico renombrado que, irónicamente era director de un hospital público de gran prestigio. En fin, a pesar de sus cuarenta y pocos años de edad bien llevados, era toda una eminencia en la medicina.

El segundo lugar lo ocupaba Edward Cullen, el artista de la familia que, a la corta de edad de dieciocho años había alcanzado ya muchísima fama, y acumulado una pequeña fortuna, bueno, pequeña en comparación a la de sus padres.

Él era, al parecer, el ser más cercano a la perfección que había pisado este mundo. Tenía la suma de todas las cualidades que harían al hombre perfecto: inteligencia, talento y una belleza abrumadora.

Según la opinión pública su personalidad estaba catalogada como "reservada" y era uno de los artistas más solicitados en todo el espectáculo. Pero a Edward solo le interesaba la música, y había rechazado cantidades y cantidades de tentadores ofrecimientos para subirse a la pasarela, o promocionar y publicitar algún producto de la elite comercial. Pero aunque las había rechazado todas, tenía siempre en pie aquel abanico de posibilidades que esperaban el día que se cansara o aburriera de la música y se le ocurriera probar algo nuevo. Sin siquiera tener que tocar los Clasificados.

Luego teníamos a Emmet Cullen, quien, a pesar de su aparente personalidad aniñada, era todo un hombre de negocios cuando le llegaba el momento, su lado infantil solo se lo dejaba conocer a sus allegados.

Este grandullón joven y divertido era ni más ni menos que el gerente principal de la empresa constructora más importante de Norteamérica y responsable de varios proyectos edilicios emitidos por el gobierno de los Estados Unidos. Y al parecer, también, estaba a punto de asociarse con otro empresario importante, para la formación de una nueva empresa constructora de orientación intercontinental.

Tenía que hacer un terrible esfuerzo para imaginármelo en una conferencia o en una reunión de empresarios aburridos y serios. Por lo que me conformaba con la imagen del casquito amarillo, esa si era fácil, falsa, pero fácil.

Y por último, pero no de menor importancia, estaban Esme y Alice Cullen. Ambas habían montado una pequeña pero asombrosamente exitosa compañía dedicada a la organización de eventos, con clientes con gran adquisición de capitales, desde importantes famosos y políticos, hasta corporaciones prestigiosas.

En resumen, todos eran exitosos en lo que hacían, pero a pesar de todo, y debido a la educación de sus padres, no les gustaba presumir frente a los demás y se mantenían más unidos que cualquier familia, bueno, Edward era una pequeña excepción a la regla, ya que, según Alice, se había distanciado y aislado bastante en los últimos tiempos, antes de que ocurriera el accidente, y además, yo misma había presenciado una actitud bastante arrogante la primera vez que lo vi, en la cafetería. Aunque luego, con el correr de las semanas, no había vuelto a ver aquella actitud del primer día, por lo que supuse, a pesar de lo que Alice y Emmet decían, que tan solo había tenido un mal día.

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Edward POV'S

Llegué a casa, a las tres de la madrugada, hecho un desastre, estuve doce horas seguidas metido en el estudio de grabación trabajando sin descanso en mi último Cd y recobrando parte del tiempo que estuve en el hospital.

Jacob, mi representante, estaba algo desquiciado por mi ausencia, y ya tenía programados varios conciertos para los próximos meses, el primero, dentro de unos días.

Eran en esos momentos, cuando llegaba más muerto que vivo al departamento, en los que me preguntaba por qué diantres había elegido esa carrera, por qué no había decidido ser abogado, como Jasper, o gerente de una empresa constructora, como Emmet, ellos no tenían que pasar tanto tiempo trabajando sin descanso, y luego lo recordaba: ah, si, cierto, por eso que algunos llaman vocación.

Entré arrastrando los pies, sumamente cansado, dejé las llaves, mi chaqueta de cuero y mis lentes de sol- que usaba inútilmente para que no me reconocieran por ahí- sobre la mesa.

Estuve unos momentos vacilando entre irme a dormir directamente o tomarme una ducha caliente primero, olí mi remera, apestaba, decididamente necesitaba una ducha.

Entré a mi dormitorio, busqué unos boxers en los cajones, los cerré de una patada y me metí al baño.

Me acerqué a la ducha para abrirla con la idea de desvestirme mientras el agua se calentaba. giré la manilla del agua caliente y me desconcerté al notar que no sucedía nada, me quedé unos segundos esperando y volví a repetir la operación un par de veces, pero nada, no salía ni una gota.

Probé con la canilla del lavamanos pero pasó exactamente lo mismo, estaba seca.

Regresé a la cocina para verificar que la llave del agua estaba abierta, no lo estaba, fui a abrirla pero me extrañé al notarla particularmente dura, fue entonces cuando recordé que el último que la había cerrado había sido el idiota de Emmet y su sobrehumana fuerza. Lo maldije en mi fuero interno mientras hacía fuerza para que la maldita canilla se abriera.

- canilla de...- mascullé mientras empujaba con todas mis fuerzas, fue entonces cuando la manilla cedió, pero de una manera inesperada.

- ¡Mierda!- dije levantando mi mano, viendo la manilla en ella, completamente despegada de la pared.

No pasó más de una fracción de segundo cuando un chorro potente de agua fría, proveniente de la pared, me dio directo en la cara. Me aparté rápidamente mientras me quejaba, aún con la manilla en mi mano y pretendí colocarla de nuevo en la pared, pero fue inútil, solo logré empaparme aún más.

Rebusqué en los cajones de la cocina algún repasador para evitar que el agua se siguiera desparramando por toda la estancia y terminara inundando todo el loft, lo encontré e intenté introducirlo por el espacio de donde salía el agua, apisoné el trapo allí con fuerza hasta que logré taparlo por completo, suspiré hondo mientras me frotaba los ojos, nublados por el agua, con el dorso de la mano.

Fue entonces cuando escuché con pánico el sonido aterrador de las tuberías crujiendo...

...anticipando el desastre

- Mierda

Alice POV'S

- ya va, ya va- dije adormilada, miré el reloj en la pared mientras atravesaba la sala de estar refunfuñando, ¡las cinco de la mañana! Y el timbre no paraba de sonar con insistencia, ¿quién era el maleducado que amenazaba con despertar a toda la familia? Solo podrían ser dos personas las que tenían el acceso al portón sin tener que llamar desde la entrada, pero solo conocía a una persona lo suficientemente irritable como para hacer algo así.

Giré la llave, abrí la puerta y lo ví.

Allí estaba, mi irritado e irritable hermanito, empapado de pies a cabeza, con una chaqueta de cuero negro en la mano como única prenda seca, lo miré y tenía una expresión cansada, y unas ojeras cárdenas debajo de los ojos. Controlé mis impulsos por reírme ante aquella vista.

- Edward, ¿Qué...te... pasó?- inquirí aun estupefacta, mientras lo observaba de arriba abajo, parecía como si se hubiese metido a la pileta con la ropa puesta, tal vez era eso, tal vez se había caído a la piscina, pero ¿qué hacía aquí? Y a esta hora...

Me miró con expresión agotada y suspiró con frustración, pero su mirada cambió repentinamente cuando la depositó a mis espaldas, y cambió a una llena de furia, lo conocía lo bastante bien como para saber que en cualquier momento explotaría, su carácter era bastante... especial.

Miré a mis espaldas, a donde estaba enfocada la vista de Edward y vi a Emmet, quien al comienzo se quedó de piedra, pero luego hizo lo que yo evitaba, estallar en risas, estúpido hermano mayor, no sabía cuando debía controlarse, temí por su vida cuando sus carcajadas resonaron por toda la habitación y Edward enrojecía de ira.

- ¡Imbécil!- bramó Edward, sip, ahora comenzarían los gritos.

Entonces recordé rápidamente algo que podría evitar aquello, algo que, si no me equivocaba, haría calmar a Edward inevitablemente, y algo que evitaría el asesinato de mi imprudente hermano mayor.

- ¡Shhh! Edward, silencio, ¿Acaso quieres despertar a Bella?-cuchicheé severamente. Funcionó. Luché por no sonreír cuando suspiró fuertemente y se pellizcó el puente de la nariz con las fosas nasales dilatadas, intentando calmarse.

- ¿Qué pasa hermanito? ¿Por qué ese humor?- preguntó Emmet, esta vez en tono cauteloso, al parecer se había percatado del estado en el que se encontraba Edward.

- Pasa, idiota, que por tu culpa, las tuberías de mi departamento estallaron, ¡Eso pasa!- masculló Edward con los ojos cerrados.

- ¿De qué hablas Edward? ¿cómo que... estallaron?– le pregunté curiosa, antes de que Emmet pudiera replicar y seguir cavando su propia tumba.

Él cruzó la estancia y se dejó caer en el sofá, cansado.

- Cuando estuvimos ayer en casa, Emmet cerró demasiado fuerte la llave del agua- dijo, colocó su brazo en su cara y continuó- intenté abrirla pero en el intento terminé con la llave en la mano.- Emmet estuvo por reírse pero yo le dí un codazo en las costillas para pararlo y le negué con la cabeza, él entendió y recobró la compostura- comenzó a salir agua por la abertura y yo solo atiné a taparlo con un repasador, para que dejara de salir el agua...-

- ¿Y luego me dices a mi idiota? ¿Es que acaso no piensas?- inquirió Emmet esta vez un poco más serio, estaba cuidando su cabeza, Edward ni se inmutó- es obvio, las tuberías colapsaron, tapaste la única salida del agua-. hablaba con aquel tono profesional que no solía utilizar en casa.

- ¿y qué querías que hiciera? ¿Qué dejara que se me inundara todo el departamento?- dijo Edward más calmado pero sin despegar el brazo de sus ojos.

- Tendrías que haberle dicho al conserje que cerrara la llave de paso desde abajo...-

-Si, ya se ,ya se, ya lo hice.- dijo con cansancio.

-¿Y ahora?-le pregunté luego de unos segundos, sentándome a su lado.

- Nada, el departamento parece una laguna, llamé a los de fontanería, pero recién mañana, bueno, en realidad hoy- se corrigió- van a ver qué es lo que sucedió y supongo que comenzarán con los arreglos.

- Y tienes para rato hermanito, para un arreglo así van a estar como mínimo dos semanas- dijo Emmet para luego bostezar sonoramente.

- ¿Y mientras tanto te quedarás aquí?- le pregunté, observando el agua que había desparramado a su alrededor.

- Supongo que si, usaré algún cuarto libre de arriba.- asentí y le dí unas palmaditas en la espalda.

Increíblemente nuestra relación había mejorado muchísimo desde que estuvieron a punto de atropellarme, no es que antes nos odiáramos, pero discutíamos más de los que conversábamos.

Ahora estábamos mucho más cercanos que antes, y sin aquellas peleas continuas... y pensar que tuvieron que estar a punto de matarme para que todo eso cambiara.

- Bueno... entonces si no les molesta yo voy a remontarme nuevamente al mundo de los sueños- dijo Emmet y subió las escaleras.

- Creo que yo también me voy a dormir, tú deberías hacer lo mismo Edward, tienes una cara fatal, y ni hablar de que si continúas empapando el sofá, mamá va a matarte- dije, le apreté cariñosamente el brazo y luego seguí el camino que hizo Emmet y subí hasta mi cuarto, mientras pensaba que esta situación imprevista podría terminar resultando de lo más interesante.

Edward POV'S

Quité el brazo de mi cara y lo dejé caer a mi lado. Justo cuando estaba dispuesto para levantarme y hacerle caso a las recomendaciones de mi hermana, escuché un estrepitoso sonido proveniente de la cocina seguido de un quejido, me levanté con cautela y me apresuré hasta allí.

- ¡Auch!- se quejó ella, Bella, quien estaba frente al fregadero y con la mano debajo del grifo de agua. Moví mi cabeza para desterrar aquellos malos y recientes recuerdos sobre el agua y me aproximé hasta allí apresuradamente.

-¿Bella? ¿Qué ha pasado?- le pregunté preocupado viendo en su mano derecha una pequeña cortada ensangrentada, llegué a su lado y escuché unos crujidos debajo de mis pisadas, aparté los pies y ví que había vidrio en el suelo.

- ¿Edward?- preguntó con sorpresa y un poco asustada, volteándose hacia mi lado. Tenía la mano lo más alejada que podía de su cara, me pregunté por qué.

- Si, tranquila, ¿estás bien?- inquirí mientras le tomaba suavemente la mano y examinaba como salían algunas gotitas de sangre, de repente observé como Bella palidecía progresivamente. Me alarmé.

- Si... creo que si... es solo el olor de la sangre- apartó la cara hacia un lado y respiró hondo, pero luego frunció la nariz- yo...lo siento, vine a por agua pero además de ciega soy una torpe sin remedio, lo siento, se me cayó el vaso y me saltó un pedazo de vidrio, lo lamento, fue sin querer..- dijo avergonzada, con un ligero rubor en su piel cada vez más mortecina.

- tonta, no te disculpes- le reproché mientras la sostenía de un hombro- oye ¿estás bien? Parece como si te fueras a desmayar en cualq...-y no terminé de decir la frase cuando se desvaneció frente a mí, alcancé a tomarla justo a tiempo y la alcé en mis brazos.

La llevé hasta su habitación y busqué unas vendas en el botiquín del baño, regresé a su cuarto, me senté a su lado y le desinfecté y vendé la mano, suspiré de alivio cuando la vi regresar en si, desconcertada.

- Soy Edward, te desmayaste, te traje a tu cuarto,¿Cómo te sientes?- le pregunté con algo de ansiedad, ¿cómo podía volverme tan débil frente a ella? Pensé que con el tiempo estas actitudes irracionales se irían, pero solo se fueron acentuando más y más.

- Bien- se llevó la mano izquierda hacia la otra recién vendada- gracias- dijo con vergüenza y aquel rubor característico en su piel, que afortunadamente retomaba su color habitual.- lo siento, el olor a sangre siempre me puso mala, no lo soporto...

- ¿Qué dices, Bella?, los humanos no podemos oler la sangre - le dije divertido dejando que una risita se me escapara al ver su rostro avergonzado.

- Pues yo si- dijo segura- huele como a óxido...y a sal.-

- Si que eres rara- me burlé, ella bufó y yo me reí. Para mi sorpresa, me encontraba de repente de un excelente humor, entonces recordé que mis ropas continuaban húmedas y me levanté de la cama de un salto.

-¿Por qué estás aquí?- soltó de repente, pero al parecer se arrepintió porque comenzó a tartamudear- digo.. creí que tú... bueno..creí que no vivías a-quí- dijo poniéndose más colorada aún, yo me reí de nuevo.

-Bueno, que yo sepa esta sigue siendo mi casa, - dije con aparente tono serio- a menos que intentes decirme que ahora que estás aquí ya no soy bienvenido...-

- No, no, no es eso lo que quise..digo.. yo..es que yo pensé...- volvió a tartamudear y yo volví a reírme. Vaya, esto era un record. Tanta agua me debía haber hecho mal.

- Ya se, ya entendí- le dije afablemente- es solo que tuve un pequeño... percance en el departamento, estaré aquí un par de semanas hasta que lo reparen- le expliqué, y no se porque la idea comenzaba a gustarme.

- ¿y ese "percance" tiene la culpa de que ahora estés mojado?- me preguntó con curiosidad mientras observé que le costaba mantener sus ojos achocolatados abiertos.

- Muy perceptiva- admití solemnemente – Problemas de tuberías, nada serio.- le aseguré mientras la veía bostezar con cansancio, y recordé cuan cansado estaba yo también.- te dejaré para que descanses- ella asintió y yo, de forma impulsiva me acerqué hasta su frente para depositarle un dulce beso. ¡ Santo dios! Esto se estaba empeorando y el dulce aroma que provenía de su cabellera no ayudaba en nada.

- Buenas noches Edward- dijo con los ojos cerrados y escuché que mi corazón se aceleraba.

- Buenas noches Bella- le dije mientras caminaba hasta la puerta pensativo. Pero antes de salir me volví hacia ella- ¿Bella?- la llamé

- ¿Si?- dijo sin abrir los ojos.

- La próxima vez ten más cuidado, por favor- le pedí seriamente pero sin evitar que mi voz saliera con una tonalidad dulce. ¿qué era esto que me estaba pasando? ¿por qué de repente me sentía tan vulnerable?

Y de repente lo supe...

- Ajá- musitó adormecida. Yo sonreí y me prometí que mañana volvería a recordárselo, cuando estuviera más consciente.

...


N.A

hi! Bueno, aquí estamos una vez más, espero que les haya gustado este capítulo, aunque a mi nunca me dejan conforme, no se porque, hasta ahora no he escrito ni un solo capìtulo que me dejara cien por ciento satisfecha, y supongo que nunca pasará. tal vez eso sea normal, q se yo.

Ok, quisiera agradecerles por los lindos comentarios, de verdad, me alientan a seguir escribiendo, Danke schon.

Gracias a:

AkHaNe - de verdad? tendré q probarlo...gracias x leer y x tu review.

Cammiie Cullen - me alegra "oir" eso. grax x leer y comentar.

aridenere - si, imaginate lo q debe ser q te guste tanto la literatura y de repente perder la vista, yo no se que harìa, con lo q me gusta leer, q de un día para el otro ya no pueda hacerlo sería fatal, pero esperemos q Bella salga adelante, después de todo ahora tendrá más espacio en su vida que rellenar, de todas maneras ahora tiene otras distracciones que no la dejarán hundirse, o x lo menos eso espero ;D. gracias x tu comentario.

miadharu28 - me alegra q te haya gustado, grax x el review.

peritha12 - grax x leer y x el review, :)

anis weasley - muchas grax x leer y seguir la historia, en serio. y como dices tu...nos leemos pronto.

sayurisan - y si me lo suplicas no me qda más remedio jeje, gracias x leer y x dejar review, de veras.

vanepattz - eh..si, creo q podría llamársele dulce, sin duda se le está derritiendo un poco el corazón, Bella representa para él una debilidad, pero no se dejará descongelar x completo sin oponer algo de resistencia. gracias x tu review, sigue leyendo.

PRISGPE - muchas gracias, esperaré tus reviews.

izhavo - no, supongo que las cosas mejorarán para Bella, aunque también tendrá que pasar por algunos obstáculos para poder ser feliz, no todo será color de rosa para ella, y el estar en la casa d los Cullen harà q todo suceda con mayor intensidad. muchas grax x seguir el fic, esperaré tus reviews.

Amelie 666 - Gracias por la aclaración, es q a pesar de q seamos vecinas (vivo en Argentina) los modismos son bastantes distintos, a mi también me cuesta mucho dejarlos de lado a la hora de escribir, lo q es bastante molesto, sobre todo porque luego tengo q acLararlos y a veces no se puede encontrar otra expresión q signifiq lo mismo, en fin. grax x leer y seguir la historia. :)

yosep-cm -Gracias x leer.

yuelieth22 - Si, de verdad me gusta escribir, aunque a veces lamente no tener el suficiente tiempo como para hacerlo, pero bueno, hago lo q puedo, me alegra saber q estarás allí, grax. ;)

flowersswan - exacto, en la kasa de los Cullen todo puede suceder ¿no lo crees? espera y verás. Grax x leer.

PALAS - gracias gracias XD

analhicullen -oye no salió tu e-mail, pero bueno, te comento: un beta sería algo así como un editor, creo, te fijas si tengo errores gramaticales, o si me he confundido los nombres y o me das recomendaciones y sugerencias, cosas por el estilo, q se yo, cheka mi perfil y allí encuentras mi email, fìjate, si tienes tiempo o ganas, me ayudas, sino, no hay problema, igual gracias x seguir la historia, de verdad :).

gracias tambien a todos los que gastan su tiempo en leer pero no dejan review.

.SHYKA-CHAN.