Disclaimer: Crepúsculo no me pertenece, es obra de Stephenie Meyer.
/Te guiaré en las sombras\ .
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Capítulo VI
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"¿Qué ha sucedido?"
Bella pov's
Me desperté esa mañana con una extraña sensación en mi pecho. Había soñado con Edward, una vez más, pero esta vez... este sueño había sido tan vívido, tan sensorial... Una sonrisa inconsciente se extendió por mi rostro.
Aunque me extrañó que, como usualmente lo hacía, no había soñado con su imagen, había sido ciega también en el sueño, y eso hizo que me preocupara, bastante.
Cuando dormía era el único momento del día donde en realidad podía "ver", eran recuerdos, y cuando soñaba con Edward lo hacía generalmente con la segunda imagen que había tenido de él, con sus ojos verdes brillantes, hermosos, preocupados, cargados de emoción, completamente distintos a como los había visto la primera vez en la cafetería, indiferentes y orgullosos.
Pero esta vez no había soñado con su imagen, no había podido verlo, pero había podido escuchar su voz con claridad, había escuchado su profunda risa en la oscuridad, y hasta podría haber jurado sentir posarse sus suaves labios en mi frente, tan claramente, tan real e irreal al mismo tiempo, porque ¿qué haría él, aquí en la madrugada? ¿Por qué él me besaría en la frente de manera tan dulce?.
Llevé mi mano derecha hasta mi frente y fue cuando me di cuenta de la pequeña presión que producían las vendas en mi palma, y sobre todo cuando en realidad caí de que aquello no había sido un sueño, sino la realidad misma.
Mis mejillas se acaloraron ante el recuerdo y pronto escuché que alguien golpeaba la puerta con suavidad.
- Adelante
- ¡Hola Bella!- exclamó Alice con mucho entusiasmo- ya estás despierta..¡Que bien!, porque saldremos cuanto antes, tenemos un largo día por delante..-
¡Diablos!, me había olvidado de eso.
Ese día si que sería largo.
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Pasamos toda la tarde de compras, Alice ni siquiera me permitió desayunar en la casa ya que ese día se había levantado con ganas de desayunar en Mc Donals, y yo no tenía ni las ganas ni las fuerzas para oponerme a eso.
Me hizo recorrer una incontable cantidad de tiendas, y yo seguía sin entender mucho el fin, como ya le había dicho, no era capaz de ver lo que me ponía, por lo que ella podría disfrazarme de payaso que yo ni siquiera me daría cuenta, y eso me traía floja de los nervios.
Esme se había encargado de tranquilizarme el día anterior, me aseguró que su hija tenía muy buen gusto para esas cosas y que yo no podría poner mi vestuario en mejores manos. Y si Esme lo decía...
Fue bastante complicado el tema de cambiarme, aunque esto consistía en una práctica que indudablemente me serviría para mi vida diaria. Alice insistía en ayudarme, pero yo le aseguré que podía hacerlo sola, que ya era tiempo de que lo hiciera, por lo que simplemente se limitó a darme instrucciones de cómo iba la ropa y cuál era el derecho y cuál el revés. Fallé un par de veces, teniendo como respuestas las risas sofocadas de Alice, pero luego todo se hizo más sencillo, como todo, era cuestión de práctica.
Lamenté no poder ver qué tipo de prendas me ponía, aunque ella se encargada de describírmelas detalladamente, pero ya no me preocupaba lo que ella eligiera para mí, me preocupaba el dinero que Alice estaría gastando en ellas, me molestaba no poder tomar las etiquetas para averiguar el precio, porque ese era el único detalle que Alice pasaba intencionalmente por encima.
Ni siquiera me permitía acercarme a la caja registradora cuando llegaba la hora de pagar, seguramente temiendo que escuchara el precio de las compras y la obligara a devolverlas.
Cuando fuimos a comer, Alice me leyó la carta y terminé eligiendo raviolis con setas, cualquier cosa que no tuviera que cortar, no quería tener que pasar la vergüenza de que ella tuviera que cortar por mi.
La ayudé a cargar las bolsas para que pudiera tomar mi brazo y guiarme. Esa había sido también mi primera práctica oficial en el mundo exterior con Jorge, mi nuevo bastón, y teniendo en cuenta mi torpeza, las cosas no habían salido tan mal.
Dejamos las cosas en el auto, un descapotable, según ella color amarillo canario, que alcanzaba grandes velocidades en pocos segundos, le pedí que no exagerara con la velocidad, aunque no podía ver, podía sentir la tracción del auto y escuchar los autos al ser sobrepasados, solo recibí una risita entre dientes como respuesta.
Era agradable sentir el viento en mi cara y los rayos del sol calentar mi rostro, es increíble cómo uno puede omitir este tipo de cosas durante toda su vida, no darse cuenta de esos pequeños detalles, de esas sensaciones que en ese tiempo representaban casi todo mi mundo.
En ese momento recordé la conversación que habíamos tenido camino a Mc Donald's ..
- Bella, aún no me has dicho que te sucedió en la mano- inquirió Alice de modo suspicaz, ¿era tan obvio que yo trataba de escaparme del tema?.
Y tenía razón, yo no quería tener que contarle, primero, porque no quería tener que explicarle lo torpe que había sido la noche pasada, y tener que escuchar sus regaños y su innecesaria preocupación, y segundo, porque no quería darle material de más para que comenzara a tirarme indirectas con Edward, y mucho menos tomar el riesgo de que eso llegara a oídos de Emmet, que ni siquiera se esforzaba en que sus comentarios sonaran como indirectas.
- Ya te dije Alice, un pequeño accidente, no tiene importancia- le respondí intentado que mis pésimas habilidades para ocultar las cosas y mentir no se notaran.
- Hay algo más- me pilló, ¿qué debía hacer? Se daría cuenta si le mentía.
- ¿De qué hablas? – intenté hacerme la tonta.
- Hay Bella, por favor, algo me estás ocultando, ¿porqué sino no me has dicho que fue lo que te pasó, o aún más, quien te curó?, porque no creo que tu te hayas curado sola, ese vendaje está muy bien colocado.-
¡Ahí va!
- De acuerdo- me di por vencida con un suspiro- pero no te hagas ideas raras, porque ya te conozco.- le advertí- Ayer, en la madrugada, fui hasta la cocina para buscar un vaso de agua, me olvidé el bastón asi que fui a tientas, tomé el vaso del armario pero me tropecé con la mesada y se me calló sin querer- me avergoncé confesándole lo torpe que era, aunque ella ya lo sabía de sobra- cuando el vaso calló saltó un vidrio y me lastimé la mano, eso es todo.-
- No me estás diciendo la otra parte- nuevamente se avivó y no pasó por alto mi intento por zanjar el tema. Sentí mis mejillas acaloradas.
- Tenía la mano bajo el grifo de agua para limpiarme la herida cuando Edward- dije el nombre rápido para que lo pasara por alto, deseaba que fuera así- me encontró en la cocina, me preguntó qué había pasado cuando...- y me callé, aún más avergonzada que antes y con mis mejillas ardiendo.
- ¿Qué? ¿qué pasó?- dijo de repente, emocionada, supuse por donde la estaban llevando sus pensamientos asi que decidí frenarlos.
- Te dije que no te hagas ideas raras Alice, lo que pasa es que... bueno, me desmayé- admití apenada- verás, es que el olor a sangre... me pone mala, no se porqué, me pasa desde siempre, ¿por qué crees que sea? Tal vez debería ir a un especialista, puede que haya una manera de evitarlo ¿no lo crees?- nuevamente mis intentos por distraerla con otro tema, ¿por qué simplemente no podía satisfacerse con unas pocas respuestas? ¿por qué necesitaba saberlo todo?
- Isabella Marie Swan, ¿por qué me da la impresión de que quieres escaparte por la tangente? – me reprochó con recelo- continúa- ordenó. Yo bufé ante su insistencia.
- No pasó nada más Alice, me llevó hasta mi habitación mientras estaba inconsciente y me vendó la mano, nada más- no pensaba contarle la parte del beso en mi frente, primero porque no estaba cien por ciento segura, esa parte quizás la había soñado, que era lo más probable, y segundo porque no quería que ella comenzara a molestarme por eso.
-¿Edward hizo eso?- preguntó casi escéptica pero con un tono divertido- ¿en serio?-
- ¿Por qué tanta sorpresa? Cualquier persona normal hubiese hecho lo mismo- dije, más para mí que para ella, no quería concebir esperanzas vanas, yo no era nada para él, como mucho una conocida.
- Si, cualquier persona normal lo hubiese hecho, pero me extraña de Edward- ¿A qué se debía ese tono?- Él no es lo que se podría decir del todo normal, se ha convertido en un ser bastante antisocial y egoísta.-
- Creo que lo subestimas Alice, es tu hermano, lo se, seguramente tu lo conoces mejor que yo, pero, exceptuando la primera vez que lo traté, antes del accidente, a mi nunca me pareció una persona así, está bien, no es de hablar mucho, pero siempre fue atento conmigo, aunque era simplemente una desconocida y aún lo sigue siendo, a pesar de que mi situación no ha cambiado mucho, no creo que sea ese tipo de persona que tú dices- le dije convencida y algo molesta, le debía a Edward mucho más de lo que imaginaba, su sola presencia en aquellos momentos duros en el hospital me habían mantenido a flote.
-Wow, Bella, tampoco es para que te enojes- se rió y yo me puse nuevamente colorada- no digo que mi hermano sea malo, solo digo que ha cambiado mucho desde que... bueno desde hace un tiempo, el no siempre fue así ¿sabes?, y ahora parece que lo está haciendo nuevamente, que está volviendo a ser el de antes- reflexionó en voz alta – y creo que esto es gracias a ti, creo que el está volviendo gracias a ti-
-No digas tonterías Alice, ¿qué puedo tener yo que ver? Estaba segura que te irías por ese camino, ¿y no has pensado que puede ser en realidad por el accidente? ¿por el temor a perderte? Yo no tengo nada que ver en eso, te lo aseguro.- le dije, intentando convencerla e intentando convencerme.
- No lo se, puede que tengas razón, en parte, pero no puedo pasar por alto la manera que se comporta contigo, creo que tu tienes mucho que ver en esto también...-
- te estás imaginando cosas Alice, te dije que cualquier persona decente haría lo que él, no hay más.- y allí zanjé el tema con determinación, no quería que siguiera hablando y me hiciera pensar cosas que no eran. Yo no era nada para él, nada.
Aunque él para mí significara algo mas...
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Llegamos a la casa a la hora de la cena, Carlisle y Esme se habían marchado a un cóctel, y Emmet había encargado nuevamente algo de comida chatarra. Pensé que si seguíamos con esta rutina íbamos a terminar todos por un ataque al hígado en el hospital.
Emmet nos contó que Edward se había marchado al estudio de grabación hacía ya un tiempo y que seguramente no tardaría en regresar.
Estábamos comiendo tirados en la sala de estar, escuchando algo de música cuando el timbre de la casa sonó. Emmet fue a abrirla y escuché algunas voces acercarse, reconocí una, la de Jasper que saludó alegremente.
Luego la voz de una mujer me distrajo.
-Tu debes ser Bella- se dirigió a mi la chica, yo asentí tímidamente- mi nombre es Rosalie Hale, soy hermana de Jasper, es un gusto conocerte- no me extrañé al notar que era igualmente amable que el novio de Alice.
- También me da gusto conocerte- dije sinceramente con una sonrisa en los labios.
Estuvimos un rato largo hablando de trivialidades, Rosalie me comentó acerca de su vida, que había heredado de su padre el gusto por los autos, y que estaba estudiando para poder administrar un taller mecánico especializado, se notaba que le apasionaba mucho el asunto.
Me sorprendió mucho no escuchar decir ni hacer ninguna acotación desubicada a Emmet, que estaba de lo más maduro.
- Es que le gusta Rosalie- me explicó Alice luego, divertida, cuando Rosalie y Emmet se fueron a la cocina para "ordenar" algunos trastos, o por lo menos eso es lo que querían que pensáramos.
- Y a ella le gusta él- aseguró Jasper, en plan confidente- solo que son los dos un par de cobardes-
- Habrá que ver la forma de darles un empujoncito- reflexionó con tono misterioso el pequeño diablillo.
- ¿Qué propones?- le siguió la corriente Jasper, me daba gracia la forma en la que elaboraban planes, pero sobre todo la naturalidad con la que refinaban sus maliciosas tramas.
- ¿Qué es lo que están murmurando por aquí?- preguntó con desconfianza Emmet cuando aparecieron a los pocos minutos.
- Nada, solo estábamos pensando que sería una buena idea ir a tomar algo- mintió Alice de lo más normal, su tono inocente era bastante verosímil.
- Cerca de aquí abrieron un bar nuevo, se llama El Trebol, dicen que está genial, tienen pool, pistas de baile, de todo- aportó Jasper con entusiasmo.
- No está mal la idea- aprobó Rosalie. – yo también he escuchado del bar.-
- Bueno- accedió Emmet- entonces vallamos a comprobarlo-
-Pero primero déjennos arreglarnos – dijo Alice para luego tomar mi mano rápidamente y arrastrarme hasta mi habitación.
- ¡Espera Alice!- me quejé, a punto de tropezarme varias veces con mis propios pies.
- No tarden mucho, no queremos que amanezca- bromeó Emmet por primera vez en la noche, escuché las risas de los hermanos Hale alejarse.
Alice me metió a la pieza, cerró la puerta a sus espaldas y empezó a rebuscar en las bolsas que habíamos dejado arriba de la cama.
- ¿Qué buscas Alice?- le pregunté luego de unos instantes.
- Tengo un presentimiento..- murmuró tan bajo que me pareció no oírlo.
- ¿Cómo?-
- ¡Aquí está!- excalmó, triunfante.- toma Bella, ponte esto- me colocó una prenda en mis manos- es un jersey azul, muy bonito, con los jeans oscuros que compramos hoy te quedará genial- dijo rebuscando nuevamente en las bolsas para luego depositar también los pantalones en mis manos.
Me quedé indecisa un momento.
- ¿Quieres que te ayude?- preguntó
- No, no, está bien, yo puedo- repuse un poco apenada.- pero Alice..no se si tengo muchas ganas de salir- le confesé, la verdad es que no quería ser una molestia- además, si quieren hacerle pata a tu hermano y Rosalie, yo no voy a ser de mucha ayuda, no quiero que te aburras conmigo cuando puedes divertirte sola con Jasper..-
- ¡Chitón! No empieces Bella, vamos a divertirnos, ahora ponte eso antes de que lo haga yo- me advirtió en tono severo que no me hizo dudar en obedecer.
- podrías...- sentí mis mejillas colorearse, ni yo me creía lo púdica que podía ser.-
- Oh si, claro, pero apúrate eh, que todavía tengo que arreglarte- un escalofrío recorrió mi espalda y ella se marchó con una risilla divertida cerrando la puerta con suavidad.
No se me dificultó mucho ponerme las ropas, al fin y al cabo había sido algo beneficioso el hecho de pasar por tantos probadores ese día, había adquirido práctica.
Alice regresó en breve y me sentó posicionándome frente al espejo del baño, allí estuvo aproximadamente un cuarto de hora arreglándome el cabello y maquillándome, todo a una asombrosa velocidad.
Le rogué que me hiciera algo sencillo y que no se le fuera la mano, temía que se aprovechara de mi ceguera para hacerme algo de lo que al haberlo visto me hubiese agarrado un ataque.
Ese era otro punto favorable, a veces ignorar ciertas cosas te ahorra varios dolores de cabeza.
Me puso unos zapatos charolados negros, a pedido mío, de tacón bajo. Porque aunque pareciera increíble, ella me había obligado a comprarme zapatos de tacón aguja, ¡tacón aguja! Una verdadera trampa mortal con ceguera o sin ella.
Luego me colocó el perfume que tanto me había gustado, y que fue lo único que pude elegir, tenía un olor dulzón riquísimo, a jazmín, me hacía recordar a mi madre.
Escuchamos el timbre afuera y supuse que sería Edward, y no se si fue eso, mi nerviosismo por como me había arreglado Alice, o ambas cosas lo que había hecho que mi corazón comenzara a latir frenéticamente y mis manos se humedecieran.
Cuando volvimos al salón escuchamos un silencio sepulcral, al principio llegué a pensar que no había nadie, pero las respiraciones los delataron, me puse roja al pensar la causa de sus silencios y quise matar a Alice.
- ¿y? ¿qué les parece? ¿a que no está magnífica?- preguntó el diablillo, pagada de sí misma.
- Guau Bella, ¡estás muy mona!. Alice, has hecho un excelente trabajo- elogió Rosalie en lo que pareció ser un tono sincero y sorprendido.
- Es cierto Bella, estás muy guapa- Emmet también pareció ser sincero ¿me estarían mintiendo, intentando no hacerme sentir mal o me estaban diciendo la verdad?
- cielo, de verdad tendrías que dejar eso de la organización de eventos y dedicarte a esto, te ha dejado impecable Bella- concedió Jasper con cierto tono de admiración. Vale, tal vez no había quedado tan mal como pensaba, sin embargo...
- ¿y tú Edward? ¿no crees que ha quedado magnífica?- no me gustó para nada el tono perspicaz de Alice.
- Estoy cansado Alice, no tengo tiempo para esto- dijo en tono frío e indiferente, y me quedé helada en mi sitio, se produjo un incómodo y tenso silencio y sentí la brisa que produjo su cuerpo al pasar rápidamente por mi lado.
¿qué es lo que había pasado? ¿tan mal estaba? ¿por qué había hablado con esa frialdad? De repente sentí una opresión en mi pecho, no entendía ¿desde cuando era tan descortés? ¿sería que ése era el verdadero Edward?
- ¡Edward!- le gritó Alice pero el no respondió, ya había subido las escaleras y se escuchó hasta nosotros el portazo que produjo al entrar a su habitación.
¿qué es lo que iba mal? Tal vez había tenido un mal día y no tenía nada que ver conmigo, eso es lo que quería creer, no soportaba pensar que ese tono distante y cortante fue por algo que yo hice, pero si fuera así ¿qué había hecho?
El último recuerdo que tenía de él era el de la noche anterior, y no recuerdo haber hecho algo como para molestarlo, y las últimas palabras que recordaba haber salido de sus labios habían sido cálidas, completamente diferentes, ¿qué es lo que había cambiado entonces?
"calma Bella, tal vez solo ha tenido un mal día" intenté tranquilizarme nuevamente.
Nadie parecía dispuesto a cortar el silencio incómodo que se había producido, y a pesar que no veía, podía sentir claramente sus miradas en mí, seguramente viendo como reaccionaba.
Por lo que intenté poner mi sonrisa más convincente.
- ¿y? ¿A qué esperamos para irnos?¿A que amanezca?- dije con fingida despreocupación intentando cortar la tensión. Y funcionó, Emmet se rió entre dientes y los demás solo suspiraron.
- No le hagas caso Bella, es un idiota- me dijo al oído Alice con su brazo sobre mis hombros mientras nos dirigíamos al auto.
- Está bien Alice, vayamos a divertirnos- intenté copiar su entusiasmo, pero evidentemente salió muy mal, Alice se rió con desgana.
- Muy convincente- me dijo divertida, pero intentando ocultar cierto tono de preocupación en su voz. –estás maravillosa, hoy seguramente ligas con alguien- me animó de mejor humor.
- si, claro, supongo que soy una presa fácil- le concedí.
- No te preocupes, no permitiré que se te acerque ningún mutante- me prometió.
- Me quedo más tranquila- reí.
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Edward Pov's
Me sentía un estúpido, un completo estúpido, pero ¿qué más podía hacer? Tenía que alejarme de ella, no podía perjudicarla de aquella forma, y todo por culpa de esos malditos...
Flash back
- Edward, estás haciendo un excelente trabajo, ¿de dónde sacas tanta inspiración?- Seth, el sonidista parecía asombrado, a pesar de ser muy joven había trabajado conmigo en los álbumes anteriores, tenía un don con esto de las consolas, y lo más importante, era un chico muy leal y honesto.
- secreto profesional- le dije amistosamente, volviendo a lo mío, estaba con mi laptop en la cabina de grabación esperando que Jacob llegara.
Se me quedó mirando como si estuviera viendo Ovnis, con la boca abierta.
- ¿qué?- le pregunté alzando una ceja, cerró la boca de golpe al caer en cuenta de la cara que le había quedado, sacudió su cabeza y siguió trabajando con la consola.
- Estás algo... extraño- dijo y luego sonrió con suspicacia- ¿no será una chica verdad?- me miró con los ojos entrecerrados.
De golpe sentí un calor inusual, sumamente anormal en mi cara. De nuevo Seth puso esa cara como si estuviera viendo un fenómeno extraterrestre.
- ¿t..te estás sonrojando?- dijo con los ojos desorbitados, atónito. Yo no le contesté y fruncí el seño, intentando concentrarme en mi labor- ¡te sonrojaste!- dijo señalándome con el dedo índice como si hubiese cometido un asesinato-¡No puede ser!, ¡se viene el fin del mundo!-
- seth- le avisé molesto- ya estuvo ¿no crees?-
- Vale, ¿y como se llama?- dijo repentinamente emocionado, olvidándose por completo de su trabajo, yo no le contesté, estuvo a punto de insistir cuando una voz lo interrumpió.
-¿cómo se llama quien?- Jacob, mi representante, había llegado. Ninguno de los dos le contestó, Seth porque seguía mirándome fascinado y yo porque de verdad quería terminar este trabajo.
- Ah, ya se- dijo de repente, socarrón- supongo que se trata de la misma persona que te tuvo tan ocupado estos días, y también, la misma persona que aparece en estas fotos- dijo, como quien no quiere la cosa, yo volteé a verlo, y vi que en sus manos llevaba un sobre marrón.
- Conseguimos quitarles el royo, pero no tardarán en sacar más- me explicó un poco más serio entregándome el sobre.
Cuando lo abrí y vi lo que había en el interior sentí como la furia se depositaba en mi y la ira aumentaba a cada segundo.
Adentro, había varias fotos que algún paparazzi había sacado, pero a diferencia de lo habitual, en ellas no estaba yo, sino Ella.
- Tienes que cuidarte Edward, sino quieres que hagan una historia de todo esto tienes que cuidarte- me advirtió mientras yo observaba una a una cada foto sintiéndome completamente enfurecido- tampoco creo que quieras que ella salga perjudicada, una novia ciega es una gran noticia para los paparazzis y harán lo imposible por encontrarte in fraganti, o que por lo menos lo parezca..-
- No es mi novia – casi gruñí, me sentía impotente- es solo una amiga de la familia, nada más- ¿era eso? ¿nada más? ni yo me lo creía.
- Lo que digas, pero solo te pido que tengas cuidado- lo escuché murmurar algo más pero no le presté mucha atención, pendiente de las fotos que había en mis manos.
Si, me sentía un ser despreciable, recordando la sorpresa que Bella había denotado en su precioso rostro, y posteriormente, el dolor que mi indiferencia le causaba, era algo verdaderamente insoportable, pero no podía hacer otra cosa, ella no podía verse perjudicada por mi culpa, ella no, no importaba si me convertía en una basura en el proceso.
Me sentía frustrado, ¿sería que los paparazzis jamás me iban a dejar en paz? Está bien, lo concedo, eran parte de la carrera que elegí, pero ¿tenían que meterse tanto en mi vida como para perjudicarla de aquella forma? ¿cuántas personas más alejarían de mi?
Di varias vueltas en la cama, completamente enfadado con ellos, pero sobre todo conmigo mismo, enfadado en primer lugar por poner en peligro al ser más bueno, valiente y leal que había conocido en mi vida, y todo debido a lo que yo era, y en segundo lugar, enfadado por ser consciente de que para salvarla de mi mismo debería herirla en el proceso, hacerle creer que yo no la quería cerca, que ella no significaba absolutamente nada para mi.
Pero ¿sería capaz de hacer aquello? Y sobre todo ¿le afectaría a ella que lo hiciera? Y me recorrió una ola de calor por la columna al recordar las arrugas de preocupación que se habían depositado en su blanca frente al escuchar mis frías palabras, y sobre todo la manera en la que se había encogido, como si hubiera recibido un golpe...
No, ya no podía pensar más en ello, no podría arriesgarme, debería ser fuerte, debería poder tener la capacidad de hacer aquello que no me resultaría para nada fácil, no ahora que la conocía, que era capaz de ver la dulzura de su personalidad, la calidez de su ser..
si quería salvarla...
....debería convertirme en un monstruo....
...aunque perdiera mi alma en el camino...
..
N/A
¡Hola! Lo siento, se que me he tardado, pero tuve problemas con El trasto (mi lamentable, arcaica pero fiel computadora), gracias x sus hermosos reviews. tengo q admitir q el cap. no salió como queria, ni modo..
PRISGPE-
Kelda Ylonen Cullen-
AkHaNe
chiiocullen
miadharu28
aridenere
emic
ammyriddle
Carmen Cullen 116
Amelie 666
izhavo
flowersswan
Abril
ERZSËBETH
Vanepattz
anis weasley
Angel0607
sallan – ¿¡Cómo crees q te diria eso!? Jaja, no, ni lo pienses, vas a tener q ser paciente y esperar hasta el final, además, para serte sincera... ni yo misma lo se.
Gracias a todos ellos por sus reviews, son mi combustible para seguir escribiendo, de veras.
Entonces me despido.. nos leeremos en el próximo capítulo. Que tengan una linda semana. ;)
Salute.
-SHYKA-CHAN-
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