Disclaimer: Crepúsculo no me pertenece, es obra de Stephenie Meyer.
La letra incluida en este capítulo pertenece a Sin Bandera, no soy dueña ni de uno de sus versos.
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/Te guiaré en las sombras\ .
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Capítulo XI
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"Suavecito"
Edward Pov's
Una multitud nos recibió al bajar del avión en Bogotá. Había carteles por todos lados con mi nombre mesclado con corazones dibujados en ellos. Francamente aún no me hacía a la idea de que realmente aquellas personas estaban allí por mí. Eran las seis de la mañana pero estaban allí para recibirme a mí, era algo completamente irreal.
- Vamos Edward, la limusina espera.
Eleazar, viejo amigo de la familia y el tipo que se encargaba de mi apoyo psicológico, mi asesoramiento personal, de dirigir a los guardaespaldas y cuidar que no tuviera el final de Lennon, me alentó a descender por la escalerilla.
Saludé a la gente agitando enérgicamente mis manos y con una sonrisa en el rostro, en su mayoría eran mujeres jóvenes con una voz particularmente chillante, a Emmet le resultaba gracioso cuando yo hacía un gesto amistoso hacia la muchedumbre y los gritos iban in crescendo. A mí me provocaban algunas jaquecas, sinceramente.
De todas maneras tenía que ser simpático, después de todo se habían tomado la molestia de seguir mis pasos y ayudarme a alcanzar la fama. Aunque la fama a veces sea un completo y lacerante dolor de cabeza.
Era increíble que tuviera tantos seguidores en Latinoamérica, y sobre todo, me asombraba lo efusivos que resultaban ser todos ellos. Eso era agradable la mayoría de las veces, tenían un trato realmente cálido y se acercaban sin tapujos para intentar tener algo de mi autoría, un autógrafo, una foto, un pañuelo, un trozo de cabello, lo que sea. Y yo no los defraudaba, dejaba que se acercaran tanto como quisieran, algo que ponía de los pelos a Eleazar y sobre todo a Sam, mi guardaespaldas más antiguo y de quien estaba seguro se interpondría sin pensarlo entre una bala y mi persona. Esperaba en lo profundo que jamás tuviera la oportunidad de comprobar esa hipótesis.
Sam era un buen tipo, algo retraído y con algunos inconvenientes para el tratamiento informal, pero un tipo genial, además de ser un completo profesional en el BlackJack, creo haberle ganado solo en una ocasión y fue porque, en broma claro está, lo amenacé con despedirlo si seguía humillándome de esa manera, luego de aquello tuve que aclararle que no hablaba en serio pues lucía bastante preocupado.
Una vez dentro del auto y con el sonido apagado de los fans de fondo me relajé sobre el asiento de cuero negro y respiré profundo. Estaba realmente agotado.
Saqué por quinta vez el reloj del bolsillo delantero de mi pantalón para comprobar que aún quedaba tiempo. Aquel reloj estaba sincronizado con el reloj de la cocina de las casa de mis padres, era para sentir al menos un poco la conexión con mi familia aunque no estuviera en comunicación directa. Era infantil y ridículo, lo sabía, pero por sobre todo, me indicaba cuántas horas quedaban para hablar con ella.
Con ella. Realmente me tenía entre sus manos.
Era extraño y casi obsesivo en cómo pensaba que se dividían mis días. El tiempo que hablaba con Bella y el tiempo que me faltaba para hablar con Bella. Agradecía a la vida que la humanidad no hubiese evolucionado hasta la telepatía porque estaría en riesgo de la humillación pública.
- Dime Eleazar- Suspiré nuevamente, había notado su mirada insistente esperando que le prestara atención.
- Ahora iremos al hotel y te acomodarás. Te dejaré relajarte por un par de horas pero no pienses en acostumbrarte pues tienes una conferencia de prensa a las siete, luego un par de entrevistas, nada demasiado largo, el ensayo a las diez y mañana temprano las pruebas de sonido.- Ni siquiera tenía que mirar su agenda electrónica, ese tipo era una luz.
- ¿Y a qué hora intentaré bajar del pedestal a Sam?- Pregunté más alto de lo que debería, Sam estaba en el asiento delantero pero la ventanilla que nos comunicaba estaba baja así que sabía que podía escucharnos.
Vi estirarse la piel de sus mejillas por lo que supe que estaba intentando controlar su sonrisa. Conmigo hacía rato había bajado sus muros, la mayoría del resto del mundo no conocía su sonrisa. Repito, un tipo genial.
- Eso tendrá que esperar hasta mañana chicos, tienes que descansar para el show de mañana y no puedo dejar a Sam desvelarse para simplemente despedazar tu orgullo por enésima vez.- Rió y yo le seguí.
- Como si tu hubieras podido con él- Le recriminé y su risa se cortó al instante. Charlatán.
Estuvimos en silencio durante un largo rato, era obvio que estábamos en medio de una gira, en el momento justo en que la emoción y la excitación del inicio desaparecen y aparece la fatiga de varios días de trabajo.
Volví a sacar el reloj.
Habían pasado apenas diez minutos. Qué lento que se movía.
Escuché a Eleazar reírse por lo bajo.
- ¿Qué?- lo miré, me imaginaba lo que iba a decir.
- Estás bastante complicado- comentó, sin quitar la sonrisa socarrona del rostro. En momentos como ese me recordaban al pendejo de Emmet. Eleazar era todo un Emmet cuando quería.
- No se a lo que te refieres- Miré hacia la ventana nuevamente, el día estaba algo nublado pero había buen pronóstico para mañana. Esperaba se cumpliera porque el recital a cielo abierto sería una patada a mis ganas.
Aunque eso no me interesaba en ese momento, solo quería que el tiempo avanzase más rápido para poder escuchar su voz.
Oh, eso era vergonzoso.
- Aún tienes tiempo, de todas maneras no morirás si te retrasas unos cuantos minutos, estoy seguro de que Bella esperará.- Lo miré boquiabierto, inseguro si la mutación no había ocurrido en ese preciso momento con Eleazar y la humanidad hubiese saltado hacia la telepatía justo allí.
- ¿Y tú cómo carajos sabes eso?- Le pregunté, algo nervioso, él no podía estar leyendo mi mente, no podía ¿verdad?
"¿Me oyes? Carmen está en el auto de atrás haciéndole ojos al chofer colombiano justo ahora".
- Es demasiado obvio Edward, tus llamadas en el mismo horario de allá todos los días de la semana..-Bien, no me estaba leyendo la mente de hacerlo, ya me habría golpeado- además de que te he escuchado hablar al pasar y te pones suavecito…-
OK, este hombre estaba demasiado tiempo con mi bruto hermano.
- Yo no me pongo suavecito- entrecerré los ojos y volteé la cara nuevamente a la calle. Lo escuché reírse nuevamente.
- Aparte de que, claro está, Esme le contó a Carmen, que como corresponde, me contó a mi.- La sonrisa en su voz me irritó aún más.
- Bola de cotillas- Bufé, mi madre no podía quedarse callada. Imaginaba cómo habría hablado con Carmen, hasta podía ver en mi mente claramente sus ojos brillosos al pensarnos en algún tipo de escena romántica sacada de una película para mujeres.
Debía marcarle los límites a mi madre, no es que me molestara que imaginara esas cosas, temía que si Bella se daba cuenta de esa imaginación suya, se asustara huyera lo más lejos de mí que pudiera. Los pensamientos de mi madre viajaban a la velocidad de la luz en cuanto sus hijos ponían los ojos en una posible pareja, inmediatamente le dábamos el nombre de alguien especial y empezaba a hacer escarpines para sus nietos.
Puede que yo estuviera exagerando, pero eso justamente lo saqué de ella.
- Tal vez no lo has notado Edward, pero ella realmente te está cambiando- Eleazar había utilizado ese tono paternal que me fastidiaba aún más que el tono Emmet. Porque a ese no podía refutarlo con una frase cortante y me hacía pensar más de lo que muchas veces quería.
¿Bella me había cambiado?
Puse a revisión la situación de mi vida, la relación con mi familia, con mis amigos e incluso mi desempeño en el trabajo y me di cuenta de que eso era tan cierto como que el sol estaba sobre las nubes. Bella me estaba cambiando, para bien o para mal, yo era una persona diferente cuando trataba con ella. Una persona más parecida a quién había sido en el pasado…
Suspiré nuevamente, no quería pensar en el pasado. Había demasiado dolor y recuerdos falsos que aún no podía arrancar de mi mente. Había sido un completo error confiar mi corazón en alguien como Heidi, creía que había perdido completamente mi capacidad de confiar en otra persona desde que nosotros habíamos terminado, pero me daba cuenta de que mis barreras estaban bajando nuevamente.
Me asusté en ese momento, realmente me sentí en peligro.
Sabía que Bella no era como Heidi, podía percibirse que era completamente inocente en sus intenciones y que odiaba que la gente hiciera cosas por ella. Pero Heidi también había sido muy convincente, al menos para mí, al menos al inicio, yo realmente había confiado en ella.
Dejé caer mi cabeza en el vidrio frío de la limusina.
No quería que el pasado me atormentara otra vez, no quería que los recuerdos arruinaran las cosas con Bella. Realmente quería ser completamente sincero con ella y que ella también pudiera depositar su confianza en mí. La veía a veces también reticente en hacerlo, eso me recordaba a mí, éramos similares en varios aspectos, aunque ella era pura luz y yo todo tinieblas.
Estaba deprimiéndome otra vez.
Volví a chequear el reloj, ignorando las risas contenidas de mi acompañante, apenas cinco minutos. Necesitaba hablar con ella.
Antes de que me diera cuenta ya estaba solo, con mi valija en una mano y el celular en la otra en una de las mejores suites de un lujoso hotel en el centro de la ciudad.
Todo estaba perfectamente arreglado, el enorme arreglo de flores reposando en la mesa del comedor con una dedicatoria de parte del gerente del hotel, varias cartas que mis admiradoras habrían insistido hasta el hartazgo en transmitir, el piano, que era el único requisito que yo pedía en cualquier lugar a donde fuese, descansaba en el centro del lugar, todo estaba en orden.
Me acerqué al enorme ventanal con una increíble vista panorámica. Seguía nublado pero al parecer por esa zona no se veía la luz del sol la mayoría del tiempo. Miré hacia abajo y descubrí un grupo de admiradoras haciendo campamento en la plaza que estaba justo en frente. Rogaba que no se largara a llover, esas chicas nunca se iban y no quería sentirme culpable porque pescaran alguna gripe o algo peor.
Me desvestí y tomé una ducha rápida antes de empezar a dar vueltas por la habitación hasta que las cinco en punto se materializara en mi reloj.
Eran las siete de la mañana allí en Bogotá, la ciudad parecía estar cobrando vida en el horario en que todos los trabajadores se dirigían a sus destinos, veía sus autos, pequeños desde donde estaba, moverse sin cesar y acumularse hasta detener el tráfico completamente.
Estaba profundamente agradecido con la vida por no tener un trabajo rutinario, a lo que me dedicaba era agotador, si, y dedicaba mucho tiempo pero era lo que me gustaba, no era capaz de quejarme demasiado sabiendo que me dedicaba a lo que amaba, pocas personas tienen ese privilegio.
Aunque ciertamente había comenzado a traer algunos problemas con los que no pensé que lidiaría…
Exponer a Bella ante las cámaras y los paparazzis aún continuaba siendo una piedra en mis zapatos. Yo estaba bastante seguro que cualquier revista de chimentos pagaría una fortuna por una cubierta especial de nosotros y odiaba pensar que la privacidad de la vida de Bella podrían ser expuestas al público así sin más. Jacob había estado haciendo todo lo que podía para mantener la historia fuera del foco pero sabía que no había manera de que un acercamiento público entre nosotros sería el cerillo que prendería la bomba.
Si alguien sospechaba que yo tenía interés en Bella, la manada de lobos hambrientos que resultaban ser toda esa bola de idiotas, saltarían sobre ella. Temía por eso cada día, temía que llegara el día en que ella se diera cuenta que realmente no valía la pena estar cerca de mí o mi familia si tenía que pasar por algo así. Mi madre decía que era algo irrelevante, que a Bella no le importaría, pero esos desgraciados podían ser realmente crueles cuando se lo proponían.
Tsk, ¿por qué todo debía ser tan complicado?
El sonido de mi celular me distrajo de mis pensamientos, ¿Podría ser…?
Miré la pantalla, ilusionado y me llevé un chasco
- Alice- gruñí
- Hola hermanito, si, yo también te quiero mucho, no seas meloso.
Me hizo reír, Alice era lejos, mi hermana preferida. Bueno, era la única, pero seguía siendo la preferida.
- Hola duendecillo del noveno círculo del infierno ¿Todo en orden?
- Muy bien muy bien… ah, aquí Jass te manda saludos … ¿Cómo?.. espera un segundo. – Escuché el movimiento del celular y rodé los ojos mientras me dejaba caer en el sofá, segundos después volvió a hablar- si.. ¿estás ahí?.
- Edward se encuentra fuera de servicio en este momento, llame cuando deje de manosearse con su novio, muchas gracias. –Emití con una afeminada voz mecánica que hizo reír del otro lado a mi hermana.
- ¡No me estaba manoseando!- Se quejó- Jass me ha dicho que no te olvides de llevarle lo que te pidió..pero no me quiso decir de qué se trataba, ¿Qué te pidió?.
Oh, ya lo había olvidado, menos mal.
- Que le lleve una curvilínea morena colombiana, mi querida y cotilla hermana.
- Ja. Como si él fuera de tu tipo- fruncí la boca, duende del demonio- Como sea, si es de lo que me imagino que se trata, el jade va más con mi piel.
¿Pero cómo demon..?
Alice.
- Lo siento Alice, pero acá no hay mujeres de jade- me burlé, sus poderes de psíquica empezaban a darme miedo- de todos modos no me dijiste cómo anda todo en casa.
- Si quieres saber cómo está Bella tendrás que esperar otra hora queridito
- Alice, estás comenzando a irritarme
- Para eso nací- Dijo, completamente orgullosa de su comportamiento.
- ¿Mamá te dijo que me dijeras algo? ¿A qué viene la llamada? Ya hablamos ayer.
- Oh- exclamó, sobreactuando la expresión- Que hermano más desamorado que tengo.
- Alice, ¿Quieres que sea de jade, verdad?
- Ok, tu ganas- Alice era perfectamente manejable si conocías sus puntos débiles- Mamá me ha obligado a confesarte que planeo hacerte una fiesta de bienvenida, dado que tu tienes una inadmisible fobia a las reuniones sociales, esto arruina por completo el efecto sorpresa pero quería estar segura de que no te encerrarías en tu pieza y mi obra maestra se fuera por el desaguadero como la última vez.
Una fiesta de bienvenida. No me atraía ni una pizca. Pero menos me atraía tener que soportar los gritos de Alice por no haber permanecido más de diez minutos en su innecesariamente multitudinaria reunión de gente que no conocía y no me interesaba conocer.
- Di que si, di que si hermanito, prometo que tu princesa estará allí y yo me encargaré de dejarla perfectamente hermosa.
- ¿Mi princes..? Alice ¿Esa es tu manera de sumar puntos? No estás haciendo un gran trabajo sabes.
Aunque jamás había visto a Bella en un vestido de gala, pero yo no quería que ella se sintiera incómoda, ella no parecía ser tampoco del tipo que le gustaran las grandes reuniones, sobre todo por su actual condición..
- No lo creo Alice.. ¿Qué dijo Bella al respecto? No creo que ella quiera participar, de todos modos.
- Oh, ¡pero si ella está emocionada! Dijo que sería todo un honor..-
- Si claro, eso sería exactamente algo que ella diría- me burlé, mi hermana pensaba que era un completo idiota- De todas maneras voy a hablarlo con ella, si está de acuerdo y no la noto coaccionada por tu influencia maléfica, yo no tendré ningún problema.
- ¡Gracias gracias gracias!- Exclamó, extasiada de felicidad, podía imaginarla dando saltitos en ese mismo instante- Te prometo que será perfecto.
- Te dije que primero…
- Lo hará- Dijo, y si hay algo que aprendí en mi corta vida es que no era inteligente apostar contra Alice- Va a ser perfecto, realmente perfecto… Bueno hermanito, eso era todo, date una vuelta por el caribe y broncéate un poco para la fiesta- Se escuchó movimiento del otro lado y la risa contenida de mi hermana,
- Parecen dos adolescentes hirviendo en hormonas- Me quejé.
- No se de qué hablas- rió- nos vemos a la vuelta Edward…y recuerda, jade
Me reí y sin despedirme, le colgué.
Miré hacia la ventana nuevamente, me pregunté qué estaría haciendo Bella en esos momentos. ¿Habría ya vuelto de la visita a lo de Charlie?
Aún estaba bastante preocupada por él y yo odiaba verla de esa manera. Quería hablar con ella, quería saber cómo estaba.
Contrólate Edward. Control.
Realmente parecía un obsesivo mientras recorría el lugar con la vista fija en el pequeño objeto en mis manos, parecía que cuanto más le prestara atención, más lento iba. Me asusté de mi mismo cuando me salió un gruñido dirigido hacia el reloj.
Decidí relajarme un poco mirando televisión pero lo único que hice fue cambiar los canales a una velocidad que no me permitía ni ver de cuáles se trataban.
Bella me estaba volviendo loco, y no del tipo simpático y querible sino del tipo que da miedo, del que se huye.
Saqué la notebook para revisar mi página, o mejor dicho, la página que la disquera había hecho para mí, yo no había puesto ni un gramo de sudor en esa genialidad pero allí decía que lo había hecho, incluso había unas supuestas palabras mías con mi firma, todo mentira, pero así trabajaban las corporaciones, yo no me ocupaba del negocio sino de la música. La causa por lo que seguía en todo aquello.
El dinero nunca había sido un problema para mí así que eso francamente era lo que menos me importaba, mis padres me habían permitido seguir con mi sueño y mi única habilidad, que era la música por lo que había depositado cada respiración de mi vida, desde los cinco años, en ese aspecto. La música me hacía sentir vivo, me mantenía cuerdo, me hacía sentir que era bueno en algo y me encantaba que la gente pudiera sonreír, gritar e incluso llorar por mi trabajo. Era un sueño que jamás imaginé se cumpliría pero que había sido mi meta desde que tuve uso de razón.
El problema comenzó a aparecer cuando el dinero se hizo más importante que la música en si misma, la disquera había comenzado a pedirme que cambiara algunas letras en ocasiones porque no eran comprensibles para adolescentes promedio o que cambiara algunos acordes para hacerlos más pop, más del estilo que se vendía.
Odiaba eso, lo odiaba desde lo profundo de mis entrañas, pero prefería sacrificar un par de canciones que dejar aquello para lo único que sentía que en realidad servía.
Como Bella había dicho, si eso era lo que realmente deseaba, o lo tomaba todo o lo dejaba todo, y yo no estaba dispuesto a dejar lo que me había dado una razón para seguir respirando durante tanto tiempo.
Bella sabía qué decir justo cuando lo necesitaba, a veces me daba la sensación de que podía ver incluso más allá. Su voz tranquila y suave me relajaba por completo y me dejaba algo embobado. Tal vez si era suavecito.
Sentí que si las ocupaciones no interrumpieran nuestras conversaciones yo podría seguir y seguir durante toda mi vida sin cansarme.
Era una persona tan especial en tantos aspectos, era tan entregada, valiente, honesta, suspicaz….
Definitivamente era suavecito.
Pero no había forma en que Bella no me impactara, no podía imagina ni una razón por la cual ella podría caerle mal a alguien, ni una razón por la que alguien no quisiera dar su vida por estar junto a ella…
Jodido.
Hasta los huesos de jodido.
Entonces se me vino a la mente, fue como el golpe de una pelota de baseball chocando en la base de mi cráneo, una ola de inspiración corriéndome por las venas. Adoraba esa sensación, era pura adrenalina.
Saqué mi borrador y una lapicera mientras mentalizaba en todas las emociones que me tenían al borde de la locura, por no decir en medio de ella.
Y la canción en español, que seguramente amarían por allí, fluyó como si hubiese estado esperando por salir durante toda el viaje, como si simplemente hubiese estado esperando a que yo me decidiera poner manos a la obra.
Y allí estaba, era toda mía, pero no era para mí.
Las notas en el piano vinieron a mi mente, sin vacilación alguna y se impregnaron en el papel con una velocidad de la que no me creí capaz.
A varios cientos de kilómetros,
Puede tu voz darme calor igual que un sol
Y siento como un cambio armónico
Va componiendo una canción en mi interior.
Su voz, me alentaba a seguir, alimentaba mis raíces y me mantenía con energía, su voz me daba fuerza a pesar de que había intentado negármelo por tanto tiempo, pero no podía negarlo cuando me daba cuenta que realmente la necesitaba, que realmente sentía que me quedaba sin fuerzas si pasaba mucho tiempo sin tener contacto con ella.
Se que seguir no suena lógico
Pero no olvido tu perfume mágico
Y en éste encuentro telefónico,
He recordado que estoy loco por ti.
El olor de su cabello, la suavidad de su piel, extrañaba tenerlos a mi alcance, cuando estaba cerca, no estaba autorizado a disfrutarlo tampoco pero sabía que estaba allí, que solo debía avanzar unos pasos y podría tenerlo. Pero estaba en otro continente, estaba a demasiados pasos de ella, y aún así, cuando escuchaba su voz, sentía que las distancias se volvían pura ilusión, sentía que podía alargar mis dedos y ella estaría allí, sentía que podía encerrarla en mis brazos y el aroma de su cabello me atontaría, como siempre lo hacía.
Que todo el mundo cabe en el teléfono
Que no hay distancias grandes para nuestro amor,
Que todo es perfecto cuando te siento
Tan cerca aunque estés.. tan lejos.
A varios cientos de kilómetros
Tiene un secreto que decirte mi dolor
En cuanto cuelgues el teléfono
Se quedará pensando mi corazón.
Que todo el mundo cabe en el teléfono
Que no hay distancias grandes para nuestro amor,
Que todo es perfecto cuando te siento
Tan cerca aunque estés tan lejos
Tan lejos…
Apenas la última palabra quedó impregnada en papel saqué inmediatamente el reloj de mi bolsillo.
A dos minutos, mis dedos se movieron ansiosos hasta detenerme en su nombre.
El sonido de espera no alcanzó a repetirse dos veces.
- Bella- Suspiré con una sonrisa en los labios.
El sol acababa de salir.
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N/A
Este es un pequeño plus en la historia, para comprender mejor los sentimientos de Edward, que claramente teme expresarlos abiertamente porque lo superan y los sacan de su zona de confort.
Espero les haya gustado y me dejen un pequeño comentario, saludo, insulto, lo que quieran, pero háganme saber que están allí.
También me gustaría que me hicieran sugerencias, serán recibidas con los brazos abiertos.
Un agradecimiento especial a thibylove por recomendarme la película Blind. Si sabes dónde puedo verla online y subtitulada te agradeceré inmensamente.
Otro enorme agradecimiento a todas las que comentaron el capítulo pasado. Me hizo feliz que les alegrara que esté de vuelta y que continúen con la historia. Son geniales chicas, de verdad, un beso a todas.
Si me olvido de algo me avisan ¿Ok?.
Que tengan un hermoso día.
.SHYKA-CHAN.
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