-Ifára... - Canturreo Ace con un susurrito divertido, inclinandose hacia el colchon para despertar a la muchachita que, andando por el quinto sueño, se limito a removerse.
Habia pasado un tiempo, aunque el joven Ace no sabia exactamente cuanto, habiendose percatado a medida que transcurrian los dias de lo agradable y satisfactoria que comenzaba a hacersele la convivencia cercana con la dulce Ifára. La relacion habia empezado a tomar un cariz de mayor confianza y costumbre, con habitos entre ellos casi incluso rutinarios, donde Ace habia luchado por lograr un estilo de vida en el que ella fuera lo mas feliz posible e Ifára empezaba a tomarse poco a poco mayores atrevimientos con el. Debia ser que la niña, conociendole de una manera cada vez mas profunda y sentimental, que al fin y al cabo Ace se esforzaba por dejarse querer, le veia ahora mas como hombre que como dueño o peligroso secuestrador. Eso, a Ace tambien le hacia feliz, porque la notaba cada dia mas comoda, contenta y animada. Aquel aura dulce y agradable, calido, que rodeaba a la chiquilla desde que tenia memoria de ella comenzaba a hacerse mas potente, contagiandole a el mismo sin que pudiera evitarlo.
Aunque tampoco queria Ace evitarlo, ni mucho menos, que se estaba de lo mas a gusto y emocionado por verse, extraña y rapidamente, correspondido. Ace no se lo creia del todo, porque le costaba comprenderla por mas que se esforzara, decidiendo igualmente disfrutar de aquella actitud amable y graciosa que la muchachita le andaba regalando ultimamente y que le alegraba los dias y la vida en general. Nunca imagino que pudiera uno sentirse tan bien, habiendole resultado siempre las palabras de algun amigo enamorado como exageradas o, incluso, como si fuera algo que el nunca podria llegar a sentir realmente. No de aquella manera ni con semejante intensidad. Sin embargo, quien le iba a decir a Ace que terminaria siendo, el mismo, uno de los hombres mas cariñosos y melosos de cuantos habia conocido, descubriendo ademas no solo el lado mas bonito de Ifára, si no el suyo propio. Era mas agradable que andar cortando cuellos o de rufian constantemente. Ahora, Ace tenia sus momentos de colegueo con el resto de salvajes tripulantes, donde podia volver a ser tan animal e instintivo como siempre, y sus momentos dulces con Ifára en los que tenia que ser suave y mejor chico. A veces, era incluso pesado con ella, se dijo Ace en mas de una ocasion, pero a Ifára nunca parecio molestarle.
-Canija... - Se inclino Ace un poquito mas hacia Ifára, susurrando el apodo cariñoso que ya habia adoptado como permanente para lograr, nuevamente, nada mas que un pequeño gruñidito de la muchachita.
Debido al calor sofocante y cada vez mas pesado que se estaba apropiando del ambiente a medida que avanzaban los dias, las mantas y cobijas de la cama comoda habian pasado a mejor vida durante un tiempo, resistiendose tan solo a pemanecer alli la sabana como ultimo recurso cubriente. Ace espero un poco, conocedor de su sueño pesado, admirandola un tanto y lo mas que podia bajo aquella escasa luz nocturna y lunar que le daba un aspecto incluso subrreal. La muchachita andaba todavia con los ojos cerrados, habiendose tan solo movido de posicion para quedarse tumbada boca arriba, con los brazos acomodados a ambos lados de su cabeza, la sabana aburruñada hasta las caderas y la almohada tirada por ahi, relegada al total desagrado debido al calor.
Nuevamente, Ace no pudo evitar pensar que era preciosa.
-Ey... - Le volvio a decir susurrante pero mas firme, viendo que ella no parecia responder solo ante aquel murmullo del ahora cercano muchacho. -Despierta, Ifára... - Delicado y algo culpable por tener que despertarla, el joven Ace llevo una mano cuidadosa hasta la carita dormida de la chiquilla, mesando su mejilla llenita para que el contacto, al menos, la espabilara un tanto.
-¿Mmh?- No era una palabra, pero por fin pronunciaba algo mas que un gruñidito, escuchando Ace como ella parecia comenzar a alejarse del mundo de los sueños con enorme dificultad.
-Escuchame... - El joven comandante intensifico la caricia, escuchando hasta su respiracion suave y dulce facilmente debido al silencio total de la noche.
-¿Ace?- Finalmente, Ifára se desperto lo suficiente como para mencionar algun sonido coherente, abriendo los ojos bicolores y bonitos ligeramente y divisando la figura inconfundible del joven pirata. Ifára ya lo habria reconocido hasta siendo ciega, no resultando la escasa luz un impedimento. -¿Donde estabas? Desapareciste de pronto en mitad de la noche... - Contesto la niña adormilada y ausente, notandose a pesar de todo un pequeño deje de preocupacion y reproche en sus palabras.
-Eso es de lo que queria hablarte... - Entre susurros, el segundo comandante continuo, observando su bonita imagen tan atolondrada como despeinada. -Hemos encontrado una isla con civilizacion... - Por ese mismo motivo, Ace habia tenido que marcharse de pronto en mitad de la noche, que por mucho que le agradara estar con ella durmiendo cual liron en la misma cama, no andaba dispuesto a abandonar sus obligaciones sin mas. -Marco y yo vamos a ir con nuestras divisiones a ver que se cuece por alli, primero.- Era por pura formalidad, acostumbrados a andarse siempre con pies de plomo. Mas valia prevenir que curar. -He venido a decirtelo.- Luego, si no lo hacia, Ifára se pasaria toda la mañana curioseando y preguntando, preocupada o molesta con el, a cualquiera que pudiera darle un minimo de informacion.
-¿La marina?- Pregunto Ifára con sueño notable, estando a punto de incorporarse ante el temor reticente de una batalla proxima e inevitable.
-La marina no esta.- Contesto el joven Ace incluso divertido, posicionando una mano en su hombro estrecho para, de nuevo, instar a la chiquilla a tumbarse sobre el colchon con delicadeza. -Te dije que era por prevencion ¿Recuerdas?- Y mucho mas tranquila ahora, la adormecida Ifára se limito a asentir, cerrando los ojos de nuevo para acomodarse mejor sobre el colchon caliente debido a la temperatura elevada junto a la de su propio cuerpo bonito. Ace chasqueo la lengua ruidosamente al verse ignorado descaradamente por preferir el sueño a su compañia, decidiendo Ifára que podria ni dignarse a mirarlo si no habia de que preocuparse. La verdad que se le hacia divertido, e incluso mucho mas tentadora y preciosa que de costumbre en situacion de comodidad total semejante, que la niña parecia sentirse como si no hubiera nadie mas que ella en la habitacion. -¿Sabes?- Dijo Ace reconociendo rapidamente el arrebato de melosidad que comenzaba a inundarlo, inclinandose aun mas sobre el colchon para aumentar la cercania ya de por si peligrosa. -Me encantas asi... recien despierta.- Como respuesta a sus palabras, Ifára dejo escapar un suave sonidito de garganta, arrancando sobre el joven comandante una sonrisita picara y graciosa. -Estas tan suavecita, que podria hacerte cuantas cosas quiera sin que, apenas, te percataras... - Y es que Ace era bastante activo ademas de atrevido en cuanto a intimidad compartida se referia. Sus propias palabras le arrancaron un escalofrio de tentacion total recorriendole la espalda, que tenia una facilidad para la imaginacion casi tan peligrosa como los impulsos.
-Ace... - Susurro Ifára entre divertida y reprendedora en cuanto sintio una mano traviesa e inconfundible juguetear peligrosamente cerca de su escote, no moviendose la muchacha sin embargo mas por pereza que por agrado. -Hace mucho calor.-
-Oh, cierto... - Tuvo que morderse la lengua, ensanchando la sonrisilla maliciosa en cuanto escucho su queja. -¿Y que hay con eso?-
-Pues que tienes las manos ardiendo... - La muchachita hizo un amago de apartar aquella mano grande y atrevida con suavidad, abandonando el intento a medias. -Toda tu piel esta ardiendo, siempre. Es como tener un radiador humano.- Pero cuando el frio apretaba, bien que le agradaba su cercania.
-Sabes que no es culpa mia.- Se quejo como un niño caprichoso, no perdiendo sin embargo aquella actitud de jugueteo y evidentes intenciones. -Mi temperatura corporal suele ser bastante mas alta que la de los demas. Es cosa de la fruta del diablo, yo no lo controlo.- Era cierto, dandose Ace a si mismo luz verde para aumentar el contacto, apoyando la mano libre sobre el colchon y comenzando, suave y mimoso, a besar la piel calida del cuello delicado de Ifára. La muchachita produjo un sonidito de protesta sin abrir los ojos si quiera, notando aquella mano intrusa trasladandose hasta su cintura asi como los labios del otro, mordisqueando incluso de vez en cuando aquella zona sensible.
-Ace... - Volvio Ifára a reprocharle, removiendose un tanto bajo las caricias del otro con gracia pero firmeza.
-Oh, canija ¿Por que eres tan mala conmigo?- Decidido a jugar un poco mas y conseguir lo que queria, el joven y meloso comandante abandono su cuello, acercandose hasta el oido de Ifára para susurrarle quejumbroso. -He venido a verte para que no te preocuparas, y todo.-
-Te estan esperando.- Pero Ifára no daba su brazo a torcer, pareciendo inmune a sus mimos y ruegos, que ya se sabia ella sus tretas y artimañas de memoria. -Tu segunda division, la primera y el comandante de esta te estan esperando.-
-Que esperen.- Nada, que Ace tampoco se daba por vencido, arrodillandose junto a la cama ocupada para lograr un mejor acceso a la chiquita adormilada.
-¿No te da vergüenza? Haciendoles esperar ahi, por ninguna razon importante... - Contesto ella graciosa y comenzando a divertirse, dispuesta sin embargo a ganar aquella batalla. Al menos, de momento. -Eso es muy irresponsable... -
-Claro que hay una razon importante.- Fingiendo indignacion, el joven comandante susurro, consiguiendo un ligero elevamiento curioso de las cejas de la muchacha. -Eres muy, muy dulce.- Y mas meloso todavia si es que era posible, Ace acogio su carita llenita con una de sus manos, besando la mejilla suave con intenciones claras de hacer del contacto algo cada vez mas intimo.
-Eso no es ninguna razon. Se enfadaran contigo.- A Ifára se le escapo una risita, mas que acostumbrada ya a las batallas como aquella, que el calor hacia a veces de la cercania fisica de Ace algo sofocante por su temperatura elevada.
-Si se enfadan es porque me tienen envidia.- Contesto claro y convencido de sus palabras, agarrando su cintura sorpresiva y suavemente para, mucho mas fuerte como era para desgracia de Ifára, arrastrarla a traves del colchon con delicadeza y posicionarla mas cerca y accesible.
-Ace... - Chasqueo Ifára la lengua en cuanto se vio trasladada de sitio a otro lugar mas peligroso.
-¿Quien no desearia hacerle el amor cada noche a una muchacha tan bonita?- Pero Ace continuo a lo suyo, ignorando la queja y comenzando, descarado, a besar la piel bajo su mandibula pequeña.
-No lo vas a conseguir asi... - Contesto ella como represalia, estremeciendose sin poder evitarlo cuando sintio los besos suaves sobre la piel y las caricias, que comenzaban despacio y delicadamente por el momento.
-Eso tendremos que comprobarlo.- Nada, que Ace no se dejaba convencer por muchos argumentos que le dieran.
-Dejame dormir tranquila, Ace, por favor... - Ifára, a pesar de sus palabras de queja evidente, sono tan adormilada como dulce y divertida, viendo que el otro no parecia dispuesto a permitirle continuar su sueño sin mas.
-Es de locos... seria un desperdicio dejarte tranquila... - Un sonidito agradado que parecio mas un ronroneo escapo de los labios del joven Ace, apretando su cintura delicada cariñoso y demandante. -Oye... - Dijo de pronto fingiendo total sorpresa y acusacion, callendo en la cuenta de algo en cuanto sus ojos comenzaron a acostumbrarse a la ausencia luz. -Esto es mio, del cajon de la comoda.- Incluso indignado, el joven comandante acogio las caderas de Ifára, refiriendose a la prenda de ropa interior que cubria su desnudez por aquella zona. -Crei que ya habias conseguido ropa propia hacia mucho.- Era cierto, pero Ace queria jugar un poquito y conseguir que ella, por fin, se dejara de hacer la interesante.
-Es solo para dormir.- Se limito Ifára a contestar, encogiendose de hombros con gracia evidente.
-Ya veo... - Analitico de pronto, el joven pirata chasqueo la lengua, llevandose una mano grande al menton en repentina actitud reflexiva para revisar a la bonita chiquilla de arriba a abajo. -¿Y la camisa tambien?- Y es que Ifára, con el calor, estaba empezando a apropiarse de su ropa de verano, al parecer.
-Si, tambien es solo para dormir.- La muchachita, por fin, abrio los ojos dispares y adormilados, dedicandole una sonrisita cerrada y divertida que no pudo contenerse.
-Aja, entiendo... - Ace asintio, y por su mirada Ifára supo que no se habia olvidado de su proposito, acercandose de nuevo a ella todo lo posible con evidentes ganas de intimar. -Pero ¿Que pasaria si... - Dijo con un susurrito y un tono de voz algo ronco que Ifára se sabia demasiado bien, comenzando a acariciar uno de sus costados curvilineos cuidadosa y significativamente. - ... si quisiera recuperar mi ropa?- Y la mirada conocidamente maliciosa que a Ifára se le clavo, directa, a las retinas provoco que comenzara a pensar si acaso no seria mucho mas agradable y relajante el doblegarse y dejarle hacer.
-Pues... - Contesto ella igual de susurrante, analizando el techo un segundo con divertida y actuada actitud reflexiva. - ... pasaria que me quedaria desnuda.- Y la mirada peligrosa de Ace se intensifico. -Si, eso pasaria.- Como si hubiera hecho un gran y asombroso descubrimiento, Ifára asintio.
-¿Ah, si?- Cuestiono Ace con malicia y gracia, apegandose a ella para juguetear mediante una caricia de sus dedos con el borde de su camisa, que tan bien le quedaba a la bonita Ifára. -Asi que, pasaria eso... - Ya iba a comenzar lo bueno, cuando ella se lo impidio.
-Si, eso pasaria. Y nada mas.- Ifára dijo aquello con total conviccion y evidente significado, adoptando una expresion de pequeño orgullo y retirando la mano atrevida del otro con suavidad.
-Argh... - Vale, Ace ya no sabia que mas hacer, limitandose a gruñir con gracia para, resignado ya, dejar caer la cabeza sobre su vientre comodo y abandonar las caricias. -Me doy por vencido.- Ifára respondio con una suave risita divertida. Ella habia ganado la batalla, como siempre que su contrincante era Ace, tan encandilado con su persona. -Bueno... - Suspiro el segundo comandante contra su cuerpo calido y suave, dispuesto a levantarse perezosamente. -Me tengo que ir.- Al fin y al cabo, como la misma Ifára habia dicho, le andaban esperando. Y sin mas, que no queria quedarse ya demasiado por la tentacion evidente, el joven comandante se incorporo, logrando sin percatarse que la niña adoptara una expresion entre urgente y sorprendida.
-¿Te vas ya?- Cuestiono ella repentinamente, apoyandose sobre sus codos para levantarse un tanto y dedicarle una miradita nerviosa.
-Claro... - En un principio, Ace ni se penso la respuesta, haciendo un pequeño amago de comenzar a caminar. Sin embargo, en cuanto analizo el tonito de voz asi como la mirada significativa de la muchacha, tuvo que detenerse en seco. -¿O acaso quieres me quede?- Ifára se sento sobre el colchon, contemplandole entre incomoda y apurada.
-Bueno... - Se encogio de hombros con una mal fingida indiferencia, evitando el contacto visual para juguetear con el borde de la sabana. Sabiendo cual era la respuesta real, el joven Ace espero un par de segundos, topandose con el silencio de ella. Finalmente, elevo las cejas con pequeña sorpresa, dandose la vuelta sobre sus pies para comenzar, de nuevo, a tratar de caminar. -E-espera... - Pero Ifára se lo impidio repentinamente, agarrando la mano del otro con significado que, aunque evidente, ella parecia tratar de ocultar sin ninguna explicacion logica. Era por pura costumbre, que aun a dia de hoy ciertas cosas se le hacian dificiles a la pobre.
-¿Si?- Cuestiono Ace con gracia, dandose la vuelta para encararla. Ifára se mordio el labio un momento, maldiciendo por dentro debido a que el otro la metiera en semejante apuro cuando sus deseos eran mas que evidentes.
-Quedate un ratito... - Por fin, Ifára confeso, dedicandole una miradita rapida de intenciones claras.
-Oh, sera un placer.- Contesto Ace dejando, de nuevo, a aquella sonrisa maliciosa inundar su rostro.
Si tenian que esperar, pues que esperasen todo el tiempo que fuera necesario.
(Cambio de escena)
Apoyando la espalda en la pared mas cercana, Marco se cruzo de brazos.
-Joder... - Chasqueo la lengua molesto uno de los subordinados de este ultimo, llevandose las manos a las caderas como una mujerona indignada. -¿Donde se habra metido?- Pregunto enfurruñado aquel pirata de bajo rango, rebuscando con la mirada entre la oscuridad nocturna la figura del desaparecido en cuestion.
En pie y perdiendo la paciencia, los tripulantes que conformaban la primera division y la segunda, con el comandante ausente esta ultima, permanecian algunos en pie otros acomodados por ahi, como el mismo Marco, en las afueras de aquella ciudad pequeñita y pueblerina de la isla en la que habian ido a parar.
El calor sofocante incluso en plena madrugada, hora en la que se encontraban, hacia de la tarea de esperar a nadie demasiado cansina y molesta, bufando de vez en cuando algun tripulante con frustrada indignacion total.
-Dijo que tenia que poner algo en orden... - Se limito a contestar otro de los subordinados del primer comandante, tirado sentado en el suelo y mirando a sus compañeros con expresion confusa, pero amable. -Quiza se le ha complicado.-
-Seguro... - Por su parte, Marco chasqueo la lengua ironico y molesto, que se conocia a su compañero y amigo demasiado bien. Varios de sus muchachos le dirigieron miraditas desconcertadas en busqueda de alguna explicacion, pero el primer comandante era un buen amigo ademas de un tipo de honor, no dispuesto a airear los asuntos personales de ningun colega.
-Pues debe habersele complicado jodidamente... - Continuo entonces aquel indignado perteneciente a la primera division, no dispuesto a suavizar su actitud molesta. -Se fue hace mas de media hora.- Y sin mas, bufo, cruzandose de brazos con movimientos fuertes y malhumorados.
-Lleva cuarenta minutos de retraso, exactamente.- Salto con indicacion y actitud de sabiondo el otro tripulante de la primera division, analizando su reloj de reojo para cerciorarse del tiempo.
-Con lo que es, seguro que se ha quedado dormido como un muerto por ahi... - El pirata enfadado y de bajo rango asintio con mal humor a sus propias palabras, convencido de ellas mientras mantenia la posicion firme y reprendedora.
-Lo dudo.- Dijo Marco bajo pero con volumen suficiente para ser oido, mirando hacia el algo lejano ahora Moby Dick en espera de ver aparecer de una vez por todas a su amigo. Marco no sabia si debia sentirse divertido por la razon evidente de su retraso, o enfadado.
-Entonces... - El subordinado del primer comandante, el que andaba con aquella indignacion, observo a su superior con expresion desconcertada, dispuesto a preguntar la razon de la ausencia temporal del joven compañero de la comandancia. Sin embargo, unas palabras felices lo interrumpieron.
-¡Eh!- Exclamo con una sonrisa repentina aquel tripulante tirado en el suelo, incorporandose en pie como un resorte. -¡Ahi esta!- Todos dirigieron la mirada hacia el lugar que señalo el pirata de bajo rango, el cual agito una mano en el aire para llamar la atencion del desaparecido en cuestion.
Dificultosamente debido a la escasa luz de la noche, todos los tripulantes pertenecientes a ambas divisiones observaron la figura inconfundible de Portgas D. Ace que, corriendo un poco para no provocar mas molestia asi como por saber que su retraso comenzaba a ser excesivo, se abria paso entre la oscuridad desde el mismisimo Moby Dick. Todos esperaron en silencio, notando que el mal humor se les esfumaba un poco en cuanto comprobaron su identidad, no atreviendose igualmente casi ninguno a reprocharle nada a aquel joven comandante que, al fin y al cabo, era un superior ademas de un compañero.
-¡Disculpad!- Grito nada mas llegar, aminorando la marcha poco a poco debido a la carrera hasta lograr detenerse. -Tuve un... - El joven Ace permanecio en un silencio pensante y delator que le hizo ponerse aun mas apurado, decidiendo que tendria que ser rapido para excusarse correctamente. Por desgracia, nunca fue buen mentiroso. - ... pequeño contratiempo.- Y tuvo que aguantarse una sonrisita maliciosa y picara que luchaba por salir tras recordar aquel "contratiempo" agradable que habia buscado el mismo.
-Contratiempo... - Repitio Marco con miradita de reprendedor hermano mayor, arrancandole al segundo comandante un ligero encogimiento de hombros. Marco era demasiado astuto y le conocia demasiado bien como para ser engañado. -¡Venga!- Grito de pronto, dirigiendo una mirada firme y autoritaria a todos los presentes. -¡¿A que estais esperando?- Dejo notar aquel aura de respeto que se imponia sobre cualquiera de los tripulantes del navio y parte del enorme mar, provocando que los miembros de ambas divisiones, a excepcion de Ace, dieran un respingo y comenzaran a caminar hacia el pueblecillo humilde recientemente descubierto.
-¡Guau!- Exclamo el joven segundo comandante de muy buen humor, sonriendo ampliamente para posicionarse junto a su amigo, contemplando como el resto de piratas habian obedecido velozmente y ya se alejaban con eficacia. -Que tipo tan duro.- Con gracia y algo burlon, Ace palmeo la espalda amplia de Marco, el cual se limito a dirigirle una miradilla entre resignada y reprochadora todavia mientras empezaba tambien a caminar.
-Y tu uno muy irresponsable.- Suspiro por fin el primer comandante, decidiendo que de poco serviria echarle ninguna charla al muchacho, que siempre terminaria igualmente haciendo cuanto le venia en gana.
-Lo siento.- El joven Ace se disculpo de nuevo con una sonrisilla no demasiado culpable, precisamente, siguiendo los pasos de su amigo con animacion y verdadero buen humor. -Las cosas se me complicaron... un poco.- Pero tanto el mismo Ace como Marco conocian la razon real de su retraso innecesario.
-Seguro.- Por su parte, Marco dejo notar claramente que la bola no habia colado, llevandose las manos hasta los bolsillos con actitud de total dignidad. -Pero Ace... - Chasqueo la lengua de pronto, dedicandole a su compañero una miradita entre divertida y analitica, revisandole repentinamente de pies a cabeza. Con desconcierto ante semejante y repentina revision, el segundo comandante detuvo la marcha, correspondiendo la mirada del otro con una confusa. - ... la proxima vez, acuerdate de abrocharte el cinturon.- Y Marco volvio a darse la vuelta para continuar el camino.
Detenido todavia, el segundo joven comandante no pudo evitar mirar el supuesto cinturon, cerciorandose de que andaba desabrochado malamente. Adopto entonces una expresion entre dolorosa y graciosa, teniendo que contener una carcajada cuando comprobo que habia sido, evidentemente, mas que descubierto.
-Eh... de acuerdo.- Dijo sin mas, teniendo por tanto que abrocharse eficazmente el cinturon en cuestion para, una vez logrado el cometido, alcanzar al compañero en una carrerita corta.
Marco era su amigo, asi que poco le preocupaba a Ace que descubriera motivos de retraso como aquel.
(Cambio de escena)
-¡Ah! ¡Ya era hora!- Exclamo Dadou con toda su alegria, dando incluso un pequeño saltito de animacion que resono suave sobre el suelo de madera de la cubierta. -Me muero de ganas por ver algo de civilizacion... - Repentinamente, bajo la voz un tanto para no ser escuchada por oidos sospechosos, revisando los alrededores para cerciorarse de que ninguno de los piratas las andaba prestando atencion. - ... y no solo a estos animales salvajes.- Como respuesta de la otra, recibio una risita graciosa. -Espero que Joan-Marie nos deje algo de tiempo libre.- Suspiro la delgada Dadou, volviendo a la tarea de preparar las cosas pertinentes para bajar a tierra por fin. Al igual que ambas muchachas, siempre medio aisladas del resto de la tripulacion pirata, los presentes llevaban a cabo trabajo semejante, notando poco a poco el calor sofocante y fuerte a medida que la mañana avanzaba.
-No creo que tengamos mucho que hacer ahi abajo.- Dijo Ifára con una sonrisita cerrada, igual de animada que su compañera ante la idea de descubrir lugares nuevos. En cunclillas sobre el suelo de la cubierta, la bonita Ifára andaba encargandose de sus propias cosas y algunas de Joan-Marie, que la sabia despistada y atolondrada en cuanto a asuntos semejantes. No se lo habian pedido, pero estaba acostumbrada a permanecer algo pendiente de los demas. Al recordar cosa como aquella, Ifára no pudo evitar pensar en la persona de la cual solia estar mas atenta, revisando levemente ansiosa los alrededores en busca de su imagen.
-Llegaran dentro de poco.- Adivinadora de los deseos de su amiga, Dadou le dedico una miradita divertida. -No tardaran nada en volver.-
-La primera division ya esta aqui.- Un leve enfurruñamiento caprichoso se adueño de la bonita cara de Ifára, reprochando por dentro el retraso del joven Ace, que encima de haberla despertado en mitad de la noche, ahora parecia no tenerla en cuenta ni pensar en ella. No era justo. Ifára siempre lo hacia.
-Ifára... - Dadou suspiro con algo de regaño, sabedora de su compañera como una madre debido a conocerla ya demasiado bien. -No seas caprichosa.- Le dijo llevandose las manos hasta las caderas con actitud didactica, analizando a la joven Ifára con expresion firme de hermana mayor.
-No soy caprichosa.- Ifára salio en su propia defensa, quejandose de la definicion que Dadou habia hecho sobre ella con reproche. -Es solo que... - Dijo sin terminar la frase, deteniendo su tarea un segundo para reflexionar sobre sus pensamientos. Vale, quiza si estuviera siendo algo caprichosa, decidiendo que Ace tampoco estaba haciendo nada malo tan solo por un retraso.
-Ya sabes como es. Se habra entretenido por ahi con cualquier tonteria.- Finalmente, Dadou la sonrio serenamente, consiguiendo un ambiente tranquilizador para con la otra muchacha.
-Si, seguramente.- Por su parte, Ifára razono que no tenia motivo para molestarse y que, exactamente, habia sido una niña caprichosa, asintiendo con una sonrisita feliz para continuar la labor igual de animada que la misma Dadou.
-Asi me gusta. Chica lista.- Dijo Dadou veloz y con un pequeño orgullo, encogiendose de hombros y estando dispuesta a comenzar con alguna de sus charletas animadas. -¡Uy! ¿Sabes de lo que me entere el otro dia?- La joven rubia dio un respingo, hablando a su amiga con autentico descubrimiento.
-¿De que?- Ifára sabia perfectamente que vendria algun cotilleo a continuacion, fingiendo mas interes del que realmente tenia, que andaba con la cabeza en otros asuntos por mas que luchara contra ello. Su intuicion parecia estar advirtiendola de algo desagradable, pero rapido se dijo una y otra vez que era una mal pensada y que no podria ocurrir ningun problema con el joven Ace.
-¿Recuerdas aquel tipo, el jovencito timido del otro dia?- Dadou continuo con algun chismorreo sin mucha importancia sobre alguien sin mucha importancia, tampoco, provocando que Ifára se limitara a asentir ligeramente ausente, presa de sus reflexiones extrañas y sospechas sin prueba aparente. -Pues resulta, me han confesado por ahi, que anda liado con aquella otra, la pelirroja esa que parece un tio... - Pero Ifára ya no la estaba escuchando, tratando de calmar el temor e inseguridad incipiente que comenzaba a hacerse hueco entre su pecho y cabeza. Su relacion con el joven Ace funcionaba perfectamente, era divertida, animada y el le daba cuanto Ifára necesitaba de una convivencia amorosa. Le daba tranquilidad, cariño, paz y seguridad, ademas que ya le habia confesado que la queria. Ifára no pedia nada mas. Tampoco precisaba de nada mas para ser feliz. -¿No es increible? ¡En la vida me lo hubiera esperado!- Continuo la pobre Dadou con toda su animacion, asintiendo nerviosa a sus propias palabras. Por su parte, Ifára andaba medio ausente, escuchando un pequeño revuelo en algun punto de la cubierta. Como, realmente, andaba pendiente de cualquier signo de la llegada del segundo comandante en lugar de en las palabras de su amiga Dadou, aquel ruido repentino de gentio y risotadas complices le fue sencillo de escuchar, dirigiendo una miradita rapida como analisis hasta el lugar en cuestion. No pudo evitar sonreir contenta en cuanto comprobo, finalmente, que Ace ya habia regresado de nuevo al colosal y actualmente animado Moby Dick, seguido de su igual de asalvajada division. Sin embargo, la bonita Ifára ahora solo tenia ojos para una persona, levantandose de su sitio con la intencion de revisarlo un poco mas antes de que el se acercara, o bien ella fuera en su encuentro.
-¿Ifára?- Reprochadora por como su preciosa amiga la andaba ignorando descaradamente, Dadou cuestiono. Pero Ifára no pudo evitar continuar igual de atenta a la imagen, levemente lejana todavia por andar en el extremo contrario del navio, del joven comandante, desvaneciendose la sonrisa de la niña velozmente en cuanto sus ojos bicolores se toparon con escena semejante. La hermosa Circe, tan altiva e imponente, atractiva y salvaje, como solo ella podia ser, se aventuro veloz al lado de un animado Ace, comenzando ambos a charletear sobre algo, que Ifára no podia escuchar por la lejania, con verdadera complicidad y diversion. -¿Me estas escuchando?- Le dijo Dadou de nuevo buscando una respuesta, no recibiendo ninguna por parte de la otra, que permanecia seria e insegura sin poder apartar la mirada bonita de aquellos dos. Confianzuda y cariñosa, Circe le agarro del brazo fuerte y a Ace no parecio molestarle en absoluto, caminando ambos a traves del barco y entre el gentio ocupado con verdaderos animos amistosos.
Quizas su relacion con Ace fuera perfecta. Quizas Ace le diera a Ifára cuanto necesitaba, pero ¿Le daba ella todo lo que Ace necesitaba? Es mas ¿Estaba Ifára, realmente, capacitada para aquella tarea? Circe era salvaje, instintiva, hermosa y de peligroso caracter. Era como el fuego, es decir, era como el mismo Ace. Pero ella...
Ifára no pudo evitar analizarse un segundito a si misma de pies a cabeza con total nerviosismo.
Ella era como un raton.
¿Desde cuando los ratones y el fuego podian llevarse bien?
Entonces, toda aquella inseguridad y miedo al abandono del otro se arremolino en el estomago, ahora apretado, de la pobre esclava Ifára, notando que la inundaba una desgradable sensacion, dificil de analizar por no haberla conocido nunca antes, que la mantenia en un estado extraño entre la tristeza, el enfado y el panico por perder a alguien demasiado importante en su vida ahora. Estaba celosa. Ifára estaba celosa de Circe.
Con movimientos secos y molestos, la joven y bonita esclava se agacho de nuevo, terminando la tarea sin cuidado y a la velocidad de la luz.
-¿Que pasa?- Cuestiono Dadou en cuanto comprobo su estado extraño, que nunca la habia visto realmente enfadada.
-Nada.- Se limito Ifára a mentir descaradamente, aguantandose incluso las ganas de llorar de rabia. Siempre fue muy sensiblona aunque tratara de ocultarlo.
-¡Oye!- La rubia y delgada Dadou parecio comenzar a preocuparse, que los ojos bonitos de Ifára estaban algo vidriosos y sus manos, entre inseguras y nerviosas, comenzaban a finalizar su cometido sin ninguna eficacia ni cuidado, como si quisiera terminar cuanto antes y desaparecer de alli. -¿Que te pasa, Ifarita?- Pero Ifára se levanto sin mas, decidida a largarse de cubierta para buscar relajacion o poner en orden sus pensamientos. O quiza huir como el ratoncillo que era para no tener que enfrentarse a sus miedos y temores.
Ya iba la pobre y ahora emocionalmente inestable Ifára a darse a la fuga, cuando unas manos grandes se posicionaron sobre sus hombros.
-Ey.- La voz inconfundible del joven Ace le llego hasta los oidos, teniendo la muchacha que cerrar los ojos con fuerza para no ponerse a lloriquear rabiosa y tratar de calmarse. -Buenos dias, canija.- Pero el segundo comandante no debia haberse percatado ni un minimo del estado emocional de Ifára, dedicandole aquellas palabras de protocolo mañanero con el cariño y diversion de costumbre. Por su parte, Dadou se limito a continuar a lo suyo y hacer como si no estuviera alli, que ya le sonsacaria sus problemas a la otra cuando anduvieran en soledad.
-Buenos dias.- Contesto seca y molesta la joven Ifára, no dandose si quiera la vuelta todavia para encararlo.
-Oye... - Por desgracia para ella, Ace la conocia demasiado bien, ademas que Ifára siempre solia ser dulce y agradable, dedicando un apretoncito significativo y preocupado sobre sus hombros estrechos. -¿Que pasa?- Finalmente, Ifára no pudo contener las ganas de encararlo, girandose sobre sus propios pies y haciendo que al otro no le quedara mas remedio que deshacer el agarre cariñoso. Rapida porque era timida ademas de demasiado insegura, la joven esclava le dirigio una miradita bicolor entre decepcionada y realmente molesta, incluso hasta llorosa, analizo Ace con desconcierto total, mesandose la chiquilla con una mano nerviosa el brazo contrario.
-Has tardado mucho.- Se limito la joven Ifára a contestar con reproche, dirigiendo sobre una ahora entretenida Circe una miradita fugaz de desprecio que paso desapercibida para el otro por su velocidad.
-Si, bueno... - El segundo comandante se encontraba confuso ante semejante actitud desconocida en la dulce y calmada Ifára, llevandose una mano hasta la nuca para acariciarla con ligero apuro. -Me entretuve por ahi con algunas cosas.- Asintio ante sus propias palabras, provocando que la expresion dolida y tensa de Ifára se contrajera un segundo.
-Seguro.- Contesto ella con extraña acusacion, que Ace no sabia lo que habia hecho mal, dedicando otra miradita fugaz y disgustada a la altiva mujer, que pululaba por cubierta de un lado a otro. El problema era que, igual que Ifára era emocional para con la sensibilidad y el cariño hacia los demas, tambien lo era para los celos y el amor, resultando el coctel algo inestable y preocupante.
-Ifára... - Pero Ace nunca fue un chico que comprendiera a las muchachitas como ella con facilidad, agarrando las manos pequeñas de una tensa Ifára con significado. -¿Que ocurre?- Volvio a preguntar, notando que la chiquita parecia tratar de evitar su mirada y se mantenia todo lo digna que alguien como ella pudiera estar. Se dijo a si mismo que no debia ser por su causa, porque no encontraba haber hecho nada malo, buscando en sus ojos esquivos y dañados la respuesta para semejante acertijo. Sin embargo, no la encontro.
-Tengo que terminar algunas cosas.- Decidiendo que le era mas facil el darse a la fuga, ademas que andaba acostumbrada a ello, la joven esclava deslizo sus manos de entre los dedos de Ace, rompiendo el contacto para, sin mas, darse la vuelta y comenzar a caminar.
-Pero... - Ace se encontraba completamente perdido y confuso, viendola marchar con pasitos veloces y cortos, huyendo y dandole la espalda descaradamente. -¡Luego te veo ¿Vale?- Se limito a decirle algo mas alto con la intencion de ser escuchado debido a la distancia que Ifára habia creado repentinamente, sabiendo que la respuesta seria afirmativa pues a ella no le quedaria mas remedio, tambien, que bajar al pueblo recientemente descubierto con todos los demas. Sin embargo, Ace lo dijo por pura preocupacion e instinto, esperando una respuesta agradable y alguna de aquellas sonrisitas cerradas tan dulces y caractersiticas de Ifára.
Por desgracia, no llego nada de eso, viendola desaparecer de cubierta ligeramente estupefacto y mas que desconcertado.
Las mujeres estaban locas, se dijo internamente para despues soltar un suspirito cansado.
Nunca podria llegar a comprenderlas del todo.
(Cambio de escena)
Casi echando humo por las orejas, Ifára abrio la puerta de la cocina con toda su molestia.
La madera resono un tanto con estruendo debido al movimiento descuidado, entrando la muchachita en la estancia con pasos largos y veloces de niña enfurruñada.
-¡Santo cielo!- Exclamo una desagradablemente sorprendida Joan-Marie con un respingo, analizando a la recien llegada con ojos incredulos y ligeramente mas abiertos de lo habitual. Ifára en cambio se limito a continuar su camino, ignorando a la otra al encontrarse presa de su torbellino emocional interno. Con movimientos de inminente rabieta o llantina repentina, la muchachita se posiciono al lado de la estupefacta mujerona, dejando ruidosa y descuidada sobre la encimera las cosas pertinentes de ambas para bajar a tierra firme. -¿Pero que diablos te pasa, niña?- Cuestiono la enorme mujer curtida entre escandalizada e incredula, analizando como la joven Ifára, siempre tan dulce y calmadita, parecia andar conteniendo una especie de arrebato nervioso de rabia malamente ahogada.
-Yo... - Ifára trato de buscar alguna excusa o explicacion racional, cerciorandose con frustracion que no era capaz de confesarle a Joan-Marie el motivo de su evidente enfado y dolor sentimental. Se limito, por tanto, a suspirar fuerte y exasperada, mirando fijamente la encimera para apoyar las manos pequeñas y elegantes sobre ella.
-No vuelvas a entrar asi en mi cocina.- Pero Joan-Marie decidio que continuar cuestionando el motivo seria una accion de lo mas contraproducente, decidiendo seguir con los pocos preparativos que le quedaban antes de aventurarse tambien al exterior. -¡Me has dado un susto de muerte!- Y tan autoritaria como era a menudo, que se sabia la lider y soberana de la cocina, la enorme mujerona elevo un dedo con actitud didactica.
-Lo siento.- Se disculpo Ifára sin muchas ganas, sabiendo que por mucha cariño que se tuvieran, Joan-Marie siempre seria la señora de aquella estancia, ademas de su anfitriona. Ifára, por mucha confianza que estuviera cogiendo y muy molesta que se sintiera, seguia siendo bastante fiel a su educacion y aquel respeto para con las personas libres. Ademas, apreciaba a Joan-Marie y no queria meterla en sus problemas.
-Esta bien. No importa.- La enorme mujerona, con un suspiro tranquilizador y animado, que conocia los arrebatos emocionales de las chicas jovenes, decidio abandonar el asunto de la puerta ruidosa y los humos de Ifára, tratando de recomponerse tras ver a alguien como ella en estado semejante. Parecia una niña enfurruñada y caprichosa al borde de la rabieta o el llanto triste y, en el fondo, a Joan-Marie le hizo hasta gracia. -Escucha... - Le dijo, dando un pequeño pasito lateral para elevar un brazo eficaz y acoger entre sus dedos un objeto que, debido al andar mirando la encimera todavia, Ifára ni observo. -Llevale esto a Circe.- Y el respingo que dio la chiquita casi le provoca a Joan-Marie, de nuevo, un infarto.
-¡¿A Circe?- Escandalizada del todo, la joven Ifára abrio los ojos bicolores y bonitos como dos platos, llevandose una mano hasta el pecho con total incredulidad. -¡¿Yo?- Cuestiono no queriendo ni pensar en tener que llevarle nada a aquella despampanante morena, cuyo odio comenzaba a ser del todo mutuo.
-¡Claro que tu!- Pero su actitud arranco un ligero enfado en Joan-Marie, que no iba a permitir desplantes semejantes a una esclavita por muy adorable y querida que se le hiciera. -¿Quien va a ser?-
-¡Pero si me odia!- Y era cierto, exclamando Ifára en busqueda del razonamiento de su enorme anfitriona.
-No te estoy pidiendo que entables una amistosa charla con ella.- Joan-Marie no iba a dar su brazo a torcer, descubriendolo Ifára rapidamente con total frustracion y horror. Resignandose, la jovencita se trago notablemente un bufido, extendiendo la mano para acoger aquel objeto que tendria, para su total desgracia, que llevar con aquella mujer malvada que trataba de robarle a su hombre. -¡Y no vayas de digna conmigo, jovencita!- La reprendio Joan-Marie como una madre autoritaria en cuanto comprobo su actitud, provocando que Ifára tuviera que morderse la lengua y relajar la postura.
-Perdon.- Pero no se sentia culpable, guardandose la indignacion como mejor pudo.
-Bien.- Parecia nuevamente animada y satisfecha, tendiendole finalmente aquel encargo a la chiquilla con indicacion total. -Llevalo a su camarote. Quiza ni te encuentres con ella.- Se encogio de hombros la enorme mujerona, acogiendo Ifára entre sus dedos el objeto en cuestion. En cuanto lo miro, la chiquita no pudo evitar abrir los ojos de nuevo con total incredulidad, reconociendo rapidamente aquel cuchillo de caza guardadito en su funda de piel algo desgastada. Ya iba Joan-Marie a preguntar a que venia semejante estupefaccion, cuando Ifára se le adelanto.
-Esto no es de Circe.- Ifára no podia creerselo, analizando aquel arma una y otra vez. -Esto es de Ace.- Dijo levantando la mirada por fin, zarandeando la manita ocupada un par de veces con indicacion mientras observaba a Joan-Marie dolorosamente.
-¿Ah, si?- Pero la mujerona no se sorprendio, encogiendose de hombros con indiferencia. -Puede ser, pero me lo presto ella. Lo necesite para despedazar aquel cordero que comimos el otro dia... Ese cuchillo es de caza, asi que corta que da gusto... - Dijo Joan-Marie llevandose una mano al menton ante a los recuerdos, indiferente a la expresion dolida de la chiquita frente a ella. -Ace se lo prestaria a Circe y, ella, me lo dejo a mi.-
-Pero... - Ifára iba a quejarse y preguntar cada detalle de aquel objeto prestado, siendo interrumpida rapidamente por la otra.
-Vamos, niña, vamos... Solo llevaselo y ya esta.- Joan-Marie le quito hierro al asunto, que no veia la cosa tan grave ni dramatica como la muchachita Ifára.
-¿A quien?- Cuestiono aunque sabia la respuesta, rogandole al cielo porque no fuera lo que pensaba.
-A Circe ¿Quien si no?- Joan-Marie comenzaba o bien a perder la paciencia, o bien a confundirse cada vez mas, encogiendose de hombros otra vez con total indicacion.
-¡Pero no es suyo!- Exclamo Ifára dando una patadita molesta sobre el suelo, notando como la sensacion de celos crecia notablemente a la vez que comenzaba a sentirse realmente incomprendida y temerosa.
-¿Y eso que? ¡Ella me lo presto! Asi que, llevaselo.- Joan-Marie señalo a la muchachita con un dedo autoritario de uña estridente, bufando despues ruidosamente en busca de calma. -Venga, niña. Ace se lo ha dejado, asi que ella se lo devolvera.- Aquello en lugar de mejorar la situacion, la empeoro aun mas.
-¡¿Por que ella?- A punto estuvo Ifára de comenzar a llorar rabiosa y dolida en lo mas hondo, dando otra patadita sobre el suelo de la cocina. -¡¿Por que tiene ella que devolverselo?- Es mas, penso Ifára ¿Por que Ace le tenia que prestar nada a Circe? Y mucho menos, algo como aquel cuchillo, que tan inseparable parecia hacersele siempre al joven pirata.
-¡Ifára!- Joan-Marie salio con toda su autoridad y mal humor, llevandose las manos hasta las caderas para imponer todo el respeto y obediencia posibles. -¡Dejate de bobadas y haz lo que te he dicho, chiquilla desobediente!-
-Pero yo... - Sin embargo, fue interrumpida de nuevo antes de poder protestar nada mas.
-¡Ifára, el asunto se ha terminado! ¡Hazlo de una maldita vez!- Y Joan-Marie señalo la puerta de la cocina con un dedo tenso e indicador, mirando a la muchacha con ojos molestos y completamente firmes. Ifára supo facilmente que ya era una cuestion de orgullo, habiendo cuestionado su autoridad y conseguido, para su desgracia, que no tuviera ya via de escape ni salida a semejante cometido de devolucion. Mordiendose el inferior llenito para contener alguna queja mas o bien las ganas de llorar o estallar de rabia, la joven Ifára no pudo hacer otra cosa mas que obedecer, acogiendo aquel cuchillo conocido con fuerza para, esquivando a la mujerona en el proceso, dirigirse directa hacia la puerta señalada.
Tan veloz como entro, la joven esclava salio de la estancia culinaria, cerrando tras de si lo mas suavemente que pudo para, una vez lejos de la mirada de Joan-Marie, bufar colerica y pisotear el suelo por tercera vez.
Llego Ifára a la conclusion de que cuanto antes fuera hasta el camarote de Circe, antes terminaria y saldria de alli, dirigiendose directa hasta la habitacion de aquella mujer que tanta inseguridad y problemas le estaba causando desde hacia demasiado tiempo. Sin embargo, esto ya le parecia el colmo, recorriendo los pasillos de madera del interior del Moby Dick para dar finalmente con el camarote. Se dijo que, si tenia suerte, seguramente Circe ni estuviera alli, topandose de bruces con la realidad cuando penso que, teniendo en cuenta que acababan de llegar de aquella inspeccion nocturna, seguramente la situacion seria bien distinta y ella se encontrara en su habitacion. Inspeccion nocturna, es decir, sola de noche con Ace...
Ifára tuvo que aguantarse otra vez el arrebato emocional.
Con pasos veloces, bajo las escaleras, no pudiendo evitar detenerse en seco cuando penso, ya mas detenidamente, si acaso realmente Circe estuviera en su camarote, cuya puerta cerrada ya podia divisar desde los escalones. Entonces, un escalofrio pequeño de temor recorrio la espalda de Ifára, haciendola sentir aun peor por descubrirse tan cobarde y temerosa incluso en situacion como aquella. Se suponia que la odiaba, que Circe era la otra, la que estaba tras su muchacho y la que habia empezado, desde el primer dia, a meterse con ella sin razon aparente, que a Ifára no le gustaban los problemas.
A pesar de ello, Ifára la tenia miedo ademas de antipatia total, porque se sabia un ratoncillo y Circe era el fuego. Y ya se sabe que no se debe jugar con fuego.
Tragando saliva y reprendiendose internamente por cobarde, la muchachita termino de bajar las escaleras con cautela, tratando de controlar el temblor odioso y leve que se habia adueñado de sus piernas. Atraveso en estado semejante el pasillo, deteniendose en seco y silenciosamente ante la puerta cerrada del camarote de Circe, no pudiendo evitar darse unos segundos de calma.
Elevo una manita hasta la madera, bajandola nuevamente con miedo e incertidumbre.
Respiro hondo, cogiendo aire y armandose de un valor escaso que no tenia.
Y, finalmente, Ifára llamo a la puerta con suavidad y rapidez, rogandole al cielo por que ella no estuviera alli y pudiera dejar aquel maldito cuchillo sobre la cama sin ser vista.
Por desgracia, aquel dia no debia ser el mejor de Ifára, abriendose el rectangulo de madera velozmente para mostrarle a una Circe que, sin pantalones y con la frondosa cabellera mojada debido a que tenia que andar recien salida de la ducha, inspecciono velozmente el pasillo en busqueda de aquel que habia llamado.
-Vaya... - Dijo Circe con total superioridad, analizando a la joven y tensa esclava con mirada de altivez. Ifára, por su parte, se limito a adoptar una expresion de disgusto evidente, esquivando la mirada de la otra por puro instinto. Viendola asi, tan sensual y salvaje, atractiva incluso mas que normalmente, recien salida de la ducha, Ifára no pudo evitar sentirse insignificante completamente, analizando encima su diferencia de altura mas que notable. -¿Has venido tambien a mendigar mi cariño mediante la compasion?- Le pregunto con gracia, provocando que Ifára tuviera que apretar los puños un tanto junto a sus costados.
-Joan-Marie me ha dicho que te traiga esto.- Ifára andaba deseando desaparecer y largarse de alli, tendiendole aquel cuchillo de caza cuyo dueño, ambas sabian, era el dispustado en cuestion. Sin mucho cuidado, Circe basicamente se lo arranco de las manos, cruzandose de brazos con aquel arma blanca bien agarradita ahora entre sus dedos delgados.
-Dale saludos a Joan-Marie de mi parte... - Dijo Circe, e Ifára asintio tensa y molesta, algo miedosa tambien, dispuesta a largarse de alli como alma que lleva el diablo. -Espera.- Para desgracia de Ifára, Circe no pensaba dejar las cosas tal cual estaban, apoyandose chulesca en el marco de la puerta abierta. Por su parte, la joven esclava parecio pensarselo, dedicandole una miradita fugaz de desagrado para, insegura, no saber si hacer caso del miedo, el enfado, las buenas formas o los celos. -Obedece.- El mandato de Circe que, comenzando a indignarse incluso, resono firme y autoritario entre las paredes del pasillo la hizo resignarse un tanto, decidiendo Ifára por puro instinto el obedecer. Repentinamente, la hermosa morena parecio suavizar la expresion, analizando a la joven Ifára un par de veces inquisitivas para, finalmente, mirarla directa a los ojos. -¿Sabes?- Sin darle tiempo ni a reaccionar, Circe deshizo el cruzamiento de brazos, acogiendo la cara llenita de Ifára entre sus manos para, sin mucho cuidado, acercarla hasta ella con superioridad total. -Eres adorable... - Pero sonaba mas bien rabiosa que convencida de sus propias palabras, provocando que Ifára le dedicara una miradita desconcertada totalmente y temerosa de otra reaccion violenta por parte de Circe. -¿Verdad? Seguro que eres buena, dulce, agradable, manejable, inocente... y cobarde, por cierto.- Chasqueo la lengua Circe, sonriendo maliciosa y autosuficiente despues mientras mantenia la cara de Ifára bajo el agarre de sus manos. -Supongo que a los hombres les gusta eso.- Con falsa resignacion, Circe se encogio de hombros, e Ifára ya supo a que venia aquella reaccion extraña de cercania. Circe queria amedrentarla aun mas y conseguir que aumentara su inseguridad. Queria demostrar la total superioridad que pensaba tener sobre ella. -Pero sabras tambien que a... - La hermosa morena de facciones arabigas miro al techo un segundo, buscando una palabra mejor que el nombre de aquel por el cual andaban ambas a la gresca. - ... que a los hombres de mar, tarde o temprano, las gatitas bonitas como tu les acaban cansando, porque no pueden darles lo que necesitan realmente. Tu no puedes dar riesgo, ni problemas, ni vivir el peligro, ni luchar hombro con hombro... - Y repentinamente, el agarre sobre sus mejillas llenitas se hizo mas fuerte, acercandola contra si misma Circe con violencia. -No puedes dar nada de eso, porque no lo tienes, gatita mestiza.- La expresion seria de Circe se transformo de pronto en una sonrisa maliciosa y divertida, notando Ifára como sus palabras se le clavaban dolorosamente sobre el pecho, habiendo puesto la otra justo el dedo en la yaga. -¡Jah!- Rio Circe, jocosa. -Estoy segura de que ni siquiera sabes satisfacer a un hombre... - Aquello era aparte de una humillacion, un ataque directo a su orgullo de mujercita asustadiza, no pudiendo Ifára evitar mostrar una expresion de desprecio y molestia. -Dime, entonces ¿Que puede darle una insignificante y suavecita gata mestiza para mantenerlo a su lado? Nada. Se cansara pronto de ti.- Y Circe parecia completamente convencida de ello o, al menos, queria estarlo.
Ifára no lo soporto mas, que andaba demasiado inestable aquella mañana, deshaciendose del agarre sobre sus mejillas con un golpe del dorso de su propia mano pequeña. Se revolvio un poquito, saliendo de aquella opresion facilmente para, lo mas digna que pudiera, que se notaba aun mas insegura y dolida que antes incluso, dedicar sobre Circe la miradita mas firme y despreciativa que tuviera.
-Te dije la ultima vez que, si volvias a mirarme asi, te arrancaria los ojos.- Circe se habia molestado enormemente, aguantandose las ganas de gritar como un loca para infundir aun mas temor. Hablando entre dientes, señalo a la tensa y ofendida Ifára. Sin embargo, no ocurrio como Circe esperaba.
-¡Intentalo!- Le dijo la joven esclava con su voz suavecita de niña molesta, cerrando los puños junto a sus costados con firmeza. Le habia molestado, le habia hecho daño, mucho, no recapacitando Ifára las posibles consecuencias de sus actos como solia hacer normalmente.
-¡Maldita gata mestiza!- Sin embargo, Circe tampoco estaba ahora de buen humor, recuperandose de su asombro para, definitivamente, andar dispuesta a arrancarle los ojos bonitos a Ifára. Por su parte, la muchachita era de buenos reflejos ademas de una experta en fugas, olvidando el arrebato extraño de valor para, dando un respingo, darse la vuelta como una bala y comenzar a correr hacia las escaleras en cuanto comprobo que la otra se acercaba con mirada asesina. -¡Vuelve aqui! ¡Se te va la fuerza por la boca!- Le grito Circe colerica, corriendo tras ella un par metros. Evidentemente, Ifára no iba a obedecer esta vez, que era de vida o muerte, subiendo los peldaños casi de dos en dos sin girarse, aterrada, si quiera a mirar como de cerca andaba su perseguidora.
Veloz como un rayo y sigilosa como un ratoncito, Ifára desaparecio de aquel piso hacia el superior.
Y Circe, que andaba ahora con la colera en la garganta, decidio que no merecia la pena seguir a aquella esclavucha sin importancia ninguna en el mundo. Bufando frustrada a pesar de todo, que no habia canalizado el arrebato violento y se notaba tensa, la hermosa morena pateo el suelo con fuerza y ruido, analizando con odio durante un par de segundos las escaleras.
-Maldita sea... - Se limito a decir, cruzandose de brazos para regresar a su habitacion.
Y sin mas, cerro de un portazo.
(Cambio de escena)
Desde que habia salido, practicamente, huyendo de el, Ifára le habia evitado todo lo posible.
Habian sido unas pocas horas, que andaban todos de aqui para alla para lograr el cometido de poner todo en orden antes de bajar a la ciudad descubierta. La visita mañanera seria ahora de puro ocio, estando todos con ganas de divertirse hasta la madrugada, incluso el mismo Ace, tras haberse cerciorado en la noche de que no ocurria nada sospechoso en aquella isla.
Ace sabia que Ifára tambien bajaria junto a todos los demas, resultandole la tarea algo sombria y confusa cuando comprobo, completamente desconcertado, que ella no habia ido en su encuentro ni busqueda. La rebusco entre la marabunta de tripulantes mientras bajaban la enorme rampa de madera que partia desde el colosal Moby Dick hasta tierra firme con la mirada, tratando de dar con su imagen entre tanto mastodonte marino y algunas mujeronas curtidas, que el genero femenino escaseaba por suerte o desgracia en cuanto a pirateria se tratara. Evidentemente, Ace no lo logro, que Ifára era chiquitita ademas que no parecia dispuesta a toparse con el, suspirando frustradamente para, a pesar de todo, continuar la labor de busqueda sin detener el camino, atravesando la rampa de madera junto a todos los demas.
-¿Que ocurre?- La voz conocida de Marco lo saco de sus pensamientos y atencion buscadora, dando un leve respingo el segundo comandante para girar la cabeza y encontrarse con la figura de su amigo justo a su lado.
-Oh... - Se limito Ace a exclamar algo sorprendido, tratando de resultar lo mas indiferente que pudiera. -No encuentro a Ifára.- Pero su intento no salio del todo bien, no pudiendo evitar volver a girar la cabeza para revisar, por quinta vez, la marabunta tras sus espaldas.
-Estara con Joan-Marie... o con esta otra muchachita... - Pero Marco no recordaba su nombre, llevandose una mano al menton en actitud pensativa mientras bajaban la gigantesca rampa de madera. -No recuerdo su nombre.- Se dio por vencido el primer comandante, encogiendose de hombros con resignacion. -Pero estara con cualquiera de las dos.-
-¿Y donde estan?- Cuestiono el joven Ace con un brillito de esperanza, que la actitud de la muchachita la ultima vez que la vio no habia hecho otra cosa que aumentar la ansiedad por encontrarla, queriendo comprobar si realmente andaba enfadada con el.
-Ni idea.- Pero Marco no pudo ayudarle, encogiendose nuevamente de hombros mientras, por fin, ponian los pies en tierra firme. Algunos curiosos habitantes de aquella isla se habian posicionado por la playa, no resultando ni demasiado alarmados ni asustados. Debian andar acostumbrados a las visitas de piratas, que por aquellos mares abundaban y solian detenerse facilmente en su ciudad.
-Vaya.- Se limito el joven Ace a decir con baja resignacion, chasqueando la lengua y caminando junto a Marco a traves de la costa para dar facilmente con aquella ciudad pueblerina. Quizas fueron ellos los que aminoraron la marcha, o quiza fueron el resto que la aceleraron, pero en menos de dos segundos la marabunta pirata los rodeo, encontrandose ahora ellos como parte de esta en lugar de encabezarla.
-Parecen de buen humor.- Marco parecio agradado con aquel comentario a pesar de su expresion de sonrisa serena y controlada, analizando los alrededores y como el resto de tripulantes se notaban, efectivamente, de lo mas contentos con la idea de pasar un rato agradable en algun lugar civilizado que no fuera un barco.
-Cierto.- Ace solto una carcajada levemente ronca y divertida, caminando mas animado junto a su amigo mientras miraba las expresiones felices de sus camaradas piratas. -Estas cosas siempre gustan... Pisar tierra firme es una bendicion cuando navegas constantemente.-
-Sobre todo si hay bares en dicha tierra firme.- Marco sonrio con gracia a su propia broma, siendo a pesar de tanta seriedad el mismo gran amigo de las fiestas y juergas.
-Oh, si... ese es un gran aliciente.- Le siguio Ace el juego al primer comandante, riendo con gusto ante semejante idea mientras, por fin, comenzaban todos a internarse en aquella ciudad pequeña, cuyas calles se llenaron de gente en cuanto los numerosos piratas llegaron. Los habitantes les analizaron un tanto, algunos de reojo y otros mas descarados, bien con indiferencia, bien con diversion, incluso. Los niños rapidamente se arremolinaron de lo mas curiosos junto a la marabunta pirata, manteniendose a una distancia prudencial por pura timidez de la infancia mientras les contemplaban con los ojos brillantes de emocion. A Ace le gustaban los niños, extrañamente por su caracter brusco y estilo de vida salvaje, considerandolos como divertidos e intocables. Le agradaban porque, aunque quiza al crecer se convirtieran tambien en monstruos, todavia no podian serlo, siendo criaturas inocentes que solo piensan, realmente, en jugar e imaginar aventuras futuras. Como el mismo de pequeño, se dijo Ace, mirando de reojo las caritas esperanzadas e ilusionadas al ver semejante famosa tripulacion pirata, que el tambien habia querido desde la mas tierna infancia ser un fiero capitan de los mares.
Seguro que a Ifára tambien le gustaban, penso Ace sin poder evitarlo, revisando de nuevo los alrededores en busca de la chicuela desaparecida.
-¡Comandante!- Sin embargo, una voz femenina y algo ronca, pero elegante, lo saco de sus reflexiones y analisis, girandose veloz hasta la causante del llamado en cuestion. La siempre tan hermosa y escultural Circe se acerco hasta el con su caminar algo masculino, pero estiloso, deteniendose Ace a su espera y causando, igualmente, que Marco hiciera lo mismo junto a el. -Vengo a devolverte esto.- En cuanto se posiciono frente a Ace, la bonita morena le tendio su querido cuchillo que tantos momentos peligrosos habia vivido a su lado, sonriendole amistosa pero siempre tan altiva.
-Bien, bien ¿Te ha servido?- Dijo Ace con otra sonrisa, mucho mas agradado con la actitud de Circe desde que habian, aquella noche de inspeccion, mantenido una pequeña charla sobre las reacciones de ella. Circe le dijo que pretendia ser su compañera y colega, una mas de la tripulacion, cosa que a Ace le parecio perfecto puesto que, de un modo u otro, la apreciaba como a cualquiera de los suyos. Realmente, Ace estaba seguro de que Circe no era tan mala y retorcida como trataba de aparentar.
-Evidentemente.- Contesto la mujer con toda su gracia, asintiendo convencida con suficiencia. Ace no pudo contener una risa jocosa, que siempre le gusto juguetear con las mujeres incluso por propia naturaleza. Era una cosa inocente que no traeria consecuencias.
-Espero que no te hayas cortado o tenido algun accidente, mujercita.- Se burlo divertido el segundo comandante, sabiendo perfectamente como picar a una joven tan orgullosa como Circe.
-¿Pero con quien te crees que estas hablando?- Contagiandose facilmente del tonteo inconsciente del otro, Circe le dedico una mirada entre altiva y graciosa, dandole un golpe inofensivo sobre el hombro amplio. -Apuesto a que se manejar un arma mejor que tu, comandante.-
-Uh... No me atrevere a decir lo contrario.- Fingio Ace un repentino temor inexistente, no pudiendo evitar sonreir divertido. -No quiero ser humillado delante de mi division.- Pero igual que sabia picarla, tambien sabia elogiarla, logrando el cometido de conseguir una expresion satisfecha en la cara atractiva de Circe.
-Agh... callate.- Finalmente, la hermosa morena chasqueo la lengua, tratando de mantener el porte digno cuando se sintio adulada por el otro. Como respuesta Ace se encogio de hombros, cogiendo por fin aquel arma a la que tenia tanto cariño. -Muchas gracias.- Le dijo repentinamente bajo la salvaje Circe, dirigiendo su mano hasta su antebrazo fuerte para darle un apretoncito cariñoso.
El segundo comandante abrio la boca, dispuesto a contestar y seguir un poco mas con el juego, que no lo hacia a proposito, callando rapidamente en cuanto sintio el golpe de la palma de una mano sobre su espalda. Ace giro la cabeza, observando que el culpable de dicho contacto habia sido Marco que, con expresion extrañamente resignada y seria, señalo un punto cercano con un pulgar indicador para que el joven pirata mirara hacia alli.
La bonita Ifára estaba cerca entre la marabunta, cruzando Ace la mirada con aquella tan fantastica de ella. En cuanto noto que la habian descubierto de mirona, la chiquilla dio un botecito instintivo, tratando de aparentar total indiferencia para continuar caminando con pequeña dignidad.
-Disculpa.- Dijo Ace sin ni siquiera volver a mirar a Circe como despedida, largandose cual bala a la carrera para dar con la chiquita Ifára. La mujer morena quedo desagradablemente sorprendida un tanto cuando lo vio correr de pronto en encuentro de la otra, recibiendo como unica respuesta una miradita triunfal y significativa del primer comandante.
Por su parte, Ace olvido la atencion sobre cualquier otra cosa que no fuera Ifára, internandose entre el gentio pirata para, facilmente debido a su buena forma fisica, dar con ella a pesar de que la muchachita parecia haber acelerado la marcha en cuanto fue descubierta mirandole.
-Oye... - Le dijo el joven Ace cuando logro posicionarse junto a ella, pasandole un brazo sin esperar permiso a traves de los hombros estrechos. -¿Como esta la chica mas bonita de todo Grand Line?- Divertido, el segundo comandante la apreto un poquito contra si, consiguiendo tan solo que ella evitara el contacto visual descaradamente y se tensara un tanto, pareciendo que andaba conteniendo algun tipo de respuesta desagradable.
-No lo se... - Ifára trago saliva con pesadez, irguiendo la cabeza con su orgullo de mujercita asustadiza para continuar andando junto al otro, que no habia deshecho el agarre sobre sus hombros. -¿Por que no se lo preguntas a ella?- Molesta y enfurruñada, Ifára cuestiono, consiguiendo que la confusion y frustracion del joven Ace creciera.
-Pero si lo estoy haciendo, mujer.- Dijo el muchacho observando que, definitivamente, Ifára estaba molesta con el por motivo desconocido, soltando sus hombros bonitos para acelarar la marcha y comenzar a caminar, de espaldas, frente a ella. -Tu eres la chica mas bonita de todo Grand Line.- La adulo un poco, consiguiendo que Ifára se encogiera de hombros para continuar caminando con el otro, tratando de no dar un traspies por la posicion, haciendo lo mismo frente a ella.
-Pues no lo parece.- Se limito Ifára a decir con molestia de muchacha dolida, cruzandose de brazos digna. Ace nunca la habia visto asi, y tuvo que contener las ganas de contarle que estaba realmente graciosa con semejante actitud. Sin embargo, prefirio enterarse del motivo y arreglarlo rapido en lugar de estropearlo aun mas. -Seguro que hay otras que te parecen mas bonitas.- Con significado, esperando que Ace comprendienra rapido el tonito que habia puesto para mencionar la palabra "otras", Ifára le espeto dolida pero todo lo digna que pudiera.
-Canija, no digas eso.- Ace extendio los brazos con expresion convencedora, viendo como ella no parecia andar dispuesta a atender a razones. Se detuvo para mantener una conversacion que solucionara aquel embrollo, e Ifára continuo su camino y trato de esquivarlo. Sin embargo, el joven comandante se lo impidio con uno de sus brazos, acogiendola suave pero eficaz para evitar que, nuevamente, la chiquita se diera a la fuga. -Por favor ¿Que he hecho para que te pongas asi?- Le cuestiono con ojos suplicantes, haciendo que la joven Ifára no tuviera mas remedio que mirarle a la cara y comenzar a flaquear. Parecio pensarselo un poquito, mordiendose el labio inferior para evitar el contacto visual de nuevo un segundo con dificultad.
-Tu... - Se limito Ifára a decir, no pudiendo evitar dirigirle una mirada fugaz a alguna figura cercana. Como ahora si que andaba pendiente de todo, el joven Ace siguio el recorrido de sus ojos bicolores, topandose con la espalda de una orgullosa y despampanante Circe que caminaba algo adelantada a ellos dos, que se habian detenido.
-Vale... - Ace, entonces, comenzo a comprender el motivo de su molestia, cerrando los ojos con fuerza un segundo y tratando de ser lo mas comprensivo que pudiera. -Creo que entiendo.- O al menos, eso esperaba, que no sabia por donde terminaria Ifára, muchacha sentimental, saliendo como respuesta.
-No, no lo entiendes.- Los ojos bonitos de Ifára se volvieron ligeramente vidriosos, dando incluso la chiquita una patadita sobre el suelo arenoso del pueblo como solia ser su costumbre cuando andaba enfadada. -Dices que me quieres... pero luego te vas con ella.- Le dijo sin anestesia, consiguiendo que Ace la contemplara bastante impresionado. -Eres un... - Pero no se le ocurria algo lo suficientemente claro, mordiendose de nuevo el labio llenito para cerrar los puños a sus costados y dirigir la mirada llorosa a sus pies. -Eres un mentiroso.-
-¿Yo?- Incredulo, Ace se llevo una mano al pecho, viendo como ella se cruzaba dolida de brazos sin mirarle. -Pero niña... cuando te digo eso, te digo la verdad.- Y nadie lo sabia mejor que el mismo, acercandose a ella para acoger sus hombros tensos entre las manos grandes. -Te lo juro. Te digo la verdad.-
-Entonces ¿Por que te vas con ella?- Ifára no andaba dispuesta todavia a dar su brazo a torcer, consiguiendo que el otro soltara un bufido frustrado.
-¿Estas celosa de Circe?- La respuesta era clara, pero Ace se sabia bastante simple en asuntos como aquellos, ademas que le hacia ilusion la idea y queria oirlo de los propios labios de Ifára. La muchachita parecio incomoda, haciendo un movimiento de cabeza inseguro para, finalmente, dar otra patadita al suelo mas pequeña y suave que la anterior, sin embargo.
-¡Si!- Admitio la muchacha por fin, llevando las manos hasta sus caderas con algo de vergüenza. La confesion hizo que Ace casi sintiera volar, teniendo que contener en gran medida las ganas de celebrarlo a gritos o lanzarse sobre ella. Ifára estaba celosa. Estaba celosa y eso solo podia significar una cosa: los sentimientos de Ace, si es que acaso no eran correspondidos del todo, al menos comenzaban a serlo.
-Canija... - El joven comandante no pudo evitar, de todas maneras, dejar que una sonrisa de lo mas animada y feliz inundara su rostro, sintiendose el hombre mas afortunado del planeta.
-No es gracioso.- Pero Ifára queria continuar con aquel problema, hablandole ofendida por su reaccion contenta. -¿Por que ella tiene que tomarse esas confianzas contigo?-
-Escucha... - El joven Ace se acerco un poquito mas con tranquilidad y actitud de cariño, logrando que la muchachita flaqueara un tanto en su firmeza y le mirara, esperando una razon o explicacion. -Circe solo es una compañera. No significa nada mas para mi.- Debio ser que Ifára no solo andaba deseando creerselo, si no que tambien la mirada sincera de Ace comenzo a convencerla, suavizando su expresion dolida y enrabietada por otra mucho mas insegura.
-¿Lo prometes?- Le dijo Ifára, mesandose un brazo mediante una de sus manos pequeñas.
-Lo prometo.- Lo dijo todo lo sincero y seguro que pudiera, inclinandose hacia ella un tanto para agarrar sus manos finas entre las suyas, mucho mas grandes y asperas.
-Vale... - Ya esta, Ifára se habia dado por vencida y satisfecha, llegando incluso a mirarle, por fin, con una de aquellas sonrisitas dulces y cerradas tan suyas.
-Siento si te he molestado.- Le dijo el joven Ace con total disculpa, estando cada vez mas domesticado por la chiquita sin que el ni siquiera se percatara. -¡Pero te lo compensare!- Repentinamente animado y contento, el muchacho cambio su actitud a otra mucho mas energica, soltando las manitas de Ifára para pasar sobre sus hombros un brazo sorpresivo y cariñoso. -No voy a separarme de ti en todo el dia.- Ifára se limito a dejar escapar una de sus bonitas risas, agarrandose al costado de Ace para corresponder su abrazo y asi caminar juntos.
Ace se sintio un buen chico, y el humor de Ifára comenzo a mejorar notablemente.
(Cambio de escena)
En apenas dos escasas horas, la temida y numerosa tripulacion del mas que famoso Barba Blanca se habia adueñado del primer bar o taberna amplio y espacioso que encontraron.
Habian en poco tiempo, basicamente, acabado con los escasos clientes del local, que o bien huyeron despavoridos para evitar problemas, o bien prefirieron largarse a otro lugar mas tranquilo y silecioso, que andaba la estancia grande repentinamente abarrotada y con un ruido estruendoso. Los unicos que permanecieron bajo el mismo techo que los ocupantes del Moby Dick fueron otra tripulacion pirata sin demasiada importancia ni renombre, cuyos miembros no superarian, ni siquiera, la decena. Ahora que lo pensaba, Ace no sabia si eran piratas o simples bandidos que, por causas de la vida y sus desgracias, navegaban como los primeros, pero poco le importaba a el ni a ninguno de sus camaradas a que se dedicaran aquellos escasos tipos o si tenian que compartir el lugar.
Pronto, el bar o taberna espaciosa se convirtio en una fiesta caotica y frenetica, animada, donde ambas tripulaciones pirata se habian fundido, cosa facil teniendo en cuenta la enorme diferencia de numero de miembros, en una unica masa alegre y celebrativa. Que algo como esto ocurriera era sencillo pues, si eres un lobo de mar, en un bar o taberna no solo pudes beber como un animal, si no que ademas tienes al alcance desayuno, merienda y cena. Es decir, que puedes hacer vida.
Quiza era hasta triste, pero poco les interesaba ver los destinos turisticos de la ciudad, ciertamente, y mucho mas visitar los bares y locales similares en la zona.
Debian llevar ya mas de cuatro horas haciendo el salvaje en aquella taberna o bar, encontrandose Ace acomodado en una mesa abarrotada de lo mas agusto y pasandolo en grande.
-¡Venga, otra ronda!- Grito Thatch ya medio borracho, como todos, que ya se sabe que los piratas son de buen beber, dando un golpetazo con su jarra vacia sobre la mesa.
-Thatch quiere matarnos de un coma etilico a las 6 de la tarde.- Marco elevo las cejas un par de veces, provocando algunas risas complices y divertidas de los presentes.
-¿Que?- Por su parte, el cuarto comandante se puso en pie, dispuesto a traer aquella otra ronda no sin antes defenderse dignamente. -¡Pero mi buen Marco, si tu eres el que mas bebe de todos!- Las risas aumentaron su volumen notablemente, completamente de acuerdo con el cuarto comandante.
-Claro que no. Yo, al menos, tengo un minimo de autocontrol.- Completamente indignado y seguro de si mismo, Marco se acomodo mejor sobre el respaldo de la silla, cruzando los brazos sobre la mesa ocupada y abarrotada.
-¡Jah! ¡Mentira!- Por fin, Ace entro en el juego, que no iba a permitir a sus amigos andar de bromas sin el mismo de por medio, tambien. -La mayoria de las veces acabas vomitando, incluso ¿Que tipo de autocontrol es ese?- Burlesco, el joven comandante se inclino hacia el aludido, posicionado en un sitio cercano.
-Silencio.- Al pobre Marco no se le ocurria nada mejor para salir en su defensa ante semejante acusacion verdadera, limitandose a ordenar aquello con mirada autoritaria. -Soy el primer comandante y por ello yo... - Pero lo interrumpieron antes de que pudiera comenzar a mencionar sobre su rango superior, as en la manga que solia sacar Marco cuando no encontraba via de escape.
-Por eso tu deberias dar ejemplo, querido Marco.- Chasqueo Thatch la lengua con fingida y enorme decepcion, llegando incluso a palmear ruidosa y condescendientemente la espalda de un serio Marco.
-Cierto, los comandantes deberiamos dar ejemplo ¡Que decepcion, Marco!- Le dijo Ace metiendo el dedo directo en la yaga, observando el resto de presentes la escena entre risitas y expresiones divertidas.
-Ya... - Por fin, Marco volvio a salir en su defensa, fingiendo una total serenidad y tranquilidad, como siempre. -¿Y me lo dice el chaval agresivo e impulsivo o el tarado golfo del tupe?- Thatch y Ace recibieron el golpe de palabras con expresion dolorosa, observando Marco triunfal como las carcajadas del resto habian aumentado estruendosamente. -Grandes ejemplos, si señor.-
-Tocado y hundido, por ahora. Al menos, mi tupe si es ejemplo de estilo... - Dijo Thatch con un suspirito resignado, encogiendose de hombros y dispuesto a marchar hacia la barra a por aquella ronda. Ante adulacion como aquella a su tupe, Ace tuvo que morderse la lengua, tragandose tanto Marco como el mismo una risotada burlona. -Bueno ¡Tomemos otra ronda!- Y sin mas, tan feliz como siempre, Thatch se largo entre la gente a por mas copas y jarras de contenido alcoholico.
-Creo que mañana me hare un corte de pelo como ese.- Dijo Ace con fingida seriedad y convencimiento, asintiendo lentamente mientras observaba el lugar por donde habia desaparecido el cuarto comandante.
-Si lo haces, no vuelvas a acercarte a mi. No querria que la gente me viera contigo. - Siguiendo la broma, Marco chasqueo la lengua, cruzandose altivo de brazos. -Con un chalado con tupe es suficiente, y tengo una reputacion que mantener.-
-Tu pelo tampoco es un gran ejemplo de estilo.- Espeto Ace con toda su gracia.
-¿Sabes? Es curioso que algo asi me lo diga una persona que, muy posiblemente, desconozca la existencia de los peines.- Nuevamente triunfante, Marco dejo que se deslizara a traves de su boca una pequeña sonrisa maliciosa, irguiendose sentado todo lo que podia.
-¡Oh, pero que gracioso eres!- Exclamo Ace ironico y entrecerrando los ojos, dispuesto a continuar con aquella batalla verbal de colegueo. Sin embargo, la vision de una querida persona se lo impidio, callando de pronto para, veloz, recomponerse de la imagen y ponerse a sonreir. -¡Canija!- Grito un tanto para ser oido con facilidad, deteniendo la muchacha su camino a traves del bar o taberna abarrotada para dedicar su atencion sobre aquel que la habia llamado. -¡Ven con nosotros!- Ante semejante arrebato animado del segundo comandante, las risotadas de turno no se hicieron esperar, importandole a Ace poco o nada debido a estar ya acostumbrado a la gracia que les hacia a sus compañeros su relacion con aquella esclava bonita y silenciosa.
Por su parte, Ifára no se hizo de rogar, dando un pequeño respinguito para dirigirse directa hasta el joven pirata.
-¿Que ocurre?- Cuestiono ella un tanto desconcertada, que por mucho que Ace le hubiera dicho que no pensaba separarse de ella en todo el dia, muy en serio no se lo habia tomado.
-Nada.- A Ace le importo un bledo si acaso Ifára tenia algo que hacer, que ya sabia el que podria librarla de cualquier trabajo si queria ya que, al fin y al cabo, continuaba siendo su dueño oficialmente aunque no se portara como tal.
-Que es idiota.- Contesto Marco a la pregunta antes de que el segundo comandante pudiera continuar hablando, recibiendo una miradita fugaz de reproche del ofendido.
-Solo... - Sin embargo, Ace razono que le interesaba mas Ifára que batallar con Marco, dedicandole a la chiquita en pie junto a el toda su atencion de nuevo. - ... solo sientate con nosotros.- El joven comandante no espero respuesta, que ya andaba medio borracho al igual que todos sus amigos y compañeros presentes, pasando un brazo fuerte tras la cintura de la chiquita y atraerle hasta el. Con eficacia y no dandole a la pobre ni tiempo de reaccion, Ace la sento sobre sus rodillas, logrando que ella tuviera ya una especie de sitio en la mesa al no quedar ni una silla libre. Ademas, Ace llego a la conclusion de que, asi, se estaba mejor. Cariñoso la acogio un poquito entre sus manos, apoyando la barbilla sobre su hombro estrecho y consiguiendo, otra vez, algunas risitas graciosas de los festivos presentes. -¿Quieres beber conmigo, canija?- Le cuestiono suave y de lo mas animado, observando de reojo como Thatch comenzaba a abrirse paso entre la marabunta cargando con una buena cantidad de jarras llenas.
-Bueno... - Ifára se lo penso un tanto, que no estaba acostumbrada en absoluto a beber alcohol, decidiendo en pocos segundos que, por una vez, tampoco ocurriria nada. Ademas, estaba con Ace, se dijo, asi que no podria pasarle nada malo, mucho menos pensaba ella sobrepasarse con la bebida. -Vale.- Finalmente, Ifára asintio un par de veces, girando la cabeza para dedicarle una sonrisita dulce y divertida.
-¡Oh, vaya!- La voz jocosa de Thatch se hizo presente, comenzando el cuarto comandante a colocar las bebidas pertinentes sobre la mesa abarrotada. -Parece que el paisaje ha mejorado notablemente.- Y terminada la tarea, le guiño un ojo complice y picaro a la joven esclava, logrando una risita recatada y tierna de ella, que delante de tanta gente todavia no estaba dispuesta a hacerse notar demasiado.
-Es muy bonita.- Dijo, de pronto, una voz masculina que el joven Ace no reconocio, dirigiendo veloz la mirada hasta el punto de donde habian provenido aquellas palabras. Se topo, entonces, con el capitan de esa pequeñisima tripulacion de piratas o bandidos, que no podian distinguirse muy bien, sentado a la mesa frente a ellos, el cual le dedico a Ifára una revision veloz para detenerse, unos segundos, en la marca de su hombro que denotaba su condicion de esclava.
-Si... lo es.- Contesto el segundo comandante, afianzando el abrazo sobre la niña con actitud posesiva y de proteccion. Habia algo que no le gustaba. Quizas era la mirada o el tono de voz, pero a Ace no le habia gustado en absoluto. Thatch podia decir cuanto le diera la gana, porque no era una amenaza ni nunca lo seria, pero, aquel tipo desconocido, hizo que Ace comenzara a escamarse.
-Realmente preciosa... - Con una sonrisa cordial, aquel capitan de aspecto fino a pesar de lo precario de su barco y tripulacion acogio su jarra con una mano grande decorada con varios anillos ostentosos, llevandola directa hasta los labios finos que completaban el rostro de facciones macizas y algo toscas. -¿Es tuya?- Pregunto de pronto, haciendo que Ace comenzara a ponerse serio y a apretarla mas contra si. Por su parte, Ifára se limito a permanecer en silencio y evadirse de la escena un tanto, que tampoco le habia dado buena espina la expresion y palabras del otro.
-Si, es mia.- Contesto el joven Ace, diciendose a si mismo que, quiza, estaba siendo demasiado celoso y paranoico. Pero la experiencia y el instinto le estaba gritando lo contrario.
-¡Oh! Grandioso... - Aquel lider de facciones macizas lo celebro serenamente, asintiendo un par de pensativas veces despues. -¿Y trabaja bien? ¿Es obediente?-
-Eso no me importa demasiado.- Ace se encogio de hombros, acogiendola un tanto mas contra el.
-Claro, claro... con lo preciosa que es, lo entiendo perfectamente.- Pero Ace sabia que poca gente lo entendia perfectamente, que al fin y al cabo el mismo no se hubiera imaginado sintiendo cosas semejantes por una esclavita guapa, pero sin importancia. Sin embargo, aqui estaba ahora mismo, con ella sentadita sobre las rodillas, agarrandola fuerte pero cuidadoso y tratando de mantener la calma ante las miradas que el otro le dirigia a la chiquita. No le gustaban lo mas minimo. La contemplaba como quien tiene frente a si mismo un bonito buffet libre, y Ace tenia que hacer un esfuerzo sobre humano para consentirlo. -¿Cuanto cuesta?- Pregunto de repente aquel capitan sin nombre en los mares, esperando con actitud negociadora la respuesta del joven comandante.
-No esta en venta.- Claro y conciso, Ace contesto aquello con toda su conviccion, decidiendo que era hora de terminar de una vez la conversacion. Haciendo alarde de una minima educacion, le dedico una sonrisa falsa y veloz al otro, acogiendo la jarra llena que Thatch le habia traido entre los dedos para, mas tranquilo, llevarla hasta su boca y propinarle un buen trago. -No bebas deprisa... - Ignorando a los presentes, que se habian puesto algo tensos debido a la conversacion que habia desagradado mas que notablemente al joven Ace, que lo conocian demasiado bien, este mismo se dirigio a la chiquita sobre sus rodillas, tendiendole aquella jarra de contenido alcoholico. -Si lo haces, se te subira a la cabeza.- Le aconsejo a Ifára, que cogio aquel recipiente ofrecido algo dudosa. El ambiente comenzo a relajarse de nuevo, y pronto las risas y charletas de la mesa abarratoda regresaron, decidiendo Ace olvidarse completamente de aquel intento por comprarle a su bonita y dulce Ifára. La chiquita, levemente preocupada pero tratando que no se notara, analizo el contenido liquido de la jarra, razonando que olia fuertemente a alcohol ademas que dudaba que, si quiera, le fuera a gustar su sabor. Ahora se lo estaba pensando mejor.
-No bebas si no quieres.- La voz de Marco la saco de sus pensamientos, provocando que la joven Ifára diera un ligero respingo sobre las rodillas de Ace y le dedicara al primer comandante una miradita rapida de complicidad.
-No me importa.- Contesto Ifára con toda la amabilidad que le fue posible, llegando a la conclusion de que lo ultimo que queria era hacerle un feo al pobre Ace en publico. Ya era de agradecer que mantuviera su relacion con ella frente a cualquiera sin importarle, penso Ifára, que raro no seria que se avergonzara o bien quisiera tenerlo en secreto. Sin embargo, Ace la estaba introduciendo en su mundo personal y propio sin dudarlo, teniendo Ifára que tragar saliva tensamente para analizar de nuevo aquella jarra.
-¿Y quien eres tu para decirle nada, eh?- Burlon y divertido, Ace le dedico a Marco una miradita reprochadora.
-La unica persona con un minimo juicio de toda la puñetera tripulacion.- Se dio el primer comandante por vencido a pesar de todo, suspirando pesadamente para continuar a lo suyo, charleteando con un par de compañeros.
-Ahora en serio, mi niña... - Le susurro a Ifára repentinamente Ace, adoptando una expresion preocupada y compasiva. -Si no quieres, no bebas.-
-¡Oh, no, no!- Pero la chiquita nego con la cabeza, decidiendo que estaba tomandose aquel asunto demasiado en serio. -Lo hare.- Y sin mas, Ifára se llevo la jarra hasta los labios llenitos, dando un par de tragos bastante largos y veloces.
-¡Ey, ey!- Exclamo el joven Ace entre divertido y preocupado, retirandole el mismo aquella jarra, menos llena ahora, de sus manos pequeñas. La muchachita contrajo la expresion con dolor, notando como el liquido fuerte le abrasaba la garganta a su paso.
-Uagh... - No pudo contener el quejidito de disgusto, la pobre, arrancando sobre Ace una risotada. -¿Que era eso?- Cuestiono Ifára para despues señalar con un cabeceo la jarra ahora en manos del segundo comandante.
-Ron. - Pero tampoco estaba muy seguro, andando el mas que acostumbrado a beber alcohol y no habiendole dado mucha importancia cuando probo la nueva ronda que habia traido Thatch. -Al menos, eso creo... - Revisando un tanto el liquido del recipiente en cuestion, el joven Ace pronuncio aquellas palabras indecisas.
-Pero ¿Sin nada mas?- Incredula, la joven Ifára abrio los ojos bicolores un tanto, notando un mareo ligero debido al haber propinado semejantes tragos a un licor fuerte. Ella esperaba cerveza o algo mas suave, pero no ron a palo seco, o lo que diablos fuera aquello.
-¡Claro que sin nada mas, canija!- Exclamo Ace de lo mas divertido, dejando la jarra sobre la mesa de nuevo. El mismo andaba ya bastante sumergido en los efectos del alcohol. Como si Ifára no se lo conociera...
-¡Si bebes con nosotros, beberas como los hombres!- Estallo en risas uno de los tripulantes del Moby Dick, provocando carcajadas por doquier debido a la risa facil provocada por las copas y el ambiente.
-¡Pero ella no es un hombre!- Dijo otro pirata de bajo rango algo mayor, contagiandose de la broma y el ambiente festivo.
-¡Bueno, pues aprende a serlo!- Contesto el primero que habia hablado, explotando todos en risas jocosas y divertidas tan solo con imaginar idea semejante.
-¡Que desperdicio!- Thatch aparecio de repente, que andaba pululando de mesa en mesa para unirse a cada bullicio alegre que encontrara. -Para algo bonito que tenemos en el barco... - Chasqueo la lengua fingiendo una total decepcion, negando despues con la cabeza como si el resto de presentes no supiera apreciar lo bueno.
-¡Oye!- Una piratilla de la tripulacion perteneciente al Moby Dick que pasaba, por pura casualidad, por alli se quejo ruidosamente, dedicandole al cuarto comandante una miradilla de reproche.
-Tu no eres bonita, si no preciosa, querida.- Thatch siempre sabria como tratar a las damas, logrando que aquella joven curtida del mar sonriera satisfecha para continuar su camino. Ace no pudo contener una carcajada de lo mas divertida. -Pero tu siempre seras mi favorita.- Termino igualmente el cuarto comandante la frase con galanteria, inclinandose hasta Ifára en actitud de secretismo y consiguiendo que ella, divertida y acostumbrada a aquel hombre mujeriego, se limitara a reir un poco.
-Thatch, eres un hombre muy descarado.- Le dijo Ifára graciosa, que con Thatch era facil sentirse comoda ademas que, debido al alcohol, la muchachita se notaba mas suelta y divertida que de costumbre. No tenia demasiada tolerancia para beber.
-¡Pero mi querida niña!- Estallo el cuarto comandante jugando a estar indignado y dolido, llevandose una mano hasta el pecho con daño teatralmente. -¿Como me dices algo asi? ¿Sabes el daño que me hacen tus desprecios, dulce y preciosa Ifára?-
-Creo que eres el hombre mas mujeriego que he conocido.- Rio Ifára con dulzura sentada sobre las rodillas de Ace, provocando que este le dedicara una miradita entre confusa y divertida debido a su soltura en publico, que no solia mostrarse a menudo.
-¡Desde luego que lo soy!- Sin embargo, el efecto que produjeron las palabras de la joven Ifára no fue el que cualquiera hubiera esperado, irguiendose el cuarto comandante cuan alto era para mostrarse totalmente orgulloso. -¡¿Para que conformarse en admirar tan solo a una mujer cuando puedes apreciarlas a todas? ¡Por que si, me gustan todas las mujeres!- Mas risotadas estallaron por doquier, pareciendo todos completamente de acuerdo con las propias palabras de Thatch. Repentinamente reflexivo, elevo una mano, comenzando a contar con sus dedos para continuar hablando. -Me gustan flacas, gorditas, altas, bajas, rubias, morenas... -
-¡Hasta barbudas!- Exclamo entre risas uno de los piratas presentes, no pudiendo evitar palmear la mesa con gracia un par de veces.
-¡Si! Seguro que esas tambien tienen su punto.- Asintio Thatch fingiendo una completa solemnidad, cruzandose de brazos altivo y orgulloso y causando, por tanto, una nueva oleada de carcajadas.
-No les hagas caso.- Ace le susurro a Ifára repentinamente, achuchandola un poquito mas contra si. Esto causo que la chiquita diera un pequeño bote, girando la cabeza para mirar al otro que andaba utilizando de silla.
-Oh, pero son divertidos.- Con una sonrisita, la muchachita asintio animada, arrancandole al joven comandante una risotada jocosa.
-Bueno, si... si lo son.- Se resigno Ace con un suspiro gracioso, dando la accion por perdida cuando comprobo como ella volvia a prestar toda su atencion a las bromas del resto de tripulantes, que parecian hacerla mas gracia que nada en este mundo. -Ademas de idiotas.-
-¡¿Habeis oido eso?- Uno de los piratas que habia escuchado las ultimas palabras del segundo comandante estallo con fingido escandalo, dedicando miradas freneticas y rapidas a los compañeros junto a el. -¡Ace nos ha llamado idiotas!-
-¡Si!- Con igual indignacion actuada, otro piratilla borracho exclamo. -¡Deberiamos tirarlo al mar cuando este durmiendo!-
-¡Se hundira como un pedrusco!- Rio de lo mas divertido con la idea el primero, burlandose notablemente de la incapacidad para nadar del joven Ace.
-¿Ves? Idiotas perdidos.- Sin molestarse, que andaba igual de contagiado con el ambiente, el muchacho suspiro, como resignandose de la estupidez de sus camaradas.
-¡Entonces, tu eres el comandante de los idiotas!- Estallo un subordinado de su propia segunda division, notandose de lo mas divertido con la idea.
-¡Jah!- Jocoso, el joven comandante solto aquella carcajada seca y superior, notando como la muchachita Ifára se reia divertida ante semejante escena. -Acabare poniendote a fregar suelos.- Amenazo sin fundamento a su subordinado, señalandole un par de veces pero dejando notar claramente que la cosa no iba en serio.
-¡Y tu cabeza sera la fregona!- Estallo entre risas otro de los piratas, señalando burlesco a aquel tripulante de bajo rango de la segunda division. Nuevamente, se profujo una oleada de carcajadas, andando todos ya bajo los efectos mareantes pero divertidos del alcohol.
-Oye, Portgas.- Una voz repentina y tranquila se hizo notar de nuevo, deteniendo la atencion sobre sus compañeros y la niña el joven Ace para, levemente confuso, girar la cabeza hacia el lugar del ruido.
-¿Mmh?- Se limito el segundo comandante a dar como respuesta cuando comprobo que se trataba, de nuevo, de aquel capitan o lider de bandidos de facciones macizas que tan mala espina le daba.
-En serio... te la compro.- Y adoptando una sonrisa negociadora y segura de si misma, aquel tipo sentado frente a el señalo a una entretenida Ifára, consiguiendo que esta diera un respinguito cuando se percato de que la andaban mirando y refiriendose a ella. -Me gusta.-
-Ya... - Ace respiro hondo, que no le gustaba como se la comia con los ojos, mucho menos que la observara como si fuera la mejor inversion economica del pais, apretandola de nuevo con proteccion instintiva contra si mismo. -El problema es que a mi tambien.- Con mirada combativa y firme, el joven comandante entrecerro los ojos, logrando nuevamente que el silencio tenso y expectante comenzara a arremolinarse entre los presentes a la mesa y sus alrededores cercanos.
-Venga ¿Cuanto quieres por ella?- Pero el otro no parecia estar dispuesto a darse por vencido, señalando a la chiquilla, que comenzaba a sentirse incomoda y tensa, con un cabeceo indicativo.
-Ya te he dicho que no esta en venta.- Y seguro de si mismo y sus palabras, el joven Ace acogio la jarra de contenido alcoholico bajo sus dedos, propinandole un trago largo en busqueda de calma. Aquel tipo no le gustaba. No le gustaba nada y parecia, extrañamente, que a la misma Ifára tampoco. No era trigo limpio, se dijo Ace, que habia visto demasiados rufianes y negociadores rastreros en su vida como para no reconocer a uno tan de cerca.
-Todo en este mundo esta en venta.- Aquel capitan de complexion robusta y manos decoradas se encogio de hombros, dispuesto a continuar la batalla que Ace se moria por finalizar tal cual estaba, o bien de la peor manera si era necesario. Como respuesta, el joven Ace se limito a negar con la cabeza, notando que la muchachita no parecia comoda y tratando, por todos los medios, de ignorar el enfado molesto que comenzaba a abrirse paso sobre el buen humor. Decidio buscar la calma en su calorcito y aroma agradable junto con otro buen trago del alcohol fuerte. -Cuanto ¿40.000 berries?- Y Ace casi se atraganta ante semejante cantidad desorbitada dicha de pronto y sin anestesia.
-¡¿Que?- Entre incredulo y enfadado por que pusieran un precio a la niña, que para el no lo tenia, Ace le dedico una mirada entrecerrada. -¡¿Te has vuelto loco?-
-Esta bien... - Se encogio de homros con tranquilidad y seguridad en si mismo el otro, sabiendo Ace en seguida que no pensaba darse por vencido facilmente. -¿50.000?-
-Te he dicho que no esta en venta.- Repitio Ace entre dientes, comenzando a tensarse notablemente y a sentir un conocido arrebato de colera, facilitado ademas por el alcohol, empezando a ocupar parte de su garganta. -¿Por que tanto empeño?-
-Ace... - Enseguida, Marco apoyo una mano tranquilizadora en el hombro de su compañero, perfecto conocedor de su impulsividad y de que andaban, ademas, atacando a su mayor debilidad. Por desgracia, el segundo joven comandante ignoro aquel llamado a la serenidad, comenzando un combate de miradas con aquel maldito capitan pirata o lider de bandidos que analizaba a su dulce Ifára de desagradable manera.
-Parece cara. Podria usarla un par de dias y sacar despues mucho dinero vendiendola.- Sin anestesia, insensible a las emociones del otro que, al fin y al cabo, estaban en el mar peligroso e Ifára no era mas que una esclava en realidad, aquel hombre de facciones macizas se encogio de hombros, notandose que a el aquella idea le parecia la mas normal y razonable del mundo. Ace se tenso aun mas, Ifára trago saliva y no supo donde meterse, y Marco decidio que aquel tipo no merecia su defensa. El silencio alrededor de la mesa se hizo sepulcral, andando todos a la espera del estallido inminente del segundo comandante, conocedores perfectos de su consideracion y hasta sobreproteccion para con la joven esclava.
-No es un mueble o algo que puedas cangear sin mas.- Le espeto Ace entre dientes, apretando la cintura de Ifára casi sin darse ni cuenta.
-Es una esclava.- Pero el otro no entendia semejante razonamiento, que la muchacha era algo vendible y completamente cangeable por su condicion de mercancia humana. -¿Para que son si no?-
-Me la trae al pairo para que sean y como esten los demas esclavos.- Vale, era egoista, pero a Ace poco o nada le importaba ahora lo que pensasen o no los demas de su persona. -Ella es mia y no esta en venta. No voy a venderla en la vida, mucho menos a alguien tan rastrero como tu.- La respiracion de Ace se volvio mas rapida, los musculos mas tensos y la expresion mas peligrosa, no sabiendo la pobre Ifára exactamente como reaccionar. Por una parte, aquel arrebato de proteccion la hizo sentirse feliz y segura, pero por otra, la idea de un Ace furioso que tomara represalias violentas contra cualquier otro ser humano la disgusto. Aunque fuera un ser humano como aquel tipo desagradable. Por tanto, como no sabia que hacer ni decir, Ifára se limito a permanecer en silencio sobre las rodillas de Ace, mordiendose el labio inferior llenito un segundo con nervios.
-¿Disculpa?- Sin embargo, el otro no se amedrento, dejandoles ver que era un tipo orgulloso. -¿Me has llamado rastrero?-
-Exacto... y deberias desaparecer de mi vista antes de que te ocurra algo jodidamente peor.- Altivo y seguro de si mismo, el joven Ace se irguio un tanto, no apartando la mirada de sobre la del otro ni una milesima de segundo.
-No pienso marcharme, Portgas.- Aquel capitan o lider no se encolerizo, guardandose el enfado dentro de si para atacar mejor y donde mas doliera. -No por una insignificante zorra esclava.- Si, atacar donde mas doliera. Todos los presentes contuvieron el aliento, incluida la misma Ifára, que prefirio sentirse mas preocupada por la reaccion del segundo comandante que ofendida, la verdad.
-¿Que has dicho?- Y todos supieron, entonces, que el estallido de Ace seria inminente y el conflicto, inevitable.
-Lo has oido. Es muy bonita y pretendia comprartela ¡Deberias sentirte halagado de que quiera follarme a tu esclava!- Pero antes de que Ace pudiera si quiera decir algo o bien saltar sobre el, que todavia tenia a la muchachita sentada sobre sus rodillas, aquel hombre de facciones macizas y estructura robusta se dirigio directamente a Ifára, inclinandose un tanto sobre la mesa para estirar una mano atrevida. -¿Verdad?- Le cuestiono a la pobre niña, que no sabia que hacer ni donde meterse, dispuesto a alcanzar su muñeca fina mediante sus dedos de anillos ostentosos.
Repentinamente Ace no pudo soportarlo mas, ni un segundo mas, acogiendo con buenos reflejos y total impulsividad instintiva su adorado y peligroso cuchillo para, sacandolo de su funda en un abrir y cerrar de ojos, clavarlo sobre la mesa a medio milimetro de la mano intrusa de aquel capitan o lider.
La mayoria de los presentes que permanecian atentos a la situacion violenta dieron un respingo por lo repentino de la amenaza brutal, teniendo la pobre Ifára que llevarse las manos a la boca para ahogar un gritito asustado.
-Tocala y te mato.- Dijo Ace sin soltar la empuñadura de su cuchillo, clavado en la madera a una escasisima distancia de los dedos del otro, que se habia quedado estatico y sin moverse tanto por el orgullo como por la sorpresa repentina. -Tocala, y te juro que te mato.- Finalmente, el otro retiro la mano de sobre la mesa, pero no dispuesto a dejar las cosas tal cual estaban, Ace lo supo perfectamente. Aquel hombre de facciones macizas se tenso, tratando de mantenerse siempre sereno a pesar de todo para, tenso y chulesco, regresar a su posicion anterior y erguirse contra el respaldo de la silla.
Por su parte, el joven Ace preciso de un par de segundos mas, desclavando finalmente su cuchillo de la mesa y llevandoselo, despues, hasta su sitio siempre inseparable y util en su pierna. Una vez terminada esta tarea, regreso a su posicion anterior al igual que el otro, apegando la espalda tambien contra la silla en pose combativa y orgullosa, ademas de completamente furioso.
-Canija... - Dijo de pronto el joven Ace tratando de no sonar amenazante ni colerico con todas sus fuerzas, no rompiendo el contacto visual peligroso con aquel otro rufian de los mares. -Vete... vete con Dadou.- La muchachita reacciono por fin un tanto, dando uno de sus botecitos caracteristicos para mirarle entre anonadada y preocupada.
-Pero... - Sin embargo, Ace la interrumpio antes de que pudiera protestar nada.
-Vete con Dadou e iros fuera un rato ¿Vale? Asi os dara el aire un poco... - Evidentemente, la intencion no era precisamente esa, sabiendolo la pobre Ifára a la perfeccion, que lo conocia impulsivo y peligroso ademas de sobreprotector. -Buscad a alguno de mi division y decidle que os acompañe, que yo os lo he ordenado... No quiero mas... - Apreto los dientes con fuerza, teniendo incluso que cerrar los ojos un segundo para contener, de momento, las ganas de comenzar la pelea, que seria mas que iminente ademas de ya inevitable. -No quiero mas problemas.-
-Pero Ace... - A Ifára no le parecio una buena idea dejarlo asi, que ya sabia la chiquita que, con ella tan cerquita, Ace no seria capaz de dejarse llevar por la colera.
-Ifára.- Firme y claro, el segundo comandante le dirigio a la niña una mirada rapida de evidente significado, consiguiendo que la muchachita no tuviera mas remedio que comenzar a obedecer. Ace no solia ser ya autoritario con ella, para nada, pero penso que la situacion lo hacia necesario.
-V-vale... - Contesto ella insegura y temerosa de abandonarlo en semejante estado de tension, asintiendo sin estar en absoluto convencida de lo que hacia. Sin mas, se levanto, comprobando que el joven Ace se encontraba nuevamente analizando a su futuro contrincante al igual que, rapidamente, parecian hacer el resto de compañeros de tripulacion que andaban en la mesa. Velozmente, los camaradas del otro tambien se arremolinaron, mas escasos pero tan valientes y confiados como los otros, causando que Ifára se detuviera en seco un segundito para anlizar la situacion con preocupacion total y malestar.
-Venga.- Sin embargo, la voz de Ace la volvio a sacar de sus pensamientos, provocando que dirigiera los ojos bicolores hasta el para toparse con su expresion indicadora y significativa.
Y asi, a Ifára no le quedo mas remedio que tragar saliva, asintiendo inquieta de nuevo para darse la vuelta e ir a cumplir con el cometido.
Sabia que pronto estallaria la tormenta.
(Cambio de escena)
-Bueno, ese ha sido un poco malo... - Aquel subordinado de Ace perteneciente a la segunda division sonrio entre incomodo y satisfecho tras finalizar su chiste facil, observando y escuchando las risitas divertidas de Ifára y las carcajadas medio contenidas de Dadou, debido a la falta de confianza. Ifára ya habia tratado antes con algunos muchachos de Ace que, al fin y al cabo, era con los que mas solia codearse ademas de con el primer y cuarto comandante, asi que tenia pocos problemas para andar comoda en su presencia.
-No, ha sido divertido.- Amable, la chiquita sonrio con un asentimiento seguro, sentadita graciosamente sobre un barril enorme que habian encontrado junto a la puerta de la taberna. A su lado y en pie, la joven Dadou asintio tambien, mas timida y recatada que la otra por los motivos antes mencionados.
-Vaya ¡Muchas gracias!- El simpatico y joven pirata de barba de tres dias y ojos achinados se llevo una mano larga hasta la nuca, mesandosela ligeramente avergonzado por el cumplido. -¿Quereis escuchar otro?- Repentinamente ilusionado de que dos muchachitas le hicieran algo de caso y, ademas, rieran sus gracias, el hombre en pie frente a ellas sonrio radiante.
-Oh, claro, por favor.- Contesto Ifára con diversion y algo de suplica, que tanto chiste malo pero gracioso estaba haciendo que lo pasara bien y, encima, se evadiera facil de aquel conflicto tenso que se habia desarrollado hacia apenas unos minutos.
Al recordarlo, rogo al cielo por que Ace hubiera apelado a su sentido comun o serenidad y no le ocurriera nada malo.
-¡Muy bien!- Sin embargo, la voz animada y masculina de aquel pirata divertido la saco de sus pensamientos, causando que Ifára volviera a regalarle toda su atencion. Por desgracia, el tipo simpatico no pudo ni pronunciar palabra mas, estallando desde dentro del bar un ruido estruendoso y caotico consistente en una amalgama confusa de golpetazos, gritos colericos o quejidos, aullidos de guerra y botellas rotas. Ifára y Dadou dieron un soberano bote cada una en su sitio, mirandose primero con escandalo y miedo para, despues, dirigir sus ojos hasta la ventana del bar, donde solo podian distinguir siluetas en movimiento frenetico tras la luz debido a los cristales nublados. Por su parte, el pirata de la segunda division que las acompañaba se limito a suspirar, acostumbrado a aquellas peleas de bares que se transformaban rapidamente en autenticas batallas campales.
Un objeto pesado atraveso la ventana repentinamente, rompiendo uno de sus pedazos facilmente con estruendo. Ifára y Dadou gritaron con miedo por el susto repentino, bajandose rapido la joven esclava del barril para evitar accidentes con aquella ventana cercana. Ligeramente estupefactas, analizaron el proyectil en cuestion, resultando ser nada mas y nada menos que un zapato de señor. La situacion dentro del bar debia haberse vuelto una autentica locura, se dijo Ifára, razonando que si Ace habia comenzado una pelea, a esta rapidamente se habrian unido cada uno de los presentes.
Sin poder evitarlo, las chicas tuvieron que dar otro gritito con su bote correspondiente al comprobar con estupefaccion como, ya no un zapato, si no una persona salia despedida por la puerta del bar o taberna. Estaticas, las chiquillas analizaron al recien llegado al exterior, comprobando el estado mas que herido y apalizado de uno de los subordinados de aquel capitan contra el cual habia comenzado la guerra. No tuvieron ni dos segundos para recomponerse, cuando otro de aquellos miembros, piratas o bandidos, salio corriendo por si mismo de la taberna en busqueda de salvarse el cuello, contemplando Ifára incredula como la manga de su chaqueta y parte de la espalda estaban ardiendo asi como, ademas de las heridas, tenia el pelo ligeramente chamuscado. Nada mas poner los pies en el exterior, el pobre medio quemado se lanzo al suelo, rodando como un desesperado para apagar las llamas y, finalmente al lograrlo, suspirar cansadamente y quedarse alli tendido y dolorido. En estado similar e igual de asustados, humillados, golpeados algunos, otros chamuscados y otros todo lo anterior junto, terminaron saliendo todos los tripulantes de aquella banda de piratas o bandidos navegantes, aguantandose las ganas los pobres de salir huyendo debido a que andaban esperando al capitan. Finalmente, este salio, disparado hacia fuera al igual que el primero, dandose de bruces sobre el suelo y girandose despues, arrastrandose por la arena con pavor, para alejarse lo maximo posible de la puerta de la taberna o bar. Jadeando, aquel tipo de facciones macizas, ahora rotas y sangrantes ademas de que la mitad de sus pantalones, brazos y ropa estaban quemados, que desde luego era el que se habia llevado la peor parte, se levanto malamente y como mejor le dejaron el dolor y los temblores, poniendose en pie precariamente para dedicar, de repente, una miradita rapida y despectiva sobre una Ifára estupefacta.
Ifára trago saliva ante semejante expresion dedicada a su persona, dando un pasito hacia atras con temor, que nunca seria la pobre una chica valiente.
-Vaya, veo que se me han desmadrado en un momento.- Sin embargo, una voz profunda, voz que transmitia experiencia y respeto por cada rincon alla donde sonara, hizo que todos los presentes abandonaran la atencion los unos sobre los otros, girandose rapidamente para contemplar al dueño de semejante sonido resonante.
El capitan del Moby Dick, padre de aquellos muchachos alocados que habian comenzado la batalla, hizo acto de presencia, no pudiendo evitar soltar una de sus carcajadas caracteristicas y retumbantes en cuanto analizo el estado de aquellos apaleados. Con horror y pavor total, la tripulacion pequeña e insignificante contemplo la figura de Barba Blanca, incluido el propio capitan, poniendose en pie veloces con total temor a mas represalias y golpes. Huyeron, asi, despavoridos, no pudiendo evitar Ifára contemplar su fuga luchando contra su lado malo, que le decia que era divertido verlos correr con el rabo entre las piernas despues de haberse hecho los valientes.
-¡Padre!- Exclamo repentinamente aquel pirata simpatico, pareciendo dispuesto a explicarle la situacion ocurrida en el bar, cuyo ambiente se habia calmado un tanto ahora que habian echado a los enemigos. Sin embargo, el tripulante callo de golpe, comprobando que Barba Blanca, extrañamente, estaba mirando a la joven Ifára.
Anonadada de repente, que aquel hombre le imponia demasiado respeto ademas de miedo, para que negarlo, la muchachita permanecio estatica en su sitio, preguntandose desde cuando el capitan enorme y venerado como un padre le habia prestado jamas la mas minima atencion.
-¿Donde esta Ace?- Le cuestiono Barba Blanca entre serio y divertido por su reaccion temerosa, sabiendo facilmente la respuesta debido al haber visto las quemaduras de aquellos que habian huido segundos antes. Debia ser que todos en el barco conocian ya, perfectamente, la relacion de Ifára con el segundo comandante, hasta el capitan, se dijo la muchacha.
-Esta dentro, señor.- Con su voz de pajarito asustado, la chiquita contesto la pregunta, observando como aquel colosal hombre de mar asentia velozmente, dipuesto a dirigirse directo al interior del local seguramente destruido ahora. -¡E-espere!- Sin embargo, la voz algo mas alta de Ifára le detuvo, dandose la vuelta para toparse con su expresion urgente y preocupada, temerosa todavia, tambien. -E-el... Ace no... - Pero le costaba, porque era timida y aquel enorme capitan le daba algo de miedo, la verdad. Trago saliva, buscando con todas sus fuerzas el poder ser coherente y escuchada en sus palabras. -El no lo ha hecho porque si... quiero decir... ha sido por... protegerme... yo... - Pero Barba Blanca la interrumpio velozmente.
-Bah, niña ¿Crees que voy a molestarme con mi hijo por una pelea de bar?- Cuestiono aquel imponente capitan con total gracia, soltando una de sus jocosas y estruendosas carcajadas. -Si no se me desahogan por ahi, luego me destrozan el barco.- Casi que gruño el fiero y experimentado lobo de mar, dandose la vuelta veloz sobre sus pies para, finalmente, internarse en el local abarrotado y destruido ahora.
Y anonadada todavia, que no entendia mucho la pobre de rufianes salvajes aun a dia de hoy, la joven esclava Ifára contemplo la diversion de aquel capitan gigantesco y famoso, cruzando la puerta todo lo enorme que era.
Buscando recomponerse, se limito a encogerse de hombros.
(Cambio de escena)
-¡Agh!- Con total desahogo y sintiendose de lo mas satisfecho, que les habian dado la leccion y paliza de su vida, el joven segundo comandante, Portgas D. Ace, se dejo caer descuidadamente en la primera silla que encontro con sus cuatro patas todavia intactas. -Seran cabrones... -
-Se lo habian buscado.- Por su parte, el primer comandante se limito a asentir convencido, cruzandose de brazos digno y en pie junto a su amigo. El resto de tripulantes, que tambien habian batallado, parecieron completamente de acuerdo con las palabras de Marco.
-Eso no lo se, pero correr, lo han hecho que da gusto, oye.- Jocoso y habiendoselo pasado en grande, el cuarto comandante solto una risotada, pululando por ahi como siempre, tan inquieto y animado.
-¿Que esperaban? No somos unos cualquiera... - Todavia levemente molesto, el joven Ace se llevo las manos tras la nuca con chuleria, acomodandose mejor sobre la silla tan orgulloso como era de nacimiento. -Maldita sea... odio que me subestimen... - De repente, se hizo un silencio sepulcral, andando todos los ojos puestos ahora tras la espalda de Ace, que no pudo evitar sentirse del todo confuso.
Sintio antes de poder si quiera darse la vuelta una mano gigantesca sobre la cabeza, dando un respingo desconcertado el joven segundo comandante debido a la sorpresa repentina. Sin mas, aquella mano le empujo hacia delante con una fuerza salvaje y tremenda, imposible de contrarrestar ni siquiera por el, llegando Ace a dar casi una voltereta para estamparse contra el suelo de madera con violencia. Todavia confuso y desconcertado, ademas de levemente dolorido por el golpe, Ace se dio la vuelta sobre el suelo, sentandose veloz para toparse, sin esperarlo, con la figura de mayor admiracion y respeto.
-¡Padre!- Exclamo el segundo comandante sobre la superficie de madera, analizando la expresion aun indescifrable de su capitan. Como se sabia el causante absoluto de que estallara la batalla y destruccion del local, cuyo dueño y camareros, por cierto, se habian dado a la fuga rapida, Ace no supo si se iria de rositas o acabarian castigandolo por su mala conducta, cosa que pasaba a menudo. -Yo... - Pero callo cuando Barba Blanca no pudo contener mas la sonrisa.
El viejo capitan comenzo a reir jocoso y de lo mas divertido, logrando que por fin el resto de sus hijos estallaran en carcajadas por aquella especie de pirueta y caida correspondiente del joven Ace, que aun no sabia como debia reaccionar.
-¡Niño chiflado e impulsivo!- Le dijo su padre entre risas, comprobando como el resto de sus hijos comenzaban a pulular y largarse por ahi ruidosamente una vez habia terminado el conflicto y la posterior posible reprimenda, la cual no llego. -No se te puede dejar solo.-
Mucho mas calmado por la actitud evidentemente divertida de su capitan y figura de adoracion, el segundo comandante se levanto del suelo, sacudiendose sin lograr nada un poco los pantalones llenos de polvo, manchas de alcohol y algo de sangre escasa debido a la pelea.
-Bueno, tiene una explicacion.- Iba a excusarse, al menos, que al fin y al cabo habia liado una bastante grande en un pobre bar que no le habia hecho nada.
-Si, ya me la se.- Sin embargo, el viejo y colosal capitan se lo impidio, consiguiendo con sus palabras que Ace se desconcertara notablemente de nuevo. -Me lo dijo... - Pero no se sabia su nombre, por desgracia, tratando de pensarlo unos segundos escasos sin lograrlo. -Me lo dijo tu muchachita ahi fuera.- Y señalo con un pulgar la puerta tras su espalda gigantesca sin girarse, si quiera.
-Oh, entiendo... - Respondio Ace, muriendose de pronto de las ganas por ir al encuentro de Ifára, que la sabia preocupada seguramente por su persona.
-La creo. Tiene una bonita mirada.- Dijo el viejo y colosal Barba Blanca convencido de sus palabras, consiguiendo que una sonrisa agradada y enorme se adueñara de la expresion del joven comandante.
-Si ¿Verdad?- Y es que no era lo mismo apreciarlo el mismo, que el hecho de que tambien lo hiciera su figura de adoracion y respeto total, sintiendose Ace aun mas afortunado por tenerla que antes, si es que eso era posible.
-Anda, vete con ella.- Adivinando facilmente la ansiedad de uno de sus jovenes hijos por encontrarse con su enamorada en cuestion, el viejo Barba Blanca señalo de nuevo la puerta, sintiendose levemente nostalgico por dentro debido a recordar haber sentido, como todo ser humano, el amor por alguna mujer en su juventud. -Se ha llevado un buen susto.-
Ace no iba a hacer que se lo repitieran dos veces, asintiendo rapidamente para largarse a la velocidad de la luz hacia la puerta del local destrozado.
Y Barba Blanca hecho de menos el ser joven. Claro que no pensaba decirselo a nadie.
(Cambio de escena)
Como una bala, algo sucio y todavia jadeante, el joven Ace salio del bar o taberna no teniendo ni que abrir la puerta, que andaba rota y medio salida de sus goznes debido a los impactos recibidos.
En seguida y nada mas poner los pies en el exterior, que comenzaba ya a anochecer, ademas, el muchacho pirata reviso los alrededores, topandose cerca y facilmente con la presencia y figurita querida de Ifára.
-¡Ace!- Dijo ella levemente alarmada y aliviada en cuanto lo vio, arrancandole una sonrisa al otro para dirigirse hasta el en una carrerita veloz. -¿Estas bien?- Le dio un abrazo rapido, separandose de el un poco para revisarlo de pies a cabeza igual de frenetica y preocupada. Estaba bien, aunque algo sucio y despeinado por la violencia anterior, pero ileso. Ifára sabia que era fuerte, mucho, pero como su conocimiento en asuntos semejantes era practicamente nulo, no podia evitar el preocuparse.
-¡Por supuesto!- Digno y de lo mas agradado con su reaccion bonita, el joven Ace se irguio un poquito con orgullo, sonriendola divertido y acostumbrado a peleas semejantes. -¿Que te parece... - Le dijo el segundo comandante, acogiendola cariñoso de pronto por la cintura estrecha con cariño. ... si volvemos al barco, estamos un ratito los dos alli y luego cenamos juntos?- Ciertamente, la idea era de lo mas tentadora, buscando Ifára no solo su agradable compañia, si no algo de paz y serenidad para relajarse tras tanta tension. Ella no andaba tan curtida como el resto para cosas semejantes.
Con un poquito de culpabilidad y permiso en los ojos, Ifára giro la cabeza un momento, mirando a su amiga Dadou en busqueda de su visto bueno, que no queria abandonarla sin mas.
Sin embargo, la joven Dadou se limito a sonreir, elevando despues un pulgar afirmativo.
-Me parece buena idea.- Le contesto finalmente Ifára a aquel ofrecimiento, dedicandole una de aquellas expresiones animadas tan dulces de ella.
-Genial.- Mas que satisfecho, el joven Ace apreto un poquito el agarre sobre su cintura, comenzando ambos a caminar tranquilos pero con ganas por alejarse y pasar un ratito en soledad. -¡Oh, por cierto!- Exclamo el muchacho pirata, girando un segundo la cabeza para dirigirse a su fiel y amable subordinado. -Muchas gracias por cuidar de ellas.-
-Ha sido un placer.- Como condimento a sus palabras, el joven y gracioso pirata de ojos rasgados sonrio convencido. -¡Son unas chicas muy divertidas!-
-Hasta luego.- Se despidio Ifára suavemente, agitando una manita en alto un par de veces para, bajo el abrazo de Ace, continuar ambos el camino de vuelta al navio colosal.
-Con que eres una chica divertida ¿Eh?- El segundo comandante, viendo que comenzaban a alejarse cada vez mas, decidio jugar un poquito con ella. Siempre se le haria gracioso. -¡Que engañado le debes tener!- Exclamo con burla, provocandola rapido y logrando que, enfurruñada, Ifára le dedicara una expresion de falsa molestia.
-¡Claro que no!- La chiquita salio en su propia defensa, tironeando de su brazo fuerte para llamar toda la atencion del otro. -Yo soy muy divertida.-
-Mentira, eres una amargada.- Dijo Ace jocoso y con convencimiento actuado, irguiendo la cabeza seguro de si mismo.
-Tonto.- Por su parte, Ifára se limito a golpearle indoloramente sobre el hombro, no pudiendo contener despues una risita divertida.
-¿Lo ves? Eres una niña picajosa.- Y cuando la miro, Ace comprobo que ella le sacaba la lengua un momento con burla. Abrio los ojos con sorpresa, escapandosele rapidamente la sonrisa. -Ademas de descarada.-
-Tu has empezado primero.- Todo lo digna que pudiera ser, la muchachita elevo su bonita cabeza, caminando junto a el bajo su abrazo cariñoso y suave.
-Es que es gracioso verte molesta.- Admitio el joven segundo comandante, continuando ambos el camino corto hasta el enorme Moby Dick mientras caia, poco a poco, la noche en aquella isla.
-Eres muy tonto.- Con una risita, la chiquilla volvio a golpear su hombro amplio con suavidad y mas complicidad que molestia, la verdad, arrancandole a Ace sin haberlo pretendido una miradita que se conocia ella demasiado bien.
-Oh... ¿Quieres pelea?- Y sin mas, tironeo de su cintura con facilidad, apegandola contra si y levantandola de sobre el suelo un par de palmos sin demasiado esfuerzo.
-Ace... - Lo regaño Ifára rapidamente en cuanto adivino sus intenciones evidentes, no pudiendo evitar la muchachita revisar los alrededores con apuro en busca de curiosos.
-Esta bien, esta bien... - Resignado, el joven Ace suspiro, dejandola nuevamente en el suelo a su ladito para continuar caminando. Ya conseguiria lo que deseaba cuando llegaran al barco, se dijo Ace, que estarian solitos y tranquilos.
Una vez dejada en paz, la muchachita sonrio, regresando a la caminata al igual que el joven comandante.
-¿Me compraras chocolate?- Dijo ella de pronto, arrebullandose un tanto junto al costado del otro para lograr, tambien, lo que ella queria.
-Ah... - Ciertamente, a Ace casi se le habia olvidado aquella promesa de hacia tiempo, adoptando una pequeña y fugaz expresion de sorpresa. -Bueno... quizas.- Y en cuanto la recordo, decidio jugar un poquito mas, encogiendose de hombros para mirar al horizonte digno y altivo.
-Me lo prometiste.- Se quejo Ifára como una graciosa niña caprichosa, agarrandose cariñosa a su costado, sabedora de la broma del otro. -¿Acaso Portgas D. Ace no es un hombre de palabra?-
-Si que lo es.- Ifára sabia bien que mencionar y en que momento, al igual que a que apelar en el instante adecuado, logrando rapidamente que el otro le dedicara las palabras que buscaba. -Y la cumplira tambien esta vez, canija.- Sin mas, el joven Ace acogio su carita llena con una de sus manos, dandole un beso rapido sobre la mejilla redonda a la chiquita para, despues, continuar el camino.
-¿Tienes dinero?- Esta pregunta era de verdad y seriamente, sabiendolo Ace facilmente en cuanto se topo con su expresion preocupada.
-¡Canija, no soy tan pobre!- Exclamo Ace sin poder contener una carcajada divertida, notando como ella sonreia aliviada por que su peticion, realmente, no se le hiciera una molestia. -Ademas... - Pero se mordio la lengua un tanto, sabiendo rapido que a ella la noticia siguiente no le iba a gustar.
-¿Que?- Por desgracia, Ifára era curiosa, demasiado, habiendo despertado el otro aquel defecto o cualidad sin haberlo realmente querido.
-Bueno... - Con apuro y levemente incomodo, el segundo comandante se encogio de hombros, dedicandole una sonrisa inocente que no engañaria ni al mas igenuo de los ingenuos. -Digamos que... cogi algo prestado ... a nuestro amigo el "capitan quemado"... -
-¿Prestado?- Cuestiono Ifára algo sorprendida en un principio, mirandole con expresion incredula y aun mas preocupada.
-Ehm... si... - Y tratando de parecer el hombre mas bueno del mundo sin lograr el cometido, Ace sonrio de nuevo con culpa, recordando facilmente como no solo habia apalizado a aquel tipo de facciones macizas, si no que tambien le habia robado todo cuanto llevaba encima de valor. -¿Sabes? Si que tenia los 50.000 berries el muy canalla. Se lo merecia... - Se lo habia buscado y ahora el tenia mucho, mucho dinero.
-¡Pero Ace!- Escandalizada incluso, la joven Ifára tironeo de su brazo, dedicandole una mirada incredula mientras ya llegaban a las afueras de aquella ciudad pueblerina. -¡Eso es robar!-
-Si... - Pero rapido el joven comandante se dijo que no podia dejar las cosas asi, sin mas. - ... y no.- En cuanto la vio abrir la boca para protestar, Ace se lo impidio con la intencion de continuar excusandose. -¡Vamos canija, no seas tan estricta! Ademas, en una pelea, no seria exactamente robar ¿No?- Aquella respuesta hasta el mismo la razono como ridicula.
-Ace, sigue siendo robar.- Dijo ella dejando notar su moral salir a flote.
-Si, quizas si... Pero ¿Que quieres?- Se encogio Ace de hombros, pudiendo ya incluso divisar el navio que tenian por hogar en el horizonte cercano. -Soy un pirata.-
-Uno muy malo.- Ifára no podia continuar con aquella cuestion sobre el hurto, resultando que, realmente, Ace tenia razon y le gustase o no, seguiria siendo un pirata.
-Malisimo.- Y, nuevamente, el muchacho no pudo evitar del todo el dejarse llevar, apegandola contra si en un tiron de su brazo, suave pero eficaz, para morderla sobre el hombro con un gruñidito ahogado.
-Ace... - Le regaño Ifára de nuevo divertida, llevandose una mano rapida hasta la zona donde sus dientes habian apretado graciosamente y alejandose un pasito lateral de precaucion. Dandose por vencido, que nada les quedaba ya para llegar, apenas unos pocos metros, el muchacho pirata chasqueo la lengua.
-Vale.- Se resigno otra vez, elevando incluso las manos un tanto para demostrarle que andaba indefenso y no pensaba, de momento, hacer con ella nada peligroso en publico. Los besos y las caricias, los abrazos y muestras de cariño delante de terceros no importaban, pero cuando venian con esa mirada... Como si Ifára no se supiera esa mirada de memoria.
Y asi, bajo el anochecer de cielo cada vez mas oscuro, ambos continuaron su camino hacia el imponente navio.
(Fin del capitulo)
Holaaaaa! Maddy al habla! Juas!
Que decir? La historia comenzara a ponerse de lo mas interesante a partir del proximo capitulo, ya lo vereis!
Uy, uy estas dos, que Ifarita ya no es tan inmune a los encantos de Ace como antes y le vienen los celos, que malos ellos!
Circe es odiosa, lo se ¬¬ (La he creado yo, pero aun asi la odio XD)
¿Sera la bruja tan mala como la pintan?
Eso tendreis que descubrirlo leyendo !
Me despido ya, y os mando un beso con sabor de melocoton!
Maddy
