Con la luz clara y limpia de la mañana, Ifára se desperto.

Como era de sueño profundo y bastante perezosa a la hora de levantarse, la muchachita remoloneo un tanto bajo la sabana, sintiendo el calor sofocante y humedo del ambiente mientras escuchaba a algunas gaviotillas madrugadoras que, graznando en la costa, la hicieron recordar vagamente que aun andaban detenidos en una isla.

Trato de volverse a dormir, porque razono que debia ser temprano y nadie la estaba aun esperando, buscando instintivamente la almohada, que habia retirado disgustadamente entre sueños debido al calor, a traves del colchon.

Se dio cuenta entonces de que estaba sola en la cama.

Ifára abrio los ojos un tanto desconcertada, revisando los alrededores del colchon y la sabana revuelta para cerciorarse, efectivamente, de que Ace no estaba alli. Era normal que el se despertase antes que ella, ganadora en asuntos de sueño pesado, pero no cuando debia ser tan temprano. Asi que, ya mas espabilada, Ifára decidio incorporarse levemente, quedandose sentada sobre la cama para recibir de lleno la luz mañanera y clara directamente sobre el rostro.

Cerro los ojos bicolores con disgusto un segundo, acostumbrandolos al ambiente brillante en poco tiempo para, levemente confusa, revisar el camarote con miradita adormilada. No habia señales de Ace y, por lo que pudo comprobar, su sombrero naranja tampoco estaba por el cuarto. El joven pirata debia haberse despertado aun mas temprano que ella, razono, no pudiendo evitar llevarse una manita pequeña hacia el cabello rizado y revuelto para pasarla a traves de las hebras chocolate.

Finalmente, se encogio de hombros resignada y resuelta, bostezando despues ampliamente y estirandose gatuna sentada sobre el colchon.

Ifára se dio cuenta, tambien, de que estaba desnuda.

No habia nadie en la habitacion, asi que le dio poca importancia al hecho de la ausencia de ropa, llegandole a la cabeza recuerdos de la noche anterior junto a Ace para cerciorarse, aun adormilada, de que sus prendas de dormir estaban tiradas por el suelo, cerca de la cama. Tampoco era tan raro despertarse sin ropa, que se estaba acostumbrando a "percances" semejantes, bostezando una segunda vez y decidiendo abrir el armario y coger algo que ponerse.

Una vez escogida la ropa de verano amplia y sencilla, que Ifára tampoco estaba dispuesta a complicarse la vida con aquel calor acechando y estando en un barco lleno de rufianes, la muchachita se dirigio directa al cuarto de baño con la intencion darse una ducha.

Entro con caminar pesado y entre bostecillos pequeños, encendiendo la luz en el proceso para asearse. Se tomo un tiempo de tranquilidad y relajacion bajo el agua fresca, que solia la pobre andar con la hora pegada por las mañanas, siendo ciertamente agradable el poder tener tiempo suficiente para si misma. Una vez termino de ducharse, se vistio rapidamente y se dedico a mirarse un poquito en el espejo. Por muchas cosas que le hubieran ocurrido desgraciadamente en su joven vida y percances sufridos, Ifára seguia siendo algo presumida. No mucho, lo normal pero si suficiente para dedicar un par de minutos a revisarse el estado de la piel, las facciones bonitas y el cabello mojado, mesandolo con sus dedos precariamente y asi peinarlo un poco.

Bueno, no estaba tan mal para haberse levantado mas temprano que normalmente, aunque tenia un poco carita de sueño.

Con un suspirito bajo y para si misma, Ifára se resigno, caminando hacia la puerta del baño para salir del cuarto de aseo y vaguear un ratito, que todavia tenia tiempo de sobra.

Ifára dio un respingo cuando, nada mas abrir, se encontro de golpe en el camarote con una pequeña sorpresa.

-¡Buenos dias!- Le dijo Ace animado y con una sonrisa de oreja a oreja, pareciendo realmente de muy buen humor.

-Buenos dias.- Una vez se recompuso del encontronazo repentino, Ifára correspondio al saludo mañanero, notandose ahora mas espabilada y energica tras la ducha y cerrando la puerta del cuarto de baño tras de si.

-Vaya, que guapa.- Dijo el joven comandante sin mas, dandole a la muchachita un beso rapido sobre la mejilla izquierda. Ifára penso que no era, precisamente, su mejor mañana fisicamente hablando, decidiendo finalmente con resignacion que nunca entenderia a los hombres del todo en cuestiones semejantes.

-Gracias.- Se limito finalmente a agradecer con una sonrisita mas animada, que un halago siempre viene bien y hace sentir mejor a cualquiera.

-Veo que hoy te has levantado temprano ¡Eso si que es una novedad!- Ligeramente burlon, el muchacho pirata le dedico una sonrisilla divertida a la chica, que solto una de sus risitas cantarinas y dulces para, nuevamente, dirigirse hasta la cama y sentarse sobre el colchon comodamente.

-Pareces contento.- Le dijo Ifára agradada con la actitud feliz y algo nerviosa del otro, que la estaba contagiando facilmente su estado de animo.

-¡Oh, si! ¡Estoy de muy buen humor!- Y no hacia falta ni que lo dijera, notandosele aquella afirmacion por cada centimetro del rostro y los movimientos. -Hace un dia genial... - Dijo Ace con un asentimiento convencido, dedicandole a la ventana soleada una miradita rapida de reconocimiento. -Aunque a medida que avance la mañana, hara cada vez mas calor.- Resignado ante aquella sentencia, el joven comandante se encogio de hombros, acelerando rapidamente la curiosidad de la chiquita.

-¿De donde vienes?- Cuestiono ella queriendo saberlo todo, como siempre, sentada con las piernas cruzadas sobre la cama deshecha.

-He bajado al pueblo... ¡Ah!- Repentinamente, el joven Ace dio un respingo de sorpresa al recordar que habia olvidado algo, acogiendo veloz su mochila inseparable que solia portar a la espalda. -Y te he traido el desayuno.- Rebusco rapido entre los recobecos de aquella bolsa de tela, encontrando eficaz a lo que se referia. -Ten.- Le dijo a la muchachita sin mas, acercandose hasta la cama ocupada para tenderle lo que, sin duda, era una tableta de chocolate.

-¡Oh, muchas gracias!- La chiquita abrio los ojos bonitos y dispares como dos platos con ilusion, cogiendo el dulce animada y no pudiendose casi creer el haberlo conseguido. Por su parte, ante semejante reaccion incluso exagerada por un poco de chocolate, el segundo comandante no pudo hacer otra cosa mas que reir un tanto.

-Creo que no es un desayuno muy sano... - Divertido, contemplo con satisfaccion como Ifára desenvolvia rapida el papel cubriente, liberando un pedazo de la tableta para darle un mordisquito agradado. Hacia años que no probaba el chocolate, mucho menos para ella sola, no pudiendo evitar dar un botecito feliz y pequeño sobre el colchon en cuanto saboreo el dulce. -Pero ¿A quien le importa?- Se encogio Ace finalmente de hombros, llegando a la conclusion de que habia merecido la pena totalmente el conseguirlo tan solo por ver su reaccion y expresion felices.

-Desayuno en la cama... - Ifára hablo una vez trago el primer pedacito de chocolate, dedicandole al otro una miradita simpatica. -¡Que lujo!- Exclamo la muchachita jugando un poco, propinandole otro mordisco pequeño a la tableta, que estaba acostumbrada a disfrutar despacio y tranquilamente lo que consideraba como los placeres de la vida.

-Te lo mereces.- Le salio solo y sin necesidad ni de pensarlo, admirando a la chiquita recien duchada que, sentadita sobre el colchon, parecia de lo mas agradecida y contenta. Tras escuchar aquellas ultimas palabras de el, Ifára no pudo evitar detener sus acciones, dedicandole una expresion entre avergonzada y feliz. Habia sido un precioso comentario, se dijo la muchachita, dejando unos segundos cortos de silencio para que ambos pudieran disfrutar del ambiente cariñoso y complice que se habia arremolinado en la estancia facilmente.

Finalmente, Ifára carraspeo suave, decidiendo que era hora ya de romper aquel mutismo agradable.

-Entonces ¿Has bajado al pueblo?- Era evidente que si, pero Ifára tenia ganas ahora de iniciar una conversacion.

-Aja.- Asintio Ace tan animado como cuando entro por aquella puerta de su camarote, dispuesto de igual manera que la niña a comenzar algun tipo de intercambio de palabras. -He bajado con mi division a ver un poco que se cuece por la isla tras... - El segundo comandante trago saliva un momento, levemente incomodo, buscando referirse lo mas adecuado y suave posible a la batalla en el bar o taberna de la noche anterior. - ... tras el percance del bar... - No lo habia hecho tan mal, se dijo Ace, sonriendo finalmente entre animado por la presencia de la chiquita y orgulloso de si mismo por haber podido ser mas suave con lo que decia que de costumbre. Ifára abrio la boca seguidamente para decir algo, sin embargo, parecio reflexionar repentinamente, ensombreciendo la expresion ligeramente para, mordiendose el labio llenito inferior un segundo, girar la cabeza y volver a su chocolate.

Ace no pudo hacer mas que contemplarla confuso por semejante cambio sin ningun tipo de motivo aparente.

-Tu division... - Dijo la chiquita tratando de mantener completamente el buen humor sin lograrlo, asintiendo pensativa y seria mientras miraba al dulce que mantenia entre los dedos delgados. -¿Con Circe?- Ifára lucho por sonar indiferente, sin embargo no lo consiguio, pudiendo Ace perfectamente adivinar los animos y pensamientos de la muchachita.

-Claro... es de mi division.- Busco Ace una tregua, temiendo algun tipo de conflicto de nuevo por celos.

-Uy... lo se, lo se.- Pero Ifára parecia sumergida en sus pensamientos un tanto, asintiendo levemente perdida mientras continuaba tratando de mantener aquella pose de indiferencia, como si no la molestara en absoluto. -Solo te lo he preguntado.- Ella se encogio de hombros, notandola Ace facilmente de pronto como incomoda y desagradablemente pensativa. Definitivamente, las mujeres estaban locas.

-Canija... - Sono Ace incluso quejumbroso, sentandose en el colchon junto a ella, que decidio mirar su chocolate perdidamente. -Ya hablamos ayer sobre esto... - Y era cierto, que el joven comandante creia haberlo arreglado todo con facilidad y final feliz. Sin embargo, debia ser que realmente las cosas no eran tan sencillas, que sabia a Ifára una chiquilla insegura ademas de emocional. Eso podria ser problematico en asunto semejante.

-¿Esto?- Cuestiono Ifára entre digna y dolida, luchando por guardar las formas y parecer mas indiferente de lo que era en realidad, que la dolia por dentro como mil demonios. -Solo te he hecho una pregunta ¿Ahora ya es un "esto"?-

-Ifára... - Ace tuvo que llevarse las manos a la cara un momento en busqueda de calma y reflexion, arrastrandolas a traves de la piel para, nuevamente, descubrirse. Maldita sea, si que estaban locas. -Por favor... -

-Dime ¿Es un "esto"?- La pregunta no tenia mucho sentido literalmente, pero si emocionalmente si sabias leer entre lineas, cosa que Ace logro facilmente en cuanto ella le agarro del antebrazo, haciendole girarse y toparse de lleno con la expresion preocupada y dolida, temerosa, de Ifára.

-No, canija, no es un "esto"... - Empezaba a sentirse frustrado ademas de juzgado, chasqueando la lengua con pesadez para continuar. -No es un nada ¡Por el amor de Dios!-

-Pero entonces, ¿Por que has dicho eso?- Ifára estaba hablando sin pensar ni razonar demasiado, que ya se sabe el daño que pueden hacer los celos, sobre todo si eran completamente infundados como los suyos. Ifára no queria explicarle a Ace el problema autentico, el de verdad, que el era de decisiones mas faciles que ambas rivales, temiendo que el conflicto se acentuara y fuera el mismo quien mas acabara sufriendo. El creia que Circe era en realidad una buena mujer, tan simple como el mismo y de trato facil si sabias como pillarla, teniendo Ifára completamente comprobado que era mucho mas retorcida y vibora de lo que el joven comandante pensaba. -¿Por que lo has dicho?- Pero de lo que Ifára tenia mas miedo era de que el terminara por caer facil y gustosamente en la trampa, que ella no se veia en realidad capaz de hacerle frente a semejante problema. Ella solo era un ratoncito, y las serpientes comen ratones como caramelos un niño.

-¡Dios! ¡Ifára!- Ace se estaba desquiciando un tanto. Todo aquel asunto era mareante y hacia que, incluso, le doliera la cabeza, no pudiendo entender los celos constantes y rebuscados de la muchachita. -¡Ya basta!- Exclamo quejumbroso, levantandose del colchon rapidamente para pasarse una mano frustrada y tensa a traves del cabello oscuro y despeinado. -¿A que viene ahora todo esto?- Y es que Ace podria entenderlo si fuera una situacion preocupante o descarada, que el mismo se sabia un tipo celoso, pero no cuando ya andaban implicados pensamientos sin sentido y temores fantasmas, de esos que tan solo son hipoteticos pero nunca comprobables o posibles.

Nunca comprenderia del todo a las mujeres. Las adoraba, podrian encantarle, podria incluso amarlas como hacia con Ifára. Pero eso no significaba que la entendiera.

Aquello lo frustro aun mas.

-Viene a que estas mas tiempo con ella que conmigo.- Le reprocho la muchachita sobre el colchon, dedicandole una expresion enfurruñada de niña celosa.

-Eso no es cierto.- El joven Ace se defendio velozmente, negando con la cabeza nervioso y convencido de sus palabras. -¿Con quien estoy ahora mismo? Estoy contigo ¿Verdad? Ella no significa nada, ya te lo dije ¡Solo es una compañera!- No pudo evitar el tener que llevarse una mano hasta la nariz para masajearse el puente con fuerza, notando el dolor de cabeza aumentar por la situacion asi como la confusion mental que padecia ahora mismo.

-¡Si eso fuera cierto no estarias reaccionando asi!- Le espeto ella sin pensar, que andaba dejandose llevar por las emociones y los celos, que no apelan precisamente al razocinio. Era el colmo, se dijo Ace, sobre todo teniendo en cuenta que habia sido la misma Ifára quien le habia arrastrado a semejante estado nervioso y acorralado. El habia venido de muy buen humor, y todo funcionaba a las mil maravillas hasta que Ifára habia decidido estropear lo que podria haber sido un bonito y fantastico dia.

-Mira ¿Sabes que?- Le dijo conteniendo las ganas de contagiarse de aquel enfado de Ifára, la cual parecia que iba a llorar de un momento a otro con rabia, respirando hondo el joven comandante para calmarse. -Me voy a marchar.- Con indicacion y movimientos tensos, que andaba el mismo ahora con un nudo en el estomago por contener una reaccion ruidosa e infantil, Ace señalo la puerta del camarote con total indicacion. -Hablaremos cuando te hayas calmado.- Y sin mas, se dio la vuelta, mas que dispuesto a largarse del camarote. Lo ultimo que queria era comenzar una discusion acalorada con la muchacha, mucho menos aun cuando el tema a tratar no tenia ningun sentido logico para el.

-¡Estoy calmada!- Mintio Ifára mientras le veia marcharse entre apurada y mas molesta todavia, notando sin embargo una punzada dolorosa de culpabilidad sobre el pecho. Como respuesta a semejante exclamacion, el joven Ace se limito a soltar una risa seca y jocosa, negando con la cabeza para encararla una ultima vez antes de marcharse.

-No, mi niña.- Le dijo convencido y nervioso ademas de molesto, negando con la cabeza seguro de sus palabras. -Calmada, precisamente, no estas.- Y, de nuevo, Ace camino hasta la puerta, poniendo una mano grande sobre el picaporte para desaparecer de alli un tiempo y conversar con la niña cuando esta se hubiera calmado y ordenado sus emociones y paranoias.

-Ace... - Ifára no sabia si queria detenerle o continuar con aquella discusion sin sentido, tragando saliva pesadamente cuando comenzo, internamente la pobre, a debatirse entre los celos y el cariño por el otro, que lo habia hecho sentir mal cuando tan contento habia aparecido aquella mañana.

-Luego te veo.- Pero Ace no estaba dispuesto a quedarse mas tiempo, que tambien necesitaba el mismo calmarse, abriendo la puerta del camarote para desaparecer como un rayo de la estancia.

En cuanto observo y vio a la madera cerrarse tras la espalda del otro, Ifára no pudo hacer mas que quedarse en silencio, llorosa y confusa.

Ella estaba convencida de que Circe era una amenaza en su relacion, y Ace parecia no entenderlo... ¿Y si no queria entenderlo? Se pregunto Ifára con temor ¿Y si Ace era capaz completamente de comprender el problema que Ifára sufria pero no estaba dispuesto a verlo con claridad para restarse culpas?

¿Y si era ella misma quien andaba de celosa y paranoica buscando monstruos donde no los habia?

Ifára noto que tenia unas enormes ganas de llorar.

(Cambio de escena)

Con la misma incertidumbre y malestar que sufria desde el principio de la mañana, Ifára entro en la cocina.

Si el dia anterior se habia internado en aquella estancia culinaria de manera ruidosa y salvaje, furiosa, la chiquilla hoy abrio la puerta silenciosa y casi transparente, con la cabeza gacha y la mente dolorosamente perdida.

Era una situacion nueva, se dijo, por que ella realmente nunca habia tenido ganas de discutir con Ace. Ya fuera por miedo cuando acababa de llegar, por respeto un tiempo mas adelante o porque nunca hubo necesidad una vez comenzaron aquella extraña relacion amorosa, Ifára jamas le habia hechado nada en cara. Al menos, no de manera semejante.

Se dijo si acaso era ella, que se estaba volviendo loca.

Sin embargo, una vocecita en su cabeza le grito histerica que no, que Ifára tenia sus motivos, que ella no estaba haciendo nada malo y que, alli, pasaba algo o pasaria y todo su entorno parecia dispuesto al completo por llevarle la contraria. Ifára no le encontro logica a los llamados y advertencias de esa voz, pero la reconocia facilmente.

Era su intuicion.

Y, desgraciadamente, esta no le habia fallado nunca ¿Podria, acaso, equivocarse ahora? Quizas, penso, ya que bien se dice que para todo hay una primera vez.

Sin embargo, Ifára no podia evitar fiarse casi plenamente de su intuicion, que tantas veces le habia salvado el cuello y de tantas desgracias le habia librado en el pasado.

Sumergida en semejante debate dañino e interno, Ifára atraveso la estancia tan callada y sigilosa como el ratoncito que se sentia.

-¡Vaya!- Fue verla caminar por pura casualidad, que si hubiera sido por el oido en lugar de la vista Joan-Marie no se hubiera percatado de su presencia en la vida, y la enorme mujerona no pudo evitar sorprenderse notablemente. -¡Pero que temprano vienes hoy, pequeña Ifára!- Exclamo con una sonrisa incredula pero de lo mas agradada, observando a la chiquita andar meditabunda hasta su costado, dispuesta a trabajar cuanto antes y asi evadirse un tanto de la realidad.

-Buenos dias.- Se limito la niña a contestar, pareciendo que estaba a punto de soltar un suspirito pesaroso que tuvo que contenerse.

-Uh... - Sin embargo, Joan-Marie no era facil de engañar, ademas que a Ifára se le notaba desde lejos que tenia algun problema, analizando a la chiquilla en cuestion con mirada confusa y preocupada. -¿Que ocurre hoy?- Cuestiono desconcertada, que la niña llevaba un par de dias de lo mas extraña.

-Yo... - Ifára trago saliva pesadamente, acunclillandose frente al mueble bajo la encimera para abrirlo y comenzar a sacar los utensilios necesarios para preparar el desayuno. -No he podido dormir. - Mintio, deseando internamente y con fuerza que la bola colara rapido.

-¡Ah!- Joan-Marie dio un pequeño respingo, asintiendo despues convencida y comenzando a sacar sus propias conclusiones. -Entonces, por eso vienes tan temprano.-

-Si, señorita Joan-Marie.- Asintio la joven esclava, aliviandose un tanto en cuanto comprobo que sus dotes de actriz surtian efecto.

-Es normal, niña... Con este calor... - E incluso comprensiva, la enorme mujerona palmeo la cabecilla de una Ifára cabizbaja con todo su instinto maternal. -¡Pero no te preocupes! Pronto pasara, Grand Line funciona asi.- Joan-Marie suspiro con moslesta resignacion, llevandose las manos a las caderas para mostrar su desacuerdo con aquel mar peligroso e impredecible.

-Si... - Contesto Ifára veloz, decidida a cuestionar algo. -¿Donde esta Du?- La muchachita reviso un tanto los alrededores de la estancia, cerciorandose de que su buena y de campo amiga no estaba por alli.

-Esta en el comedor preparando las mesas y todo eso, ya sabes... - Se encogio de hombros Joan-Marie mucho mas tranquila ahora, logrando que la joven asintiera tras escuchar sus palabras. -¿Por que no vas a ayudarla? Ya que has venido temprano, deberias echarle una mano antes de que la sala se llene de animales hambrientos.- Y, ciertamente, Ifára penso que quiza no era tan mala idea. Asi podria desahogarse o al menos estar en un ambiente de maxima confianza. No es que desconfiara de la buena de Joan-Marie, pero simplemente no era lo mismo. No tenia nada que ver con aquella complicidad agradable que mantenia con Dadou.

-Como quiera, señorita Joan-Marie... - Contesto finalmente Ifára, tragandose otro suspirito pesado y melancolico antes de marcharse hacia el comedor.

-Esta bien, te veo ahora... - La curtida mujer del mar no pudo evitar notarse nuevamente preocupada en cuanto analizo, por cuarta o quinta vez, la actitud tristona y sombria de la siempre dulce Ifára, contemplando atentamente como caminaba silenciosa hasta la puerta doble. -Ifára.- La llamo un segundo antes de que se marchara, observando como la chiquita se detenia en seco y giraba la cabeza, dedicandole una miradilla confusa. -¿Seguro que estas bien?- Y es que Joan-Marie no podia evitar querer a esa niña casi como si fueran de la misma familia.

-Oh... si, si señorita- Contesto Ifára falsamente, sonriendo como mejor podia para tranquilizarla rapido. No queria bajo ninguna circunstancia entrometer a Joan-Marie en aquel problema, que suficiente daño estaba haciendo ya ultimamente a los implicados.

Antes de que la enorme mujerona pudiera cuestionarle nada mas, que no parecia muy convencida con su respuesta, la joven Ifára se aventuro veloz como un rayo a abrir la puerta, desapareciendo de la estancia acogedora en un abrir y cerrar de ojos.

En cuanto la muchachita cerro la madera blanca y doble tras de si, buscando parecer lo mas tranquila y calmada posible en sus movimientos, no pudo evitar soltar el suspirito melancolico que la estaba carcomiendo por dentro, cerrando los ojos bonitos un segundo para dejar caer la espalda sobre la superficie resistente.

Se le hacia mas dificil que nunca fingir estar bien. Era de lo mas extraño. Se suponia que ella era experta en el arte de guardar las formas, que para eso habia aprendido a ser una buena esclava de la peor manera posible.

Entonces, Ifára se dijo internamente que, al igual que ella estaba cambiando al joven Ace notablemente, debia ser que el estaba haciendo algo parecido con ella sin que, si quiera, se hubiera dado cuenta.

La estaba haciendo sacar la chiquilla sentimental que llevaba dentro y que luchaba por salir, la andaba acostumbrando a que valia algo mas de lo que siempre la hicieron creer y ¿Para que negarlo? tambien la estaba mimando un poco mas de la cuenta.

Era comodo, se dijo, pero tambien le asusto un tanto. Toda una vida luchando para guardarlo todo y sobrevivir y, en menos de un año, Ace habia derrumbado cada dolorosa barrera sin mas, sin ni siquiera haberselo propuesto, que lo sabia demasiado poco rebuscado para hacerlo a proposito.

Si tan solo supiera un poquito de lo mucho que habia comenzado a significar para ella...

Entonces, Ifára tuvo que despertar de su total ensoñacion, comprobando ligeramente avergonzada e incomoda que por el pasillo, justo donde andaba ella perdida en su mundo mental, comenzaban a pasar cada vez mas tripulantes dirigiendose hacia el comedor.

La joven esclava dio un respinguito, diciendose que no tenia tiempo ni reputacion suficientes como para andar en las nubes, dando un paso al frente decidida a dirigirse en ayuda de su amiga Dadou.

Casi le da un infarto a la pobre cuando a punto estuvo de chocarse contra alguien.

Apuradisima y aun mas avergonzada, que la otra persona que cruzaba el pasillo se habia detenido en seco debido al impacto evitado, la muchachita Ifára levanto la cabeza con toda la intencion de disculparse y escabullirse de alli.

Sin embargo, no pudo decir ni un palabra debido al shock en cuanto analizo la identidad de aquella otra persona.

-¿Acaso estas ciega?- Cuestiono Circe despreciativa, elevando una de sus cejas oscuras para analizarla de pies a cabeza con todo el odio que le fue posible. Ifára no pudo reaccionar todavia, preguntandole por dentro al cielo y las divinidades el por que tenia tan mala suerte. Era el peor momento de toda su vida para toparse, asi de golpe ademas, con la mismisima Circe. -¿Tambien estas sorda?- La hermosa y altiva morena sacudio su melena azabache con orgullo, esperando una contestacion de la otra mientras el pasillo comenzaba a hacerse cada vez mas y mas concurrido. Aseguro mejor Circe entre sus manos lo que parecia una caja pesada y cargada de libros que Ifára reconocio rapido. Eran los mismos de aquella vez, hace tiempo, que ayudo a ese primer comandante tan agradable y educado. Llego entonces a la conclusion de que la despampanante morena debia tener trabajo a la hora del desayuno y que, por tanto, no debia tampoco estar de muy buen humor.

-No... - Se limito Ifára a contestar notando aquella total antipatia nuevamente nublar su juicio, no sabiendo si debia darse a la fuga o ponerse, finalmente, a batallar con la otra. Era su culpa. Todo era culpa de Circe.

-Ya... - Pero Circe chasqueo la lengua, inmune total al notable desprecio de la muchachita que, aunque de mirada esquiva y pareciendo bastante nerviosa, mostraba una actitud de evidente desprecio. -Y dime ¿Como que no estas fregando suelos, limpiando retretes o alguno de esos trabajos que solo harian las ratas o los esclavos?- Le dijo Circe con total superioridad, golpeando donde mas doliera y de la peor manera posible. Ifára abrio la boca, dispuesta a contestar algo que ni siquiera se detuvo a razonar, logrando tan solo ser interrumpida por la otra. -O mejor aun... - La esbelta y sensual morena ajusto de nuevo la caja pesada entre sus manos bonitas, pero fuertes, mostrandole a su enemiga una sonrisa suficiente y satisfecha. -¿Como que no estas pegadita al comandante como la asquerosa gatita en celo que eres?- Eso era un golpe bajo y a matar, reconocio Ifára rapidamente, notando aquel extraño arrebato de valor irracional que la poseyo, justamente, el dia anterior ante el incidente del cuchillo prestado.

Ifára respiro hondo, pero no consiguio nada, cerrando los puños con fuerza a sus costados para, rabiosa, dedicarle a la otra la mirada mas despectiva y furiosa que tuviera.

Era su culpa. Todo era culpa de Circe.

-Zorra.- Le espeto la joven esclava repentinamente, manteniendo el contacto visual directo con la otra mas tiempo que nunca.

A Circe le costo asimilar semejante cosa, que aquella ofensa dolorosa y mal hablada era, evidentemente, otro llamado al conflicto verdadero. Abrio los ojos mas de lo normal durante un instante, mostrando en sus facciones arabigas la evidente incredulidad al reconocer, ya mas que claramente, que Ifára no solo la despreciaba, si no que encima se atrevia a mostrarlo descaradamente y en su propia cara.

Entonces, Ifára recobro el razonamiento y supo que esta vez se habia metido en el peor lio de la historia.

-¡Yo te mato!- Grito Circe perdiendo el control, cosa facil de lograr ademas, lanzando sobre Ifára aquella caja pesada y llena de gruesos libros. Por suerte, la joven esclava siempre fue de buenos reflejos, esquivando el proyectil improvisado precariamente que se estampo con un estruendo sobre la pared mas cercana. El resto de tripulantes que paseaban por el pasillo se detuvieron en seco, admirando la escena violenta y repentina con ojos de impresion.

Por su parte, Ifára observo aterrada e incredula lo que antes habia sido una caja de forma perfecta, destrozada ahora por el impacto con todos sus libros esparcidos a traves del suelo, girando la cabeza para mirar a la culpable del desorden repentino.

Supo tambien Ifára que la cosa no terminaria ahi.

-¡Voy a matarte, estupida esclava!- Vocifero Circe salvaje, haciendo que la muchachita diera un enorme respingo y comenzara a correr a traves del pasillo, direccion contraria a la cada vez mas numerosa corriente de piratas que caminaban hacia el comedor.

Por desgracia, esta vez Circe estaba demasiado furiosa, decidida completa y letalmente a perseguirla hasta el mismo fin del mundo si era necesario. Ifára acelero el ritmo haciendo alarde de su velocidad e instinto de supervivencia, que si habia algo que se le daba bien eran las fugas, esquivando mastodontes musculados y fibrosos al igual que mujeres tan o mas peligrosas como su misma perseguidora, que no se daba por vencida. La morena guapa e impulsiva, letal y presa de la colera, la siguio en su velocidad a traves del pasillo, ignorando las protestas de aquellos con los que se chocaba o bien se llevaba incluso por delante, solo teniendo ahora sentidos para la muchachita que, aterrada, corria unas pocas zancadas por delante de ella.

-¡Te arrancare la puta cabeza de cuajo ¿Me oyes?- Amenazo Circe alzando la voz por encima de todas las demas, e Ifára supo que la alcanzaria rapido y acabaria muerta en menos de dos minutos si no ocurria un milagro.

Algunos de los espectadores rieron, incluso, divertidos de lo lindo con aquella persecucion de una Circe asesina a la que sabian siempre ganadora de cualquier batalla, admirando tambien la velocidad y buenos reflejos de aquella esclavita silenciosa. Estaban acostumbrados a todo tipo de conflictos, asi que no se lo tomaban en serio.

Ifára sentia la adrenalina recorriendole cada milimetro del cuerpo, sabiendo que acabaria definitivamente sin cabeza si, desde luego, el milagro por el que rogaba no ocurria de un momento a otro, que podia escuchar los pasos pesados y veloces de Circe acercandose cada vez mas. Ifára podria ser rapida, pero no tenia buena resistencia, sabiendo que la otra debia andar mas que entrenada en asuntos violentos como el que sufrian ahora mismo.

Se giro por puro instinto, casi dandole un infarto cuando comprobo aterrada que aquella mujer peligrosa estaba mucho mas cerca de lo que imaginaba, pudiendo ver su expresion asesina y dispuesta matar a menos de tres palmos de la suya.

Esta vez, Ifára se habia metido en un lio sin salida, se dijo, que sabia que nunca podria vencer a la otra en una pelea a golpes y con cualquier tipo de contacto fisico de por medio.

Sin embargo, el instinto de supervivencia le rogo y suplico por correr sin parar.

Fue en aquel preciso instante que Ifára se golpeo con violencia contra algo fuerte que no habia visto debido a la revision de su perseguidora, llegando desesperada a estar a punto de caerse debido al impacto. Elevo la cabeza sabiendose perdida del todo, que se habia detenido por el golpe durante dos fatidicos segundos decisivos, topandose de lleno con que aquello contra lo que se habia golpeado no era un algo si no un alguien.

El milagro habia llegado.

Se habia chocado contra el mismisimo Portgas D. Ace que, estupefacto y no sabiendo todavia que diablos estaba pasando, la miro como si Ifára hubiera caido de pronto del cielo.

Ifára se lanzo a sus brazos por puro instinto de supervivencia, escuchando los pasos veloces de la otra acercandose y las risas divertidas de los espectadores, que aumentaron cuando una aterrada Ifára se habia agarrado a un Ace anonadado como una desesperada.

-¡Maldita niñata!- Girto Circe, importandole absolutamente nada que Ace estuviera alli y que Ifára se hubiera lanzado sobre el en busca de ayuda, agarradita con toda su fuerza al pecho amplio del joven comandante. -¡Ahora si que voy a destrozarte!- A punto estuvo aquella morena peligrosa y de mirada asesina de alcanzarla, elevando una mano amenazante que, de haberla cogido, habria causado que Ifára sufriera la paliza de su vida.

Sin embargo, Ace reacciono a tiempo, todavia no saliendo de su asombro para, veloz, acoger a la pobre Ifára de los hombros y esconderla tras de si.

-¡Eh!- Grito el muchacho, que no pensaba permitir que Circe golpeara a su pequeña Ifára, mucho menos sin motivo alguno. -¡Eh! ¡Ya basta!- Tuvo incluso que agarrar a la mujer morena de la cintura con fuerza, notando que ella no andaba dispuesta a detenerse facilmente. Ifára dio un respingo nervioso y temeroso, escondiendose mejor tras la espalda amplia del segundo comandante, el cual elevo a Circe de sobre el suelo cuando comprobo que mas remedio no quedaba ya que no dejaba de palatear y tratar de alcanzar a la otra mujer. -¡Me cago en la leche!- Vocifero ahora el mismo Ace, escondiendo mejor a Ifára tras de si con un brazo protector mientras aun luchaba con la fuerza y movimientos violentos de la otra. -¡He dicho que ya basta!- Y esperando ser respetado, que para algo era el comandante de la segunda division ademas de un tipo peligroso, el joven Ace trato de dejar a Circe en el suelo, logrando tan solo que esta intentara lanzarse, nuevamente, sobre una Ifára aterrada tras su espalda. -¡¿Pero que diablos te pasa?- Y es que Ace no pensaba permitir semejante ataque, por mucho que no quisiera inmiscuirse el en peleas de mujeres, deteniendo el avance de una colerica Circe mediante una mano fuerte sobre su hombro.

-¡Dejame tranquila!- Le grito Ifára a la otra con su voz suave de niña enfadada, mucho mas envalentonada ahora que contaba con la proteccion fiel y el escondite del joven pirata.

-¡Pero seras rastrera y cobarde!- Circe ignoro completamente la presencia del joven, aumentandole aun mas el arrebato violento si es que era posible. -¡Solo tienes valor cuando te escondes detras de el!- Le grito con todo su odio y acusacion, tratando de volver a la carga y lanzarse sobre ella.

-¡¿Estais locas?- Ace no entendia absolutamente nada, limitandose a detener a aquella Circe colerica mediante un agarre firme y fuerte de sus hombros. -¡¿Que coño a pasado?- Fue entonces que Circe, furiosa y odiando a Ifára mas que nunca, se revolvio bajo la opresion de los dedos del otro, liberandose para dar un paso tenso hacia atras.

-¡Esa... - Se mordio el labio con total frustracion, no encontrando palabra suficientemente fea para definir su odio contra Ifára. -¡Esa maldita rata me ha llamado zorra!- Y ante semejante exclamacion, Ace no pudo hacer mas que girar la cabeza, dedicandole a una Ifára escondida tras su espalda una expresion de completa incredulidad.

-E-es cierto... - Y es que Ifára seria siempre una persona justa, por mas disgusto que Circe le causara, no resultandole de buena chica el librarse tambien de su parte de culpa. -La llame zorra... - Ace abrio los ojos como platos no pudiendo imaginar si quiera algo semejante, adoptando en cuanto lo asimilo un tanto una expresion de decepcion y reproche para la chiquita escondida tras el. -¡Pero ella empezo primero!- Salio veloz Ifára en su defensa, señalando a la mujer por encima del hombro amplio de Ace con acusacion total.

-¡Te voy a matar, puta!- Grito Circe, dispuesta a volver a la carga tras haber sido acusada delante del dispustado hombre en cuestion.

-¡Agh! ¡Joder!- Ace no pudo mas que quejarse, dedicandole al cielo una miradita rapida de socorro para, veloz como una bala, tener que volver a detener a una Circe colerica de la misma manera que antes. -¡Ya basta, Circe! ¡Calmate!-

-¡¿Que me calme?- Incredula e indignada al igual que furiosa, la hermosa morena volvio a liberarse del agarre, dirigiendose ahora hacia su segundo comandante. -¡Esa maldita gata tuya me ha llamado zorra! ¡Una esclava! ¡Una esclava insignificante me ha llamado zorra ¿Y pretendes que me calme?-

-Vamos, se que te ha molestado... - Y es que Ace comprendia a Circe, por que se dijo que eran parecidos, no andando dispuesto igualmente a permitir bajo ninguna circunstancia que lastimara a su dulce Ifára. -Ifára no debia haberlo hecho ¡Pero tampoco puedes reaccionar asi, Circe, maldita sea!-

-¡¿Te pones de su parte?- Cuestionaron de repente las dos mujeres al unisono e igual de indignadas, dedicando ahora sobre el una mirada de total enfado.

-¿Que?- Ace estaba en medio de una maldita discusion femenina de la que no podia entender ni la mitad, mirando tanto a la una como a la otra. -¡No! ¡Joder, no! ¡No estoy poniendome de parte de ninguna de las dos!- Las risas de los curiosos aumentaron, que comenzaban a conglomerarse alrededor de aquellos tres.

-Has dicho que no debia haberlo hecho... - Le dijo Ifára de pronto, enfurruñada y dolida en lo mas hondo. -¡Pero ella empezo!- Y, de nuevo, señalo a aquella morena furiosa.

-¡Has dicho que no puedo reaccionar asi!- Le acuso Circe, apretando los dientes y dispuesta a batallar con quien hiciera falta. -¡¿Pretendes que permita que una esclava me llame zorra?- A Ace no se le ocurria que hacer y entendia cada vez menos.

-¡Circe!- Sin embargo, aunque no sabia si estaba siendo justo, Ace razono que le daba lo mismo, importandole mas ahora calmar a Circe. La sabia peligrosa, que Ifára como mucho se pondria a gritar o a llorar rabiosa. Ademas, no podia evitar defender a su muchachita por mucha culpa o mal que hiciera en este mundo. Era inevitable. -¡Basta ya! ¡No puedes volverte loca cada dos por tres y liarme estos pollos, mujer!- Trato de sonar mas didactico y suplicante que acusador, logrando que Circe dedicara sobre la pequeña Ifára una miradita fugaz. Entonces, se topo con que ella la andaba contemplando entre satisfecha y suficiente debido a encontrarse protegida por el otro. -¡Dejala tranquila, por favor!-

-¡Escuchame!- Tensa y conteniendo toda su violencia, elevando la voz, aquella mujer peligrosa y salvaje señalo al joven pirata, dotando su actitud de una total advertencia. -Mas vale que ates corto a tu maldita mascota ¡O te juro que terminare partiendole esa bonita cara ¿Me oyes?-

-Eso no sera necesario.- Y es que Ace estaba tratando con mujeres, de las que no entendia demasiado, ademas que por una vez Circe parecia tener sus motivos. Igualmente, si decia las palabras equivocadas, terminaria por coger aun mas mania a Ifára, cosa demasiado peligrosa para ella. -No volvera a pasar ¿Vale?- Dijo Ace, elevando las manos con actitud pacificadora.

-Mas vale que sea asi... ¡Por su propio bien!- Exclamo, señalando a la chiquilla escondida tras la espalda ancha del otro. -¡No voy a permitir que esa esclava se crea mejor que yo ¿Me oyes? ¡No lo voy a consentir!-

-Si, lo entiendo. Pero dejala tranquila... - Ace suspiro, sintiendo que aquel conflicto terminaria por traerle mas problemas a el que a ninguna de las dos afectadas. - ... te lo pido por favor.- Y Circe, que no pudo evitar que la mirada suplicante y preocupada de Ace se le clavara directa, respiro hondo y se irguio orgullosa, pero mas tranquila. Al fin y al cabo, siempre tendria debilidad por su comandante.

-Esta bien.- Altiva y tratando de contener la furia, Circe se ajusto sus propios hombros, mirando firmemente al joven pirata. -Pero, comandante, te lo advierto... Como vuelva a atreverse... - Repentinamente bufo, furiosa de tan solo imaginar cosa semejante. - ... como vuelva a ocurrir... -

-No ocurrira.- La interrumpio Ace con toda la seguridad que le fue posible, notando que a la otra le costaba controlarse una barbaridad.

-Debiste haberle dado una paliza en su momento. Esta mimada.- Y antes de que el otro saliera en defensa de una Ifára escondida, que lo conocia Circe demasiado bien, la preciosa y salvaje morena se giro sobre sus propios pies, largandose de aquella escenita y jaleo que habian armado en un momento. Furiosa y con caminar altivo, esquivo y empujo a los presentes curiosos, desapareciendo rapido y facil entre la divertida y entretenida muchedumbre pirata.

-Madre mia... - Se limito Ace a suspirar, mirando todavia el lugar por donde Circe acababa de marcharse. -Has armado una buena.- Dijo entre divertido tambien y levemente reprochador, girandose para dar con la muchachita tras su espalda. -¿Eh?- Sin embargo, Ifára no reacciono como esperaba.

La chiquita entrecerro los ojos bonitos un segundo, dandose tambien la vuelta sobre sus propios pies para, veloz, basicamente darse a la fuga indignada.

Incredulo y completamente perdido en aquel embrollo femenino, Ace la observo marchar estupefacto, viendo que Ifára basicamente echaba a correr y se internaba, al igual que Circe, entre la marabunta pero en direccion contraria.

Las risas de sus compañeros que andaban de espectadores volvieron a estallar.

Pero Ace no les dio mucha importancia ahora.

(Cambio de escena)

Apenas diez segundos despues, Ace no pudo evitar el impulso incontrolable de seguirla.

No entendia a que habia venido semejante arrebato molesto y de fugarse de su persona, no encontrando solucion mejor que correr tras la bonita Ifára con intencion de arreglar el embrollo, tan impulsivo como era. Por desgracia, la muy condenada era rapida y, para cuando Ace se libro de la marabunta risueña y burlona de piratas, ella habia desaparecido del pasillo sin dejar rastro.

Gracias al cielo Ace la conocia, o al menos empezaba a conocerla cada vez mas, sabiendo seguro que Ifára se habria refugiado en el camarote que compartian como solia ser su costumbre. Siempre se escondia alli, siempre que algo la asustaba, molestaba o la ponia triste. Siempre.

En esto andaba pensando el joven Ace mientras recorria los pasillos del gigantesco Moby Dick, notandose ahora mucho mas calmado a pesar de sentir una total sensacion de pesadez y hartazgo. El no valia para estas cosas, se dijo, caminando despacio ante el extraño temor emocional de que se diera otra nueva discusion con la muchachita en cuanto la encontrara.

Sin embargo, llego a la conclusion de que el no era un cobarde, mucho menos ante una niñita caprichosa y delicadita que habia decidido ser presa de una total inestabilidad emocional, acelerando el ritmo hacia su camarote.

Y cuando tuvo la puerta inconfundible frente a si, Ace no pudo evitar volver a asustarse.

Se reprendio internamente, diciendose de nuevo que el no era un cobarde y que temer por la reaccion de una chiquita era ridiculo.

Sin embargo, queria a Ifára, y tenia un extraño panico a que ella se enfadara con su persona.

Ahora empezaba a entender un poquito mas a sus pocos compañeros que sufrian y disfrutaban una relacion amorosa.

Finalmente, trago saliva, respirando hondo para decirse una y otra vez que era estupido sentirse asi y que las cosas se solucionarian facil si escogia las palabras adecuada y cuidadosamente.

Encima, estaba hambriento, que todavia no habia probado bocado. Maldita sea...

Sin mas, el joven Ace abrio la puerta de su camarote.

Como habia esperado, sus ojos se toparon rapido con la figurita de Ifára que, ovillada sobre la cama todavia deshecha, abrazaba la almohada con fuerza dandole la espalda a la entrada de la habitacion. En cuanto escucho el sonido de la puerta abriendose, la muchachita dio un pequeño respingo de sorpresa, afianzando como respuesta el agarre sobre aquel objeto mullido entre los brazos sin girarse a observar al recien llegado.

-¡Vete!- Le espeto como una niña caprichosa, reconociendo rapido la identidad del joven comandante puesto que, otra persona, no podria ser. Por su tono de voz levemente ahogado y su respiracion entrecortada, Ace adivino facilmente que debia andar llorando. La situacion se le complicaba mas.

Ignorando las palabras de una Ifára que escondia el rostro sobre la almohada, el muchacho pirata se trago un suspirito, cerrando con suavidad la puerta tras de si.

-Oye... - Contesto bajo y buscando calmarle los animos a la jovencita llorosa, escuchando un pequeño sorbidito de su nariz. - ... ese lio en el que te has metido antes ha sido muy peligroso.- Trato de no sonar acusador ni molesto, mas bien divertido, acercandose despacio hasta la cama ocupada.

-¡Yo no me he metido en ningun lio!- Salto Ifára en su defensa, no estando ahora ella en un estado emocionalmente optimo como para comenzar ninguna charla. -¡Ella empezo! Ella... - Pero no le salieron las palabras, ahogando un quejidito lloroso para, nuevamente, abrazar la almohada con mas fuerza y afianzar su posicion ovillada sobre el colchon.

-Sabes... yo te creo.- Ace busco ser la figura de serenidad por una vez, acomodandose sentado en el borde de la cama sin esperar permiso para contemplar la espalda estrecha de la muchachita. -Pero, aun asi ¿Como se te ocurre llamarle zorra? Ya sabes como es Circe.- Y es que a Ace le seguiria pareciendo una tremenda locura le dijera Ifára lo que le dijera, que si no llega a toparse con el en medio del pasillo, seguramente, Circe la hubiera abofeteado hasta hacerla perder el sentido.

-¡Pues por eso mismo!- Ifára contesto en el mismo estado nervioso y entre lagrimas anterior, sonando indignada e incomprendida. -¡Porque se como es! Esa... - Volvio a sorber con la naricilla una suave vez, tratando de buscar las palabras adecuadas y menos malsonantes para referirse a su ahora enemiga total. - ... esa mujer es... - Pero Ace la interrumpio.

-Ifára, si sabes como es, no deberias andar a la gresca con Circe.- Chasqueo el joven comandante la lengua, no entendiendo absolutamente nada el problema real que carcomia a la muchacha. -Seguramente, si no te metes con ella, acabe dejandote tranquila... Circe no es tan mala como crees.- Definitivamente, Ace no sabia juzgar a la gente apropiadamente, se dijo Ifára.

-¡Esa mujer es cruel! ¡Es mala conmigo! ¡Siempre es mala conmigo sin que yo abra la boca!- Ifára elevo el tono de voz lloroso, incorporandose sentada por fin sobre la cama para, completamente incredula y dolida, dedicarle al joven Ace una mirada llena de lagrimas que lo confundio aun mas y, encima, le hizo sentir terriblemente culpable. -¡¿Y tu la defiendes?-

-No, no la estoy defendiendo... - Aunque quiza si lo estuviera haciendo, elevando el segundo comandante sus manos con actitud pacificadora. -Solo digo que, quiza, ambas os hayais cogido mania demasiado pronto y os esteis juzgando mal... - Pero por la expresion aun mas incredula de la niña, Ace supo rapidamente que estaba arruinando la situacion. -¿No crees?- Cuestiono, encogiendose de hombros completamente inseguro.

-¿Juzgando mal?- Ifára repitio, abrazando despues la almohada aun mas fuerte mientras su expresion se contraia con dolor de nuevo, conteniendo sin lograrlo el llanto. -¡¿Como quieres que juzgue a una persona que lleva haciendome la vida imposible desde que llegue? ¡Me odia, y dices que la estoy juzgando mal! ¡Tu sabes que me odia!- Y es que Ifára no podia creer que, de verdad, Ace estuviera tan ciego para con algunos de sus subordinados.

-Oh, vamos, no te odia... - Contesto el joven pirata pacificador, notando que le dolia tremendamente el verla llorar asi, tan dolida y cercana. -Solo esta celosa.- Tuvo ganas de abrazarla como un loco, pero pronto contuvo el arrebato cariñoso cuando recapacito que, mas que posiblemente, Ifára ahora mismo estuviera furiosa con el.

-¡Exacto!- Salto la muchachita, apretando la almohada contra si misma. -¡Y por eso me odia, Ace! ¡Me odia! E-esa mujer... - Repentinamente, la chiquita trago saliva, escondiendo la cabeza con temor bajo aquel objeto blando y grande. -Esa mujer... me q-quiere muerta, Ace... - Y es que habia algo en Circe que a Ifára le daba pavor, aparte de su evidente salvajismo y personalidad violentamente impulsiva. Circe se parecia a Ace, pero solo en la superficie, siendo por dentro retorcida y venenosa. Una vibora. Y las viboras comen ratones.

-¿Que?- Por desgracia, Ace no tenia semejantes planteamientos, analizando incredulo a la muchachita llorosa. -¡Claro que no, canija! No digas cosas asi... - Ya empezabamos, al igual que paso con Teach, recordo Ace con malestar. -Mira, dejalo ¿Vale?- Ace no tenia ganas de continuar con aquella conversacion dañina y mareante, acercandose un poquito mas a una Ifára temerosa y dolida que no dejaba de llorar. -No me gusta ver llorar a las mujeres... - Con una sonrisita cerrada y en busca de relajar el ambiente tenso, que siempre le habia ido bien con Ifára hasta ahora, el joven Ace acerco una mano cautelosa hasta la mejilla llenita de ella, aliviandose un tanto cuando comprobo que al menos no le evitaba. -Mucho menos me gusta verlas llorar si se llaman Ifára y son tan buenas y bonitas ¿Eh?-

-Me hara daño, Ace... - Ifára no dio su brazo a torcer, negando con la cabecita un par de veces suaves.

-No te hara daño... en realidad, es una buena mujer... - Contesto el, tragandose las ganas de saltar con algo demasiado duro mientras acariciaba su mejilla mojada por las lagrimas. Ifára no estuvo de acuerdo con aquella definicion, en absoluto, evitando el contacto visual para mirar con sus ojos vidriosos directamente a la almohada, firmemente apresada aun entre los brazos.

-Tu... - La muchachita se mordio el labio inferior un segundo, mostrandole una expresion fugaz de dolor extremo para tratar de continuar hablando sin ponerse a sollozar otra vez. -Tu la... la deseas ¿A que si?- Y entonces, los ojos bicolores de Ifára se clavaron acusadora y tristemente sobre los de Ace, que necesito recapacitar sus palabras una y otra vez para poder creerselas.

-¿Que?- Incredulo, el joven comandante cuestiono, deteniendo la caricia en la cara bonita de Ifára para dejar una mano estatica sobre su mejilla. -¡No, Ifára!- Una vez se recompuso, Ace nego con la cabeza, retirando sus dedos de sobre la piel de la muchachita rapidamente. -¡No empieces! Por favor, no empecemos otra vez con lo mismo... - Era una situacion frustrante y le daba incluso dolor de cabeza, ademas de ponerlo de un humor terrible, llevandose el joven pirata la mano hasta el puente de su nariz para mesarselo con fuerza.

-Pero la deseas. Lo noto en como la miras y en como hablas con ella.- Dijo Ifára sin compasion, pareciendo realmente convencida de sus propias palabras.

-¡Dios! ¡Eso no es asi! No puedo creer que todo esto sea por celos... - Como un resorte, se levanto de la cama, arrastrando su mano a traves de la cara para dar un par de pasos nerviosos frente al mueble de descanso, todavia ocupado por una Ifára llorosa. -Escucha... yo te quiero.- Se sincero en un arrebato impulsivo, dedicandole a la chiquita una mirada firme y segura. -Te quiero a ti ¿Vale? Solamente a ti, no quiero a otra mujer.-

-No he dicho que no me quieras... o que la quieras a ella.- Ifára contesto veloz, conteniendo notablemente otro nuevo sollozo. -He dicho que la deseas. No es lo mismo.-

-¡¿Que diablos tengo que decirte para que te calmes de una vez?- Y es que Ace empezaba a perder la paciencia, que todo este asunto le resultaba demasiado doloroso y confuso. -¡Me gusta estar contigo! Te quiero y me encanta estar contigo y... - Pero ella rapidamente lo interrumpio.

-¡No es justo!- Elevando la voz de nuevo, la muchachita lloriqueo otra vez, escondiendo el rostro bajo la almohada. -¡No es justo que la desees a ella tambien! Yo te lo doy todo... siempre te doy todo lo que quieres... Incluso, al principio, me dabas miedo y aun asi... espere antes de juzgarte... yo te lo doy todo ¡No es justo! ¡Ella no lo hace!- La chiquilla Ifára se contrajo de dolor interno, aprentando la almohada con fuerza para llorar mas alto y ahogar un poco el llanto ruidoso.

-¡Pero a ella no la quiero!- Grito Ace, sintiendose cada vez mas perdido y molesto.

-¡Pero si la deseas!- Nada, que Ifára no se iba a dejar convencer.

-¡Maldita sea!- Ace bufo, pateando el suelo una fuerte y ruidosa vez para, buscando calma, llevarse las manos hasta la cabeza y arrastrar los dedos a traves del cabello despeinado. -No se para que he venido. Deberia... dejar que te calmaras... - Eso es lo que habia dicho en la primera discusion, hacia apenas unas horas, notando que ella trataba de decir algo. -Si, eso es lo que voy a hacer.- La interrumpio rapidamente, asintiendo con la cabeza convencido y mas para si mismo, evitando el mirarla de nuevo ya que le estaba empezando a doler como mil demonios. -No quiero discutir contigo.-

Y, antes de que Ifára pudiera replicarle o tratar de impedirle desaparecer del camarote, el joven comandante se dirigio hacia la puerta como una bala, deslizandose fuera del cuarto en un abrir y cerrar de ojos.

Al igual que habia hecho en la primera discusion, de la que apenas habian pasado unas pocas horas.

Por su parte, Ifára se limito a observar el lugar por donde el otro habia desaparecido.

La situacion comenzaba a irsele de las manos a ambos.

(Cambio de escena)

-Uh... - Fue el unico sonido que aquel pirata huesudo, fiel compañero de desayuno, pudo decir tras analizar al muchacho sentado junto a el.

El joven Ace se encontraba silencioso, tirado sobre la mesa con un brazo extendido sin mucho recato mientras que, con el otro, se dedicaba a juguetear con su desayuno sin haberlo todavia ni probado.

Que cualquier tipo de alimento estuviera intacto frente a el era una situacion de lo mas inverosimil.

Perdido en sus pensamientos y preocupaciones secretas, Ace no pudo evitar dedicar una miradita rapida de revision al concurrido y ahora ruidoso comedor, buscando con los ojos a la chiquita instintivamente. Por desgracia y como debio haber imaginado desde un principio, Ifára no se encontraba por alli, limitandose Ace a suspirar larga y cansadamente para regresar la mirada perdida sobre el plato de desayuno. Sus compañeros mas cercanos le analizaron preocupados e incredulos, observando curiosos como el siempre activo y energico segundo comandante parecia un alma en pena, picoteando la comida sin todavia llevarsela a la boca. Finalmente, decidio masticar algo, pinchando un trocito de alimento para, cansado y sin ganas, tragarlo despacio y casi sin saborearlo. Habia perdido el apetito por primera vez en mucho, mucho tiempo.

-Ace... - Una voz madura lo llamo temerosamente, no dignandose todavia el segundo comandante a levantar los ojos del plato. -Eh... ¿Estas bien?-

-¿Ah?- Exclamo cansado el muchacho, dedicandole una miradita de revision por fin a aquel pirata barbudo, amante de los acertijos, que habia decidido preguntar por su estado. Le recordaba a Ifára, se dijo con desanimo, siendo gracias a el que habia descubierto que la muchachita era mucho mas inteligente de lo que parecia. -Oh, si... estoy bien.- En realidad, ahora mismo todo le recordaba a Ifára. Maldita sea. -Estoy perfectamente... ¿Por que?- Ni el mismo sabia a que venia su reaccion y palabras poco amistosas, dedicandole a aquel tipo de barba frondosa una miradita combativa. -¿No lo parece?- Dijo, notando por dentro unas ganas incipientes por batallar con quien fuera y desahogar la cabeza.

-No he dicho eso.- Rapidamente, aquel pirata maduro se defendio, negando con la cabeza al comprobar que, definitivamente, al joven comandante le ocurria algo. -Solo he preguntado.-

-Ah... vale.- Y es que Ace no podia ponerse a pelear con ese amable hombre sin ton ni son, se dijo, regresando la mirada perdida y distraida hasta su plato. Nuevamente, se sumio en un profundo mutismo pensante.

-Ehm, Ace... - Otro tripulante abrio la boca, revisando rapidamente las palabras que pronunciaria a continuacion. No querian enfadar al temible Ace, que lo conocian demasiado bien y solia, casi siempre, volcar la tristeza o malestar en la rabia sin sentido. -¿No te gusta el desayuno?- Cuestiono por fin, sonriendo falsa e inseguramente. El resto de compañeros cercanos esperaron la respuesta del muchacho, tragando saliva algunos con dificultad.

-No tengo hambre... - Se limito Ace a suspirar, jugueteando con su comida mientras la analizaba largamente.

Como primera respuesta, sus cercanos compañeros de desayuno contuvieron el aliento, inclinando sus espaldas sobre la silla incredulos de semejantes palabras.

-¿En serio?- Pregunto otro de ellos, no pudiendo evitar el tono confuso y estupefacto.

-Si.- Contesto Ace seca y concisamente, chasqueando la lengua con desanimo y molestia.

Una exclamacion ahogada ocupo la garganta de los presentes casi a la vez.

-Tu... ¿No tienes hambre?- Y es que por mas que lo estuvieran viendo, no podian creerlo, analizando al joven pirata como si sufriera algun tipo de enfermedad incurable y mortal.

-No, no tengo.- Contesto Ace, elevando la mirada de sobre su plato. Observar las expresiones incredulas y anonadadas para con su persona fue la gota que colmo el vaso, provocando que el muchacho no pudiera evitar cerrar los ojos un segundo con frustracion total. -Agh... me largo.- Dijo despreciativo y de mal humor, alejando el plato de frente a si mismo sin mucho cuidado y ruidosamente. -Que os den.- Y de semejante manera desagradable, el joven Ace se levanto de la silla, arrastrandola sobre el suelo un poco antes de incorporarse y comenzar a caminar con aquel aura oscura y decaida rodeandole por completo.

Como respuesta, los otros se limitaron a permanecer en silencio, observando vigilantes al segundo comandante alejandose de la mesa sin apenas haber comido nada y de lo mas extraño.

Tras un silencio tenso y pensante adueñandose de aquella zona de la mesa abarrotada, el pirata barbudo y mayor se encogio de hombros, regresando la atencion a su desayuno para devorarlo.

Los otros decidieron hacer exactamente lo mismo.

(Cambio de escena)

-Uh... - Fue lo unico que Thatch pudo decir en un principio, analizando curioso e incredulo el estado de animo de evidente depresion violenta de su amigo y compañero.

-Ey... - Se limito Ace a exclamar como contestacion, tragandose un bufido molesto al comprobar que, incluso Thatch, le andaba analizando de pies a cabeza como si acabara de bajar de una nave espacial. -¿Que hay?-

-Pues aqui... - Dijo el cuarto comandante, tratando de mantener una sonrisa graciosa de total ignorancia para con la actitud de notable malestar del otro. Se encogio de hombros, tirado como estaba sobre la barandilla del barco peligrosamente cerca de precipitarse al mar. Sin embargo, era de grandes reflejos y buen equilibrio, no andando ninguno preocupados por el precario lugar que habia decidido como asiento aquella mañana el cuarto comandante. -¿Y tu?-

-Aqui.- Contesto Ace, dedicando una miradita evasiva y rapida a los alrededores. En realidad, habia estado buscando a Thatch expresamente durante casi una hora, actuando como si esto no hubiera ocurrido y el encuentro fuera por casualidad. Ace siempre seria demasiado orgulloso. -Eh... ¿Has desayunado ya?-

-Aja... - Thatch supo rapidamente que a su amigo le pasaba algo, que lo conocia demasiado bien, optando por no ir de investigador ni metomentodo. Si Ace queria confesarle sus problemas, lo haria por su cuenta.

-Oh, bien... - Dijo Ace con una sonrisita nerviosa y rapida, llevandose una mano hasta la nuca para mesarse el cabello, costumbre que tenia cuando algo lo incomodaba. Ante semejante movimiento conocido, el cuarto comandante se recompuso sentado sobre la barandilla, admirando a su compañero con expresion atenta, pero relajada. -Mmh... oye... - Continuo el joven Ace, pareciendo que realmente le costaba un poco pronunciar lo que diria a continuacion. -¿Te apetece bajar al pueblo y hacer un poco el gamberro?- Y es que lo que mas necesitaba el ahora mismo era evadirse del barco y olvidarse de Ifára durante, al menos, unas cuantas horas.

La sonrisa de Thatch se ensancho aun mas, saltando felino desde la barandilla para posicionar los pies directamente sobre cubierta con un ruido sordo.

-Desde luego, pequeño Ace.- Y es que no habia cosa que le gustara mas al cuarto comandante que las juergas y el salvajismo, aunque fueran a primera hora de la mañana.

Satisfecho con semejante reaccion y respuesta, el joven Ace le paso un brazo complice al otro tras los hombros, palmeando su espalda amplia con algo de fuerza mientras comenzaban a caminar.

Thatch no era de charlas profundas, si no mas bien de acciones directas. Para las conversaciones reveladoras siempre tendrian a Marco.

Y asi, ambos jovenes y asalvajados piratas se largaron de su barco, dispuestos a comenzar algun buen lio por tierra firme.

(Cambio de escena)

Ya habia pasado incluso la hora de comer, y Ace no aparecia por ninguna parte.

Entre preocupada y tristona por su ausencia, de la que se sentia ella terriblemente culpable ahora, la muchachita Ifára continuo con su tarea en silencio total, perdida en sus propios pensamientos mientras recogia los trastos y platos sucios que plagaban el ahora desierto comedor.

No habia visto a Ace desde por la mañana, llevando ya varias horas desaparecido.

Como Thatch no estaba e Ifára conocia al segundo comandante cada vez mas, razono deprisa que ambos debian haberse largado a la fuga, dispuestos ¿Como no? a destrozar y poner patas arriba cada sitio que pisaran fuera del barco. Eso era lo que mas la preocupaba, la posible reaccion de Ace tras aquella discusion que habian mantenido, que lo sabia impulsivo y con una peligrosa tendencia a volcar sus problemas y tristeza emocional en el gamberrismo.

Si al menos le diera por abrirse un poquito mas, se dijo ella internamente, esa solucion no seria tomada por el tan a menudo.

Para colmo de males, una vez recuperada del arrebato sentimental e inestable que le habia dado, Ifára se sentia horriblemente culpable ademas de insegura, no sabiendo ya que creer ni en que, o en quien. Queria pensar que estaba siendo paranoica y que todo en realidad andaba sobre ruedas. Queria reprenderse a si misma duramente por no aceptar que, finalmente, las cosas marchaban perfectamente por mucho que le costara creerlo que, para una vez en tantos años que estaba comenzando a ser feliz, tenia ella que estropearlo todo.

Sin embargo, Ifára no se sentia tranquila por muchas culpas que cargara a proposito sobre sus espaldas, gritandole aquella vocecita, su intuicion, que sus sospechas tenian sentido.

-Bueno, ya esta bien.- Dijo de pronto Dadou con algo de dureza y mal humor, aporreando la mesa que andaban recogiendo en aquel preciso instante para sacar a la otra de sus pensamientos. -¿A ti que te pasa?-

-¿A mi?- Contesto Ifára, levemente confusa debido al haber sido despertada de sus reflexiones con semejante rudeza. -Nada.- Y sin mas, suspiro larga y cansadamente, encogiendose de hombros con desgana para recoger entre las manos mas platos y cubiertos.

-¡Que mentirosa tan horrible!- Dadou chasqueo la lengua, dedicando a su compañera de trabajo una miradita entre reprochadora y preocupada. -Llevas todo el maldito dia en silencio total y con la mirada perdida, como uno de esos cachorritos abandonados de la calle ¿Vas a decirme que te pasa?- La joven rubia y delgada se llevo las manos a las caderas con actitud reprendedora y autoritaria, observando analitica como la otra continuaba su tarea sin mucha atencion.

-No.- Fue la respuesta final de Ifára, que no andaba ella ahora con ganas de confesiones ni charletas emocionales.

-¡Descarada! ¡Jah!- Y con un movimiento chulesco de cabeza que hizo ondear su melena clara, Dadou regreso tambien manos a la obra, refunfuñando un tanto con molestia y arrancandole a Ifára una risita inevitable.

-No te enfades conmigo, Du... - Casi suplicante, algo perdida todavia en su cabeza sin embargo, la joven Ifára dedico una miradita de ruego a su amiga, pensando que lo ultimo que queria ahora era que Dadou se enfadara con su persona. -Es solo que... Ahora no me apetece.- Dijo, encogiendose de hombros tristonamente.

-Ya... - Dadou relajo la postura, suspirando tranquila al notar que su estrategia no habia funcionado como planeo y que Ifára no parecia dispuesta a confesar. -Suponia que era eso, pero ¡Oye, tenia que intentarlo!- Exclamo la joven Dadou mas sonriente y calmada, analizando a su tristona compañera de reojo. -Anda, anda... ven aqui.- Y sin esperar respuesta, le paso un brazo fuerte y sorpresivo a traves de los hombros estrechos, apretando a Ifára contra si misma con facilidad y fuerza en un abrazo aplastante de hermana protectora.

-¡Du! ¡Haras que lo tire!- Exclamo la muchachita en cuanto se vio presa y tironeada, agarrando con fuerza los cacharros sucios que tenia entre las manos.

-¡Silencio, ingrata!- Ignorando sus palabras, Dadou la abrazo con cariño asfixiante y maternal, palmeando la cabecilla de la otra un par de veces. -Ale, ya es suficiente. Se supone que estoy molesta contigo por no confesarme tus secretos.- Pero por su actitud de evidente diversion, Ifára supo rapido que aquello era mentira, liberandola finalmente la joven esclava Dadou de su abrazo.

-Picajosa.- Y sin mas, Ifára le saco la lengua con gracia, arrancandole a la otra una expresion de actuada indignacion. -Voy a llevarme esto.- Dijo la muchachita con una risita antes de que su compañera pudiera reprocharle nada, cargando con aquellos platos y cubiertos hasta la puerta del comedor con la intencion de devolverlos a la cocina para lavarlos despues.

-¡Que maleducada eres!- Escucho a Dadou gritandole aquello con diversion, limitandose a no darse ni la vuelta mientras una sonrisa pequeña asomaba de sus labios. Dadou siempre la ponia de mejor humor, penso mas animada, abriendo la puerta del comedor para salir de alli y llegar hasta la estancia culinaria y acogedora.

Cerro tras de si con cuidado y cargando con su mercancia, topandose con la enorme tranquilidad silenciosa que la hora de la siesta dotaba al colosal y casi siempre ajetreado Moby Dick. El pasillo desierto la calmo un tanto, que eran agradables para ella los ambientes solitarios de vez en cuando, recapacitando mientras caminaba rapida pero sigilosa que Joan-Marie debia estar ahora mismo, tambien, dormitando por ahi o bien vagueando por cubierta.

Giro la primera esquina para llegar hasta la cocina, cuando sintio un agarre fuerte apresar su antebrazo ocupado sin ningun cuidado.

Lo que Ifára apenas pudo analizar por el susto como una mano alrededor de su piel tiro de ella con bastante facilidad, provocando que diera un traspies y estuviera a punto de caerse. Evidentemente, los platos y cacharros se le escurrieron de las manos, estrellandose contra el suelo ruidosamente mientras que Ifára, debido a aquel tiron sorpresivo que la comenzaba hacer presa de un estado de panico, era estampada por el atancante en cuestion contra la pared de madera.

El choque provocado le dolio como mil demonios, no pudiendo contener un quejidito de daño y que el miedo aumentara cuando sintio, aterrada y de lo mas desconcertada, que el agarre se convertia en doble y en ambos brazos, evitando asi que pudiera deslizarse de la opresion y darse la fuga rapida.

Confusa y asustada, Ifára elevo la cabeza un tanto, presa contra la pared, topandose para su horror total con la imagen de una Circe que no parecia demasiado contenta, precisamente.

Veloz, la chiquilla se revolvio bajo el agarre de la otra, logrando tan solo que aquella morena fuerte que la sacaba mas de una cabeza apretara sus dedos alrededor de los brazos de la otra, estampandola nuevamente contra la pared con violencia.

Entonces, Ifára ahogo otro quejido de dolor, permaneciendo estatica y con la respiracion agitada para cerciorarse de que huir, en este caso, no seria posible.

-No te lo voy a perdonar.- Dijo Circe con la voz baja y amenazante, mirandola directamente a los ojos bicolores mortalmente seria y segura de si misma. Repentinamente, libero uno de los antebrazos de Ifára, comenzando a señalarla con toda su firmeza y peligrosidad. -¿Me oyes? Lo de hoy no pienso perdonartelo.- Por instinto, Ifára trato de liberarse del agarre de nuevo, que sabia que Circe no dejaria las cosas tal cual, sobretodo teniendo en cuenta que, seguramente, habia estado esperando el momento oportuno para asaltarla de semejante manera, consiguiendo tan solo que la hermosa morena la aplastara de nuevo contra la pared con facilidad y la acogiera, con fuerza, de la mandibula.

Sus miradas se cruzaron durante un par de tensos y largos segundos, con la expresion asustada de Ifára y la combativa y seria de Circe.

La odiaba. Circe la odiaba hasta las entrañas, adivino Ifára, estando ahora mas segura que nunca de semejante problema peligroso. Podia verlo en sus ojos.

Sin esperar mucho mas, la esbelta y salvaje mujer elevo una mano con velocidad, dejandola caer fuertemente sobre la mejilla de Ifára, abofeteandola con violencia. Debido al impacto, que Circe tenia mas poder fisico del que parecia, la muchachita salio levemente despedida hacia un lateral, siendo velozmente liberada por el agarre de la otra para caerse al suelo. Gracias a sus buenos reflejos, Ifára apoyo las manos sobre la superficie justo a tiempo, no pudiendo evitar dar un respingo doloroso cuando se percato, comenzando a llorar en silencio y sin quererlo, de que se habia cortado la palma de la mano y una rodilla debido a haber caido justo sobre la porcelana rota y cortante de los cacharros que antes portaba.

Ifára se quejo llorosa y dolida, echandose rapidamente hacia atras para evitar mas heridas y apoyarse, por puro instinto, sobre la pared de madera, llevandose las rodillas hasta el pecho como proteccion impulsiva de gacela apresada por la leona.

Ahora que habian pasado un par de segundos, la chiquita se cercioro de que la mejilla golpeada le dolia como el infierno, ardiendo tortuosa mientras Circe se limitaba a contemplar, altiva y firme, la escena que se desarrollaba a sus pies.

Ifára se meso la mejilla herida con dolor y total malestar, que se sentia perdida y sin esperanza. De repente, noto algo calido y liquido gotear ligeramente hasta su hombro y entre sus dedos, llevando la mano sana frente a sus ojos. Era sangre, se dijo Ifára desconcertada del todo, dandose cuenta aun confusa y aterrada que el golpe le habia hecho un corte sobre la mejilla dañada.

-Mierda.- Mascullo Circe en cuanto vio aquella herida en la cara de la muchacha ovillada a sus pies, observandose ella misma su propia mano. El anillo algo pesado que portaba sobre el dedo anular habia sido el culpable de aquel corte en la piel fina, chasqueando la lengua la hermosa morena al recapacitar que seria mas dificil excusar una herida en la cara que las demas, puesto que el resto habian sido hechas debido a la caida de la muchacha. -Que mala suerte, olvide que lo llevaba puesto.- Y sin mas, Circe se encogio de hombros, dedicando una mirada sobre Ifára que causo que esta diera un botecito y se apretara aun mas contra la pared, temiendo mas que nunca el recibir una inminente paliza o bien el ser asesinada, que ahora mismo aquella peligrosa mujer no parecia estar dispuesta a andarse con juegos de ningun tipo. -No me mires asi.- Contesto en cuanto analizo la expresion llorosa de Ifára, llevandose las manos hasta las caderas con altivez. -Si fuera por mi, te daria la paliza de tu vida y te haria tragar los restos de la porcelana.- Y de tan solo imaginar semejante cosa, la garganta de Ifára se contrajo con dolor, pensando lo terrible que seria el tener que tragarse, de verdad, los trozos cortantes de los platos rotos. -Pero por desgracia, no puedo hacer eso.- Se encogio de hombros, mas calmada y tranquila que antes, demostrandole a la otra que andaba de lo mas acostumbrada a acciones violentas semejantes. -Si lo hiciera, Ace me arrancaria la cabeza, sin duda. Tendre que quedarme con las ganas.- Ifára ahogo un sollocito, mesandose ahora la mano cortada que estaba sangrando demasiado para poder permanecer tranquila. Los cortes eran profundos, pero no graves, asustandose sobretodo por el brotar de la sangre y las palabras de la otra, que no apelaban a la calma, precisamente. -¿A que esperas?- Repentinamente, Circe la analizo con desprecio, elevando una ceja mientras la miraba en pie. Dio un paso atras, aumentando el espacio y distancia entre ellas, causando que Ifára diera otro respingo por el movimiento sorpresivo. -Largate. Desaparece de mi vista.- Y para despertar a la otra de su miedo, dio un pisoton fuerte y ruidoso sobre el suelo, causando que la muchachita no se lo pensara dos veces y se levantara como un resorte. -Huye, que para eso eres una esclava.- La leccion ya habia sido impuesta.

Obediente, que no pensaba quedarse alli bajo ningun concepto, la joven Ifára se agarro la mano pequeña y herida, ignorando el dolor de su rodilla y mejilla cortadas para escabullirse corriendo del pasillo hasta cualquier otro lugar, lo mas alejadamente posible de aquella mujer en todo el barco.

Superior y orgullosa de si misma, Circe observo altiva en su posicion como Ifára desaparecia de la escena silenciosa y rapida como un ratoncito.

(Cambio de escena)

A Ace, al final, el dia se le habia pasado volando.

Como bien pretendia desde el principio, a lo que se dedicaron tanto el mismo como Thatch fue a hacer el gamberro y el animal, destruyendo y armando barullo por cada lugar que pisaran. Bebieron de vez en cuando, pero no demasiado, que lo ultimo que Ace pretendia ahora mismo era entrar en un estado borracho que le hiciera deprimirse debido a la situacion tensa con Ifára, limitandose tan solo a permanecer sobrios pero sin demasiado autocontrol.

Se apalizaron por ahi con mas bandidos y malos chicos que, como ellos, se habian dejado llevar facilmente por el arrebato sin sentido que tan solo podrian conocer los delincuentes juveniles de quince años. Ni Ace ni Thatch tenian quince años, pero actuar como tal a veces les sentaba a las mil maravillas, decidiendo seguir de mala manera si les venia en gana o bien, simplemente, ignorarlo todo.

Tampoco fue para tanto, sabia Ace, que podrian ser muy gamberros pero hasta ellos tenian sus limites y no pensaban, asi sin mas, matar a alguien o bien herirlo de gravedad.

Con algo de esfuerzo, el cuarto comandante logro con sus bromas y acciones que el otro se evadiera de sus problemas desconocidos para el, pero que sabia que existian puesto que se conocian desde hacia demasiado, logrando maravillosamente que Ace actuara tan salvaje y divertido como solia ser casi siempre. Llegaron, incluso, a flirtear con algunas jovencitas por puro capricho y ganas de hacerlo sin necesidad de que las cosas se volvieran feas o comprometidas, arrancandoles a las muchachas aludidas o bien alguna risita agradecida, o bien expresiones incomodas y avergonzadas. Estas ultimas eran las mas divertidas, se dijo Ace.

Comieron por ahi como mejor pudieron y, pronto, llego la noche, sorprendiendoles a ambos su velocidad de aparicion puesto que las horas parecian haber estado corriendo una maraton. Para cuando quisieron darse cuenta, empezaba a ser de madrugada, decidiendo que era hora de volver al barco velozmente antes de que comenzaran a echarlos demasiado de menos, no fueran a liar problemas tambien con su propia tripulacion.

Ante la idea de que alguien se preocupara por su desaparicion sin avisar, Ace no pudo evitar comenzar a sentirse, de nuevo, cada vez mas desolado durante el camino hacia el gigantesco Moby Dick.

Simplemente, se acordo de Ifára.

Entonces, Ace noto aquel cansancio y malestar, la pesadez, debido a no saber ahora que hacer con ella. Permanecio en silencio durante la caminata nocturna, sumido de repente en un mutismo pensante, y Thatch decidio no preguntar nada y dejarlo estar. Ace se dijo con preocupacion como diablos reaccionaria Ifára al verle tras tanto lio y tantas horas desaparecido, sabiendo con miedo incluso que tendria tarde o temprano que compartir techo ya que, al fin y al cabo, hacian vida en la misma cama y habitacion.

No la entendia en absoluto aunque lo intentaba, de verdad lo hacia, pero ella no parecia estar dispuesta a reconocer el esfuerzo ni, tampoco, a permitirle ser comprendida. Sabia que estaba celosa porque Ace tambien lo era, pero ¡Diablos! ella era demasiado insegura, penso el joven comandante mientras subian ya la enorme rampa para llegar hasta la cubierta del navio, acompañado de un Thatch igual de silencioso.

Las acusaciones de Ifára carecian de sentido, se dijo Ace, notando de repente que una parte de su propio cerebro parecia, extrañamente, estar en total desacuerdo con aquella afirmacion.

Se asusto incluso de si mismo, sacudiendo suavemente la cabeza para acallar aquella zona de su conciencia que le llamaba mentiroso de repente, asegurandose Ace internamente que el siempre supo lo que queria, como y cuando. Lo achaco a la discusion y las palabras de la niña, que habian despertado tambien su propia inseguridad, tragandose un bufido incluso cuando analizo desde cuando ella lo estaba volviendo tan loco y tan confuso.

Ifára le estaba suavizando y volviendo un sentimental, de eso no cabia duda, pero no le habia disgustado la transformacion nunca...

Hasta ahora, que lo estaba desconcertando dolorosamente.

-¡Vaya por Dios!- Exclamo de repente Thatch con total animacion, provocando que Ace saliera de sus pensamientos y se cerciorara de que andaban ya por la cubierta y el no se habia dado ni cuenta. -¡Dichosos los ojos que te miran, mi amor!- Con un cantico burlon, el cuarto comandante abrio los brazos mirando hacia el frente, causando que el otro lo imitara para toparse con la imagen cercana de un pequeño grupo de tripulantes. Sentados alrededor de uno de aquellos barriles que solian utilizar como mesa, Marco y algunos compañeros analizaron a los recien llegados, riendo la mayoria por las palabras jocosas de Thatch dedicadas claramente al primer comandante.

-Dichosos los que os ven a vosotros... - Contesto Marco entre divertido y reprendedor, no pudiendo evitar revisar el aura decaida que rodeaba al joven Ace. -¿Donde os habiais metido?-

-Aqui el amigo y yo... - El cuarto comandante señalo con un pulgar a un ahora deprimido Ace, comenzando ambos a acercarse hasta el grupito de trasnochadores sentados que parecian haber sido interrumpidos en medio de una partida de cartas. - ... hemos decidido pasar un divertido y adorable dia en el pueblo.- Y tan chulo como solo el podia ser, Thatch rapido se hizo un hueco, sentandose en el primer lugar libre que encontro para internarse en la reunion nocturna de piratas.

-¿Adorable?- Cuestiono Marco con total escepticismo, dedicandole al segundo comandante una miradita de reojo.

-Bueno... algo asi.- Se limito Ace a contestar con una sonrisilla rapida, observando como comenzaban a hacerle un hueco sus compañeros a el tambien. No queriendo ser descortes, ademas de no encontrar todavia el valor ni las ganas de enfrentarse con Ifára, el muchacho acepto el ofrecimiento gustosamente, acomodandose en el grupo de machitos de mar bastante desanimado todavia.

-Adorable seguramente signifique delictivo.- Exclamo un pirata algo mayor con una carcajada convencida, mirando a todos sus compañeros. -Con lo que sois vosotros dos, extraño se me hace que el pueblo no haya acabado ardiendo o algo similar.- Y divertidos con aquello, la gran mayoria de los presentes, incluido Thatch, rieron completamente de acuerdo.

-Espero que no os hayais excedido... - Por su parte, Marco no sono tan divertido, decidiendo igualmente que Ace no parecia ahora mismo en su mejor momento para echarle ninguna bronca. -Ya tenemos suficiente mala fama como para acrecentarla.- Y se encogio de hombros, resignado con la idea y diciendose que, por una vez, tampoco pasaba nada por dejarlos hacer sin vigilancia.

-No te preocupes, la llama del colega aqui presente no parece hoy muy peligrosa... - Dijo Thatch sin mas, palmeando fuerte y molestamente la espalda amplia de un Ace silencioso y meditabundo, aludiendo claramente a su serio estado de animo. Como respuesta, el joven comandante se limito a suspirar, dedicandole a su amigo jocoso una miradita de advertencia que no pasaria a mayores.

-Y vosotros ¿Que haceis por aqui?- Cuestiono Ace de repente, incomodo al saberse de pronto el centro de atencion de la reunion nocturna.

-Nos toca guardia esta noche.- Marco se encogio de hombros resignadamente, consiguiendo que el resto de presentes asintieran entre molestos y seguros con el cometido.

-Ah... claro.- Ace ya se habia esperado semejante respuesta, que habia preguntado por decir algo que evitara la atencion sobre su actitud extraña, cruzandose de brazos sobre el barril que hacia de mesa en cuya superficie todavia andaban desparramadas algunas cartas.

-¿Que ocurre?- Pero el primer comandante no pensaba abandonar las cosas tal cual estaban, cuestionando al otro preocupada y seriamente.

-¿Eh?- Contesto Ace con fingida confusion, observando que todas las miradas de los presentes se encontraban clavadas sobre su persona. -¿A mi?- Evidentemente, se referian a el.

-Aja.- Asintio un pirata de barba desaliñada y aspecto salvaje, mostrando entre los labios como uno de sus dientes brillaba por ser de viejo cobre.

-A mi no me pasa nada.- Ace chasqueo la lengua, dedicandoles una miradita molesta a cada uno de sus compañeros. -Estais todos muy cargantes hoy con la preguntita de los cojones... - Pero por sus palabras desagradables y actitud cansada, Ace se estaba descubriendo a si mismo cada vez mas.

-No somos nosotros los que llevan todo el dia danzando como un alma en pena y ladrando al primero que se acerca.- Dijo Marco serio y convencido, pero preocupado, sabiendo Ace que nunca podria engañarlo facilmente ademas que no fue jamas un buen mentiroso.

Nuevamente, todas las miradas se posicionaron sobre el, expectantes.

-Yo... - Ace trago saliva, incomodo y notandose flaquear un tanto, tensandose sobre el asiento con inseguridad. -Estoy bien.- Dijo finalmente, suspirando cansado y demostrandoles, una vez mas, que mentia descaradamente.

-Sabes que puedes contarlo ¿Verdad?- Pero Marco no estaba dispuesto a permitir que uno de sus queridos hermanos sufriera en silencio, que llevaba aquel instinto de cariño familiar grabado a fuego sobre el alma.

-Si, si... es solo que... - Dijo Ace con total confusion y debatiendose internamente, que desahogarse con sus camaradas nunca se le habia hecho tan dificil. Hablar de sentimientos y emotivismos semejantes nunca habia sido su costumbre, precisamente. -Que no es sencillo.- Le dedico Ace a Marco una miradita veloz de evidente significado, arrancandole al primer comandante un suspirito serio.

-Ellos son tu familia, tambien.- Y es que Marco adivinaria cada cosa que se propusiera, sabiendo que el problema supuesto de Ace en cuanto a confesarse era la presencia de terceros. -Somos todos hermanos.-

-¿Desde cuando hemos tenido problemas para charlar, Ace?- Cuestiono otro de los tripulantes, tan preocupado como el primer comandante a la vez que algo dolido por el repentino secretismo de Ace.

-Pareceis un grupo de marujas chismosas... - Contesto el segundo comandante con un chasquidito de la lengua, sonando su acusacion divertida incluso, conteniendo la emocion que habia despertado por dentro de el aquellas palabras ultimas de confianza.

-¡Eres el tripulante mas joven que tenemos en el barco!- Exclamo aquel pirata con diente de cobre, sonriendole animado y bruto como era.

-Oye.- Se quejo Thatch ante la idea de la edad, que tampoco era el tan mayor, logrando ser ignorado olimipicamente.

-Es normal que cuidemos de ti.- Marco continuo, carraspeando rapidamente al comprobar que se habia permitido el ser demasiado emotivo en presencia de los demas. -Sobre todo teniendo en cuenta que estas chiflado.-

-Nah... eso no ha tenido gracia.- Contesto Ace decaidamente, notando que la defensa que guardaba el secreto comenzaba a flaquear peligrosamente.

-Ahora dinos, pequeño Ace... - Thatch, sentado a su lado, le paso un brazo complice y fuerte a traves de los hombros levemente hundidos, zarandeandole un par de veces sin mucho cuidado. -¿Que es lo que atormenta a esa cabecita hueca tuya?-

Y Ace abrio la boca, dispuesto a responder, para volver a cerrarla un segundo cuando se topo con la mirada atenta y paternal, incluso, de todos los presentes.

Era complicado porque no estaba, aun a dia de hoy, acostumbrado a semejantes conversaciones ni confesiones.

-Yo... - Titubeo el segundo comandante, logrando que el resto esperaran pacientemente sus palabras. -Es que... - Ace bufo, llevandose una mano tras la nuca para mesarse el cabello de aquella zona.

-¿Si?- Cuestiono Thatch, tan sonriente y divertido como era su costumbre.

-Es por Ifára.- Ya esta, Ace habia confesado, dejando caer cansadamente los brazos cruzados sobre la superficie del barril para mirarlos con atencion.

Semejante secreto consiguio carcajadas y risas de sus compañeros, que parecian haber esperado algun tipo de problema peliagudo o extraño.

-Asi que ¡Era eso!- Exclamo uno de los presentes, pareciendo incluso enternecido con la confesion del joven e incomodo Ace.

-¡Crei que seria algo grave!- Rio otro, codeandose con el tipo mas cercano con compañerismo y gracia. -¡Y resulta que solo es un lio de faldas!-

-Bah, ya basta... - Dijo Ace bajo y avergonzado, que comenzaba a sentirse como un idiota por andar preocupado por ello sin poder evitarlo.

Sin embargo, Marco, que era el unico que habia permanecido serio y respetuoso, se inclino ligeramente sobre el barril hacia el joven comandante, dispuesto a continuar la charleta para aplacar la preocupacion de su amigo.

-¿Y bien?- Le cuestiono atento, logrando que el resto de los presentes dejaran las bromas divertidas y calmadas. -¿Que ocurre con ella?- Marco, siempre esforzandose por ser tan comprensivo.

-Es que... - Y ahora que Ace habia confesado, no pensaba callarse de pronto, deshaciendo la postura cruzada de brazos para palmear la mesa una suave vez. -No se que la pasa. Esta rara... - No se le ocurria definicion mejor, encogiendose de hombros y comprobando que, de repente, tenia toda la antecion de cada uno de los escasos tripulantes.

-Uh... es que las mujeres son raras, jovencito.- Salto un pirata mayor convencido de si mismo, logrando un asentimiento de los demas.

-Ya pero... no se.- Ace suspiro, no quedandose tranquilo con semejante respuesta. -Lleva un par de dias que solo busca discutir conmigo... Solo han sido un par de dias, pero me confunde.-

-Vaya... - Se limito Marco a decir por el momento, permitiendole hablar al otro para conocer el resultado real de su problema sentimental.

-Ayer, incluso me llamo mentiroso.- Exclamo Ace indignado, palmeandose el pecho un par de veces. -Yo no soy ningun mentiroso... - Y los presentes negaron, empaticos con los lios de mujeres como solo los hombres pueden ser entre ellos. -Dijo que no la queria, que me iba con otras, que no se que... - Y es que eso le habia dolido en su orgullo a pesar de todo, sintiendose de lo mas respaldado y con la razon de su parte ante tanto compañero atento y comprensivo.

-¡Oh! ¡Asi que, esta celosa!- Estallo uno de los tripulantes, analizando la cuestion entera finalmente.

-¡Si!- Y Ace asintio convencido y veloz, mirando a aquel que habia hablado durante un par de segundos. -Esta celosa, pero se esta pasando... Desde que estoy con ella no me he acostado con otra mujer... ¡Ni siquiera un beso!- Ace bufo, dejandose llevar facilmente por el ambiente complice. -Hago todo cuanto puedo para que sea feliz ¿Sabeis? ¡Incluso estoy tratando de cambiar un poco!- Y hasta indignado el joven comandante chasqueo la lengua, teniendo ya toda la seria atencion del resto de sus compañeros.

-Cierto.- Exclamo Thatch, poniendose rapidamente de su parte y habiendo sido uno de los primeros en notar el esfuerzo que hacia su amigo. Al fin y al cabo, todos eran hombres y, evidentemente, se pondrian unos de parte de los otros al igual que harian tambien las mujeres. Quien llevara la razon en realidad era indiferente.

-Si, todos lo hemos notado.- Exclamo otro tripulante, asintiendo convencido y seguro de sus palabras.

-Pues eso... Estoy tratando de ser mas suave, considerado, atento y todas esas malditas cosas solo para hacerla feliz... - Dijo Ace, frustrado y sintiendose del todo incomprendido para con la muchachita.

-¡Vamos! Lo que querria cualquier mujer.- Uno de los piratas exclamo aquello, notando el incluso la indignacion de su joven compañero.

-¡Exacto! Solo quiero hacerla feliz. Ni siquiera me veo con otras mujeres y podria hacerlo... - Dijo el segundo comandante, recordandose a si mismo que Ifára era una esclava y una infidelidad no le pareceria a nadie asunto que cuestionar o tomar en serio. -Pero ella me lo agradece llamandome mentiroso y buscando bronca conmigo... - Ace golpeo la superficie del barril un tanto enfadado, no siendo sin embargo demasiado ruidoso o furioso, tan solo frustrado y dolido.

-¡Que desconsiderada!- Estallo otro tripulante, logrando un asentimiento general a excepcion de Marco, que permanecia sereno y atento. -Todas son iguales.- Aquel pirata suspiro entre resignado y molesto mientras todos parecian completamente de acuerdo.

-Eso es cierto... - Dijo otro convencido, logrando la atencion del resto durante unos momentos. -Siempre estan con su "yo hago", "yo te di", "yo dije"... ¡Pero nunca tienen en cuenta lo que su hombre hace por ellas!-

-Lo que pasa es que yo me lo callo ¿Sabeis? Si yo hago algo por ella, no tengo por que jactarme del logro ¿Entendeis?- Aunque ahora mismo lo estaba haciendo, se dijo Ace, llegando a la conclusion de que estaba en compañia masculina y complice y que, por tanto, no ocurria nada.

-¿Y has probado a comprenderla?- Por fin, Marco hablo, inclinado sobre la mesa improvisada. Un silencio extraño se adueño del ambiente, analizando el primer comandante al joven Ace entre inquisitivo y preocupado, logrando el desconcierto total de todos los presentes por semejante pregunta.

-Claro... - Salio Ace en su propia defensa, asintiendo un par de veces rapidas. -Claro que he tratado de comprenderla, pero no puedo.- Y finalmente, se encogio de hombros con dolida resignacion, logrando tan solo que la mirada de Marco se volviera bastante desconfiada. -Ella no parece dispuesta a dejar que la comprenda.-

-¿Veis? Todas iguales.- Exclamo convencido aquel pirata, que era el que mas estaba participando en la conversacion a parte del propio Ace, bufando molesto e indignado.

-Las mujeres no estan hechas para ser comprendidas... - Thatch decidio tambien hacerse notar, saliendo con su filosofia de gran mujeriego y amante incondicional del genero femenino. - ... si no queridas... Algun cerebro dijo eso alguna vez... - Repentinamente, se llevo una mano al menton con actitud pensante, suspirando resignado al cerciorarse de que no recordaba el nombre del autor de dicha frase. -Ahora no recuerdo quien, pero estoy totalmente convencido de sus palabras.-

-¡Pero si quererla, la quiero!- Estallo Ace, mas convencido de aquella afirmacion que de ninguna otra cosa en el mundo. -Mi problema no es ese... es ella, que esta rara y no se que hacer. Esta enfadada conmigo sin ninguna razon y soy yo el que sufre las consecuencias ¿Sabeis? No es agradable... - Ace suspiro, llevandose una mano hasta la frente para mesarsela confuso y perdido, que aquellos asuntos aun a dia de hoy se escapaban de su entendimiento la gran mayoria de las veces. -¿Que puedo hacer?-

Un silencio pensante y perdido se adueño de todos los asistentes.

Sin embargo, aquel pirata del diente de viejo cobre se encogio de hombros, comenzando a recoger la baraja de cartas desperdigada para juguetear con ellas.

-Pegale.- Dijo sin anestesia y sin mas, pasandose aquellos objetos de juego de mano en mano. Como respuesta, la gran mayoria de las miradas se clavaron sobre su persona, entre incredulas y desconcertadas.

-¿Que?- Pregunto Ace, no habiendo asimilado del todo semejante palabra. -¡Oh, no! No, Dios... - Y es que no pudo evitar sentirse incluso enfermo en cuanto su cabeza, por si sola, imagino una escena violenta nada agradable, topandose facilmente con que para el utilizar la fuerza bruta con Ifára se le hacia algo imposible y del todo antinatural.

-Pero ¿Que te pasa?- Le cuestiono uno de sus compañeros a aquel que jugaba con las cartas, no entendiendo a que habia venido semejante solucion al problema sentimental.

-Es una esclava ¿No?- Aquel tipo del diente de oro volvio a encogerse de hombros, demostrandoles que para el era lo mas normal y comprensible del mundo. Tras sus palabras, el resto comenzo a debatirse silenciosamente, notandose claramente que comenzaba a hacerse una terrible y confusa division de opiniones totalmente opuestas. -Parece que os hayais olvidado de eso... -

Ace no pudo evitar salir levemente de su atontamiento y malestar tras aquella imagen mental que nunca ocurriria, gracias a Dios, sobre todo cuando observo que los ojos de Marco se clavaban sin compasion sobre aquel tripulante mayor de barba desaliñada.

Las cosas se iban a complicar, Ace pudo saberlo rapido.

-Bueno... es cierto que es una esclava... pero llegar a ese punto... - Sin estar muy convencido, inmunes de momento a la actitud de claro desagrado del primer comandante, el compañero mas cercano hablo sin estar demasiado convencido con una solucion violenta al conflicto.

-Nunca voy a llegar a ese punto ¡Por el amor de Dios!- Dijo Ace convencido e incluso asqueado con la idea, negando con la cabeza firmemente un par de tensas veces.

-¿Por que no?- Pero aquel tipo del diente de cobre y la baraja de cartas no entendia sus palabras, tranquilo y calmado a pesar de lo peliagudo del tema a tratar ahora. -Dices que te llamo mentiroso, que te discute y te echa cosas en cara ¿Verdad?-

-Si, pero... - Sin embargo, Ace fue interrumpido por el otro abruptamente.

-Es evidente que te ha perdido el respeto... - El pirata de barba desaliñada y aspecto salvaje dejo la baraja de nuevo sobre el barril, señalando un par de veces a un joven Ace que comenzaba a sentirse realmente mal. -Y tu se lo has permitido. Yo lo entiendo... - Se encogio de hombros antes de que nadie lo interrumpiera, completamente dispuesto a dar toda su opinion al respecto. - ... es bonita y dulce y te tiene encandilado, nos podria haber pasado a cualquiera. Pero has olvidado que es una esclava, nada mas.-

-Nada mas... - Repitio Marco, mirando a aquel pirata mayor de aspecto salvaje con una expresion de lo mas desagradable.

-No, nada mas. Ella es una esclava, tu eres su dueño... - Termino aquel compañero mayor, ignorante de la actitud extraña y tensa del primer comandante mientras señalaba a un desconcertado y preocupado Ace. -Es simple. Accion, reaccion. Si te esta faltando al respeto y te cuestiona, enseñale que no tiene derecho a hacerte eso.- Y era evidente la manera brusca y salvaje a la que se andaba refiriendo, sonando de lo mas tranquilo ante la idea a pesar de todo.

-Yo no pego a las mujeres.- Contesto Ace entre dientes y de lo mas confuso, no siendo capaz sin embargo de enfadarse con sus propios compañeros, que entendia realmente aquella forma de pensar. Al fin y al cabo, hacia unos meses a el tampoco le hubiera escandalizado semejante solucion violenta, e incluso podria haberla llegado a ver como comprensible. Ahora mismo, sin embargo, Ace era incapaz de considerarlo, si quiera, como un acto posible aunque su vida dependiera de ello.

-Yo tampoco.- Se encogio de hombros aquel pirata del diente de cobre, rebuscando descuidadamente entre los recobecos de su chaqueta desgastada. -Pero estamos hablando de esclavas, no es lo mismo... - Aquel tipo dio un pequeño respingo en cuanto sus dedos se toparon con lo que andaban buscando, sacando finalmente al exterior una vieja y tosca pipa de tabaco.

-¡Claro que es lo mismo!- Dijo Ace antes de que Marco pudiera contestar nada, debatiendose internamente con dureza ante el tema de conversacion cuya cuestion comenzaba a hacersele cada vez mas confusa a medida que avanzaba el tiempo en compañia de Ifára. -Si la golpeo, la reviento, sea libre o esclava.- Los participantes alrededor de la mesa improvisada se sumieron en un silencio tenso, pensante, razonando cada uno las palabras que estaban siendo pronunciadas y formandose una opinion propia en cada cabeza. El asunto era peliagudo, sin duda.

-A ver, Ace... - Dijo el pirata desaliñado de diente de cobre, suspirando cansadamente mientras buscaba su encendedor. -No he dicho que tengas que darle una paliza como un animal ¡Por Dios! Solo... - Logro finalmente dar con aquel objeto llameante, encendiendo su pipa querida para aspirar un par de caladas al humo del tabaco. - ... la proxima vez que te cuestione, abofeteala... Creo que sera suficiente.- Y sin mas, se encogio de hombros.

-Suficiente... - Repitio Marco, cuya mirada para con aquel tipo de diente de cobre se andaba volviendo cada vez mas afilada y peligrosa.

-Veras como no vuelve a hacerlo.- Dijo seguro de si mismo y sus palabras aquel pirata mayor compañero de navio, expulsando despues la sustancia neblinosa de sus pulmones. -O al menos, no lo hara en un tiempo.-

-Marco... - Dijo Thatch en un intento pacificador al comprobar la evidente expresion asesina del aludido, logrando tan solo ser, de nuevo, totalmente ignorado por los presentes.

-No pienso ponerle una mano encima.- Y es que solo imaginarlo le ponia enfermo, que la queria demasiado. -¡Por Dios, no! No puedo.- Nego con la cabeza tensamente, teniendo que llevarse una mano hasta la sien para apretarla cuando, de nuevo, su cabeza comenzaba a formar escenas ficticias nada agradables.

-Como quieras, chico... es tuya, al fin y al cabo, y tu decides como educarla... - El pirata desaliñado compañero de tripulacion no parecio darse cuenta de la expresion cada vez mas furiosa del primer comandante y la dolida del segundo, dispuesto a continuar con la charla didactica. -Pero lo digo por tu bien, Ace. Tal y como estan las cosas, por lo que nos has dicho, te ha perdido el respeto y parece que ha olvidado donde esta su lugar... - Ace empezaba, tambien, a sentirse ofendido, que por mas que tratara de ponerse en el lugar de su compañero no podia evitar defender a la muchachita, hubiera empezado el mismo a criticarla u otro. -Creo que no es tarde para que la pongas en su sitio.-

-Su sitio estara donde yo quiera.- Contesto Ace de mala manera, causando que el otro le observara desconcertado durante un instante.

-Si, por supuesto, Ace... - Asintio convencido, y pudo notarse como algunos de los presentes parecian, sigilosos, realmente de acuerdo con sus palabras. Otros, en cambio, se notaban molestos e incluso furiosos. Como Marco, por ejemplo. -Pero entonces no te quejes de su actitud... - Termino de hablar altivamente, propinandole una nueva calada a su pipa encendida.

-Oh, claro... - En cuanto escucho su tono de voz, cortante, que andaba conteniendo las ganas de gritar, Ace supo que el primer comandante estaba perdiendo la paciencia. Sabia el motivo a la perfeccion, pero meterse en embrollo semejante no seria sencillo ni facil de tratar, mucho menos teniendo en cuenta que el mismo se encontraba ahora de lo mas confuso y molesto. -No te quejes, Ace... Solo golpeala como un jodido animal.- Pero era evidente que sus palabras no andaban dirigidas al joven comandante, probocando que tanto este ultimo como Thatch chasquearan la lengua preocupadamente.

-Yo no he dicho eso.- Salio el pirata de diente de cobre en su defensa, girando la cabeza para contemplar la expresion de ira contenida de un Marco cada vez mas tenso y combativo.

-Claro que si.- Contesto el primer comandante entre dientes, ignorando la manera en que el ambiente se volvia mas y mas incomodo.

-¡Marco, en serio! Yo lo he visto antes, joder... - Aquel tipo desaliñado chasqueo la lengua, buscando la manera de hacer comprender a los mas jovenes e inexpertos en aquellos temas sus razones al respecto. -Me crie en una plantacion y mi familia siempre tuvo esclavos... - Y ante aquello, los ojos de Marco se entrecerraron aun mas. -Tienen que aprender, y solo lo hacen a base de golpes... Accion, reaccion.- Tanto Ace como Thatch observaron con dolor como las manos de Marco se cerraban fuertemente sobre el barril que hacia papel de mesa, seguros ya de que la bomba estallaria de un momento a otro. -Son rastreros y retorcidos... y ellas todavia mas. Si no les enseñas quien manda, se te suben a la chepa... Si son bonitas, utilizaran tus debilidades para manipularte. Son asi.- El cuarto comandante trato de hacer callar con una miradita significativa a aquel pirata, logrando sin embargo que ocurriera todo lo contrario. Igualmente, Ace, ahora mismo, no tenia atencion suficiente para molestarse con aquellas palabras ofensivas para con la condicion de su querida Ifára, que mantenia cada uno de sus sentidos pendientes del primer comandante, sabiendolo al borde del estallido. -Son como perros.- Fue la gota que derramo el vaso.

Perdiendo la calma por primera vez en demasiado tiempo, Marco, primer comandante de la tripulacion de Barba Blanca, se levanto de su asiento como un resorte, no dando un segundo para reaccionar a ninguno de los presentes. Sin mas, ciego de colera, agarro con fuerza y total peligrosidad la nuca de aquel que se habia atrevido a pronunciar semejantes palabras, estampandole con su mano libre la pipa que fumaba entre los dientes, que a punto estuvo de ser tragada asfixiantemente.

-¡Hijo de puta!- Dijo sin control y habiendo perdido del todo los estribos el primer comandante, apretando con fuerza aquel obejto contra la boca de un compañero que se retorcia con dolor, consiguiendo tan solo ahogarse cada vez mas y un aumento del daño. -¡Retira lo que has dicho!-

-¡Marco!- Thatch se levanto de su asiento, cosa que rapidamente Ace imito, lanzandose hacia su amigo en pleno arrebato violento para tratar de detenerlo.

-¡Retiralo!- Grito Marco mas fuerte y aumentando la presion sobre el otro, logrando tan solo que aquel desdichado pirata balbuceara y se revolviera sin lograr soltarse ni un milimetro. -¡Tu eres el unico perro que hay aqui!- Justo en aquel instante, tanto Ace como Thatch llegaron sobre el, agarrandole de ambos brazos con toda la fuerza que les era posible, que sabian perfectamente del poderio superior de un Marco en pleno ataque de colera. El resto, aun anonadados y sin saber como reaccionar, que jamas habian visto al primer comandante en semejante estado, se limitaron de momento a permanecer estaticos e incredulos.

-¡Vamos, Marco!- Grito Ace con dificultad por el esfuerzo, tironeando del antebrazo fuerte del otro para liberar a aquel pobre compañero del ataque asfixiante. -¡Sueltalo, maldita sea!-

-¡Calmate, chico!- Como siempre, Thatch no sabia si echarse a reir como un loco o preocuparse, apresando con fuerza el brazo contrario al que Ace sujetaba.

-¡Se merece que le reviente la boca!- Grito Marco, y logro que aquel hombre apresado balbuceara aun mas cosas sin sentido, tratando dificultosamente sus amigos mas cercanos que lo liberara antes de que ocurriera alguna desgracia. -¡No merece ni respirar!- E incluso pudieron notar en su voz un deje cortante de dolor abriendose paso sobre la colera, sabiendo Ace que aquel seria el momento preciso para deshacer el agarre peligroso. Sin mas, tiro con todas sus fuerzas, consiguiendo que Thatch lo imitara rapidamente y, juntos, separaran por fin a aquel Marco sin autocontrol de un pobre y asfixiado compañero.

El atacado callo al suelo en cuanto se vio libre entre toses y nauseas, llevandose una mano cayosa y grande a la garganta mientras trataba de recuperar el aliento perdido. Por su parte, Marco se revolvia sin muchas ganas ya bajo el agarre de ambos amigos, no queriendo en el fondo ser soltado al conocer, el mejor que nadie, las consecuencias que podria traer el tener campo libre para lanzarse a la batalla.

-¡¿Pero que diablos te pasa?- Cuestiono incredulo y aun anonadado aquel tipo del diente de cobre, tosiendo todavia de vez en cuando y dedicando sobre un Marco furioso su expresion mas desagradable y sorprendida.

-¡Mi madre era una esclava!- Ahi estaba la verdad, aquel secreto por el cual delante de Marco nunca podria tratarse tema como el de la esclavitud sin conflictos de por medio, logrando una expresion estupefacta de absolutamente cada uno de los presentes. -¡Soy el hijo bastardo de una esclava como las de tu querida plantacion!- Dijo a gritos el primer comandante, revolviendose todavia de vez en cuando bajo el agarre de aquellos dos, unicos conocedores ademas del capitan de esa afirmacion.

-Ya, calmate... - Ace trato de apelar a la calma, apresando mas fuerte el brazo del otro cuando noto un ademan de atacar de nuevo.

-Yo... - Anonadado, aquel pirata permanecio sobre el suelo, aun mesandose la garganta como acto reflejo mientras contemplaba la expresion de un Marco totalmente iracundo.

-¡¿Tienes idea... tienes idea de lo que tuvo que sufrir... - Sono incluso a dolor profundo, dando el primer comandante una patada ruidosa sobre el suelo de madera. - ... de lo que tuvo que sufrir por culpa de las personas como tu?- Un silencio largo y tenso se hizo presente en cada rincon del navio, roto tan solo por la respiracion rapida de Marco y la entrecortada de los otros tres. -¡Claro que no tienes ni puta idea!- Repentinamente, miro con acusacion a cada uno de los que habian observado la escena, incluido sus dos amigos apresandole, pareciendo sin embargo que comenzaba a calmarse un tanto. -Ninguno la teneis.- Entonces, comenzo a revolverse de nuevo, pero esta vez de una manera mucho mas firme y segura. -Soltadme, joder.- Y obedientes, que parecia aguantarse las ganas de batalla y menos peligroso que antes, tanto Thatch como Ace deshicieron el agarre inseguramente. -Me asqueais. Todos vosotros me asqueais.-

Y con palabras semejantes, el primer comandante se acomodo su camisa sobre los hombros, largandose con un gruñido furioso de cubierta bajo la mirada estupefacta de cada uno de los espectadores.

Por fin, el secreto habia sido revelado.

(Final del capitulo)

Hola! Ya era hora verdad?

Jajaja lo siento, pero por causas personales el capitulo ha llegado mas tarde de lo que tenia pensado, al igual que es mas corto de lo que en un principio seria... Pero bueno, decidi dividirlo en dos.

Estoy de vacaciones, asi que puedo hacer cuanto me venga en gana, insectos! Muajajajaja (Es broma, no me odieis, queredme, queredme! XD) En fin, se me va la cabeza...

Mmmh a ver, poco que decir, la verdad... espero que esteis disfrutando de la historia, que creo que esta empeorando por momentos pero bueno, es lo que hay supongo, solo me queda llorar de arrepentimiento T-T

Muchisimas gracias por leer, y tratare de dar lo mejor de mi en capitulos posteriores lo juro!

Un abrazo enorme y besitos de manzana!

Maddy