-¡Marco, espera!- Grito Ace con urgencia y preocupacion, corriendo tras un Marco que no parecia dispuesto a detener su camino.

Ace no supo exactamente porque pero, nada mas salir a la furiosa fuga el primer comandante, le entraron unas irrefrenables ganas de seguirlo y calmar el conflicto anterior en cubierta. Sin embargo, chico impulsivo como seria hasta el fin de sus dias, Ace decidio no hacerse demasiadas preguntas, que si queria hablar con su compañero y amigo era debido a que, ahora, se sentia mas empatico y comprensivo para con su situacion. Al fin y al cabo, el mismo se habia enamorado de una esclava y, por lo tanto, mejor persona para apelar a la empatia no habia.

-¡Marco!- Volvio a gritar, siguiendolo como un idiota a traves de los pasillos oscuros del enorme y ahora durmiente navio. -¡Por favor, espera un segundo!- El primer comandante no detuvo su caminata veloz a base de zancadas furiosas, pareciendo a punto de destruir cualquier cosa que se interpusiera en su camino. ¿Hacia cuanto que Ace no lo veia asi? Demasiado tiempo, se dijo, que Marco se lo guardaba todo y, al final, tarde o temprano acabaria estallando de manera peligrosa.

Al fin y al cabo, era un maldito rufian del mar, como todos.

-¿Para que?- Cuestiono Marco con total ironia y la voz mas calmada, pero tensa y cortante, no deteniendose si quiera a girarse un segundo. -¿Para escuchar mas lecciones sobre como ser un gran hijo de puta?- Vaya, si que estaba enfadado, se dijo Ace, corriendo tras el como un autentico amigo idiota. -No. Gracias, pero no.-

-¡Oh, vamos Marco!- Exclamo Ace un tanto jadeante por la caminata frenetica, teniendo que mirar un segundo sus pies para no tropezar con algun objeto del pasillo oscuro. -¡Tampoco es para ponerse asi!- Entonces, Ace aumento el problema aun mas debido a no haber razonado con cuidado sus palabras.

-¿Que?- Cuestiono el primer comandante, deteniendose por fin abrupta y tensamente. -¿Que no es para ponerse asi?- Sin mas, se giro sobre sus propios pies, mirando a su joven compañero con una expresion indignada y asesina que le dio miedo hasta el. Inseguro y mordiendose la lengua, Ace no tuvo mas remedio que parar su caminar tambien, permaneciendo en un silencio incomodo debido al haber hablado sin pensar.

-Este... - Se limito por fin a decir el segundo comandante, cerrando la boca rapidamente al comprobar que Marco no parecia relajado todavia, precisamente.

-Aqui todos hablais mucho, pero ninguno teneis ni puta idea.- Marco se acerco un par de tensos pasos hasta su amigo con evidente actitud superior y peligrosa, provocando que incluso Ace, siempre tan valiente y descarado, no pudiera hacer mas que permanecer estatico en su posicion. Al fin y al cabo, Marco siempre conseguiria aquel aura de total respeto, estuviera en el estado que estuviera. -¡Que facil es saberlo todo desde vuestra posicion ¿Verdad?- Dijo el primer comandante con evidente ironia y un aumento del enfado, elevando las manos hacia el cielo burlonamente. -Si ella se comporta extraño, evidentemente la culpa es suya, que solo es una esclava y las esclavas ¡Son tan malas!-

-Nosotros no... - Pero Marco lo interrumpio bruscamente, acercandose todavia mas.

-¿Para que vamos a tratar de ver causas externas? ¿Para que?- Dijo Marco con toda su dolorosa ironia, irguiendose altivo y cuan alto era frente a un Ace que no sabia que decir exactamente. -¡Oh, quiza la culpa sea nuestra! ¡De todos los que son como nosotros, pero ¿Para que? Es mas facil asi... - Repentinamente, el primer comandante se cruzo de brazos, admirando a Ace con todo su mal humor e, incluso, decepcion total. -Es mucho mas facil admirar la situacion desde una posicion libre de lo mas comoda. Es mucho mas facil pensar que, si desde que nacio la civilizacion existe la esclavitud, quiza la cosa sea natural ¡O mejor aun! Quiza incluso a ellos les guste o no tengan otra mision en la vida ¿Verdad?- Elevo una ceja con todo su escepticismo, causando solo con aquellas palabras una enorme culpabilidad sobre los hombros de Ace.

-Marco, no... - Pero, de nuevo, no le dejaron ni defenderse.

-Esto es asi. El que no lo ve como perfecto y genial, que al fin y al cabo para ti... - Con un indice doloroso, picoteo el hombro del joven comandante un par de veces, causando que este no pudiera evitar echarse un pequeño paso hacia atras y adoptar una expresion de evidente disgusto. - ... y para esos animales... - Dijo, refiriendose claramente al grupo de cubierta que habian abandonado. - ... es de lo mas conveniente, lo ve como irresoluble. La esclavitud es muy fea, pero ¿Que puedo hacer yo? Nada ¿Verdad? Solo disfrutarlo como un asqueroso marques... Y luego, nos quejaremos de la crueldad de los nobles.- Marco pisoteo el suelo una vez, manteniendo la mirada firme y clavada sobre los ojos oscuros de Ace. -Pero la diferencia moral entre ellos y nosotros, todos los malditos plebeyos, empieza a hacerse demasiado delgada ¿No crees?- Un silencio tenso se adueño de ambos, dejandole claro Marco al otro que pretendia obtener una respuesta.

-Bueno... - Dijo Ace inseguro, no sabiendo exactamente como aceptar las duras palabras del primer comandante. Tragando saliva y sintiendose cada vez peor, se llevo una mano tras la nuca, mesandose el cabello de aquella zona como solia ser su costumbre. -Qu-quiza.-

-Pues ya esta.- Contesto Marco secamente, encogiendose de hombros en total tension todavia. -Siento deciros que vuestra teoria se desmorona conmigo.- Marco se llevo una mano al pecho para palmearselo un par de veces, mas orgulloso ahora que nunca de sus origenes. -Yo soy el hijo bastardo de una esclava... y ya sabes que los hijos de los esclavos pasan a ser propiedad del dueño... - Incomodo y confuso, Ace asintio. -Por lo tanto, naci como esclavo en un sucio rincon de un almacen... Pero estoy aqui tras una infancia de lo mas horrible de la que, posiblemente, no hubiera salido vivo de no ser por mi madre. Estoy aqui, libre y siendo el segundo de abordo del navio pirata mas importante de nuestro tiempo... - Los ojos de Marco se entrecerraron dolorosamente, no habiendo todavia superado el estado furioso y de nervios del que era preso. -¿Sigues pensando que es una condicion natural?-

-Marco... tu... - Dijo Ace, tratando de razonar y pensar mejor las palabras que pronunciaria a la vez que intentaba olvidar el dolor culpable que se adueñaba de su ser. -Tu caso es diferente... tu... -

-¿Diferente?- Cuestiono el primer comandante con total incredulidad.

-¡Si! Tu no podrias ser esclavo... - Y es que Ace de aquello estaba convencido, que es costoso y dificil deshacerse de las ideas que siempre tuviste arraigadas en la cabeza. -Aunque hayas nacido esclavo, no podrias serlo para siempre... - Esceptico y cada vez mas indignado, Marco elevo sus cejas. -¡Mirate! Tu eres un lider nato... - Y Ace no entendia por que, a medida que continuaba hablando, la expresion de Marco se tornaba cada vez mas y mas decepcionada. -¿Como ibas tu a estar destinado a servir por naturaleza?- A Ace aquello le resultaba de lo mas obvio, habiendo siempre pensado, desde que conocio el secreto de Marco, que la naturaleza habia cometido un error injusto con su persona.

-Oh ¿Y ella si?- Cuestiono el primer comandante secamente, nuevamente molesto y de lo mas indignado para con el otro. -¿Tienes tu un derecho de nacimiento a mandar sobre Ifára y sobre mi no?- Definitivamente, Marco estaba dispuesto a debatirle todo aquel tema por primera vez. Nunca le habia gustado la esclavitud por razones evidentes, Ace lo sabia, pero jamas Marco habia llegado hasta el punto de derribar cada uno de sus comentarios al respecto. Jamas. Simplemente, siempre se dedico a echarles alguna miradita asesina cuando decian algo que no le agradaba o a soltar algun comentario dañino, pero nada mas. Sin embargo, los hechos ocurridos esta noche le habian hecho estallar finalmente.

-¿M-mandar?- Repitio Ace con inseguridad y desconcierto, no sabiendo exactamente que pensar ni decir, que su cabeza se estaba transformando en un lio confuso de opiniones dispares y cada vez mas complicadas. -Ella no es... no es como tu... - Pero Ace comenzaba a no estar seguro ni de sus propias palabras.

-La unica diferencia entre ella y yo... - Dijo Marco conteniendo unas notables ganas de gritar de nuevo, siendo sus movimientos de lo mas tensos y cortantes. - ... aparte del genero y la edad, es que ella nunca ha tenido a nadie... Y todavia no tiene a nadie. Nadie que la ayude.- Y casi parecia que la situacion de Ifára le dolia mas a el mismo que a la susodicha, hablando Marco sin anestesia ni ninguna compasion para con Ace. -Nunca podra salir ella sola, lo se muy bien.-

-¡Eh!- Salto el segundo comandante con indigancion al verse del todo atacado, que queria a Ifára y no estaba dispuesto a permitir que nadie dijera lo contrario. -Yo... - Por desgracia, Marco le impidio hablar de nuevo.

-¡¿Tu?- Marco estallo otra vez, aunque no con la misma intensidad que antes, entrecerrando los ojos para mirar a su compañero con expresion de acusacion total. -¡Por favor! ¡Eres igual que ellos!- Exclamo, señalando con una mano furiosa y abierta la direccion hacia cubierta. La noticia y afirmacion le sento al joven Ace como un jarro de agua helada directa sobre el rostro, no pudiendo evitar permanecer tenso y estupefacto. Preso repentino de aquel debate interno moral que habia permanecido como una amenazante sombra en su cerebro, Ace poco pudo decir en su defensa por el momento, razonando dolorosamente si, realmente, Marco estaria hablando en serio o fuera la ira la que conversaba. -¡No! ¡No eres igual!- Continuo el primer comandante sin ninguna compasion ni su tipico autocontrol, inmune a la expresion dolida y shockeada de su amigo. -¡Eres peor que ellos! ¡Eres un hipocrita!-

-Yo... yo la... - Dijo Ace tragando saliva, bajando la mirada hasta sus pies un segundo con total inseguridad, hablandose mas a si mismo que al otro. -Yo la quiero... -

-¡Mentira!- Pero Marco no estaba dispuesto a dar su brazo a torcer ni a permitir que Ace saliera de alli emocionalmente sano, elevando la voz con todo su convencimiento. -Si la quisieras, la dejarias libre.- Sus palabras se le clavaron al joven Ace como balas ardiendo. En otra circunstancia, hubiera saltado a la gresca o la discusion verbal en cuanto se viese minimamente atacado, pero ahora, Ace no pudo. No pudo porque, quiza, Marco tuviera mas razon de la que el queria creer.

Por su parte, el primer comandante se limito a erguirse cuan alto era, respirar hondo por la nariz en busca de una calma que no llego y darse la vuelta tensamente, dispuesto a continuar el camino.

-No puedo... - Susurro Ace en un principio completamente dolido y sintiendose de lo mas confuso, observando como su compañero le daba la espalda y atravesaba, de nuevo, el pasillo oscuro. -¡No puedo hacer eso! ¡Ella me abandonaria!- Eso era lo que mas miedo le daba a Ace en el mundo ahora mismo, no pudiendo contener una expresion hasta de suplica mientras Marco no detenia su caminar.

-¡Jah!- La carcajada jocosa del primer comandante fue como sal en las heridas para el otro, que permanecio tenso y culpable en su sitio. -¡Desde luego que lo haria!- Exclamo Marco sonando de lo mas convencido, girando la cabeza un solo segundo para mirar a su ahora dañado y desconcertado compañero sin detener la marcha. -¡¿Como iba alguien como ella, tan buena y dulce, a querer quedarse en este asqueroso barco repleto de monstruos?- Y Ace se dijo a si mismo que era cierto. -¡Ademas ¿Con alguien como tu como unico salvavidas?- Sin mas, Marco le espeto aquello, dirigiendo nuevamente su cabeza a la misma posicion mientras desaparecia en la oscuridad del pasillo, a punto de girar la primera esquina. -¡Acepta la realidad, Ace!-

Y asi, desgarrado por dentro y golpeado en su mayor debilidad, el joven Ace permanecio en silencio, observando al otro largarse sin esperar un segundo.

(Cambio de escena)

Era un cobarde.

¿Desde cuando era él, Portgas D. Ace, un cobarde?

Eso no lo sabia, pero si que, realmente, se habia vuelto uno. Conteniendo un bufido de dolor emocional mientras se dirigia hacia su camarote, acogido por la oscuridad total que inundaba los pasillos del colosal navio, Ace no pudo evitar sumergirse en un debate y castigo personal.

El gran Portgas D. Ace era un hipocrita, ademas de un cobarde.

Queria a Ifára, se habia atrevido a reconocerlo ante cualquiera incluso ante si mismo, lo mas dificil de todo y, aun asi, no se atrevia si quiera a mencionar en su dulce presencia el tema de la libertad. Habia dicho que la adoraba, que la amaba, que haria cualquier cosa por ella pero, sin embargo, la mantenia presa y en una situacion tan humillante como la de ser esclava.

Ahora, ademas de un hipocrita y un cobarde, tambien era un mentiroso.

Se dijo Ace que tenia que hacerlo mientras caminaba direccion a su camarote, cada vez mas cercano. Tenia que liberarla, darle la opcion de escoger y hacer su vida por meras elecciones propias o simple gusto, que eso le daba igual. Darle la oportunidad de tener una vida en la que, quiza, Ace ya no tuviera un espacio porque ella lo echara vilmente.

Quiza no, mas que posiblemente fuera asi.

Ifára lo abandonaria.

Pero, a lo mejor... A lo mejor ella no hiciera tal cosa. A lo mejor Ifára si fuera feliz a su lado. A lo mejor se quedaria con él y, en realidad, le amara tantisimo como él lo hacia con ella, pero libre y sin cadenas de ningun tipo.

Tenia que hacerlo, se dijo Ace, pero tambien descubrio para su horror total que no era suficiente con un "a lo mejor". El miedo a que ella lo despreciara, lo dejara tirado como el perro salvaje que era en realidad, se hizo en su interior tan enorme como dañino.

Por eso, Ace llego a la conclusion de que era un cobarde.

Ace no tenia miedo a las batallas, no tenia miedo de la marina ni ante ningun enemigo. El gran Portgas D. Ace no le temia a los cañones, ni a la sangre propia o ajena, ni a ser torturado, ni a los gritos de guerra...

Y, sin embargo, el gran Portgas D. Ace tenia panico a ser abandonado por una mujercita.

De manera semejante se detuvo justo frente a la puerta de su camarote, el cual, por las horas, debia andar ocupado por la fuente de todos sus problemas actuales. Por la culpable de sus miedos y felicidad... ¿Desde cuando Ifára se habia vuelto tan poderosa? Se pregunto Ace mentalmente, no pudiendo evitar el quedarse quieto frente a la fina madera que le separaba de ella.

Ahi estaba, el gran Portgas D. Ace teniendo que pensarse seriamente el entrar en su propio camarote o no.

Era patetico y triste, ademas de hipocrita, cobarde y mentiroso.

Tenia que hacerlo. Ifára debia ser libre y solo Ace tenia el poder para que aquello fuera posible.

Solo Ace tenia el poder para ello... y para conseguir que lo abandonara.

Ante imaginar tal cosa, el corazon de Ace se oprimio con dolor y tortura, como si alguien lo apretara con dureza y total sadismo.

No podia hacerlo.

Aun no estaba preparado para dejarla ir, todavia no. Esta noche, no.

Pero necesitaba verla.

Con cuidado y no queriendo hacer mucho ruido por pura educacion, un joven Ace confuso y dañado abrio la puerta de su camarote que, quejumbrosa, resono ligeramente con un ruidito chirriante. Cerro tras de si delicadamente, topandose con la estancia conocida iluminada por la escasa luz lunar que se colaba a traves de la ventana. Ajustando facil y rapido la vista, no pudo contener una sonrisita cerrada, algo amarga sin embargo, en cuanto sus ojos se toparon con un bultito ovillado bajo las sabanas de su cama compartida.

Andando con caminar tranquilo y sigiloso, Ace se dirigio directo hacia el colchon ocupado, pensando que hacia mucho, desde que el calor empezo, que no veia a Ifára dormir arrebullada como una gatita perezosa.

Sabiendola de sueño pesado y dificil despertar, el segundo comandante se sento sobre la cama, a su lado calido y tranquilizante, actuando por instinto para llevar una mano cariñosa hasta su pelo chocolate y acariciarlo. Ifára debia andar dormida, penso Ace, dandole la niña la espalda tumbada en direccion contraria.

Entonces, mientras sus dedos se hundian gustosamente entre las hebras onduladas y su nariz notaba el aroma conocido, Ace penso si de verdad aquella diferencia existia ¿Era Ifára diferente de cualquier otra persona libre? ¿Estaba sola y él mismo no era mas que un impedimento para su felicidad, en realidad?

Ace no pudo responderse a aquellas dolorosas preguntas, sobre todo teniendo en cuenta que, extrañamente, ella se revolvio un poquito bajo la caricia y las sabanas.

-¿Canija?- Cuestiono el muchacho levemente sorprendido con un susurrito, deteniendo el movimiento de sus dedos sobre la melena discola. -¿Estas despierta?- Era muy tarde, razono Ace, resultandole una noticia de lo mas extraña que Ifára, siempre tan dormilona, realmente se hubiera mantenido despierta.

-Si... - Ella se limito a contestar algo cansada, afianzando su posicion ovillada sobre el colchon mientras, de nuevo, Ace volvia a acariciar su cabello ensortijado.

-Oh... - Ace no sabia muy bien que decir, pero sentia que algo importante andaba deseando salir de su garganta. Sin embargo, no supo identificarlo ni transformarlo en palabras, permaneciendo en silencio durante un par de segundos. Nunca se le darian bien las confesiones ni charlas emocionales. -¿Como estas?-

-Bien.- Respondio ella robotica y rapidamente, causando que Ace, que la conocia cada vez mas, no pudiera evitar adoptar una expresion de evidente incredulidad.

-Me refiero a... - Lo haria lo mejor que pudiera, se dijo Ace, respirando hondo para tratar al menos de mantener una conversacion profunda que le hiciera saber mas cosas sobre su estado y situacion. - ... a todo... ¿Como estas de todo?- Vale, no era muy claro, pero al menos lo estaba intentando.

-Bien.- Repitio ella sin ninguna conviccion, que la voz se le habia quebrado un tanto.

-¿Seguro?- Ace se preocupo porque la notaba tensa y evasiva, observando como la chiquita se ovillaba aun mas sobre el colchon mientras le daba, todavia, la espalda.

Ifára se estremecio un poquito, y Ace estuvo seguro de escuchar un sorbeteo de su naricilla que no pudo ser acallado a tiempo.

- ... si... - A pesar de su afirmacion, la voz de Ifára la delato, que era de lagrima facil y a estas alturas no se sentia con fuerzas de seguir actuando. No delante de él.

-Ey, ey... - Era una situacion dificil y dolorosa, se dijo Ace, sintiendose ahora el ser mas miserable y culpable sobre la tierra. Cuidadoso y suave, acogio el hombro tenso de la muchachita, notando por el contacto que esta debia haber empezado a llorar. -¿Pero que pasa, mi niña?- Y Ace estaba seguro de que lo que pasaba era él, y nada mas.

-Nada.- Ella no quiso confesar, abrazando la almohada cercana mientras sentia al otro mesandole el antebrazo con cariño.

-Mentirosa... - Ace chasqueo la lengua con algo de gracia para paliar los animos, inclinandose un poquito mas sobre ella para lograr, al menos, que lo mirara a la cara. -Vamos... sshh... - Le chisto suave al odio cuando la escucho volver a ahogar malamente un sollocito de chiquita dañada, sirviendose de su codo para apoyarse sobre el colchon y asi adoptar una posicion mas optima para la cercania. -No llores, por favor... no se exactamente como... lo he hecho... pero... - Dijo Ace con algo de dificultad y completamente culpable, colando una mano cariñosa bajo su brazo tenso y asi abrazar su cintura con cuidado. - ... se que te he hecho daño... - Como respuesta, Ifára, que se estaba dejando hacer a pesar de no dignarse ni a mirarle, se limito a soltar otro sollocito y a apretarse contra la almohada abrazada. -Y lo siento, de verdad lo siento... - En esto, Ace si que estaba siendo sincero, apretando cuidadoso y cariñosamente su cuerpo calido que se estremecia por el llanto. -No se como lo he hecho... pero... si me dices que ha sido exactamente... yo... yo te prometo que lo arreglare... y que no pasara nunca mas... -

-Pero si no es eso.- Dijo Ifára llorando, escondiendo el rostro bajo la almohada todavia mas.

-¿Que?- Ace no pudo evitar sentirse del todo desconcertado y confuso ahora, irguiendose incluso un tanto en aquella posicion semi tumbada que habia adoptado. -¿Como que no es eso?- Y es que él estaba convencido de que la causa de su llanto era su persona, admirando la espalda de Ifára con total incredulidad.

-No es eso... - Se limito ella a decir ahogadamente debido a la almohada cercana, tratando de llorar en silencio sin lograrlo.

Por una parte, Ace se sintio completamente aliviado y feliz, no pudiendo evitar incluso una sonrisita de calma y animacion. Luego, recordo que Ifára estaba evidentemente triste por un motivo desconocido, razonando que no era el momento ni la situacion indicada para celebrar nada.

-Pero, entonces... - Hablando suave y con cuidado, preocupado, Ace se inclino de nuevo hacia la llorosa Ifára. -¿Que ha pasado?-

-No puedo decirtelo.- Contesto ella, y su voz pronto volvio a quebrarse en un sollocito.

-¿Como que no?- La situacion se estaba volviendo cada vez mas desconcertante y hacia que su preocupacion creciera por momentos, tratando Ace ahora de ver su rostro. Sin embargo, Ifára se lo impidio desesperadamente, cubriendose la cabeza con aquella almohada que utilizaba como defensa del mundo. -Ifára... ¿Que diablos te ha pasado? Vamos, sabes que puedes confiar en mi... - Dijo Ace mientras comenzaba una extraña lucha por aquel objeto mullido que evitaba el poder visionar su rostro bajo la luz de la luna, no queriendo ser demasiado bruto al notar que ella oponia una evidente resistencia. -Lo sabes. Sabes que mataria por ti... -

-¡Por eso no puedo decirtelo!- Ifára estallo un tanto, apretando aun mas la almohada contra si misma cuando recapacito sus palabras.

Un pavor total se hizo hueco dentro del pecho del segundo comandante, que no pudo evitar detener aquella suave batalla en cuanto analizo lo que Ifára acababa de decir.

-Mirame.- Dijo preocupado en lo mas hondo y no pudiendo contener un deje de autoridad, notando frustrado y cada vez mas nervioso como ella negaba con la cabeza bajo la almohada. -Canija, mirame.-

-¡No puedo!- Espeto ella completamente desesperada, agarrando aquel objeto que hacia de barrera como si fuera un naufrago que encuentra un salvavidas en medio del mar.

-¡Maldita sea!- Y es que Ace comenzaba a tener un miedo atroz ante la sola idea de que a Ifára le hubiera ocurrido algo malo, pero malo de verdad, no pudiendo evitar el apoyar una mano junto a su cabeza para apresarla un tanto contra el colchon y, asi, encararla como mejor podia. -¡Mirame, Ifára!-

-¡No!- Grito ella entre lagrimas ahogadamente, volviendo a negar con la cabeza bajo aquella barrera blanda.

Fue suficiente y Ace no estaba dispuesto ahora a andarse con rodeos.

Por mas que ella tratara de impedirlo, para su suerte o desgracia el joven comandante era mucho mas fuerte, arrancandole la almohada de las manos con facilidad y total eficacia para, nervioso y de lo mas preocupado, hacerla a un lado descuidadamente. En cuanto se vio descubierta, Ifára se llevo las manos hacia el rostro velozmente, escondiendose tras sus dedos por pura desesperacion y ganas de retrasar lo inevitable. Como habia predicho y sabia que ocurriria, Ace se coloco de rodillas sobre el colchon, apresando sus muñecas para, firme pero suave a pesar de todo, apartarlas de la cara llorosa de Ifára aunque ella trato de resistirse. Evidentemente, esto ultimo no pudo ser posible, descubriendo su rostro bonito y humedo por las lagrimas ahora el segundo comandante con facilidad. Ifára evito el contacto visual, y Ace comenzo a revisar el estado de su carita centrimetro a centrimetro.

Resignada, Ifára se dejo hacer, que ya otro remedio no le quedaba.

-¿Que es esto?- Susurro Ace para si mismo, entrecerrando los ojos debido a la ausencia de luz y asi analizar mejor una linea extraña que no recordaba sobre la mejilla de la chiquita. Sin mas, analitico y preocupado, libero las muñecas de ella, llevando una mano hasta la piel suave de su rostro para pasear las yemas de los dedos a traves de aquella mancha.

-Ay... - Se quejo Ifára sin poder evitarlo cuando noto el contacto, y entonces Ace estuvo seguro de lo que era.

Sin duda, era un corte.

-Levantate.- La voz de Ace cambio radicalmente, su actitud tambien, al igual que los movimientos, retirando los dedos de sobre su mejilla herida. -Vamos, levantate.- Sin esperar a que la muchachita reaccionara, el joven comandante facilmente apreso sus hombros, tironeando de ella para hacerla incorporarse sentada frente a el. No la solto, no fuera nuevamente a evitar el contacto o bien darse a la fuga, encendiendo rapido y nervioso el joven Ace la lamparita que descansaba sobre la mesilla de noche. En cuanto la luz ambarina ilumino la estancia, la niña cerro los ojos con fuerza, sabiendo que no podria continuar ocultando aquellas heridas por mas tiempo.

Entonces, Ace vio la mejilla de Ifára.

Tenia un corte profundo, no era grave, pero si parecia doloroso ademas de andar reciente, agarrando la mandibula de Ifára para elevar un tanto su bonita cabeza y asi poder analizarlo mejor. Ella se limito a dejarse hacer con resignacion tensa, notando como Ace evitaba tocar su herida a pesar de lo firme del agarre, observando la mejilla que, ademas de cortada, parecia levemente amoratada y golpeada.

-¿Como te has hecho esto?- Le cuestiono el muchacho pirata con total significado, mirando ahora directamente a los ojos esquivos y bicolores de Ifára. Como respuesta vaga, la muchachita se encogio de hombros, sabiendo que semejante movimiento resolutivo no serviria de nada. Algo mas llamo la atencion del joven Ace, que acogio rapidamente la muñeca delgada de Ifára para llevarla a una posicion elevada que permitiera una mejor vision. -¿Tienes mas?- Cuestiono él conteniendo una furia asesina y tensa que comenzaba a adueñarse de su ser, analizando ahora el corte profundo que ocupaba la palma de su mano pequeña.

-No... - Ifára mintio descaradamente, tratando de deslizar los dedos heridos a traves de los del otro, que no dejaba de analizarla inquisitiva y preocupadamente.

-Ya... - Por desgracia, Ace no era estupido, chasqueando la lengua mientras sus pupilas se detenian en seco justo en la rodilla de la chiquita. -¿Y eso no es otra?- Entre acusador y cada vez mas tenso, el joven comandante señalo el otro corte reciente de su pierna, logrando tan solo que ella evitara de nuevo el contacto visual. -Ahora dime ¿Como te has hecho esto?-

-M-me cai.- Respondio la muchachita fingiendo incluso gracia, tratando por todos los medios que la bola colara y Ace dejara pasar aquello sin causar percances violentos. -Iba cargando con los platos del comedor y... tropece y me... me corte.- Sin embargo, la expresion del joven pirata le dejo claro que no se lo creia.

-¿En la cara?- Cuestiono Ace esceptico y serio, dedicandole una miradita rapida directa a los ojos bicolores. -Te caes... ¿Y te cortas en la cara?- Nuevamente, el segundo comandante acogio la barbilla fragil de la muchachita, revisando el estado de la mejilla herida bajo la luz amarillenta.

-Eh... - Pero Ifára no sabia mucho sobre el aspecto de los diferentes tipos de golpes, encogiendose de hombros con nerviosismo mientras era fijamente observada por el otro. -Si.-

-Ifára, no soy estupido.- No, no lo era, Ifára lo sabia bien, dejandolo mas claro que nunca el joven comandante con una expresion seria y tensa. -Ahora, dime quien te ha... - Ace trago saliva con fuerza, contrayendo el rostro con evidente dolor y furia un momento bastante largo. - ... te ha golpeado.-

-M-me cai... yo... - Pero su nerviosismo y urgencia crecientes la estaban delatando cada vez mas, negando con la cabeza rapidamente para lograr, tan solo, que Ace afianzara el agarre sobre su menton y la acercara hasta su propio rostro.

-No me mientas.- Dijo el muchacho con molestia y una ira contenida, deseando tomar represalias asesinas contra aquel que se habia atrevido a dañar a su querida Ifára. -Es evidente que alguien te ha golpeado en la cara.- Y es que en asuntos semejantes, a Ace no podrian engañarle, que habia visto demasiadas heridas y magulladuras distintas en su joven vida.

-Es que... - Las palabras no le salieron con suficiente eficacia, comenzando de nuevo a llorar la muchachita con dolor. -S-si te lo digo... - Ace tomaria represalias, se dijo Ifára, y no lo haria calmada y tranquilamente. Ademas, el recuerdo de la opinion que tenia el comandante sobre su agresora provoco que la confesion se le hiciera aun mas imposible, pensando culpable que él creia firmemente que Circe era, en realidad, una buena mujer. Ifára no queria estropearlo todo aun mas. -Si te lo digo... tu... - Dijo ella, confundiendose sus palabras en su sollocito bajo que la hizo evitar, de nuevo, el contacto visual directo.

-Vamos... - Algo debio revolverse dentro del pecho de Ace cuando Ifára reacciono de semejante manera, llevando ahora ambas manos hacia su carita para acogerla entre ellas. -Vamos... no llores... - Dijo con algo de urgencia, observando a la chiquita llorar confusa y asustada todavia. -Ya ha pasado.- Tras aquel consuelo pronunciado de la manera mas suave que su actual estado nervioso le permitia, Ace no pudo evitar el acercarla hasta su cuerpo, abrazandola calido contra si mismo. -Ahora estas a salvo.- Y es que no habia cosa mas importante para el joven Ace en el mundo que su seguridad, notando como ella escondia la cabeza bajo su mandibula y lloraba nerviosa, apretadita contra el. -Estas a salvo.- Repitio, y como respuesta comprobo que Ifára asentia contra su cuello. Sin embargo, no pensaba dejar las cosas tal cual estaban. Ace no podia permitir algo semejante. -¿Quien ha sido? Dime quien ha sido.-

-No. - Sollozo Ifára suave y ahogadamente debido al andar escondida contra el, abrazandose a sus hombros anchos en busca de proteccion instintiva a pesar de todo.

-Dimelo.- Ace la separo un tanto de contra si mismo, pero solo un poquito, queriendo poder mirar sus ojos bonitos y vidriosos ahora. -Dime quien ha sido.- Y lo matare, penso Ace para si mismo, decidiendo que era mejor guardarse algo como aquello si de verdad queria lograr la confesion.

-No... no puedo... - Ifára era tan tozuda como él, negando con la cabeza un par de veces nerviosas y convencidas.

-Al menos... - Cuando comprobo que por ese camino no conseguiria mucho, Ace decidio jugar mejor sus cartas, tratando de contener su evidente estado de tension y parecer sereno. - ... dime como ocurrio ¿Eh?- Trago saliva, dedicando una mirada analitica y preocupada a la chiquita que lloraba, silenciosa ahora, contra él. Ifára debio pensarselo detenidamente un par de segundos largos. Segundos que no hicieron mas que aumentar la urgencia e ira del joven Ace, teniendo este que hacer un esfuerzo realmente considerable para mantener la calma.

-Yo... i-iba... - Finalmente, Ifára abrio la boca, separando un tanto la cabeza del cuello de Ace y asi hablar mejor. -Iba a la cocina... llevaba... los platos sucios del comedor a... a la cocina... - Y Ace no estaba dispuesto a perderse ni una palabra. Tarde o temprano, en poco tiempo, coseguiria saber la identidad del culpable de aquella agresion. -Entonces, m-me agarro... y yo... - Dijo Ifára con dificultad por el llanto y el miedo, finalizando sus palabras debido a un sollocito de bastante volumen al recordar la escena violenta. Sin mas, se lanzo de nuevo contra el segundo comandante, sintiendose asi protegida y acogida por sus brazos fuertes.

-Ya... sshh... - Ace se noto aun mas furioso con aquel agresor de identidad desconocida ¿Que clase de monstruo podria hacer daño a una criatura tan maravillosa como Ifára? ¿Que tipo de ser horrible y rastrero podia hacerla llorar de aquella manera? Uno de la peor calaña, se dijo para si mismo, conteniendo un bufido de rabia para afianzar el abrazo protector sobre ella.

-Me dijo... me dijo que no me lo pensaba perdonar... - Continuo Ifára entre lagrimitas y sollozos, que una vez habia empezado detenerse se hacia demasiado complicado. -¡Me pego!- Y es que hacia demasiado tiempo que nadie le ponia una mano encima, pensando Ifára desde cuando era ella tan quejica en cuanto a la violencia contra su persona.

-¿Quien?- Susurro Ace, apretandola aun mas contra si mismo y paladeando, ya casi del todo, la dulce y gustosa venganza que tomaria contra aquel que se habia atrevido a tocar a su bonita Ifára.

-Yo... ¡No supe que hacer!- Por desgracia, la muchachita no andaba ahora para coherencias ni prestar atencion, continuando con su vaga confesion y causando que a Ace no le quedara otra que leer entre lineas. -No me lo piensa perdonar... ¡S-si no fuera por ti me hubiera hecho tragar los restos de la bajilla!- Ifára volvio a sollozar, afianzando su posicion escondida contra el cuerpo del otro. -Ella... - Pero no pudo continuar hablando, teniendo en cuenta que, de pronto, Ace acogio sus mejillas entre los dedos y la separo de si mismo, encarandola repentinamente.

-Ya se quien es.- "Ella", habia dicho Ifára, estando ahora seguro de la identidad de la agresora en cuestion. Esta vez, Circe habia sobrepasado una linea que Ace no le pensaba permitir saltarse a la ligera. Esta vez, Ace no estaba dispuesto a dejar que hiciera lo que le diera la gana. Ifára era Ifára, y para él no habia cosa mas importante ahora en todo el puñetero mar ni en todo el asqueroso mundo que ella. Nada mas importante.

-¿Que?- Cuestiono la muchachita con total confusion, mirando a los ojos convencidos y ahora peligrosos de Ace fijamente. -¡No!- En cuanto adivino facilmente las intenciones y conocimientos del joven comandante, Ifára nego desesperada, notando como él apretaba sus mejillas con firmeza pero sin llegar a ser molesto.

-Si.- Afirmo Ace con demasiada seguridad y conviccion, asintiendo una tensa y significativa vez. Sin esperar un segundo mas, el joven pirata se levanto como un resorte, poniendose en pie sobre el suelo de madera bajo la atenta y llorosa mirada de una Ifára que no sabia que hacer. Dispuesto a cuanto hiciera falta, Ace se dio la vuelta con claras intenciones de salir del camarote compartido, provocando asi que la chiquita finalmente reaccionara un minimo.

-¡Espera!- Exclamo ella sobre el colchon, logrando tan solo que el segundo comandante la ignorara y tratara de continuar su camino. Sin embargo, Ifára, viendo que tan solo con palabras no lograria nada, se inclino sobre la cama para apresar la muñeca del otro. Esta vez, Ace si tuvo que detenerse. -¿Adonde vas?- Aunque la respuesta era evidente, Ifára no estaba dispuesta a consentir problemas por su culpa y causa sin mas, tironeando demandante del brazo de muchacho pirata. Reclamado de semejante manera urgente y hasta suplicante, Ace no pudo evitar darse de nuevo la vuelta, correspondiendo a la expresion llorosa y preocupada de ella con otra firme y seria.

-A... decirle cuatro cosas.- Aunque ni siquiera Ace estaba seguro de que terminaria ocurriendo, sobre todo teniendo en cuenta como podria finalizar una confrontacion entre su fuerte caracter y el de Circe, de poderio similar.

-¡No!- Ifára tampoco era estupida, ni mucho menos, negando con la cabeza un par de veces nerviosas mientras apresaba su brazo con suavidad. -No vayas.-

-Voy a ir.- Conciso y claro, el segundo comandante afirmo seguro de sus propias palabras, logrando que la preocupacion y urgencia de ella creciera todavia mas. Trato de deshacerse del agarre con delicadeza, pero Ifára pronto se lo impidio, afianzando el abrazo de sus dedos sobre la piel del otro con demanda.

-Oh, Ace... quedate, por favor.- Rogo Ifára con la mirada llorosa y suplicante, consiguiendo que él tan solo chasqueara la lengua. Viendose desesperada, ella se puso de rodillas sobre el borde del colchon, irguiendose un tanto para agarrarse a los hombros del otro y, asi, conseguir una cercania mayor ademas de mantener el equilibrio. -Quedate conmigo.- Le dijo Ifára, aventurando una mano calmante hacia su pelo oscuro para acariciarlo. -Olvidemoslo... ¿Si?- Se sintio mas tranquila cuando noto que Ace parecia flaquear y relajarse un tanto bajo el contacto de sus dedos a traves del cabello, afianzando su poscion para lograr que sus rostros tuvieran una cercania aun mayor. -Por favor... -

-Eso es muy tentador... - Y lo era, sobre todo cuando no pudo evitar cerrar los ojos para sentir asi como, ademas de la caricia, el puente de su nariz delicadamente contra el de Ifára. -Pero no puedo.- Justo cuando ella creyo que habia, al menos, restrasado la catastrofe un tiempo indefinido, pero necesario, Ace pronuncio aquellas palabras, logrando que Ifára tragara saliva con pesadez.

-Ace... - Pero él la interrumpio.

-No puedo.- Repitio, agarrando con suavidad las muñecas delgadas de Ifára para, finalmente, abrir los ojos y deshacer el contacto agradable. A ella, asi, no le quedo mas remedio que regresar a su posicion anterior sobre el colchon, habiendo basicamente sido el propio Ace quien le habia permitido mantener el equilibrio con el agarre suave. -Quedate aqui ¿Vale?- Le dijo a ella sin mas, soltando finalmente sus muñecas delicadas para, de nuevo, darse la vuelta y comenzar a caminar hacia la salida de la habitacion.

-Ace... no vayas.- Ifára no se atrevio a levantarse de la cama, observandole largarse con miradita suplicante y llorosa. -Por favor, te lo suplico... no vayas.-

-Mira... no voy a hacer nada.- Ace no sabia que ocurriria, pero penso que mejor era calmarle los animos a la niña que no preocuparla mas, girando la cabeza un momento para encogerse de hombros. -Solo voy a... echarle una buena bronca.- Con sonrisa despreocupada pronuncio aquellas palabras, y la mirada de Ifára se volvio una de lo mas confundida y hasta incredula. -Esperame aqui.-

-Pero... - Evidentemente, Ifára no se lo creia, que lo conocia demasiado bien.

-Sere bueno.- Y aquella afirmacion causo un silencio desconcertado y pensante sobre la chiquita, que se limito a permanecer tensa encima del colchon sin quitarle los ojos de encima al otro.

Aprovechando aquel mutismo y estupefaccion, Ace rapido se aventuro hacia la salida, despidiendose con una expresion amigable mientras, por dentro, andaba rojo de colera.

Tratando de contener todavia las emociones peligrosas, el joven comandante desaparecio del camarote con un cerrar suave de la puerta.

(Cambio de escena)

Como un huracan destructor, Ace abrio la puerta de par en par ruidosamente, pulsando el interruptor de la luz con un puñetazo descuidado que casi lo hunde contra la pared.

Por su parte, viendo su habitacion iluminada asi de abruptamente a la vez que el estruendo repentino, Circe se incorporo sentada sobre su cama como un resorte, aun confusa por el despertar violento y repentino.

Con mirada desconcertada pero dispuesta a matar si era necesario, la peligrosa mujer reviso los alrededores de su cuarto rapidamente, topandose con la imagen del segundo comandante junto la puerta abierta.

-¿Que carajo haces en mi habitacion?- Cuestiono de mal humor y completamente incredula por semejante visita de madrugada, aun sentada sobre la cama mientras Ace la revisaba con una expresion para nada amistosa. El joven comandante abrio la boca con evidente molestia y furia, cerrandola velozmente cuando recapacito que necesitaba calmarse un tanto para no saltar sobre ella y descuartizarla. No era lo mismo batallar con mujeres que con hombres, nunca lo seria, resultandole a Ace del todo imposible el lanzarse a la violencia fisica cuando su contrincante pertenecia al sexo opuesto. De aquella manera, el joven se limito a bufar exhasperado, llevandose una mano hasta la cara para mesarse el puente de su nariz y caminar de un lado a otro como una fiera enjaulada. -¡Estas chiflado ¿Lo sabias?- Le espeto Circe, que no entendia a que venia aquella actitud extraña, mucho menos en plena madrugada y tras aquel despertar violento y abrupto.

Tenso y conteniendo malamente los nervios iracundos, Ace cerro la puerta del camarote igual de descuidadamente, temiendo Circe por el portazo que incluso se hubiera acabado por romper.

Y asi, Ace tuvo que apoyar las manos en el marco de madera para no mirarla y calmarse, respirando hondo mientras sus ojos se clavaban en la pared.

-¡¿Pero que coño te pasa?- Grito ella con total desconcierto y enfado, analizando la espalda tensa del segundo comandante.

-Tu... - Finalmente, Ace abrio la boca, notando como la colera se le atoraba peligrosa en la garganta. Dispuesta a replicar, la hermosa Circe abrio la boca, pero la mirada del joven Ace cuando se giro sobre sus pies y la encaro la hizo enmudecer rapidamente. -Escuchame... - Le espeto Ace seca y furiosamente, señalandola con un dedo acusador y amenazante mediante movimientos fuertes. -Si vuelves a acercarte a Ifára, te matare.- Con descubrimiento, Circe abrio los ojos un tanto, elevando las cejas en el proceso mientras Ace no abandonaba su evidente furia. -Y entonces, me importara una mierda que seas mujer, o compañera de tripulacion o subordinada ¿Entiendes?- Era muy complicado dedicarse a amenazar de aquella manera sin hacer contacto fisico violento para Ace, no pudiendo evitar el acercarse un par de pasos peligrosos hacia la mujer morena. -Te matare.- Circe abrio la boca para replicar, pero Ace aun no habia concluido. -¡Si vuelves a acercarte un solo centrimetro a ella, te matare!- Estallo él con evidente colera contenida, que casi parecia que acabaria sudando sangre por el esfuerzo de mantener un minimo de raciocinio.

-Oh... - Por su parte, Circe no se dejo amedrentar, chasqueando la lengua para juguetear un tanto con el borde de la sabana. -Asi que, era eso.- Dijo, encogiendose de hombros con algo de resignacion y despreocupadamente.

-¡Desde luego que era eso, maldita sea!- Ace grito con furia, que su actitud de indiferencia estaba enfadandolo aun mas, propinandole una patada ruidosa a la pared mas cercana. -¡¿Que creias que iba a pasar, eh?- Girandose de nuevo una vez descargada un poco de la violencia que poseia su ser, el segundo comandante la encaro de nuevo, topandose con su expresion entre curiosa y atenta. -¡No voy a dejar que hagas lo que te de la gana! ¡Esta vez te has pasado de la raya, Circe!- Y si llega a tener algo en la mano, Ace estaba seguro de que se lo hubiera lanzado, o al menos hubiera atentado contra la pared de nuevo.

-¿Me he pasado de la raya?- Con una mirada combativa y altiva, como siempre, Circe repitio sus palabras en forma de cuestion, comenzando a levantarse de la cama sin apartar las pupilas de sobre las del otro.

-¡No! ¡No te levantes!- La amenazo Ace, que si ella comenzaba a ponerse a la defensiva las cosas terminarian complicandose peligrosamente, logrando tan solo que Circe ignorara su mandato y continuara. -¡Ni se te ocurra levantarte!- Con evidente advertencia la señalo, pero ella termino su tarea, irguiendose sobre el suelo cuan alta y orgullosa era. -Maldita sea... - Susurro Ace entre dientes con rabia y para si mismo, tratando de respirar hondo en busca de paz.

-¿Que creias tu que iba a pasar, Ace?- Dijo Circe con toda su altivez y actitud superior, cruzandose de brazos cubierta con sus ropas de dormir en plena madrugada. -¿De verdad pensabas que yo... - Con significado se llevo una mano hasta el pecho, dejandole claro que él la conocia lo suficiente y desde hacia mucho tiempo. - ... iba a permitir que esa gata mestiza se saliera con la suya?-

-¡Me la suda lo que tu vayas a permitir o no!- Estallo Ace con volumen y furia, acercandose hacia ella peligrosamente para encararla de cerca. -¡La cosa esta en lo que yo te vaya a permitir a ti!- Frente a ella, a menos de un palmo de distancia, el segundo comandante le espeto aquello peligrosamente, logrando tan solo que la mirada de Circe se volviera aun mas combativa. -¡Y no pienso consentirte que le pongas una mano encima!-

-¡Yo no soy tu maldita Ifára, Ace!- Circe perdio tambien los estribos, gritando indignada y autosuficiente con todo su mal humor. -¡No soy ella, asi que no esperes que vaya a obedecerte o a dejar que me digas lo que tengo que hacer, estupido!- Definitivamente, las cosas acabarian mal, muy mal, Ace ya lo sabia.

-¡Maldita sea!- Maldijo el joven en voz alta, elevando una mano abierta peligrosamente cerca del rostro de la otra que, para sorpresa de cualquiera, ni se inmuto, afianzando aun mas su posicion altiva. -Deberia... - Pero Ace no era capaz de dejar caer aquella mano, cerrando los ojos con fuerza en busca de calma.

-¿Que? ¿Que deberias?- Cuestiono Circe incluso con burla, sonriendole amarga y peligrosa para, ella misma, acercarse aun mas hacia el otro. -¿Ah? Dimelo.-

-¡Deberia destrozarte la cara!- Pero era complicado, porque Ace no se atrevia a golpear mujeres asi como asi a no ser que fuera de vida o muerte, mucho menos si encima eran de su propia division.

-Entonces ¡Hazlo!- Grito Circe con toda su peligrosidad, consiguiendo que él se limitara a permanecer en la misma posicion. -¡Vamos! ¡¿No has venido hasta aqui, tan machito, para proteger a tu delicada mascota? ¡Venga, pegame si tienes valor!- Con evidentes intenciones de provocarle, Circe llego incluso a empujarle golpeando sus hombros, logrando que el otro apenas se moviera por su fuerza fisica mayor pero si comenzara a tener que hacer un verdadero esfuerzo para no abofetearla.

-Callate... - Dijo entre dientes, logrando que Circe riera jocosa y burlona.

-¡Jah! ¡¿Por que deberia hacerlo? ¡No me das miedo, Ace! ¡Ya no puedes darle miedo a nadie!- Finalmente, Circe tambien perdio el control de la situacion y de sus palabras, decidida a golpear donde mas doliera. -¡Mirate!- Exclamo incluso con desprecio, analizandole de pies a cabeza como si él se hubiera convertido en la mayor decepcion del planeta. -¡Te has vuelto debil y blandito! ¡Ella te ha vuelto debil y blandito, Ace!-

-Te estoy diciendo que te calles.- El joven Ace entrecerro los ojos, notando como todos su amor propio y orgullo se revolvia quejumbroso en su estomago.

-¡Ahora das tanto miedo e impones tanto respeto como un niño!- Pero Circe no estaba dispuesta a perder la batalla, en absoluto, golpeandole nuevamente en el hombro ancho con una mano peligrosa. -¡Acabaran riendose de ti, y nada mas! ¡Yo ya me rio de ti, de la situacion que has permitido!- Ace tuvo que apretar los dientes con fuerza para no terminar haciendola daño, resultandole cada una de las palabras de ella como una bala ardiendo que se clavaba directa en su preciado orgullo, que era altivo de nacimiento. -¡¿Que ha sido del gran Portgas D. Ace? ¡¿Que ha sido de aquel hombre que hacia temblar a sus enemigos solo con una mirada? ¡¿Que ha sido del salvaje Ace, del animal, de aquel que cortaba cabezas y descuartizaba a cualquiera que se atreviera, tan solo, a dedicarle una mala palabra?- Exclamo Circe incluso dolida, decepcionada, irguiendose altiva y segura de si misma. -Yo te dire que ha sido de el... ¡Ha sido domesticado por una chiquita canija y sin valor! ¡Y casi no puedo ni creer que sea el mismo hombre que tengo, ahora mismo, frente a las narices!-

-¡Callate!- Ace acabaria perdiendo el control de un momento a otro.

-¡Dime, gran Portgas D. Ace, hijo de Gold D. Roger y segundo comandante de los Piratas de Barba Blanca!- Aquello si que fue un dardo al rojo vivo directo al corazon, clavandose dolorosamente sobre Ace como el peor de los puñetazos. -¿Quien es el amo y quien el esclavo ahora?- Era suficiente.

Ace no pudo soportarlo mas y, ciego de ira y enfado, atacado en lo mas profundo de su orgullo y su ser, dejo caer aquella mano elevada con fuerza sobre el rostro de Circe. Evidentemente, un golpe de su mano dado con toda su fuerza, aunque fuera una simple bofetada, causo que ella no solo se callara, si no que ademas saliera despedida hacia un lateral y se estampara, ruidosamente, sobre la mesilla de noche cercana, a la que Circe se agarro malamente para no caerse de bruces contra el suelo.

Estupefacto de si mismo, incluso, que su norma general siempre habia sido evitar a toda costa golpear a mujeres o niños, Ace no pudo evitar analizar la escena violenta que acababa de provocar, admirando primero su propia mano dañante para despues mirar a una Circe que, dolorida y mareada todavia, se apoyaba en aquel mueble aun de rodillas sobre el suelo.

-Mierda... yo... - Se habia pasado, se dijo Ace a si mismo, se habia pasado demasiado, contemplando como ella parecia todavia desconcertada por el golpe demasiado fuerte asi como le sangraba un poco la comisura de la boca. -No queria... no queria, mucho menos tan fuerte... - Y es que se habia asustado de si mismo, no acertando a que hacer exactamente, si largarse de la habitacion o bien lanzarse a ayudarla. -Yo... - Pero no pudo continuar.

Ace no se lo habia esperado, en absoluto, pero Circe hizo caso omiso de sus palabras. En cuanto se recompuso del golpe, rapido agarro la lampara de ceramica de la mesilla de noche, estampandosela al otro sobre la cabeza con un ruido sordo e, incluso, estallando aquel objeto contra el otro. Como no habia esperado en ningun momento semejante ataque, lo pillo desprevenido y le acerto con toda su fuerza, siendo el que perdio ahora el equilibrio el propio Ace que, de no ser por su buenos reflejos y apoyarse en la pared, se habria caido de bruces.

-¡No vuelvas a pegarme, joder!- Grito Circe colerica con los restos de la lampara todavia en la mano, jadeando mientras adoptaba una expresion quejumbrosa debido al golpe que ella misma se habia llevado hacia demasiado poco. -¡No se te ocurra volver a atreverte a pegarme!-

-¡Zorra!- Ya esta, ella le habia estampado una jodida lampara sobre la cabeza, incorporandose Ace rapidamente mientras notaba que aun andaba algo mareado por el impacto, pero se le pasaria pronto. Sin darle tiempo a reaccionar, la abofeteo con el dorso de la mano, saliendo Circe de nuevo despedida contra la pared mas cercana. Sin embargo, esta vez no callo, apoyandose sobre la superficie al igual que Ace habia hecho segundos antes.

Dispuesta a la batalla, sin embargo, Circe se lanzo al ataque en menos que canta un gallo, pateandole la parte trasera de las rodillas para hacerle caer y demostrando, asi, sus buenas dotes de combate. Ace se quejo y a punto estuvo de estamparse contra la madera, permaneciendo malamente en equilibrio gracias, nuevamente, a sus buenos reflejos y unas manos rapidas.

-¡Se acabo!- Dijo el joven comandante, irguiendose en pie sobre el suelo otra vez para, sin miramientos, apresar los brazos de Circe con fuerza y elevarla un par de palmos sin demasiado cuidado. Ella se revolvio con todo el poder que le fue posible, tratando incluso de patearle y estando a punto de conseguirlo, pero sin lograrlo del todo. Asi, Ace aprovecho su situacion ventajosa para estamparla contra la pared cercana, apresandola entre ella y su propio cuerpo. -¡Estate quieta, maldita sea!-

-¡Que te jodan!- Estallo Circe manteniendo el orgullo a pesar de que andaba, ahora, incapaz de moverse debido a estar contra la pared, apresandole las manos el joven comandante por encima de su cabeza.

-¡No deberias decir cosas como esa cuando sabes que podria hacerte trizas facilmente!- Dijo Ace viendo como ella trataba, a pesar de todo, de liberarse, tironeando de sus manos con violencia sin lograr soltarse. -¡Si soy tu superior, es por algo, maldita sea!- Aquello era evidente, que Circe era fuerte pero Ace lo era mas.

-¡Vete al infierno!- Sin embargo, Circe no era de las que se daban por vencido facilmente, dejando de revolverse para dedicarse a jadear cansada y mirarle totalmente combativa.

-¡Me has roto una jodida lampara en la cabeza, mujer chiflada!- Grito el segundo comandante, respirando igual de deprisa que la otra para, sin mucho cuidado, estamparla de nuevo levemente sobre la pared.

-¡Y tu me has abofeteado!- Grito ella indignada y rencorosa.

-¡Pero tu me has roto una jodida lampara en la cabeza!- Solto sus manos apresadas para agarrar ahora los hombros tensos de ella con fuerza, apretando aquella zona y asi mantenerla pegada a la pared sin posibilidad de ser liberada. -Yo gano.- Dijo Ace altivo, orgulloso, salvaje y superior, elevando la cabeza para dedicar sobre Circe una sonrisa maliciosa a la vez que una mirada completamente burlona.

Circe le miro, colerica, vencida pero siempre autosuficiente, respirando dificultosamente apresada contra la pared y el cuerpo fuerte y mas grande del otro.

Entonces, sin pensar en lo que estaba haciendo, que funcionaba por instinto, se lanzo sobre él para besarle en los labios hambrienta y peligrosamente.

Cuando Circe le mordio, cuando parecia que casi queria asfixiarlo o comerselo vivo en lugar de besarlo, en la cabeza de Ace se produjo un cortocircuito. De repente, solo quedo espacio para los instintos, para la impulsividad y para la zona mas animal de su cerebro, correspondiendo aquel contacto repentino y salvaje sin pensar si quiera en lo que estaba haciendo, como si fuera algo natural.

Como si se tratara, tambien, de una continuacion de aquella batalla a golpes que habian llevado hacia unos minutos, de la que el habia salido victorioso.

Y Ace tambien queria salir victorioso de esta nueva batalla.

Preso de aquel embrujo salvaje e irracional, sin pensar en nada mas que en aquella mujer peligrosa que le estaba comiendo vivo, consumiendole al igual que él pretendia hacer ahora con ella, Ace la acogio con fuerza de las piernas, logrando que ella rapidamente correspondiera el agarre y apresara sus caderas para engancharse a su cuerpo toxicamente cerca.

La estampo asi, elevada sobre el suelo y apresada con fuerza contra la pared mientras se devoraban vivos, escuchandola quejarse dolorida debido al impacto contra sus labios pero sin que pareciera disgustarla del todo aquel arrebato descuidado, acariciandole el cabello revuelto Circe con las uñas sin preguntarse si acaso aquello podria ser doloroso o no.

Ahora solo quedaba sitio para los instintos.

Y mas que un beso de amantes, parecian dos leones encelados que luchan por ver quien dominara sobre el otro.

-Asi... - Dijo Circe entre susurros y mordiscos, al igual que caricias descuidadas y fuertes, sonriendo maliciosa en busca, tambien, de la victoria. -Asi si... este si eres tu... -

-Callate... - Le espeto Ace dificultosamente debido al contacto peligroso y sofocante, pero que se le hacia primario, mordiendo su boca toxica mientras la apretaba fuerte contra la pared y aun la mantenia alrededor de sus caderas.

-Eres como un maldito animal... - Circe llego incluso a soltar una carcajada orgullosa, y sus palabras provocaron sobre Ace un deseo animal que hacia demasiado tiempo no llegaba a sentir. No de aquella manera descuidada y peligrosa, descontrolada. Dejandose llevar por aquel instinto salvaje, Ace volvio a estamparla en la superficie en busqueda de una mayor cercania, pareciendo que casi pretendia aplastarla contra la pared. -Como un animal... - Dijo Circe presa del mismo embrujo, no pudiendo evitar jadear cuando sintio que Ace le mordia el hombro con fuerza y ningun cuidado.

-Zorra... - Dijo él en un susurro, afianzando el agarre de sus piernas torneadas y fuertes para, por fin, separarla de la pared y comenzar a cargarla hacia el escritorio cercano del camarote sin dejar de comerse vivos. Como respuesta a sus palabras, Circe rio entre mordiscos.

-Me pregunto si... - Callo cuando Ace apreso su boca de nuevo con demanda y fuerza, sentandola descuidado y ruidosamente sobre la mesa en cuestion. -Me pregunto si ella te deja ser asi... - Ace bufo molesto mientras la apresaba contra aquel mueble ahora, notando que el cortocircuito animal se tambaleaba peligrosamente. -Me pregunto... cuanto hacia... - Entre jadeos y mordiscos, al igual que caricias descuidadas que mas parecian zarpazos, Circe continuo como mejor podia. - ... cuanto hacia que no eras asi... cuanto llevas sin poder ser asi... ¿Esa gatita mestiza no te deja ser asi, Ace?-

-No la menciones... - Le espeto Ace con autoridad y molestia, que era muy agradable y facil dejarse llevar por su lado mas irracional y peligroso, que tanto tiempo habia estado dormitando quejumbroso. -No te atrevas a mencionarla... - Tuvo que sacudir la cabeza para olvidarla el tiempo suficiente, para borrar su imagen dulce y calmante, mordiendo el cuello de Circe sin cuidado y arrancandole a la otra un gritito quejumbroso. -No lo estropees.- Circe olia a sal marina y sabia a peligro, y a Ace no habia cosa en el mundo que lo volviera mas salvaje.

-Como quieras... - Contesto ella, jugando a aquel juego de dominacion y victoria sobre el otro gustosamente. -Pero ha sido un desperdicio tenerte domesticado.-

-Maldita sea... - Ace no queria recordar a Ifára, ahora no, que necesitaba aquello. Lo necesitaba. Necesitaba ser salvaje, descuidado, fuerte e irracional. Asi que, como realmente estaba enfadado con Circe, se dijo, y pretendia ademas participar tambien en aquel juego de batalla a mordiscos y arañazos, se separo un momento de ella, encarandola peligrosamente. -Quieres que sea animal... muy bien.- Espeto Ace con toda su mala sangre, apresandola de la cintura con fuerza para darle la vuelta descuidado, estampandola ahora sobre la mesa y teniendo una vision completa y fantastica de toda su bonita parte trasera.

-Ay... - Se quejo ella, pero no parecio querer rebelarse, apoyando las manos contra el mueble de madera mientras notaba que Ace la agarraba del pelo oscuro.

-Entonces, sere un animal.- Y ciertamente, no habia ahora mismo cosa en el mundo que lo tentara mas que aquello, tirando de ella hacia delante para tumbarla sobre la mesa.

-Oh, si... por favor.- A Circe tampoco le disgustaba la idea en absoluto, notando como las manos de Ace recorrian su cuerpo sin cuidado ni delicadeza.

-Zorra.- No pudo decir mucho mas, riendo incluso ante aquella idea el joven Ace mientras dejaba a los impulsos e instintos arrebatarle el control a conciencia.

Circe le cedio la victoria gustosamente.

(Cambio de escena)

Habia cometido el error mas grande de su vida.

Eso fue lo que Ace penso una vez habia terminado la sesion de sexo salvaje, vistiendose rapidamente mientras el razocinio y el arrepentimiento comenzaban a adueñarse de su ser.

No podia creer que, realmente, hubiera permitido que pasara cosa semejante.

Incredulo de si mismo, asqueado con su persona, Ace se llevo una mano al rostro para cubrirse los ojos, teniendo que respirar hondamente mientras trataba de calmarse un tanto.

¿Que diablos habia hecho?

Debia haberse vuelto loco. Completamente loco.

De aquella manera, Ace retiro finalmente sus dedos de sobre su cara, dedicandole una mirada incredula a la mujer morena y esbelta que, aun jadeando, despeinada y en un estado bastante pesimo, pero de lo mas satisfecha, le observaba medio desnuda encima del escritorio. Apoyada chulesca sobre el mueble para no caerse, que las piernas todavia le temblaban, Circe le sonrio con malicia y picardia, logrando que a Ace el remordimiento y la culpa le consumieran aun mas dolorosamente.

-Escucha... - Dijo Ace, tragando saliva pesadamente y temiendo que todo su nuevo y bonito mundo con Ifára se fuera al traste por una noche de sexo animal y sin sentido. -Esto no ha pasado ¿De acuerdo?- Firme e incluso suplicante, el segundo comandante, jadeando tambien todavia pero en mejor estado, le dedico a la hermosa Circe una expresion de total convencimiento. -No ha pasado. Nunca ha pasado. Dios... - Y Ace, si no fuera porque tenia las costumbres de como debe ser un hombre muy arraigadas, demasiado, se hubiera puesto a llorar como una niña.

-Claro... - Circe respondio sin ninguna molestia, encogiendose de hombros con resignacion pero pareciendo bastante contenta. - ... tigre.-

-Agh... - Aquella ultima palabra causo un mayor dolor y molestia, bufando Ace furioso mas consigo mismo que con ella, la verdad. -Calla.-

No queriendo permanecer ni un segundo mas en aquel camarote, que tantas culpas levantaria sobre su persona desde esa madrugada, el segundo comandante se dio la vuelta sobre sus pies, caminando direccion a la puerta y no dedicandole a la mujer en el escritorio ni una mirada mas.

Bajo un silencio tenso y preocupante, Ace dejo la habitacion de Circe y, ella, ni siquiera se inmuto de ser abandonada, que ya se lo habia andado esperando y no le interesaban ni las flores, los halagos o los buenos tratos.

Y asi, contrastando con todo el jaleo animal y salvaje de hacia unos minutos atras, tan solo, Ace cerro la puerta tras su espalda con suavidad, sumiendose en la oscuridad casi total que innundaba los pasillos del Moby Dick.

Desesperado cerro los ojos con fuerza, dejando caer la espalda en la pared para tener un apoyo, sabiendo que por las horas nadie estaria vigilando y mucho menos pasaria por alli. Era un ser ruin, ruin y mentiroso, se dijo a si mismo, respirando hondo y con fuerza para llevarse un puño que morder hasta la boca y evitar ponerse a gritar.

Pero ¡Maldita sea! Lo habia necesitado tanto... Y ni siquiera él mismo sabia que lo necesitara tanto.

Una parte de si mismo se habia liberado peligrosamente para, ahora, volverse a dormir, decidiendo Ace que aquella zona de su ser debia acallarse o bien quedarse bajo control si no pretendia caer en mas tentaciones como aquella.

El peor caso de todo no era el hecho de la infidelidad en si, razono Ace culpable, que al fin y al cabo su relacion con Ifára no tenia ni nombre. Lo peor era la persona con quien se habia acostado, de que manera y en que momento, odiandose a si mismo cuando llego a la conclusion de que Ifára no podria perdonarselo jamas si, acaso, alcanzaba la pobre a enterarse. Si, era aun mas ruin, pero Ace no se atrevia a abrir la boca y confesar. Seria una locura.

Se suponia que habia ido a defender a su niña, no a tirarse como un maldito animal a aquella mujer tan salvaje como él mismo, que basicamente la habia premiado cayendo en sus redes con semejante facilidad. En realidad, Circe habia sido la ganadora de la batalla a pesar de que él la hubiera dominado de manera peligrosa como esa, ya que ella habia pretendido desde un principio embrujo como el que habia sufrido el joven Ace.

Ifára le habia dicho que la deseaba, se lo habia reprochado, le habia demostrado lo mucho que le dolia que tan solo cruzaran dos palabras entre ambos... Y él se habia acostado con Circe, con la enemiga de Ifára, con la mujer que la aterraba tanto como desagradaba y que habia terminado por agredirla en medio de un pasillo.

Y él la habia premiado, se habia acostado con ella como un salvaje.

Habia transformado los temores de Ifára en realidad.

Tras aquellos pensamientos, Ace tuvo que tomarse un par de minutos de reflexion personal y arrepentimiento, asi como de calma, recuperando la respiracion a su ritmo normal.

Finalmente, se dijo que, al igual que habia hablado con la misma Circe, aquello no habia pasado. Seria como si nunca hubiera ocurrido, eso es.

Recomponiendose de su situacion tirada sobre la pared, Ace se irguio en pie, comenzando a caminar en la oscuridad direccion a su propio camarote. Mañana, veria las cosas de manera diferente y todo se arreglaria, nunca habria ocurrido nada. Nunca, se dijo, asintiendo incluso una suave vez para si mismo mientras subia las escaleras para dar con un piso superior, atravesando los pasillos y esquinas del colosal Moby Dick, cruzandose con puertas cerradas y un silencio casi total, roto tan solo por algun murmullito o bien el golpear de las olas.

Finalmente, alcanzo su habitacion, topandose en que, para su desgracia, una luz ambarina y suave se colaba bajo la rendija.

-Mierda... - Susurro Ace en cuanto razono que Ifára debia estar despierta, mordiendose el labio inferior con disgusto un momento. Respiro hondo, decidiendo que debia armarse de valor y que no pasaria nada, que ella no lo sabia y tampoco podria adivinarlo si ninguno de los dos soltaba prenda. Exacto, ninguno de los dos, pero Circe no lo haria porque no la convenia en lo mas minimo confesar el secreto. Al fin y al cabo, si lo hacia, esta vez Ace si que acabaria con ella. Evidentemente, Ace no iba a decirle nada a Ifára. Nada de nada. Aquello no habia pasado.

Finalmente, el joven comandante abrio la puerta del camarote con suavidad.

En cuanto se asomo en la estancia, una Ifára sentadita sobre el colchon en la misma posicion en la que la habian dejado dio un respingo, iluminada la habitacion pequeña por aquella luz de la mesilla de noche. La muchachita le observo con urgencia y preocupacion total, deseosa de saber que diablos habia ocurrido, esperando sobre la cama para recibir una sonrisita rapida de Ace.

-Vaya ¿Estas despierta?- Dijo él evitando repentinamente el contacto visual directo mientras se internaba en el camarote, maldiciendo por dentro el no poder mirarla a la cara sin mas. No podia, era doloroso y se sentia aun mas ruin ¡Maldita sea!

-¿Que ha pasado?- Cuestiono Ifára algo tensa, removiendose un tanto en su sitio debido a los nervios. -¿Como ha ido?-

-Bien.- Ace contesto como quien vuelve de trabajar, encogiendose de hombros con bien fingida tranquilidad mientras atravesaba el camarote hacia su armario bajo la atenta mirada de Ifára.

-Bien... - Ella repitio, confusa y queriendo, como siempre, saberlo todo, observando como el joven pirata le daba la espalda mientras rebuscaba dentro del mueble algo comodo que ponerse para dormir. -Y... ¿Que mas?-

-Nada mas... solo... - Ace trago saliva mientras se entretenia a proposito, retrasando el momento de tener que encararla de nuevo, decidiendo que tenia que ser un buen mentiroso a pesar de que aquello le hacia sentir aun mas rastrero. -Solo le dije... lo que tenia que decirle y... ella entendio.- ¡Una mierda! Se dijo Ace a si mismo, cerrando una mano fuerte sobre un pantalon de algodon oscuro como si este tuviera la culpa de sus errores.

-¿Que te dijo?- Pero Ifára era la mas curiosa de la curiosas, ademas que aquella situacion la comprometia enormemente, mordiendose el labio llenito con nervios y urgencia.

-Dijo que... - Era dificil y doloroso. Ifára era maravillosa, perfecta y tan buena como la miel, y él la andaba mintiendo vilmente como el hombre malvado que se sentia. - ... que lo sentia y que no volveria a acercarse a ti.- Otra mentira bestial para aumentar el problema, se reprendio Ace, acogiendo finalmente los pantalones comodos para cambiarlos por los que llevaba encima ahora mismo, que debian encima andar apestando a sexo con Circe.

Incredula pero emocionada con la idea, incluso, Ifára abrio los ojos como platos y ahogo una exclamacion.

-¿De verdad?- Cuestiono sin llegar a creerlo del todo, arrastrandose de rodillas sobre el colchon para acercarse a él aun mas. -¿De verdad dijo eso?- Y es que no habia cosa que la hiciera sentir mejor ahora mismo que saber que nadie se interpondria, por una vez en su vida, en su felicidad. Ademas, que hubiera sido Ace quien la defendiera y arreglara la situacion con Circe, provoco que ella pensara que habia sido la mas injusta del mundo, habiendole echado en cara cosas sin sentido solo por celos cuando, en realidad, él la habia escogido a ella. A ella, no a Circe. Ace preferia batallar con sus propios subordinados y con aquella sensual mujer que abandonar a Ifára a su suerte. Era maravilloso, penso Ifára.

-Si, dijo eso.- No, no lo habia dicho, pero Ace no estaba dispuesto a decirle la verdad, sobre todo cuando se giro un segundo mientras se cambiaba de pantalones y contemplo la expresion ilusionada y feliz de la pobre Ifára. -No te molestara mas.- De eso, al menos, Ace si estaba seguro, que Circe habia conseguido lo que queria y se sentiria ganadora.

-Ah... - Exclamo Ifára con total ilusion e incluso enternecida, observando al joven comandante con los ojos brillantes y de lo mas felices. -Ace ¡Gracias! De verdad, yo... - Pero él la interrumpio velozmente.

-Oh, no me agradezcas nada.- Sono amable y tranquilizador, pero por dentro se estaba muriendo de dolor, girandose sobre sus pies cuando termino de vestirse. Muy sospechoso seria continuar dandole la espalda a la niña sin ningun motivo. -Solo... yo... - La culpa dolorosa le mordio inmisericorde por dentro, viendo como ella parecia ahora realmente agradecida y orgullosa de él. -Te quiero.- Dijo con dolor incluso, habiendo sentido la imperiosa necesidad de decirselo. La queria con locura ¿Por que habia tenido que hacerle a ella, precisamente a ella, algo tan horrible?

Por su parte, Ifára primero se sorprendio un tanto por las palabras dichas repentinamente, pero rapido se recompuso, adoptando una expresion calida de sonrisita cerrada, tan suya y bonita.

-Veras... - Dijo ella, inclinandose un tanto sobre el colchon para apresar cuidada y cariñosamente el brazo del otro. -Yo... me he portado tan mal contigo estos dias... - Ifára bajo la mirada un segundo con culpabilidad, acariciando suave la piel de un Ace que se sentia, ahora si, el peor ser de la tierra.

-Ifára... - Pero ella lo interrumpio con urgencia.

-Oh, no... dejame hablar... por favor.- Una sonrisita rapida y una miradita suplicante fueron suficientes para que Ace cediera, asintiendo un par de veces mientras trataba de aparentar normalidad. -Tu siempre te portas bien conmigo... y yo... yo te lo he estado pagando horriblemente mal con mis rabietas de niña caprichosa, mi inseguridad y mis celos sin sentido... - Ahi no, Ifára, no vayas por ahi.

-No tienes que pagarme nada, canija.- Mucho menos despues del acto horrible que habia hecho no hacia ni media hora, todavia.

-Pero yo... - Ella continuo, acariciando cariñosa su brazo mientras su miradita esquiva se paseaba de los ojos del otro hasta las sabanas, buscando ella las palabras adecuadas y tragarse la vergüenza, que seria siempre algo timida. -Quiero hacerte feliz.- Y por la mirada letal y sincera que le dedico, directa, a sus propios ojos, Ace supo que Ifára lo decia en serio.

Alli estaban, las bonitas palabras que Ace habia estado esperando desde que la conocio. Estaban alli y, por culpa de sus propios y recientes errores, no podia disfrutarlas.

No, no las disfruto. Se le clavaron sobre el pecho dolorosamente, porque se sintio aun mas culpable y horrible.

¿Como podia haberla hecho algo asi?

Confusa y preocupada con su silencio tras aquella confesion valiente, Ifára se mordio el labio inferior, arrastrando delicada sus dedos a traves del brazo del otro para alcanzar, finalmente, su mano y entrelazarla con la suya propia.

-Me haces feliz.- Dijo él conteniendo las ganas hasta de echarse a llorar, mostrandole la mirada mas sincera del mundo ya que, al fin y al cabo, aquellas palabras si que eran ciertas.

-¡No, no lo he hecho!- Sin embargo, Ifára no parecia de acuerdo con el otro, negando con la cabeza culpable mientras su mirada comenzaba a volverse vidriosa, siendo siempre de lagrima facil, la pobre. -Te he tratado fatal... No he buscado mas que discutir contigo y te he dicho cosas horribles y tu... te has portado tan bien siempre conmigo... - La miradita de Ifára se clavo sin compasion sobre la de él, tironeando la muchachita demandante un tanto de su mano.

-Ifára, no me merezco esto, no soy tan bueno... - No como ella pensaba, se dijo Ace con dolor.

-¡Pero conmigo si lo eres! Qu-quiza con los demas no, a veces... pero conmigo... - Por suerte o desgracia, Ifára habia decidido que aquella noche seria la indicada para las confesiones emocionales y el poner todo en orden, tironeando de su mano entrelazada para que el otro la mirara a los ojos, que andaban algo llorosos y de lo mas sinceros. - ... conmigo eres el hombre mas bueno del mundo.- Ace abrio la boca, pero ¿Como responder a aquello sin delatarse? ¿Como decepcionarla asi, sin mas ni anestesia de por medio? asi que, se limito a cerrarla y permanecer en silencio. -Yo lo siento... lo siento tanto... -

-No, Ifára.- Ace no podia permitir que ella se humillara y se sintiera de semejante manera por su causa, que era ruin y mentiroso, arrodillandose frente al colchon para ahora ser él quien acogia sus manos entre las suyas. -No te disculpes... Por favor.- Al fin y al cabo, ella habia dado en el clavo y Ace habia cumplido sus temores, no pudiendo evitar el besar los nudillos de Ifára con devocion y culpa un par de veces suaves.

-¡Pero lo siento!- Y tras aquellas palabras de niña llorosa, Ifára deshizo el abrazo de sus manos, lanzandose a su cuello desesperada para rodear sus hombros fuertes con brazos cariñosos. -Lo siento tanto que... - Y de pronto, escondida en el hueco de su cuello, Ifára callo de golpe, apretadita contra él en un extraño silencio.

-¿Que... - Ace trago saliva, sintiendo a su corazon dar un vuelco peligroso cuando ella detuvo sus palabras de pronto, correspondiendo al abrazo como mejor podia. -¿Que pasa?-

Entonces, Ifára se separo de él un tanto, dedicandole una expresion levemente confusa de boca entre abierta y ojos, todavia, llorosos.

-Oh... nada.- Respondio ella por fin, encogiendose de hombros con una sonrisita cerrada y levemente insegura mientras sus manos todavia rodeaban su cuello. -Las cosas... las cosas iran mejor a... a partir de ahora.- Y aquello era lo que Ifára mas deseaba ahora mismo y por lo que mas dispuesta estaba a luchar, asintiendo convencida y logrando que el otro hiciera, exactamente, lo mismo.

-Si, lo haran... te lo prometo.- Le dijo Ace a ella igual de seguro, tragando saliva pesadamente. -A partir de ahora... todo ira bien.- Seria una nueva etapa, se dijo el segundo comandante, y errores como el que acababa de cometer con Circe no ocurririan nunca mas.

-Vale.- Respondio ella con una sonrisita mientras sus ojos comenzaban a adoptar su brillo normal, tomandose, por primera vez, la libertad por si misma de acercar su rostro hasta el de Ace y besarle.

Un beso suave, cariñoso, calido y con mimo que él rapidamente correspondio, no pudiendo evitar evadirse de la realidad como siempre que la tenia asi, tan dulce y delicada entre sus brazos.

El contacto duro un tiempo que no supo contar, pero pronto ella, para total sorpresa de Ace, lo volvio mas pasional inseguramente, acariciando ligeramente temblorosa por no andar acostumbrada a tomar la iniciativa sus hombros.

En aquel momento, adivinando sus claras intenciones que tanto habria agradecido y correspondido otra de las noches anteriores, Ace deshizo el beso velozmente.

-Canija... - Dijo suavemente y con disculpa el joven comandante, recibiendo una miradita avergonzada y confusa de ella. -Es muy tarde y estoy cansado... - Lo estaba, pero ese no era el problema. No podia hacerle el amor a Ifára inmediatamente despues de haberse acostado con Circe, no era justo. Ifára no se merecia algo tan sucio y horrible. Es mas, él no se merecia a Ifára, ahora Ace si que tenia claro aquello.

-Oh... - Ifára parecio sorprendida un tanto, que Ace nunca parecia estar cansado para las relaciones intimas, asintiendo finalmente con una sonrisita. -Claro... deberias dormir, entonces.- Dijo con disculpa, incluso, recibiendo una expresion serena y tranquilizadora del otro.

-Si.- Y sin esperar mucho mas, el joven comandante asintio, observando como ella rapidamente deshacia el contacto para echarse a un ladito en el colchon y, asi, hacerle un hueco entre las sabanas. La misma Ifára fue la primera en arrebullarse bajo la manta fina de verano en su lado, tumbandose tranquila sobre la cama sabiendo que, aquella noche, no harian otra cosa mas que dormir.

Y con un suspirito imperceptible, el joven Ace la imito, apagando la luz en el proceso para poder descansar y tratar, al menos, de poner las cosas en orden en su cabeza.

Sin embargo, a Ace le costo dormirse demasiado tiempo

(Cambio de escena)

Con los graznidos molestos de las gaviotas y la luz de la mañana, Ace se desperto.

Estaba agotado, habiendo dormido tan solo un par de horas por tanto pensamiento y remordimiento, revolviendose un tanto bajo la sabana con dificultad de abrir los ojos otra vez. Le dolia la cabeza por la falta de sueño y su mente andaba completamente confusa despues del lio emocional a la que la habia sometido, llegando el joven comandante incluso a gruñir suavemente cuando, por desgracia, recordo lo que habia hecho la noche anterior, hacia apenas unas horas.

Fue entonces cuando Ace ignoro el dolor y abrio los ojos de par en par, topandose de bruces con la realidad a la vez que noto, suave y agradablemente, un cuerpo delicado y mas pequeño que el suyo tumbado sobre él.

Desconcertado, el segundo comandante miro en aquella direccion, encontrandose con la imagen dulce de una Ifára que, pareciendo de lo mas comoda, dormitaba con medio cuerpo encima de su pecho.

-Uh... - Ace no sabia si estaba despierta o dormida, tampoco la hora que era, resultandole extraño que con aquel calor la niña se acercara tanto, habiendo siempre incluso huido de su contacto en cuanto las temperaturas subieron. -¿Canija?- Cuestiono confuso, admirando su bonita presencia y lo bien que quedaba ella asi, tumbadita sobre él tan gustosa como parecia con la posicion.

-¿Mmh?- Aunque no fue una respuesta mediante palabras, Ace supo que estaba despierta o, al menos, a medias, elevando una ceja incredula ante semejante escena nunca antes vista.

-Crei que te daba demasiado calor.- Sono incluso divertido, observando como ella se limitaba a sonreir adormilada para acomodarse mejor sobre su pecho desnudo.

-Pero asi puedo escuchar tu corazon... - Vale, Ifára definitivamente andaba medio dormida todavia, confesando aquel secreto extraño que no hizo mas que enternecer a Ace y hacerle, como no, sentirse nuevamente el ser mas despreciable del planeta al recordar su reciente infidelidad. -El bonito y gran corazon de Ace.- Dijo ella con un susurrito incluso embelesado, consiguiendo que el segundo comandante se mordiera el labio inferior entre emocionado y culpable.

-Oye... pequeña... - Eran agradables a la vez que dolorosas sus muestras de cariño repentinas, no pudiendo Ace el contener acariciar el cabello suave y rizado de Ifára, que se revolvio agradecida sobre su cuerpo. -Tengo que ducharme... e irme.- No sabia la hora que era, pero Ace necesitaba quitarse los restos de la noche con Circe antes de andar interactuando fisicamente con la chiquita de cualquier manera, ademas que precisaba, con urgencia, el confesarse ante alguno de sus amigos y, asi, ordenar mejor las cosas en su cabeza. -¿Me dejas?-

-Vale... - Contesto ella resignada pero con algo de disgusto, retirandose suavemente de su posicion para regresar, de nuevo, al colchon compartido. -Esta tarde tengo que bajar al pueblo... a comprar... cosas para Joan-Marie... o no se que... - Espeto Ifára de repente entre sueños mientras Ace comenzaba a incorporarse sentado sobre la cama, causando que él girara la cabeza para mirarla de nuevo. -¿Me acompañaras?-

-Ah... - Ace queria hacerlo, de verdad, pero se dijo que necesitaba calmarse y recomponerse de su error antes de andar a solas tanto tiempo con la niña. -No puedo... tengo que ayudar a Thatch en unas cosas.- Otra mentira mas, y Ace estaba seguro de que acabaria batiendo un record, penso mientras se ponia en pie y comenzaba a rebuscar en su armario ropa limipia que ponerse.

-Podriamos comer juntos aqui... en el camarote... - Sin embargo, Ifára parecia deseosa de su compañia, no pudiendo Ace evitar que aquella idea lo emocionara tanto como le dolia.

-Esta bien... comeremos juntos.- ¿Como negarse? Se pregunto el joven observandola de reojo volver a dormitar de lo mas satisfecha y feliz, chasqueando la lengua imperceptiblemente cuando recapacito que no habria manera de huir de ella durante todo el dia. No podia, encima, tambien hacerla sentir abandonada, cediendo a sus deseos tan rapido y facil como siempre. -Luego me pasare por aqui al mediodia.-

-Bien... - Satisfecha, Ifára sonrio un poquito, arrebullandose sobre el colchon para dormir algo mas.

Por su parte, Ace se limito a tragarse un bufido de dolor y dirigirse directo al cuarto de baño.

Deseo con todas sus fuerzas que la ducha borrara el aroma de Circe junto con los hechos vividos la noche anterior.

Por desgracia, lo segundo fue imposible.

(Cambio de escena)

-Yo... lo siento.- Confeso con dolor e incluso vergüenza total, agachando la cabeza humillantemente para admirar fijamente su plato de desayuno, aun sin probar bocado. -Estaba furioso y... y dije cosas horribles que no pensaba.- Sin mas, bufo molesto y decepcionado consigo mismo, llevandose una mano grande hasta la frente para mesarsela incomodo. -Solo estaba tan furioso que... lo pague contigo... de verdad no pensaba lo que te dije... no sobre ti... se que eres un buen chico, en realidad... y que haces lo mejor que puedes... Quieres a esa chica, y estoy seguro de que ella, tambien, te aprecia.- Asintio convencido de sus propias palabras, guardando silencio tensamente una vez habia dicho cuanto necesitaba para esperar, inseguro, el veredicto de su amigo ofendido.

-Lo se.- Se limito Ace a decir con calma, sonriendo al otro con expresion tranquilizadora. -No importa, Marco, queda olvidado. Tambien entiendo tu posicion.- Como respuesta primera, Marco elevo finalmente la cabeza de sobre su plato de desayuno, admirando a su amigo y compañero con expresion seria pero agradecida.

-Gracias por tu perdon.- Marco, siempre tan formal y estirado. -Aun asi, la primera parte de mi desagradable discurso si fue... sincera.-

-Tambien lo se y no tenias ni que haberte disculpado. Tu enfado estaba justificado.- Si que lo estaba, se dijo el segundo comandante, que meterse con una madre fallecida siempre era una buena excusa, aunque hubiera sido sin querer o pensar.

-Pero yo no pienso esas cosas sobre ti, Ace.- Sin embargo, Marco necesitaba hablar un poco mas, dedicandole a su amigo una expresion de total seguridad y convencimiento. -He sido muy injusto.-

-¡Venga, Marco!- Estallo Ace incluso divertido, negando con la cabeza con sonrisita graciosa. -Se acabo. Queda olvidado. Yo soy el primero que se deja llevar como un energumeno... Asi que ¿Que derecho tengo a echarte nada en cara?-

-Esta bien... olvidemoslo, entonces.- Marco sonrio satisfecho y pareciendo de lo mas aliviado, atreviendose finalmente a atacar su desayuno una vez habia solucionado el problema que lo andaba carcomiendo.

Habia sido algo extraño, recordo Ace, habiendo llegado al comedor mas temprano de lo habitual debido a, basicamente, andar huyendo de la pobre Ifára. Como se interno pronto en aquella sala, el joven Ace no se topo con sus compañeros comunes de desayuno, cosa que lo alivio enormemente debido a sus problemas actuales, encontrandose la estancia mucho mas vacia en aquellas horas tempranas y sentandose, asi, solo y tranquilo en espera de Thatch para confesarle sus problemas, que Marco estaba furioso con él.

Sin embargo, cuan enorme fue su sorpresa cuando, silencioso y tenso, el primer comandante habia aparecido en el comedor, consiguiendo velozmente su alimento mañanero para, sin mediar palabra ninguna por lo pronto, sentarse frente a Ace tieso como una ramita seca.

Primero se quedo mudo bajo la mirada incredula y curiosa de Ace, admirando la comida como si fuera lo mas interesante del mundo, tomandose unos segundos de reflexion personal, al parecer.

Finalmente, Marco le pidio disculpas, y Ace no podia estarle mas agradecido de su amistad.

-¡Vaya, vaya!- Una voz animadisima y conocida lo saco rapido de sus reflexiones, provocando que ambos comandantes dieran un respingo sorpresivo para mirar, atentos, en la direccion de la que habia provenido el ruido. -¡Buenos dias por la mañana ¿Como esta nuestro club de los hombres mas guapos del mar hoy?- Exclamo Thatch con una sonrisa radiante, no pensandoselo ni dos veces para dirigirse hasta la mesa semi vacia como una bala y hacerse un hueco junto a Marco, cargando tambien con su propio desayuno. -Y por cierto, que sepais que, de nuestro club de guapos, yo soy el capitan... - Thatch no se cansaba nunca de hablar, animando cualquier lugar incluso a semejante hora de la mañana. Chulesco, se encogio de hombros, picoteando en su plato para empezar a devorar el tambien su propio alimento. -Aunque eso era evidente, claro. Soy el mas guapo de todos.- Tanto Ace como Marco no pudieron evitar una risa divertida tras aquellas palabras, causando que el cuarto comandante les dedicara una miradita rapida de revision. En cuanto se cruzo con el rostro de un Ace ojeroso y de lo mas cansado, Thatch se echo hacia atras en su silla, mirando al segundo comandante como si este fuera la criatura mas horrible de todo Grand Line. -¡Dios Santo! ¡Con cara semejante no puedes estar en mi club! ¡¿Que diablos te ha pasado, chiquillo pecoso?-

-No he dormido bien.- Dijo Ace con pesadumbre, encogiendose de hombros mientras, de nuevo, todos los recuerdos de su desliz regresaban a su cabeza, dispuestos a torturarle.

-¡No hace falta que lo jures!- Exclamo Thatch, fingiendo que le daba hasta un escalofrio de desagrado.

-Si, tienes mala cara.- Por su parte, Marco contesto entre serio y preocupado, revisando el rostro cansado de Ace centimetro a centimetro.

-¿Mala cara? ¡Parece recien salido de la casa del terror, no me jodas!- Y Thatch rio de su propia broma, causando que el segundo comandante se limitara a bufar frustradamente.

-¿Que pasa?- Cuestiono Marco, siempre tan sereno y comprensivo, revisando las facciones de un Ace que parecia, realmente, destrozado y de lo mas confuso.

-Me he acostado con Circe.- Ya esta. Ace no andaba para juegos ni secretos, sintiendo un enorme alivio tras, tan solo, pronunciar aquellas palabras sin anestesia ni niguna espera, regresando a continuar comiendo lentamente su desayuno. Por su parte, tanto Marco como Thatch le miraron incredulos y estupefactos, estaticos en su posicion, asimilando la confesion repentina del joven comandante lentamente.

-¿Que?- Cuestiono Marco completamente desconcertado, analizando a un Ace que parecia querer desaparecer junto con su plato de comida.

-Que me he acostado con Circe.- Repitio el joven pirata, encogiendose incluso de hombros durante el proceso.

-Eso ya lo he oido, joder.- Marco no parecia precisamente contento, pero tampoco enfadado, mas bien incredulo, inclinandose un tanto sobre la mesa para encarar mejor a su amigo. -Pero... ¿Como?... quiero decir... - Sin embargo, Ace lo interrumpio velozmente.

-¿De verdad tengo que explicarte como?- La expresion de evidente incomodidad de Marco respondio a la pregunta por si sola.

-¿Cuando?- Por su parte, Thatch no resulto tan escandalizado, pero si curioso y confuso, dedicando sobre su amigo una mueca desconcertada.

-Ayer... en la madrugada.- Respondio el segundo comandante, causando que fueran los mismos Thatch y Marco quienes revisaran los alrededores para cerciorarse de que ningun curioso pudiera escuchar su mas que privada conversacion. -Con Circe.- Escupio Ace furioso consigo mismo, pinchando el plato ruidosamente con el tenedor, como si quisiera castigar a la bajilla en su lugar.

-Vaya... - Thatch se recompuso rapido de la noticia, asintiendo pensativamente a las palabras del otro. -Asi que... ¿Ahora estas con Circe?- El cuarto comandante nunca seria un amante celoso o uno que se tomara las cosas en serio.

-¡No, no!- Escuchar semejante cosa si que fue doloroso, negando el joven Ace con la cabeza rapidamente. -Estoy con Ifára ¡Con Ifára! Eso fue un error... ¡No se como paso, pero me la folle!- Grito Ace con colera y malestar, abandonando su tenedor ruidosamente para llevarse las manos desesperadamente a la cabeza.

-¡Ssh! ¡Calla!- Por su parte, Thatch mantenia la calma mejor que ninguno cuando era necesario, propinandole incluso una colleja al tenso Ace debido a su voz descuidada. -¿Quieres que te oiga todo el maldito barco, idiota?-

-¡A la mierda!- Grito Ace sintiendo que sus emociones andaban totalmente descontroladas, palmeando la mesa de madera una violenta y ruidosa vez. -¡Que me oiga quien sea! ¡Me la suda!-

-De eso nada, chico.- Pero Thatch era experto en secretos e infidelidades, golpeando veloz y significativamente la espalda de un Ace desesperado y de lo mas angustiado. -Aqui, nadie va a oir nada... ¿Queda claro?- Asi, firme y autoritario, el cuarto comandante le dedico primero una mirada rapida al joven Ace, que se limito a bufar y asentir para, finalmente, hacer lo mismo con Marco, que tras pensarlo un par de segundos acepto el contrato de silencio. -Bien... ahora, sigue.-

-Me acoste con ella... me acoste con ella como un jodido animal, ademas... - Y es que a Ace le costaba hasta reconocerse, que por muy salvaje y malvado que pudiera ser, siempre penso que tendria autocontrol suficiente para evitar errores como aquel. -Y lo peor... lo peor no es eso... lo peor es que, en cuanto regrese a mi camarote, Ifára me pidio disculpas por haber sido tan mala conmigo ¡Jah!- Rio Ace jocoso e ironico, sintiendose nuevamente el ser mas despreciable y ruin del planeta. -Me pidio disculpas, la pobre... y encima me dijo que queria hacerme feliz... - Era horrible, se dijo Ace, mordiendose el labio inferior con total dolor y remordimiento. -Y yo me he acostado con Circe ¡Con Circe! No podia ser otra mujer... no... tenia que ser la mujer que mas odia a mi niña en este mundo... - La confesion lo aliviaba a la vez que lo hacia sentir aun peor, porque repetirlo hacia que Ace lo reviviera, tragando saliva pesadamente para clavar la mirada sobre su plato. -Soy el hombre mas ruin y rastrero del planeta.-

-Lo eres.- Dijo Marco tranquilo pero sin compasion, suspirando pesadamente para asentir un par de veces convencidas.

-Venga, tampoco es para tanto... - Pero Thatch no sabia exactamente si tenia razon, sonriendo un segundo con clara intencion de calmar los animos.

-¿Que no es para tanto?- Cuestiono Ace completamente esceptico y desesperado, causando que el cuarto comandante se encogiera de hombros pesadamente. -Dios... ¿Que hago?- La pregunta fue terminada en un quejidito de dolor interno, cerrando Ace los ojos un segundo con total perdicion.

-No lo se... - El primer comandante no sabia exactamente como responder, tratando el mismo de hallar una solucion factible para la enorme problematica que el propio Ace se habia buscado.

-Nada.- Sin embargo, Thatch no tardo demasiado en dar su opinion, dedicandole al joven comandante una mirada segura y complice. -No hagas nada.-

-Deberia... deberia decirselo.- Si, eso seria lo correcto, penso Ace, sabiendolo como lo mas noble pero, a la vez, lo que mas lo asustaba del mundo. No era capaz de confesar por muy honorable que lo considerara.

-Quiza sea lo mejor.- Dijo Marco con un suspirito, siempre de intenciones y formas tan loables como él mismo.

-¿Que?- Thatch, por su parte, parecia no creer lo que acababa de escuchar, dedicandoles a ambos amigos una mirada completamente horrorizada. -¡No, no le digas una palabra, muchacho insensato!- Exclamo el cuarto comandante, negando con la cabeza frenetico y seguro de si mismo.

-Pero es lo correcto.- Marco respondio antes que el mismo Ace, admirando a su compañero con expresion indignada y seria.

-Lo es... ¿Verdad?- Dijo Ace rendido pero en exceso confuso por dentro, que aquel tema comenzaba a hacersele lioso y demasiado desesperante.

-¡No lo es! ¿Acaso os habeis vuelto locos?- Sin embargo, Thatch no estaba de acuerdo con ninguno de los dos, hablando didactico como el gran maestro que era en temas semejantes. -No se te ocurra decir palabra sobre ello, Ace ¡Seria un suicidio emocional!-

-Pero... - No pudo ni replicar, adelantandosele Marco velozmente.

-¿Por que?- Le cuestiono a Thatch el primer comandante de lo mas confuso, no siendo él tampoco un gran experto en la tematica femenina y de las relaciones de pareja.

-¿Que por que?- Parecia no poder creer que sus compañeros no entendieran su punto de vista, dedicandoles miradas rapidas e incredulas a ambos constantemente. -¡Es evidente por que! Primero, porque no significo nada... Solo fue sexo ¡Por Dios!... - Repentinamente, Thatch clavo su mirada sobre el joven Ace, buscando la verdad mas sincera en sus ojos oscuros. -¿Verdad?-

-Si, solo fue sexo. Nada mas.- Contesto el segundo comandante completamente convencido, logrando que Thatch asintiera dispuesto a continuar.

-Pues eso, solo sexo... No merece la pena derrumbar una relacion mas seria por... - Thatch parecio no saber como definirlo exactamente, llevandose una mano al menton pensativamente durante un segundo. - ... por echar una canita al aire de vez en cuando.- La filosofia de Thatch no era tan mala ni complicada, despues de todo.

-Vale, eso ha sido lo primero... - Dijo Ace atento y todavia algo perdido, admirando al cuarto comandante como si este fuera ahora el gran mentor de los mares. -¿Y lo segundo?-

-Lo segundo... - Elevo una mano frente a las narices de ambos compañeros, alzando dos dedos indicativos para dotar de mayor dramatismo a sus palabras. - ... porque a ella la destrozaria.- En eso, Thatch tenia la razon absoluta.

-Cierto.- Respondio Marco vencido, asintiendo un par de veces reflexivas tras las palabras del cuarto comandante.

Levemente incomodo, Ace jugueteo un tanto con el brazalete de su muñeca, aquel que mantenia la brujula que usaba tan pocas veces, en realidad.

-Vamos a ver, Ace... - Notandolo confuso y no demasiado convencido todavia, el cuarto comandante llamo su atencion sin dudarlo, causando que al joven Ace no le quedara mas remedio que encararlo. -¿Merece la pena sufrir y hacer sufrir solo por un desliz?- Pero, a pesar de la pregunta, la respuesta era evidente.

-No... supongo que no.- Respondio Ace algo sombrio y culpable, encogiendose de hombros con resignacion.

-Exactamente. No merece la pena.- Y satisfecho, Thatch permanecio algo mas serio de lo que era su costumbre ya que, al fin y al cabo, se trataba de un tema importante para un amigo apreciado.

-¿Tu que piensas?- La mirada de un todavia confuso Ace se clavo sobre la del serio Marco, indicandole que se referia a este ultimo con un cabeceo.

-¿Yo?- Cuestiono el primer comandante con algo de desconcierto, saliendo de sus propias reflexiones rapidamente. -Pues... - Vale, Marco tuvo que pensarlo detenidamente, anaizando los posibles pros y contras de una confesion, o bien, un silencio total. -Bueno, visto de la manera que Thatch nos ha expuesto... Es cierto que merece mas la pena callarse como un cabron.- Marco admitio aquello rendidamente, como si le doliera el tener que cederle la razon a Thatch y sus soluciones faciles.

-Muy bien, entonces.- Rapido, el cuarto comandante asintio solemne, incluso, adoptando una expresion aliviada. -Aqui, no ha pasado nada. Nunca ha pasado nada ni nadie se ha acostado con nadie, mis queridos muchachuelos.- Ya iba Thatch a finalizar con algun comentario de los suyos, cuando Marco se le adelanto veloz.

-Pero lo que he dicho no significa que me parezca bien.- Tan firme y serio como solo él podia ser, Marco dejo caer sus palabras de gran juez, admirando a ambos compañeros con mirada didactica. -No es lo correcto, y es injusto y vil... - Y sus palabras se clavaron sobre la culpabilidad de Ace como una flecha afilada y dolorosa. -Sin embargo, vista la situacion, creo que sera lo mas sensato.-

-Ojos que no ven... - Canturreo Thatch despreocupadamente, encogiendose de hombros con resignacion infantil. - ... corazon que no siente.-

-Callarme como un cabron... - Ace susurro aquello entre dientes y con una sonrisa amarga, estando ahora seguro de la necesidad de su silencio a la vez que se consideraba aun mas rastrero y mentiroso.

-La has cagado, Ace... lo has roto... - Sin anestesia, aunque extrañamente comprensivo incluso, Marco le dedico su mirada mas paternal. -Y si no puedes pegar los pedazos, al menos escondelos bajo la cama.- Como respuesta total, Thatch asintio completamente de acuerdo.

Y Ace no pudo hacer otra cosa mas que suspirar y aceptar su situacion.

(Cambio de escena)

"Quema... quema... ¡Dios, quema! ¡Oh, si, quema! ¡Si!"

Esas eran las palabras que Circe andaba gimiendo y jadeando mientras él, asalvajado y dejandose llevar mas que nunca por su parte instintiva, seguia poseyendola sin control sobre aquella mesa destartalada.

Era como regresar a los origenes, como pelear y vencer a la vez que luchaba por no ser vencido, como si aquel sexo violento e incluso algo sadomasoquista fuera una cuestion de pura supervivencia.

Era como volverse primitivo e indiferente a todo cuanto le rodeaba mas alla de si mismo y sus propios sentidos. Solo eso. Solo sentidos en todo su esplendor, sin ningun atisbo del mas minimo raciocinio o pensamiento logico. Vista, oido, gusto, olfato y, como no, tacto, el cual le andaba dando unos mas que placenteros escalofrios ardientes con tan solo caer en la cuenta de que estaba haciendo, donde y de que manera.

Fue en aquel instante preciso en el que perdio del todo el control y comenzo a volverse, literalmente, un cuerpo candente y al rojo vivo que abrasaba a su, mas que amante, presa mientras esta lloriqueaba mezclando el gusto placentero del sexo con el morbo del dolor.

-Ay... quema... - Susurro quejumbrosa con su voz suavecita de mujer joven, de cuyas palabras Ace apenas si hacia el minimo caso, dejandose llevar como una maldita pantera a punto de explotar en llamas. -Quema... - Repitio ella mas fuerte, tensandose bajo su cuerpo con algo de urgencia. -¡Ace! ¡Me estas quemando!- Y ella le palmeo el hombro con la mayor fuerza e indicacion que le fueron posibles, llegando incluso a gritar levemente con evidente dolor a la vez que se revolvia bajo Ace con miedo a continuar siendo abrasada.

En aquel instante, Ace desperto de golpe de sus recuerdos.

-¡Mierda!- Exclamo con urgencia y total preocupacion, apartandose rapidamente de Ifára en cuanto recapacito en el lugar en el que estaba realmente, que estaba haciendo y con quien.

-¡Ay!- Lloriqueo la muchahita con daño, provocando que el joven Ace se echara hacia el lateral mas lejano de la cama.

-¡Dios! ¡Mierda, joder!- Ace se asusto horriblemente, sobre todo cuando admiro que, sobre la almohada, habia una mancha negruzca con la forma de su mano de evidente quemadura.

Habia estado a punto de explotar en llamas con la pobre Ifára debajo mientras le hacia el amor. Y todo por culpa de su estupida cabeza enferma, que se habia empeñado en revivir los recuerdos con Circe en el peor momento posible.

Asustado de si mismo mas que antes, incluso, el joven comandante reviso a la pobre niña que, algo estupefacta por semejante ataque extraño a la vez que desconcertada por el cambio repentino de actitud sobre su compañero sentimental, se incorporaba sentada sobre el colchon para cubrirse con la sabana malamente y mesarse los hombros. Unas manchas rojizas y de aspecto doloroso fueron interceptadas en la zona por los ojos de Ace, que sintio nauseas al comprobar que, efectivamente, la habia quemado.

-¡Dios!- Exclamo Ace desesperado, aun admirando incredulo la escena de una Ifára herida por él mismo. -Oh, no... lo siento... yo... lo siento.- Le dijo a Ifára, arrastrandose el joven pirata a traves de la cama y bajo las sabanas para llegar hasta ella, que andaba ovillada contra el cabecero y se mesaba los hombros y los muslos dolorida. -¿Te duele mucho? Lo siento tanto... yo... lo siento, soy horrible... perdoname... - No se atrevio ni a tocarla todavia, limitandose a permanecer a su lado mientras se deshacia en la culpa y la total preocupacion.

-Esta bien... - Dijo Ifára suave y tratando de parecer calmada, recomponiendose poco a poco de las quemaduras no esperadas. -N-no importa... supongo que... pueden pasarme accidentes como este tarde o temprano si estoy contigo... - Ella busco sonreirle y quitarle hierro al asunto, causando que Ace se sintiera aun mas horrible debido a su actitud siempre tan dulce y comprensiva.

-¡No! ¡No pueden pasarte, Ifára!- Y es que Ace no estaba dispuesto a ser disculpado de aquella manera tan sencilla y rapida, que su fruta del diablo no estaba para atacar a sus seres queridos. -Dios... no se que me ha pasado, lo siento... -

-No importa... no es grave.- Ifára sonrio con gesto tranquilizador, ahogando un quejidito molesto cuando trato de afianzar su posicion sobre el colchon.

-Perdoname... ¡Agh! ¡Joder!- Tuvo que llevarse una mano hacia los ojos para no ver la escena, que le estaba atravesando el pecho sin compasion, pensando Ace desde cuando se habia vuelto tan vil como para no solo andar sin cuidado de quemarla, si no encima debido al haber estado fantaseando con la noche vivida con Circe. -Espera aqui.- Dijo Ace finalmente, saltando de la cama como un resorte bajo la mirada atenta y confusa de Ifára. A la velocidad de la luz se coloco sus pantalones, dirigiendose a zancadas directo hacia el cuarto de baño. -Debo tener algo por aqui para... - Le dolia incluso pronunciarlo, hablando con la chiquita mientras recorria el camino. - ... para esas quemaduras.-

Se suponia que iban a comer juntos, tan solo, recordo Ace cuando esquivo por pura suerte un tenedor que habia sido abandonado a su destino por el suelo. Ese habia sido el plan pero, evidentemente, el haberse topado juntos bajo el mismo techo habiendo tenido la muchachita unas evidentes ganas de intimar la noche anterior, provoco que Ace no soportara la tentacion y se dejara llevar por ella gustosamente, acabando por hacerle el amor sobre la cama sin darle casi tiempo, a la pobre, de terminar de comer.

Todo eso, para acabar quemandola dolorosamente y comportandose, en el mejor momento, como un descerebrado energumeno.

Tragandose un gruñido de auto-odio, Ace cerro el cajon del mueble del baño ruidosamente, teniendo ahora entre las manos aquella crema que el doctor del barco le preparo una vez por si ocurrian accidentes como el que habia sufrido la inocente Ifára.

Asi, salio de la habitacion de aseo, topandose con la imagen de ella esperandole curiosa y algo dolorida todavia sobre la cama, cubriendo su desnudez precariamente con la sabana revuelta.

-Esto... - Dijo Ace, dedicandole una mirada rapida al potingue medicinal que tenia entre las manos mientras se dirigia directo hacia el colchon. -Esto servira.-

-¿Que es?- Cuestiono Ifára tan curiosa como siempre, mirandole atentamente arrodillarse sobre la cama justo frente a ella.

-Es una crema... o algo asi... Es para las quemaduras.- Ace desenrosco la tapa de aquel bote que contenia lo mencionado, acogiendo entre los dedos suficiente cantidad de la sustancia medicinal para la tarea.

-Oh... - Se limito Ifára a exclamar, observando cada uno de sus movimientos mientras asentia despacio.

-De verdad lo siento... - Y es que Ace nunca podria sentirse libre de culpa por el incidente de hoy, unido a su infidelidad.

-A sido un accidente.- Sin embargo, para Ifára el asunto ya estaba solucionado y zanjado.

No queriendo ahondar mas en el tema a pesar de que aun lo andaba viviendo, el joven Ace aumento la cercania, posicionando sus manos sobre los hombros enrojecidos y estrechos de Ifára para comenzar a extender aquel ungüento calmante con suavidad total.

Ifára se estremecio un poquito, y Ace se asusto enormemente.

-¿Te duele?- Cuestiono el joven comandante con expresion de culpa extrema, deteniendo en seco la caricia por temor a estar empeorandolo aun mas

-Esta un poco frio.- Dijo Ifára con una risita, incluso, logrando que Ace se destensara nuevamente y continuara masajeando sus hombros delicadamente. -Pero alivia.- Sin poder evitarlo, Ifára cerro los ojos, acomodandose mejor contra el cabecero mientras sentia la caricia relajante.

-Ah, solo era eso ¿Eh?- Y mas tranquilo, Ace se atrevio hasta a sonreir, disfrutando sin proponerselo si quiera de la actitud relajada y gustosa que estaba consiguiendo sobre la chiquita. Intensifico un poco el contacto con cuidado, con mucho cuidado de no hacerla daño, esperando la reaccion de ella que llego en forma de un suspirito tierno y agradecido.

-Aja... - Respondio Ifára, dejandose llevar por las caricias agradables y el alivio de sus hombros antes doloridos.

-Bueno... - Pero por suerte o desgracia, todo en este mundo tiene un fin, deteniendo el joven comandante el contacto con total disgusto. -Esto ya esta.- Dijo con mas calma ahora, suspirando él tambien para separar las manos de sobre sus hombros estrechos eficazmente tratados. -¿Tienes mas?- Cuestiono por puro instinto, e Ifára abrio los ojos de repente.

Con miradita incomoda pero significativa, ella clavos sus ojos dispares directamente sobre los oscuros de Ace, causando que este ultimo buscara leer entre lineas confusamente.

Entonces, la mirada de Ifára bajo rapida hasta sus piernas y volvio a subir, encogiendose de hombros la niña avergonzadamente.

Ace lo entendio rapido como el viento.

-Oh... - Exclamo el joven, teniendo que tragarse una risa cuando adivino el problema. -Esta bien, dame... - No era precisamente un castigo, penso Ace, produciendo un movimiento indicador con la mano. Sin esperar mucho mas, Ifára se cubrio mejor bajo la sabana por puro capricho y costumbre, que Ace la habia visto sin ropa miles de veces ya, desnundando una pierna para estirarla que fue velozmente acogida por las manos del otro. No necesito mediar ni una palabra, recogiendo entre sus dedos parte de aquella crema calmante y, ahora, comenzar a extenderla a traves del interior de su pierna bonita. Esto empezaba a ponerse interesante, se dijo Ace sin poder contener del todo una sonrisilla maliciosa, mimando con cuidado y a proposito la piel delicada de ella, que se erizo graciosamente. -¿Te gusta esto?- Le susurro dejandose, como no, llevar por la situacion, su aroma y su cercania comprometida, atento tanto a la tarea como a las reacciones de ella.

Ifára trago saliva suavemente, estremeciendose en cuanto noto los dedos de Ace subir serpenteantes a traves de la cara interna de su pierna.

- ... si... - Mentir era innecesario, llego Ifára a la conclusion, sobre todo teniendo en cuenta que la respuesta afirmativa era mas que evidente.

-Bien.- Dijo Ace, asintiendo un par de suaves veces, haciendo de la caricia algo todavia mas intimo y cercano cuando, descarado, tironeo de su pierna hasta colocarla sobre su cadera. -¿Sabes? No sabia yo que esta crema fuera tan fantastica.- Incluso con gracia, Ace chasqueo la lengua, fingiendo andar completamente sorprendido a la vez que era incapaz de abandonar su actitud de gran conquistador.

Como respuesta, Ifára no pudo evitar soltar una de sus risitas tintineantes tan bonitas.

-Canija... - Y por su expresion, su voz y su mirada, Ifára estuvo segura de lo que vendria a continuacion, sintiendo los dedos de Ace acariciando cuidadosos pero atrevidos cada vez mas arriba de su pierna, acercandose a una zona tan peligrosa como tentadora. - ... en esta tanda, voy a portarme muy bien.- Ifára supo, tambien, que Ace precisaba de su visto bueno para atreverse a continuar por muchas ganas que tuviera, deteniendose un segundo a expensas de su permiso.

-Seguro.- Y, asi, Ifára le dio luz verde para continuar con un asentimiento suave, pero convencido.

Si, se dijo Ace, las cosas irian bien a partir de ahora.

Tenian que ir bien o acabaria matando a alguien antes de tirarse por la ventana.

(Fin del capitulo)

Hello!

Toma capitulazo eh? A que no os lo esperabais?

¿Este Ace es tan bueno como lo pintan o sus defectos terminaran pasandole factura? ¿Que creeis eh eh?

Mujajajajajjaa I'm Bad, lo se!

Os advierto que, a partir de este chapter, no os pienso dar una tregua y todo sera culebron, dramon romantico, dramon total, mas culebron y lios intrincados!

Pobre Ifára, que la trato fatal!

Y odio a Circe ¬¬, aunque la haya creado yo, lo he hecho para odiarla a la desdichadita, en fin... XD Me cae mal, que le vamos a hacer?

Espero que hayais disfrutado y que la espera valga la pena! Os quiero, amo y adoro!

Con amor infinito y un beso sabor de azucar glas:

Maddy