Título: La pieza faltante
Claim: Johan Andersen/Yuuki Juudai, implícito soulshipping y bridgeshipping.
Notas: Post-series. Situado en la siguiente reencarnación de Juudai.
Rating: T
Género: Romance/Angst
Tabla de retos: Misteriosa
Tema: 07. Modo
Juudai dejó que un grito de agradable satisfacción desgarrara el aire, sostenía entre las manos un paquete de cartas a medio abrir y aunque aún no las revisaba propiamente, los pequeños pedazos de colores brillantes y la visión de algunos monstruos desconocidos, ya le eran suficientes para emocionarse. Yubel le había estado hablando desde siempre de muchas cosas, pero no fue hasta que cumplió los 6 años y su mente comenzó a desarrollarse más rápido, que no le dijo todo.
Era difícil de asimilar y todavía tenía varias lagunas en su mente, pero eso no le preocupaba demasiado. Ya regresarían, le decía ella, cuando al anochecer lo arropaba con una sonrisa en los labios, acariciando los mechones de cabello castaño que se derramaban sobre sus mejillas. Todos esos recuerdos, los buenos, los malos, todo volvería a él eventualmente. Pero antes de que eso sucediera, tenía que entrenarlo.
Su misión, eterna y heróica consistía en combatir a la Luz de la Destrucción, para lo cual hacían falta las cartas que sostenía entre las manos, que aunque aún desconocidas para él en ese nuevo mundo, ya parecían llamarlo.
Será divertido aprender todo esto de nuevo. Pensó el espíritu, dejando que el niño se maravillara con los diseños de las cartas, hablando, solo como estaba esa tarde, sin que nadie lo regañara. Sería divertido y fácil. Los monstruos le llamaban, el talento era innato.
—Oye, Yubel —Juudai había ordenado sobre la mesa del comedor todas las cartas de su paquete, que juntas formaban al menos veinte diferentes. Las observaba con atención, pero, por la forma en que fruncía el entrecejo, algo en ellas no le terminaba de gustar.
—¿Hm? ¿Qué pasa, Juudai? —ella estuvo a su lado en cuestión de segundos, inclinándose para ver el contenido del sobre que su madre le había comprado a regañadientes y en el cual, nuevamente como muestra del destino, ya venía su carta incluída.
Quizás después de todo le parecía demasiado raro y le pediría nuevamente que le explicara, que le dijera, como si fuera un cuento fantástico, el número de sus aventuras, el nombre de sus oponentes y todo tipo de hazañas.
—¿Existe una carta llamada Rainbow Dragon? A veces recuerdo ese nombre, pero no estoy seguro en dónde lo escuché, ¿tú lo sabes? —dirigiéndole una mirada curiosa, que no era opacada en ningún aspecto por su sonrisa expectante, Juudai clavó sus ojos en ella, quien no pudo ocultar el asombro por algunos cuantos minutos.
—Existe —fue su respuesta, sintiendo de nuevo el temor aflorar en su pecho. Había había admitido a Johan en su vida anterior, había compartido todos los aspectos de su misión y de su amor con él. Juudai así lo había querido y ella se había acostumbrado al europeo, quien, después de todo, no era un mal chico.
Pero no entendía, aún así no entendía. ¿Por qué llegaban recuerdos tan insustanciales a la mente joven de Juudai? ¿Recuerdos que, de ningún modo, eran de ayuda para destruir a su objetivo, a su enemigo? ¿Recuerdos de alguien muerto?
—Creo que esa carta se perdió hace años, Juudai —no lo decía por hacerle daño o para calmar el monstruo de los celos que habitaba en su pecho, lo decía como un hecho. Había esperado años y años por el retorno de Juudai a aquella vida y en todo ese tiempo, ni una sola vez, había escuchado mención de dicha carta legendaria.
Ya no existía, seguramente. Se había perdido, quizás.
Pero esa misma certeza se transformó en una mueca decepcionada y triste en los labios de Juudai, aunque ni él mismo sabía la verdadera razón del porqué.
