Título: La pieza faltante
Claim: Johan Andersen/Yuuki Juudai, implícito soulshipping y bridgeshipping.
Notas: Post-series. Situado en la siguiente reencarnación de Juudai.
Rating: T
Género: Romance/Angst
Tabla de retos: Misteriosa
Tema: 25. Juego
A Yubel todo aquello le parece un gran y enorme dejà vú. Como si de pronto el hecho de que Juudai recordara a Johan también trayera consigo el dolor sufrido y los problemas ya pasados, consigo. Los gritos de los padres de Juudai se oyen hasta su habitación, en donde ella aguarda pacientemente a que termine el muy poco astuto plan de su amado. El castaño siempre ha sido una persona sincera, por lo cual, aunque desaprobó la idea, no le sorprendió saber que planeaba decirles a sus padres la verdad, por muy extraña que ésta fuera.
La maleta con las pertenencias del joven estaba sobre la cama sin hacer, en una confusión entre ropa y cartas sin usar que hasta a ella escandalizaba a la vez que divertía. Sin embargo, estaba de acuerdo con Juudai en que no servía de nada ser ordenado en un viaje tan impredecible, en donde podían ser atacados en cualquier momento y en el cual, por supuesto, de nada servía tener emparejados los calcetines de mismo color.
Bueno, eso si es que llegaba a haber viaje alguno. El dejà vú persistía en sus vidas y el terror, pese a que ésta vez era esperado, no dejaba de atenazarla contra su sitio, con los brazos cruzados sobre el pecho, vigilando por la ventana al vecindario bañado por el atardecer. Los padres de ésta época también se negaban al destino de su hijo, lo tachaban de un delirio, de un juego de niños que había ido demasiado lejos. Lo creían loco. Y era precisamente esa la más grande ironía.
Los gritos de la madre humana de Juudai seguían resonando por las paredes, similares a cañonazos. Balbuceaba rápidamente cosas inconexas a simple vista, pero que muy en el fondo hablaban de internarlo en un lugar adecuado. Por supuesto, el espíritu no iba a dejar que aquello sucediera de nuevo, que los separaran por interminables e insoportables años, sólo para volverse a reencontrar, ¿cuándo? ¿Cuando Juudai ya hubiese encontrado a Johan —si es que estaba vivo—, y tuvieran que pasar por todo ese dolor de nuevo?
Se materializó en cuanto oyó la puerta cerrándose detrás de su espalda, casi con un tono melancólico que también pudo adivinar en los ojos de él. Al final, ella había tenido un ataque de histeria y Juudai había sido ordenado por su padrastro a ir a su habitación sin haberse resuelto nada.
—¿Qué vamos a hacer? No piensas dejar que de nuevo... —los ojs de Yubel se suavizaron al mirar la expresión tristemente dedicida de Juudai, quien tras echar un último vistazo a su maleta, la cerró.
—No, no pienso dejar que suceda de nuevo —por supuesto, se refería a que no iba a abandonarla una vez más, a que no se iba a dejar vencer por sus padres por mucho que ésto le doliera—. Nos iremos.
—¿Cuándo? —fue la pregunta de Yubel, cuyo reflejo en los cristales de la ventana estaba teñido por el color del atardecer, algo que de nuevo la hacía sentirse melancólica. Agradecía el hecho de que Juudai quisiera protegerla —y así debía de ser, después de todo—, pero también sabía que su mundo ya no giraba enteramente sobre ella, ni sobre su misión, cosa que la entristecía. Ahora también estaba Johan. Ahora también estaba ese fantasma, ese recuerdo y ambos se moverían alrededor de él por quién sabe cuánto tiempo.
—Esta noche —no podían perder más tiempo, algo se lo decía. Si no se iban esa misma noche, la guerra destinada entre la luz y la oscuridad atraparía todo su tiempo en cuanto estallara, alejándolo de su objetivo más anhelado—. Esta noche —repitió y un amago de sonrisa se formó en sus labios, misma que Yubel le devolvió, recobrando su compostura habitual.
Bueno, Juudai era así, de otro modo no sería divertido.
