Título: La pieza faltante
Claim: Johan Andersen/Yuuki Juudai, implícito soulshipping y bridgeshipping.
Notas: Post-series. Situado en la siguiente reencarnación de Juudai.
Rating: T
Género: Romance/Angst
Tabla de retos: Misteriosa
Tema: 18. Fortaleza
Al final y pese a todos los intentos que hizo Juudai frente al mostrador, no habían podido conseguir un boleto de avión a la Academia de Duelos, situada en medio del mar y protegida por este medio de cualquier invasión. Y con mucha razón, claro está, debido a que era una zona restringida y Juudai no estudiaba ahí, además de que los únicos tranportes que salían eran helicópteros cada inicio y fin de año. Sin embargo, después de un tiempo Juudai comenzó a alabar esa decisión de la señorita del mostrador de no dejarlo entrar, pues había conseguido un medio de transporte mucho más divertido y menos infalible, aunque incómodo.
Air Neos tenía la fortaleza suficiente como para aguantar su peso y el del equipaje que cargaba, aunque consumía mucha de su energía vital al ser materializado por Yubel para tan difícil empresa. Por suerte, la Academia de Duelos estaba alejada de la civilización, por lo cual no tenían que preocuparse de que alguien los viera y los confundiera con un OVNI, ahora sí obteniendo un pase directo a un hospital, aunque fuera sólo para una autopsia.
Conforme se acercaban a la isla, una fortaleza impenetrable y a la vez solemne, a Juudai le entró nostalgia. Pero no fue hasta cuando verdaderamente puso los pies sobre el verde pasto cuando no sintió de lleno los recuerdos acumulándose en su mente, pugnando por salir, por ser revividos de nuevo. Asuka le había querido decir algo a pocos metros de donde estaba parado, la noche de los duelos en parejas —él sabía muy bien qué—; Sho y él paseaban por ahí todos los días de camino a clases e incluso hasta se acordaba de su duelo contra todos los estudiantes del Ra amarillo en su último año.
Air Neos se desvaneció en cuanto Juudai comenzó a caminar sin rumbo fijo en mente, dejando que sus pies lo llevaran a sus lugares favoritos mecánicamente. Yubel iba a su lado y al contrario que él, tenía memorias un poco más agridulces de su estadía en ese lugar.
—¡Ja, mira...! —señaló Juudai con un entusiasmo que hasta hacía poco tiempo parecía perdido, el mirador brillaba a lo lejos, tal y como lo recordaba, prueba fehaciente de que todos eran recuerdos y no alucinaciones, de que Johan había sido real alguna vez en ese lugar—. Y ahí fue donde tuvimos ese duelo aquella vez... ¡Recuerdo que casi me gana!
Siguió andando exclamando con emoción sobre los lugares que recordaba y sobre las memorias que había forjado, no sólo con Johan, sino también con el resto de sus amigos, en esos lugares. Nadie pareció notar que no pertenecía allí, los estudiantes con los cuales se encontraba lo tomaban por un Osiris loco y de poca importancia, por lo cual pudo andar a sus anchas, sin importarle realmente quién lo veía.
—No está aquí —dijo Yubel, una vez hubo caído la tarde, las luces del edificio principal encendiéndose y el sonido de las alegres cenas perdiéndose en la oscuridad—. Johan no está aquí. Ni Asuka, ni Manjoume, ni Sho... —ya no había ni un sólo lugar por explorar y aunque sabía que Juudai era consciente de ello, quiso tener una buena excusa para salir de allí, lugar que le traía muy malos recuerdos.
—Ya sé que no están aquí, Asuka, Manjoume, Sho, Kaiser... —al encontrar un árbol lo suficientemente alejado de todos los dormitorios y con la vista perfecta al mar, Juudai se sentó, recargándose con pereza sobre su tronco—. Ellos seguramente tuvieron hijos y son ellos ahora sus reencarnaciones en la tierra, de alguna manera. Lo sé. Pero creo que en el caso de Johan es diferente, puede que no esté aquí, pero debe de estar en algún lado. No como su bisnieto o cualquier parentela, sino como él mismo. Como yo estoy aquí y como tú lo estás.
Yubel estaba a punto de replicar a esa teoría, diciéndole que ellos eran casos extraordinarios y destinados a ese ciclo sin fin de vivir, pelear y morir, pero en el último segundo se contuvo. No podía negar que desde su nacimiento había pensado que algo iba mal, que algo era diferente y dados los poderes que ambos poseían, aquello no podía ser una obsesión adolescente. Aunque claro, eso no hacía más fácil su objetivo.
—¿Y ahora a dónde vamos? —fue su pregunta resignada, entre divertida y hastiada, mientras también se recargaba a su lado pese a que ella no necesitaba descansar.
—Primero, a buscar algo de comer, me muero de hambre —al parecer en el Osiris Red seguían sirviendo pescado y arroz para la cena y nada se le antojaba más que ir a unírseles—, luego, a dormir. Y mañana... ¡Mañana vamos a Noruega!
De nuevo, los planes parecían disparatados. De nuevo, el ritmo de su vida se tornaba caótico. Yubel tendría que agradecer a Johan por ello si lo encontraban, toda esa aventura era mejor que esperar a Juudai en casa mientras iba a la escuela, desde luego.
