Venganza parte 2

Por revencita

Las demás clases habían corrido más rápido de lo que esperaba. Tal vez sería el efecto de las ansias por querer cobrar mi venganza. Benson no se veía muy animado, cada vez que lo veía pasar por los pasillos tenia la cabeza agachada, como si fuera un avestruz queriendo enterrar su cabeza en el suelo. Los estudiantes lo veían con decepción, y cada vez que me volteaba a ver me miraba con enojo.

Esto iba a ser tan genial. Ya había preparado todo, sólo tenía que ir a mi casillero por algunas cosas y después iría a detención con Freddo. Camine entre la gente ya que era hora de salida y los estudiantes estaban locos por irse a sus casas para terminar la tarea y después divertirse.

Cuando por fin visualice mi casillero camine hacia él y fue cuando Carly apareció. Abrió su casillero con su combinación y después de meter algunos libros me dirigió la mirada.

-Sam, no es por ser metiche pero…-aquí iba de nuevo.

-¿Quiéres saber por que el tonto ira a detención?- le pregunte con una sonrisa en mis labios.

-Si, ¿qué hizo Freddie?, ¿por qué el profesor Paladino lo mando a detención?

Decidí ir sin dramas y le conté la verdad.

-Fue porque nos sorprendió hablando en clase de francés.- le dije sacando algunos letreros del casillero y una lata de soda para después guardarlos en mi mochila.

-Bien, ¿qué hizo esta vez?- me pregunto de una manera dudosa.

-¿De qué hablas?

-Sam, tu sabes que siempre que Freddie te molesta o te hace algo malo terminas por buscar una venganza. Dime qué fue lo que te hizo esta vez.

Dios, Carly podía conocerme muy bien algunas veces.

-Ehh.- no sabía que decir al respecto.- ¿te gustan los tomates con limón?

-No me cambies el tema Sam.

-¡Lo siento, tengo que ir a detención!- le grite comenzando a correr al salón donde se llevaría acabo la detención.

Me detuve en la puerta del salón con la respiración agitada. Si me hubiera quedado un segundo más con Carly acabaría por contarle toda la verdad, y eso era lo ultimo que quería hacer.

Entre al salón y ahí había algunos alumnos que habían llegado temprano. Faltaban unos cuantos para que los asientos se llenaran y el profesor Howard aun no había llegado. Eso era perfecto.

Camine disimuladamente hacia su escritorio y vi que había una taza de café humeante esperándolo. Howard se lo tomaba para que la cafeína hiciera su efecto y ayudarlo a que no se quedara dormido. Ya vería si no lo hacía. Me escondí debajo de su escritorio y tome la taza cuidando que el líquido no se callera. Metí mi mano en el bolsillo de mi chaqueta y saque un pequeño frasco de pastillas molidas que usaba mi madre para dormir y puse una pequeña porción en el café.

-Quizá necesite más.- pensé y vacié el frasco entero en el café para después revolverlo con la pequeña cuchara que había alado de la taza.

Salí de mi escondite y deje el café en donde estaba. Después volteé hacia el frente y ahí estaba Freddnoob, mirando los grafitis de su banco que probablemente decían "la escuela es para tontos" o algo así que era lo que escribían los muchos que los castigaban con detención. Sin duda este no era precisamente el lugar favorito de Freddie.

Al frente de él estaba sentado Kevin. Un chico de nuestra clase, estaba aburrido al igual que los pocos que estaban ahí.

Oye Kevin.- lo llame y el me volteó a ver.- ven.

Y él se levanto de su asiento para venir hacia mí. Yo saque la lata de soda de mi mochila y espere a que llegara.

-¿Qué pasa Sam?- me pregunto y después vio la lata que traía en la mano.

-¿Ves esta lata de soda?- le pregunte.

-Si, la veo.- me dijo confuso.

-Bien, necesito que se la des a Freddie.

-¿Por qué?- me pregunto cruzándose de brazos sin tomarla.

-Ahora te dedicas a hacer cuestionarios ¿o qué?

-No, sólo quiero saber para qué…

-Freddie sufre de…-piensa, piensa.- paros cardiacos.- le conteste no sabiendo muy bien lo que decía.

-Enserio, yo no lo he visto tan mal.- me dijo volteándolo a ver.

-Si, es porque lo oculta. Nos dijo a Carly y a mi que si no toma cualquier tipo de líquidos diez veces al día podrá sufrir un paro cardiaco en cualquier momento.

El se asusto y tomo la lata.

-Bien, se la daré Sam.

-Bueno, más te vale, esta es su decima lata del día y si se la das salvarás su vida ¿entiendes?- él asintió con la cabeza, el torpe se estaba creyendo un héroe.

Él iba a caminar devuelta hacia Freddie cuando lo detuve.

-Espera.- él se detuvo.- no se te valla a ocurrir que fui yo quien se la mande ¿esta bien?

-Si Sam.- me dijo y se fue hacia su asiento.

Los alumnos comenzaron a llegar y acapararon los pupitres. Me senté en la parte de atrás para que el tonto no me viera y yo pudiera disfrutar de la función.

Kevin se volteo hacia atrás, girando su torso para después mirar a Freddie.

-Oye Freddie.- lo llamo, este volteo a verlo.

-Toma.- le dijo y le enseño la lata de pepi-cola que yo le había dado.

-¿Pepi-cola?- pregunto Freddie tomando la lata. Mi plan estaba funcionando.

-Si, con eso de tus paros cardiacos creo que la necesitaras.- le dijo y le giño el ojo. Después se volvió hacia adelante.

Freddie se miro raro, después encogió los hombros y abrió la anilla de la lata para después darle un trago a la bebida.

El señor Howard entro por la puerta y cuando me vio me miro enojado, si no lo hubiera visto bien pensaría que era un perro rabioso, yo le devolví la mirada. Él se paro enfrente de la clase y comenzó a hablar.

-Bien estudiantes, creo que ya todos saben por qué están aquí. Y si no lo saben, están aquí para que aprendan que no deben insultar a los maestros hasta hacerlos llorar.- dijo mientras miraba a un alumno que estaba sentado.- tampoco deben hacer calzón chino a quien no lo merece o sí lo merece.- miro a otro.- tampoco deben gritar en la clase, y menos algo tan tonto como "zapato" en francés.- miro a Freddie, el se escondió como pudo.

-Bien, estaré justo aquí en mi escritorio. No habrá permisos de ir al baño, no se puede comer, hablar, y mucho menos divertirse en este salón. Para eso es la detención, para hacerlos sufrir.- dijo amenazadoramente las reglas que yo ya me sabía de memoria. Y estaba segura que cada vez que decía todo eso nos maldecía en pequeños susurros.

Mientras Howard camino hacia su asiento, Freddie, sin que lo vieran, tomo otro gran trago de su pepi-cola y después la escondió, poniéndola en el suelo y tapándola con su mochila (haciendo su faceta de chico malo). Se recargo en su pupitre y decidió esperar hasta que todas las tres horas de la detención acabaran.

Mientras tanto el profesor se sentó y tomo su taza de café mientras elegía alguna revista de física que tenía en su cajón del escritorio. Cuando por fin tomo una, guardo las demás y tomo de su café. Mi plan incluía muchos líquidos ¿no creen?

Diez minutos habían pasado. Mire a Freddie dudosa. ¿Por qué rayos no funcionaba?, tampoco Howard. De pronto el estomago del nerd hizo un extraño ruido. Él se miro raro y presiono sus manos contra su estomago que gruñía fuertemente.

-Ah, ¿profesor Howard?- dijo, y después soltó un gemido.

-¿Qué pasa Benson?-pregunto él.

-Quería saber si me daba permiso de ir al baño. Es…muy urgente.

-¿Qué parte de no hay permisos no entendiste niño?, si digo…si digo.- estaba comenzando a comportarse raro, bostezo una vez y siguió.- disculpa, si digo que no hay permisos, es que no hay permisos así que quédate ahí sentado hasta que tu trasero se canse.

En ese momento Fredward no aguanto. No le importo tirar la lata de pepi-cola al levantarse de su asiento, ni golpear a Kevin con su codo. Salió corriendo del salón y el señor Howard inmediatamente se levanto.

-Oye, a dónde crees que…- dijo antes de desplomarse en el suelo.

Las pastillas para dormir y la soda con laxante que les habia dado habían funcionado. Todo iba a la perfección.

-¡Genial!- grito alguien al fondo.

-Si, ¡Salgamos de aquí antes de que el viejo despierte!- dijo otro.

En ese momento una multitud de estudiantes delincuentes salieron del salón de detención, sin importarles que el profesor Howard estuviera debajo de sus zapatos mientras corrían. Él no se quejaba, tan sólo roncaba y saliva salía de su boca. Iba a estar así por mucho, ya que se me había pasado la mano con las pastillas.

Salí corriendo también, antes de que Freddie llegara al baño. La multitud sirvió como impedimento ya que todos casi aplastan a Freddie al intentar salir de la escuela. En ese momento aproveche para hacer lo que seguía. Wow, si tan sólo usara esta inteligencia para las clases, naahh.

Freddie, después de librarse de todos los estudiantes, salió corriendo al baño de chicos y se detuvo en la puerta.

-"Fuera de servicio"- leyó él.- oh, genial.

De nuevo el ruido de su estomago lo puso nervioso. Tenía que encontrar un baño rápido antes de que tuviera un accidente. Volteo hacia todas partes, sólo había casilleros y pasillos. Hasta que encontró una puerta que decía "Baño sustituto" y no lo pensó dos veces. Abrió la puerta, pero lo que vio no era un baño precisamente. Era un desván, el desván del conserje.

-Esto no es un baño.- dijo Freddie molesto.

-Y yo no soy el conserje.- dije saliendo de la nada. Freddie se asusto un poco.

-¿Sam?

-Freddie

-¿Y ahora qué estás tramando?- me pregunto.

Yo me acerque a él. Sólo quedaban unos centímetros entre nuestros rostros. Él abrió los ojos enormemente.

-Mi venganza.- le respondí con un susurro. El trago saliva.

-Nadie me dice rubia tonta, me besa y se sale con la suya.

Él me sonrió recordando lo que había pasado hace unos días.

-¿Y todo esto de la detención fue sólo para llevar a cabo tu plan?- me pregunto.- es ridículo, nunca dejarás de ser una rubia inmadura. Mi madre nunca me perdonará por la detención, ya había logrado que me aumentara la mesada…

-Freddie Benson, cierra tu boca o te golpeare.- le dije amenazadoramente.

El se paro en seco y analizo lo que había pasado antes.

-Inténtalo.- me dijo cruzándose de brazos y cerrando los ojos.

Y lo que sintió no fue un beso precisamente, fue mi amigo el puño y su amigo brazo teniendo una cita.

El abrió los ojos de inmediato y pequeñas lágrimas salieron de sus ojos por el dolor.

-¡Ouch!- grito.- ¡Sam!, ¿por qué fue eso?

-Te dije que te golpearía, me retaste y eso fue lo que hice.- le dije sonriendo.

-Bueno, no era precisamente lo que esperaba.

-A si.- le dije cruzándome de brazos.- ¿y qué era lo que esperabas?

-Esto.- me dijo y se acerco en un movimiento rápido para después besar mis labios.

Mi plan encerrar a Benson en el desván del conserje mientras él se moría por ir a el baño a librarse del efecto del laxante pero esto no estaba tan mal. Me deje llevar sin quejarme y le correspondí el beso inmediatamente, cerrando mis ojos. Supongo que él también los tenía cerrados. De pronto escuche un ruido extraño.

De inmediato Freddo se separo de mi y tomo su estomago con ambas manos, haciendo una extraña cara.

-Espera.- me dijo y salió corriendo por la puerta.- ¡volveré en un momento!- grito y oí como abría la puerta del baño de chicos de un golpe.

Tal vez por fin se daría cuenta que no estaba en fuera de servicio después de todo. ¿Quién se creía que era? No me iba a quedar aquí parada esperándolo. Camine hacia la salida de la escuela y cerré el candado que estaba colgando de el cerrojo. No me importo que Freddie y el señor Howard siguieran ahí. Eso si podía ser una buena venganza. Pero mañana seguiría callándolo con golpes o con besos. Quizá elija los golpes, aunque los besos son tentadores.

Fin

Aquí esta el final. Espero que les haya gustado, si no, no sean duros conmigo. Es mi primer fic de iCarly y me alegro de que lo hayan leído. Gracias.

Dime revencita