He vueltooooo! Jaja que tal?Tengo poco tiempo pero nada, decirles que muchísisisisisisimas gracias por sus RR y que tengo en mente unos proyectos...no se si os diré algo o ya veré...e fin, gracias por s apoyo a:

-Monikilla
-Laia-bcn (bienvenida!)
-ZariCullen
-Beizos
-Hikari Higurashi Haruno (gracias por tu rr!)
-Darky 1995
-Oly
-Lua
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-Marian
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-Alejandra de Cullen
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Mi Historia.

Eran las once de la mañana y estaba completamente aburrida en mi casa. Había regresado de estar con Jake. Seguía exactamente igual que cuando lo dejé la otra vez.

Me moría de ganas de ver a los Cullen...bueno más que nada a Alice y Edward...para que engañarnos, quería ver a Edward. Me resultaba raro porque me he pasado toda mi "vida" vampírica entretenida en odiarle y ahora, simplemente, ya no lo hago.

En menos de n minuto y medio estaba delante de la mansión. Podía olerlos, estaban todos dentro de la casa en la sala de estar. Entré y naturalmente nadie se dio cuenta de mi presencia excepto Alice, pero por lo que pude ver en su mente era porque ya había tenido una visión de mi visita aunque no me esperaba tan pronto.

Emmett y Jasper estaban jugando a un juego de el ejercito militar en la televisión, Alice y Esme estaban trazando unos nuevos planos de lo que parecía una pequeña casa, Carlisle leía un libro titulado Nuevas técnicas Quirúrgicas y por último ahí se encontraba Edward. Sentado en una banca delante del piano de espaldas a mi tocando una hermosa melodía improvisada.

-¡Bella, que rápida!-gritó Alice mientras venía hacia mi y me abrazaba.

-Hola a ti también, Alice.-respondí sarcástica.

-¡Hermanita!-Emmet me dió un abrazo oso de los suyos a lo que yo le respondí con una sonrisa.

Jasper me sonrió y saludó con la mano desde el sofá.Carlisle y Esme me sonrieron con cariño mientras me saludaban pero no puede ni responderles porque Edward me abrazó de repente dejando a los demás en silencio.

-Me alegra volver a verte.-dijo han sin soltarme.

-Estaba demasiada aburrida en mi casa.-le respondí.Yo ya estaba un poco incómoda porque Edward aun no me soltaba y como que era raro después de tanto tiempo así que decidí intervenir.- Esto...Edward...

-¿Umm?

-¿Podrías soltarme, por favor?

Rápidamente me soltó y se alejó un poco avergonzado lo que me hizo sonreír.

-Vayaaa, vayaa...conque por fin reinó la paz, ¿no?- preguntó Emmett moviendo las cejas sugerentemente de arriba hacia abajo.

-Algo así.

Sentí frustración proveniente de Alice y al leerle el pensamiento me reí al igual que Edward.

-¿Que te pasa cariño?-preguntó Jasper abrazándola por detrás.

-Pues que no me sirve de nada tener visiones sobre Bella si al segundo ella ya las a cumplido.-explicó Alice poniendo un puchero que hubiese ablandado hásta a el mismo Cayo, bueno, me pasé ahí.

-Sorry enana, ya dije que era rápida.-a lo que ella me respondió sacándome la lengua haciendo que todos se rieran, incluida Rosalie, que hasta ahora se haría mantenido en un esquina de la mesa pintándose las uñas de un rojo sangre.

Un pensamiento llamó mi atención.

-Todavía no nos contó que le pasó...aunque a lo mejor sea un tema delicado para ella y no quiera hablar de ello, sería comprensible.

Miré a Carlisle, el propietario de aquel pensamiento y después a Edward, que también lo había escuchado.

-No tienes que hacerlo si no quieres, ya lo sabes. Carlisle solo siente curiosidad.-me dijo Edward mentalmente.

Me encogí de hombros y me dirigí a Carlisle.

-¿Quieres oír la historia? Advierto que es larga.

-Bella, lo siento, se me olvido que tu podías leer...

-¿Quieres o no?-le corté.

-Sólo si a ti no te importa.

-¿Alguien nos cuenta lo que está pasando?-se quejó Emmett.

-Nada, solo que quien quiera oír mi historia -como Carlisle me ha pedido- que se quede.-comenté mientras me acomodaba en un sofá. Los otros me imitaron excepto la rubia vanidosa que siguió sentada en la mesa.

-Bien...¿por donde empiezo?...

En realidad sabía perfectamente por donde empezar. Lo que estaba preguntándome era si contarles la historia al completo o no. No se la había contado nunca a nadie con todos los detalles... ¿Pero si no se los cuentas a ellos, a quien se la vas a contar, cabezota? ¡Que te calles furcia!...mi conciencia es una perra...Si si pero tu sigue retrasándolo... será hija de su...

-¿Bella?-llamó Esme.

¿Ah?-pregunté confundida.-Ah si la historia, perdón.

-¡JAJAJAJAJAAAAA A BELLA SE LE VA LA OLLA!-pensó Emmett divertido.

Edward le pegó una colleja y al ver a Emmett frotándose el golpe no pude evitar una sonrisa involuntaria.

-Antes de más interrupciones, comenzaré pero antes una pregunta...¿Queréis ver las imágenes en vuestras mentes?-pregunté a lo que todos asintieron extrañados-Vale, ahí va.

-Cuando me dejasteis caí en un estado de catatonía... no comía, no bebía y cuando pocas veces dormía, me despertaba gritando y llorando.-a medida que narraba iba instalado imágenes en sus mentes, algo que copié de Zafrina, una vampiresa.

-A la semana me internaron en el hospital de Forks, donde por cierto, hay algunas fotos de Carlisle y otros médicos enmarcadas lo que me provocaba crisis nerviosas cuando las veía.- las imágenes en su cabeza nunca cesaron pero sus caras si que cambiaron

-Jacob venía a visitarme casi todos los días al hospital al principio solo y después con una fantástica chica que no tardó en convertirla en su esposa. Yo solo empeoraba con el tiempo y la única forma de que durmiera eran los calmantes que me administraban. Al cumplir un mes me di por vencida y me intenté suicidar cortándome las venas.

Todos estaban muy quietos y con cara de sufrimiento al ver la escena de mi suicidio. Realmente no tenía planeado mostrársela pero se me coló al estar concentrada narrando la historia. Esme soltó un sollozo sin lagrimas y pidió perdón y que continuara con mi historia después de que Carlisle le pasase un brazo por los hombros.

-Pero antes de morir desangrada llegó una visita atraída por el olor de mi sangre...


-----------------------------------------------------------------------------------------Flashback---------------------------------------------------------------------------------------------------------

Estaba sentada en el suelo de la habitación del hospital con las muñecas mirando hacia arriba mientras la sangre no paraba de brotar de ellas.

-Pero mira lo que tenemos aquí, una suicida.

Escuché una voz y levante la cabeza hacia arriba para encontrarme con tres vampiros, lo supe por sus ojos carmesí.

Una era una chica de nos quince años como mucho. Su rostro era angelical pero a la vez aterrador. Tenía el cabello rubio recogido en un moño y llevaba una capa negra al igual que los otros dos hombres.

-Huele demasiado bien para desperdiciarlo así.-habló uno de los hombre con los ojos negros. Sonreí porque me recordó a Edward el día que nos conocimos en biología, solo que el no era un monstro.

-Calma Felix y tu también Demetri.-habló de nuevo la rubia- primero quiero jugar un poco con ella.

Me miró fijamente a los ojos y sonrió de la forma mas cabra que había visto en mi vida. Después de unos segundos la sonrisa desapareció de sus labios y la mirada pasó a ser de divertida a enfadada.

-No funciona, la mataré yo misma-empezó a avanzar hacia mi pero el grandote la paró.

-Jane, si el maestro ve que mataste a una humana con dones, se enfadará mucho ...¿No crees?

-Dado que lo que quieres es morir-dijo la rubia psicópata- haré que te condenen a vivir eternamente. Ese será tu castigo por lo que me has hecho.

Yo ni siquiera tenía fuerzas para hablar. Solo pensaba en que al fin tendría mi deseada eternidad, sólo que Edward ya no estaba y por ello sería un infierno.

-------------------------------------------------------------------------Fin del FLASHBACK--------------------------------------------------------------------------


-Tubieron que morderme antes de llegar al palacio de los Vulturis porque no sobreviviría por los cortes en mis muñecas. Mi transformación duró un día, supusimos que fué por la poca sangre que quedaba en mi sistema cuando me mordieron.

Cuando desperté sabía lo que era. Lo recordaba todo a la perfección. Cada palabra, cada beso, cada lugar, cada todo...-quedé un rato en silencio recordado lo confuso que había sido y como se suponía que lo debería de recordar todo más borroso y con algunas lagunas mentales- Recuerdo perfectamente mi primer día en el castillo.


------------------------------------------------------------------------------------------------------------FLASHBACK-----------------------------------------------------------------------

Desperté después de un día de dolor intenso. Un montón de imágenes se agolparon en mi mente: toda mi vida con Edward, los Cullen, el hospital, mi intento de suicidio, los tres Vulturis y por último cómo un vampiro de melena larga y negra con una piel como el pergamino me observaba fascinado mientras cogía mi mano y decía algo cómo "es un diamante en bruto" y salía de la habitación dejándome en la cama en la que había despertado.

Me levanté de la cama y comprobé que aun llevaba puesto el tedioso camisón que te daban en el hospital. A los pies de la cama se encontraban unos vaqueros negros junto con una camiseta sin hombros color cereza y una capa negra.

Me cambié y dejando la capa abandonada en la cama salí de aquella habitación demasiado elegante para mi gusto. Caminé por un pasillo que terminaba en una puerta enorme desde la que pude percibir varias voces. La puerta fue abierta dejando con una imagen surrealista.

Toda clase de vampiros se encontraban formando un medio circulo que se cortaba en unos pequeños escalones. Arriba de aquellos escalones se encontraba tres vampiros sentados en una especie de trono antiguo y demasiado brillante diría yo. Reconocí al vampiro que se encontraba en el centro como el vampiro que anteriormente me había visitado y dejado en aquella cama.

-Querida, que alegría verte.-habló aquel hombre- te transformaste rápido, pero me alegro. Me tenias impaciente.

Aquel tipo me daba mala espina por no comentar sus ojos color carmesí. Mis pensamientos fueron interrumpidos por un repentino mareo. Fue como un cosquilleo que me recorrió desde la cabeza hasta la punta de los pies. Tuve que dar un paso atrás para sostenerme en pie.

Se presentaron junto con los miembros de la guardia que me habían trasladado del hospital a aquí, Jane, Felix y Demetri.

Pasaron los días monótonos y aburridos pero aun así Edward nunca salió de mi cabeza. Un día Aro quería probarme. A mí y a mi supuesto poder que por ahora se veía reducido a un escudo mental.

Me encontraba en el campo de entrenamiento. Delante de mi se encontraba Demetri, un vampiro que me doblaba mi peso. Había un público expectante ante la batalla. Recuerdo que lo vencí en 10 minutos. Era m primera pelea y salí airosa de un vampiro que triplicaba mi edad y sin emplear ningún poder.

Así los demás vampiros se fueron animando esperanzados de vencerme pero ellos seguían cayendo y yo venciendo. Cuando llegó Jane todos callaron y aquellos que habían sido vencidos sonrieron contentos por mi futura derrota. Aquella derrota nunca llegó.

-------------------------------------------------------------------------------------------FIN FLASHBACK------------------------------------------------------------------------------------------------------------------


-¿Que pasó?-preguntó Jasper.

-Jane intentó hacerme sufrir con su poder pero mi don me salvó. Al comprender los que estaba haciendo me enfadé como nunca lo había hecho. Le dí a probar de su propia medicina.-una sonrisa involuntaria se instaló en mi rostro al recordar la humillación que sentía Jane cuando la dejé en el suelo.- Hay comprendí que cada mareo o cosquilleo que había tenido frecuente mente era la copia de poderes de cada uno de los guardias de los Vulturis.

-Espera, espera...-intervino Alice- ¿Estás diciendo que tienes todos y cada uno de los dones que han pasado por los Vulturis en el último siglo o cosa así?

-Si.-contesté- Desde el más complejo -cómo el de Alec- hasta el más simple como detectar otros dones. Al poco tiempo me empezaron a enviar a misiones...hablando de misiones...Jasper, conocí a tu creadora, María, y déjame decirte que era muy irritante.

Ante la mención de María, Jasper se tensó en su asiento y su mirada se perdió en el pasado, cuando lo reclutaron. Me sabía toda la historia, pues había tocado a María y el poder de Aro se había encargado de todo lo demás.

-¿Era?-preguntó Alice devolviendo a Jasper a la realidad.

-Me la cargué, estaba haciendo de las suyas creando a demasiado vampiro. Espero que no te moleste.

-Para nada. Es más gracias.-sonreí a Jasper y seguí con mi pasado.

-Con el tiempo me volví más fría y calculadora. Los rumores de una vampiresa letal se extendieron por varios países. A la larga me negué a ir a más misiones, las aborrecía tanto como trabajar en grupo con los seres que me habían condenado. Prácticamente sólo ocupaba una habitación en aquel castillo ya que ni a los mismos reyes Vulturis obedecía ni respetaba. Una vez al año venía a Forks a visitar la tumba de mi padre y a Jake y otras veces la tumba de mi madre junto a la de Phil. Hasta que un día un fastidioso duendecillo me vio.-terminé mirando a Alice quien me sacó la lengua.

Las imágenes cesaron en sus mentes. Prácticamente les había contado todo excepto algunos detalles un tanto... espeluznantes y macabros.

-Bella, yo..en una visión te vi con los ojos...negros completamente...¿que es eso?-preguntó Alice tímida.

-Un don más, no tiene importancia.

-¿Es a lo que llaman el Ónix, verdad?-intervinió Rosalie por primera vez.-He oído hablar de ello.

Hay que ver, que para una vez que habla y lo poco que dice lo mucho que puede llegar a molestarme. La fulminé con la mirada que decia "que te calles la puta boca operada, rubia de bote"...OK me pasé...pero es que ahora tendría que dar explicaciones de mi lado más oscuro.

-¿Que es eso, el Ónix?-preguntó Emmet. Pero antes de que pudiese responder Carlisle lo hizo por mi.

-Es el arma mas potente que poseen los Vulturis pero no pensé nunca que fuese una persona...-me miró preguntando en su mente "¿puedo contarles?" me encogí de hombros y apoyé la espalda en el respaldo del cómodo sofá esperando a oír los rumores de El Ónix.

-Como ya dije no creía que fuese una persona o vampiro, sino una verdadera arma de gerra.-lo soy ,pensé- Se dice que con ella se arrasaron los mayores clanes con la esperanza de no perder a vampiros en las batallas. Una pequeña parte de los rumores estaban en lo cierto, era o mejor dicho, es un vampiro. Ese rumor contaba como la parte más oscura de aquel ser salía a flote cegando todos los demás sentidos que no fuese la destrucción, dejando paso a otra persona completamente diferente... El Ónix.

-Pero que chismosa puede llegar a ser las personas, ¿no creéis?-comenté con una sonrisa pequeña.

-Tengo una pregunta...-comenzó Emmett- Cuando se te ponen los ojos negros ¿ves en blanco y negro o es solo el color lo que cambia?-preguntó Emmet seriamente frunciendo el ceño como si lo estuviese meditando seriamente.

Ante eso solo pudimos reír a carcajadas dejando aquel habiente tan tenso en el que todos los Cullen me miraban como si de repente fuesen a encontrar al Ónix.

-¿Que? No he dicho nada raro.-se excusó Emmett.

Nuestras risas fueron cortadas por un móvil sonando, mi móvil.

Me excusé con la mirada mientras me levantaba y miraba a la pantalla donde aparecía "Loco esquizofrénico" suspiré y descolgué.

-Que quieres Aro, estoy ocupada.-en realidad era muy consciente de que los Cullen estaban atentos a cada palabra que yo decía, aunque a Aro no llegaban a oírle.

-¿Sigues en Washington?

-¿A ti que te importa donde esté? Soy libre.

-Hablando de eso, querida-dijo con falso cariño- ¿Cuando volverás? Te echamos en falta.

-Si claro, no me digas, Cayo encontró la manera de llorar por mi partida.¿O es Jane la que me hacha de menos?-pregunté con sarcasmo.

-Vamos Isabella, no seas así tu sabes que..

-¿Que es lo que quieres?-le interrumpí.

Al otro lado de la línea se escuchó un suspiro de resignación.

-Si seguías en Washington o por los alrededores te quería pedir un favor

-¿Que favor?-debía ser algo gordo si me lo pedía como favor.

-Se acerca un Hijo de la Luna a Forks, no sé si te acordarás pero allí vivías cuando humana.

-¿A si?-pregunté inocente-Da igual, me pilla de camino. Al fin un poco de acción. Hace tiempo que los chuchos no nos daban problemas.

-¿Entonces irás?

-Que sii papi Aro, ya te diré como salió la cosa.-sin esperar respuestas colgué y entre en el salón de nuevo.

-¿Vas a matar a un chucho de la Push?-preguntó escéptica la rubia de bote.

-No, mataré a un verdadero licántropo, no a un metamorfo.

Todos se me quedaron mirando raro en plan ¿que me estás contando?

-Vendrá un Hijo de la Luna a Forks por yonosequé cuernos, me encargaré de él.

-Espera, viene un verdadero Hijo de la Luna aquí?-preguntó Carlisle. En sus recuerdos pude ver como vio a uno de lejos encerrado por los Vulturis.

-Si, lo que quiere decir que será por la noche. A lo mejor podré verlo.

-¡Suerte! esos chuchos son tan impredecibles que no se lees puede predecir ningún futuro, no soy capaz.-comentó Alice frustrada por sus cegueras provocadas por los lobos.

-No lo sé, no estamos hablando de metamorfos. Estas son criaturas voraces, asesinas, se entregan a sus sentidos animales sin pensar en nada más. No se les puede controlar, ni ellos mismos se controlas.

-Habló, la portadora del Ónix... a lo mejor os lleváis bien y todo, es decir, tenéis cosas en común.- la rubita me estaba cansando ya.

Miré a Edward con la ceja alzada como diciendo "¿puedo patearle el trasero a tu hermana?" El negó con la cabeza y articulo un mudo perdónala en sus labios. Pero su expresión de tranquilidad se esfumó en cuanto Carlisle volvió a pensar en la imagen del perro pulgoso que venía.

-¡No te enfrentarás a eso sola!-gritó alterado Edward.

-¿Según quien?-pregunté desafiante.

-Según yo, es demasiado grande y fuerte para tí. A su lado los lobos de la Push parecen Hámsteres.

Intenté no reirme ante su comparación y su desconfianza en mi, sobre todo después de haber oído hablar del Ónix.

-No te dejes guiar por las apariencias, no sabes las cosas que he hecho y que soy capa de hacer.-dije desafiante. Hacía tiempo que nadie me subestimaba tan fácilmente.-Es más, sé que el te mataría si luchases tú en vez de yo cómo has pensado, Alice y yo lo acabamos de ver.-

Así era. En un intento de protegerme lucharía Edward en mi lugar y en menos de 10 minutos moriría. Alice y yo lo vimos en canto Edward pensó en la idea.

-Si yo muero, como tú dices, que te doblo en edad y experiencia...¿Cómo acavarías tu?

Edward en el fondo, me seguía viendo más vulnerable que él. Mas inexperta. Supongo que la costumbre le podía, pero yo ya no era la misma.

-Hijo creo que la subestimas...-intervino Carlisle tratando de tranquilizar a Edward.

Alice vio que la discusión iba para largo y se fue junto con todos los Cullen para dejarnos a solas a Carlisle, Edward y yo.

-De acuerdo, tiene al tal Ónix de su parte, pero es que ni siquiera pretende dejarse ayudar.

-Aunque sea fácil para mí matar a ese licántropo, si os metieseis tendría que estar pendiente de vosotros y protegiéndoos y eso podría dificultar la cosa.-expliqué tranquila.

-¡No sería una carga, sería una ayuda!

-¡Edward ya no soy esa humana indefensa y tu no lo entiendes! No entiendes que con sólo pensarlo podría matar a los siete vampiros que hay en está casa, lo tres que se encuentran en este momento es y los 536 que hay en Washington!

-¿Son cifras reales?-preguntó Carlisle.

Asentí-A los de Seattle puedo olerlos pero los demás los percibo como si fuese un detector humano.

-A mi todo eso me da igual, no lo harás sola, es demasiado peligroso.

-¿Me harás enseñártelo?-pregunte con resignación.

-¿De que hablas?-preguntó Edward confundido.

-Adiós Carlisle. Lego nos vemos..

Sin dar tiempo a nada cogí a Edward de la mano y tiré de el para que empezase a correr conmigo. Cuando comprendió a donde nos dirigíamos le solté la mano y seguimos corriendo.

Una vez llegado a nuestro antiguo claro me senté en el suelo con las piernas cruzadas y le dije que se sentara delante de mi. A regañadientes lo hizo, más que nada por que tenía curiosidad.

-No quiero que te asustes, al principio es confuso.

-¿De que hablas?

-Te voy a llevar al pasado, pero sólo tu mente viajará, será como ver una película.

-¿Irás tu?

-Sólo podrás oírme.¿Preparado?-el asintió.

Le puse las dos manos a los dos lados de su cabeza para poder controlar mejor su mente pero estaba demasiado tenso así que susurré un relájate y me ayudé del don de Jasper para conseguirlo. Cando puede Edward cerró los ojos y se fundió en el pasado, mi pasado.


Edward POV (observando el pasado de Bella)

Cuando volví a abrir los ojos me encontraba en una playa con un tiempo horrible y el aire era peor. Los altabacas de aquella playa repetían una y otra vez:

Por favor evacuen la zona inmediatamente

-¿Que está pasando?-me pregunté en voz baja. Todo me resultaba familiar, como si ya lo hubiese visto o oído.

-Estás en New Orleans, Florida. El 29 agosto 2005.-la voz de Bella rezumbaba en mi cabeza.

¿29 de agosto del 2005? Eso no era...¡El huracán Katrina!

-¿Que hago aquí?-le pregunté a Bella.

-Mira en lo alto de la montaña.

Al mirar allí vi a...¡Vi a Bella! Estaba allí sola, el viento hacía que tanto sus cabellos como su vestido se agitaran y volaran libres. Me centré más en ella y sus ojos completamente negros... El Ónix, recordé. Corrí hacía ella pero parecía no verme. En su cara se mostraba la tristeza y el enfado, sobre todo el enfado. Miraba hacía el mar como esperando algo. En ese momento una débil sonrisa apareció en sus labios y miró con más intensidad al agua.

Poco a poco una ola gigante se fue formando y a medida que las palmas de las manos de Bella se elevaban la ola crecía más y más.

-No puede ser.-pensé- ¡Lo estás haciendo ella!, ¡Lo estás creando!

Rápidamente la ola alcanzó tierra pero antes de llegar hasta mí me encontraba en un lugar completamente diferente. En el prado.

-Se contaron 1940 muertos y 29.000 desaparecidos.-informó con la mirada perdida- Era una neófita, no sabía como controlar al Ónix, cómo encerrarlo en mí. Controlar el tiempo atmosférico fue de los primeros dones que copié y hasta hace unos días cuando encontramos a Zac, no lo volví a utilizar. No me gusta recordarlo, pero nunca olvidaré como el agua me envolvió y yo a penas y lo sentí como si me estuviese dando un baño. Los Vulturis me daban por muerta pero un día después regresé al castillo siendo consciente de lo que había hecho, fue la primera vez que el Ónix se apoderó de mi. También fue la primera vez que Aro se arrepintió de haberme convertido. Pensaba que era demasiado poderosa y un peligro para todos, incluso para mí misma.

El silencio inundó el ía lo que le había costado contarme todo aquello. Por primera vez puede ver el miedo en ella, miedo a mi reacción.

-Bella, no tienes la culpa. Fue el Ónix y sobre todo eras neófita. Cuanto más poderosos somos lo neófitos más grandes son las locuras que hacemos. Al ser tú, con todo ese poder el daño fue mayor y...

-¡PARA!-me gritó-¿TE ESTÁS OYENDO? MATÉ A 1940 PERSONAS, SEGURAMENTE MCHÍSIMAS MÁS ¿Y DICES QUE ES UN ACCIDENTE?...¿QUE NO TENGO LA CULPA?¡YO SÓLO ME ENFADÉ, EDWARD, Y MIRA LO QUE PASÓ!

El suelo comenzó a temblar. Bella al darse cuenta de ello cerró los ojos y se intentó relajar.

-Una vez que comencé el huracán no pude pararlo. Sólo podía con la ayuda del Ónix y eso era demasiado peligroso para todos. Edward lo que te he mostrado es uno de muchos accidentes...no sé si ha servido de algo pero quería demostrarte que no soy tan vulnerable y que lucharé sóla, te guste o no.

Ante eso no puede decir nada, sólo la abracé. El huracán fe hace 149 años, no serviría de nada lamentarse ahora. Pero ella se se seguía torturando.

-Volvamos a casa.-nos levantamos...pero aquel móvil chillón volvió a sonar en el bolsillo de miró la pantalla y me avisó que sería un segundo.

-Hey JJ, ¿que pasa?

¿JJ? , ¿Y ese quien era? No puede ser que Bella esté con otro...bueno podría ser pero yo no quería.

-¡¿Que Jake, QUE?,¡Ya estoy allí!-colgó rápido y me dijo.-Edward me tengo que ir, es urgente. Adiós.

Y como vino desapareció entre los árboles.


Aquí está! ¿Que les pareció? ¿Bien, mal, entretenido, para tirar tomates?
No tengo mucho tiempo pero decirles que gracias por esperar y que dejen su RR que es gratis!

TEAM EDWARD FOREVER!