Hello mis queridas lectoras. ¿Cómo va la cosa? Me alegro de por fin poder haber terminado el capítulo y aunque es un poco más corto que los demás, me ha gustado el resultado. Aunque no lo ponga siempre recuerdo QUE LOS PERSONAJES SON PROPIEDAD DE STEPHANIE MEYER, yo solo me entretengo a mí y a vosotros con ellos :). Quería como siempre agradecer a todos aquellos que me han dejado un RR o un mensaje y animar a los lectores anónimos a que me escriban para saber de ellos ya que eso me hace feliz. Así que gracias a:

Rebeca Cullen

Mayce Cullen

Hanyugirl

Mi maravillosa mejor amiga Stephn

Olimka

Isabella1809

Cony

Karla-cullen-hale

Ashly Cullen

Astridnatica

FanTwiligh

Monikilla

Nabi Cullen

Ana-bello-cullen

Liz

Damalunaely

Rebeca Cullen

Karlita the Cullen

Isa-21

Ovejita-dm-cs

Beastyle

Jane Ale (por partida doble)

Zujeyane

Lunatico0030

Elena

Cullen-21-Gladys

Lore Cullen Vulturi

Pauli de Cullen

Berta

Vanezhittacullen2

Perl rose swan

Teamd

Miadharu28

Kitigirl

LiahDragga

Twistifcrazy

Georginiuxa

Darky1995

Eviita Cullen

Espero que os guste y para saber si ha sido así, necesito que me digáis vuestra opinión :)


Cap 19. Día en familia.

Edward POV.

Bella llegó a mi casa mucho antes que yo pero me esperó para entrar. Cuando entramos la tomé de la mano, no quería otro incidente con Rose, aunque sé que ella no los provoca tampoco los para.

Bella me miró con la ceja alzada. Vale, fallo mío, ella podía leer mi mente. En realidad eso para mí no era un problema, solo un poco incomodo y no estaba acostumbrado.

-¿Sabes que como he llegado antes que tú, vas a tener que ir de compras con Alice?-preguntó divertida.

-¿He oído mi nombre y compras en la misma frase?-preguntó Alice apareciendo delante de nosotros con una sonrisa.-Vamos, os estamos esperando.

Cogió nuestras manos entrelazadas y tiró de los dos hacia el salón donde estaban todos. Sujeté la mano de Bella un poco más fuerte al ver a Rosalie. Confiaba en ella, pero era mejor prevenir que curar.

-¿A dónde vamos?-preguntó Bella.

-¡Vamos al nuevo parque de atracciones en Seattle!-gritó emocionada Alice.

-No jodas.-susurró Bella con mirada de mártir.

-Será divertido pequeña- le dijo Emmett emocionado a Bella. Rosalie gruñó un poco al ver a Emm hablando con Bella pero todos la ignoramos.

-No será tan malo.-la consolé rodeándola por la cintura desde su espalda.

-Es absurdo, nosotros superamos la velocidad de cualquier atracción que pueda haber allí.-dijo bufando pero rindiéndose.

-Vamos a ir para pasar un día en familia.-dijo Esme-Vámonos ya o se hará tarde.

Ante la orden de Esme todo el mundo se puso en marcha. Cada pareja cogió un coche y acordamos vernos allí después de que Alice nos explicara cómo llegar. Bella y yo hablamos durante todo el camino. La mayoría eran cosas sin importancias pero me hacía feliz tenerla así, conmigo.

-¿Sabes?, he oído que allí hay un lugar en el que te ponen trajes de "época" y te hacen una foto.-le dije distraído.

-¿Sobre qué época hablamos?-preguntó curiosa.

-La mía.-sonreí.

La idea de verla con esos vestidos pomposos, el corsé y las enormes faldas era fascinante para mí. Rápidamente pude formar una imagen en mi cabeza de Bella con aquellos vestidos.

-Si tanto te gusta la idea, podemos hacernos una foto de esas.-dijo divertida por mi entusiasmo- Será divertido veros con esas pintas.

-Yo he llevado esas pintas.-dije aparcando el coche en la entrada del parque de atracciones.

-¡Habéis tenido una idea maravillosa!-gritó Alice tirándose encima nuestra.- He visto que abren el sitio ese a las cinco de la tarde y son las doce de la mañana. ¡Tenemos cinco horas para divertirnos!-gritó emocionada.

Seguimos al pequeño torbellino y tras pagar las entradas entramos en el lugar. Había un buen ambiente, tal vez un poco ruidoso, pero no molesto. Las bocinas, colores y gritos de emoción era lo que inundaba el lugar. Hicimos cola para la mayoría de las atracciones y cuando cerraron para que el personal pudiese comer nos sentamos en el césped todos juntos.

-¿Ves como no es tan horrible?-le pregunté a Bella apoyando su espalda en mi pecho y sentándola en medio de mis piernas.

-Bueno, quitando la peste a algodón de azúcar, no está tan mal.-bromeó.

-Mis preferidas son las montañas rusas.-dijo Emm emocionado.

-Yo prefiero los juegos de puntería.-dijo Jasper, y es que cada vez que veía una de esas escopetas de plástico para juegos de tiro al blanco se volvía loco.

-Ya lo vemos, hijo.-dijo Carlisle sonriendo y señalando la montaña de peluches que había ganado.

Todos reímos y continuamos con la charla. Después de una hora y media reabrieron las atracciones y seguimos con el repertorio. A las cinco fuimos a la zona de disfraces. Era una cabaña de madera donde había probadores, escenarios para tomar las fotos, y un gran perchero con los trajes.

Tras dar nuestras tallas nos llevaron a los hombres por un lado y a las chicas por otro. Diez minutos después nos encontramos en el escenario. Admito que casi me desmayo al ver a Bella así. Estaba hermosa. Podía imaginarla en mi antiguo porche en Chicago, tomando el té para después dar paseos en el carruaje.

-¿Qué tanto mira caballero?-dijo haciendo una leve inclinación.

-A una hermosa dama.-dije sonriendo. Me acerqué a ella y la besé lentamente, transmitiendo tomo el amor que sentía por ella.-Estás preciosa.

-Bueno, yo tengo que admitir que no te ves nada mal.-cogió las solapas de mi chaqueta y me atrajo a ella besándome.

-Hey, par de tortolos, os estamos esperando.

Decidimos que haríamos una grupal y luego una de cada pareja. Volver a ver a mis hermanos y hermanas con esas ropas me hizo recordar los viejos tiempos, aunque solo Carlisle los había vivido, yo solo vi el final de aquella época.

Las chicas se sentaron en un sofá de aspecto antiguo y nosotros nos colocamos detrás de ellas de pie. Hicieron varias fotos con esa pose ya que mi pequeña hermana diabólica las quería en sepia, en blanco y negro y en color normal. Después vinieron las fotos de parejas. La verdad es que no me centré mucho en eso, solo estaba observando a Bella, aquel corsé le daba un toque sexy. Mis observaciones se vieron interrumpidas cuando llegó nuestro turno.

Ésta vez no había atrezo, solo nosotros dos de pie. Me puse detrás de ella y la abracé por la espalda. Ella sorprendida me miró y sonrió. En ese momento sentimos saltar un flash. Miramos a la encargada de hacer las fotografías y miraba la pantalla con una sonrisa. Bajo orden de mi hermana nos hicimos dos más en diferentes poses.

Cuando todos terminamos volvimos a los probadores para cambiarnos por nuestras ropas normales. Al estar todo listo esperamos que nos entregaran las fotos y las pagamos.

Sobre las siete de la tarde decidimos volver. La verdad es que ya nos habíamos montado en todas las atracciones y nos sabíamos el parque de memoria.

-¿Recuerdas lo de mudarme a tu casa?-le pregunté mientras conducía de regreso a Forks. Ella asintió con la cabeza pidiendo que continuara- Había pensado que si todavía quieres y no te parece mal, podríamos hacerlo hoy… ahora.

-¿Ahora, ahora?

-¿Te parece mal?, ¿muy pronto?, Da igual, podemos dejarlo para más tarde, yo solo…

-¡Edward para de vomitar palabras!-dijo riendo- Sólo me estaba asegurando. Me parece genial.

Le sonreí y volví la mirada a la carretera. Ya se lo había comentado a Esme y aunque le daba pena tener un hijo menos en casa está feliz por mí y por Bella.

Conduje directamente hacia la mansión Cullen. Con ayuda de Bella recogí todas mis cosas. La mayoría eran ropa y CDs, sobre todo CDs. No me iba a llevar ningún mueble, evidentemente.

Legamos a la casa de Bella, bueno, nuestra casa. Me gusta como suena.

-Ve colocando las cosas donde quieras, voy a hacerte espacio en el armario.-Se encaminó hacia las escaleras pero la tomé del brazo y la volteé.

-Espera… ¿tu habitación?-pregunté entre confuso y emocionado.

-Sí, Edward, mi habitación.-sonrió de repente.- No es como si fuésemos humanos y al llegar la noche tuviésemos que dormir juntos.-se acercó a mí y rodeó mi cuello con sus brazos.- ¿O tienes miedo de que intente seducirte?

-Un poquito.-dije sonriendo y dándole un corto beso en los labios.

Se rió y fue hacia su cuarto, nuestro cuarto. Coloqué los CD's en una estantería casi vacía que estaba en el salón. Coloqué un par de marcos con fotos de la familia por diferentes sitios de la casa. Quedé con uno en la mano mirándolo. ¿Le molestaría?

-¿Qué tienes ahí?-dijo cogiendo el marco con una sonrisa que le duró poco. En la foto salíamos ella y yo en el baile de fin de curso del instituto de Forks.-Valla…

-Si te molesta no…

-No, está bien, no tendría que molestarme por nada.-dijo volviendo a sonreír un poco.- Parezco apetecible.

-Siempre lo fuiste.-le cogí la mano y tiré de ella.-Vamos.

La llevé hasta la habitación y la dejé en la cama. Ella alzó una ceja con una mirada y sonrisa traviesa que intenté ignorar lo mejor posible. ¿Y mi Bella tímida? Comencé a colocar la ropa en el sitio que me había hecho.

-¿Sabes?, tengo un plan para ésta noche.-dijo entusiasmada.- ¿Y si nos tumbamos en la cama acurrucados mientras vemos Cumbres Borrascosas?-preguntó sacando la carátula de la película.-Es un clásico, 1939.

-Es clásico para ti, querida. Esa película se hizo unos treinta y ocho años después de que naciera.-le dije abrazándola.

-¿Quieres o no, viejito?-preguntó suspirando.

-Claro.-respondí riendo.

-Sí, tu ríete, pero que sepas que eres un asaltacunas (1).

Sobre las diez o así Bella puso la película en el DVD del televisor en frente a su cama. Nos quitamos los zapatos y nos metimos en la cama tapándonos innecesariamente con la colcha. La envolví en mis brazos contento.

-Extraño las palomitas.-dijo nostálgica.

-Oh, vamos, tiene un buen hombre abrazándote, no puedes tener todo en esta vida.-dije en tono de broma.

Ella solo gruñó en respuesta y siguió viendo la película. Yo en vez de ver la película veía sus expresiones en cada escena. Era tan expresiva. Le di un beso en la mejilla, ella giró la cabeza y me sonrió para después seguir viendo a Heathcliff.

Al terminar la película se acurrucó más en mis brazos. Sin previo aviso levantó la cabeza y comenzó a besar mi mandíbula, supongo que porque era el único sitio al que llegaba desde su sitio. Bajé la cabeza y la besé en los labios suavemente, pero por lo visto lo de suave no entraba en sus planes. El beso se intensificó y de algún modo ella acabó encima de mí. Sus labios se dirigieron a mi cuello dándome la oportunidad de hablar.

-Bella, no vamos a hacer eso.-dije intentando respirar con normalidad.

-Ajá.-fue su respuesta para seguir con el beso.

Suspiré frustrado y me concentré en no perder el control.

-Vamos Edward tu puedes,-pensé-Piensa en…en… en Emmett con un tanga rosa bailando la danza del vientre.

-Ugh, Edward, deja de pensar en eso cuando te bese o pensaré que estás enfermo y tienes una clase de fetiche extraño con tu hermano.-dijo sentándose más apartada de mí con cara de asco.

-Ya lo hemos hablado Bella, quiero que nos reservemos hasta el matrimonio.-dije cansado del mismo tema.

-Pero eso es taaaaaaaaaaaaaaaaaaanto tiempo.-dijo haciendo un puchero. Sonreí y la atraje hasta mí para abrazarla.

-Se pasaría más rápido si no intentaras que pierda el control cada día.-le dije susurrando en su oído.

-Malvado.

Sonreí. Había ganado la batalla, pero no la guerra. Sabía que Bella no iba a dejar de intentarlo.


10 MESES DESPUÉS.

Bella POV.

Habían pasado diez, tranquilos, perfectos y maravillosos meses desde que Edward se mudó a nuestro ahora departamento. En realidad, no hizo mucho cambio ya que nos pasábamos la mayor parte del día en la mansión Cullen. Faltaban dos meses para la boda y mentiría si dijese que no estoy un poco nerviosa, pero estoy segura.

En este tiempo Alice no había dejado de molestarme con los detalles y preparativos de la boda. La lista de invitados era corta. Solo los familiares y algunos amigos como los Denali y algún que otro amigo de Carlisle o Edward.

Había conseguido un poco de espacio para mi sola. Últimamente eso escaseaba y aunque me encantaba estar con Edward, estar todo el rato rodeada de gente era algo a lo que nos estaba acostumbrado todavía. Se encontraba en una tienda para motos viendo unas cazadoras ya que la última la había rajado un puma en un despiste mío al cazar. Si Alice se enteraba que había ido a comprar ropa sin ella, habría un intento de homicidio.

-¿Necesita algo?

Me giré para ver a un muchacho. Debería tener unos dieciocho o diecinueve años. Rubio, piel un poco bronceada, ojos verde claro, un poco de acné. Miró a su placa de empleado, Josh Newton. No me jodas. ¿Cuáles son las posibilidades de que esto esté pasando mil y pico años después? Bah, es un apellido común.

-No.-dije cortante, no me gustaban sus pensamientos no aptos para menores.

-Si necesitas cualquier cosa, avísame.-dijo con lo que supuse que el consideraría una sonrisa atractiva. Definitivamente, tenía los genes Newton.

-Más quisieras, chaval.

El tal Josh se fue de allí con cara de fastidio. Seguí mirando las cazadoras para la moto por un rato hasta que unos pensamientos captaron mi atención.

-No parece tan peligrosa.-lo siguiente que vi en su cabeza es cómo me comparaba con una imagen mía en una foto para asegurarse que era yo.

Mierda. ¿Es que no me pueden dejar tranquila? Pagué la cazadora de cuero ignorando las miradas de Mike Newton nº2 , como le había bautizado. Me puse la chaqueta en el momento ya que no iba a ser cómodo deshacerme de ese vampiro con una bolsa en la mano.

-Se mueve-pensó el tipo.

Claro que me muevo, gilipollas, no soy una estatua. Noté cómo me seguía. Cogí la moto y él me siguió en un coche. Me desvié del camino y lo guié hasta el principio de un sendero por el bosque. Al haberme seguido hasta aquí demostraba que no solo quería información si no que tenía la absurda tarea de matarme.

Me bajé de la moto antes de que llegase y me subía a la rama de un árbol. Al cabo de un par de minutos el individuo llegó en su coche y aparcó junto al mío. Salió del coche y empezó a olfatear como un perro.

-¿Sabes?, a los rastreadores como tú me los como.-le dije saltando delante de él.

Se alejó un poco asustado e impresionado. Me miró calculadoramente evaluándome.

-Pero si eres una muñequita de metro sesenta.-dijo con sorna.

-Oh Dios, no te han dicho dónde te han metido.-pensé en voz alta.-¿No sabes quién soy, verdad?-le pregunté.

-Isabella Swan, convertida hace mil quinientos años.-dijo con el ceño fruncido.

-¿Conoces a Jane?-pregunté a lo que él asintió con un escalofrío que intentó ocultar, hombres.-¿Y qué me dices del ónix, has oído hablar del eso?

-He oído hablar de él.-dijo confuso por nuestra pequeña charla.

-Es ella, soy una chica,-suspiré- ¿Por qué todo el mundo cree que soy un hombre?

Miró al suelo confundido y rápido me volvió a mirar asustado pero pronto cuadró hombros y empezó a avanzar hacia mí "amenazadoramente" si, ya. Le paré para que no pudiese mover ni un músculo, gracias a un poder de un nómada, agradable el tipo.

-¿Qué me has hecho?-gritó-¡Suéltame!

-Ey, no grites.-me acerqué a su oído y le susurré- tengo oídos sensibles. Solo quiero confirmar una cosa de la que estoy casi segura.-me separé un poco y me miré con los ojos entrecerrados-¿Te ha enviado Cayo?

El hombre puso cara de póker pero su mente gritaba una claramente y cito: "Sí perra, me ha enviado él, ahora suéltame para que patee tu lindo trasero". Le sonreí un poco, el tipo no me caía mal del todo, tenía agallas o era estúpido, todavía no lo había decidido. Le prendí fuego justo como a los nómadas que pasaron por Forks antes de encontrar a Edward.

Monté en la moto y me dirigí a casa de nuevo. Al entrar en casa Edward me recibió un enorme abrazo de bienvenida.

-Te extrañé.-me dijo después de besarme. Le sonreí pero el frunció el ceño.- ¿Y ese olor a vampiro?-preguntó arrugando la nariz.

-Es mi amante.-le dije de forma profunda y sobreactuada.

-Bella…

-Fue otro espía de Cayo.-dije dejándome caer en el sofá.

-¿Estás bien?, ¿te ha herido?-preguntó preocupado.

-Ni me ha tocado, literalmente.

Edward suspiró y se dejó caer en el sofá abrazándome.

-Deberías haberme llamado.-dijo dándome un beso en el tope de mi cabeza.

Sabía que Edward tenía ese complejo de caballero andante en su corcel y que le era difícil dejarla defenderse sola, pero debía acostumbrarse, sé defenderme.

-Hubiese sido una tontería y lo sabes. ¡Pero mira!-dije cambiando de tema y poniéndome de pie.- Es chula, ¿Eh?-di varias vueltas para que pudiese admirar mi maravillosa chaqueta.(n/a: para quien le interese, hay foto en mi perfil de la chaqueta)

-Muy tú.-contestó sonriente.

Sonreí y volví a acurrucarme junto a Edward. El acariciaba mi pelo distraídamente mientras yo solo disfrutaba del momento.

-Falta poco para la boda, ¿estás bien con eso?-me preguntó bajando la mirada hasta mi.

-Alice ya lo tiene todo listo, solo falta perfeccionar unas cosas. Yo no tengo problema con la fecha.

-¿Segura?, si ves que no estás segura podríamos retrasarla lo que tú quieras hasta que estés cómoda.-dijo quitando sus ojos de los míos.

-Ey, si no estuviera segura al cien por cien no lo haría.-le gire su cara hasta encontrarme con sus ojos aliviados y los besé.

-Genial, además, ya sé a dónde te voy a llevar de luna de miel.-dijo orgulloso de sí mismo.

-¿Y se puede saber dónde es eso?-la curiosidad me mataba.

-Es un secreto y para evitar que saques conclusiones le he pedido a Alice que prepare tu maleta. Está de lo más feliz por darle un motivo para irse de compras.

Bufé y me volví a tirar al sofá imaginando dónde podría llevarme de viaje. Conocía muchos sitios debido a las misiones, pero la verdad es que nunca me paraba a observarlos.

-Por lo menos conseguiré lo que quiero.-sonreí… la noche de bodas era de los mayores incentivos para casarme con Edward. Le quería, pero era cabezota al extremo.


Por si alguien no lo sabe, a las personas que salen con otras personas mucho menores que ellas, se les dice asaltacunas.

¿Qué tal? ¿Muy bien? ¿Muy mal? Necesito saber cómo lo estoy haciendo así que ya me contareis. Ya sabéis, los links en mi perfil y a mis lectores anónimos-fantasmas (cuantos más seáis más prisa me daré, en serio, me emociono más) Ahora, volvamos al maravilloso, precioso, llamativo, atractivo y completamente PULSABLE botón de los reviews. ¿No es hermoso? Yo creo que lo es xD.

Mosdiskos M.C