Nada del pottermundo me pertenece...
hola de nuevo, tenía pensado subir el capítulo hace algunos días, pero estoy en medio de toneladas de apuntes por los exámenes de mitad de año y el ingreso a la facultad u.u perdonen.
con respecto al capítulo, después de escribirlo me di cuenta que tiene un enfoque bastante distinto al de los anteriores y no se, no se me ocurría otra manera de escribirlo xD
así que ya saben dejen su reviews para tirar tomatasos si no les gusto, o para ponerme feliz simplemente
gracias por leer. It'sjustanotherfreak
La pileta.
Ginny estaba de lo más aburrida en la madriguera, como se había recibido hace apenas unas semanas todavía no había comenzado a trabajar; Si no hacía algo pronto se empezaría a derretir del aburrimiento. Suspiró molesta, miraba a su mama ir y venir de un lado para el otro llevando esto y trayendo aquello y no entendía cómo demonios encontraba algo para hacer. Ese día se suponía que vería a Harry, cumplían dos años de novios y el muy desgraciado desde ayer estaba en Irlanda por una reunión de trabajo, por Merlín que ganas de arruinarle el aniversario que tenían, las escobas iban a seguir estando para que ellos las compren ¿tanto les costaba esperar?. Volvió a suspirar, su madre estaba ahora tejiendo unos escarpines celestes vaya a saber uno para quien si la única nieta que tenía, además de ser mujer, tenía cuatro años.
- estas cosas con Voldemort no pasaban, por lo menos si una estaba aburrida tenía por qué preocuparse pero ahora lo más peligroso que puede ocurrir sería que a un torposloplo se le ocurra dominar el mundo- ok, estaba hablando sola y para peor diciendo bobadas.
Su madre ni se había gastado en escucharla y seguía muy entretenida tejiendo al ritmo de alguna canción de Ernestina, y después querían que la gente no se suicide, por favor.
Miro el reloj esperanzada, ¡eras las diez de la mañana! Y esas 3 horas que había estado mirando a la nada desde las 9.30 donde quedaron, hasta el tiempo se complotaba contra ella, era un pobre víctima de sus burlas. ¡Como odiaba estar aburrida, por los calzones arcaicos de Merlín!
-deberías hacer algo más productivo- la sugerencia de su mamá estaba de más.
-se suponía que hoy vería a Harry, pero está de viaje por trabajo- Molly no se percató de la nota de enojo en la voz de su hija y solo murmuró un "pobrecillo, mi niño"
Ese había sido el dialogo más extenso que habían tenido en toda la mañana. Después de almorzar Ginny jugaba con su micropuff morado mientras escuchaba la radio, su madre se había perdido en la casa arreglando todo a su paso.
- buenas tardes señorita- esa voz esa voz, el corazón se le aceleró cuando al darse vuelta vio a Harry apoyado contra el marco de la puerta con un ramo de lirios en la mano.
- buenos tardes caballero, ¿puedo ayudarle en algo?- dijo Ginny
- me gustaría saber si tiene alguna lechuza para prestarme, verá usted- hizo una pausa dramática- mi madre me pidió por favor que cuando viera a la mujer de mi vida le avisara.
- temo informarle que no tengo ninguna lechuza disponible- el bajó la cabeza fingiendo estar triste- pero venga déjeme consolar su pena- dicho esto se acercó al chico y pasó los brazos alrededor del cuello de él, le dio un beso suave y casto.
- feliz aniversario pelirroja – estaban con las frentes pegadas y los ojos cerrados, disfrutando el momento. Le entregó las flores, las favoritas de ella, eran veinticuatro una por cada mes juntos.
- pensé que estabas en Irlanda- dijo Ginny cuando se separaron.
- Estoy seguro que pueden arreglárselas sin mí por un día, además yo estaba de vacaciones- sonreía divertido de la cara de su novia- solo fui porque necesitaban la firma del presidente de la empresa.
- Que suerte la suya con veintitrés años y director de una empresa – se acercó peligrosamente a él- pero usted y yo tenemos un trato que cumplir o ¿se olvidó de nuestro arreglo?- el chocolate puro de los ojos d Ginny estaba opacado de deseo.
- vamos, tengo el lugar perfecto- Harry no se hizo rogar.
- ¡mamá! Salgo con Harry, volvemos para la cena, te amo- era imposible que el grito no se hubiera escuchado en cada rincón de la madriguera. Dicho esto ambos desaparecieron en una aparición conjunta.
Cuando ella sintió los pies tocar suelo firme abrió los ojos y se maravillo con la que veía, estaban frente a una casa enorme, que si no llegaba a mansión le pasaba raspando. Harry abrió la puerta y pasaron, a pesar de no tener casi ningún mueble la casa era hermosa, elegante y soberbia.
- esta casa era de mis abuelos paternos- explicó Harry – la encontré entre los papeles de la herencia entre otras propiedades y me pareció perfecta para la ocasión.
- mi amor, teniendo semejante casa, ¿vives en un departamento de dos ambientes?- Ginny lo miraba incrédula.
- linda, no voy a vivir solo en semejante casa- le dio un suave beso- quizá en algún futuro cercano podría vivir con mi esposa aquí, pero ahora que ella no está podemos aprovechar para hacer lo que vinimos a hacer- le guiñó un ojo descaradamente.
Atravesaron la casa sin prisa, pasaron por el recibidor, la sala y el comedor, Ginny vio varias puertas a los alrededores pero no preguntó por ninguna, ya tendrían tiempo. Llegaron al patio, era enorme, la primera parte de cemento con una mesa y sillas y más al fondo se veía una gran extensión de pasto y una pileta olímpica.
De alguna manera u otra terminaron abrazados en el agua besándose con pasión, la adrenalina de probar lugares nuevos evitaba que se aburrieran, la fría temperatura contrastaba con sus cuerpos ardientes de una manera que debería ser ilegal, los músculos de él se tensaban marcando la fuerte espalda mientras las manos de ella no dejaban parte del cuerpo de Harry sin acariciar. Apoyados contra una de las paredes de la pileta se amaron, probando las nuevas sensaciones y disfrutando las que ya conocían.
Estaban sentados en la parte playa cuando el sol comenzaba a esconderse por el horizonte y un frío viento comenzaba a soplar, tomados de las manos salieron de la pileta, sin vergüenza se secaron y vistieron, tenían una confianza tal que verse desnudos no era ningún problema.
Tomados de la mano y no sin antes darse un último beso, desaparecieron rumbo a la madriguera para cenar juntos antes de que Harry volviera a Irlanda.
