nada del potter mundo me pertenece
já volví antes de lo que se esperaban :P este es un capítulo que francamente siempre esperé ver como sería, fue raro escribirlo y no quedó como esperaba, pero tengo mejores planes a futuros así que disfruten.
Pd. voy a empezar a cambiar capítulos por reviews para que no les de fiaca opinar que les pareció.
it's just another freak
Pillados.
-Estás completamente demente- dijo por novena vez en esos cinco minutos –no, tu hermano va a matarme
-cobarde- le acusó
-más que cobarde, me gusta referirme a mí mismo como amante de la vida, persona con sentido común, con instinto de supervivencia- contestó ofendido
-más cobarde que Malfoy en el bosque prohibido-
- ah no, eso sí que no Weasley- Dijo ofendido- te fuiste de tema
-Harry, amor- puso su mejor cara de perrito abandonado- por favor lindo, ¿por mí?
-no me vas a convencer con esa carita, pelirroja- despegó la vista de la chica para no caer en su trampa.
- no queda duda, eres un cobarde- sentenció ella
- Ginny- se quejó – Ron va a matarme, cualquier otro lugar por favor, que te parece París, Brasil, Egipto, la casa de Snape, la de tu tía Marge, cualquier lado.
- demuestra que eres Griffindor Potter, ya habíamos arreglado esto antes-
- jamás acepté esto Ginevra, me ultrajaste-
- vamos Harry, por favor- puso su mejor carita de buena- ¿Qué nos puede pasa?
- puedo perder partes de mi cuerpo que no me gustaría para nada perder- contestó casi con miedo
-cobarde- dijo antes de meterse en la chimenea y desaparecer en una llamarada verde.
Harry se quedó mirando las llamas extinguirse, el no era un cobarde, el era Harry Potter por Merlín, esa pelirroja pecosa se iba a enterar a quien acababa de insultar. Decidido siguió los pasos de su novia y desapareció por la chimenea.
Incluso antes de abrir los ojos supo que había llegado al lugar correcto, el olor a comida quemada inundaba el lugar y los gritos desesperados de su mejor amigo retumbaban en sus oídos. Avanzó por la sala de estar de la casa que compartían Ron y Hermione y entró a la cocina. La escena era un pandemónium, el aire cargado con una densa nube de humo negro dificultaba respirar, la borrosa figura de Hermione luchaba para sacar algo del horno mientras Ron desesperado gritaba a su lado intentando ayudarla, en un costado de la escena, con una sonrisa diabólica Ginny lo miraba divertida, le levantó una ceja y señaló el camino hacia las habitaciones. Harry que entendió sin problema la indirecta negó con la cabeza y siguió mirando a sus dos amigos pelear con el aparato muggle.
Tardaron varios minutos más en sacar lo que parecía haber sido un pedazo de carne con papas antes de convertirse en carbón, con una floritura de la varita Hermione desapareció el humo y con una mirada de pena, la comida.
-veo que tus capacidades culinarias no mejoraron demasiado desde que acampamos buscando los horrocruxes- se burló Harry, Hermione solo le tiró un repasador por la cabeza ofendida.
-ni lo menciones ya es la segunda vez en la semana- se lamentó Ron
-yo no veo que la ayudes demasiado a cocinar Ronald- dijo Ginny
-eso es cosa de mujeres enana-
-machista e inútil- miró a su mejor amiga enojada- te voy a enseñar a elegir mejor a tus futuros novios Hermione
-¿¡como qué futuros novios!- se quejó Ron- además no creo que el gran Harry Potter cocine en su casa.
-te sorprendería conocer algunas facetas de tu amigo- comentó Ginny
-toma Ron ve a comprar algo para comer- le tiró un par de billetes muggles –lo que quieras pero con doble mozzarella y tomate.
Ante tal indirecta (bastante directa) de Harry al pelirrojo no le quedó más que tomar el dinero y dirigirse refunfuñando hacia la puerta seguido de cerca por su novia que tenía miedo que Ron comprara cualquier cosa. El ruido del portazo le dio la pauta a Harry de que se encontraban solos y en un rapto de locura se abalanzó contra Ginny apretándola contra la pared mientras le partía la boca de un beso.
-no soy ningún cobarde- susurró causando que Ginny largara una carcajada
-¿entonces a que esperas cara rajada?-
Él no necesitó nada más, la levantó del trasero y la llevó hasta el sillón, donde con muy poca delicadeza le desabrochó el pantalón, no tenían tiempo para romanticismos. Recorrió el cuerpo de ella con las manos firmes, levantando la remera para poder tener acceso a esa parte de su novia que lo volvía completamente loco.
Ginny disfrutaba más que nunca los besos del oji-verde, la adrenalina del momento la excitaba de una manera que no hubiera creído posible, y no era la única. Sonrió con lujuria al pasar la mano sobre el pantalón de Harry y sentirlo listo para la acción, no tardo nada en desabrochar el cinturón y bajar así sin más pantalón y bóxer juntos. Se pegó más a él para que sintiera cuanto lo necesitaba en esos momentos y no tuvo que hacerse rogar.
La levantó con un brazo, sin dejar de darle besos en el cuello y se colocó debajo de ella, haciéndole sentir cuan excitado estaba, le bajo las bragas como pudo y la penetró sin esperar un segundo más.
- delicado te decían- se quejó ella con sarcasmo cerrando los ojos con fuerza.
Harry ni se gastó en responderle estaba concentrado moviendo a Ginny sobre él, buscando ese ritmo perfecto que lo volvía completamente loco. Sentía las manos de Ginny dejar un camino sobre su espalda para después perderse en el enmarañado cabello, sentía el calor que surgía de los dos cuerpos y los suaves susurros en su oído. Lo que lo extrañó fue sentir algo duro justo debajo de él, detuvo abruptamente a Ginny al sentirse acosado por esa cosa.
-¿he qué?- preguntó ella confundida.
En una maniobra rara Harry logró sacar eso que le molestaba de debajo de él sin cambiar la posición ni separarse de Ginny, en la mano tenía las llaves de Ron, inconfundibles por el pequeño llavero con forma de cañón y dos c naranjas escritas en el. Se miraron en silencio, si Ron no había llevado sus llaves y las de Hermione estaban apoyadas en el mueble cerca de la puerta junto a su varita significaba que no tenían como salir a comprar la pizza, y lo más preocupante de todo que volverían a subir para buscar las llaves.
-Harry rápi…- pero Ginny nunca pudo terminar la frase.
En la puerta con la cara desencajada estaba Ron, los miraba en shock, a su hermanita y a su mejor amigo, en su sillón, en su living.
-Ron es que no piensas moverte, va a cerrar la pizzería de la esquina- dijo Hermione intentando pasar- ¿pero qué…?- se quedó muda al ver la escena.
En ese preciso instante Ron reacciono y no de la mejor manera, con los puños cerrados y con el rostro de un rojo furioso se fue acercando a su "mejor amigo" (quien todavía seguía dentro de su hermana) dispuesto a sacarle la piel tirita por tirita. Harry veía pasar su vida por delante de sus ojos, estaba muerto lo sabía, iba a dejar de ser el niño que vivió para convertirse en el idiota que murió a manos de Ronald Weasley.
Continuará…
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Justo ahora.
Más rápido que Sanpe para escapar del jabón, Harry se levantó de sillón para tropezarse dos pasos más adelante, se había olvidado que tenía los pantalones en los talones todavía, esquivo por centímetros es derechazo de Ron y todavía en el piso se alejó gateando como pudo, buscando desesperado una manera de escapar.
-Harry tapate- dijo Hermione con la cara roja de la vergüenza.
-como si pudiera- contestó enojado Harry sin importarle lo más mínimo su desnudes.
-voy a asesinarte de la manera más dolorosa posible Potter- dijo Ron enojado
-Ronald Bilius Weasley- el gritó de Ginny paralizó a todos –deja en paz a mi novio en este instante porque no te das una idea de lo que soy capaz.
Completamente vestida y enojada como nunca la menor de los Weasley se puso entre Ron y Harry, sirviendo de escudo para este último. Apuntaba a su hermano con la varita, dispuesta a lanzar el hechizo moco-murciégalo al primer movimiento de su hermano. Le había cortado una de las más excitantes jornadas de sexo con Harry, no podía salir impune de esa situación.
El ambiente estaba tenso, después de unas cuantas amenazas por parte de Ginny había terminado los cuatro sentados en la mesa en un silencio sepulcral. Harry miraba casi con miedo hacia la chimenea, buscando un ruta de escape, Ron, enojado, fulminaba con la mirada a Harry, Ginny seguía apuntando con la varita a su hermano y Hermione leía corazón de bruja con una mueca de asco en la cara.
-ya no tienen vergüenza- comentó – te casas en menos de dos semanas y te siguen publicando como el soltero más codiciado Harry.
-Hermione estamos en algo serio acá- Ron no despegó ni un segundo los ojos de su amigo cuando habló- Esta cosa se atrevió a deshonrar a mi hermanita, y en nuestra casa.
-no seas ridículo Ron sería algo serio si me hubiera manchado el sillón- paso de hoja como si estuviera hablando del clima- después de todo ellos también tienen que tener necesidades.
-ni que fuéramos animales saciando instintos- susurró Harry molesto
-Tú te callas Potter si quieres festejar tu boda y no tu funeral- amenazó el pelirrojo
-Una palabra más Ronald y te dejaré sin día del padre- dijo Ginny
Volvieron a sumergirse en un silencio tenso, controlando cada uno los movimientos del otro, salvo Hermione claro que seguía mirando la revista haciendo muecas de disgusto.
Harry comenzaba a desesperarse, buscaba cualquier forma o camino para escaparse de Ron;
Capaz que si era rápido podía llegar a la chimenea, estúpidas barreras anti-aparición; estaría sano y salvo en su departamento si pudiera esfumarse en el aire con un giro de la varita. Seguro que su amigo se estaba imaginado las mil y una formas de matarlo y rogaba a cualquiera que pudiera ayudarlo que no le contara el incidente al resto de los Hermanos de Ginny.
En ese momento un estridente ruido rompió el silencio y una Ginny sorprendida saco un pequeño móvil del pantalón, se fijó algo en la pantalla y volvió a guardarlo; Todos la miraron extrañados, "cosas del trabajo" murmuró.
-Esto es ridículo Ron- dijo Harry antes de que volvieran a su posiciones anteriores- ¿Cuánto tiempo piensas tenerme aquí sentado?
-el tiempo que necesite para decidir la mejor manera de hacer que sufras- contestó
-Pedazo de estiércol de dragón le tocas un pelo a Harry y no respondo-
-tú no hables eres una cualquiera- Ron se dio cuenta de que ese comentario había estado de más cuando salió disparado de la silla a causa del hechizo que Harry, para sorpresa de todos, le había tirado.
-Repite eso Weasley- dijo enojado- vamos a ver qué tan valiente eres.
Todos lo miraron sorprendido, incluso Hermione había dejado la revista y miraba a su amigo. Harry se había levantado y todavía apuntaba con la varita a su mejor amigo, una leve brisa que parecía salir de él mismo movía sus ropas y lo despeinaba aun más. Nadie sabía qué hacer, habían sido pocas las veces que habían visto a Harry tan enojado y nunca ninguno de ellos había sido el culpable de ese enojo. Ginny vio que el asunto se les estaba yendo de las manos y se acercó a su novio con cuidado.
-Harry, amor, cálmate- él la miro como si se hubiera olvidado que estaba allí
-he ¿qué? - Miró a Ron tirado en el piso intentando alejarse de él- Yo… perdona Ron, no me di cuenta- le tendió la mano para ayudarlo a levantarse.
-Me parece que será mejor que nos vayamos Harry- sugirió Ginny
-Será lo mejor, necesitas calmarte Harry- dijo Hermione
-Perdón, yo no sé que me pasó- dijo apenado –no me gusta que llamen a la mujer que amo de esa forma, perdón estuve mal.
-no te preocupes Harry, yo tampoco estuve bien- dijo Ron todavía asustado.
Pidiendo disculpas unas diez veces más Harry se metió en la chimenea y desapareció seguido de cerca por Ginny.
-¡estás loco Potter!- le gritó ella ni bien llegaron al departamento- la próxima vez busca otra forma de salir de ahí, casi le da un infarto a Ron.
Harry solo pudo reírse contagiando a la pelirroja, había sido una situación horrible, y gracias a Merlín habían salido vivos de ella.
-Te fijaste la cara de Hermione cuando empecé a producir viento- más risas – pesó que lo iba a matar.
- Podrías haberle avisado a ella también- comentó ella despreocupada.
-¿estás loca? Ya fue bastante difícil lograr mandarte ese mensaje sin que Ron se diera cuenta- dijo sacando un móvil muy parecido al de Ginny para dejarlo en la mesa –contarle a Hermione iba a ser imposible.
-fue pura suerte que Ron te haya dado una excusa para atacarlo-
-la verdad que sí- estuvo de acuerdo Harry –igual suponía que no tardaría mucho en hacerlo- ella lo miró extrañada –todo empresario tiene que saber cuándo va a quebrar un cliente para abordarlo mejor- le dedicó una sonrisa compradora.
-esas sonrisas conmigo no Potter, vamos a almorzar, todavía tengo hambre y hoy a la tarde tengo que ir a buscar el vestido con Hermione- una sonrisa le iluminó el rostro al acordarse de su vestido de bodas.
-Entonces vamos a almorzar- dijo él tomando las llaves y dirigiéndose a la puerta
no se preocupen los que se quedaron con ganas de sangre, prometo que harry no se va a librar tan fácil de seis hermanos celosos (:
