VANIDAD – LUJURIA – GULA – PEREZA – ENVIDIA – IRA – AVARICIA
-¿No quieres venir un rato a mi casa?- ronronéo en su odio.
-Lo siento K-Kenny, pero hace varios días que Tweek no sale de su casa. Realmente m-me preocupa y me gustaría ir a visitiarlo más tarde.- respondió sonrojado.
El ojiazul suspiró, realmente tenía ganas, pero entendía.
-Adiós conejito.- se despidió en la puerta de la casa de su novio Butters con un beso corto.
-Adiós K-Kenny.- respondió el otro con un dulce sonrojo debido al apodo que Kenny le había dado.
Oficialmente, Kenny era el chico más afortunado del pueblo, quizás del mundo. Tenía al novio perfecto. Era dulce, lindo, tierno y mucho más. Todavía no se podía creer que estuviera con un tipo como él.
Se dirigió a la parte baja de la ciudad, donde desafortunadamente quedaba su hogar. Cuando de repente escuchó que lo llamaron…
-¡Hey Kenny!- gritaron.
Él respondió el saludo con una sonrisa, reconoció a la perfección esa voz y las otras que la acompañaban. Kenny tenía otra vida en esa parte de la ciudad, y sobre todo… otros amigos. Cuando no estaba con Kyle, Stan, Cartman, estaba con ellos.
-¿Qué hay?- le respondió al grupo de cuatro chicos, todos de su misma edad.
-Ven, vamos a ir a Roxy's. ¿Te prendes?- preguntó uno de de sus amigos con un guiño.
Roxy's; era el único club desnudista de esa zona, por lo tanto, el preferido de Kenny. Era como una iglesia para él, nada más que en vez de los domingos iba como 3 días a la semana desde… desde cuándo? Desde los 12 años por ahí? Por supuesto, eso cambio desde que su relación con Butters había empezado, hace unos dos meses. Aunque todavía había una que otra tentación haciéndole que dudara; aunque el sabia y quería que no debía caer de nuevo.
-Lo siento chicos, pero no creo…- intentó excusarse antes de que fuera arrastrado literalmente por dos del grupo.
-¡Vamos Kenny!- siguió otro. -No me vengas con eso de que ya "lo has dejado".- bromeó uno, haciendo que los demas rieran.
Por supuesto Kenny no les contaba nada de su otra vida, ni de Kyle, ni de Stan y mucho menos de Cartman. Y sobre todo… de Butters. No sabía cómo reaccionarían sus amigos al ver que, Kenny, el pervertido, la mala influencia, la puta, el chico de "sexo-por-una-noche" tuviera novio. Y menos un chico.
-Chicos, realmente insisto en que no me lleven…- trataba de resistirse pero los otros eran mucho más fuertes que él. Pero no le hicieron caso.
Llegaron a Roxy's. Estaba tal cual lo recordaba, el cartel de la entrada bien grande, con letras neón color rojo y rosa con las letras ROXYS parpadeante, con la intención de atraer a los hombres como si fueran polillas a la luz. Era como si ese lugar fuera el paraíso, mientras que las calles que lo rodeaban fueran inmundas, sucias, y con basura por todos lados. Se quedó parado enfrente de la gran puerta roja (custodiado por un hombre de unos 35 años, fortachón, que usaba una remera negra y unos jeans. Y con un semblante bastante serio)
-¿Y? ¿Qué esperas?- cuestionó uno de sus "amigos".
-Yo... no puedo…- susurró, incapaz de hablar claro al recordar todos esos viejos tiempos que había pasado ahí, como una escapatoria a las peleas familiares protagonizadas por sus padre.
-¡Demaciado tarde!- bromeó uno de sus amigos, empujando a Kenny mientras otro le daba "disimuladamente" algunos billetes al guardia. Claro, tenían dieciséis, eran menores de edad, pero nada que unos $20 no lo solucionaran. ¿O sí?
Kenny dejo de pensar una vez que atravesaron la puerta; embriagándose con ese olor a cigarrillos y perfume barato de las bailarinas. El lugar era bastante grande, con poca iluminación para que la única luz se centrara en las bailarinas. Poco a poco fue empujado por los amigos hasta sentarse en una mesa. La peor de todas; según Kenny. ¿Por qué? Porque de ahí podías ver con lujo de detalle a las bailarinas. Era la mesa que más cerca estaba del escenario (y del tubo por supuesto) Apenas las luces se apagaron de nuevo, dando la señal de entrada a la próxima bailarina, Kenny trago en secó. Ya habían pasado una bailarinas, 3 conocidas de Kenny, y estas lo reconocieron al momento. El rubio ojiazul hizo todo el esfuerzo por no dejarse llevar, lo hacía perfecto. Pero no todo dura para siempre.
Cuando se apagaron las luces definitivamente, empezó a sonar la canción Beautiful Dangerous de Slah & Fergie. Poco a poco la cortina se fue abriendo; exhibiendo a una chica, de unos 23 a 25 años. Bastante llamativa. Una melena rubia atada en una cola de caballo alta, ojos celestes bien claros como el agua, unos enormes labios rojos intensos, un gran busto, (demasiado tal vez) lleno de brillos para llamar la atención. Uñas largas postizas color rojo, y por último la vestimenta: colegiala. (Sexy, por supuesto.)
La bailarina empezó con unos movimientos lentos, pero sensuales pegada al tubo. Cuando la canción tomaba ritmo, se sacó de la colita de pelo, liberando la larga cabellera rubia como el oro. Después le dio paso a la corbata, que fue atrapada por un viejo de 50 para arriba. La rubia miro al público con determinación; para ver con quien estaba tratando. Pero sus felinos ojos, de repente, se pararon en alguien, bastante llamativo. "Esa parka…" Pensó. Lentamente se fue acercándosele a Kenny, este trago en seco. Lo había visto, lo descubrió, ahora sería el doble de difícil. La chica después de su rutina solo se había quedado en corpiño, la parte de debajo de color blanco también. Y los zapatos y medias de colegiala. Se puso en cuatro piernas y fue gateando hasta Kenny. Cuando estuvo frente a frente le susurro en el oído con un tono lleno de lujuria.
-Pensé que nunca volverías por mí.– susurró.
Después de esa frase, Kenny ya no escuchó nada más. Ni los gritos del público, ni las burlas de sus amigos, ni la música, nada. Estaba hipnotizado.
-Déjate llevar… como en los viejos tiempos.- le susurró nuevamente.
Kenny asintió lentamente. Perdió. De la peor forma, y lo admitía. Su último recuerdo fue el del celular vibrando por una llamada. La palabra BUTTERS apareció en su pantalla. Vencido por la lujuria, guardo el celular y se dejó llevar por la bailarina.
