OH DIOS MIO. (?
No puedo creer que al fin continue esto DIOS :'D *llora de alegria*
Ustedes saben que se supone que este estudiando... Bueno, eso hago! Pero de vez en cuando uso la compu y miro la tele (?
Ayer mi viejo estaba en la compu y mi vieja no había llegado del trabajo todavia. ¿Qué hice? Bueno, empece a escribir este fic en papel ._. Termine haciendo 5 hojas (hojas A5 eh)
Ni se pueden imaginar el dolor que sentí en mi mano T-T
VANIDAD – LUJURIA – GULA – PEREZA – ENVIDIA – IRA – AVARICIA
No estaba completamente seguro de como había terminado encerrado en ese salón, después de clases todos los malditos martes y jueves, con ese gordo. ¡Y para colmo era el único!
-Clyde, attention, bon sang!- gritó una voz ajena a la suya. (Clyde, presta atencion, carajo!)
Ah, ya lo recordaba. Tenia bajas notas en la clase de francés. Está de más decir que le rogó a su madre que le pagara un maestro a parte (preferiría a cualquier cosa antes que tenerlo como maestro a esa bola de grasa) pero esta se negó, excusándose de que no tenia mas dinero, y con lo poco que le quedaba era para sus profesores de matemática, historia y biología, así que decidió mandarlo con alguien que lo hiciera sin cobrar.
-¡Clyde, si vous ne faites pas attention, je vais briser ce joli visage que vous avez!- amenazó. (Clyde, si no prestas atención, te romperé esa bonita cara que tienes!)
-¿Uh?- hizo una mueca de confusión.
-¡Si estuvieras prestando atención sabrías perfectamente lo que te acabo de decir!- le gritó completamente enojado para luego tirarle el borrador a la cabeza.
Estaba gastando una hora de su preciado tiempo en enseñarle francés al subnormal de Clyde y este ni siquiera le prestaba atención. Eric nunca dejará de maldecir el día que hizo esa apuesta con el judío.
Según él, Cartman no era más que un gordo egoísta. Para cerrarle la boca y demostrarle que el podía ser… bueno? Por así decirlo, le apostó a que ayudaría a alguien con clases de francés aparte (Ya que era uno de los que mejor nota tenía en esa materia de su clase)
Pero nunca se espero que ese alguien fuera Clyde… Y ahí estaba, tratando de enseñarle francés a ese adicto al paco, digo al taco.
Clyde se sobó la zona herida y antes de que le pudiera decir algo la alarma de su celular sonó. Sonrió ampliamente. Eso significaba que ya había pasado la tortura de una hora, guardó todo velozmente en su mochila.
Cartman al notar esto alzó una ceja.
-¿A donde piensas que vas?- le cuestionó dirigiéndose a su pupitre.
-Ya pasó la hora gordo, me voy a mi casa.- dijo fulminándolo con la mirada.
El otro castaño le devolvió el gesto, pero luego sonrió siniestramente.
-Rendez-vous le jeudi Clahd.- se despidió. (Nos vemos el jueves Clahd.)
Clyde no entendió nada, ni quiso saber. Así que tomo su mochila y se fue a su casa.
….
-¡Te digo que el gordo está loco! ¡Me tiró un borrador a la cabeza y todavía me duele!- exclamó haciendo un puchero. Aun con dieciséis años seguía siendo un niño de diez.
-Seguramente no le estabas prestando atención.- suspiró Token, mientras caminaba junto al castaño directo a la escuela.
Conociéndolo perfectamente seguro Clyde se quedó dormido o usó el celular y el gordo lo descubrió, quien sabe. El castaño lo fulminó con la mirada. Era su amigo, debía estar de su lado y no el del gordo. Continuó su camino con los brazos cruzados sobre su pecho, haciendo que Token rodara los ojos.
Sin darse cuenta ya estaban pisando la entrada de la escuela.
….
Mierda, si había algo más que odiara además del francés definitivamente era matemática.
-No te olvidas de las clases aparte de francés.- murmuró una voz melosa detrás e su oído, provocándole un escalofrió.
Clyde se dio vuelta y murmuró también para que la maestra no se diera cuenta.
-¿Que dices gordo? Las clases son martes y jueves. Hoy es miércoles.- murmuró con odio. Cartman no pudo evitar soltar una leve risa.
-Hoy es jueves, mi querido Clahd.- dijo, deleitándose al saber que él tenía razon y no Clyde.
El otro castaño abrió los ojos a más no poder. ¡No podía ser cierto, no podía ser jueves! Se fijó en su celular para verificar que el gordo no mintiera (teniendo cuidado para que la loca de la profesora de matemática no lo viera y le quitara su celular… otra vez.)
Creyó que se le iba el alma cuando vio que si era jueves. Guardó su celular y fulmino al gordo con la mirada.
-Como sea.- dijo para después darle la espalda a Cartman, mientras sonreía triunfantemente.
….
Despúes de que el día pasara normalmente, Clyde se dirigió a la abandonada aula que él y el gordo usaban para practicar francés. Cuando estuvo en el umbral del salón pudo ver a Cartman jugando con su celular sentado en la silla detrás del escritorio.
-Llegas tarde.- dijo sin retirar la vista del aparato .
Clyde no le dio mucha importancia, cerró la puerta y fue a sentarse al mismo asiento que siempre, en el medio del salón.
-¿No tienes nada para decirme?- preguntó Cartman mirándolo con intensidad desde el escritorio.
-No creo.- respondió mientras se dejaba caer en el asiento con cansancio.
-Clyde, ven aquí.- le ordenó.
El otro castaño parpadeó confuso, pero al ver la mirada de Cartman no lo pensó mucho tiempo más. Cuando estuvo lo suficientemente cerca, Eric lo acorraló contra el escritorio y acercó su cara al oído del menor.
-Llegas tarde, pídele disculpas al maestro.- susurró.
Clyde abrió los ojos completamente horrorizado e hizo una mueca de desagrado.
-¿¡De que mier… ¡Ah!- no pudo evitar soltar un pequeño gemido al notar la lengua de Cartman recorrer lenta y torturosamente su cuello.
-Pídeme disculpas, vamos, dí "Pardon"- exigió. (Perdón)
-M-maldito gordo de m-mierda.- murmuró mientras temblaba levemente. Trataba de quitárselo de encima pero el maldito era muy pesado.
-¡Dilo!- ordenó mordiéndole el cuello con fuerza bruta, haciendo que se le escapara una pequeña lagrima de dolor a Clyde.
-¡Pardon!- grito con todas sus fuerzas, aunque fuera una sola y sencilla palabra Clyde buscó la manera para pronunciarla mal.
Apenas Cartman escuchó eso, se alejó del cuello de Clyde y junto sus labios con los de él. No pudo evitar reír mentalmente al sentir el sabor a tacos en sus labios. Esa comida que antes para él era ordinaria ahora era lo mejor que había probado en su vida.
Luego de separar sus labios con los del menor sonrió satisfactoriamente.
-Bravo Clahd, por fin has dicho algo en francés.- se burló.
Clyde se puso completamente rojo de la ira y la vergüenza. Hizo un ademán de para salir corriendo de allí, pero Cartman lo agarró antes de que pudiera escapar.
-Nos vemos la semana que viene.- dijo para después soltarlo.
….
Las clases con Cartman siguieron iguales. Este obligando a Clyde a pronunciar palabras en francés mediante los mismo métodos que uso aquel día, haciendo que el menor se enojado y se fuera a su casa con un nuevo trauma. Hasta que un jueves Clyde fingió estar enfermo para no ir a clases (y para no ver al maldito gordo sádico). Para su suerte, su madre le dio permiso para faltar.
Cartman salía de la escuela, luego de que el consejero le digiera que no tenía que quedarse ya que Donovan había faltado. Pero él no iba a quedarse así, él iba a probar esos labios con sabor a su, ahora, nueva obsesión.
Llegó a la puerta de la casa Donovan y tocó el timbre. Después de unos minutos salió la madre de Clyde.
-Hola Eric, lamento que Clyde no haya ido a tus clases de francés, pero hoy no se siente muy bien.- explicó con una sonrisa amable. Adoraba a Eric, ayudándo a su hijo sin recibir nada a cambio.
"Así que el maldito dijo que estaba enfermo, eh." pensó con odio.
-Ya lo sabía señora Donovan, por eso vine a darle las clases a su hijo en su propia casa, a parte de traerle la tarea de hoy. No quiero que Clyde repruebe la materia, y si yo puedo hacer algo para evitarlo, lo haré.- dijo con una sonrisa completamente falsa, pero creíble para la mujer.
-¡Ay Eric, eres un regalo de Dios! Pasa, Clyde está recostado en su cuarto.- señalo una puerta en el segundo piso.
Cartman subió las escaleras y cuando llegó a la puerta se cercioró de que la madre del castaño ser hubiera ido. Cuando vio que no estaba ahí, abrió la puerta.
Clyde trataba de dormirse, pero no tenía sueño. Escuchó la puerta abrirse.
-¿Má?- preguntó débilmente, ya que le daba la espalda a la puerta y no podía ver quien era.
-Bonjour Clyde.- saludó. (Buenos días Clyde)
Clyde abrió los ojos horrorizado. No podía ser él, no podía! Su corazón se detuvo cuando escuchó la puerta cerrarse y pasos que se acercaban a él.
Ok, se que quedó bien rarito, pero les voy a explicar maso menos.
Como la gula es la obsecion por comida yo lo cambie un poquito (porque sino no se me ocurría nada bueno).
Labios de Clyde con sabor a taco = tacos = comida.
Se entiende ¿No? :D
