Me olvide de aclarar en el cap anterior que las oraciones en francés las hice con el Traductor Google y seguramente están traducidas como la mierda. (¡No es mi culpa, yo no se francés! Y el traductor Google era la única forma u.u)
Otra cosa, todos los capítulos van a terminar con un final triste, aunque es algo obvio a esta altura ._. (Y sí, no pueden esperar que haga fics con finales felices tratándose de los pecados capitales -.-)
VANIDAD – LUJURIA – GULA – PEREZA – ENVIDIA – IRA – AVARICIA
-¿Te has enterado? Clyde reprobó francés.- dijo una rubia abriendo su casillero, asustando a la chica que estaba al lado.
-Era de esperarse Bebe, no creo que alguien pueda aprobar alguna materia con Eric como maestro.- suspiró Wendy.
-¡No es solo eso Wendy! ¡Clyde cada vez esta más pálido y con más ojeras! Dios, parece que no durmió bien en años.- rió Bebe.
-No deberías burlarte. Tal vez tenga algún problema con alguien o tal vez tenga problemas en su casa y por eso no duerma bien.- razonó la pelinegra.
Bebe se encogió de hombros, cerraron sus casilleros al mismo tiempo y empezaron a caminar por los pasillos.
-¿Clyde no te ha dicho nada? Tú siempre hablas con él.- cuestionó Wendy, algo curiosa sobre el tema.
-Últimamente no hemos hablado, cada vez que quiero hablar con él siempre me da una excusa para dejarme colgada e irse.- explicó molesta, mirando el piso mientras caminaba.
-Ya veo...- murmuró levemente.
Bebe levantó la vista del suelo y miró a la pelinegra a la cara. Sonrió traviesamente y le pasó lentamente un brazo por los hombros.
-Clyde no es el único que parece un zombie. ¿Con quién estuvimos anoche Testaburguer?- se burló al notar que su amiga tenía casi la misma tonalidad de ojeras que Clyde.
La pelinegra en sí era bastante enérgica y siempre estaba sonriendo alegremente. ESTA Wendy parecía un vegetal y parecía que en cualquier momento se desmayaría.
Wendy se ruborizó a más no poder y Bebe pegó un chillido de alegría.
-¿Fue Stan? ¡Oh no me digas! ¿Fue Gregory? Me entere que volvió la semana pasada a América como estudiante de intercambios, al igual que Pip. ¿Has vuelto a hablar con él? No está nada mal ese chico, no se porque cortaste toda relación con él, es una pena.- dijo a la velocidad de la luz.
Wendy se agarró el puente de la nariz (gesto que adquirió de su ex, Stan). Bebe la miró horrorizada.
-Dios, no hagas eso. Pareces la versión femenina de Stanley.- dijo medio en broma medio en serio. La otra suspiró.
-Primero, ya no estoy interesada en Stan ni en Gregory. En segunda, no he estado durmiendo bien porque tengo mucho trabajo con El Club Verde y otros grupos.- explicó recobrando la postura.
La rubia bufó. Para que unirse a tantos grupos si ni siquiera podías dormir bien por culpa de estos? Está de más decir que Bebe consideraba aburridos al menos seis grupos de los siete a los que su amiga estaba unida.
-Deberías dejarlos Wendy.- aconsejó seriamente Bebe. Realmente estaba preocupada por su amiga.
-Es que no puedo Bebe, realmente he dado mucho de mí tanto al grupo como a los miembros, a los cuales le he tomado mucho cariño.- suspiró. La chica del sueter rojo pensó unos segundos.
-Si sigues así vas a arruinar esa preciosa cara que tienes y créeme, eso es lo ultimo que quiero.- comentó con una pequeña risa angelical. Wendy solo la miró mal, aunque sus mejillas estaban levemente rosadas.
El timbre sonó dando por terminado el receso y dando inicio a la siguiente clase. Historia.
….
Lo estaba intentando. ¡Realmente lo estaba intentando! Intentaba por todos los medios posibles para no quedarse dormida, pero el sueño le estaba ganando.
Se pellizcaba los brazos para despabilarse, agitaba la cabeza enérgicamente cuando sentía sus parpados cerrarse. Encima había tomado cinco tazas de café, pero solo le provocaba mas sueño. ¿Cómo demonios hacía Tweek para estar todo el tiempo en estado de alerta?
Ah sí. Él solo tomaba café, todo el día. SOLO ESO.
Recostó su cabeza en la palma de su mano, apoyando el codo en su pupitre, tratando de prestar atención al pizarrón, el cual tenía escrito ochocientos años de historia sobre su país. Poco a poco su vista se fue nublando.
-¡TESTABURGUER!-
Wendy levantó la cabeza bruscamente, que de su mano había pasado al pupitre, y miró para todos lados, en busca de la causa de ese grito. Se había quedado dormida.
Mierda.
-Dígame Testaburguer, me encuentra tan aburrido como para quedarse dormida en mi clase?- preguntó la profesora con sorna.
-N-no señora.- tartamudeó. ¡Dios! Ella nunca era a la que le llamaban la atención, no sabía que demonios hacer.
-No es lo que parece.- dijo fulminándola con la mirada. Para ser una mujer con varios años y andar sonriendo todo el tiempo, podía ser bastante severa cuando la hacían enfadara.
Doble mierda.
-Castigada. Se quedará una hora después de clases.- dictó la sentencia escribiendo el castigo en un pedazo de papel y dejándoselo en el pupitre de Wendy.
Triple mier… Espera ¿Qué?
-¿¡Castigada!?- exclamó con un hilo en la voz. ¡Nunca antes la habían castigado!
-Uuuuhhh.- soltaron los demás alumnos con burla.
-¡Cierren la maldita boca!- gritó Bebe completamente sacada de quicio. Que gente tan imbécil.
-Sigamos con las clases, por favor.- pidió la docente desesperadamente para seguir escribiendo en el pizarrón.
Wendy suspiró profundamente para tranquilizarse, el castigo no podía ser tan malo. ¿No? ¿¡NO!?
….
Nunca, repito, nunca iba a permitir que la castigaran de nuevo, fue la peor hora de su vida. Al único que conocía en ese salón era a Tucker. (En serio, a ese tipo solo le faltaba llevar sus cosas y oficialmente adoptaría el aula de castigos como su segundo hogar.)
Lo más cómico, o trágico, es que no pudo aprovechar para dormirse diez o veinte minutos porque el maldito consejero estaba vigilando constantemente (y lo único que quería era que la encerraran una hora más por quedarse dormida en el castigo).
Apenas salió de la escuela miró al cielo gris. Suspiró. Iba a llover de nuevo. Arrastrando sus pies fue directo a su casa aun con sueño.
….
Cuando llegó a la escuela al día siguiente vio como los demás la observaban, murmurando ente si en voz baja y soltando pequeñas risitas burlonas. Wendy no sabia si era porque era la primera vez que la castigaban y ella había hecho tremendo escándalo o por apariencia deplorable.
De las ochos horas que el ser humano necesita para dormir ella, la noche anterior, solo durmió tres horas. Para la seguridad de los demás alumnos, les convenían que no escuchara ninguno de "sus opiniones" sobre ella, o sino la cosa se iba a poner fea.
-¡Wendy!- gritaron su nombre.
-Hola Bebe.- saludó con una sonrisa soñolienta.
Bebe al ver la cara de su amiga en ese estado no pudo evitar soltar un "Wow", pero después volvió a sonreír.
-Nunca adivinaras lo que me ocurrio.- gritó completamente llena de energia, sonriendo ampliamente y llamando la atención de los demas alumnos del pasillo.
Wendy abrió la boca para decir algo pero la rubia se le adelantó.
-¿Te acuerdas que tome audiciones para bailarina en ese programa que siempre vemos juntas?- preguntó. La azabache empezando a entender asintió enérgicamente. No podía ser posible que…
-¡Pasé la primera audición! ¡De las cien chicas que fueron a las audiciones me aceptaron a mí! ¡Tengo que dar una audición más y si me aceptan voy a aparecer en el programa!- volvió a gritar a todo pulmón.
-¡No puedo creerlo Bebe! Felicidades!- felicitó para luego abrazar a su amiga.
-Pero necesito un favor… de tu parte.- rompió el abrazo para verla con ojos suplicantes. Wendy suspiró, pero no borró la sonrisa divertida.
-¿Cuál?- preguntó alzando una ceja.
-De ida voy a tomar un autobús, pero de vuelta los únicos autobuses que me dejan cerca de mi casa no circulan en el horario en el cual termina mi audición. Por eso necesito que me recojas con tu auto, es una zona muy peligrosa y no quiero volver sola y caminando. Mis padres trabajan hasta tarde hoy y no pueden recogerme. Dice que si, plis, plis, plis, plis, plis.- repetía dando pequeños saltitos alrededor de Wendy.
-Está bien, pero deja de saltar, todo el mundo nos mira.- aceptó divertida. Bebe pegó un grito de alegra tan agudo que era posible que cualquier vidrio cercano a ellas se rompiera.
Si bien Wendy aun tenía dieciséis años, sus padres le habían comprado un auto para su último cumpleaños, sabiendo la clase de hija que tenían. Una responsable y muy madura.
Era joven para conducir, pero teniendo en cuenta de los policías de ese pueblo supusieron que no iban a sospechar de nada, sumándole el hecho de que Wendy parece dos años mayor de lo que es.
….
Por fin el día había terminado. Pero antes de que Wendy se fuera a descansar un poco, su amiga le agarró del brazo.
-No te olvides de recogerme.- recordó alegremente. Wendy solo asintió, se despidió de su mejor amiga y se fue directo a su casa.
Lo primero que hizo al llegar a su hogar fue irse directo a su habitación, cerrar la puerta, tirar la mochila en un rincón y dejarse caer en su hermosa cama. Sonrió. Se sentía tan bien.
Miró el despertador de su mesita de luz. Eran las seis y media de la tarde, en dos horas y media tendría que recoger a Bebe. Ugh.
Pero… podía dormir unos minutos para estar mas despierta y poder conducir mejor. Lo último que quería es provocar un accidente automovilístico.
Poco a poco fue cerrando los ojos hasta quedarse dormida (no sin antes cerrar las cortinas para que la luz no le molestara, por supuesto)
Se desertó como nueva. ¡Por Dios, fue la mejor siesta de su vida! Giró su cabeza y el despertador marcaba las ochos y cuarto. Solo había dormido una hora y cuarenta y cinco y sintió como si hubiera dormido un día entero.
Se levantó y abrió las cortinas, pero todavía era de día…
-¿Que demonios?- preguntó totalmente confundida, empezando a pensar que todavía seguía dormida.
Bajó a trote veloz la escalera y fue directo a la cocina, donde su madre estaba cocinando.
-Al fin despiertas Wendy querida, no es saludable dormir un día entero.- le retó su madre con semblante de preocupación.
-¿Día… entero?- repitió incrédula.
-Así es. Llegaste a tu cuarto ayer a la tarde de la escuela y fuiste directo a tu cuarto a dormir. Cuando la cena estaba lista fui a despertarte, pero últimamente has estado tan cansada por preocuparte por esos grupos tuyos que me dio mucha lastima despertarte, así que te deje dormir. ¡Pero no pensé que ibas a dormir tanto, hija!- exclamó.
Entonces… ¿Durmió todo un día entero?
Bebe.
Oh Dios mió, seguramente estaba enojadísima con ella. Sin duda alguna mañana iría directamente a explicarle lo que ocurrió, a pedirle disculpas y si es necesario, lloraría.
-Siéntate cariño, la cena esta lista. Yo he comido temprano y tu padre no vendrá hasta más tarde, así que comerás sola.- dijo para dejarle el plato delante de su hija, le besó su cabeza y se retiró de la cocina.
Wendy empezó a comer. Se sentía tan mal por dejar a Bebe plantada, mañana después de pedirle perdón se sentiría mucho mejor.
Para distraerse agarró el control remoto y prendió el pequeño televisor de la cocina. A penas lo encendió pudo reconocer al conductor del noticiero.
-Regresamos con Mary, quien nos continuará informando sobre el horrible suceso del día de ayer.- decía el hombre.
La pelinegra hizo una mueca de asco, odiaba esos tipos de temas. Siguió comiendo, aunque prestándole atención al noticiero.
-Gracias Matthew. Me encuentro en el barrio donde la pobre joven fue brutalmente asesinada. Civiles que pasaban cerca de la zona ayer por la noche confirmaron que la joven asesinada salía de un edificio en el cual se hacían audiciones para un programa de televisión…-
Dejó de comer inmediatamente con los ojos como platos.
-…otras personas digieron que vieron a la joven esperando por horas parada en la entrada del edificio. Luego de esperar decidió irse, perdiéndose de vista de las personas que merodeaban por estas calles. El cadáver fue encontrado dentro de un contenedor de basura, a dos cuadras del edificio. Un hombre que iba a tirar los desechos de su restaurante vio el cadáver de la chica y llamó a la policía la cual llegó unos minutos después.-
Wendy escuchaba horrorizada la narración de la reportera.
-El cadáver de la joven fue reconocida como Barbara Stevens, dieciséis años, alumna de la escuela secundaria de South Park.-
Dos lágrimas cayeron de los obscuros ojos de Wendy. Todo eso no podía ser posible…
Con la poca fuerza que le quedaba se levantó de la mesa y subió a su cuarto en busca de su celular. Cuando lo encontró, el cual por alguna razón estaba en modo silencio y dentro del cajón de su mesita de luz. Estaba segura de que fue su madre cuando entró el día anterior.
Pudo ver que tenia cuatro mensajes y varias llamadas perdidas, y todas de Bebe.
23:49
Wendy, ya salí de la audición. ¡Estoy segura de que me fue genial! ¡De seguro me aceptan! Pasa a recogerme.
24:34
¡WENDY! ¡Ven por mí, quiero irme a casa! ¡Tengo frió y hambre!
1:17
¡Me estoy congelando! ¡Por favor Wendy, no me puedo ir sola! ¡Está más oscuro que antes y tengo miedo!
1:47
Gracias por recogerme. ¡TE ODIO!
Y ese fue el último mensaje que recibió de ella.
Wendy no pudo contenerse y empezó a llorar descontroladamente, mientras poco a poco se iba recostando lentamente en el piso. Dejó el celular a un costado, se llevó las piernas a su pecho y siguió llorando.
Nada de esto hubiera pasado si ella no se hubiera quedado dormida.
Sisi todas estarán pensando lo mismo; "¡Oh Dios mió, mató a Bebe, que hija de puta!"
Bueno, ¿Saben qué? ¡YO TAMPOCO LO DISFRUTE! ¡ES MÁS, ME DOLIÓ ESCRIBIRLO!
En serio, me puse muy mal escribiendo el final T-T Igual creo que me quedó medio flojo, porque no soy buena escribiendo cosas deprimentes. (Aunque me gustaría hacerlo.)
Las clases acá empiezan en marzo, creo que la primera semana. Mmm… creo que tengo tiempo suficiente para escribir los tres capítulos restantes :D
El próximo es la envidia. Sí, parecerá más fácil, pero tengo que ver como lago para que no sea corto. (Igual, ya tengo pensado algo.)
Mi vieja me regaló una taza negra para tomar café. Y depende de lo caliente que este el café, cambia de color negro a naranja (Comentario random que a nadie le importa.)
Faltan solo tres. OH DIOS, ES MUCHA PRESION.
Gracias a Karasu-Kuroi por hacerme un fic sobre K2. ¡LO AME! *-*
Espero que les haya gustado el cap :D (A mi me deprimió bastante y para colmo no me convenció del todo u.u)
