Disclaimer:Los personajes de Naruto pertenecen a Masashi Kishimoto, este escrito me pertenece a mí :)
Pareja: Sasori x Deidara.
Setting: AU.
Advertencias: Bueno… palabras y frases obscenas durante el transcurso del fic (seguro ya se dieron cuenta xD), lemon tal vez más adelante, no estoy segura, ustedes dirán :P
DARK LOVER
o0o-Naomi no Iwa-o0o
Capítulo 2ǀSensaciones.
Deidara
Bien, esto es una locura, una verdadera y completa estupidez…
Miro al pelirrojo caminando tranquilamente a mi lado, mientras nos dirigimos a mi casa. No entiendo, ¿realmente cree que mi madre y -principalmente- mi padrastro lo dejarán entrar en la casa así por así? Ni siquiera lo conocen, no lo han visto jamás. Creí que se metería por una ventana o algo parecido, pero me dejó bien claro que entraría conmigo por la puerta principal.
Suspiro quedamente y regreso la mirada al camino, evitando el seguir mirándolo. Eso solo lograría ponerme aún más nervioso e incómodo de lo que ya estoy.
Siento que mis mejillas arden.
¡Qué rayos pasa conmigo!
¿Qué tiene él que me causa estas malditas sensaciones? ¡No lo entiendo! ¿Será simplemente porque es un demonio? Espero que sea así...
Aprieto los dientes, frustrado por el rumbo de mis pensamientos, y veo distraídamente mi muñeca derecha, paso dos de mis dedos sobre las venas que se vislumbran de un color azulado bajo mi piel. Hace unos minutos atrás, tuve que cortarme… ahora pareciera como si nada ocurrió. Excepto por el pequeño escorpión rojo marcado sobre mi piel, parecía un tatuaje cualquiera, pero según lo que él me dijo al ponérmelo –cosa que dolió como no se imaginan- alertaría a otros de que yo le pertenecía exclusivamente.
Y esos otros, entiéndase como otros demonios que podrían desear devorar mi alma también.
Según dijo él, debía tomar mi sangre para sellar el trato, entonces dudé durante unos segundos, pues nunca me ha agradado la idea de hacerme daño a mí mismo, pero si quería que me ayudara debía hacer lo que me pedía a cambio. Apenas bebió un poco de ella, un escalofrío me recorrió entero al sentir sus labios sobre la herida. Cuando terminó sencillamente pasó una mano sobre mi piel y tuve que parpadear, incrédulo, al ver que ya no había rastros de la herida. Luego me dijo que de esta manera siempre sabría donde estaría yo desde ahora, en cada momento, así podría ir a mí si lo necesitaba.
Claro, para mí sólo es una manera de asegurarse que no escape de él.
Al fin hemos llegado a la casa, y no sé si sentirme aliviado o peor por eso. Tal vez lo segundo. Realmente no quiero ver las caras de esos dos desgraciados. Me detengo frente a la puerta y recuerdo que no ando conmigo las llaves.
—Mierda, 'un—mascullo entre dientes, había tenido la esperanza de entrar sin tener que verlos y encerrarme en mi habitación hasta mañana.
Él está en silencio aún, durante todo el camino no pronunció ni una sola palabra, lo cual me pone más nervioso aún. Oh, y ahora siento su mirada sobre mí… genial.
Me estiro ligeramente para tocar el timbre, casi al instante mi madre abre la puerta y se queda mirándome, puedo ver el fastidio en sus ojos, la repulsión. ¿Siempre estuvo ahí? ¿Cómo no lo noté antes al verla? ¿Desde cuándo sabe que su marido se acuesta conmigo?
Bueno, que se vaya a la mierda, no es como que me importe. De todos modos, hoy perdió cualquier sentimiento bueno que hubiera tenido por ella.
—¿Qué no tienes llave, Deidara? —me pregunta.
—La olvidé, 'un—le contesto simplemente, escucho unos pasos acercándose… Tetsuya.
—¿Quién es? —le pregunta a mi madre, la sangre me hierve de rabia con sólo verlo, pero me contengo.
Tetsuya me mira, luego se voltea a ver al pelirrojo detrás de mí y frunce el ceño profundamente.
¿Había mencionado que el bastardo es un maldito celoso de lo peor? Oh, bueno, ya lo dije. Seguro que me ganaría una buena tunda únicamente por traer un chico a la casa. Nunca soportó verme acompañado de nadie, sea hombre o mujer, sin importar que no estuviéramos haciendo nada.
Igual, cualquier excusa le sirve para golpearme, y puedo ver la morbosa satisfacción en su mirada cuando me ve retorcerme de dolor.
Jodido enfermo.
Sin mencionar lo terriblemente tarde que es. Noto de inmediato que ambos usan sus pijamas, seguramente ya estaban durmiendo a esta hora.
Sí, cada vez se pone mejor. Tetsuya va a matarme de una vez.
—Deidara, ¿y ése quién es? —me pregunta con voz seria, señalando al chico de cabello rojo con un movimiento de la quijada.
Trago, sintiendo como mi pulso se acelera.
—Ah, verás, es un compañero de la escuela y… se llama… —maldita sea, hasta ahora me doy cuenta que él no me dijo ningún nombre, y estoy demasiado alterado como para pensar con claridad.
—Sasori, Akasuna no Sasori. Gusto en conocerles.
Me volteo para mirarlo, sorprendido por el tono tan cordial que utiliza, y alzo una ceja ante la leve y educada reverencia que les da. Miro a Tetsuya y a mi madre… lo miran como idiotas, como si hasta ahora notaran realmente su presencia.
Sasori -ahora que sé cómo referirme a él- se endereza y avanza un poco, hasta quedar a mi lado. Abro ligeramente los ojos al ver la sonrisa que les muestra.
Se ve tan… inocente.
Engañosamente inocente.
—Disculpen mi atrevimiento, pero he tenido algunos problemas en casa y por el momento no puedo regresar, y no se me ha ocurrido otra cosa que pedir ayuda a Deidara… Espero que mi presencia no les incomode. Por favor, permítanme quedarme, aunque sea esta noche.
Lo veo y no lo creo. En serio, pareciera ser una persona completamente diferente. Dirijo mi mirada hacia Tetsuya y mi madre, y si parecían idiotas antes… deberían verlos ahora.
¿Debería traer un cubo, madre querida? Pareciera que se te caerá la baba en cualquier momento.
Y mejor ni hablemos de la repulsiva mirada en el rostro de mi padrastro. Maldito degenerado pedófilo.
Miro a Sasori con el ceño fruncido, él sigue sonriéndoles de la misma manera.
Para mi sorpresa, ambos se apartan de la puerta para dejarnos entrar.
—Por supuesto, cariño, puedes quedarte. No es ninguna molestia— le dice mi mamá con un tono dulzón que me revuelve el estómago.
—Pasa, muchacho, con confianza—le apoya Tetsuya.
—Muchas gracias—les contesta Sasori, adentrándose en la casa.
—Con permiso… —murmuro, aún atónito, pasando rápidamente de ellos y subiendo las escaleras hacia mi cuarto.
Sasori me sigue sin decir nada.
Eso me sorprende aún más, me impresiona que Tetsuya me deje llevarlo a mi habitación como si nada. ¿Les lavó el cerebro o qué?
Ahora que estamos en mi cuarto, Sasori vuelve a ser el mismo. Tranquilamente se deja caer en uno de mis cojines y suspira sonoramente, luego suelta una suave carcajada. Me quedo mirándolo. Su risa es extraña, suave y… oscura.
—Los humanos nunca me decepcionan… siempre actúan como espero ante mí—comenta con burla—Aunque me gustaría que por una vez me impresionaran, con el paso del tiempo se torna aburrido.
Frunzo los labios con molestia.
—Lamento que seamos tan predecibles y arruinemos tu diversión, 'un—suelto con sarcasmo.
Sasori dirige sus peculiares ojos hacia mí y se queda observándome durante unos segundos que se me hicieron eternos. Aparto la mirada, incómodo.
—En realidad, no todos lo son.
Alzo ambas cejas, algo extrañado por sus palabras. Llevo mi mirada hacia donde está, pero me llevo un susto al verlo de pie frente a mí, demasiado cerca para mi gusto. Retrocedo por mero instinto, él sonríe de esa manera tan perturbadora.
—¿Sabes, Deidara? Realmente me has impresionado. Cualquier otro humano en tu lugar se habría suicidado hace mucho para acabar con su sufrimiento, peor con lo que has sabido hoy, pero no lo has hecho… ¿Porqué? —me pregunta con verdadero interés.
Aparto la mirada de nuevo, sintiendo que el aire me falta por su cercanía.
—Porque sería más que patético si hago algo así. No les daría el gusto de deshacerse de mí tan fácilmente 'un—mascullo con acritud, viéndolo a la cara de nuevo.
Sasori sonríe, sin dejar de mirarme.
—Cada vez me gustas más, Deidara.
Él acorta la pequeña distancia que nos separa y toma entre sus dedos un poco de mi cabello, acariciándolo. Siento un estremecimiento en mi cuello, cerca de donde su mano se encuentra, y percibo como mi corazón comienza a latir mucho más rápido. Además, ¿por qué me gusta tanto escuchar mi nombre de sus labios?
Me odio por ello.
Lo odio por hacerme sentir todo esto.
—¿Podrías ser aún más gay, por favor? —escupo con ironía, sin poder detenerme.
A pesar de ello, a Sasori no parece molestarle en lo más mínimo mi comentario. Al contrario, sonríe de nuevo.
—Los humanos están llenos de tabúes y prejuicios, ciertamente. Sin embargo, conozco perfectamente tus motivos, y comprendo el porqué de tu actitud—me dice tranquilamente— Además, no me ofendes.
Y entonces Sasori pasa su otro brazo por mi cintura para apegarme a él y me besa.
Me quedo atónito, sin saber qué hacer, sintiendo sus cálidos y tersos labios sobre los míos, moviéndose suavemente, acariciando los míos de forma exquisita. Su lengua roza mi labio inferior, suelto un ligero gemido y entreabro la boca, dándole total acceso a ella sin querer. Con mis manos temblando levemente, me aferro a sus hombros al sentir como si mis piernas estuviesen a punto de fallar, mientras su lengua explora cada recodo de mi boca, profundizando el beso, dejándome sin aliento. No sé qué hacer, nunca aprendí a besar, en realidad, así que seguirle el ritmo no me sería posible ni aunque lo intentara.
Abro los ojos cuando se ha separado de mí, ni siquiera me di cuenta de en qué momento los cerré, y ahora respiro agitado, con el corazón latiendo desbocado dentro de mi pecho. En realidad, lo siento latiendo en mi garganta, como si fuera a vomitarlo en cualquier momento. Mi cara arde, seguramente estoy más sonrojado que nunca, y siento la repentina necesidad de golpearlo. Odio, realmente odio que me haga sentir así.
«Tu alma y tu cuerpo me pertenecerán totalmente, y podré hacer con ellos lo que me plazca...»
Abro los ojos de par en par al recordar aquello, estúpidamente lo había olvidado. Había estado tan cegado por mi furia que no me había puesto a pensar en ello claramente, pero ahora…
¿Eso significaba que Sasori…?
—Te equivocas; no voy a obligarte a tener sexo conmigo, si es lo que estás pensando—me interrumpe. Lo miro en silencio, anonadado—No me resultaría placentero saber que lo haces por obligación. Pero… —me dirige una mirada seria, contengo la respiración por instinto—no permitiré que nadie más te toque. Eres mío, Deidara.
Me quedo mudo del asombro, ni siquiera sé qué sentir al respecto, sólo sé que mi pulso no deja de aumentar. Sasori sonríe y acaricia mi mejilla con una de sus suaves manos. Me estremezco bajo su toque, diferente a cualquier otro que yo haya sentido antes.
Su sonrisa se torna socarrona. De esas que te advierten del peligro que es tenerlo cerca.
—Que comience la diversión…
Entonces desaparece, dejándome solo en el cuarto, con una sensación aterradora helándome la espalda.
Por un momento temo por las pobres almas a las que atormentará esta noche.
Sí, por un pequeñísimo, casi inexistente momento.
Puesto que casi al instante, mis labios se curvan en una sonrisa de satisfacción.
Notas:
¡Hola de nuevo! :3
Espero que lo hayan disfrutado y me dejen sus reviews, dejar uno no hace daño ¿nee? xD Recuerden que no necesitan estar registrados en ff para dejar sus reviews :D
Olvidé mencionar que seguramente este fic será corto ^^''
¡Se cuidan!
Nao.
