Icarly no me pertenece y probablemente nunca lo hara.
Sam abrió lentamente los ojos intentando despertarse por completo. Aun le pesaban, enfoco su vista para ver donde estaba... ¡Claro, casi olvidaba que habían viajado en el tiempo ! Río irónicamente eso no era algo que se pensara todas las mañanas, había estado esperando despertarse en su cama pero en cambio se había despertado en la antigua casa de su tío Carmelo, con algo aprensando su cintura.
¿Agarrando su cintura?
La rubia se giro lentamente para ver a Freddie con el cabello despeinado, con los ojos cerrados y aferrandose a ella como si fuera un maldito oso de peluche. Enrojeció hasta la punta de sus cabellos y aventó al muchacho fuera de la cama.
-¡¿Que fue eso?- pregunto Freddie alarmado mientras se levantaba del suelo- Un momento... ¿Que hace el demonio rubio en mi cama? - se pregunto a wi mismo -¿Acaso tu y yo...?
-¡Cállate idiota, pervertido, estupido...! - dijo Sam apretando los puños, estaba furiosa y avergonzada - tu fuiste el que se metió en mi cama- dijo Sam señalándose con el dedo.
El castaño pareció meditarlo unos momentos y luego desecho la idea con una sonrisa boba. La miro extrañado y sonrío en su dirección.
- Viajamos en el tiempo... No lo recordaba.
-Me di cuenta idiota- dijo Sam irritada - ¿ahora dime porque te colaste en MI cama a mitad de la noche.? Nunca habría imaginado que fueras esa clase de personas.
Freddie se sonrojo violentamente y se paso la mano por su cabello despeinado.
-Y-Yo no podía dormir- murmuro con la cabeza gacha. - Ademas el Soza es muy incomodo...y tu te dormiste tan rápido que pensé que quizá no te darías cuenta.
Sam decidió no comentar nada mas al respecto sospechaba que si continuaba, aquello su conversación se tornaría aun mas incomoda. Y no quería pasarse cada dos por tres sonrojándose, por que solo sabe dios que tenia aquel ñoño que hacia que sus mejillas se encendieran como si de foquitos navideños se tratase
-¿Sam recuerdas que día es hoy?- pregunto de repente Freddie emocionado como un niño.
- ¿Dia de golpear ñoños?
-¿Que? No! ¡Hoy anuncian la lotería...!- exclamo Freddie
-¿Y que esperas nub? ¡Prende la televisión!- exclamo la rubia dándole un empujón.
Freddie la miro indignado pero aun así corrió a prender la televisión en el canal de los sorteos. Y como si de un ritual se tratase ambos se tiraron en la cama atentos a la televisión. Después de un centenar de comerciales por fin se dio inicio al programa de concursos.
-cruza los dedos...-murmuro Freddie mientras sostenía ansioso el papel estrujándolo entre sus manos
- ¿Ósea no estas seguro?- pregunto la rubia enarcando una ceja . Pensaba que le habían dicho que aquel plan era infalible.
- si pero ayer... Como no podía dormir. Revise otras cosas en mi diario de supervivencia. - explico Freddie sin despegar los ojos- Podríamos modificar nuestro futuro . Como en el efecto mariposa, dicen que cualquier simple alteración o cambio produce algo diferente. Y sinceramente el hecho de que dos adolescentes viajen al tiempo me parece algo que desencadenaría muchas cosas... Como que cuando regresemos el mundo este destruido y dominado por gorilas-mustio el chico rascándose la cabeza- Aunque también podría no suceder nada
Sam lo miro .A pesar de decirlo sin mucha preocupación, estaba segura de que Freddie lo había estado dándole un sin fin de vueltas y por la expresión de sus ojos parecía que a la conclusión que habían llegado no le dejaba tranquilo. El ñoño tenia algún complejo grave de ayudar a la gente.
-Mira nub, si destruimos el futuro ¿Qué importa?- exclamo Sam encogiéndose de hombros- Precisamente "gracias a los del futuro" estamos aquí.
El castaño iba a replicar cuando dio inicio por fin salio a pantalla un señor con corbata y pantalón de vestir seguido de dos chicas.
-Hola soy Lewbert Sline…. – dijo un hombre con voz que intentaba sonar sensual- Y hoy yo seré el encargado de decir la lotería…. Con estas bellas acompañantes.
Las chicas largaron una risa.
Sam y Freddie se miraron con muecas de asco. Así que eso hacia el odioso portero.
-soy modelo masculino. Sexy, guapo y…
-¡LEWBERT LOS NUMEROS!-exclamo una voz irritada.
-Claro…- mustio Lewbert molesto por haberlo interrumpido, giro la ruleta y saco un papelito al azar- Los números son: 4, 8, 15, 16, 23 y 42
Los chicos se miraron y sonrieron contentos. Freddie tenia una cara de arrogancia mientras Sam rodaba los ojos sin poder borrar su sonrisa.
-Soy millonario- exclamo Freddie contento.
Sam enarco una ceja y siguió viendo el programa
-Según nuestras computadoras el billete corresponde a Fredward Thompson . ¡Felicidades! Ven a recoger tu boleto ganador. De 5 millones de dolares.
Un momento, al parecer hay otro boleto ganador…. Samantha Gray. ¡Esto es asombroso! Vengan a recoger la mitad de su premio.
El castaño la miro con la boca abierta mientras Sam se mostraba plenamente satisfecha. Sacando un boleto de lotería de su bolsillo.
-Tu… ¿C-Como?-pregunto el chico aun sin creérselo.
-Secreto de Puckett…- dijo Sam guiñándole un ojo y riéndose de la cara de tonto que el chico tenia.
…..
Después de cobrar el dinero y depositarlo en sus propias cuentas de banco. Thompson y Gray o mejor dicho Benson y Puckett, se dirigieron a Ridgwey su antigua escuela. Mientras miraban las calles no podían dejar de sorprenderse por lo mucho que había cambiado Seattle en 10 años. Todo en las calles parecía mucho mas relajado e incluso la gente se saludaba cordialmente, nada que ver con las personas actuales que tenían demasiada prisa en su vida.
Sam volvió a quejarse y Freddie como consecuencia rodó los ojos.
-¿De verdad tenemos que inscribirnos?-pregunto Sam por millonésima vez.- Somos millonarios, no podríamos viajar o algo así.
-No- dijo Freddie negando con la cabeza- Tenemos que saber por que viajamos en el pasado.
-¿No podemos investigar desde Hawaii?
El chico negó con la cabeza de nuevo.
Después de una charla con la recepcionista los pasaron con el director. Un anciano con cabello blanco y sonrisa amigable los recibió mientras les invitaba algunos chocolates, Sam no pudo evitar decepcionarse al no ver al único maestro que verdaderamente apreciaba, el director Franklin.
-Hola así que, me pregunto ¿porque dos chicos llegan a inscribirse a mitad de año?- pregunto el anciano director mientras comía un bocadillo.
-Yo, bueno.. Nosotros- dijo Freddie
-Nuestros padres murieron- explico Sam rápidamente sacando del apuro al castaño.
-No tenemos ningún familiar, y como esta escuela es como un internado.
El anciano enarco una ceja.
-Lo lamento mucho- dijo con un pesar que obviamente no sabia- Pero temo informarles que esta no es una escuela de beneficencia,,,,
-Tenemos dinero- se apresuro a decir Freddie.- Lo necesario…- añadió al ver el brillo en los ojos del director.
-Entonces….. ¿Cuándo dicen que quieren inscribirse?
….
La chica de los ojos azules decidió que daría una vuelta en lo que Freddie llenaba algunos papeleos que no se veían nada divertidos y mucho menos interesantes. El castaño se encargaría de todos los trámites, los útiles y todo eso.
Sam pensó que la escuela se veía sumamente diferente, en realidad la planta baja puede que se viera igual pero algo en el ambiente no lo era. Supuso que en cada tiempo debía ser diferente.
Estuvo vagando un rato por la escuela mientras observaba cada cambio, los notables y los no tan notables; como por ejemplo que la cafetería era mas grande e incluso la escuela tenia un gran espacio ( que en su tiempo era un supermercado) dedicado a los talleres y espacio de recreación. Cruzando el jardín (donde en su tiempo había una verja que los separaba de unos departamentos) se encontraban los edificios de habitaciones, el ala de mujeres a la derecha y los hombres a la izquierda.
Se dirigió inmediatamente al edificio de habitaciones de los hombres, si mal no recordaba Spencer les había contado en alguna de sus "alucinaciones" que había por ahí una maquina que golpeándola de lado dejaba salir las sodas sin necesidad de monedas.
Cruzo el jardín con rapidez, verdaderamente un poco emocionada. Logro vislumbrar la maquina que le prometía sodas gratis, se acerco a la maquina y la golpeo de un costado sin ninguna delicadeza mientras una soda bajaba.
Sonrío con satisfacción, mientras destapaba el refresco.
-¿Tu que crees que haces?-pregunto una curiosa voz en su oído.
La chica pego un brinquito y casi escupe todo el refresco sobre el chico que aun la miraba de manera interrogante.
-¿Yo?-pregunto Sam conteniendo las ganas de golpearlo " No es buena idea golpear a la gente del pasado"
-No, el ovni que vuela sobre una vaca.
-Mira sinceramente no se que clase de perversiones te lleven a ver ovnis sobre vacas- dijo Sam secamente- Pero no he visto ninguno- añadió, mirando al joven que la había interrumpido. Tuvo que evitar entrecerrar los ojos, aquel chico le parecía familiar. Había algo en aquellos ojos y sonrisa.
El chico le dedico una sonrisa ladeada pero no comento nada más al respecto.
-¿Quién eres tu? Chica delincuente- pregunto el chico.
-¿Delincuente?-pregunto Sam con desgana, después de todo estaba acostumbrada a que la llamaran así.
-Delincuente de Sodas- señalo el chico como si todo aquello le divirtiera de sobremanera.
Sam lo miro examinándolo; el chico debía ser un poco mas alto que Freddie (Claro que el ñoño era demasiado enano), tenia el cabello rubio y ojos verdes con unas tupidas pestañas, probablemente mas de las que ella tenia. De complexión delgada sin llegar a parecer un enclenque.
-¿Qué miras?-pregunto el chico mientras veía hacia atrás, pero luego sonrío cínicamente- ¿A mi?-pregunto señalándose con cierto porte aristócrata que no pudo pasar por alto- No te preocupes, suelo deslumbrar a todos.
-Lamento decepcionarte, pero no es mi caso- dijo Sam con fingida pena mientras seguía intentando hacer memoria.
-No lo ocultes, en verdad te comprenderé- insito el rubio.
-Para tu información pestañas de niña- dijo Sam clavando el dedo en su pecho- No me pareces nada del otro mundo- aclaro viendo como el orgullo del chico se desvanecía progresivamente. Y no mentía, en verdad el chico era deslumbrante y porque no decirlo no estaba tan mal , pero sentia que lo conocia. Asi que no le parecía de otro mundo.
El rubio frunció los labios, con desencanto.
-¿Quién eres exactamente tu? Delincuente-pregunto el chico mientras la examinaba con la mirada.
-¿Por qué habria de decirte quien soy?-pregunto Sam.
-No respondas con otra pregunta- dijo acusándola el chico de cabello rubio con su orgullo nuevamente recuperado.
-¿Cómo te llamas?-pregunto la chica.
-Jake, Jake Mostergen – dijo el muchacho con una sonrisa ladeada. -¿Y tu?
-Sam- se limito a decir la rubia, el nombre de "jake" no le sonaba para nada. ¿Acaso podría estarle mintiendo?
La chica de pronto se fijo en la mochila que yacía junto a el chico. Estaba llena de algo colorido, con luces, muchas luces. ¿Acaso eran lo que ella creía?
-¿Esos son…..?-pregunto Sam
-Claro- dijo el rubio mirando en dirección de la chica- Por algo deben de llamarme "Calceto".
….
Freddie suspiro cansado mientras intentaba relajar sus manos cansadas de tanto escribir. Un dia de estos se vengaría de Sam por dejarlo solo mientras rellenaba una pila de formularios. Lo único "bueno" de todo aquello se podría decir que seria el grito que pondría Sam cuando se enterara del uniforme que tenia que usar. Y es que el de los chicos era un uniforme normal, en cambio las chicas…. Bueno digamos que no se apegaba al gusto de Sam.
Sonrío malvadamente. Se disponía a buscar a Sam cuando una voz familiar llamo su atención.
-Te lo digo Harry Potter es genial- dijo una voz- ¡Si! Mi primo me lo ha mandado. Vive en el Reino Unido, aquí no lo sacaran hasta el próximo año. Supongo, que podría prestártelo…..
Freddie puso una mano tras su oreja para oir mejor.
-¿Qué? No, Calceto. ¡Eso es asqueroso! – dijo la misma voz.
Freddie se asomo al pasillo y vio a un chico de cabello castaño hablando por el teléfono.
-¡Calceto! Concéntrate, vinimos aquí a jugar bromas. No a que me platiques de la delincuente de sodas. Si, si…. Bueno, nos vemos en el patio 2. Ok, ok…
¡Si traigo la pintura!... ¡Ya te dije que no pienso sacrificar al señor. Orejas! No te burles de mi,,,, Cállate Calceto.
Freddie vio como el chico castaño cerraba su celular de golpe. Era Spencer, tal vez el podría ayudarles.
-Hola, Soy Freddie- dijo el chico tecnológico de ICarly ofreciéndole una mano al joven Spencer.
-Es un nombre raro, soy Spencer.- se presento el artista con una sonrisa. -¿Te conozco?-pregunto luego
-No- se apresuro a decir Freddie.
Spencer asintió convencido, aun sintiendo al chico algo familiar. Una punzada cruzo por su cabeza y se llevo una mano a su cabeza.
-¿Estas bien?-pregunto Freddie preocupado al ver una mueca de dolor.
-Si, si. Supongo que tengo hambre- dijo Spencer quitándole importancia- ¿Entraras a la escuela?
Carly observo con preocupación a su hermano mayor. Desde ayer se veia un poco ido y extraño. Pero no extraño como normalmente lo era, si no mas bien se comportaba como un robot.
-¿Spencer? Esta es otra de tus cosas raras de esculturas…-pregunto insegura.
-¿E-Eh? No.
-Estas raro.
-No es nada, solo que….. es algo extraño.- admitió Spencer.
-¿Quieres que llamemos al medico?
-No. Voy a ir a mi cuarto. Mi cabeza duele…..- dijo el mayor levantándose monótonamente y caminando con aire desganado hasta su habitación.
Carly frunció el ceño, algo andaba mal.
Si este es un capitulo bastante flojo, pero queria que poco a poco se introdujeran en el pasado. Hasta ahora Sam y Freddie lo han tomado bien, pero probablemente todo se complique mas adelante.
¡Gracias por leer!
