ahm... pues como notarán, me tardé en actualizar ¬¬ primero: no tenía mi laptop y en ella tengo guardados todos mi capítulos; segundo, empezó el cole TT_TT trataré de no quedarme atrás, pero igual se acabaron las actus semanales u.u en fin, el decimo capítulo!
10. De nuevo
-Ábranlo –los retó entonces el señor Mukahi.
Ninguno de los chicos se atrevió a axtender la mano hacia el dichoso sobre blanco. Las letras rojo vino que empleaba el colegio para la dirección parecían alertar a quien las viese de un gran y horrible peligro. Rojo, ¿qué clase de sádico empleaba ese color? Vencido por los nervios y la impaciencia, Gakuto se incorporó un poco y tomó el sobre. Se volvió a sentar bien y lo mantuvo ante sus ojos por un instante, durante el cual Kotaro se acercó a él y releyó curioso las letras rojas, esperando a que su hermano abriese el sobre Harto de todo eso, Gakuto lo abrió y en su interior encontró una carta de la directiva. La desdobló y sus ojos viajaron, juntamente con los idénticos de su hermano, por el escrito.
Suspendidos. Ambos. Ahora sí que vendría el verdadero castigo.
Yuushi no sabía que significaba todo eso. Primero su secretaria parecía más relajada de los normal y ahora de pronto tenía ese sentimiento extraño de que algo sucedía. No había vuelto a tener señales de vida por parte de su pelicereza, cosa que le molestaba en parte. Cerró por un momento los ojos, reclinándose hacia atrás en su sillón. Sobre su mesa apenas había papeles, solo unos cuantos documentos que debía pasarle al señor Mukahi para que los firmase. Tomó uno de ellos y lo releyó. No tenía nada mejor que hacer, además de que no podía quetarse a esa pulga color cereza de la cabeza. ¿Era eso malo? Oh, sí, muy malo... Tan malo que estaba comenzando a tener sospechas de que estaba enamorado. De un adolescente de preparatoria. ¡Dios, él tenía casi treinta años! ¡Doce jodidos años de diferencia! ¿¡Cómo había dejado que eso sucediera!
Lunes por la mañana. Gakuto estaba echado de espaldas, mirando hacia el techo con expresión aburrida. Estaba atrapado, atrapado en su habiatción y solo saldría para comer y luego volver a su trsite morada. Triste a más no poder. Suspendido por mala conducta y notas miserables acumuladas. ¿Mala conducta? Y un perno, él solo tenía una bocota y mucha pereza, pero eso no se justifica como mala conducta. Los profesores en serio que eran unos sensiblones que hacían un elefante de la hormiga. Y ni que sus notas fuesen la catástrofe, aún seguían siendo mejores que las de Jiroh. Quien por cierto casi se muere de la histería al saber que tanto Gakuto como Kotar fueron suspendidos. Casi pareciese que los hubiesen suspendido por hacer algo juntos o por pelearse de nuevo en medio de los pasillos, pero ese no era el caso. Gakuto suspiró. Y mañana sería esa estúpida reunión de su padre. ¿En casa de quién había dicho que era? No lo recordaba. Y él ya había terminado de contar las manchas de su techo. Su vida, a excepción de todo el buen sexo que había disfrutado durante esta, definitivamente era un asco. Y uno de los peores. Durante las primeras horas de colegio, había intercambiado mensajes de texto con Jiroh, pero, al darse cuenta que ya todo lo que el lirón escribía giraba en torno a su nuevo novio, dejó de responder. Señal que supuso que su mejor amigo sabría interpretar correctamente. Y ahí el aburrimiento se volvió a apoderar de su cuerpo y alma. Detestaba admitirlo: quería ir al colegio. Las horas pasaban y Gakuto se desesperaba cada vez más. Era injusto, él no se merecía eso. Y más horas siguieron, aunque luego tuvo que descubrir que solo fueron minutos. Se giró sobre su cama, hasta quedar echado de barriga y volvió a tomar, bien frustrado, su celular de la mesita de noche, y comenzó a checar su lista de contactos. Hasta que algo lo hizo detenerse.
Oshitari.
No recordaba cuándo había guardado el número del peliazul. Probablemente ese mismo día que hicieron el trato, mientras que subían en el ascensor, lo cual había sido el último momento que tuvieron a solas en ese día, dado que su padre, Kotaro y Suzume se ocuparon de acapararlo todo el tiempo. ¡Y un demonio! ¡Sonaba como si estuviera celoso! Pero claro que Gakuto no lo estaba, no del jodido empresario que lo tenía ya casi como un títere y que ocupaba su cabeza todo el día. No, claro que no, era ilógico pensar en eso.
Y por fin se golpeó a sí mismo.
Era un idiota. Y sí, estaba estúpidamente enamorado de Oshitari Yuushi.
Permaneció un momento quieto, como si sus pensamientos hubiesen enmudecido.
"Wow, esa realización fue rápida"
¿Y si le mandaba un mensaje?
Yuushi no era una persona impaciente, pero en esos momentos, todo lo que normalmente soportaba con una sonrisa prepotente, ahora era un terrible dolor de cabeza. Empezando por su secretaria. Su tranquilidad se había esfumado a nadie-sabía-dónde y para rematar, por poco olvidaba la reunión que tenía con el señor Mukahi. Bueno, por lo menos tenía listos los papeles para el padre de su amante, pero aún así, se moría de ganas por largarse de ahí y dejarlo todo tirado.
-Bueno, tendremos que revisar cómo es la cosa con Nakamura-san, así como lo veo, no nos quiere dar una rebaja en la compra de los... ¿Oshitari-san?
Yuushi alzó la mirada, ocultando la molestia de tener que seguir ahí, y le dirigió a su socio una sonrisa. Una de las de siempre.
-Perdón, no lo había escuchado –se disculpó, y es que la atención de Yuushi ahora estaba en el mensaje que había recibido de su pelicereza favorito. Sabía que había sido una buena idea guardar su número en la agenda del menor, mientras que este dormía.
Nada especial, escuchando a tu padre hablar sobre impuestos...
Gakuto releyó con impaciencia la respuesta. Demonios, ¿cómo lo lograba ese sujeto? ¿Cómo es que hacía para ponerlo tan ansioso de un segundo al otro? Realmente detestaba eso, el sentirse tan manejable y expuesto, sin que tal vez el idiota se diese cuenta.
Mi padre? Felicitacions, t vs a divertir un monton!
Yuushi no pudo más que sonreír ante aquella respuesta. Por su madre y todos los santos, ¡parecía un chico de secundaria conversando con su novia durante clases! Aunque ante la idea del pelicereza como su pareja... Y sin querer, se lo imaginó en vestido de novia. Tuvo que hacer un esfuerzo por no sacudir la cabeza y romper a reír.
Supongo que gracias. Tan interesante es tu clase que recurres a mí?
Oh, rayos, tendría que ahora explicar que no estaba en el colegio. Pero... Era Yuushi, no interesaba si sabía que lo habían supendido, ¿cierto?
Ns suspendieron, a mí y a kotaro...
El burro por delante, cerecita
Yuushi estaba a punto de sonreír tontamente y agradeció al cielo cuando el señor se puso de pie y se despidió. Por fin, tranquilidad... Y ahora sí ya pudo sonreír, aunque se guardó de reírse en voz alta. No quería tener a su secretaria persiguiéndolo otra vez.
El burro x delant y lo inombrable x atras, devolvió el pelicereza. ¡Agh, ya había aceptado que estaba perdiendo babas por el Oshitari, pero no por eso iba a aceptar que lo corrigiese! Pero aún así, no podía evitar impacientarse y ponerse tenso cuando la respuesta del peliazul no llegaba al instante. Maldita sea, sí, la cosa estaba peor de lo que creyó en un primer momento.
Como quieras, ¿qué hiciste para que te suspendieran?
¿Cómo que qué hizo? Gakuto bufó irritado, girando sobre su cama para quedar una vez más echado mirando hacia arriba, el pequeño teléfono táctil suspendido sobre su rostro.
Nada! Cren q tngo malas notas y q mi conducta tambn es mala..
"Más que mala, diría yo" pensó entretenido Yuushi, mientras que leía la respuesta. ¿Malas notas? Podía ser. ¿Mala conducta? Definitivamente. La cereza era todo lo contrario a santa y solo de las pocas veces que había tratado apropiadamente ya podía deducir que Gakuto era de aquello que decían todo lo que pensaban y luego pensaban en lo que decían. Supuso que habría sido por eso que el mayor de los gemelos se había llevado todo el odio que el profesorado tanía para dar. Aunque, no podía evitarlo, sentía curiosidad por Kotaro. A él no lo conocía casi en lo absoluto, por lo que le habría gustado saber si era tal como su hermano.
Y dime, por que suspendieron a tu hermano?
Gakuto pudo sentir cómo caía en un hoyo. Profundo y oscuro. Primero su mirada quedó fija sobre el mensaje y la interrogativa acerca de Kotaro. Y entonces quiso gritar y romper algo, tirar su telefono contra la pared y hacer mil cosas más. Se sintió usado en ese momento, remplazable y pasajero. Pero aún así, repondió.
lo descubriern robndo ls rspuestas de 1 examen...
Oh, entonces no era tan inocente como aparentaba. Yuushi sonrió divertido, sin imaginarse que aquel era el peor tema que pudo haber elegido.
Entonces a fin de cuentas si se parecen...
Gakuto se sintió listo para morir.
no
Y por fin Yuushi comprendió que acababa de cometer un terrible error. Y ahora tenía que arreglarlo antes de que lo arruinase aún más.
Gakuto no sabía por qué estaba ahí. De nuevo. ¿De nuevo? Sí, de nuevo estaba ahí, pero el detalle estaba en que esta vez con otros sentimientos y emociones. A ver, repasada de lo realizado horas antes.
Bien, estaba enamorado de Yuushi. (Se quería morir)
Y ahora estaba entre furioso y deprimido porque este se interesaba tanto por su hermano como por él, si no es que más. (Lo quería matar)
-Bien, ya me tienes aquí –bufó molesto una vez que el Oshitari lo había hecho pasar y que se encontraban en la sala de este-. Ahora di lo que tengas que decir, o mejor dicho haz lo que teng...
Mas no llegó a finalizar su frase, dado que había sido callado con un suave beso, mas este parecía querer ir más allá del deseo y la lujuria que normalmente reinaba entre esos dos. Fue callado abruptamente por los labios del tensai. De nuevo, de nuevo se tuvo que recordar que ya no tenía barreras que lo protegiesen del adulto. De nuevo había sucedido que había perdido y sin haber hecho mucho por evitarlo.
los mensajes de texto de gaku no son errores ortograficos (bueno, sí lo son), pero lo escribí como normalmente escribo yo x msn y mensajes de texto XD
ajajaja se acerca la declaración! quien creen que se declare primero? muajajaja déjenme reviews, estoy deprimida TT_TT
