Otros reflexionaran, tratando de descubrir los misterios de su nuevo ser.
PENSAR
Un hombre se removía en el lodo. No recordaba bien como había llegado allí. Tenía imágenes y sonidos vagos, algo sobre un demonio, gritos, sonidos metálicos, caballos, una espada rompiéndose al golpear un brazo… no sabía distinguir muy bien que era real o imaginario…
Ahora, yacía inmóvil en el barro. Extraño, se suponía que debería de estar cansado, pero se sentía lleno de una extraña energía. Algo lo impulso a levantarse, pero apenas se puso de pie, olvido que era por el susto, cuando vio que había saltado casi dos metros en el aire. Es cierto que era ágil, pero nadie enfundado en una armadura de hierro habría podido saltar así, y menos con esa facilidad. De pronto noto también que la armadura era demasiado ligera, como si fuera de papel.
Miro a su alrededor. Estaba en un bosque muy frondoso que recordaba vagamente. Había estado antes allí pero no lo reconocía totalmente. Comenzó a caminar. Jadeaba al principio, pero no tardo en darse cuenta que ya no respiraba como antes. Tenía que recordar respirar porque de pronto se quedaba sin hacerlo. Se concentro en respirar y al hacerlo noto que todo tenía un aroma diferente. Era como si de pronto el pino fuera mas intenso, el aire fuera un caldo de aromas y la nieve fuera algo más que un vaho frio. Se inquieto aun más al notar que todo era más vivido, las cosas eran más claras, todo tenía un mayor detalle. Trato de calmarse, pero entonces le llego un olor que lo hizo cerrar los ojos. Era extraordinariamente dulce, y atrayente, mientras tuvo los ojos cerrados dio un par de pasos hacia el aroma. En cuanto fue consciente de esto último cerró los ojos. Sea lo que sea que hubiera pasado le estaba empezando a dar miedo.
Haciendo un esfuerzo por ignorar el aroma, se sentó en una piedra. ¿Qué rayos le había pasado?
Miro a sus manos y vio que solo una tenía un guantelete. Recordaba vagamente algo que lo había mordido en esa mano. ¿Habrá sido un lobo? Quito el guantelete que quedaba de su mano derecha y toco el hierro. Indudablemente era metal, pero se sentía más rasposo aun y cuando parecía liso, tenía una textura extraña… Apretó el borde de una hombrera con los dedos y esta se hundió al contacto. ¿Desde cuanto el metal era tan maleable?
Entonces recordó: El era un caballero, y el y otros habían sido enviado por el Gran Maestre a investigar la desaparición de varios compañeros a la ciudad de Santiago, pero en el camino fueron atacados por un demonio de ojos rojos. Recordó entonces a varios de sus compañeros caídos, como al ver a su hermano muerto se abalanzo contra el demonio, como su espada se rompió y como el demonio le había fracturado la mano apretándola con sus dientes. De pronto comenzó a llegar la luz de las antorchas, el demonio escapo, y él había comenzado a sentir que se quemaba. Corrió por el bosque hasta que el dolor lo venció y se derrumbo en el piso.
-Santa María…-exclamo el caballero.
Quisiera aprovechar este espacio para agradecer a lidia por sus reviews, muchas gracias, me han hecho sonreir
