Otros, en un intento de mantener el control, destruirán a todo aquel que se interponga en su poder y sus planes.

EXTERMINAR

La guerra podía sentirse en el aire. De manera peligrosa los Vulturi se habían elevado por encima de los demás, y comenzaban a exigir que sus reglas se aplicaran en todo el mundo civilizado. Entre todos los vampiros y entre todos clanes hicieron valer su ley, y pronto se transformaron en reyes.

Pero todavía había quienes resistían: clanes que aún tenían poder y querían conservarlo. Clanes con niños inmortales y guerras por el alimento, llenos de sed y furia.

Y entonces ocurrió: terratenientes, plebeyos, comerciantes extranjeros y esclavos… todos abandonaban las calles y buscaban refugio, pero ni siquiera la naciente Roma habría podido defenderse del ataque, los neófitos destruían todo a su paso. El joven líder era un miembro del ajusticiado clan Lausus, que apenas había logrado escapar de los Vulturi. Solo era un neófito, en el calendario gregoriano no habría tenido más de diez meses, pero juró venganza.

Comenzó a morder y devorar, hasta haber creado un ejército, aún más incontrolable de lo que él mismo había sido. Solo podía manejarlos a través de la sed, dejando incluso que arrasaran ciudades. El resultado fue el exterminio de dos ciudades de Etruria. Se defendieron pero ningún guerrero etrusco pudo hacerles frente, todos morían consumidos por la fuerza o los colmillos. Primero decenas y luego cientos, los cadáveres se apilaban en las plazas. Con renovada fuerza comenzaron la marcha para caer sobre Caisri y continuar a Tarkunia, hasta llegar a la nueva nobleza vampírica.

Pero los Vulturi no iban a permitir que se les desafiara tan pronto…

Los sonidos de la batalla estremecieron a la Toscana entera. Los etruscos humanos escuchaban y se encerraban, mientras la tierra temblaba y el olor del fuego producía horror. Los neófitos eran fuertes, pero los otros les superaban en número y poder, hasta que de ellos solo quedaron cenizas.

Se dijo por el correr de los años que los culpables del exterminio habían sido los celtas, hasta que los Vulturi volvieron a reescribir la historia. Y dos siglos después, cuando Roma invadió, el recuerdo se había desvanecido. De las catorce ciudades solo se recuerdan a doce, y la historia del exterminio se perdió en el olvido.