16 de enero.
Estoy acabada.
El abuelo se ha empeñado a deshacer toda esperanza que hubiésemos tenido en el momento en que llegamos, así, la diversión solo duró en la primera cena, las risas se acabaron con la comida, y si antes nadie me hablaba por enojo, ahora nadie lo hace porque eso significa gastar energía que ya nadie tiene… excepto yo, claro.
Esto de ser feral es excelente, nunca te cansas demasiado, nunca te pasa nada grave, y todo lo que te lastime termina desapareciendo en cuestión de segundos, de hecho, creo que las únicas personas en pie somos yo, Hannibal y por supuesto, el abuelo.
Aun así me duele todo.
- ¡Sarah! ¡Deja esa libreta de una buena vez y únete a tu equipo!
Ese era el abuelo gritándome, ah… claro, no puedes escucharlo, eres una libreta. Bueno, me voy antes de que me la quite.
- Aquí estoy.
- Mejor. – gruñó. – Ahora, se separan en grupos de tres, un rastreador por obligación.
- ¿Solo uno?
- Si Sarah… solo uno. Cada uno tiene un mapa, irán a distintas locaciones.
- ¿En…?
- En su mochila Sarah, la de los rastreadores.
- Ah…
- Bueno, deben llegar al punto en cuestión, y regresar aquí el día de mañana a más tardar con el paquete allí marcado.
- ¿Y…? – estaba a punto de hablar, cuando me interrumpió Hannibal con un apretón de manos, que me hizo cerrar la boca antes de que la fulminante mirada de Wolverine me atravesara como si tuvieran adamantium telequinético.
- Elijan bien a sus equipos, porque se pueden perder, pueden pelearse, o puede que yo acabe con ustedes. Ustedes deciden como fastidian esto. – Lo que normalmente hubiera sido un momento de sorpresa pasó inadvertido, pues en ese momento el cansancio y las agujetas en todo el cuerpo eran peores que la noticia, y todos de alguna forma lo esperaban. – Y equipo que caiga conmigo, equipo que me apoya en la caza, salen en cinco minutos, apúrense. – dicho esto, él mismo desapareció entre el follaje, dejándonos a todos atrás.
- Y entonces… - comencé a decir.
- Aja. – dijo Hannibal.
- Y él…
- Si…
- Y nosotros…
- Ajam…
- Dios…
- No… Logan.
Como dijo el profesor, tuvimos que apresurarnos para poder partir antes de que volviera para gritar más sobre nuestra tardanza, tomando lo necesario y armando los equipos a toda velocidad. Hannibal lamentablemente tuvo que irse por ser un rastreador (he ahí la parte mala de ser feral)
Estamos descansando, es la primera noche después de haber partido, y es increíble que hayamos sobrevivido por tanto tiempo, mis compañeros dicen que se debe a que soy su nieta y nos dejara ganar, yo les digo que es la razón por la que debimos ser los primeros en perder, pero como sea, hemos llegado hasta aquí y quiero pensar que ha sido pro nuestro excelente trabajo para movernos sin dejar rastros, hasta he tenido oportunidad de terminar el capítulo de esta noche… y nadie me ha gritado que deje de perder mi tiempo. Hasta ahora, todo marcha bien.
