Este capítulo esta inspirado en Nightchild22, tomé partes de la carta que la madre de Laura redacta en innocence lost, que no se quien la haya escrito, pero seguro es propiedad de marvel ñ_ñ.

Gracias pro ser tan hermosa ñ_ñ (a nightchild22)


Que tonta fui.

La escarcha removida en la nieve dejaba un rastro que lentamente iba desapareciendo mientras nuevos copos cubrían el suelo removido, no corrían, por más que su instinto les instara a hacer lo contrario decidieron que n lograrían nada corriendo. Con la nieve, el tiempo y la desesperación podían cometer errores, y si se tardaban quince minutos más en seguir una pista que dos días por la idea de que esos quince minutos pudieran hacer a diferencia… no, no podrían perdonárselo.

Me dije que no eras real, que eras ciencia, no vida.

La ventaja de hacerlo todo en Canadá, con la nieve, con todos esos obstáculos era que ni siquiera ellos dos podrían dar con ningún lugar fácilmente. Los pueblos no servían, sus centros estaban abastecidos, aislados, nadie entraba y nadie salía sin permiso, y sobre todo nadie mantenía contacto con el mundo externo durante el tiempo que duraba el trabajo, y esa era su mejor carta.

La idea fue de Logan, pudo ser de ella pero solo rastreaba, sin hablar, sin pensar. ¿El la detuvo diciendo que lo mejor era buscar un rastro específico, que a ella no la encontrarían buscándola, la encontrarían buscando a cualquier persona que tuviera algo que ver con el proyecto. Así que cualquier rastro humano en ese lugar olvidado por Dios se convertía en la mejor oportunidad para una pista.

Ella se detuvo, miró al horizonte intentando ver algo, y él la espero. Entonces la vio acuclillarse para mirar el blanco suelo, enterrándose en la capa de nieve bajo sus pies.

No se suponía que seria así, en absoluto. Debí haber sabido lo que vendría, no es que hubiese podido evitarlo, pero lo hubiese intentado.

-Laura… - La tomó del hombro. Controlarse, dejar de ser un animal para apoyar a su hija adoptiva, era el peor trabajo que podía tener, pero era necesario para mantener al objetivo fijo, al menos hasta que Laura recapacitara y pudiera concentrarse en su trabajo.

Lo siento, lo siento tanto.

-Debemos seguir.

-S-si… - titubeó, rastrillando el suelo con las manos, sabiendo que encontraría algo ahí. – La nieve oculta rastros.

-Los desaparece, a no ser que busques huellas. – y comprendió, el suelo, la nieve era más blanda que en otros lugares, había sido removida y apenas comenzaba a asentarse. No lo sintió por su enorme peso pero al menos ella lo había logrado.

-Aquí, un camión. – Eran viejas las huellas, pero existían y eso animó a la pareja. – Debemos apresurarnos.

-Las marcas van hacia el norte, allí no hay nada. – Logan sonrió. – El mejor lugar para esconderse.

Él le había enseñado a su nieta lo que Laura no quiso, ella quería que fuera una niña, que fuera todo lo que le arrebataron a pesar de que la posibilidad de que las buscaran era enorme. Como esconderse, utilizar el medio a su favor, cazar, encontrar refugio, dejar y encontrar pistas, le enseñó que el medio tenía un sentido y cualquier cosa que no lo tuviera era un rastro, así Sarah supo como moverse sin ser vista y le costó mucho trabajo lograrlo, pero al final fue gracias a los sentidos aumentados de su familia que ella jamás logró engañarlos. Laura por su parte le enseño a pelear, a golpear en las partes vitales, a no gastar más energía de la debida y acabar cualquier pelear en el menor tiempo posible. Intento omitir la parte de matar.

Logan la entrenó para pelear sucio, en caso de que la fineza no fuera suficiente, le regaló esa parte animal pero ella jamás lo aprobó, demasiado niña, civilizada, normal.

Habían hecho un buen trabajo, y deseaban que aquello le fuese útil, que estuviera luchando, pero no era una de ellos, no soportaría lo mismo. La romperían.

Dicen que el la vida somos juzgados por las elecciones que tomamos, son lo que nos define, y yo elegí traerte a este mundo.

Laura alzó la mirada, los ojos se le congelaban con las lágrimas heladas que se mantenían en sus párpados, cada palabra en su mente… cada letra escrita parecía una herencia de madre a hija… y se preguntó cuantas generaciones pasarían para que se acabara.