Disclaimer: Los personajes y la saga de "Naruto" y "Naruto Shippuden" no me pertenecen, son propiedad de Masashi Kishimoto. Yo los uso sin fines de lucro, con el único objetivo de divertir a quien lo lea. La historia sí me pertenece.

Aclaración: Las actualizaciones serán de cada 3 a 4 días, en algunas ocasiones 5.


TENTEN & NEJI

Era la mañana de San Valentín y una bella muchacha se removía fastidiada entre las sabanas, murmurando improperios contra el despertador que había osado arrancarla de su mundo de sueños. Los ojos cafés de la muchacha no enfocaban bien las imágenes a su alrededor y su larga melena castaña se desparramaba sobre la almohada. Somnolienta le dio un manotazo al aparato para que el sonido cese. Lo único que logró fue clavarse la punta un bello abridor de cartas en la mano. Se fijó en el objeto, era de un tono plateado con un ying yang en el mango, símbolo del clan Hyuga. Ahí fue cuando cayó en cuenta de un par de detalles: primero, ella no había programado el despertador y segundo, ella no poseía absolutamente nada con ese símbolo. Curiosa, pasó su vista en el velador, en donde encontró una pequeña nota, la tomó en sus manos:

"Te veo en 10 minutos en la cocina. Lleva el abridor de cartas."

Neji H.

Ella obedeció. Al bajar a la cocina se encontró con el desayuno preparado, junto a él un ramo de rosas en un florero y junto a todo otra notita. Sus ojos brillaban de la emoción, se dispuso a comer lo que estaba sobre su plato, disfrutando de los alimentos y el ataque repentino de romanticismo, preguntándose dónde estaría ese novio suyo para poder darle un beso siquiera. Vio lo que había escrito.

"Date un baño y cámbiate. No te olvides del abridor de cartas."

Neji H.

Ella subió, al entrar en la habitación se sorprendió de encontrar la puerta del baño abierta. Ella tenía una rara manía de siempre cerrar las puertas tras de sí, se encogió de hombros; no le dio importancia de todos modos. Al ingresar abrió los ojos por la impresión. Todo estaba lleno de velitas aromáticas que inundaban el lugar con su olor, una suave música calmaba el ambiente. Posó su mirada en la tina que estaba llena de agua caliente, a su lado había una cantidad imprudente de aceites que ella jamás había visto en su vida. Una sonrisa tonta se encontró plasmada en su rostro de ahí en adelante. Al salir se encontró con un vestido café acuarela sobre el cual se hallaba otro recado.

"Póntelo. ¿Recuerdas dónde fue nuestro primer beso? Ahí te espero."

Neji H.

La sonrisa tonta se ensanchó aún más en su rostro. ¿Qué si lo recordaba? ¡Claro que sí! Se dispuso a arreglarse mientras dejaba que los recuerdos inundaran su mente:

Era una noche estrellada de luna llena, el agua actuaba a modo de espejo borroso, reflejando su brillo y el sonido de la cascada hacía el rol de música relajante. Sentado cerca de la orilla se encontraba un muchacho con la piel tan clara como el astro de la noche y el cabello tan oscuro como su manto. Si bien la paz se mantenía impresa en su rostro, en su interior se encontraba en plena batalla sangrienta. Sintió la presencia de una muchacha que se acercaba lentamente a sus espaldas, pero no hizo absolutamente nada. Se sentó a su lado, él no rompió el silencio y ella tampoco. Se mantuvo así varios minutos, vio con el rabillo del ojo como ella se levantaba, pensó que se marcharía cansada de su mudez. Se equivocó. Ella se puso de cuclillas frente a él, acariciando la bandana con la yema de sus dedos, con la mirada ensimismada, finalmente habló:

- ¿Sabes Neji? – Murmuró ella en un susurro, casi como si hablara más para sí misma que para él.

- Hmp. – Anunció él, dándole a entender que la escuchaba.

- A mí no me importa si tu apellido es Hyuga o algún otro. – Dijo, dejando sus dedos quietos en su frente. – O si eres de la rama principal o secundaria de tu familia. – Continuó, colocando sus manos en el nudo que mantenía la bandana en su lugar y creando contacto visual. – No me importa. – Afirmó nuevamente. Aflojando el susodicho nudo. – Para mí eres simplemente Neji. – Confesó ella, sacando la bandana de su lugar, dejándola sobre la hierba. – Solo Neji. – Repitió ella, acercando sus labios a su frente, depositó un suave beso en ella mientras acariciaba tiernamente las mejillas del muchacho. – Nuestro Neji. Mi Neji.

Él levanto su rostro, formó un agarre alrededor de la cintura de ella con sus brazos, acercándola hacia sí. Escondió el rostro en el cuello de la chica, aspirando su aroma, sintiéndose reconfortado por su presencia, calmándose lentamente.

- Repítelo. – Pidió el en un susurro casi inaudible, dejando que a sus palabras se las lleve el viento.

- Para mí eres simplemente Neji. – Concedió ella, acariciando cariñosamente los cabellos de su compañero con una mano, mientras con la otra correspondía el abrazo que este le proporcionaba.

Sintió como él la apretaba más fuerte, pero no se quejó, lo dejó ser. Permitiéndole buscar consuelo en su calidez, dándole un refugio que le permita escapar aunque sea un par de minutos de sus fantasmas.

- Gracias. – Murmuró él, en voz queda.

- Te amo. – Fue la única respuesta de ella. Tan corta, sencilla y la vez tan profunda, tan abarcante.

Él retiró el rostro de su escondite, acercando sus labios a los de ella, provocando un tierno roce, dejando que sus alientos se fusionaran. Ella se acercó aún más, fundiendo finalmente sus labios. Un beso suave, tierno, expresivo, el primero de muchos otros, del cual solo la luna y las estrellas fueron testigos. Una luna llena, hermosa, que parecía que sonreía, representante del fin de un ciclo y el inicio de otro.


Despertó de su letargo al sentir la brisa sobre su piel, sujeto con algo de fuerza la canastilla. Nerviosa, cerró la puerta tras de sí. Había cocinado, como ella había planeado, ahora solo esperaba no arruinar nada con ello y que el platillo en cuestión le haya salido bien, debido a que lo hizo en "modo automático". Continuó con su camino aun con la boba sonrisa en su rostro causada por los bellos detalles de su novio, como tatuada, y un suave rubor que era el fruto de tantos recuerdos, un tierno tono carmesí en sus mejillas que se negaba a irse. Se encontró con varias personas en las calles que recorría, pero sus nervios la mantenían tan ensimismada que a muchos no los notó y a los que sí les dedicó simplemente un saludo con la mano. No pasó mucho tiempo hasta que llego al lugar en donde él la había citado; una nueva lluvia de recuerdos invadió su mente, causando que ella sacudiese se cabeza, buscando deshacerse de ellos. Junto a la cascada había un mantel blanco decorado con algunas flores, ella dejo la canasta allí, aliviada de que no había rastro de que él haya traído algo para comer. No había arruinado nada. Buscó con la mirada alguna pista que demostrara que su chico estaba, había estado ahí o algún mensaje de él. Detuvo su búsqueda al escuchar los pasos que se aproximaban, el carmesí de sus mejillas se intensificó y los latidos de su corazón se aceleraron de tal modo que ella temió que él pudiera oírlos. Sonrió, ese sonido tan peculiar que el causaba al caminar le era tan familiar a ella como su propia voz, lo reconocería donde sea y cuando sea. Sin dudarlo, corrió a sus brazos y él la recibió. Se puso de puntillas besándolo, él le correspondió. Rodeo el cuello de él con sus brazos, él apretó el agarre de sus brazos en su cadera. "Te amo" dijeron al unísono. Su suave sonrojo se convirtió en un rojo furioso.

- Gracias por todo. – Anunció ella.

- Me alegro que te haya gustado. – Murmuró él, besando su frente.

- ¡Me encanto!

Ella se apego más a él y él intensificó aún más el abrazo.

- Soy feliz de que estemos juntos. – Concedió feliz ella.

- Este es nuestro destino. – Susurró él en su oído.

La sonrisa de ella se ensanchó aún más, un recuerdo voló rápidamente por su mente:

- Ni idea, probablemente Shikamaru me va a salir con que San Valentín es muy problemático. – Comentó ella, encogiéndose de hombros.

- Lo más normal sería que Sai siga algún consejo de un libro que leyó, a Gaara no puedo ni imaginármelo en una situación así; Sasuke va a salir con un ramo de rosas y su "Hmp" más romántico; Naruto llevara a Hinata a Ichiraku-Ramen por una velada de ensueño y Neji me va a salir con un discurso del destino. – Estableció TenTen, la maestra de armas.

Las risas no se hicieron esperar.

- Y el pervertido de Kakashi me regalara la colección inédita de libros Icha Icha. – Resolvió resignada Anko, una muchacha de cabello azabache, recogido en un moño que permitía huir a un par de mechones a los costados de su rostro y un flequillo irregular que resaltaba sus bellos ojos cafés.

- Puede ser. – Dijo la recién integrada. – Salvemos el día entonces.


Sí, ella lo conocía muy bien. La mayoría de las cosas que él hacía, ella lograba predecir y él lograba entenderla a ella, de eso no había duda. Lo que ellos tenían se denomina amor, mezclado con una buena cantidad de confidencias, algún grado de picardía, un poco de competitividad y mucha intimidad, pero por encimad de todas las cosas: con ternura. Lo beso de nuevo, entrelazando sus manos, ellos eran amantes, amigos, compañeros, rivales, eran todo eso y ella no cambiaría nada. Porque eran dos en uno y a ambos eso les encantaba.