Estúpida estúpida estúpida era lo único que me pasaba por la cabeza en estos momentos, porque me pasan estas cosas a mi? De solo recordar lo que el monitor de aquella computadora me mostro mi corazón se vuelve loco y mis mejillas coloradas
Flash back
No podía creer lo que mis ojos veían, ahí tan imponente como siempre estaba el y ella junto con otras cinco personas mas, en total eran tres mujeres y cuatros hombres, todos igual de hermosos, las mujeres se veían tan soberbias en su porte, que de solo verlas te dabas cuenta de que estabas frente a mujeres de otro nivel, una rubia que desprendía dinero, poder y elegancia por donde la vieras, parecía una modelo, alta, delgada, ojos azules y con su cabello largo hasta la cintura, a su lado estaba una mujer que aunque su porte era soberbio como el de los demás, tenia un aire mas humano, tenia el cabello color dorado y su cara en forma de corazón, a pesar de verse que tenia una edad mayor alas demás mujeres eso no le quitaba lo hermosa, delgada, alta, con un porte digno de una reina y después estaba ella, bajita, con el cabello negro con las puntas para todos lados y con rasgos de duendecillo no podía ser otra que Alice, por su parte los hombres estaban impresionantes, no podría decir quien es mas hermoso, bueno si pero ese no es el punto, el hombre que por su tamaño resaltaba era realmente enorme, como de unos dos metros de altura, con músculos por donde lo veas, parecía de esos luchadores que sale en la tele, con el cabello negro rizado y unos ojos de un bonito color café, si no fuera por la sonrisa que tenia en su rostro ese hombre de verdad daría miedo, de ahí le seguía un hombre que no por ser mas bajo que el primero era mas feo, era igual de guapo que el primero, alto, delgado, con músculos pero no tantos como el primero, lo que te llamaba la atención de ese hombre era su pose, parecía listo para atacar a la menor provocación, tenia un aire de misterio que daban escalofríos, a su lado estaba el mayor de los cuatro, rubio de ojos verde-azulados, alto, delgado, pero con su porte de gran señor que de solo verlo te sentías inferior, y después pero no por eso menos importante, estaba el, Edward, en las veces que lo vi no me había fijado que su porte era felino, parecía estar analizando todo, de todos el era el único que no sonreía, tenia un semblante serio, parecía la estatua de un Dios…
-mel estas bien? Te pusiste pálida?
-si…yo…e..stoy bien.
Fin del flashback
Ok melina, esto solo te pasa a ti, pero ya estas aquí, así que animo y dedícate a trabajar
Fue lo que me dije mentalmente antes de entrar al edificio y registrar mi entrada, estaba tan nerviosa que me temblaban las manos, pero tenia que ser fuerte, yo podía con esto, además que es lo peor que puede pasarme? Que me despida? Puedo encontrar otro trabajo o regresarme con mis padres a Forks…en cuanto esa idea me cruzo por la cabeza me reproche mentalmente, si no me dijo quien era es porque no nos volveremos a ver jamás, por lo que se el jamás pisa la recepción, así que lo mas seguro es que el encuentro de ayer haiga sido una casualidad.
Por mas que intentara concentrarme en mi trabajo de ves en cuando mi mente vagaba en todo esto, que diría angie si le contara con quien estuve ayer? De solo pensarlo me ponía colorada
-en que estas pensando para estar así de sonrojada cariño?-esa voz fue la causante de que del sonrojo pasara a estar pálida en segundos
-bu…buenos días señor cullen- le dije una vez que estuve segura que podía hablar sin decir una estupidez, tu puedes, tu puedes me decía mentalmente
-señor cullen?-pregunto extrañado, como si no supiera que ese era su nombre, de pronto la comprensión izo acto de presencia en sus facciones, porque se puso rígido- acompáñame - y sin mas empezó a caminar en dirección al elevador, decir que estaba nerviosa era decir poco, me iba a despedir, lo sabia pero era tan difícil hacerme a la idea de que me quedaría sin trabajo al segundo día de este, como iba detrás de el pude apreciar que su caminado era imponente, con solo estar en el mismo lugar que el te sentías inferior, una vez dentro del elevador, esperando que las puestas se cerraran, levante la vista y vi a todo el piso observando en nuestra dirección, esto no podía pasarme a mi, asta acá podía escuchar los murmullos de todos.
-porque estas sonrojada?-por un momento avía olvidado donde estaba y con quien
-todos nos observan edw… señor cullen- me corregí a mi misma a tiempo, y justo después las puertas se cerraron, dejándonos fuera de la vista de todos
-ya no- y fue todo lo que dijo, siempre eh disfrutado del silencio, pero esta ves estaba incomoda, fueron 35 pisos en completo silencio.
El ultimo piso era impresionante, en la puerta del elevador estaba un guardia de seguridad que en cuanto vio a Edward se izo a un lado para dejarle espacio, si mi presencia lo sorprendió lo disimulo muy bien, pero no fue lo mismo con su secretaria, que en cuanto me vio abrió los ojos sorprendida y decir que me barrio, trapeo y seco1 es poco a lo que me izo
, pero en cuanto reconoció el uniforme de recepcionista volvió su atención a edw…el señor cullen
-buenos días señor- lo saludo con una voz que pretendía ser coqueta y que desgraciadamente consiguió, de solo imaginarme a esa mujer con el me invadió una rabia que no sabia que podía experimentar
-que nadie me moleste-y sin mas se encamino a la que supuse era su oficina, abrió la puerta invitándome a pasar, en cuanto entre la cerro y aventó su maletín-ahora si explícame que demonios es eso de señor cullen- demando haciendo una perfecta imitación de mi voz, pero eso no fue lo que me asusto, fue su tono, estaba furioso
-disculpe dígame como desea que lo llame y así lo are señor- le conteste con una voz que asta pena me dio, se me notaba lo nerviosa a millas
-no me tientes-el tono de su voz cada vez se iba elevando unas cuantas octavas, tanto que temía que la secretaria escuchara algo, así que con un profundo respiro me aventure, al mal paso darle prisa2
-señor lo que paso ayer, estuvo fuera de lugar, créame que entiendo eso y no se preocupe, de mi parte nada de lo sucedido saldrá a la luz, pero por favor no me despida, yo le aseguro que lo que paso entre nosotros no se repetirá, ni siquiera con alguno de mis compañeros p….
-claro que no lo aras con tus compañeros-demando tomándome bruscamente de los brazos-y que es eso de que estas despedida?
-yo…usted…no me va a despedir?
-claro que no y si vuelves a hablare de usted tendremos serios problemas – y valla que le creía lo de los problemas
-entonces? No entiendo? Usted-al decir esa palabra levanto una ceja como diciendo de verdad-eres el jefe y yo bueno tu y yo
-entiendo lo que quieres decir y eso no tiene nada que ver con nosotros-ese nosotros sonó tan hermoso en su voz
-no estoy despedida?-era mejor salir de dudas, ala mejor estaba entendiendo todo mal
-por supuesto que no, jamás te despediría-la seguridad de su voz que me dejo muy tranquila
-entonces porque estoy aquí?- lo dicho es mejor salir de dudas
-porque me molesto que me hablaras de usted haya abajo y no me gusta hablar de mi vida privara delante de todos-esa explicación tenia sentido hasta para mi
-porque te molesta que te hablara de usted si eres el jefe, que te hable de tu esta mal
-porque tu eres mi mujer- y ahí estaba otra vez diciéndome que era suya
-porque no me dijiste quien eras en realidad?-tenia que sacarme esa duda de la cabeza
-porque no le tome importancia-¿QUE NO TIENE IMPORTANCIA?
-¿QUE? NO ES IMPORTANTE SABER QUE ERES EL JEFE-le grite sin poder contenerme, tal vez para el no tiene importancia pero para mi si
-cálmate quieres-si me habla asa de bonito (nótese lo sarcástico) claro que me calmo-no tiene importancia porque eso no cambia las cosas entre nosotros, te lo dije ayer pero por si no te quedo claro te lo explico, eres MIA y eso nada ni nadie lo va a cambiar, ni siquiera tu, el echo de que sea uno de los dueños no quiere decir nada, tu eres mi compañera y eso tiene que ser suficiente para ti estamos?-el tono tan posesivo en su voz en cualquier otro hombre me hubiera provocado miedo o asco, pero con Edward me sentía como en un sueño, que un hombre como el me declarara suya así como lo izo el es el sueño de cualquier mujer
-si, pero es que entiéndeme, sabes lo que sentí cuando me supe quien eras en realidad?-quería que el entendiera por lo que pase-durante toda la noche estuve divagando entre las posibilidades de esto
-lo lamento por eso amor (suspiro), pero ahora estamos claros cierto?- y con esa cara de niño bueno quien le dice que no
-si, yo entiendo
-perfecto, ahora si, buenos días-no supe como fue que termine en sus brazos, apenas había dicho buenos días cuando ya tenia su boca jugando con la mía.
Definitivamente eran buenos días, y es que besar a Edward era la octava maravilla, sus labios fríos y suaves como el mármol se movían al compas de los míos en una danza que prometía mucho, desgraciadamente la necesidad de oxigeno izo que nos separáramos
-buenos días-conteste cuando pude hablar otra vez, el solo sonrió y escondió la cabeza en el hueco de mi cuello inhalando mi esencia.
Cuando Salí de su oficina toda la felicidad y tranquilidad que sentía se evaporo dejando en su lugar la incomodidad y es que tenia ocho pares de ojos fijos en mi, se supone que los trabajadores de este piso son personas discretas y aquí el único que disimulaba su sorpresa era el hombre de seguridad que estaba al lado del elevador, las demás me estaban aventando dagas con los ojos.
-tardara en subir Srta.-comento el de seguridad cuando estaba esperando el elevador
-puede llamarme mel-le conteste con una sonrisa y estirando el brazo para que el lo tomara
-mucho gusto, soy Tom-después del intercambio de nombres llego el elevador, así que no pudimos seguir hablando y la verdad que bueno porque me daba la impresión de que estaba coqueteándome.
Decir que el viaje de regreso a la recepción fue un infierno es decir poco, todos se me quedaban viendo y cuchicheaban a mi paso.
-como lo hiciste?- la hostilidad en la voz de Jess me sorprendió
-hacer que?- tenia una ligera idea de que hablaba pero su tono nada disimulado me molesto de verdad
-que Edward te hablara- ¡que le importa! Y con que derecho le hablaba de tu, solo yo podía hacer eso, ¿celosa? No ¿posesiva? Si
-hubo una confusión y enviaron unos documentos aquí en vez de a su oficina- hasta yo me creí la mentira y eso la verdad es todo un milagro porque soy pésima mintiendo, pero que le decía, oh Jess veras lo que pasa es que se molesto porque le hable de usted en vez de tu, y porque me quería dar mi beso de buenos días, aun que pensándolo bien me encantaría ver su cara si le contestara eso.
-oh bueno eso explica todo, si no que otro motivo tendría Edward para hablarte- ¡quien demonios se cree para decir eso!
-lo importante es que todo se resolvió verdad mel?- hasta el momento no había notado la presencia de angie y la verdad que bueno que hablo porque estaba apunto de contestarle a Mes algo no muy amable
-así es el Sr. Cullen lo arreglo todo- conteste haciendo énfasis en el Sr. Cullen para que Jess se diera cuenta de su error
-y no se molesto? La evidente preocupación en la voz de angie me izo sentir mal, ella era tan linda conmigo y yo contándole puras mentiras
-si pero ya se resolvió todo- eso en parte era verdad, si se veía desde mi punto de vista
-que bueno, porque dicen que ese hombre enojado es peor que el diablo con todos sus demonios juntos- y en eso ella tenia toda la razón, mi Edward enojado daba miedo.
Al parecer Jess se encargo de regar por todos lados el porque de mi visita a la oficina de Edward porque después de un rato todo volvió a la normalidad, pero eso no evito que siguiera molesta con ella ¡¿Quién se cree para hablarle de tu a el?, hablaba de el como si fueran amigos de toda la vida, ya la hostilidad en su voz, sonó a una amante celosa, de solo pensar eso todo color desapareció, y si Jess y Edward si fueron o son amantes?, no podía permitirme ese tipo de pensamientos, de solo imaginarme a Edward con Jess o con cualquier otra mujer me hervía la sangre.
No me permití pensar en otra cosa que no fuera en mi trabajo, pero todo se fue al carajo cuando me tope con un flamante volvo plateado esperando por mi en la esquina de la oficina.
-hola cariño-dijo bajándose del auto y abriendo la puerta del copiloto para mi
-buenas noches- conteste pasando por su lado sin ni siquiera verlo, al parecer el niño se molesto por mi actitud porque cerro la puerta con demasiada fuerza, pero al fin es su auto no el mío
-que te pasa ahora-que valla y le hable así a su abuela
-a mi no me hablas así entendiste?- sabia que mi actitud era completamente estúpida pero es que todavía no se me pasaba el coraje y que me hablara así..
-bueno pues entonces dime que demonios te pasa- aunque no me grito su voz de verdad daba miedo
-n a d a- le conteste deletreando la palabra, demonios estaba tan enojada que no me importaba si me quedaba sin trabajo por esto
-no por nada estas así, dime que te pasa?- se notaba que estaba asiendo un verdadero esfuerzo por que su voz fuera un poco mas suave
-que que me pasa? Me pasa que todo el mundo estuvo hablando de mi porque al Sr. Cullen se le ocurrió hablarme delante de todos, y si eso fuera poco la que creí que era mi amiga me reclamo el haber hablado con mi jefe que resulta ser mi… ni siquiera se que demonios somos y para colmo habla de ti como si fueran amantes ¿ DE QUE TE RIES?-como se atrevía a reírse de mi y en mi cara
-estas celosa-comento como si eso fuera motivo de alegría
-no
-si
-no
-si y eso me encanta princesa y volviendo a tu duda somos pareja amor, así te presentare yo ante todo mundo y espero que así me presentes tu también, y lo de tu ex amiga lo siento cariño- el echo de que me aclara lo que somos y que tuviera esa hermosa sonrisa en su cara fue todo lo que necesite para que se me quitara el enojo
-yo…yo lo lamento Edward, la verdad no se que me pasa, pero es que si escucharas como hablo de ti y el imaginarte con ella o con cualquier otra…-no pude terminar la frase de la vergüenza que sentía, por Dios le hice una escena de celos a Edward
-entiendo lo que quieres decir cariño y no tienes porque sentirte apenada créeme que yo sentí…- pero no lo deje terminar
-júrame que jamás has tenido nada que ver con Jess o con cualquier otra mujer que yo conozca porque…- que demonios estaba diciendo
-te juro por lo que tu quieras que eres la única mujer con la que eh estado en mas de diez años- esa promesa tenia un significado que no alcance a comprender y es que cuando Edward dijo eso lo dijo con tal seguridad que no había la menor duda de que era verdad
-gracias- que mas le podía decir, ni siquiera yo entendía lo que estaba diciendo
-y no tienes de que estar avergonzada cariño, yo también me pongo celoso asta del teléfono que contestas, por ejemplo hoy cuando hablaste con Tom estuve apunto de correrlo por atreverse a platicar contigo ¡te tomo de la mano!- como sabia eso? No lo se pero me tranquilizo saber que no era la única paranoica
-no tienes porque, yo solo estaba siendo amable
-lo se, pero eso no quieta que te toco
-si bueno, Edward yo te debo una disculpa, no tenia ningún derecho ha hablarte así y mucho menos el reclamarte algo, yo de verdad no se que pasa conmigo
-jamás vuelvas a disculparte conmigo y menos por algo como eso me entiendes?, tienes todo el derecho a estar celosa- desde que empezó esto, el siempre hablaba de mi como suya y de el como mío con tanta seguridad que daba escalofríos.
No me di cuenta de que habíamos llegado hasta que bajo del auto para abrirme la puerta
-gracias- dije una vez que estuve fuera de este
-no hay de que amor, mañana paso por ti, así que espérame ok?- pidió escondiendo la cabeza en mi cuello, estaba considerando seriamente que ese era su lugar favorito
-c..claro- tartamudee la respuesta, y es que con Edward besando mi cuello no podía pensar en otra cosa, inconscientemente moví la cara para poder besar a Edward en los labios, moría por besarlo, y cuando lo hizo fue el cielo, definitivamente me estaba volviendo adicta a los besos de Edward, el beso que de un principio empezó lento, como de reconocimiento poco a poco empezó a subir de tono, delineo mi labio inferior con su lengua pidiendo permiso para entrar, permiso que le fue concedido inmediatamente, parecía que mi boca era el tesoro que estaba buscando, exploraba mi boca con su lengua como si no quisiera dejar un lugar de esta sin ser recorrida por el, yo por mi aparte solo pude posar mis manos en su nuca jalándolo mas para conmigo, necesitaba sentirlo mas cerca aunque eso parecía imposible.
-será mejor que paremos si no quieres que te rapte esta noche-murmuro aun en mis labios, y con todo el dolor de mi corazón tuve que quitar mis manos de su cuello para ponerlas en su pecho intentando controlar la respiración
-creo que lo mejor será que entre-conteste una vez que estuve mas o menos calmada
-si será lo mejor, nos vemos mañana-y con un casto beso se hizo a un lado para dejarme pasar, cuando estaba cerrando la puerta escuche el motor de su auto.
