Capítulo 1

Ed POV

El extenuante calor iba a acabar conmigo, sino es que Winry lo hacía primero tras la revisión de mi automail, aunque estaba seguro de que esta vez no habría demasiado que ajustar, considerando que ya no me metía ni en la mitad de las peleas que antes, y es que no tenía una razón para ello.

Sin embargo, Winry y la abuela alegaban que lo mejor era seguir haciendo revisiones al automail periódicamente y para el disgusto de la rubia, siempre había algo que arreglar o ajustar, ya que suponía que no podía quedarme quieto ni siquiera con labores básicas del hogar o simplemente cuando ayudaba a las personas del pueblo con algunas reparaciones.

Los viajes a Central habían disminuido considerablemente, sin embargo, seguía trabajando en investigaciones la mayor parte del tiempo, por lo que no era que contara con demasiado tiempo libre, y el poco que tenía solía dedicárselo a una persona en específico.

Una persona cuya arma favorita seguía siendo una maldita llave inglesa.

- ¿Puedes alcanzarme el aceite para el automail por favor, Ed? – Dijo Winry caminando de un lado a otro en el taller.

Sin duda, el cambio más remarcado en mi vida el último año, había sido mi relación con Winry. Salíamos hacía un par de meses luego de años de haberme reprimido lo que sentía por ella, sin embargo, era increíble como todos los días lograba sorprenderme y gustarme más, y debía admitir que estaba resultando interesante – tanto como una investigación – descubrir esta faceta de Winry enamorada de mí.

Y sobretodo, yo enamorado de ella.

Seguía siendo algo torpe para expresar mis sentimientos, pero al menos ella me conocía y a veces me asustaba que pudiera leerme la mente de alguna forma, sin embargo, me gustaban todas aquellas nuevas sensaciones que Winry causaba en mí, muchas de ellas, las cuales jamás imaginé poder sentir por alguien.

Me sentía ridículamente cursi admitiendo esto, pero era la realidad.

Asentí con la cabeza ante su requerimiento mientras me acercaba a la estantería donde la abuela solía poner el aceite y tomé la enorme lata entre mis manos, como era de esperarse me embarré completamente de aquel líquido aceitoso mientras lo dejaba sobre la mesa junto a la camilla donde me dispuse a sentarme.

- ¿Tienes servilletas, Win? – Pregunté rebuscándolas con la mirada sin éxito.

-Olvidé comprarlas ayer, pero puedes usar cualquiera de los pañuelos que están junto a la mesa – Dijo Winry a lo lejos mientras rebuscaba algunas herramientas – Y cuando termines sácate los pantalones.

Le hice caso y tomé uno de los grasientos pañuelos que tenía sobre su mesa de trabajo, sin embargo, estos no hicieron más que empeorar la situación en mis manos. Maldije internamente la situación, sin embargo, sabía que no había tiempo que perder en nimiedades, por lo que me levanté de la camilla y llevé ambas manos al botón de mis pantalones, sin embargo, la grasa en mis manos dificultaba completamente que pudiera deshacerme de ellos.

- ¿Por qué no te has quitado los pantalones? – Winry se acercó a la estación de trabajo con alguna de sus herramientas entre las manos y empezó a acomodarlas.

-Tengo las manos jodidamente aceitosas por esos estúpidos pañuelos – Dije aun tratando de desabrochar el pantalón sin éxito.

-Déjame darte una mano – Respondió ella quitándose los guantes y poniéndose en frente de mí.

-Aguarda, yo puedo hacerlo – De repente que Winry estuviese tan cerca de mí hizo que una corriente me recorriera la espalda y que el calor en mi cuerpo aumentara considerablemente.

Winry frunció el entrecejo y en un brusco movimiento apartó sus manos de las mías para dirigirlas hasta el botón de mis pantalones. Su vista estaba peligrosamente en esa zona de mi cuerpo – No tenemos tiempo que perder, tengo unos clientes que llegaran en un rato y tengo que atenderlos ya que la abuela está en el pueblo con Alphonse.

Cualquier cosa que dijera Winry había pasado a segundo plano apenas sus manos alcanzaron a tocarme para desvestirme, especialmente porque me quedé paralizado ya que desde mi ángulo era imposible ignorar su escote, particularmente el hecho de cómo subía y bajaba su pecho en cada respiración haciendo que mis músculos se tensaran al instante.

No era la primera vez que me sorprendía a mí mismo mirándola de una forma tan inapropiada sin que ella se diera cuenta, maldiciendo la testosterona con la que fui bendecido y así como también al ridículamente pequeño top que Winry usaba para trabajar y que no hacía más que remarcar sus pechos.

Intenté desviar la vista y hacer de cuentas que el toqueteo de Winry no me estaba afectando, obligándome a mí mismo a utilizar aquella técnica que casi nunca me había fallado en este tipo de situaciones.

-Helio, Litio, Berilio, Carbono, Nitrógeno, Oxigeno, Flúor, Aluminio, Silicio, Fosforo, Circonio – Repetía esto como un mantra en mi cabeza tratando de alejar cualquier pensamiento impuro, sin embargo, la tabla periódica no era lo suficientemente larga para este caso.

Sentí como mis pantalones se hicieron más holgados y percibí como Winry bajaba la cremallera, sin embargo, me apresuré a separar sus manos de mi cuerpo y me aclaré la garganta mientras le daba la espalda – Puedo continuar a partir de aquí.

No pude ver la expresión de Winry, pero no dudaba que pensara que estaba actuando un poco fuera de mí, sin embargo, la situación ahí abajo estaba por empezar a ponerse apretada si ella seguía tocándome más de lo necesario y no iba a permitirlo.

-Solo date prisa, Ed – Demandó Winry con impaciencia tomando asiento al lado de la camilla.

Llevé mis manos aceitosas hacía los costados de mi cuerpo y quise bajar mis pantalones antes de que la cólera de mi novia fuese en aumento, sin embargo, al llevar mi vista hacía la zona baja de mi cuerpo pude darme cuenta del bulto que ya era notorio incluso a través de la ropa interior.

-Maldita sea – Dije para mí mismo mientras volvía a subirme los pantalones.

Por supuesto que no era la primera vez que ella causaba este efecto en mí, sin embargo, era la primera vez que ocurría estando presente y sin ninguna posibilidad de poder disimularlo, pero tenía que intentarlo porque lo que menos deseaba es que ella me viera en este estado.

- ¿Por qué tardas tanto? – Preguntó molesta detrás de mí.

-Aguarda, necesito solo un minuto – Respondí escuetamente tomando una larga respiración, concentré mi atención de nuevo en la tabla periódica y traté a toda costa de desviarla de sus perfectos pechos y de las ansias que tenía por sentirlos en la palma de mi mano.

-Concéntrate, Edward… Selenio, Cromo, Cobalto, el maldito Oxígeno de nuevo – Por alguna razón, a la tabla periódica se le acabaron los elementos al mismo tiempo que a Winry se le agotaba la paciencia.

-Ed no tenemos un minuto – Dijo ella levantándose de su asiento y posicionándose de nuevo frente a mí – ¡Tengo mucho trabajo!

Estaba tan furiosa que apenas y se fijó en la vergüenza en mi cara y el color rojizo en mis mejillas mientras trataba de esconder aquello que ya era bastante notorio y que inconscientemente, ella misma había causado.

-Winry, detente – Traté de luchar con ella para que por nada en el mundo me despojara de mis pantalones, sin embargo, fue ingenuo de mi parte creer que le iba a ganar considerando que estaba furiosa y decidida a hacer el mantenimiento de mi automail.

Incluso con una maldita erección de por medio.

Forcejaba con ella mientras trataba de apartar sus habilidosas manos de mis pantalones, y por un momento creí haberlo logrado, pero Winry alcanzó a bajar mi cremallera de nuevo y llevó sus manos hacía el costado de la prenda.

-Estás actuando como un niño ¡no es la primera vez que te veo en ropa interior! – Protestó ella bajando mis pantalones finalmente.

Creo que Winry tardó un poco darse cuenta de la situación, ya que siguió bajando la prenda con intención de empezar a examinar el automail de mi pierna, sin embargo, cuando me vi tan expuesto de inmediato puse distancia entre ambos y ella pudo ver perfectamente la razón de mi nerviosismo.

Winry abrió sus ojos de par en par y estos estaban puestos precisamente sobre mi entrepierna abultada mientras sus mejillas se teñían de un rojo brillante, y estoy casi seguro de que ambos entramos en un pequeño shock por un momento.

Ninguno se movió.

En otro contexto de la situación, el hecho de que ella me desnudara era una idea que encontraba atractiva y sumamente interesante, sin embargo, no era algo que haya siquiera salido en nuestros temas de conversación. De hecho, el sexo era algo de lo que nunca habíamos hablado, ni como amigos ni como pareja, por lo que, por desgracia, esta contaba como nuestra primera situación sexual.

Y estaba resultando simplemente vergonzosa.

Winry era una mujer en toda la gloria de la palabra, y era algo de lo que estaba más que seguro hacía años, por supuesto para mí no eran indiferente lo curvilínea que se había vuelto con el tiempo, sin embargo, nunca le había hecho un comentario al respecto, eran sencillamente ese tipo de pensamientos que prefería guardarme para mí mismo.

Había fantaseado con ella en diferentes ocasiones, especialmente luego de volvernos pareja, pero la respetaba demasiado y por esa razón nunca me había atrevido siquiera a tocarla más allá de lo que ella me permitiera, por lo que todos estos pensamientos subidos de tono nunca habían sido un problema siempre y cuando ella no estuviese alrededor.

Cosa que fue la excepción esta vez, ya que mi cuerpo y mi mente me traicionaron de forma estrepitosa.

Luego de unos segundos en que ambos estuvimos paralizados reaccioné y subí mis pantalones rápidamente mientras me dirigía a la salida del taller musitando una leve disculpa.

-Lo siento, Win – Ni siquiera sabía si era eso lo que tenía que decirle.

Simplemente salí disparado del lugar sin mirar atrás porque sabía que, si lo hacía, moriría de la vergüenza.

oOo

-Malditas hormonas – Dije para mí mismo mientras me recostaba en mi cama.

El cabello aún me goteaba de la larga ducha que tuve que darme, considerando que tenía que bajar el libido de alguna forma y lo había logrado. Pude haberlo hecho de la forma natural, pero por alguna razón, luego de que Winry me viera no me sentía del todo con ganas de hacerlo.

Suspiré pesadamente aun sintiendo mis mejillas sonrojadas por la vergüenza, y es que ni siquiera sabía cómo la miraría a la cara en la cena esa noche. No había pasado nada, sin embargo, que tuviera una maldita erección en un momento tan banal como la revisión de mi automail me hizo sentir como si le hubiese faltado el respeto de alguna manera y eso no me gustaba.

Winry y yo habíamos salido por un par de meses y habíamos llevado las cosas con mucha calma considerando que fuimos amigos desde que tenemos uso de razón, no queríamos que la transición de amigos a novios fuese incómoda, y, de hecho, lo habíamos estado llevando bastante bien. Me había acostumbrado bastante rápido a besarla – y más cuando los besos empezaron a hacerse más intensos entre nosotros –, así como también le estaba perdiendo miedo al contacto físico, aunque claro, este se limitaba a abrazos y tomadas de mano a lo mucho.

Nunca nada había sido demasiado sugerente.

Creo que por esa razón había logrado mantenerme en autocontrol cuando ella estaba conmigo. Por supuesto que a veces sus besos se ponían bastante intensos, especialmente cuando estábamos a solas en su cuarto y ella me dejaba tocarla más allá de lo que usualmente habría considerado a cuando estábamos en la sala o en el jardín, sin embargo, en todas esas ocasiones había logrado mantener el autocontrol gracias a la jodida tabla periódica que hoy me falló.

Aunque suponía que no podía mantenerme a raya toda la vida. Winry era una mujer hermosa y conforme nuestro noviazgo avanzaba, yo descubría más facetas de ella, y, además, mis necesidades empezaban a hacerse mucho más notorias.

¿A quién quería engañar? Yo quería besarla con desenfreno en sus labios y en todo su cuerpo, quitarle ese maldito top y ver que habría debajo de él, quería acariciarla hasta haber conocido cada curva de su cuerpo y escuchar los sonidos que esto causaría en ella.

Quería escucharla gemir mi nombre.

Tuve que reprenderme a mí mismo luego de haber tenido estos pensamientos, no era la primera vez que deseaba tanto aquello, pero para nada estaba en mis planes que ella se sintiera presionada por mis estúpidas necesidades primitivas, de cualquier forma, primero debía ocuparme de las suyas.

O por lo menos, eso recuerdo de aquella maldita charla.

-Flashback-

-Nunca subestimes a una mujer – Soltó Darius dándole un bocado a su cena.

-Incluso si sabes que no tiene la razón – Agregó Heinkel mirándome – Simplemente dásela.

- ¿Por qué me dicen estas como si me importaran? – Pregunté frunciendo el entrecejo, de repente nuestra conversación había dado un giro muy extraño.

-Creí ya teníamos la suficiente confianza para darte consejos de mujeres, Elric… Vimos cómo te miraba esa chica en el pueblo hoy – Respondió Heinkel dando un sorbo a su agua haciéndome recordar vagamente a aquella morena que me sonrió por la tarde en nuestro paso por el último pueblo, solo la había ayudado a recoger las cosas que le habían caído al suelo – Las mujeres son complicadas.

-Yo no tengo ninguna mujer con la que aplicar tus jodidos consejos – Dije sintiendo mis mejillas sonrojarse y desviando la mirada, la imagen de Winry sonriendo apareció en mi cabeza instantáneamente.

- ¿Qué hay de esa chica que vimos en Briggs? La mecánica de tu automail – Agregó Darius interesado en seguir con el tema.

-Es solo eso, la mecánica de mi automail – Dije haciendo énfasis en las últimas palabras.

-A mí no me parecía solo eso – Contestó Darius inquisitivamente – Te recuerdo que estábamos vigilándote y no te veías demasiado sereno con ella.

Heinkel se rio mientras que yo sentía mi cara ponerse aún más roja – Estabas recitando algunos elementos químicos o algo por el estilo, te veías tenso, Elric… ¿hay alguna razón en específico?

Había muchas razones para que en ese momento decidiera recitar la tabla periódica mientras Winry me miraba fijamente, y es que por nada en el mundo podía permitirme que ocurriera eso que pasaba cuando tenía ciertos sueños que la involucraban en situaciones nada amistosas.

Pero no iba a decirle eso a estos imbéciles.

-Son unos entrometidos – Dije sin mirarlos.

- ¿Crees que no sabemos lo que en realidad estabas tratando de evitar? – Inquirió Darius soltando una risotada – Y te comprendo, estabas en ropa interior después de todo y la chica que te gusta estaba toqueteándote.

- ¡Ella no estaba toqueteándome! ¡Estaba haciendo su trabajo! – Defendí mientras casi me ahogo con mi agua al darme cuenta de que, si ellos se habían fijado de eso, no quería ni imaginar que debió pensar Winry.

-Relájate Elric, también tuvimos tu edad y sabemos perfectamente lo que estaba pasando – Respondió Heinkel con una sonrisa amigable – Sabemos que justo ahora tienes el cerebro frito en hormonas.

Ni siquiera sabía si valía la pena debatir aquello, estaba completamente rojo de la vergüenza, especialmente por el hecho de que yo sabía que ambos tenían razón, por lo que me limité a guardar silencio sin atreverme a mirarlos.

-Sabes que no tienes avergonzarte por sentirse así hacia ella – Dijo Darius – Son adolescentes.

-Somos solo amigos, y no debería pensar en ella de esa forma tan… – Ni siquiera sabía cómo definirlo – Simplemente, no debo hacerlo.

Más que una afirmación para ellos, esto era un recordatorio para mí mismo, considerando la cantidad de veces que me he sentido culpable al haber tenido algun sueño subido de tono que la tuviera como protagonista, y sin mencionar la vergüenza de la mañana siguiente cuando tuviera que hacer… eso.

Recordaba el shock de la primera vez que tuve uno de esos sueños sugerentes y que desperté a la mañana siguiente con una erección que tuve que esconder de Alphonse a toda costa, con lo que no contaba es que ese era solo el inicio de varios años de tener que asegurarme de que Alphonse no se diera cuenta.

Y especialmente, que Winry no se diera cuenta cuando sucedía.

-Por como has manejado esta conversación podemos asumir que no has tenido una novia – Dijo Heinkel después de un rato – Por lo que no sabes nada de sexo.

Había subestimado mi capacidad de enrojecer de vergüenza – ¡Sé lo suficiente para que terminemos esta conversación! ¡Leí libros de biología!

Ambos hombres se partieron de risa apenas dije esto y eso solo aumentó mi vergüenza, ellos estaban a años luz de abandonar este tema.

-Elric, los libros de biología pueden decirte como hacer un bebé, pero jamás van a decirte como llegas al acto como tal – Respondió Darius en un tono más serio – Los libros no van a decirte como debes tratar a una chica.

- ¿Tu padre no habló de estas cosas contigo? – Inquirió Heinkel.

-No, y espero que no lo haga nunca – Contesté llenándome de colera solo de recordar la cara de Hohenheim.

-Nunca es tarde para tener esa conversación de hombre a hombre – Dijo Heinkel acomodándose las gafas – Puedes hacernos preguntas.

-Ni hablar, por mí se acaba la conversación ahora mismo – Estaba tan avergonzado que no creía que fuese capaz de hacer siquiera una pregunta, especialmente si Winry venía a mi cabeza.

-Nunca debes obligar a una mujer a hacer cosas que no quiere – Dijo Darius ignorando mis objeciones y mirándome seriamente – Y, sobre todo, debes preocuparte por sus necesidades antes que por las tuyas.

-Te aseguro que con esos consejos te ahorrarás más de una metida de pata – Agregó Heinkel – Ahora Elric, hablando en serio ¿sabes cómo se hacen los bebés? Y no me refiero a el proceso biológico.

Volví a desviar la mirada hacía mis pies porque para nada tenía cara para tener esta conversación – Sé que en algún punto tienes que estar desnudo.

-Es más que eso, ya que no tienes sexo solo para tener bebés – Respondió Heinkel – Puedes hacerlo simplemente porque amas a esa persona y ambos sienten que es el momento de hacerlo.

-Puedes tener sexo sin tener bebés, hay varios métodos para protegerse – Agregó Darius.

Yo quería que ambos se callaran, sabía lo básico sobre el sexo por lo que había leído, pero nadie me había dicho cosas como estas, y por muy grande que fuese mi deseo que esta conversación terminara, no pude evitar soltar una inquietud.

- ¿Qué métodos? – Creo que nunca los vi tan felices de hacerles una pregunta.

-El condón es el más común, podemos comprar un par en el próximo pueblo para mostrártelos – Respondió Darius – ¡Es importante que como hombre pienses esto! Por ti y por la chica con la que lo harás.

- ¡No tengo a nadie en mente! – Esto era una rotunda mentira, pero jamás iba a admitirles que la imagen de Winry seguía rondando por mi cabeza.

-Bueno, cuando tengas a alguien en mente debes saber una cosa importante – Dijo Heinkel mirándome seriamente – La primera vez les duele a casi todas las mujeres.

- ¿Qué? – Dije atónito sintiendo como mi estómago se contraía.

-No es como si les estuvieses haciendo daño, pero si nunca lo han hecho entonces probablemente la primera vez sea incómoda y no sepas bien ni como moverte – Respondió Darius – Pero hagas lo que hagas sé cuidadoso con ella.

-Aguarda ¿por qué ella querría hacerlo si sabe que va a dolerle? ¡No tiene ningún sentido! – Este tema de las mujeres empezaba a complicarse.

-Es solo las primeras veces mientras se acostumbran – Dijo Heinkel – Es completamente normal, así como también si hay un poco de sangre.

- ¡¿Sangre?! – Pregunté alarmado mientras la idea del sexo se hacía cada vez más complicada en mi cabeza – ¿Cómo cuando tienen su periodo?

-No estás tan mal en el tema de las mujeres, Elric – Rio Darius dándome una palmada en la espalda.

Rodé los ojos – He vivido con una chica.

-Eso debería facilitarte las cosas – Dijo Heinkel entre risas – De cualquier manera, no te preocupes por el sangrado, no les pasa a todas… Solo sé cuidadoso las primeras veces y trata de contenerte en lo que ella se acostumbra.

- ¿Contenerme? ¿A qué te refieres?

-Ya sabes, terminar antes de que ella lo haga – Contestó Heinkel – A eso nos referíamos con preocuparte por sus necesidades antes que, por las tuyas, eso te hace un caballero.

-Las chicas también tienen días específicos en los que pueden quedar embarazadas y otros en los que no, por lo que, si no quieres ser padre en el momento, entonces háblalo con ella – Respondió Darius – Comunicación es lo más importante de todo, nunca lo olvides.

-Definitivamente puedes tener todos los consejos del mundo, pero lo más importante es que seas abierto con ella sobre lo que ambos quieren y que tomen decisiones que los hagan felices a ambos, Elric – Finalizó Heinkel mirándome con seriedad.

Dejando de lado lo vergonzosa que fue el 90% de esta conversación que no pedí, tenía que admitir que esa última parte me había hecho ruido. No había tenido precisamente muchos ejemplos de relaciones estables y en definitiva quería hacer las cosas bien cuando llegara el momento.

-Gracias – Me limité a decir sin atreverme a mirarlos.

Esa noche me fui a dormir rememorando cada parte de esa conversación y con la imagen de Winry a un lado.

-Fin del Flashback-

El maldito momento del que me hablaron Heinkel y Darius finalmente había llegado, y aunque desde esos tiempos ya yo sintiera una fuerte atracción por Winry, había sido capaz de controlarme a su alrededor, sin embargo, hoy había sido imposible, considerando que un simple toque había hecho que mi cuerpo reaccionara instantáneamente.

Un escalofrío me recorrió la espalda al recordar su mirada impresionada y casi temerosa al verme en ese estado ¿Qué habría pensado en ese momento? ¿pensaría que soy un pervertido? ¿querría volver a hablarme después de esto o simplemente estaba esperando el momento indicado para dejarme inconsciente con su llave inglesa?

Sea cual fuese la respuesta de estas preguntas sabía que había una cosa que tenía que hacer. Tenía que decirle tal y como me estaba sintiendo por ella en ese momento, todo lo que me provocaba su sola presencia y sus besos. Tenía que ser sincero.

Comunicación, tal y como dijeron Heinkel y Darius.

oOo

N/A: ¡Hola a todos! Espero que estén bien.

Traigo esta nueva historia para el fandom de FMA y que había estado vueltas en mi cabeza por un tiempo, además que desde que vi Brotherhood me he preguntado que paso en ese salto de tiempo que tuvimos desde el final de la pelea con Father y la propuesta de matrimonio en la estación de trenes.

Esta historia la van a contar tanto como Ed como Winry me encantó ponerme en el lugar de ambos mientras descubren esta nueva etapa.

Se que lo usual es que pensemos que Ed tuvo esta charla con Mustang, y aunque creo que el coronel si tuvo su participación en esto, siempre recuerdo que Ed estuvo viajando mucho tiempo con Darius y Heinkel, por lo que no dudo que se haya creado una especie de confianza entre ellos.

Espero que les haya gustado y me gustaría leer sus comentarios :D

Muchas gracias y nos leemos en el siguiente.

Un abrazo.

ACLARATORIA: Esta historia es de mi autoría, no existen colaboraciones con nadie y en el caso de que las hubiese se le darían sus respectivos créditos. Esta historia solo es publicada a la fecha en las plataformas FanFiction, Wattpad y AO3; si está en alguna otra es porque no está autorizada por mi persona y se considera plagio. No se permite la copia y/o adaptación de esta historia.