Bueno después de revisar, como más de 15 veces, de leer las criticas, y poner empeño y sobre todo charlar con Charlotte Alighieri quien siempre esta dispuesta a ayudarme con las dudas sobre los fics. Conseguí lograr que el capitulo 1 quedara un poco mejor, de ahora en más le dejo las opiniones, y comentarios a los lectores y criticos. Gracias y dejen sus reviews, todos ayudan y se aprecian.

Todos los personajes del mundo de Harry Potter pertenecen a la gran JKR, el resto pertenece a mi loca imaginación.

¡Saludos y éxitos a todos escritores y lectores!

~ClairSnape

Capitulo 1: Reencuentro y ¿Profesora de DCAO?

De inmediato supe lo que debía de hacer, más allá de dirigir a mi escuadrón nuevamente al cuartel de operaciones, y llevar a este reo loco a la prisión, escribir en cuanto llegue a mi departamento una carta a el Ministerio de magia. Apenas lo hice, agarre mi lechuza Mufin, y envíe la carta al ministerio.

Como era de suponerse, a los pocos minutos de enviada la carta llegaron varias personas del ministerio, como 4 aurors y el ministro, algo que a decir verdad me sorprendió muchísimo, claro que no más que los que llegaron un minuto después que los del ministerios. Luego de tanto tiempo, tantos años, tantas discusiones, tantos enredos, problemas, palabras cruzadas, e incluso bronca, allí estaban: Albus Dumbledore mi tío abuelo, que como de costumbre lucía completamente tranquilo, y caminaba despacio y sin marearse a pesar de haberse aparecido, con la misma túnica color magenta, con unas estrellas finamente doradas. Pero quien apareció detrás de él me sorprendió aún más, ¿Era acaso posible que Severus Snape estuviera en mi departamento? Aquel profesor que durante mi adolescencia me volvió loca castigándome por realizar mal las pociones, y criticándome por todo lo que hacía o dejaba de hacer en el salón, definitivamente estaba en mi departamento. El solo verlo me puso los pelos de punta y sentí como si un rayo partía mi cabeza.

Snape seguía igual, aun conservaba esa túnica negra, que hacia juego con sus profundos ojos negros de los cuales en muchas ocasiones yo fui víctima de las miradas que podían dejar petrificado a cualquiera. Sus cortinas de cabello alrededor de su puntiaguda cara estaban igual de largas, negras y grasosas. Su actitud, rígida e inquebrantable no había cambiado. Y después de todo este tiempo, seguía mirándome como si hubiera hecho explotar un caldero.

- Buenas noches querida, tanto tiempo sin verte, por lo que veo te hemos tomado de sorpresa esta noche- dijo Albus acercándose a mi, con paso lento y mirando el espacio en que se encontraba.

Yo acaba de mostrarles la información oficial a los del ministerio que no paraban de leer y releer algunos informes muggles sobre elMustang.

Realice una sonrisa cansada, mirando a Albus de reojo, y luego volviéndome hacía Albus, hable en voz baja para que nadie, NADIE, y menos que menos Snape, que como siempre estaba parado a un costado alejado de los demás y mirando a todos con perspicacia, me escuchara...

- Albus abuelo, querido, entiendo que vengan los del ministerio pero ¿Qué hacen tu y el simpático de tu empleado en mi casa a estas horas?- dije intentando ser amable.

- A decir verdad hacia tiempo que no te veía, luego de que te fuiste de Hogwarts, muchas cosas cambiaron y no hemos tenido tiempo para conversar.- dijo Albus mirando de reojo ha Severus, que seguía cruzado de brazos en una de las esquinas del comedor.

- Clarooooooo nunca dudaría que se extraño mi presencia en aquel lugar- dije con todo el sarcasmo posible del mundo, y poniendo mis ojos en blanco- Sin embargo aun no contestas a mi pregunta, dime que relación tenia ese reo, con Hogwarts?- pregunte mirándolo con las cejas arqueadas.

Para ser sincera, siempre odie la magia, empece y termine mis estudios en Hogwarts para mi desgracia. Para aclarar un poco mi árbol genealógico, soy hija de la hija de Abertforth Dumbledore, es decir que este seria mi abuelo, y Albus mi tío, pero dado a que Abertforth siempre odio a mi padre, por que este murió y nos dejo a mi y a mi madre sin sustento para luego dejar que mi madre muriera de tristeza, Abertforth me aventó al mundo con tan solo nueve años, Albus mi tío, se hizo cargo de mi, permitiéndome quedar en Hogwarts, hasta tener la edad necesaria para ser seleccionada en una casa, empezar mis estudios y bla bla bla... Lo que todo niño se muere por hacer, o mejor dicho lo que mi madre siempre quiso que hiciera, lo hice en honor a ella, pero una vez terminados, me fui de aquel colegio, y corte casi por completo los pocos lazos que me quedaban con el mundo mágico excepto uno: Mi tío Albus Dumbledore

- Aunque te lo dijera te costaría creerlo...- dijo Albus mirando el techo pensativo.

Pues si no intentas... –

- De acuerdo, el joven Drake Mugstang era el nuevo profesor de DCAO para el colegio, y el hecho de que mi nieta lo haya encontrado en otro país y continente, me llamo mucho la atención, por eso no dude ni un instante para venir a ver que todo estaba en orden- dijo Albus con un tono afligido en la voz, al parecer después de tantos años, la "supuesta maldición" del puesto de DCAO, seguia vigente.

- Vaya por lo que veo el puesto sigue estando maldito – comente suspirando y dándome vuelta a ver Severus que seguía quieto mirando atento a todos en la esquina como si fuera una pantera por cazar a su presa- Y aun así lo sigues queriendo Severus?- dije mirando a Snape a los ojos, este desvío su mirada, y se acerco un poco más a paso firme.

Como siempre me tiro una de sus gélidas miradas, con odio y me contesto- No te incumbe, y no te atrevas a tutearme -

Hay cuanto lo siento señor – le espeté haciéndome la tonta con una fingida reverencia – Pense que el respeto no pasaba por las formalidades – dije haciendo memoria de lo que él mismo una vez me dijo.

Quizás en un pasado le tuviera respeto por obligación por ser mi profesor, y muy a pesar de que el sujeto me hacia la vida imposible, yo mantenía ese respeto pero en una ocasión jure vengarme todas y cada una de sus bromas y pesadeces

- Penso mal señorita- y diciendo esto se fue a ver mis informes de Mustang.

Dumbledore miraba la escena con una sonrisa tan grande que parecía a punto de explotar...

- Algunas cosas nunca cambian verdad?- dijo con una paz que a mi siempre se me hizo insoportable.

- A mi no me mires Tío, si el sigue siendo amargado no es mi problema.- conteste mirando a Severus de reojo.

- Oh no! Claro que no... Sin embargo tu nunca perdiste oportunidad de molestarlo- dijo mirándome por sobre sus anteojos de media luna con mirada picara.

Tome aire al darme cuenta a donde iba esa conversación - No empieces si, han pasado años, y cuando sucedió aquello, solo tenia 17 años, y era niña, y una muy estúpida-

- Y que te hace pensar que no lo eres?- me contesto mientras bostezaba delicadamente

-.¿Me llamas estúpida?- dije mirandolo y poniendo mis brazos como jarras

- Jamas, eres mi nieta- dijo con simpleza mirando a los aurors y al ministro que habian empezado a habar.

-Sobrina- le corregí.

- De acuerdo, sobrina nieta, y sin embargo, te considero como niña aún, solo que claramente mucho más desarrollada. A lo que voy es que, algunas cosas nunca se olvidan- dijo el anciano haciendo una mueca y esbozando una leve sonrisa.

Estaba a punto de contestar cuando...

- Bien señorita Dumbledore, le agradecemos por habernos mostrado la información, y sobre todo por enviar la lechuza. Ahora seria tan amable de decirnos donde se encuentra el joven Mustang, para trasladarlo a Azkaban?- Rufus Scrigmore fue quien me hablo, el hombre seguía teniendo ese aspecto de temerario típico de todo auror, a pesar de llevar sus años.

- Primero soy Elli, segundo de nada, y si les puedo decir se encuentra en el cuartel de operación federales, aunque ahora seria complicado sacar a ese reo de allí, dado a la cantidad de vigilancia muggle, por así decir.- conteste esperando a que Srigmore me contara algo más.

- Bien, entonces, si no le molesta yo volveré al ministerio y mis aurors quedaran custodiando su departamento, ya que ud. señorita Elli, esta, por lo que se a cargo de ese departamento y del escuadrón, así que me imagino que no será problema para ud. ayudar con este tema-

Así como hablo el desgraciado ministro se fue via flu de mi departamento dejándome con la palabra en la boca, con 4 aurors en mi departamento. Sin dudarlo retrocedí hacia Albus. Lo mire como quien no quiere la cosa, y le hice señas a él y claro a Snape, que habia vuelto a su rincon, para que me acompañen a la cocina.

Al entrar por primera vez me avergoncé de mi misma no llevaba ni un mes viviendo allí, y ya era un desastre de ropa, comida, latas, pinturas, bastidores, y pinceles, y claro la comida del gato.

No les di tiempo a entrar a los otros dos, que me arrodille en el piso frente a Albus y prácticamente grite.

- QUEDENSE! POR LO QUE MAS QUIERAN QUEDENSE! No quiero quedarme con esos cuatro- corriendo mi cabeza y mirando de reojo por la puerta a los aurors que tenían mas cara de asesinos que de agentes del ministerio.

Albus río levemente al ver mi actitud, y Severus como de costumbre una mueca de odio hacia mi.

- No pensábamos irnos querida... Además seria bueno recordar viejos tiempos-

- De acuerdo, cambie de opinión allá tienen la puerta- dije rematando a Albus con la mirada.

- Jamas podría dejarte con 4 agentes sola querida. Y ahora que lo pienso, estoy seguro que aun no has abierto el vino de elfos que te envíe para la Navidad cierto?- pregunto mirando en todas direcciones como si el vino pudiera aparecer volando.

- No me digas que apenas llegas ya quieres pedigüeñas- comente riéndome y sentándome en una silla en la cocina, y corriendo otras dos haciendo un ademan con la mano y la varita magica, para que ellos se sentaran.

- Veo que aun tu potencia mágica sigue intacta- dijo Albus tomando mi varita y observándola mientras se sentaba en su asiento.

Por supuesto, que hace años que me halla ido no significa que me olvide de las cosas-

Pero lo cierto era, que casi no me acordaba de nada de magia, tan solo algunos hechizos.

- Pues a decir verdad a mí si me sorprende, por que nunca pudo recordar ni un ingrediente para ninguna poción- dijo Severus mirándome con una mirada vacía sentándose en el otro extremo de la pequeña mesa.

- Suelo acordarme solamente de cosas interesantes- haciendo una sonrisa malévola y mirándolo fijamente.

Sin que nos demos cuenta (dado a que Severus y yo nos queríamos matar a maldiciones el uno al otro), Albus se había levantado a buscar el vino de elfo.

- Querida, aun guardas todas las botellas, tienes idea de cual es la primera que te envíe? Dicen que cuanto más añejo mejor- decía Albus que había abierto una de las alacenas y miraba impresionado todas las botellas de vino.

Las palabras de Albus me hicieron salir de la guerra de miradas con Snape haciendo que me levantara y fue a sacar la botella que me pedían.

- Toma, sacare unas siete copas, a lo mejor los aurors también quieran- dije mientras rebuscaba para sacar las copas, y se las pasaba a Albus.

- Si pero no les des de este.- dijo Albus agarrando la botella de vino que más le gustaba.

- Jo, veo que la edad te ha puesto algo egoísta... - comente sonriendo y riéndome levemente.

- Jamas solo que este lo quiero compartir contigo- contesto Albus, de manera extraña, en ese instante sentí que tramaba algo.

No conteste simplemente sonreí. Cuando agarre 4 copas y otra botella de vino, para llevarle a los aurors me di vuelta, sin darme cuenta que Snape estaba a pocos pasos míos, haciendo que chocara sin querer...

- Igual de despistada ¿No?- hablo arrastrando las palabras y mirándome con una expresión como si esperara a que estalla mi cabeza.

- No me enfrentes, escuchaste? Por que ya no tengo 15 años, y ahora si quiero te pateo el trasero entendiste? Además respétame estas en mi casa.- le espete saliendo de enfrente de Snape.

Snape hizo una mueca de desagrado y se limito a contestar – No me tutees -

Al decir esto último me miro con odio y se volvío a sentar. Yo no le di ni importancia, y simplemente me fui al comedor a darles el vino y las copas a los aurors. El más simpático fue un joven de 24 años, llamado Nicholas, con el cual me quedo charlando unos segundos.

Al volver a la cocina, mire a Albus que estaba sentado en la mesa cómodamente junto a Kira, y a Severus que estaba parado, y no había tomado ni una gota del vino de su copa... Momento!

- Por que hay solo dos copas?- pregunte como si nada mirando a Albus.

- Oh si... Severus ira nuevamente al colegio para avisar a los demás, así que me quedare contigo hasta que vayan a buscar a Mustang-

- Como sea. - dije sin mirar a Snape mientras que este salía de la habitación a paso firme y yo entraba.

Y nuevamente me llevaba puesta con un empujón. La bronca contenida de años salió, pero no de la manera más adecuada, probablemente esa fue la peor manera de despedirlo. Por lo cual cuando estaba unos pasos más alla, agarre un zapatilla y se la tire por la cabeza. Este se dio vuelta hecho todo una fiera agarrándose el lugar de la cabeza donde lo había golpeado y mirándome con la misma bronca.

- Elli si estas loca, no es mi problema? Hazte ver en San Mungo.– dijo con una voz casi imperceptible y apretando los dientes.

- Vete!- le espete.

- Eso hacia. – contesto retomando el pasó y saliendo hacia fuera.

- Idiota- conteste en voz baja para mi con ganas de tirarle otra zapatilla, pero al parecer logro escucharme

- Mira quien habla- dijo con odio, y se fue a la chimenea desapareciendo entre el fogon de llamas color verde.

De entre la ira que sentía en ese momento, y las ganas de tirarle la botella de vino que estaba cerca mío, escuche un risotada.

- De que te ríes?- dije frunciendo mis cejas y mirando a Albus y con la bronca refulgiendo en mi ser.

- Oh de nada, de nada.- dijo Albus retomando su copa de vino

- Yo no le veo lo chistoso, el tipo sigue siendo un insoportable, ex mortífago y aun así lo dejas estar en Hogwarts...- suspire- No te entiendo, eh- dije sentándome en la silla en frente de mi tio

- Confió perfectamente en Severus, Clair, y eso debería bastar.- me contesto con rotundidad, pero amablemente.

- A mi no, es un insufrible, malagradecido y amargado- dije sirviendo más vino en mi copa.

- Tu tampoco eres muy simpática y lo sabes- dijo mirándome de reojo.

- Hablamos de él no de mí- dije con bronca para leugo tomar el vino de mi copa.

Mejor hablemos de Uds. Dos- dijo esbozando esa sonrisa que nunca me gusto.

- Olvídalo ¡YA! Albus, de eso hace años. Y ni siquiera fue aggg NADA!- me tire contra el respaldo de la silla mirando al techo y cerrando los ojos con fuerza, intentando no pensar en el recuerdo.

- Un beso jamas es nada...- dijo con calma y tomando de su copa.

- SI! si no sientes nada- dije con rotundidad levantando del respaldo y apoyándome en la mesa con mis brazos.

- Y ustedes no sentían nada?- al hacerlo me miro con sus ojos profundamente azules por sobre sus anteojos como hacia siempre que quería averiguar alguna mentira

- Si- conteste sin pensar

-AJA- dijo con una expresión feliz en el rostro y alzando el dedo índice en señal de "lo sabia"

- Digo NO! ¡Ahora basta! ¡Enserio! El tipo me pone los nervios de punta! Lo aborrezco. Además en aquella ocasión, tanto el como yo habíamos bebido, y ni siquiera sabíamos quien era quien, ya te dije que me confundí, con... – decía mientras hablaba rápido, eso solo me pasa cuando me pongo nerviosa, y siempre que hablo nerviosa digo tonterías

- Di lo que quieras... Pero yo se que se besaron, y que algo sienten incluso hoy en día – me contesto haciendo un ademán con la mano dando por terminado el tema.

- Ok, si nos besamos, y por que estabamos borrachos, era el ultimo día que pisaría Hogwarts, y el era mas joven y no se veía mal...- las palabras comenzaron a salir de mi boca sin pensar donde y con quien hablaba.

- O sea que te atraía? – dijo volviendome a mirar como si sus ojos tuvieran detectores de mentiras- Y además ¿Te emborrachaste estando en el colegio? - dijo Albus arqueando las cejas y mirándome de manera radiante y a la vez inquisidora

- A ver acaso estas de casamentero! NO! LO ODIO LO ODIO LO ODIO! Y deja de hablar de el, o te retiras tu tambien!- dije haciendo una pataleta como niña de 5 años

- Solo digo lo que recuerdo.- concluyo tomando de su copa.

- Albus, tu más que nadie sabes que estoy con una pareja, en este momento, y estoy realmente estable por primera vez, luego de tanto tiempo me siento feliz y realmente no quiero que ningun recuerdo... – estaba por seguir diciendo algo, cuando mi tío me interrumpió

- Lo sé. Pero, entonces, permíteme poner tu cómoda tranquilidad más de cabeza para recordar los viejos tiempos- dijo con completa sinceridad.

- Hay no... que quieres ahora?- dije irguiéndome en la silla. La última vez que Albus me había dicho eso, fue cuando tenía nueve años, y me llevo a Hogwarts, y desde hay mi vida fue un completo sufrimiento, hasta que me gradúe.

Luego de esa charla tan abrumadora, para mi día, quede como había dicho Dumbledore patas para arriba. Y lo peor, fue que luego de haber tomado mi quinta copa de vino de un sorbo, nunca fui muy resistente al alcohol, dije sin saber lo decía, por que iba a dar una respuesta negativa a la petición, cuando en ese instante solo se me cruzo un recuerdo, un beso...

- De acuerdo acepto, pero no quiero que Snape me moleste- dije a regañadientes haciéndome la dificil.

- Concedido.- dijo el más feliz de lo que lo recordaba en muchos años.

- Hablo enserio, si tengo que aguantar un solo berrinche de ese idiota, lo dejare encerrado en un frasco y luego lo tirare al mar y...- decía con bronca hablando a toda prisa y roja del color del tomate cuando...

- Si se refiere a mí, entonces tenga mas cuidado de no hablar los planes en voz alta- dijo una voz lenta, grave y potente.

Al escuchar su voz a mis espaldas pegue un respingo tan grande, que casi salto al techo del terror...

- Oh Severus que sucede? ¿Por que has vuelto?- pregunto Albus interesado mirando al recien llegado, que lucí igual que hace un rato pero con un poco más de hollin en el grasoso cabello negro

- Digamos que todo esta en orden en el colegio- dijo en voz baja acercándose a Albus.

- Veo que Minerva no tardo en ponerlo en su lugar- dije y luego bebí otro trago de vino.

- Cierre la boca mocosa- espeto con ácido en sus palabras, y dando un paso adelante.

- No te atrevas a llamarme así- le dije poniéndome de pie, para estar a su altura

- En realidad – dijo Albus poniéndose de pie también entre medio de nosotros dos y haciendo una pausa- me gustaría que ambos se llevaran bien dado, que a partir de este momento ella será la nueva profesora de DCAO- dijo Albus haciendo un ademan con la mano

Al escuchar esto, Severus pareció desfallecer, su tez siempre había sido cetrina, pero esta vez pareció que si antes casi no tenía color ahora menos lo concebía, tenía la impresión de haber visto a un muerto, claro que lo disimulo muy bien por que al instante volvió a retomar su típica actitud orgullosa, poniendo los brazos rígidos y cruzados detrás el cuerpo

- Espero que esté contento por mi colega- dije con sarcasmo y arqueando mis cejas, al igual que lo hacia el.

El simplemente no contesto y se dedico a mirarme con odio, que refulgía a la legua de sus penetrantes ojos negros. Luego de dos horas, charlando de cosas sin sentido con Albus, y con Severus, por así decir (En realidad desde que le habían dicho que yo seria la nueva profesora, el hombre parecía muerto en vida) mire el reloj, y me levante de mi silla.

- Bueno ya es hora, el cuartel de seguro ya esta vació y yo tengo las llaves, Uds. Quédense aquí, iré a.. – caminaba hacia a fuera de la cocina mientras hablaba-

Pero al llegar a la puerta del comedor, las palabras quedaron retenidas en mi garganta, todos los aurors estaban tirados borrachos en el suelo. Al instante me percate de dos presencias detrás de mi, tanto Severus como Albus miraban la escena algo incrédulos.

- Vaya! Estos si que tienen resistencia eh!- dije con sorna.- Ok voy yo- dije sin dar importancia, mejor hacer el trabajo sola, que con los aurors.

- No- dijo Albus con tanta rotundidad que me asusto.

- ¿Y que quieres que hagamos? Hay que sacar a ese de ahí hoy sin falta- dije mirando a Albus y poniendo mis brazos como jarras.

- No iras sola, Severus te acompañara, y yo me quedare aquí y llamare al ministro- concluyo Albus.

Ni a mí ni a Severus no hizo gracia, ese hecho, pero no nos quedaba otra, teníamos que ir a buscar a ese desgraciado juntos, nos guste o no. Y realmente no nos gustaba, el odio que sentíamos el uno por el otro era inmenso, y no era necesario ser adivino para sentir el aroma a desagrado que nos lanzabamos Snape y yo.

Y aquí vamos otra vez, las cosas nunca son como uno quiere.