Bueno saludos a todos otra vez a los que pasen a leer. Les deseo suerte a todos, y que tengan buenos días. Cualquier review, tanto comentario o crítica sera bien recibido. Muchas gracias.
Todos los personajes del mundo de Harry Potter pertenecen a la gran J., el resto pertenece a mi loca imaginación.
¡Saludos y éxitos a todos escritores y lectores!
~ClairSnape
Capitulo 2: 1 bala y "MonteCarlo Vignone"
Ambos nos miramos con recelo, pero sin decir palabra continuamos con lo que debiamos hacer.
- De acuerdo, vamos...- conteste corriendo un sillón para hacer un poco mas de lugar donde nos encontrábamos, y así poder aparecernos.
Severus no hablo, pero su mirada expreso todo lo que necesitaba decir.
- Es para aparecernos mejor- ni siquiera pense en seguirle el juego de mriadas, asi que conteste secamente.
- Iremos ó seguirá moviendo los muebles, para arreglar su casa?- comento sin dejar de mirarmis pasos.
- Si, y no ordeno muebles, es un departamento... Y viajáramos apareciéndonos pero corro los muebles para no tener ninguna dificultad-
- Acaso no ve que tiene la chimenea o tiene miopía muggle?...- dijo Severus con desdén, tratando de hacerme quedar tonta como cuando era joven.
Acaso no ve, que no creo que al ministerio le haga gracia que vayamos Ud. y yo sin ninguno de sus aurors borrachos? Ir en polovos flu a mi oficina, seria servirnos en bandeja al ministerio. Nos apareceremos frente a la celda y punto- comente con bronca de sus interrupciones.
-Claro – el hombre dio un suspiro como si hablara con un niño y continuo – pero... salvo que Ud. se aparezca yo no conzco el lugar, asi que seria imposible-
Ups! El hombre tenía razón yo no me acordaba de cómo aparecerme y el no conocía el lugar. Demonios, por que las cosas se tenían que complicar.
Por un instante vi la cara de Severus, y presentí que tenia una idea. Así que no me aguante y pregunté.
- Se te ocurrió algo?-
Severus dirigió la mirada hacia a mí, y se quedo pensando, luego hablo – Conoce algo legeremancia?- pregunto mirándome con suspicacia
Es la disiplina que permite leer la mente a otras personas cierto? – dije con algo de temor a lo que me imagine que Snape pretendía.
Exacto – contesto haciendo una mueca, a lo que parecía una sonrisa de satifacción.
De acuerdo- mi respuesta fue tan rápida que ni yo entendí, pero Severus si, para mi mala suerte claro.
Relaja la mente, o no lograre sacar ninguna visión de lugar- dijo con su voz de ultratumba apuntándome con su varita y con el brazo rígido, hasta que – Legeremens!
Como si un álbum de fotos se abriera, comencé a revivir mi infancia en pocas imágenes, mi madre llorando en el piso de la cama, y yo parada en la puerta mirando y llorando en silencio... mi abuelo gritando y discutiendo con mi madre... Un funeral, en el que todos lloraban, y yo ya no podía, no por que no estuviera triste sino por que ya había perdido la capacidad por la tristesa... Hogwarts, Albus Dumbledore, Slytherin, Un beso...
De repente sentí como si ese álbum se cerrara de golpe, y empece a revivir otro donde me iba de Hogwarts, mi universidad muggle, Philip mi amigo, la graduación, mi noviazgo con Ian, el ascenso, y ¡Bingo! Mi despacho...
Fue como si abriera los ojos luego de una pesadilla, había sudado un poco, y estaba algo agitada, mire a Snape con desconcierto, ¿Acaso el había visto lo mismo que yo? Seguramente que si.
Unos minutos después, ya nos habíamos aparecido en mi oficina y habíamos bajado a las celdasl, buscábamos en el largo pasillo lleno de puertas con barrotes, la celda Mustang, Severus encendió su varita...
Lumus!- susurro.
Los nervios me habían jugado una pala pasada, y no había traído algo importántisimo: La varita.
No estaba acostumbrada a usarla, miento, hacia tanto que había dejado de usarla, que no sabia ya como manejarla bien sin romper alguna cosa. Claro que Snape no tardo en darse cuente.
- Podría sacar su varita e iluminar también? ¿No?- pregunto mientras seguía mirando hacia los costados por si las dudas y avanzábamos a paso firme
No me anime a contestar enseguida el decir que me la olvide o no la traje era cavarme la tumba de insultos, que Snape estaba esperando desde que nos vimos. Pero antes de que el insoportable volviera a decir o replicar algo habiamos encontrado la celda de Mustang.
- Ahí está- dije señalando a Mustang que parecía dormido.
Claro que no tardo mucho en despertarse.
- ¡Mustang arriba ahora! – grite para despertarlo..
Este ni siquiera se levanto, solo movió la cabeza para ver quien era, pero al ver a Severus, enseguida entendió su destino y se levanto rápidamente, caminando hacia las rejas.
- Sn... Snape? ¿Que haces aquí?- pregunto completamente aturdido.
- Trasladándote - dije sin dar importancia a si Snape contestaba o no.
- Tu no me hables muggle –me espeto mirándome de arriba abajo con desprecio.
- Para tu información soy la nieta de Albus Dumbledore, no soy ninguna muggle – hable sin mirar al tipo, seguí buscando la llave para abrir la puerta mientras Snape seguía detrás de mi iluminando con la varita.
- Me... Me vuelvo a Hogwarts?- pregunto intentando parecer tranquilo.
Severus y yo nos miramos por un nanosegundo, y coincidimos en algo rápidamente.
- Si Albus me mando a buscarte, pero esto tiene que salir bien. Así que no desobedezcas – contesto Snape con toda la calma del mundo.
Mustang simplemente asintió con fervor. Y una vez abierta la celda, le puse las esposas en las manos.
- ¿Y por que esto? – pregunto Mustang pero esta vez mirándome a mi.
- Por apariencias - dije secamente.
- Ya veo... No sabía que Dumbledore tuviera una nieta- dijo sin dejar de mirarme pero esta vez con ojos inquisitivos.
- Muévete o te quedas – espeto Snape con pocas pulgas y cara de indiferencia, tomando a Mustang y empujándolo hacia delante.
- Me estoy moviendo solo pregunte –
Snape iba a contestar algo, pero me adelante – Si, lo soy, pero no me gusta que se me conozca – concluí secamente.
Estabamos llegando a mi oficina, puesto que tenia que hacer cuenta, que el reo no había desaparecido en el aire, sino que había roto algo, y que había escapado, tomado algunas cosas, ejemplo armas y eso. Estaba haciendo rápidamente ese teatro cuando, una voz lenta, y grave sono a mis espaldas.
- ¿Y así piensa ocupar el puesto de DCAO? ¿Sin siquiera sacar su varita?- dijo arqueando sus malditas cejas.
Y volvía a dar en el centro otra vez con sus preguntas- No te metas – le espete, sin dejar de hacer lo que hacia, esperando a que no me hablara más.
Claro que si espetarse nos hubiera funcionado, ya no nos hablaríamos...
- O es que... - dijo Severus mirándome ceñudo, y mostrándome una sonrisa irónica.
- O es que, que?- dije dándome vuelta y mirándolo cara a cara.
- O es que acaso no ha traído su varita?- dijo como si estuviera disfrutando lanzar el dardo.
Se produjo un silencio, en el que no me atreví a contestar hasta que decidí afrontar las cosas como eran.
Esta bien me la olvide – entoncs dándome vuelta, segui con lo que estaba.
- ¿Esta... Segura? O es que ¿acaso no sabe manejar una varita? O mejor dicho ¿No se acuerdas de hacer magia? - decía Severus con sonrisa irónica acercándose hacia mi, apoyándose en un costado de la estantería mirándome de reojo, mientras también miraba a Mustang que estaba mas atrás y miraba objetos muggles.
Antes de que pudiera replicar para mandarlo al diablo, como quería, algo irrumpió en la habitación. No me acordaba como realizar el hechizo, es decir no sabia hacerlo, pero me acordaba perfectamente que era un patronus. Era un fénix. Y recordé que era el patronus de Albus.
Pero antes de que pudieramos decir o hacer algo, hubo una pequeña falla. El patronus hablo con la voz de Albus...
- El ministro ya esta aquí, y en cuanto vengan llevaran a Mustang a Azkaban, estan en camino dos aurors mas...-
Antes de que el patronus se fuera, Mustang se había dado a la fuga corriendo pasillo arriba, donde estaba la salida. Sin pensarlo, Snape y yo salimos rápido también corriendo hacia el tipo, pero en un momento nos topamos con: Una escalera y una desviación de pasillo. Agitados y jadeando, nos miramos el uno al otro...
- El tipo es inteligente?- pregunte a Severus con brusquedad.
Este se me quedo mirando sin comprender, luego razono – Si, fue mortífago y no es ningún idiota-
- Entonces, subiré por las escaleras, tu ve por abajo- dije empezando a poner un pie en la escalera, cuando la mano de Severus me detuvo.
- No, no puede ir sola, esta sin varita- comento mirando en todas direcciones.
¿Y? Mustang tampoco tiene la suya, la rompí con las manos, cuando la encontré, y la queme, y si es por fuerza bruta quizas no tenga fuerza pero si soy agil– conteste volviendo a subir unos peldaños, pero la mano de Severus se mantuvo firme.
Con un dedo me hizo seña de silencio, y yo no entendía el por que, hasta que...
¡CLAP! Un ruido sordo rompió el silencio, e hizo que tanto yo como Severus nos sobresaltáramos y viéramos que Mustang estaba delante de nosotros, con un arma calibre, apuntándonos. Que bajo que cayo para ser mago... Bueno yo mejor no hablo.
- ¡No... No... No iré a Azkaban!- grito Mustang, con sonrisa cínica – ¡NO! Y tu- dijo mirándome- ven aquí ¡AHORA! – grito una vez más como un total loco.
Como impulso, intente caminar hacia el tipo pero Severus aun me tenia agarrado del brazo, y esta vez lo apretó más.
- ¡MUÉVETE! ¡QUE ESPERAS VEN ACA!- grito Mustang fuera de si, apuntándome con el arma.
Severus estaba por hacer un hechizo sin palabras, cuando...
- ¡NO! NI SE TE OCURRA SNAPE DAME LA VARITA!- grito Mustang
- Y sino quiero?- contesto con suspicacia, mirando fijamente al tipo. Yo por mi parte, gire la cabeza y lo mire desesperada, este no era momento de enfrentarse ni largar sus típicas indirectas.
- Le vuelo la cabeza a la nena de Dumbledore con esto- dijo tranquilamente Mustang haciendo un movimiento con la mano y mostrando el arma.
Y gracias a ese movimiento me avive, de que Mustang había sido tan idiota de no sacarle el seguro así que por más que apretara el gatillo no saldrían balas.
- HEY MUSTANG!- grite, haciéndolo salir de la batalla de miradas con Severus.
- Petrificus totalus! - Snape había encanto a Mustang y este había quedado como estatua.
Esta bien, listo nos vamos- dije mirando al tipo en el suelo – Ahora...- continué mirando mi brazo – que te parece si sueltas mi brazo? –
Este como autónoma, me soltó.
- Bueno a la cuenta de tres volvemos a mi departamento- tome del brazo a Severus, y luego al reo- uno... dos... tres!
Como si pasáramos por un tubo de goma, y se me estrujaran las tripas llegamos los tres a mi sala del departamento en un santiamén. Severus con el ceño fruncido, yo con mareos, y Mustang completamente inmovil. Apenas aparecimos, Albus se acerco mirando a Mustang que estaba petrificado.
- Veo que todo resulto de maravillas.- comento mirándonos a mi y a Severus.
-Si- respondimos al unísono.
- Bueno creo que... - había comenzado a decir Albus cuando...
Se escucho el sonido de una bala y sentí que alguien se me tiraba encima, y cayendo sobre mi, haciéndonos ir al suelo, y aplastando mi cuerpo, cuando mire, era Severus quien se había tirado encima de mi, pero no supe entender el por que, hasta que vi mi camisa blanca, y jeans negros manchados en algo espeso, tibio y color carmesí... Entendí enseguida que había sucedido. Al mismo tiempo escuche a Albus gritar "¡Petrificus totalus!" y a todos los aurors y personal del ministerios haciéndose cargo de Mustang, claro que a mi no me importaba ese mal nacido, sino mi salvador. Corrí a Severus encima mio, y lo ayude a levantarse como pude.
Al parecer Mustang había disparado con un arma que el muy desgraciado había tenido oculta, intento dispararme a mi, pero Severus fue más rápido y me cubrió, el problema es que la bala le dio cerca del cuello... Lugar que estaba más que sensible, por haber sido mordido tiempo atrás por nagini.
Una vez que lo puse sentado en el suelo contra uno de los sillones, tome su varita y quise conjurar agua pero no me salió, así que fui corriendo a la cocina a buscar un vaso con agua, vendas, y servilletas, todo servia...
Al llegar, el Ministro decía algo así como... "Llamen a San Mungo tenemos un herido! ¡RAPIDO! ¡RAPIDO!" Pero no di demasiada importancia. A pesar de que no era una sanadora de san mungo me puse firme intentando que la hemorragia de sangre disminuyera o al menos limpiar la herida. Pues bien gracias a Dumbledore que realizo un hechizo, la hemorragía se detuvo, limpie la herida como pude, con un Severus que a cada palpo que hacia no dejaba de gruñir como gato que bebe su leche y no quiere que lo molesten. Albus se había quedado sentado a un costado de Severus, haciendo aparecer agua cuando a mi se me acababa. El equipo de San mungo no tardo en llegar, mágicamente lo ubicaron en una camilla.
- Bien dígame su nombre?- pregunto un enfermero.
- Sev...- no pudo temrinar de hablar por lo visto le dolía hastapronunciar palabras.
- Severus Snape- conste yo, mirando a Albus con dejo de preocupación en la mirada, que no me preocupe por disimular.
Snape, estaba inerte, sobre la camilla, y parecía sin vida. Bueno no es que estuviera muerto, la verdad es que siempre parecía un muerto, con la cara de desagradable que tenia, era antipático, insoportable, arrogante, y si... tenia cara de nada, o sea de muerto. Sin embargo si no era por él, probablemente el tiro me hubiera dado a mí, y de lleno en la frente, dado a que el es mas alto que yo, o peor le hubiera dado a Dumbledore en el pecho, que se encontraba a centímetros cerca de mi.
- Bueno, vamos – dijo el medico que venia el enfermero de San Mungo – Hay que trasladarlo rápido, por que pierde mucha sangre.
- De acuerdo, ire con Uds.- dijo Albus, sin dar importancia a los del ministerio.
- Pero Albus, necesitamos que vengas a hacer de testigo ya mismo en el ministerios, así resolvemos esto sin falta – dijo Rufus Scrigmore con impaciencia.
Hubiera jurado que Albus hizo un ademan en la mano restándole completa importancia, y que se encaminaba hacia Severus, pero, de repente paro en seco...
- Si creo que tienes razón, son tramites importantes – dijo Albus, o más bien mintió, sabiendo perfectamente lo que me esperaba a mí – Clair querida, irías con Severus, y te quedarías con él?- dijo con su tono de abuelito bueno y risueño.
Mire a Albus, sin más ni menos ojeras que las que tenia, iba a decir algo, pero, no me salieron las palabras. No podía, Snape era arrogante, si, odioso, si, insoportable, si, chismoso, si, burlón, si, pedante, si, y mil cosas más que seguro los aburriría pero estaba en deuda, me había salvado, no había tenido ni una pizca de cobardía.
Me limite a asentir, y a mirar a Albus para luego preguntar - ¿Nos vemos allá cierto?-
- Por supuesto- dijo mirándome con sonrisa picara, que francamente no logre entenderla.
Al darme vuelta, ni la camilla con Severus, ni el enfermero, ni el sanador, estaban... ¡Mierda!.
Automáticamente me aparecí, (con un terrible esfuerzo de recordar como uno debía aparecerse), dentro de lo único que recordaba de San Mungo, la sala de entrada, de ahí me propuse averiguar donde estaba, pero no hizo falta, a lo lejos vi la camilla que avanzaba rápidamente por un pasillo, así que corrí hasta allí. La camilla estaba a punto de entrar, cuando, la alcance.
- ¿Que sucede sanador? – le pregunte nerviosa, y agitada, aparecerse y luego correr no es una gran combinación.
- No deja de perder sangre, debemos empezar transfusión mágica de inmediato, por favor, espere a fuera mientras...-
- No, déjeme verlo, juro que no moles...-
- Debe esperar a fuera- dijo el sanador con rotundidad, y rapidez, cerrándome la puerta en la cara.
Pesaron dos horas, y estaba acostada sobre los tres asientos frente a la puerta por donde Severus había entrado hace un rato, y aun maldita sea nadie me decía, nada, trate de averiguar con los enfermeros y enfermeras que entraban y salían a cada momento, pero nada. Mi paciencia estaba colmada, cuando...
- Uff... surte que llegue, Toma querida, esto te repondrá- Albus habiía llegado mirándome con cariño, estendiendome la mano con un vaso grande- Es cerveza de mantequilla, te hará bien, tómala toda – dijo sonriendo.
Me limite a hacer caso. Levantándome de mi vaga posición y dejando que Albus se siente a mi lado. Luego de unos minutos de silencio hable.
- No me dicen nada, he preguntado... – hice una pausa – pero no me contestan.- concluí algo nerviosa
- No creo que sea algo por lo que debas preocuparte, Severus ha logrado salir de peores- dijo poniendo una mano en mi hombro, y haciéndome sentir algo mejor.
- Si, pero yo... Agggggg! Debí haber revisado al tipo, debí suponer que estando cerca del cuarto de municiones no seria tan estúpido de...-
Pero escuche una risa risueña, y pare en seco. Volví a hablar.
- ¿Que?, ¿De que te ríes?- le dije con pocas pulgas a mi tío abuelo.
- De nada- contesto con sencillez tomando nuevamente de su taza que tenia chocolate caliente.
- ¡No! De algo te ríes, ¿de que?- hable mirándolo nuevamente y arqueando mis cejas.
- Si te lo digo no querrás oírlo-
- Si te pido que me digas, es por que quiero oírlo- dije mirándolo con rotundidad.
- De acuerdo...- hubo una pausa, en la que Albus tomo chocolate pacíficamente mientras yo estaba expectante a que hablara- para serte sincero... me pone risueño, ver la preocupación que aun tienes por Severus, recuerdo como si fuera ayer, cuando eras joven e hiciste tus años en Hogwarts, la preocupación que tenias cuando Severus se ausentaba, o se lastimaba por algo. Creo que hay cosas que nunca cambian- concluyo el anciano con una sonrisa increíblemente grande de oreja a oreja, y tomando otro sorbo.
Por mi parte yo estaba helada no poda creer lo que escuchaba...
- ¿QUE? ¿QUE? ¿QUE YO? JAJAJA ESTOY PREOCUPADA POR SNAPE? ¡POR FAVOR! ¡ES MÁS QUE OBVIA LA OBLIGACIÓN EN LA QUE ESTOY! ES DECIR, ¿QUE NO SE NOTA ACASO? QUE ES PURA, TOTAL Y COMPLETAMENTE OBLIGACIÓN? – hable apresuradamente poniendo mis ojos como platos
Gracias a el no tengo una bala incrustada en mi frente, y Albus no tiene un tiro en el pecho, los dos estamos vivos... No es para menos, querer saber si el aun conserva la suya.
Albus al escuchar esas palabras río con ganas y yo simplemente me calle, luego de otros minutos de silencio me acorde de algo, que no había entendido y pregunte poniendome derecha en mi asiento.
- Oye Albus-
-¿Si? –
- ¿Que paso con los 4 aurors? ¿Es raro no? Es decir que se emborracharan con una botella de vino solamente, 4 personas? O bien tienen poca resistencia o ya estaban borrachos ¿no? – interrogue, mientras pensaba para mi misma.
- Pues bien... quitémonos las dudas- dijo con cierto aire de complicidad.
- ¿Que...?- pero antes de terminar mi pregunta, Albus había sacado una botella, de su bolsillo de la túnica.
Era la misma botella de vino que le di a los aurors.
- ¿Por que la trajiste? ¿El ministro no sospecho nada?- dije preguntando con curiosidad.
- Lo cierto, es que me encargue que los aurors despertaran – dijo con sinceridad, pero creo que al ver mi cara de desconcierto, y de bronca hablo rápido – después de unos cuantos minutos claro, ¿no?, Pero me tome tiempo para analizar la botella, y note que tiene una pizca de frixina que normalmente se utiliza para... -
- Las pociones de sueño, o todas aquellas, para inducir a la persona en algo profundo, en este caso borrachera profunda...- dije frunciendo el entrecejo- Entonces dime cual era tu plan al regalarme esta botella?- comente mirándolo con una sonrisa maquiavélica.
- A decir verdad, querida, esta no te la envíe yo, dudo mucho que yo pusiera una etiqueta al pie de la botella diciendo "disfrútala malcriada"-
Albus siguió hablando pero de repente mi cerebro hizo shock, y me acorde de quien había sido el que me había enviado la botella.
Sentí que mi propia mente usaba legeremancia contra mí, uno de tantos de recuerdos hizo presencia en mis pensamientos.
Medio año atrás un 30 de agosto...
Recorde claramente mi graduación, habia subido al atrio a retirar mi diploma como tantos otros graduados pero al bajar me sorprendi mucho al ver a mi tio Albus acomodado al fondo de los asientos para los invitados... Terminada la celebración fuí hasta donde estaba Dumbledore.
-Hola querida... – hablo acercandose unos pasos hacia mi.
Al ver a Albus, note que no estaba solo, estava con... ¡¿Snape? Si por lo visto también estaba ahí.
Como de costumbre yo siempre daba buena imagen, vestida asi no más, sin vestido como la mayoria de las chicas, con el diploma en la boca, y limpiando mi camiseta que estaba manchada con no sabía que.
Sacándome el diploma de la boca hable – Oh! Lo siento, pero... Pero ¿Qué hacen aquí? Que alegría Albus, y... - hice una pausa muy notoria creo- Severus- y sonreí con pesadumbre.
- Bueno no me permitiría perderme la graduación de mi nieta, sea donde sea, así que? ¿Te parece salir a celebrar? – dijo Albus.
- Ehhh – lo pense dado a que había prometido a Philip y Lucy (mis mejores amigos en la universidad) ir con ellos al Central Park a una fiesta, pero no veía nunca a mi abuelo Albus... Aunque por Snape me hubiera ido a la china a festejar, pero – De acuerdo – dije sonriendo lo más radiante que podía.
Ibamos caminando despacio, mientras Albus contaba acerca de cómo iba Hogwarts, cuando Philip nos alcanzo, y me grito a todo pulmón – MALCRIADA DESPISTADA! – luego de eso, hice que Philip tropezara, odiaba ese apodo.
Me acerque y pregunte- ¿Que?-. Detestaba el apodo, malcriada jamas, además ¿Cómo? No tenia padres. Y Despistada, bueno solo aveces, quizás demasiado, pero no hay nada de malo ser despistado.
- No vas a venir, al central park, es la fiesta de los graduados?- dijo levantándose y al ver a los demás reacciono- Oh, lo siento, mi nombre es Philip Roud – dijo estrechando la mano de Albus, pero Snape más que estrechársela pareció querérsela desmembrar con odio.
- Eh no, iré con...- No supe que decir, al final acerté – mi familia a celebrar.
- Oh, de acuerdo... – dijo Philip algo confuso – Puedo preguntarte algo en privado.
- Ehhh... –busque respuesta mirando a Albus, quien asintió levemente con la cabeza y una sonrisa- si claro, aguarden un segundo ¿si? Gracias.
- ¿Que sucede Phil? - le dije
- Yo... Yo quería saber si...- Philip tartamudeaba.
¿Que? – dije algo impaciente al voltearme y ver que y Albus intentaba conversar con Severus, aunque este me estaba fusilando con la mirada.
Nunca supe por que, sus ojos se clavaban de esa forma en mi, creo que el hombre nunca pudo superar, cuando estaba en cuarto año, y accidentalmente, dije muchas cosas de lo que pensaba de su personalidad en voz alta, frente a toda la clase, ya que una persona me había hecho beber veritaserum a propósito.
Volviendo a Philip.
- Nada... – contesto mi amigo cabizbajo.
- ¿Como que nada? – pregunto anonadada
- No nada, olvídalo, creo... creo que tienes que ir – dijo Philip dándose cuenta de la mirada de Severus.
- ¡NO!, ¿me dices! – exigí
- Ag! No puedo olvídalo - contesto con tono de resignación.
Y yo que era y soy algo lenta, no entendi nada – ¡¿Que, que?-
- Queria saber si podia ir con tu familia y contigo... a celebrar la graduación?- preguntó Philp con mas calma.
- ¡CLARO!- dije feliz... Es decir Philip no tenia familia, habían muerto en un accidente, y había roto con su novia hace un mes. Al decirlo lo abrace con fuerza.
Nos dirigimos hacia los demás, que nos miraban con caras de incógnitas, a excepción de una... la mirada de Severus, que seguía mirando a todo con desprecio.
- Espero no sea molestia, pero Philip viene con nosotros- anuncie.
Albus sonrio, y comenzó a hablar con el muchacho, que lo veía raro, por llevar una especie de túnica como cura. Yo por mi parte no tenía con quien hablar, dado que Albus seguía enfrascado hablando con Philip en esas conversaciones imposibles de meterse. Y por otro lado estaba Severus... tan odioso como siempre, que sin dudarlo se acerco a molestarme hablando en voz baja, haciendo que me corriera por el cuerpo una descarga electrica.
- ¿Que amistoso de su parte señortia Dumbledore haber dejado que su novio venga, no?- haciendo hincapié en las palabras: "Dumbledore" aunque no quisiera era uno de mis apellido, ya que nunca nadie encontró mi padre, lo único que sabia de el, era que se apellidaba Elli. Y la otra palabra fue "novio" lo cual me di cuenta que tenia un dejo de...
¿Odio? Nahh, imaginaba cosas, aunque siendo Severus, tenia odio, y odiaba a todos, y luego de haberle dicho esas cosas en cuarto año, o haber explotado cinco calderos consecutivos en sexto año, o también por haber robado ese beso, aquella vez... Eso último fue algo que nunca me perdonaría, definitivamente ni el ni yo nos teniamos simpatia.
- Primero, soy Elli, segundo no es mi novio – dijo mirándolo a la cara.
- Claro...- contesto sin dar importancia.
- Y si así lo fuera, al menos yo...- empece a decir con impetu.
- Tu que?- dijo acercándose más a mi quemándome con su mirada..
- Yo tengo pareja – conteste sin rodeos.
- ¿Y crees que a mi me importa eso? Error, como siempre...-
Luego de esas palabras, no volvimos a hablar en toda la noche, cuando Philp nos dijo que se retiraba saludo a todos nuevamente con un apretón de manos yéndose nuevamente por la mano rota por culpa de Severus. Ya casi era la hora en que nos íbamos, cuando invite de mi parte a Albus y Severus a tomar un vino que conocía, y que era realmente bueno llamado "MonteCarlo Vignone" a pesar de que se vendía en negocios muggles, era un vino hecho por elfos y muy dulce. El camarero, al traer el vino lo destapo y puso las copas sobre la mesa comenzando a servir, cuando se fue, Albus anuncio un brindis, pero antes de que pudiéramos concluirlo, unos niños insoportables, pasaron corriendo golpeando a Severus, y haciendo que este me derramara la copa de vino encima (dado a que estaba sentado a mi lado). Cuando se paro estando por irse, me paso una servilleta (gesto que me pareció completamente extraño viniendo de el) pero antes de pudiera hacer un paso, los niños del infierno pasaron de nuevo, e hicieron que tambaleara, volcando el vino al piso.
La cara de Snape era de odio, y desesperación por matar a esos niños al igual que la mía. Excepto la de Albus que no solo tenia la cara sino que se reia con ganas. Ya pagada la cuenta y todo, y saliendo del lugar, Albus se adelanto a ver unas plantas que según el eran mágicas (Severus y yo lo miramos con caras "si como no") y yo aproveche a vengarme de Snape...
- Me debes una botella de vino sabes, torpesote...-
-Seguro.- hizo una pausa, se dio vuelta, me miro con sonrisa malévola y luego dijo- malcriada despistada, pero atenté a las consecuencias – diciendo eso fue con Dumbledore.
De repente volví a la realidad, el recuerdo se había esfumado, y un ruido que hizo Albus con su garganta me despertó.
Sin más preámbulos, Albus me miro con cara de intriga, y yo me acorde con bronca al saber que los planes de Severus eran dejarme con borrachera y resaca con esa maldita botella de vino "MonteCarlo Vignone", que ahora tenia Albus, en su mano.
- ¿Que sucede? – pregunto mi tío al darse cuenta que me había distraído.
Dude, la respuesta pero al final conteste - Sucede que tu maldito amigo Severus Snape, fue quien me envío esa botella endemoniada- dije mirando con recelo la puerta donde ahora Severus estaba siendo atendido.
