Bueno acá traigo un nuevo capitulo de este fan fic. Espero que les agrade, ahora tengo unas preguntas para los lectores: 1)_¿Clair sigue siendo Mary Sue? 2)_¿Es monótono el argumento?.
Bueno de todas formas, a partir de los próximos capítulos todo toma un giro diferente. Espero les agrade, dejen reviews, así se si tengo que seguir con la historia, o botarla, jeje. Gracias a todos aquellos que se toman el tiempo de leer.
¡Exitos a todos los lectores y escritores!
~ClairSnape
Capitulo 3: 1,2,3,4 ¡¿La prometida de... Snape?
Me comencé a sentir molesta, y muy adolorida, mejor dicho me sentía completamente inmovilizada, y para colmo los rayos de luz comenzaban a darme en los ojos. Recién me había despertado, y por lo visto había dormido toda la noche... o al menos lo que me quedaba de ella, en las cuatro sillas de San Mungo frente a la puerta donde dentro se encontraba Snape. Me levante lentamente, y al ver pasar una enfermera no dude en preguntarle acerca de Severus, o al menos de Dumbledore...
- Disculpe... Disculpe señorita- al instante esta paro y se dio vuelta
- ¿Si?-
- Necesitaría saber como esta el Señor Severus Snape? Ayer lo trajeron de urgencia por hemorragia y...-
- Ah si el ya esta fuera de peligro, se encuentra en el segundo piso, lo trasladaron hace 3 horas y ... -
No supe por que, pero apenas dijo segundo piso, salí corriendo, sin entender por que estaba con tantas ansias de saber si Snape estaba bien hasta que llegue al 3 piso donde un cartel anunciaba "Terapia de recuperación por accidentes de artefactos Muggles". Iba caminando hacia la mesa de atención, cuando me detuvo algo horroroso...
Mi reflejo, Dios, estaba repugnante, tenia una mejilla que al parecer había sangrado y la sangre había quedado seca, todos mis pelos rojizos se encontraban revueltos para cualquier lado, y si antes era pálida, ahora era el triple y más. La ropa estaba sucia, y yo también. Me arregle rápidamente frente al espejo como pude y salí al corredor principal para ir a la fila del escritorio de atención, y espere a que me tocara mi turno.
Debo admitir que la fila no tardo mucho, y yo pude avanzar rápidamente, al llegar a mi turno ahí fue donde se detuvo todo.
- Hola, mire buen día, mi nombre es Clair, yo ayer vine de urgencia con Severus Snape el es mi amigo, que esta en terapia, quisiera saber si puedo pasar a verlo por que... -
El desgraciado que me atendió ni siquiera me dejo continuar que...
- Eh no lo siento – esbozo una sonrisa de maldad – solo familiares, o conyugues... -
- Pero, yo soy la única que vino con...- iba a explicarle el por que necesitaba pasar pero de nuevo interrumpió.
- Disculpe señorita pero son las reglas del hospital así que...- me contesto con cansancio dado a que parecía que lo estaba sacando de quicio.
- Así que necesito entrar a verlo fui la única que vino con...-
- Señorita no me interesa realmente lo que tenga que decir, tenemos trabajo aquí, y salvo que Ud. sea la esposa, y nos muestre prueba de ello, háganos el trabajo más fácil y retírese... -
No conteste, pero, tantos años con Severus Snape como profesor de pociones, me sirvieron para aprender una cosa...
Mirada mortificantemente llena de odio.
Y eso es lo que hice, fulmine con todo mi odio a ese idiota. Sin mas preámbulos me marche, con bronca.
Estuve cerca de más de una hora caminando por todo San Mungo intentando decidirme si irme, o quedarme, pero aver las posibilidades...
Si me voy, vuelvo a mi vida, a mi trabajo, con mi departamento, y mi novio. Y este solo será un mal día en mi memoria...
Y si me quedo, primero seguiré sucia, rodeada del mundo del cual me olvide hace años, quien sabe cuanto tiempo me tendría que quedar así, sucia, cansada y con hambre, y para peores sin ver al odioso de Snape para comprobar si esta mejor.
Así que cuando me había decidido por ir, y abandonar todo y volver, mi mente y alma y corazón, se sintieron aprisionados por algo... Algo que ODIO! La horrible, y desgraciada CULPA!
Asi que opte por quedarme y como de costumbre, un plan no sirve así que idee 4, el primero es algo asi...
Sin hacer fila, pase de largo por el corredor, como si nada, con mi mentón en alto y todo mi orgullo a flote haciéndome la desinteresada, todo había salido a la perfección, nadie me había detectado...
- Ja, si sabia que era tan fácil, ni me gastaba en...- decía para mi misma.
Pero... nunca cantemos victoria en este mundo. Justo en ese preciso momento, una mano, o mejor dicho un tentáculo del calamar gigante del lago negro, me agarro de mi hombro o quizás toda mi espalda, y me detuvo. Al darme vuelta, vi a un mago, gigante, que de tanto pelo y barba parecia un oso, quizás tuviera mas altura que hasta Hagrid (me acorde de Rubeus Hagrid y me sentí contenta, rememorando viejos tiempo).
- Disculpe señorita tiene pase?- pregunto con una voz grave y de ultratumba.
- P... Pa... pase?- con el orgullo fregado por el piso, me anime a hablar.
- Si, sino me temo que tendrá que salir...- dijo con la voz firme y tranquilamente.
- Bueno, pues no sabia que tenia que tener un pase para...-
- Hágame el favor de salir, del pasillo, solo entran familiares y conyugues que tengan identificación y pasé...-
- Si, bueno, es que no entiende, aver, le cuento... -
- No realmente no me interesa señorita tengo que cumplir mi trabajo, si Ud. acaso es familiar o es esposa de alguien de aquí, vaya a corredor central o a planta baja, donde se encuentra el escritorio de atenciones, y retire su pase...-
Ni siquiera me gaste en replicar, ni en mirarlo, daba terror, y más cuando yo media solamente 1.70, y el al parecer ya había pasado los 5 metros. Así que sin bajar mi mentón.
Sin más decidí ir a planta baja, quizás allí, podría encontrar lo que necesitara e implementar mi 2 plan, ya que el primero fue un desastre, ni siquiera divise la habitación, del odioso.
Baje sin mas vueltas, y llegue a planta baja y sin mas problemas encontré lo que necesita, así que mi plan 2, se puso en práctica, sonreí con la sonrisa más grande y alentadora, que creo que hice en toda mi vida.
Ahora, había que actuar rápido, pensar sin perder tiempo, así que escondiéndome en el armario de escobas, espere hasta que alguien abrió la puerta, entonces, derribe a un joven de la limpieza del hospital, con una especie de escoba, justo cuando guardaba su carrito. El sacarle la ropa, y ver que aun utilizaba calzoncillos de ositos, fue lo peor que vi en mi vida. Pero no perdí tiempo riéndome, agarre su varita, me vestí con ese traje y escondí mi ropa, metí al pobre de calzoncillos de ositos en el armario, agarre el carrito de limpieza y salí de allí.
SI! Esta no me podía fallar, estaba mas que confiada...
- Eh! Tu! – grito alguien a mis espaldas.
Me di vuelta, y un joven hombre, castaño, de ojos verdes, de nariz respingada, con traje completamente negro azabache se acerco a mi.
- Buen día, disculpa, pero mi hermana vomito, y me mandaron a buscar a alguno de limpieza... - me dijo algo rápido
Pero si yo no... - iba diciendo, cuando recordé lo que tenia puesto- Oh si! Allá voy! ¡Si! ¡Si! ¡Limpiar! Si ese es mi trabajo! –conteste hablando rápido como una tonta.
- Quieres que te ayude con eso? – dijo apuntando al carro de limpieza.
Eh, no. Nonono, descuida, em si, yo lo llevo... – por que siempre era tan estúpida., cuando alguien llamaba mi atención.
Luego de unos segundos de entrar al cuarto, me acorde del vomito...
- Oh y donde es que tengo que...?-
- Ah si, ven sígueme...- dijo el joven retomando el paso.
Al entrar a la habitación, había una familia de magos, al parecer un matrimonio un tanto triste, y una niña de al parecer 10 años en cama.
- Ella es mi hermanita... - dijo el joven en voz baja.
- Oh pobre...- dije mirándola con lastima, estaba pálida casi morada y luego volvi a recordar el vomito.- Bueno me pongo a limpiar –
- Oh si... si- dijo y se fue a sentar.
Yo con un movimiento de la varita, limpie aquella asquerosidad, y del carrito saque, una pequeña fuente, me acerque a la niña.
- Toma, este te servirá, cada vez que te descompongas, esta te ayudara, y si vomitas lo desaparecerá instantáneamente y lanzara olor a algo rico... - le dije sonriendo.
Dicho eso, salude con la mano, a los presentes, y salí. Ahora a lo mío... Snape.
Nada me dentendria, estaba por subir al ascensor, cuando...
- ¿Disculpe?- pregunto un guardia de seguridad mágica que tenía cara de malhumor.
Y yo pense que me mandarían a limpiar de nuevo.
- Si...- dije con cansancio- donde tengo que limpiar?-
- No, necesito ver su identificación – dijo de mala gana.
Jamas esperaba eso.
- Yo... Eh... Bueno, mi...si em, aver si esta... por acá, si aver- decía semi tartamuda, mientras revisaba un bolsito del carro- Uy! No! – dije haciéndome la desconcertada- ¡NO! La olvide en el closet, seria tan amable de acompañarme así se la muestro...-
Mientras camine camino hacia atrás con el carrito y el guardia, llegue al closet, entonces saque mi varita disimuladamente, pero antes de que lo desmayara el tipo ya estaba avisando.
- ¡Planta baja! ¡Impostora de limpieza! Pelo castaño, rellena y 1.70! - grito el guardia, y un patronus salió de la varita del, antes que la mía lo desmayara.
Y la verdad, sabia perfectamente que había un hechizo para derribar patronus, pero para ser nuevamente sincera, no me acordaba casi nada de magia. No se como haría para tomar ese maldito puesto. Pero como si ya no tuviera problemas se agrego otro.
- A todas las unidades de seguridad de San Mungo, por favor dirigirse a planta baja, por lo visto una prófuga se ha disfrazado de personal de limpieza es castaña, rellena y mide 1.70!-
DEMONIOS! DEMONIOS! DEMONIOS! Esto ya era la copa que rebalsaba el vaso... ¿Una prófuga? ¿De que demonios hablaban?
"
La voz había sonado tan fuerte, que había reventado la calma que tenia en su tranquila habitación, sin lograr entender bien el mensaje, dado que aun se encontraba algo dormido, por las pociones anestésicas que había recibido, para calmar el dolor, de la bala, y la hemorragia. Pero no fue necesario que esforzara su mente a pensar más cuando en todo el hospital la voz volvió a sonar...
-A todas las unidades de seguridad de San Mungo, por favor dirigirse a planta baja, por lo visto una prófuga se ha disfrazado de personal de limpieza es castaña, rellena y mide 1.70!-
El profesor de pociones que volvía a acomodarse nuevamente en la cama para descansar, volvió a escuchar esa insufrible voz que interrumpía su tranquilidad, pero esta vez puso más atención al mensaje.
Se tomo la barbilla unos instantes pero luego se miro hacia la pared del pasillo ya que la puerta de su cuarto estaba abierta, y diviso un cartel que decía:
"PROHIBIDO EL ACCESO A TERAPIA A TODA PERSONA QUE NO FUERA FAMILIAR O CONYUGUE DE LOS PACIENTES"
Snape penso unos instantes, como tratando de unir cabos, aunque ya estaban mas que unidos, lo que intentaba de negar era la ridiculez, cuando la voz sonó de nuevo por todo el hospital con el mismo aviso.
Severus se tapo la cara con las manos y suspiro profundo. Ni siquiera estando en el hospital tenia calma.
-MALDICIÓN ELLI!- grito con bronca
"
Definitivamente a la suerte no estaba conmigo, así que deje la ropa de limpieza dentro del armario, con el conserje y el guardia, y me había puesto un camisón blanco de enfermos. Comenzó mi plan 3, así que corrí por las escaleras que estaban vacías, y si pasaba una persona, me hacia la que cojeaba.
En un momento al doblar por un pasillo, divise a unos guardias, que a pesar de que lucían como idiotas no lo eran, y se dieron cuenta de quien era así que salí corriendo, pero al pasar por otro pasillo que cortaba, vi un montón de camillas vacías, y otras con muertos.
Sin ganas de faltar el respeto a nadie, pero yo estaba viva, y quería intentar vivir sin problemas. Así que no tuve mejor idea que meterme dentro de una camilla y quedarme quieta, hasta que los ruidos de pasos y gritos de guardias cesaran.
Los ruidos pasaron y yo suspire, pero al instante que me estaba por poner de pie, la camilla arranco. ¡GENIAL! ¡AHORA QUE ME PODIA PASAR! Pero realmente aveces me gustaría no tener que preguntar nada por que en eso, la persona que llevaba la camilla, contesto a mi pregunta.
- Bueno, estos tienen que ir a la morgue, tienen que hacerle una extracción de estomago y páncreas por envenenamiento por veneno de acromantula... -
Mis nervios no se controlaron, y apenas escuche eso, ni me preocupe por lo que dirían, y salte de la camilla, pero calcule mal, y caí redonda como soy al suelo, dándome un fuerte golpe.
Me sentía aprisionada, como si los músculos de mi cuerpo estuvieran tensados, mi cabeza estaba caída, y me dolía mucho el cuerpo, abrí los ojos y lo primero que divise fue que estaba en una sala de 4 x 4 completamente blanca, me encontraba sentada contra una pared y con una... CAMISA DE FUERZA!
Ah ¡NO! Que más me podía suceder! En eso, una medimaga, se acerco con una afable sonrisa.
- Tranquila, tranquila, aver bebe algo de agua...- dijo acercándome un vaso con una pajilla.
Yo la mire con recelo, y negué con la cabeza con rotundidad... Y ahora? Que iba a hacer, estaba encerrada, en ¿San Mungo?. Y suponiendo que estaba allí, me creían loca, y estaba con camisa de fuerza sin varita, y aun no había podido ver al odioso de Snape. DEMONIOS! TODO POR SU CULPA! SI EL NO HUBIERA VENIDO! SI NO SE QUISIERA HACER EL HEROE...
Aunque me hubiera gustado seguir desistí, no se quiso hacer el héroe, sino que lo era. Por otra parte, yo era una boba.
Por eso, puse en marcha el PLAN 4, que era mi última esperanza.
- Disculpe doctora, quiero ir al baño.- dije apesadumbrada.
La doctora, me miro con amabilidad, y una gran sonrisa, era una señora, adulta de unos 60 y algo, o eso creía, Albus parecía de 90 y tenia alrededor de 190. En fin, me ayudo a levantarme y fuimos caminando al baño juntas.
Al llegar, entre al cubiculo, e intente sacarme la camisa, pero por lo visto estaba, completamente amarrada y con magia. Al salir del baño, ya había perdido toda esperanza cuando...
-HEY!- grite con todas mis fuerzas al divisar por el pasillo, al joven que había conocido hace un rato.
En eso el joven se volteo y me miro extrañado. Corrió hacia donde estaba, la doctora se adelanto a hablar...
- Oh lo siento mucho ella salió al baño, pero la pobre tiene problemas mentales y...-
Yo estaba a punto de decir algo, pero el joven me gano.
- No, Dios, Alison donde estabas? - yo lo mire con cara de ¿QUÉ?
Al igual que la doctora...
- Lo siento doctora, ella es mi hermana, pero se golpeo la cabeza predio la memoria, estaba siendo atendida por el doctor Rosvelt, e iba a tomar una poción para la memoria, pero se nos escapo, eres una traviesa no?- dijo el joven tomándome del brazo.
La cara de la doctora empalideció completamente y hablo rápido y algo afligida que hasta me dio lastima mentirle – OH hijo lo siento mucho, no sabia, estaba escondida en una camilla junto con algunos muertos y pensamos que... Oh lo lamento, bueno ve con tu hermano vamos –
Dijo soltándome la camisa de fuerza y haciendo que mi cuerpo se sintiera vivo otra vez. La doctora se alejo, y el joven siguió caminando al lado. Hasta que encontró un cuarto vacío en el que entramos...
- Vaya! Si que eres problemática, primero te disfrazas de limpieza, luego te haces la muerta, y ahora la loca... ¡Vaya! Que interesante ¿Cómo te llamas?- pregunto mientras se reía de mis desgracias y se sentaba en la silla.
-SHHH! – le grite, mientras saltaba como loca, con un dedo en mis labios para que se callara – Cállate! Y me llamo Clair.- conteste.
Tranquila, nadie nos escucha. Yo me llamo Glenn, mucho gusto – y extendió una mano para saludar.
- Hay esta bien, pero puedes callarte...- le dije nerviosa mirando por la puerta.
- De acuerdo, pero por que todo esto?- pregunto mirándome intrigado.
- Si te lo cuento no me lo creerías así que...- dije yéndome por la puerta.
- Oye, no te vallas salvo que quieras que te confundan con una loca de nuevo... Espérame aquí un segundo, veré si encuentro algo que te pueda servir- dijo riéndose tímidamente.
Yo solamente asentí débilmente.
No pasaron ni 10 minutos que Glenn volvió con ropa, limpia.
- Toma, es algo de mi ropa, quizás te quede grande pero al menos... de algo servirá-
- Ay! Gracias no sabes cuanto te lo agradezco- dije emocionada, odiaba la ropa sucia.
- Si lo se, ser confundido con un loco no creo que sea agradable, ¿no?- dijo riéndose.
- Hey! Que me ayudes no significa que...- dije poniéndome colorada
- No te estoy insultando- dijo mientras vigilaba la puerta y yo me cambiaba rápido.
Dicho y Hecho estaba lista en un santiamén, aunque, las zapatillas me iban bailando y la camisa parecía túnica de Hogwarts,
- Listo!- conteste ansiosa.
Glenn se dio vuelta y me miro.
- Te va grande- dijo con algo de risa que estaba aguantando.
- No me digas!- dije irónicamente.
Glenn volvió a reírse, e hizo un movimiento con su varita haciendo que toda la ropa se me ajustara un poco más.
- Perfecta...- dijo Glenn levantándose de la silla- Bien ahora donde tienes que ir?-
- Debería ir a ver a...- pero me tilde, que iba a decir, amigo, conocido, ¿alguien? Si eso- a alguien en terapia.
- Bueno es complicado por que solo entran...-
- Si sisisisisi ya se, familiares o conyugues ya me pudrió esa frase-
- Es hombre o mujer?- pregunto el joven pensando.
- Hombre- dije mirándolo como esperando algo.
- Entonces hazte pasar por su novia, o esposa, o hermana, o algo...- dijo cruzándose de brazos.
¿QUÉ? QUE? NOVIA! ESPOSA!, si a Snape en algún momento alguien le comunicaba que "Su novia/esposa llego a visitarlo" seguramente hubiera muerto de un infarto.
- Nah!- le dije mirándolo mientras salíamos del cuarto.
- Bueno, entonces, en cualquier caso, espero no te moleste pero si llegan a decir algo, diré que eres su novia, en caso de que lleguen a verte los de seguridad...- dijo Glenn mientras miraba atento los pasillos.
- De acuerdo...- me quede anonadada. ¿Yo Novia de un hombre como Severus?, ¡Ni loca!.
Al llegar a la entrada del segundo piso mire a Glenn, y hable-
- Bueno gracias-
- Que? Ahora sigues sola?- pregunto desconcertado.
- Pues si...- dije sin entender lo que Glenn queria decir.
- Déjame intentar ayudarte, quizás logremos algo mejor- dijo mirándome con una sonrisa.
Si tal vez tenia razón, hasta le momento no había podido hacer nada, así que reflexione, y asentí con fervor. Caminamos con indiferencia hasta que Glenn me detuvo.
- Ok yo me quedo vigilando que no venga el guardia y te alerto cualquier cosa, si? Tu ve y busca a tu... amigo?-
- NO ES MI AMIGO! Es solo alguien! – dije mientras mis mejillas se ponían rojos de bronca.
- Yo creo que debe ser algo mas que alguien para que hagas tanto por el...-
De repente había quedado helada, esas palabras las sentí como patada al estomago y al cerebro. Es verdad por que estaba haciendo eso, solo por... ¿Culpa?
Pero no podía tener peor suerte, justo habíamos visto dos calamares gigantes, perdón dos guardias de seguridad que iban distraídos charlando mientras caminaban hacia nosotros.
- UH OH!- dije mientras miraba a Glenn como si el fuera el cerebro de la operación.
En realidad en parte lo era, automáticamente el me tomo de la espalda y entramos a una habitación, allí encontramos un montón de cosas... Entre las cuales, había ropa y CREDENCIALES de médicos!
BINGO! Glenn y yo nos miramos, ni siquiera lo preguntamos que comenzamos a vestirnos, mejor dicho disfrazarnos, yo de doctora y el de enfermero. Tomamos las credenciales y salimos con barbilla en alto y paso firme. Cuando salimos, los calamarotes nos miraron raro.
- Credenciales?- dijeron
- Oh si claro – dije sacando del bolsillo la credencial al igual que Glenn
- Oh Doctora Brugarth adelante disculpe esto- dijo el calamarote.
- Con permiso...- dijo Glenn pasando delante mío.
- Oh disculpen señores, me dirían donde se encuentra...- hice como que sacaba una lista de mi bolsillo mire, y dije- Snape, Severus, hemorragia y balazo?
- Si, claro, habitación 145- dijo el guardia.
- Gracias- dije con calma, que claro no me duro para nada.
Apenas supe sali corriendo al igual que Glenn, y justo llegando a la habitación 145 escuche voces.
- Mi señor, estoy seguro de lo que escuche. Aun así considera que es bueno tomarla para el puesto de DCAO, ¿No cree que carece de experiencia acaso? – Pregunto Snape con malicia.
- Mi decisión Severus es final, además pensaba pedirte, que...- dijo Albus cuando yo irrumpí en la habitación.
-HOLA!- entre mirando a Albus con una sonrisa radiante para luego dirigir una de recelo a Snape, que me la devolvió peor aun.
- Hola, justo hablábamos de ti con Severus... Me contó que tuviste inconvenientes con la limpieza- dijo Albus mirándome profundamente esperando alguna respuesta.
Yo me puse roja otra vez - Ejem, si bueno algo... Pero no fue tan terrible como creen "algunos" – dije mirando nuevamente con bronca a Snape.
De repente Albus se percato de la presencia de Glenn, y este sonrío a Albus.
- Glenn muchacho que gusto verte? ¿Esta mejor Aria?- inquirió Dumbledore con tono amable.
Tanto yo como Severus, dejamos la pelea de miradas que teníamos, y nos dedicamos a observar a los otros dos. Yo fui la única que hablo...
- Perdón ¿Uds. Se conocen?-
- Claro, Glenn es el nieto, de los dueños de San Mungo y será el profesor sustituto de Transformaciones este año, ya le había comentado de que tu serias la profesora de DCAO...-
De repente el odio, me corrió hasta la cien, pero preferí, guardarme los gritos – Podrías haberme dicho algo ¿no? Me hubiera sido más fácil encontrar a este- dije en un susurro tratando de apretar mis dientas para no gritar.
- Es que fue divertido ayudarte, y olvidarme por un instante de todos mis protocolos, como hijo de alcurnias...- dijo un tanto apenado
Pena que en mi no movió un pelo al igual que en Severus que no espero para meter bocado tampoco.
- Que bien otro idiota.- comento en voz baja para si mismo pensando que solo el se escucharía.
- Eso mismo digo yo.- hable sin pensar en lo que hablaba.
- Por fin!- dijo Severus con sorna- Al fin coincidimos en algo...-
¿Disculpa? –
Acordándome de Severus me di vuelta a mirarlo, aun estaba en la cama, sentado, y por primera vez estaba vestido de blanco; fije en su cuello, por lo visto estaba mejor, ya las vendas no sangraban, ni siquiera se habían manchado. Di un suspiro, pero luego mi ira volvió. Al darse cuenta el hombre contesto.
- Lo que escucha- me respondió Severus, haciendo una sonrisa odiosa.
- ¿QUE ES ESTO?- hablo con potencia una voz desconocida.
Genial! Uno de los tantos calamarotes que andaban por todos lados acababan de entrar. Yo me hice la otra, y me senté en la cama a los pies de Snape, aunque este me fulminaba con la mirada. No pensaba irme sin aunque sea decirle lo idiota que era por haberme llamado idiota a mi... ¿Quién se creía? Después de todo lo que hice para saber si estaba mejor.
Y para mejores entro otro guardia.
- De acuerdo, aver credenciales?-
Yo comencé a buscar, entre mis bolsillos, pero no tenia nada, a todo esto sentí la mirada de Severus clavada en mi, al darme vuelta no me equivocada, el desgraciado seguía mirándome con furia.
Dumbledore, mostró la suya, Glenn mostró su falsa credencial, pero yo no encontraba la mía entonces...
- Doctora la credencial, Ud. ya sabe, con esto de los prófugos, las cosas están complicadas- comento amablemente
Pero hubo alguien que empeoro todo- ¡Momento! Que doctora?- dijo el otro guardia – Ella es la misma muchacha que intento pasar hoy sin credencial agárrenla y avisen a...-
- ¡No! – dijo Glenn de repente – Ella es la novia de él- dijo señalando a Snape.
En ese instante, tanto Glenn como Severus comenzaron a mirarse con tanta furia que, Snape siempre había tenido miradas fuertes, pero esta era horrenda.
- Es cierto eso señor?- pregunto un guardia a Snape.
Severus soltó la mirada de Glenn, y simplemente asintió levemente.
- Señor, disculpe es cierto esta joven es su novia?-
- Prometida – dijo Glenn mientras se aguantaba morirse de la risa.
- Oh, lo siento prometida, es ella?-
Severus no lo pudo evitar más, miro con odio a Glenn, luego me miro a mi (pero al hacerlo, no lo hizo con odio, sino que de manera distinta, como pensando?) y contesto de manera lenta y calmada.
- Si es mi prometida...-
