Bueno acá otro capitulo, quizás este sea algo tedioso, pero dará pié, a cierta relación, y a ciertos sentimientos.

No es exactamente de acción, pero bueno, de alguna manera tengo que ir hilvanando. Si es algo largo, pero no

falta mucho para los capítulos con tensión.

Dejen reviews para saber si esto tiene esencia o lo tengo que botar a un tarro. Gracias al último review que me animo :)

Lo de siempre: los personajes de la saga HP son de J.K.R, el resto de mi loca imaginación.

¡Saludos y Exitos!

~ClairSnape

Capitulo 4: La Decepción y El Buen Consejo.

Los guardias se fueron, Glenn se saco el bigote falso, y comenzó junto con Dumbledore a reírse disimuladamente debido a las caras que Severus y yo teníamos de la bronca.

Me acerque a la cama del odioso, pero antes de que dijera algo, el hablo.

- Día interesante?- dijo haciéndome una mueca de desagrado

- Ni te imaginas.- le dije casi sin vos y sentándome a los pies de la cama.

- Pobre de ella, no? Siempre quejándote de lo mal que te va sin fijarte siquiera en los demás... – me espeto Snape mirando hacia otro lado.

- ¿Que? Que? – dije abriendo mis ojos como platos.

- Lo que escuchas...- contesto con un tono mordaz

- ¿Perdón?, estuve por ti, toda la noche durmiendo en 4 sillas duras, por ti, me vestí con ropa mugrienta y limpie vomito, me corrieron los guardias, me hice pasar por muerta, por ti...

- Y por mi no tienes un tiro en la cien, y no estas muerta, ¿Qué tal eso?- me espeto con su sonrisa malévola de nuevo, levantándose de su posición.

Yo no supe que contestar, simplemente, cerré los ojos. Snape no había cambiado en lo absoluto de lo que yo recordaba sigue siendo el mismo irrespetuoso y a su vez desagradable, y yo seguía quedándome callada y yéndome por la puerta sin chistar. Pero había crecido y por una vez no me quedaría sin rebatir. Tampoco le di el gusto de iniciar una pelea así que, sin más le conteste.

De acuerdo Gracias. Y adiós- le conteste decidida

Me levante de la cama, y me acerque a mi abuelo-tio.

- Disculpen hombres, pero creo...- y bostece- que yo ya me voy yendo, estoy muerta y hambrienta, además ya deje mi trabajo por todo un día, estoy en Inglaterra en vez de Estados Unidos y seguramente en mi trabajo... -

- Dudo que se note mucho la ausencia si tan solo es de un día. Además nos veremos dentro de unas semana en Hogwarts ¿Cierto? - al decir esto Albus, se escucho un gruñido de Snape.

Que ahora se había puesto de espaldas, dando a entender que no quería saber nada con el resto del mundo.

De repente la realidad de esa frase cayo sobre mi, como si fuera un baldazo de agua helada.

- Si... si, es cierto- dije algo desconcertada

- Bueno... Creo que por hoy es suficiente- dijo Dumbledore levantándose del sillón en el que se había sentado – En fin considero que llego el momento de hacer las presentaciones formales Glenn por lo visto ya has conocido a Clair, quien será la nueva profesora de DCAO, y por ultimo Severus a ti también, puesto que aun ninguno de ustedes dos lo sabían – dijo Albus observando la escena- Glenn será el nuevo profesor de transformaciones por dos meses, debido a que Minerva se encuentra con problemas personales. Bueno me retiro, buenas noches. – Concluyo Albus sonriendo afablemente.

A paso tranquilo Albus salió de la habitación. Por otra parte Glenn se tomo un tiempo para decidir que iba a hacer.

Bueno... supongo que nos vemos más adelante entonces, cierto? – dijo mientras saliamos de la habitación.

- Si –

- Tienes idea de que día Dumbledore nos pedira que lleguemos al castillo?- pregunto el joven.

- Si no les es molestia, retírense, necesito descansar... – pero por lo visto Snape había escuchado y contesto con una voz de ultratumba

Yo y Glenn nos miramos y decidimos salir, antes de que el carácter de Snape nos matara.

- Bueno, creo que... Mejor me voy yendo – dije dando media vuelta.

- Y no quieres que te acompañe, digo puedo aparecernos a ambos, además de Londres a Estados Unidos hay un trecho ancho verdad? – dijo mirándome con sus ojos cansados. Al parecer el tampoco había dormido mucho, y luego de ayudarme a mi, los pelos los tenia hecho un revoltijo y a gatas conservaba su pacífica sonrisa.

Dude mi respuesta, pero lo cierto era que quería llegar a mi casa sola y tranquila.

- Estaré bien, gracias – conteste, mientras me volvía a cubrir la boca para bostezar

- De acuerdo, entonces, nos vemos – se despidió Glenn dando media vuelta y yéndose por el pasillo

Mire de un lado a otro, cerre la puerta de la habitación. Inspire profundo y cerre los ojos. La horrible sensación como si me retorciera volvio. Abrí mis ojos y volvía a estar en frente a los peldaños de la entrada de mi departamento.

Bueno... - dije sacando de mi bolsa las llaves –Hogar dulce hogar- incluso esa frase sonaba irónica para mi.

Cansada, sucia, y hambrienta, abrí la puerta del edificio. Estaba muerta lo primero que haría seria tomar una ducha. Por fin el ascensor llego al piso donde se encontraba mi departamento. Pero cuando abrí la puerta descubrí un ruido en el interior... Algo que definitivamente me alarmo, ¿Cuánto más tendría que soportar ese día? Al entrar intente no hacer ruido, pero apenas entre me percate que los ruidos no eran exactamente ni de Kira, ni de un ladrón, el cual podría haber tirado algo... Más bien era una conversación.

-No Lucy, te dije que no esta en el departamento – la voz de era de Ian mi novio, que hablaba como si estuviera perseguido por alguien- Y por lo visto hoy tampoco apareció en el trabajo.

No tengo idea de que hablo Lucy, pero lo que mi novio contesto fue lo que más me preocupo.

- Ya te dije que nos veremos cuando ella vuelva, será menos sospechoso. Además ten en cuenta, que hemos mantenido esto a espaldas de ella durante más de un año, ¿Qué habría de salir mal ahora? -

Hubo un lapso de silencio, y luego volvió a hablar.

- Si hermosa, cuando me vaya supuestamente de vacaciones nos iremos juntos, pero ahora no, espera solo un poco más-

Al instante, las lagrimas se agolparon en mis ojos. Pero no, no podía derramar ni una, no lo haría. No dejaría caer lo poco de orgullo que me quedaba. Había tomado mi decisión. Me iría a Hogwarts.

Quería huir, necesitaba correr, así que tomé rápido mi mochila, busqué mi varita, algo de dinero y dado que no encontraba mi gata salí corriendo. Al llegar a la entrada de los departamentos, me mire a un espejo, allí descubrí lo que siempre supe pero nunca asimile. NADA ES PERFECTO. Y yo no tenia la vida perfecta que en algún momento creí que alguna vez creí tener, a decir verdad, mejor así, lo cierto es que si la vida fuera perfecta seria aburrida.

Antes, de que se me ocurriera algo, pasé por una cafetería donde me senté a tomar un café, tranquila. Mientras estaba tomando el café se había largado a llover con toda la fuerza.

Antes de salir, me subi la capucha del buzo que había tomado metiendo dentro de esta la mata de cabello castaño. La lluvia parecía no querer darme tregua así que decidí hacer lo inesperado. Cerré los ojos con fuerza, tome aire y espere lo mejor y así volvió esa horrenda sensación que tanto odiaba, aparecerme. Aparecí en San Mungo. Otra vez, pero con una mano algo adolorida, por lo visto esta vez no tuve tanta suerte.

Luego de pasar por la vidriera abandonada, subir los pisos, y detenerme a saludar a los guardias (ahora ya éramos conocidos) camine desganada a la habitación 145, aunque ya era de noche de nuevo, y supuse que estaría dormido golpeé la puerta dos veces... Nadie contesto. Di media vuelta, comencé a irme cuando, escuche la puerta abriéndose detrás de mí.

- ¿Qué? Ahora te dedicas a molestar enfermos? – contesto Severus mirándome con pocas pulgas de arriba abajo, estaba algo despeinado, seguramente producto de un placido descanso.

- No me siento bien, ¿me puedo quedar aquí? – Pregunte desganada.

Snape no contesto, nada, y cuando pensé que me cerraría la puerta en la cara, se hizo a un lado para dejarme pasar. Por un instante, comencé a pensar por que lo habría hecho, pero el cansancio me gano así que entré y tire mi mochila en el sillón que estaba a un costado de la cama y debajo de la ventana. Yo solo me senté en el sillón, esperando a que Severus dijera algo. Pero no fue así, el simplemente me ignoro y volvió a la cama.

- Puedo pasar al baño? – pregunte casi sin voz.

Snape que se había acostado en la cama, se volteó, me miro analizándome y luego dijo un leve y seco – Haz lo que quieras –

Me levante y obviamente fui al baño, me lave lo más que pude, seque mi cabello que además de estar horrible, parecía chicle por culpa de la lluvia, mis ojos, estaban completamente hinchados, y rojos, y además tenía unas terribles ojeras. Agarre mi varita, y de lo poco que me acordaba limpie mi ropa, no quedo perfecto pero era algo. Salí de la habitación intentando hacer el mínimo ruido para no despertar a Snape que parecía dormido, y me recosté en el sillón.

No supe cuanto tiempo estuve despierta llorando en completo silenció. Lo que si supe fue que a la mañana cuando me levante seguía acostada en el mismo sillón pero con una frazada encima de mí. Me desperece levemente, y al girar, me di cuenta que Severus, ya había desayunado. Eso me recordó que aún tenía hambre.

Me senté en el sillón, completamente perdida sin saber, nada. Y cuando me estaba por ir hacia la puerta su voz sonó en toda la habitación.

- Piensas salir en asi? Si es así seria un buen espectáculo escuchar las bromas- contesto sentado desde la cama, arqueando una de sus cejas.

Así que sin contestar, retrocedí y me metí en el baño. Ahora sabía a lo que se refería, por lo visto mis ojos estaban aun hinchados y rojos, y mi pelo era un nido de pájaros asqueroso. Luego de unos minutos salí de nuevo. Había mojado mi cara pero la hinchazón de los ojos no se pasó. Sin preámbulos mire a Severus y hable

-Bueno, gracias, perdón las molestias – dije mientras agarraba mi mochila.

Estaba en el umbral de la puerta cuando el volvió a hablar.

- Has comido?-

- No, eso voy a hacer- dije volviéndome a dar vuelta.

- Me lo había imaginado así que toma – dijo retirándose la bandeja y dejándola a un costado de la cama.

Con todo el cansancio del mundo, deje mi mochila, en una silla y tome otra, la acerque hasta la cama, y tome algo del café que Snape no había bebido. Si ayer tenia toda el hambre del mundo, hoy simplemente sentía haber comido toneladas. Solo me dedique a tomar café. Cuando Severus me quito los ojos de encima deje el café sobre la bandeja, volví la silla a su lugar, y me fui directo al sillón.

- Acaso piensas que se vive del aire?- pregunto con frialdad.

- No y ya deja de molestarme – conteste sin ganas de hablar, acostándome otra vez en el sillón.

- Si tu consideras, que decir la verdad, es acaso una molestia entonces... – decía sentado en la cama, mientras pegaba la mirada en mí como si fuera un dardo.

- Esta bien Snape, tu ganas, comeré algo... - dije levantándome y agarrando de la bandeja un trozo de budín de calabaza.

Termine de comer el pedazo de budín que sentí que me cayo como un golpe del sauce boxeador, mientras miraba la ventana.

Luego me fue imposible seguir evitando esa mirada penetrante que hasta sentía que me quemaba el cuello. Me di vuelta y me quede mirando fijamente los ojos de Severus y el los míos. Su mirada era intensa, sus ojos eran completa y totalmente negros, pero a pesar de que muchas veces, uno podría mirarlos y creer que transmitían rabia u odio, ahora me percate que era un sentimiento completamente distinto... Estaban vacíos y tenían ¿Melancolía?.

Luego de un rato, no sabría decir cuanto realmente, pero si se que no fue corto.

El habló.

- Busca en mi túnica, agarra 5 galleons y cómprate algo de comer, no pienso compartir mi almuerzo contigo, ya te regale mi desayuno...- dijo con desden.

-No es necesario- le dije acostándome en el sillón.

-Hazlo- dijo con fuerza.

- No- dije con rotundidad.

- Disculpa? – Pregunto arqueando sus cejas, algo que debo admitir que siempre me ha gustado de él.

- Que no... - iba a replicar pero me fulmino con la mirada- No se donde esta la túnica-

Torció levemente su boca victorioso, y hablo.

- De tras de la puerta en el perchero- contesto tirándose hacia atrás en la cama.

- De acuerdo, con permiso – dije parándome para ir a buscar el dinero.

Así siguió el transcurso del día, calmado y con alguna que otra palabra de por medio, pero sin ninguna broma molesta por parte de Snape, algo que agradecí completamente dado a que me sentía hecha pedazos.

Ya al anochecer, llego un medico, informando que Severus dentro de un día podría salir de terapia y retomar su vida. Cuando cayo la noche, Snape se durmió al igual que yo, pero, no pude evitar volver a soñar, nuevamente con lo que había escuchado. Sin hacer ruido comencé a llorar nuevamente. Y me encerré en el baño, otra vez.

Cuando creí que nada podía estar peor, la puerta del baño se abrió y Snape entro por ella. Me miro, suspiro con desagrado, y se paro en frente de mi.

- Acaso piensas molestar toda la noche con tus llantos?- pregunto con un tono de voz como si estuviera ofendido.

Bueno, ese comentario fue la gota que rebalso el vaso, me levante ofendida, agarre la mochila del sillón, pero antes de salir, una mano fuerte me detuvo agarrándome del brazo.

- Deja de hacerte la valiente, ve acuéstate y deja de llorar por gente que no vale la pena – dijo apretando los dientes, con ira.

Diciendo esto, me soltó y se recostó nuevamente en la cama para dormir. Yo pensé unos instantes como fue que sabía que lloraba por alguien y no por algo.

Pense unos minutos, pero luego me avivé Snape sabía Legeremancia, eso me enfureció más, ¿Qué tenía que andar metiéndose en mis pensamientos?

Me estaba yendo nuevamente, cuando

- Cobarde – me espeto con la misma voz de ultratumba.

Dicho esto, se acomodo, y se dispuso a descansar. No conteste, simplemente, me volví al sillón. Y sin poder contenerme me quede toda la noche mirando a Severus.

Cuando el abrió los ojos, yo hacía rato, que estaba despierta, y más animada. Pese a que aun me dolía, lo que Severus me dijo era verdad. Irme no serviría de nada, amargarme... Tampoco.

- Buen día!- dije con mi mejor sonrisa – Toma el desayuno! Que hoy es tu último día! – dije sentándome en el sillón.

- A que se debe tu cambio de humor?- dijo con voz despreocupada arqueando las cejas mientras se acercaba su bandeja.

Tarde en que contestar pero lo hice y descubrí que volví a ser yo misma –Un odioso me dijo ayer que escapando no solucionaba nada, y supuse que llorando, o poniendo mala cara tampoco –

- O sea que ¿vuelves a ser igual de idiota?- dijo sin mirarme, tomando su taza de café y bebiendo de ella.

- Si señor! – dije haciendo paso soldado.

Severus no contesto se limito a tomar su café, plácidamente.