Bueno, hola de nuevo a todos los lectores que pasan, acá les traigo un nuevo capitulo, un poco corto

pero que espero que les guste, por que a partir de este tramo de historia, las cosas se vuelven más

complicadas. ¡Saludos y éxitos a todo! ¡Gracias a los que leen, y también a los que dejan reviews!

~ClairSnape.

Capitulo 5: La carta.

Esa misma tarde Severus salió del hospital, ya estaba mejor, lucía igual de antipático que siempre, y tenía la misma mirada, aunque como el medico dijo que quizás podría marearse y desmayarse dado a los efectos de los antibióticos, me quede esperándolo. Después de su "acto heroico" y su "consejo" era lo menos que podía hacer. Al salir, del hospital caminamos una cuadra juntos y en silencio, hacia delante. Luego habló.

- Adiós- contesto secamente.

Momento! No puedes ir solo, ya oíste al medico, dijo que podrías...- le decía mientras caminaba a su lado.

Ya sé lo que dijo el medico, pero también se lo que puedo o no hacer. – siguio caminando y contesto. – Adiós.- soltando un gruñido.

Yo no me moleste en seguirlo, o en tratar de detenerlo, era grande y si no quería ayuda, que se las arregle solo. Así que me fui caminando por mi cuenta en dirección contraria enojada, por la actitud del tipo.

Luego me acorde de un pequeñito detalle. Estaba en Londres, y no tenía demasiado dinero. Tampoco sabía llegar al callejón Diagon, para ir a Gringotts y cambiar mi poco dinero en galleons, que me rendirían un poco más. No lo pensé dos veces, y cruce la calle y alcance a Severus, quien al verme a su lado de nuevo, giro los ojos, como señal de que ya le había colmado su poca paciencia.

Eh... se que ya me iba, pero... Necesito que me ayudes- dije jadeando, mientras intentaba seguirle el paso, ya que no caminaba, daba zancadas.

Snape suspiro, se detuvo y me miro, nuevamente con esa mirada fría y calculadora.

Que?- contesto como quien no quiere la cosa.

Bueno, me gustaría saber, como llego de aquí al callejón Diagon? - pregunte-

Analizo un segundo y contesto - Esta hasta el otro lado de la rivera- entonces comenzó a caminar de nuevo.

Gracias! – grite, mientras veía hacia el otro lado de la calle. Estaba completamente perdida.

Comencé a caminar. Londres siempre había sido uno de los lugares que más me gustaban en el mundo. Tenía esa melancolía, propia de las nubes grises, que a pesar de ser algo triste, hacia que todo el paisaje, tuviera su... magia.

En eso, la tranquilidad se rompió cuando una mano agarro fuertemente mi brazo. Al darme vuelta pegue un respingo. Era Snape.

- Qué pasa? – Pregunte, al ver la expresión que tenía el hombre en la cara.

- Para que vas al callejón Diagon? – Susurro, soltando mi brazo.

La verdad no estaba interesada, en contarle a él, el motivo por el cual iba, así que preferí, hacerme la otra.

- Tengo ganas de visitarlo- eso fue lo más falso que dije en mi vida. Y se notó demasiado.

No me tomes de idiota – contesto, mientras trataba de mirarme a los ojos. Al acordarme de la legeremancia, huí de su mirada.

- Esta bien- dije porfiando – Tengo que ir a Gringotts –sin dejar que contestara, seguí camino, para cruzar la rivera.

Camine alrededor de 15 cuadras, y Severus... seguía detrás de mí, caminando con sus típicas zancadas. Me detuve en la entrada del puente, me voltee y lo mire.

Es por aquí?- pregunte.

Qué cosa?- pregunto levantando la cabeza, ya que por lo visto iba mirando el suelo.

¿Si por aquí se llega al callejón Diagon?-

Ah... si- el hombre suspiro – Eso es todo? – Pregunto mirándome con una mueca de cansancio.

¡¿Perdón? – Espete. No podía creer la actitud del tipo.

Si esto es todo? Por que tengo cosas que hacer- recalco con el mismo tono odioso.

Nadie te pidió que vinieras. Y si es todo. Veté de una vez – dije fríamente sin mirarle la cara. Ya había divisado el caldero chorreante, y me fui directamente hasta allí sin darme vuelta.

Por suerte durante lo que quedo del día no tuve inconvenientes. A excepción de que me sentía constantemente vigilada, era como si todo tuviera ojos... Era horrible, pero bueno, había estado tanto tiempo alejada del mundo mágico, que supuse que era normal. Al final pude cambiar el dinero en Gringotts, y hospedarme en una posada, no era la mejor de todas, pero al menos una cama y un baño tenía. Estaba tan cansada, que ni me bañe, solo me tire a la cama y me quede profundamente dormida.

Luego de unas horas me levante, me bañe, pero al salir del baño, escuche un "toc toc". Mire la entrada, no había nadie en la puerta. Entonces me voltee, en la ventana había una lechuza. Abrí la ventana, y el pajarraco, que estaba medio desplumado entro. Tenia una carta en su pico, que apenas me vio la dejo caer, y salió nuevamente. Abrí la carta con curiosidad sentándome en la cama, y enseguida reconocí la letra pulcra y estilizada... Era de Albus, aunque normalmente su letra era precisa en esta ocasión note algo distinto, estaba escrita rápidamente, y con nerviosismo.

" Querida Clair:

Debido, a ciertos inconvenientes, necesito de la presencia de todo el personal de Hogwarts, antes de la fecha estimada. Los veré hoy a todos, a las nueve de la noche en la sala de profesores.
Voy a necesitar tu completa atención a este pedido: No te detengas a hablar con nadie, no le comentes esto a nadie, y quema la carta luego de leerla.

Hagrid estará esperando a todos los profesores a las ocho y media en la estación de Hogsmade. Recuerda, ser puntual. Hagrid pedirá una contraseña a todos los profesores, la tuya será: "Recuerda el regalo de ayer", esto que acabo de decir, sabes que no es la contraseña, debes deducirla.

Nos vemos.

Albus Dumbledore.

Director del Colegio Hogwarts de Magia y Hechiceria.

Orden de Merlín, primera Clasé. "

La carta, me había dejado preocupada, era raro que Albus pidiera a todos los profesores presentarse dos semanas antes. Esto era más que extraño...

¿Acaso esta carta tenía alguna relación con los "prófugos" de los que tanto se hablaba en San Mungo?, ¿Y si tenía que ver con Drake Mustang? O incluso... ¿Mortífagos?. No, definitivamente estaba dejando volar mi imaginación demasiado, pensé... o al menos eso esperaba.