Bueno, hola a todos otra vez, espero que estén bien. Aquí les traigo un nuevo capitulo, espero les agrade. Este a diferencia del anterior es un poco más largo.

En fin, todos los personajes de la saga HP, pertenecen a Rowling, el resto a mi loca imaginación.

¡Saludos y éxitos a todos lectores y escritores!

Gracias a todos aquellos que pasan, y leen.

~ClairSnape

Capitulo 6: Amenazas.

Eran ya las 6 de la tarde y había arribado a la estación de donde salía el expreso Hogwarts, al parecer esta vez el viaje había sido por pedido de Dumbledore. Estaba nerviosa, no estaba vestida como bruja, sino que con lo poco de dinero que me sobraba, había logrado conseguir algo de ropa nueva y muggle, unos jeans gastados y una simple sudadera blanca, dado a que me negaba por miedo incomprensible a volver a mi antiguo departamento. Tampoco conocía a nadie, de los profesores que estaban hoy en día, y si es que quedaba alguno de los que yo conocía, dudaba que se acordasen de mi.

No tuve que esperar demasiado a que apareciera alguien, estando sentada en uno de los bancos de la plataforma 9 y ¾ divise a lo lejos tres personas. Una era una mujer alta caminaba con paso firme, lucía una túnica verde oscuro, y sombrero de punta, ella era la profesora Mcgonagall, de transformaciones jefa de la casa Gryffindor; había sido una de mis maestros favoritos, era increíble... Recordé que hubo ocasiones, en las cuales tuvo que transformarse en un gato gris perla, para vigilar a sus estudiantes. Luego, a su lado venía un profesor bajito, y de nariz fina y larga, era inconfundible, ese era el profesor Flitwick jefe de la casa Ravenclaw; ese hombrecillo tenía una capacidad mágica increíble que su estatura, no demostraba. Y más allá distinguí a otra persona que acaba de conocer a penas hace 1 día, era Glenn Rivers, profesor sustituto de Criaturas Magicas.

Al llegar Mcgonagall, hablo - Vaya! Que sorpresa Elli, Dumbledore nos dijo que este año enseñarías en Hogwarts, ¿Te toco Defensa, cierto?- me pregunto.

-Si, profesora. Aunque la verdad, no estoy muy convencida, luego de haberme ido, supongo que hay cosas de las que no me acuerdo, muy bien. Pero estoy segura que no habrá mayor problema.- admití con algo de vergüenza.

-Quédate tranquila, nadie nació sabiendo. El saber es una habilidad, al igual que todas, quizás algunos estén más predispuestos, otros menos, pero eso no quita que nadie pueda- dijo una voz fuerte y algo chillona, había sido Flitwick, con una amplia sonrisa.

-Eso es cierto.- afirmo Glenn, con una mirada cálida. – Oigan ¿no deberíamos ir subiendo?, se que tenemos un trecho hasta Hogsmade ¿Verdad? – Pregunto mirando a Minerva.

-Cierto. De todas formas, debemos esperar a Severus. Dumbledore me dijo que Poppy, y Pince, ya están en Hogwarts, al igual que Sprout y Bored.- contesto Minerva.

-O sea que ellos se fueron antes? – Pregunte con curiosidad. Si sabía hubiera ido antes, así no tenía que viajar con Snape. Aunque encontrarme con Minerva, Filius y Glenn, me alegro.

-No, no. Es que ellos, ya viven en Hogsmade, por ese motivo, les queda más cerca.- contesto Mcgonagall, pero antes de que pudiera decir algo, la mujer volvió a hablar- ¡Oh! Allí esta Severus, bueno entonces si, subamos al tren-

A lo lejos, una sombra alta e imponente caminaba a toda prisa. Con la oscuridad del paisaje (dado a que había comenzado a llover torrencialmente) no se distinguía bien, pero al acercarse fue imposible, no darse cuenta de que quien iba bajo esa capucha negra y rígida, era ni más ni menos que Severus Snape.

Llegado Snape al grupo, Flitwick habló - Bueno ahora si, ¡vamos!-

Subimos todos al tren, y ocupamos el primer vagón que era el de los Slytherins. Nos habíamos sentado en dos mesas distintas en una iban Snape, y Flitwick, y en la otra nos habíamos acomodado, Minerva, Glenn y yo.

La lluvia fue empeorando a cada momento. Pero eso no impidió que Minerva me contara sobre los últimos años, y de lo que había sucedido, durante y tras la caída del Señor Tenebroso. Cada palabra, oración o frase de la profesora, me resultaba increíble de creer. El hecho de que Harry Potter hubiera podido vencer a Lord Voldemort, luego de tantos años... Me hizo sentir extraña, pero feliz.

Por un capricho, descubrí que me había alejado completamente. Había dejado a mi única familia sola... Había cometido un error. Que decidí no volver a cometer.

La otra parte del viaje, Glenn nos contó sobre su vida, y lleno de preguntas a Minerva hasta tal punto, que la mujer se comenzó a sentir molesta y con la excusa de ir a vigilar los demás vagones se levanto y se fue.

-Creo que la cansaste con tantas preguntas, deberías, guardar un poco de silencio y más con Minerva. – le susurre a Glenn mientras tomaba algo del Wiskey de fuego que me quedaba en el vaso.

-Es solo que quería saber como era Hogwarts. Además no esta mal preguntar o ¿sí?- me pregunto riéndose.

Yo me reí también y comente – Oye por lo visto la lluvia no nos dará descanso. Imagino que tendremos que empaparnos al bajar- dije mientras miraba por la ventana, ya no había paisaje, a fuera era una nube espesa y negra, debido a la lluvia y la hora que era.

-Míralo de esta forma, al menos tomaras un baño. Luego de todo lo que te ensuciaste en San Mungo no te viene mal – contesto riéndose de nuevo.

-Que chistoso- le dije intentando sonar enfadada. Pero lo cierto era que recordar lo que pasé a San Mungo me hacía reír muchísimo. Lo que me llevo a una cosa, o mejor dicho a alguien... Snape.

Me voltee a verlo, pero no fue necesario buscar su mirada, por que el ya tenía sus ojos fríos y penetrantes fijos en mí, una vez más. Parecía que tuviera bronca, por la forma en que me miraba. Yo decidí no seguir mirándolo y distraerme, mirando el paisaje nublado por la ventana.

La charla continuó con Glenn bastante tranquila, hasta que Minerva vino y nos comento que llegábamos en cinco minutos.

Cuando el tren se detuvo nos preparamos para bajar. Al pisar la estación, vimos una gran sombra, era enorme... Pero al prestar más atención la sombra llevaba un farol. Era Hagrid. Tan grande y peludo como me lo recordaba.

-Oh profesores! Que bueno verlos! Ahora por favor sus contraseñas- dijo Hagrid.

Los otros profesores comenzaron a decir las contraseñas mientras comentaban algo con Hagrid, y sacaban la varita e hicieron un encantamiento paraguas, el cual como era de esperarse no me acordaba. Algo que me dio muchísima vergüenza, y que como claro esta Severus no paso por alto, y por tal motivo hizo un gesto burlón. Yo me resigne a tener que mojarme, y ni preste atención a las burlas, o miradas, que disponía Snape, pero en eso un encantamiento paraguas me cubrió. Voltee a ver a Snape, quien ni siquiera, parecía alterado por algo, pero mientras decía su contraseña ("Budín de Calabaza") también estaba guardando su varita.

-Profesora... ¿Elli? ¿Clair Elli?- pregunto Hagrid mirándome confundido.

-Si, Hagrid soy yo- le dije sonriendo

-Oh entonces, ¡Bienvenida a Hogwarts! Otra vez. Ahora la contraseña – me apresuro Hagrid.

-Em... - lo cierto era que nunca tuve tantas ganas de matar a Dumbledore, vacile un segundo y luego conteste – "Montecarlo Vignone" –

Este nombre no significo nada, para ninguno de los presentes, excepto para Snape, que aunque no demostró su interés, me dirigió una fugaz mirada enigmática. Luego de esto nos encaminamos hacia el castillo, para tomar los carruajes y así llegamos. Durante el resto de la noche, Snape no me miro, y yo tampoco.

Al entrar a la sala de profesores, ya muchos estaban sentados, Sprout, Pince, Poppy, Binns, Sinistra, Vector, y Filch... ¡Era increíble, ese viejo insoportable aún seguía estando en Hogwarts!. Los recién llegados fuimos tomando asiento en la mesa, y en eso Minerva me susurro en voz baja.

-Clair, los profesores de defensa siempre se sientan, en la silla que esta aquí- dijo señalando el asiento que estaba enfrente de mí.

-Oh de acuerdo. Gracias profesora- dije en voz baja, mientras me sentaba y ella se acomodaba en la silla de mi izquierda, y a la derecha del director.

-Esta bien. Pero deja de decirme profesora, ahora somos colegas – comento en un susurro, con firmeza.

Yo no conteste, y solo hice una leve sonrisa. Cuando el director apareció, los últimos que tenían que tomar asiento lo tomaron. Glenn se sentó a mi derecha, y Snape a la derecha de Glenn.

Albus Dumbledore no se hizo esperar, y apareció por el umbral de la puerta, con su tan típica serenidad. Se dirigió a su asiento y nos miro a todos.

-Buenas noches a todos, amigos y colegas – hizo una pausa- me imagino que más de uno se preguntara por que los he hecho venir a esta altura y a estas horas, ¿no? – dijo mientras reposaba sus brazos en la silla, y miraba los rostros de todos.

Nadie se atrevió a contestar, pero si hubo muchas cabezas que asintieron, entre ellas la mía.

-Pues deben imaginarse que es por algo sumamente importante, y lo es.-

Todos volvimos a asentir.

-Bien... Realmente el haberme enterado de esto me ha dejado total y completamente sorprendido – vacilo unos minutos, parecía no querer decir la verdad, o al menos, no podía terminar de digerirla – Lo cierto, es que luego de la caída de Lord Voldemort – hubo un silencio sepulcral- muchos de sus seguidores se dieron a la fuga. Muchos... fueron encontrados y trasladados a Azkaban de inmediato – respiro hondo – pero otros... Aun no han sido encontrados. Y tras este ultimo tiempo, he recibido noticias, de que en ciertos, pueblos muggles, han encontrado muchas familias, muertas sin explicación para los mismos muggles. Imagine como cualquiera de ustedes, que los seguidores de Riddel no pararían, hasta morir... pero este fin de semana, hubo algo que me altero. Así es, me altero completamente, y me puso a pensar muchísimo en Hogwarts. Este fin de semana pasaron dos cosas la primera, es que he recibido la noticia de la muerte de dos familias mágicas, de linaje puro y la segunda y quizás más importante es que alguien se infiltro en Hogwarts, alguien que conocía por completo, pasadizos, contraseñas, atajos y demás – hubo un murmullo cargado de nervios, entre todos los profesores, pero Dumbledore continuó callando los murmullos con fuerte pero amable– Y tras esta intrusión el fin de semana la gata de Filch, la Señora Norris, ha sido encontrada torturada, muerta y colgada en el vestíbulo con esta nota –

Filch, parecía ajeno a todo el asunto, y noté como (por primera vez) sus ojos se ponia llorosos. Por otra parte Dumbledore estiro la mano, y le dio la nota a Minerva. Yo me acerque para ver que era lo que decía aquella nota. Pero lo que leí me helo la sangre, y cada fibra de mi cuerpo...

"Dentro de un tiempo, la gata no será la única torturada. Ríndanse por que ya no pienso matar, solo enemigos, o sangres impura, pienso acabar con todo el que se me interponga en el camino..."

Al final de la nota había una marca tenebrosa. Minerva paso la nota, para que todos la vieran, pero yo ni me gaste en releerla, simplemente se la pase a Glenn, quien al recibirla, la ganchuda nariz de Severus se asomo por su hombro disimuladamente, para leer lo que decía. Así la nota paso de mano en mano, para dejar un horrible silencio en la sala de profesores.

-Entonces- titubeo Minerva- ¿Que nos queda? –

-Por el momento he decidido que las clases no se suspenderán, el colegio seguirá abierto, y ya he reforzado las medidas de seguridad. De ahora en más cada profesor, que salga y vuelva al colegio, tendrá todas las semanas una contraseña diferente que deberá decir antes de volver a entrar por la entrada principal del colegio. Por otro lado, las excursiones este año siguen en pié a menos que volvamos a recibir amenaza en ese caso, se suspenderán. A partir de hoy y hasta finales de año electivo, todos los miembros del personal de Hogwarts, incluidos fantasmas y elfos, harán rondas de a tres, de noche y madrugada para vigilar – Albus suspiro y nos volvió a mirar con tristeza – Creo que eso es todo. Sus pertenencias ya están aquí, en cada uno de sus despachos al igual que su cena. ¿Alguna pregunta?-

-Yo tenía una, pero decidí, que era mejor esperar y agarrar solo a mi abuelo.

Los profesores comenzaron a levantarse de sus asientos y muchos fueron saliendo poco a poco. Me percate de que tanto Minerva como yo, teníamos la misma incógnita, así que esperamos a que todos salieran. Al darme vuelta vi que Glenn se estaba levantando, pero Severus seguía rígido en su silla, con la mirada perdida.

Antes de salir Glenn, y yo nos miramos y nos saludamos levemente con un gesto con la mano. Al salir el joven, yo mire de Minerva a Severus y luego a Albus.

-Imagino el motivo por el cual se han quedado ¿Cierto?- comento Albus mirándonos atentamente.

-Si Albus – confirmo Minerva.

De repente sentí que el asiento de mi derecha se ocupaba, me voltee y vi a Snape, que no dejaba de parecer rígido, y con una mirada perdida. Quien estaba a un costado no era ni más ni menos, que Severus, que hablo rapidámente - Si yo tengo una duda, ¿Que hacé Glenn Roud aquí, si ya esta Minerva?-

Albus, río de a poco, por la actitud tan infantil de Snape - Veras, aunque Minerva haya vuelto, es importante que el joven Roud, este aquí, además de que ocupara el puesto de Hagrid, mientras el cumple con asuntos personales.- explico el Director con calma.

Severus simplemente gruño, y luego volvió a tener su expresión seria y amargada.

Hubo unos silencios, pero luego me decidí a hablar, no aguantaba más...

-¿Ha vuelto?- pregunte con un hilo de voz. Esa pregunta hizo que Minerva se sobresaltara sin poder contenerlo. Severus seguía igual, hagarrandose el brazo izquierdo.

Dumbledore vacilo unos momentos y luego contesto de manera algo brusca – No lo creo. Pero sea quien sea, no deja de ser peligroso, ha logrado burlar toda la seguridad de Hogwarts. La cambie el mismo día que supe lo de Mustang. Y aun así logro entrar, o lograron. –

-¿Entonces señor? – Pregunto en un susurro Snape quien al fin parecía haber salido de su ensimismamiento.

-Entonces lo que dije- contesto tajante, algo poco común en Albus- Ahora a dormir. – concluyo tratándonos como niños.

Los tres salimos de la sala dejando a Albus solo, sentado en la silla, pensativo. Caminamos en silencio hasta el primer piso, donde luego iríamos a los despachos correspondientes. Cuándo me acorde de algo ¿Dónde estaba mi despacho?. Apenas llegamos al descanso Snape, ni saludo y simplemente dando media vuelta desapareció por una puerta cercana.

-Bueno permíteme a mi entonces, guiarte hacia tu despacho querida – dijo Minerva comenzando a doblar hacia la derecha.

Pero no pudo continuar que uno de los cuadros, colgados cerca de la puerta hablo.

-Profesora, el Profesor Dumbledore, quiere verla en su despacho, dice que el Profesor Snape conduzca a la Profesora Elli a su nueva oficina- al concluir el hombre del retrato desapareció del cuadro.

Minerva miro hacia ambos lados, pero Snape ya no estaba.

-Bueno quédate aquí, regresare enseguida de acuerdo- dijo Minerva y salió encaminada escalera abajo.

No habían pasado ni cinco minutos cuando una mano, toco mi hombro, y yo me sobresalte dando me vuelta con la varita en alto.

-Guarde eso, que ni siquiera sabe utilizarla – contesto Snape con un susurro que destilaba bronca.

-¿Que quieres?- pregunte con pocas pulgas.

Albus me pidió que la llevara a su despacho – y diciendo esto, se encamino escalera arriba.

Yo lo seguí. La lluvia que no cesaba, no hacia al castillo más acogedor, sino todo lo contrario, dejaba paso a un habiente mucho más tétrico y horrible de lo que alguna vez recordé de Hogwarts. Camine no sé cuanto, ni por donde detrás de Severus. Hasta que nos detuvimos frente a una gran puerta de roble.

-Este es – comento señalando la puerta – espero que las cosas sean de su agrado – vacilo y luego hablo- profesora.- concluyo con sarcasmo.

Ni siquiera me gaste en contestarle. Si era desagradable yo también podía serlo, así que cerré la puerta directamente. Pero algo me lo impidió, Snape había puesto su pie. Me miro con furia y hablo con voz ronca.

-Que sea la sobrina de Dumbledore, no le ayudara en nada. Y tenga por sabido que esta en mi territorio. – me amenazo, apretando los dientes.

-¿Es una amenaza? – Pregunte parándome frente a él, y enfrentándolo con la mirada.

- A puesta a eso – respondió cerrando la puerta de golpe.