Hola a todos los lectores y escritores que pasan por aquí de nuevo.
Gracias a todos los que se toman el tiempo para leer, se les agradece mucho nuevamente.
¡Saludos y éxitos!
~ClairSnape
Capitulo 7: ¿Pesadillas? Y pociones.
-" Vaya que simpático año escolar me queda por delante con este".– dije para mi misma, mientras recorría el despacho.
Pero era suficiente por un día, o quizás por una semana. Así que subí la escalerilla que había hasta mi habitación, y comencé a desempacar mis cosas, o mejor dicho las pocas que Dumbledore me había conseguido. Cuando estaba ya por tirarme sentí un ruido en un rincón algo que me altero completamente, era como una respiración, un gruñido leve, un ¿ronroneo?.
Me acerque al rincón, saque mi varita y diciendo – Lumus!- de la nada saltó un gato que se tiro hacia mi, como alterado. – Ag! Kira! ¡Maldición!- grite del susto.
Bueno al parecer Albus había traído mi gata. Al menos tendría con quien charlar cuando estaba enojada por algo, omejor dicho alguien. Estaba muerta de cansancio así que no me demore más y me acosté en la cama.
"
El espacio donde se encontraban estas dos figuras, era horrendo, húmedo, y oscuro, ni siquiera con una fogata se podría llegar a iluminar aquel estrecho lugar. El hecho de ser tan pequeño, hacia parecer que faltaba el aire, y el único aire que entraba era gracias a un pasillo que conducía hacia fuera de esa cueva, donde se desataba una horrenda tormenta, que hacía vibrar toda la tierra, e iluminaba con los rayos cualquier lugar del bosque.
Dentro de la cueva se sentían dos respiraciones, había dos individuos, total y completamente cubiertos y mantenían una charla muy cortada. Uno de ellos era un completo desaliñado, mientras que el otro hablaba y actuaba con algo más de clase.
- Entonces, ¿ya esta? ¿Dumbledore ya se ha dado por enterado de nuestra presencia? – Pregunto el que lucía como un completo reo.
- Si eso dalo por seguro, escuche, que... esta algo alarmado. – respondió el otro con una sonrisa en el rostro, que apenas se distinguía gracias a la poco iluminación que llegaba por los rayos de a fuera.
- Pobre Dumbledore, ni se imagina de lo que le espera, a él y a todo Hogwarts, seria perfecto que... - decía el andrajoso con emoción.
- ¡NO!- dijo firmemente el otro – No harás, nada, a menos que recibamos una orden, o a menos que estemos seguros de que saldrá bien, recuerda que nuestra única tarea es vigilar el colegio, y descubrir como infiltrarnos. Al parecer Dumbledore piensa cambiar la seguridad todas las semanas eso complicara un poco las cosas, pero, podremos igual ¿no?-
- Por supuesto, pero me pregunto ¿cuándo podremos atacar a Snape? Quiero que pague, fue por su culpa... - volvía a decir el reo.
- No haremos nada, hasta tener una orden ¿Sí? Y más te vale a pegarte al plan, de lo contrario... - decía el tipo más elegante, mientras se ponía de pie.
- Ya lo sé, lo sé, me apegare al estúpido plan- dijo el otro con desgano- pero ¿Qué hay con el muggle ese con el que hablas? – Pregunto el reo al otro con cara de curiosidad.
- Eso no te incumbe. Y ahora me voy, sino notaran que desaparecí, y Snape es intuitivo.- concluyo el tipo bien vestido, levantándose y saliendo de la cueva.
"
Había sido un sueño horrible, esas personas en la cueva las conocía, o al menos sentía conocerlas. El sueño o pesadilla, hizo que me despertara algo alterada y por algún motivo, en mi mente comenzó a sonar las gotas de lluvia, las sentía latentes, como la vena de la cien cuando alguien se enoja, el hecho de que fuera de madrugada y no pudiera dormir, me hacían ser una sonámbula completa, y sin nada que hacer, solo comencé a desempacar las cosa.
Por algún motivo empece a pensar en muchísima gente, los pensamientos me acorralaban, ya no lo aguantaba más. Y por alguna razón, por mi mente se cruzo un hombre sin rostro, no sabía quien era, pero sentía que era mi padre.
El no poder dormir, comenzó a desesperarme, y más por las cosas que se cruzaban en mi mente. No me quedaba otra, tenía que pedir ayuda.
Salí del despacho, y camine sin saber a donde ir por largo rato. Lo cierto es que sueño tenía, pero que no podía conciliar. Había hecho de mi una completa estúpida, sin prestar atención a nada, salvo a la tormenta que aún no se había ido.
Hacía frío, y uno que parecía cortar los huesos, tampoco iba vestida con demasiada ropa, solo tenía un short viejo y negro, y una sudadera, verde. Pero cuando alguien volvió a tocar mi hombro, sentí que mi cuerpo, se helaba por completo y que quedaba petrificada.
- Molesta a enfermos de madrugada, se considera especial por ser la sobrina de Dumbledore, y ahora merodeas por el colegio haciéndote la valiente. ¡Bravo! Debería aplaudirte por el grado de estupidez que alcanzaste, ni Potter te ganaría – dijo la voz de ultratumba de Snape cortando el silencio de la noche.
El hecho de que tocara mi hombro y me sorprendiera así, casi logro matarme, pero no le daría el gusto de que ese terror se reflejara en mi cara, actué tranquila y conteste.
- Bueno, entonces que esperas, apláudeme, me encantaría verte aplaudiendo a alguien que no seas tu mismo.- hable, mientras me daba vuelta para enfrentarlo.
Siempre igual, sus túnicas negras, era algo que creo, que desde que lo conocí nunca había cambiado. Aunque debo reconocer le quedaban bien. Hacían juego con su alma, aunque el haber pensado en eso, me causo risa, haciendo que esbozara una pequeña sonrisa, que el claro, no paso por alto.
- ¿Cómo te atreves, mocosa...?- decía con los dientes apretados, pero lo interrumpí.
- ¡Vaya! Esto si que es una sorpresa, ahora que lo pienso ¿El Señor Severus Snape, me esta tuteando acaso? – Pregunte mirándolo con la misma sonrisa burlona que el me hacía.
- Si no quieres problemas vete. ¡AHORA!- contesto. Snape no gritaba, pero no hacía falta que lo hiciera sus ojos hablaban por su voz.
- ¿Me estas confrontando acaso? – Le dije sin desistir de mi gesto burlón, y parándome aun más derecha.
- Si piensas que me voy a arrodillar, y a tratarte mejor, por ser la sobrina de Dumbledore te equivocas. Si piensas que por... - pero detuvo su balbuceo.
De repente había sonado, un ruido, seco. Como si a alguien hubiera tirado la varita. El ruido me precipito, haciendo que me alterara y agarrara a Severus de un brazo. Este no dijo nada, ni hizo nada. Luego de unos instantes, se volteo a verme con atención, dado a que yo no soltaba su brazo.
- Suéltame – contesto con esa manera tan arrogante y típica de él.
- ¿A donde vas?- le pregunte algo asustada, al ver que se retiraba y quedaba sola.
Severus me miro, y era ahora el quien tenía el gesto burlón – A mi despacho, necesito dormir. – contesto caminando pasillo abajo.
Yo me había quedado sola, y realmente me había asustado. Como de costumbre últimamente, tenía que correr hacia la dirección de Snape, y eso hice.
- Espérame- le dije mientras lo alcanzaba – espérame ¡Maldición!.-
- ¿Ahora que? No te alcanzo con la noche del hospital ¿acaso?- espeto sin detenerse.
- No es eso... es que- vacile unos minutos en los cuales el andar de Severus se fue calmando – no puedo dormir, y tengo pesadillas. ¿Tu no tendrás por si acaso una poción para dormir sin sueños?- pregunte de manera arrogante.
El tipo se detuvo frente a una puerta de roble negro, supuse que era su habitación, me miro, con la misma mueca burlona, y hablo – Así que ahora necesitas mi ayuda, ¿No?-
- Por favor- dije sinceramente. Pese a que era orgullosa, estaba harta de los pensamientos.
Snape vacilo, y cambio su gesto de burla, por una facción seria – No tengo nada.-
Yo no lo podía creer, se negaba a ayudarme aun pidiendo por favor – Oh vamos! Necesito tu ayuda esta bien, ya lo dije. Sino no dormiré nada y...-
- Vete. Déjame en paz.- dijo abriendo y cerrándome la puerta en la cara.
Nuevamente estuve un rato buscando mi cuarto, hasta que lo encontré. Cuando lo hice me dispuse a dormir, acostándome en la cama. Pero cuando por fin me había acomodado, alguien toco la puerta. Odiaba que me molesten de noche, y más cuando me acurrucaba en la cama. Al abrir la puerta no podía encontrarme con alguien que me hiciera saltar más de ira.
- ¿Y ahora que Snape? Después no digas que soy yo, la que te molesta – espete.
- ¿Me dejaras pasar, o seguirás toda la noche parloteando?- pregunto, mirando de reojo el despacho detrás de mí.
- ¿Que?- pregunte sin poder creer lo que escuchaba. Snape quería entrar en mi cuarto, ¿para que?
- ¿Quieres la poción o no?- pregunto con cansancio.
- ¡Obvio!- conteste de mala gana.
- Entonces, muévete- contestó empujándome para entrar.
Una vez adentro, note que empezó a sacar, unas botellas de una bolsa de terciopelo negro que traía consigo. No pronuncie palabra, pero si observe todos sus movimientos. Y note que saco como 10 botellas de la bolsa.
- ¿Por que tantas?- pregunte mirando las botellas.
- Por que no tenía para hacerte una poción, y las de la enfermería son dosis para niños. Así que deberé vigilar cuanto tomas, para asegurarme que no morirás, por tomar de más. Aunque...- comenzó a hablar de nuevo con su gesto burlón y su voz desdeñosa cuando como siempre lo interrumpí.
- Bueno ¡Ya!- dije tomando una botella- ¿La tomo?
- Si no quieres soñar, creo que si, ¿o no es obvio acaso? – dijo con sarcasmo.
Luego de beber casi ocho botellas y media, comencé a sentirme cansada. Severus me decía algo, pero no podía entenderlo, la poción, ya había hecho efecto. Sentía, como si la lluvia, la voz de Severus, y el maullido de mi gata, se fueran haciendo distantes, y toda mi visión se torno nublada, después de eso, seguramente me dormí.
