Capitulo 9: Primer día.

Al llegar a mi despacho, me acomode detrás del escritorio, debo admitir que se sentía muy bien. Ahora entendía de donde salía el poderío de los profesores, en especial de Mcgonagall y de Snape.

Pensar en Snape, me hizo acordarme rápidamente de mi broma. Esta vez todo estaba perfecto, el quedaría en ridículo por el resto de sus días y yo por primera vez le ganaría en algo, por más que ese algo, sea una total y completamente inmadurez, e idiotez.

En eso, cuando terminaba de ordenar los libros, Glenn entro a la habitación jadeando haciendo un leve "toc – toc" y pasando sin esperar a un "adelante", entre Glenn y yo, pese al poco tiempo de conocernos, había algo llamado confianza, o eso creía por el momento.

-Dumbledore te llama Clair, dice que vayas rápido, es algo importante.-

El hecho de que Glenn corriera de esa forma, me asusto y salí rápidamente al despacho de Albus. Atravesé la gárgola, diciendo la contraseña de ese día "grageas de moco", pero al subir hasta la puerta del despacho oí voces...

-Severus, no creo que tu debas dar clases hoy, solo basta con verte la cara- puntualizo Albus.

-Señor, estoy seguro que soy capaz.- hizo una pausa – Además acaso cree que su profesora de DCAO, pueda ayudar en algo en pociones? Le recuerdo que a penas puede...-

De repente mis oídos se bloquearon y las ofensivas palabras de Severus, no fueron más que un inmenso bla bla bla. Acaso este había dicho que yo ayudaría en clase pociones.

¡DEMONIOS!

Pero mis escuchas tras la puerta fueron interrumpidas, cuando Snape abrió la puerta de golpe con cara de enojo. Al parecer Albus, había ganado con su decisión, como siempre.

Snape, me miro unos segundos, con una mirada fría de arriba abajo Al parecer, estaba tan molesto que ni comentario sarcástico pudo hacer y se fue por la escalinata.

Al darme vuelta al despacho, la barba plateada, y los ojos de azules de Albus aparecieron mirándome, inquisitivamente.

-Veo que has escuchado algo, ¿Cierto?- comento.

-Si, lo siento. ¿Pero que es lo que...- trague saliva- quieres que haga?.-

Bueno simplemente, como Severus no quiere dejar de dar sus clases, ni ser reemplazado, decidí que tu lo ayudarías.- hablo mirándome con una sonrisa, pero al ver mi expresión de terror, se apresuro a decir – claro que solo por hoy. Es que Severus esta algo cansado. ¿Puedes hacerlo?.-

-Eh supongo que si, pero yo nunca fui... - intente mentir.

-¿Buena en pociones?- dijo mirándome por sobre sus anteojos con su mirada de rayos X – A mi no me puedes mentir tan descaradamente, que no hayas sido buena en transformaciones, o mejor dicho en casi todas las materias, no obstante no me hace olvidar que tenías una buena disposición para las pociones. Hasta el mismo Severus, me lo comento y recalco en varias ocasiones. –

Tras esa confesión mi cara demostró la curiosidad, y mi alma cierta, ¿Alegria?. Pero en eso Albus volvió a hablar.

-Bueno es tarde, las clases empiezan dentro de una hora tienen a los Griffindor y Slytherin de primer año, así que ahora ya tienes que estar con Severus, alistando detalles. Suerte querida.- diciendo esto me cerro la puerta en la cara antes de que pudiera replicar algo.

Pero ahora no me importaban las replicas, me importaban mis trampas, de las cuales si no me daba prisa, yo seria presa. Corrí todo lo que pude para llegar a las mazmorras lo antes posible, y sacar todos los fogones Weasley.

Al llegar me encontré con Severus, algo nervioso, caminando de un lado al otro. Toque la puerta (que estaba abierta), y el se detuvo en seco, ni siquiera hablo, simplemente me miro, y se dio vuelta hasta ir a su escritorio y sentarse. Interprete eso, como un "adelante" y camine hasta el. Al llegar, comencé a observar el lugar pensando como desaparecer todo.

De repente una voz fría, hablo- Acaso piensas quedarte todo el día así?-

- Si no me dices lo que tengo que hacer, no creo que pueda hacer otra cosa más que esto ¿sabes? – conteste sin mirarlo a los ojos.

-De acuerdo, prepara los libros en aquella mesa, saca estos ingredientes de la estantería – dijo dándome un lista – y saca los instrumentos del profesor, tu harás la poción con ellos.- concluyo.

-¿De que demonios hablas? Acaso me ves como estudiante?- proteste con indignación.

-Le mostraras como se hacen las cosas, y punto.- susurro, levantándose de la silla, poniendo sus manos sobre el escritorio, y acercándose un poco hacía mi con mirada rabiosa.

-¿No que yo no era buena para la magia?- pregunte con recelo.

-Estas aquí para cuestionarme o para hacer lo que te digo?- inquirió con bronca muy evidente.

-Ninguna de las dos, estoy por que Albus me lo pidió, y solo vine a...- pero no me dejo terminar que metió como siempre su bocado.

-Ay vas de nuevo. Que malcriada que eres, piensas que tener un apellido te da poder, eso es lo que no me aguanto de personas como tu...-

-¿PERDON? Tu no me aguantes, JA no me hagas reír. Acá la que no te aguanta soy yo. Yo no te aguanto con todas tus idioteces.- le dije golpeando el escritorio con mis puños, y enfrentando su cara a la mía.

-No te atrevas a volver a hacer eso, ¿Entendiste?- dijo agarrándome un brazo y corriéndome de su escritorio.

-No soy tu sirvienta, y si quieres hacer una poción, hazla tu.- concluí, yéndome por la puerta.

-Si te vas te arrepentirás.- hablo rompiendo el silencio, con una voz tranquila. (Algo que me altero unos segundos, Snape nunca tenia voz pacífica a menos que hubiera ganado una guerra ¿Pero que?)

-¿Ah si?- dije dándome vuelta, y arqueando mis cejas.

-Así es. Además creo que a Albus, le gustara saber tu pequeña trampa, ¿no crees?- comento con su sonrisa maliciosa.

-Me había quedado helada, no podía creerlo, acaso se había dado cuenta, pero ¿Cómo? ¿Cómo descubrió todo?

-Vamos, Elli, no soy tan estúpido, como creíste que era. Piensas que no reviso los calderos, crees que no note que faltabas en la mesa de profesores esta mañana, o que no te escuche entrar en la habitación.-

El silencio era tremendo. Me había descubierto, y no dejaba de clavarme esa mirada que tan nerviosa me ponía, y aún más por que sabía que usaba su legeremancia, motivo por el cual dirigi mi mirada al suelo. Pero mi pregunta principal fue... ¿Si sabía que había entrado en su cuarto y me escucho... Por que no me detuvo?. Luego, de eso, levanet mi mirada hacía el, no iba a dejar que tratara como una niña, nunca más.

Pronto el silencio, desapareció del ambiente, y pasos de un montón de personas hacían presencia en la habitación. Por un segundo mi alma se alivio, ya no estaba sola con Snape. Aunque el y yo seguíamos mirando sin dar importancia el resto. Era como si no pudiera dejar de mirarlo aunque quisiera. De repente note como el se enderezaba en su lugar sin soltarme la mirada, y de un segundo para otro se dirigío a la clase.

-Nadie les dijo que entraran. La próxima vez que tengan pociones, les recomiendo a todos, que aguarden hasta recibir orden de entrar. Sino aténganse a las consecuencias. – amenazó aumentando la voz y dirigiéndose a los jóvenes niños. Por lo visto los años no lo habían cambiado, no tuvo más tacto que el que tuvo conmigo y mis compañeros, hace años atrás.

Los niños que recién empezaban, lo veían aterrados, aunque solo unos pocos valientes, note, que ni se inmutaban ante la presencia del profesor. Ya casi todos habían tomado asiento, y yo me había ido hacía el escritorio y me había sentado sobre el.

Ahora, como de costumbre, imagino que todos ustedes, no tienen noción de la importancia de las pociones. Como de costumbre pensaran que la única forma de hacer magia, es con la varita, pero les cuento que como muchos ignorantes, están completamente equivocados. Ahora en mi clase nadie habla, sin permiso, a menos que quiera sufrir un castigo. Los trabajos se entregan en tiempo y fecha, y si llego a escuchar de alguna pelea, me asegurare de quien la empezó sea castigado de la peor manera. Ahora saquen sus libros.-

Yo ya me había bajado del escritorio, y acomodaba las cosas que el me pidió. Cuando estaba en la estantería, note un respiración cerca de mi oído, antes de que me diera vuelta, Severus hablo.

-O te aseguras de sacar tus bromitas, o me aseguro de hundirte.- dicho eso, se fue a su escritorio de manera brusca.

No fueron necesarias más palabras por ese día, lo mire con bronca, y fui caldero por caldero sacando las bromas. Pero al llegar casi a la última fila, un niño de Gryffindor y uno de Slytheron, habían comenzado a insultarse en voz baja. Intente calmarlos, pero en mi afán por detenerlos me tiraron al piso, haciendo que dos o tres, o quien sabe cuantos de los fogones explotaran, eso hizo que gritara a viva voz, y todos los estudiantes se rieran, y otros se asustaran.

Luego de que el espectáculo se calmo, tanto yo, como los otros dos niños, estabamos con las caras marrones por la pólvora. Cuando pense que las cosas no podían ir peor, me acorde de Snape. Y ni siquiera hizo falta hacer demasiada memoria, ya se encontraba parado de tras de mi, mirándome con desprecio. Creo que en ese instante, no supe quien tenía más miedo, si yo, o los otros niños.

El joven de Slytherin no perdió su oportunidad para justificarse diciendo – Ella traía los fuegos, y el me empujo – y bueno era una de las serpientes, que más iba a hacer.

Snape lo levanto bruscamente del brazo, lo miro y dijo – Vete a la enfermería.-

El joven Gryffindor estaba por decir algo, cuando Snape volvió a hablar – Vaya vaya, desde el primer día Gryffindor, va perdiendo puntos, interesante ¿no?. No se como piensan llegar a mitad de año –

-Pero que dices!- le espete poniéndome de pie y enfrentándolo– De que hablas, si tu sabes muy bien que tu alumno también inicio la pelea, es más fue por culpa de el que tropecé, el le quiso pegar a este joven y...-

-Tu ya cállate y vete! No te quiero aquí de nuevo...- contesto dándose apretando sus dientes, de manera hostil.

De acuerdo, antes de que dijera algo más yo ya había salido en dirección ha mi despacho, debía preparar mi clase, no perder tiempo con las de Snape.

En el camino me tope con Glenn, quien estaba conduciendo a los alumnos de Hufflepuff y Slytherin de cuarto año, al bosque. Al vernos nos saludamos ondeando la mano, y con una vaga sonrisa. Al menos, supuse que no podría tener más sorpresas. Llegue a mi despacho, me pegue el susto de mi vida, al ver allí a Albus sentado dando la clase de DCAO. Antes de que pudiera decir algo, los jovenes de Ravenclaw y Hufflepuff de primer año, se dieron vuelta, y me miraron fijamente mientras susurraban cosas como "¿ella es la profesora?" "wow no es muy joven comparada con los demás profesores?" "miren su varita es muy larga" y otras tantas cosas, que lo atontada que estaba no me permitía escuchar.

Me acerque hacia Albus, para hablar, pero el me gano – Veo que Severus ha podido solo con los conflictos, ¿Estas bien?- pregunto con una cálida sonrisa, que no lucía de picardía ni inquisitiva, más bien era una sonrisa reconfortante.

-Si.- pause- Bueno, nadie esta bien, luego de una clase con Snape, ¿No?- dije sin percatarme que hable en voz alta.

Albus rió, y muchos de los alumnos intentaban escuchar, otros comentaron cosas como "Entonces es verdad mi hermano dijo que era terrible ese tal Snape" otros cosas como "Oh no es el que tenemos después", pero ante tanto comentario y expectativas, Albus pus orden.

-Bueno clase, ahora les voy a presentar a su nueva profesora, Clair Elli, ella ocupara el resto del año el puesto de Defensa Contra las Artes Oscuras. Espero que este sea un gran comienzo de año para todos. Y ahora sin más decir, ¡A trabajar!- concluyo, con una sonrisa, mirando a toda la clase, y saliendo por la puerta.

Era increíble, como con solo decir "bueno clase" sin gritar, ni de manera terrorífica, el podía hacer que todos quedaran en silencio con una simple sonrisa. Siempre admiraría eso de mi tío. Estaba ensimismada, cuando un comentario me trajo a la realidad.

-Profesora, ¿El profesor Snape es malo?- pregunto una niña de Hufflepuff.

Yo me quede mirándola un segundo antes de contestar, ¡Genial primer día y ya tenía preguntas chismosas! .

-Bueno a ver, para empezar, levanten la mano ¿Si?- conteste sin parecer ofensiva- luego, como son o dejan de ser los otros profesores no es mi asunto. Así que por favor a mi no me pregunten cosas que no pienso responder- hice otra pausa, estaba siendo demasiado dura, sonreí de manera picara y hable en voz baja- Pero como es el primer día les voy a comentar, que pesé a que no me corresponde, es verdad, el profesor Snape de pociones tiene carácter fuerte, si. No es malo, como muchos piensan, solo... – pensé y dude, ¿Acaso lo estoy defendiendo?, pero acordarme de cómo me trato hizo que soltara mi bronca- solo tiene un carácter terrible y rezonga de todo, y por todo, su carácter es hostil, no tiene paciencia con nada, tiene esa forma asquerosa de hacerte sentir inferior, aunque seas buena persona el cree que eres una m...-

- Profesora! – grito un niño de Ravenclaw al percatarse de lo que iba a decir.

Bueno punto, me calmare, y por ultimo diré, si quieren un consejo: No molesten a Severus Snape.- suspire – Ahora bien continuemos con la clase, ¿De acuerdo?-

-¡Si!- dijeron muchos.

- Bien ahora ¿quien sabe para que sirve esta clase? – pregunte mirando de lado a lado del salón.

Una niña de Ravenclaw alzo la mano y yo apuntando con el dedo le cedí la palabra – Para defendernos de otros hechizos?- pregunto dudando.

-Bien, pero no dudes al responder. Como bien dijo la señorita Strauss, esta clase les va a ayudar a defenderse de sus enemigos. Pero recuerden algo importante: Defenderse no sirve si no nos defendemos sin inteligencia. Palabras propias de Albus Dumbledore.- comente – Ahora, ¿quien conoce el hechizo que se utiliza para detener a otro hechizo solamente?- hice una pausa, mirando a todos- Alguien? –

Un tímido niño de Hufflepuff levanto su mano – Si dime Lovecrafft, ¿Cuál conoces?-

-Bueno, no estoy seguro pero mi hermano me comento que el finite sirve para detener algún hechizo- hablo mirando el suelo.

-Bueno pues o tu hermano si sabe, o tu estas muy atento. Un punto para Hufflepuff. Si Lovecrafft, el Finite proviene de la raíz del latín "finis," que significa "final." Al igual que el Finite Incantatem, éste elimina los efectos de un hechizo. Puede ser que el Finite detenga un solo hechizo, mientras que el Finite Incantatem detiene a todos los hechizos vigentes.-concluí mi explicación caminando a mi escritorio.

Así continuo la clase, fue bueno que conforme los minutos pasaron, tanto yo como los jovenes nos fuimos relajando y serenando al ambiente. Luego de ellos tuve que dar clase a Slytherin con Gryffindor de primer año. Así como los Slytherin hacían burlas continuas sobre lo que me había pasado en pociones en la mañana (al parecer alentado por su jefe de casa Snape), los Gryffindor, por algún extraño motivo que no supe entender, me defendían. Pesé a que la clase fue muy movida, al igual que el resto del día, termine contenta de que al menos por lo visto a tres de las cuatro casas me habían tomado afecto, o al menos estaban conformes de la manera que enseñaba.

A la hora de la cena, me había planteado algo: ignorar a Snape por completo. Algo que no me resulto difícil, dado a que en toda la cena a pesar de tenerlo a mi derecha, no me dirigió ni la palabra, ni su mirada penetrante. Así estaba mejor.

-Oh profesora, he escuchado de mis alumnos de Ravenclaw que están muy contentos con su asignatura, que bueno escuchar eso. Luego de tanto tiempo es bueno saber que al fin tenemos un buen profesor. – dijo Flitwick mientras comía su tarta de melaza de postre.

Tras esas palabras, yo solo asentí con una sonrisa amable, y me dedique a comer mi pie de calabaza. Luego de unos minutos Flitwick volvió a hablar.

-Me imagino que mis muchachos estuvieron bien, ya que note que el reloj de Ravenclaw tiene algunos zafiros más.- comento sonriente.

Esta vez, no podía, no hablar, así que conteste – Si profesor, lo cierto es que los de Ravenclaw han demostrado mucha sabiduría, incluso los mas pequeños de primer año.-

-Bueno el sombrero seleccionador no se equivoca ¿Cierto?.- dijo con una sonrisa.- Por cierto profesora, ¿Usted en que casa estuvo?-

-¿Yo?- sonaba raro esa pregunta, y más por mi situación actual – En Slytherin.- conteste con una sonrisa.

Pero Filius no pudo devolvérmela, dado a que parecía sorprendido. – Vaya, yo ya no me acordaba, pero pense que había pertenecido a Gryffindor, parece una persona valiente o incluso en Hufflepuff, siempre son muy amable y alegres como usted.- comento con la sorpresa aun en su cara.

-Bueno gracias profesor. Pero no, estuve en Slytherin. Aunque claro mi presencia no fue muy agradable durante mis siete años de estudio, digamos que difería de ideas con mis compañeros de casa. –

Filius estaba por contestar cuando alguien se le adelanto, y una voz sedosa sonó a mis espaldas – Bueno como Dumbledore dice: "Aveces los alumnos son seleccionados muy rápido"-

Snape fue quien murmuro aquello a mis espaldas, yo no sabía que contestar, ni como actuar. Por suerte Flitwick se percato de mis nervios, y se adelanto.

-Bueno, de todas formas la profesora Elli, tiene tenacidad, y disciplina, algo que claramente proviene de tu casa Severus.- dijo intentando hacer énfasis en cualidades, que tanto el como yo sabíamos que Slytherin carecía.

Severus me miro de arriba abajo, como analizándome y reitero- como dijo Albus nuevamente, "Aveces los alumnos son seleccionados muy rápido"- y diciendo esto se dio vuelta, para seguir con su porción de tarta de melaza.

Luego de eso no tuve más inconvenientes, termine mi conversación con Flitwick sobre las hazañas de Albus, algo que claramente tanto el y yo admirábamos del director. Luego fui hacia el vestíbulo, mi tío nos había dicho a mi y a Glenn que nos tocaría hacer la ronda nocturna, pero de ahora en más con Minerva. Algo que me animo mucho, ya que últimamente además de Filius y Glenn, con ella compartía muchas cosas, así como también me daba ideas de tácticas de cómo actuar con los alumnos problemáticos o sea los slytherin.

Al llegar me encontré con Glenn, quien estaba ya esperando de hace un rato y por lo visto, tenía ganas de terminar las rondas cuanto antes, tenía su cara total y completamente cansada, y parecía incluso tener fiebre. El pobre que siempre lucía elegante ahora parecía un muerto en vida.

Me acerque a saludarlo, pero el me hizo un gesto con la mano para que me alejara.

-¿Estas bien? Parece que te ataco el Sauce Boxeador.- comente intentando alivianar tensiones.

-Si, es solo que me agarre un resfrío bastante fuerte. Y si te acercas te contagio.- dijo riéndose como pudo, con la nariz roja.

-Bueno al menos quizás pueda tomarme un día más de descanso, los slytherin me tienen harta.- dije agarrándome la cabeza.

-Tu eras una de ellos.- dijo riéndose

-¿Y? Eso no quita que odiara la casa.- suspire acordándome lo único que me agradaba de la casa- Y hey, ¿Cómo te fue hoy? Yo no soy la única nueva del cuerpo de profesores. ¿Te fue bien? .- comente mientras caminábamos hacia al entrada.

-Si, la verdad que si, siempre me gustaron las criaturas mágicas. No sabes la cantidad de especies que puede haber.-

-Pues a decir verdad, si. Siempre me fascinaron también.- admití.

-¡Wau! Pense que una chica Slytherin no tendría gusto por algo tan común.-

-Común JA! Yo prefiero decir fascinante.- le dije mirándolo.

Hubo un breve silencio. ¿Qué demonios hacía? Estaba coqueteando? No, pero estaba loca, recién acababa de salir de una relación, que aunque no amaba a Ian, sin embargo me dolió el hecho de la traición. Y ahora que hacia?

Digo las criaturas. Las del lago, son de lo más increíble, siempre tuve curiosidad por las sirenas sabes?.- comente intentando despistarlo, algo que no funciono, ya que el se río con ganas, al notar mis nervios.

-Si.- contesto haciendo una sonrisa amplia.

-Vaya , vaya, no se supone que los profesores deberían estar cumpliendo con sus rondas acaso?- pregunto una voz de ultratumba.

Glenn y yo nos giramos para ver quien estaba, y al mirar hacia un rincón, vimos como de la oscuridad aparecía las facciones rígidas y puntiagudas de la cara de Snape.

- Ah eres tú.- dije con desdén.

Estabamos esperando a Minerva, Severus. Albus nos dijo que a partir de ahora nos tocaba con ella hacer la ronda.- explico Glenn.

-Bueno profesor- dijo con asco- Pero el director me mando a comunicarles que Minerva no vendrá, y que yo tomara su puesto.-

Al decir esto, se me helo la sangre. ¡NO! Que más me podía pasar que no era suficiente señor?. Por lo visto no, no solo tenía que ignorar a Snape en la cena, el almuerzo, los pasillos, sino ahora también, ignorarlo en las rondas de vigilancia. Por Dios, ¿que más?. Tanto Glenn como yo nos miramos decepcionados, el tratando de poner la mejor cara que tenía. Sin embargo yo no hice nada, di media vuelta y comencé la ronda.

"Si pensas que las leyes de Murphy solo son para reírse, vuelve a leerlas y compáralas con tú vida, probablemente encuentres muchas cosas de ella en esas leyes. Al igual que nuestra protagonista."