Siento muchísimo haberlos hecho esperar, es que iba escribiendo por el capitulo veinte, y borre todo. Ahora estoy por el once, pero como ya tarde demasiado, aquí les dejo el diez.
¡Éxitos!
~ClairSnape.
Capitulo 10: La revancha es dulce, y la noche larga.
Iba caminando intentando alejarme todo lo que fuera posible de Snape. Ultimamente no sabía por que motivo, había desarrollado ese "miedo" hacía su persona cuando en realidad no había por que temer, solo era un viejo malhumorado. Pero lo cierto era, que en el poco y casi nada de tiempo que llevaba en Hogwarts me había percatado que no era la única a la que le molestaban o incluso le asustaban un poco sus reacciones.
El resto de los profesores, por lo que había escuchado, tenían ciertas opiniones –en su mayoría – muy en contra de la forma de ser de Snape. Y más aún por el hecho de ser un profesor. Las frases que habían dicho Pomona, Flitwick e incluso Mcgonagall resonaban en mi mente. "Fue un gran estudiante, uno muy inteligente, sin embargo luego de que termino Hogwarts nunca se supo más de él" ; " Siempre había sido muy reservado, y muy meticuloso en cada trabajo, cada asignatura, en herbolaria era un placer tener a un estudiante, tan cuidadoso, sobre todo con las mandragoras bebes. Sin embargo cuando volvió a Hogwarts para ser profesor, ya no quedaba nada del callado y tranquilo Snape. Todo lo contrario, es hostil, temperamental con los niños, arrogante, y sobre todo sarcástico. Cuídate de él."; "Nunca ocasiono ningún problema en ninguna clase. Siempre fue aplicado, e inteligente. Pero el carácter no cambiá sigue siendo el mismo callado y arrogante que conocí, incluso con once años. Y creo que con el paso de los años se vuelve cada vez más atroz y peor. Sin embargo eso califica perfecto para ser Jefe de Slytherin, obvio ¿No?".
Todos esos comentarios daban vuelta en mi cabeza, como lo hacen las memorias, en un pensadero. Pero el comentario que más me daba vuelta era el de mi tío Albus.
"Si, quizás sea difícil de roer. Pero todos tenemos un corazón. Recuerda eso."
Esa confesión, por así decir, era la que más me daba vuelta. Siempre había querido conocer más de él cuando era estudiante, era mi profesor favorito, y siendo ya más adulta, me daba cuentea de que me gustaba. Sin embargo el tiempo había pasado y ya no sentía ninguna atracción por Severus Snape. No iba a negar que era interesante, e incluso atractivo, desde mi punto de vista. Pero de ahí a gustarme había un trecho muy ancho.
Mientras caminaba unos pasos más adelante, de los hombres pensando en las facetas de Snape, decidí que si el era así por algo debía ser. No creía que a él le gustara tanto, y si lo hacía era por que había tenido un mal ejemplo de niño.
Estando al tanto de mi reacia –horrible - reacción al llegar el y comunicar que el haría al ronda con nosotros, decidí que sería bueno quizás... Darle una oportunidad. Además la que había empezado con esta ridiculez de adolescentes había sido yo, con mi broma de los fogones Weasley.
Por fin decidí acercarme a cambiar unas palabras, cuando de ante mano la voz sedosa de Snape hablo- Un gusto la platica con usted profesor- haciendo hincapié con asco en el termino- Roud. Pero me voy, para no escuchar caprichos.-
Dicho esto, el muy desagradable, dio media vuelta y se adelante, sin siquiera dejarme replicar.
"¡A la mierda la compasión!" pensé para mi misma, ya saliendo de mis casillas.
-¿Y ahora que le pasa a la serpiente arrogante? ¿Me tiene miedo que tiene que huir?- dije con sarcasmo.
-Nada de eso.- me comento negando con la cabeza levemente y riéndose- Al parecer alguien que yo conozco, de un metro sesenta de estatura, cabello castaño claro con rulos y ojos verdes. Le jugo una broma al profesor en el día de hoy, y luego de retirarse del despacho, con todas las supuestas bromas, estallaron siete calderos más. Creo que el tipo no esta de muy buen humor. Bueno digo, si a mi me estallaran siete calderos con un montón de niños de primero, que no saben comportarse, probablemente estaría enojadisimo. Y viéndolo del lado de Snape, o mejor dicho desde sus zapatos, seria mejor decir que esta siendo consumido por la ira.-
Mi vergüenza no podía demostrarse mejor, con mis cachetes colorados, y mi tamborileo de dedos en mis brazos cruzados – Que terrible que alguien haga eso. La verdad que los estudiantes de hoy ya no tienen respeto ¿No?- comente con ironía.
Claro que sabía que era yo, solo que no pensé que Snape sería capaz, de contarle eso a Glenn. Pero de repente mi mente quedo en shok. ¿Y si esa era la idea de Snape ahora? ¿Hacerme quedar en ridículo con todo el equipo de profesores también? Ya el rumor de haber tropezado en el aula de pociones, era un chisme a viva voz. Lo que me faltaba era que Snape me torturase así.
Tan ensimismada en mis pensamientos que no me percate de que Glenn toco mi hombro- A partir de acá nos separamos. Recuerda que hay que empezar a poner los encantamientos protectores, en las torres, y en las entradas.-
-Si, si. Claro ve. Y buenas noches.- salude yéndome hacía el bosque, que era donde me había tocado realizar los encantamientos.
Luego de media hora, sin poder realizar nada mejor que un Protego totalum. Comencé a enloquecer al darme cuenta, que realmente no me salía ningún hechizo de defensa, y que tenía que dar gracias de que recordara el Salvio hexia. Pero con recordarlo no bastaba, no podía hacerlo, las horas pasaban, y me determine que al menos, sino podía establecer algún hechizo protector más que el protego, me quedaría haciendo guardias. Aunque eso incluyera que tuviera que hacerlas sola.
Gracias a mi reloj de pulsera, controlaba las horas que llevaba allí muerta de frío. Y para mi desgracia todavía no eran ni las dos de la madrugada.
Luego de recorrer, los invernaderos, el zoológico, y las canchas de vuelo, ya eran casi las cuatro de la madrugada. De todas formas el sol, seguía sin asomarse, solo había una leve claridad, que teñía el cielo.
Mis piernas estaban muertas, y hacía casi dos horas que no dejaba de bostezar. Sin poder impedirlo, me acurruque, contra un roca que estaba allí y cerré los ojos, solo para descansar no dormir.
""
Severus Snape, había recibido la insinuación de Albus, de que se quedara vigilando a la profesora de DCAO. Pero la había perdido por completo de vista, y aunque tenía cansancio y estaba haciendo un frío horrible, la busco durante largo rato en las afueras del castillo, en su habitación, y en los corredores. Pero nada. No había podido ubicarla.
Luego de un rato tuvo el presentimiento de que al no saber nada de magia defensiva – había que ser sinceros era un desastre; "peculiar" desastre, penso Snape- se hubiera quedado largo rato intentando realizar los escudos.
No hizo falta que Severus viera más allá, para darse cuenta de que tenía razón - como siempre –.
"No puede ser tan inútil y tan estúpida. En que cabeza entra, quedarse dormido de madrugada, fuera del castillo y encima a metros del bosque prohibido. Si quería morir me hubiera dicho que yo me encargaba de matarla con una maldición..." pensó Snape con bronca atravesando el campo nocturno a zancadas hasta llegar donde se encontraba la profesora de DCAO dormida.
Al llegar quiso intentar con todas sus fuerzas mirarla con aire despectivo y arrogante. Con aires de suficiencia como hacía con todos o incluso zamarrearla, sin embargo, no pudo. Simplemente se quedo observando como sus rulos caían por sobre su cara, como la respiración de ella, que normalmente era agitada, por estar enojada, corriendo o demás, ahora era tranquila y placida a sus oídos. Como a la luz de la luna, podía distinguir, que aquella mujer, orgullosa, alborotadora, y caprichosa, quedaba reducida, a una tranquila y pacifica joven que con la iluminación nocturna, podía distinguir aún con más precisión el grosor de sus delicados labios, la piel de porcelana, y sobre todo notar como su estatura la hacía delicada y pequeña como una muñeca de vidrio.
"O quizás, buscaría una forma más placida de matarla" penso de manera inconsciente.
"Que idioteces piensas. Es la misma idiota que hoy alboroto todo tu salón, con su ridícula e infantil broma... Es la misma que se da aires de ser la sobrina de Dumbledore... Es la misma que explotaba calderos cuando apenas eras un profesor en Hogwarts y te hacía la vida imposible por ser nuevo... Es la misma con la que te pasaste de copas, y terminaste encerrado en un baño de las tres escobas, a más no poder de excitación. La misma, que en esa ocasión estaba tan borracha, como para no recordar nada ni siquiera hoy en día. La misma que..."
"BASTA IMBESIL" dijo una voz dentro de Snape llamada conciencia. "Basta, ella tan solo era otra estudiante, y ni siquiera llegaron a que pasara algo más que unos besos y alguna que otra mano que se deslizo bajo la ropa. Era simplemente necesidad física y punto idiota. Entiéndelo."
Necesitaba con urgencia alejar esos malditos pensamientos de su mente a como de lugar. Y probar que nada de las "incoherencia" que había pensado eran ciertas, o al menos que no las había pensado en ningún momento. Así que opto por la primera idea que vino a sus pensamientos.
-¡Aguamenti!- pronuncio fuerte y claro, mientras un chorro de agua potente salía de la punta de la varita y caía de lleno sobre la cara de la joven.
""
Soñar con Snape, ya era bastante malo cuando sentía su respiración en mis oídos y su presencia con mi ser, eso ya era terrible. Pero que algún desgraciado se atreviera a despertar a alguien con un chorro de agua helada en la cara era lo peor de lo peor. ¡Mierda ya no había respeto!
-¡Demonios!- grite con ira, sacándome de la cara mis mechones de pelo empapados- ¿Quién mierda fue tan imbécil para...?-
Pero toda mi bronca quedo reducida a polvo cuando alce la vista para dirigir mi mirada de tigre furioso a mi agresor. Si antes tenía bronca, esta había desaparecido, para que la ira, se hiciera cargo completo de mi cuerpo.
-Para ser una dama, tienes una boca que parece de borracho.- dijo la voz fría de Snape.
-Como demonios quieres que sea una dama, si tu me estas mojando con el frío que hace. Estoy empapada con una temperatura de cero grados. ¡Ah! Eres un idiota. ¿Qué carajo quieres?- grite con bronca.- Acaso te aburriste de tu sueño y tuviste que molestarme por que no tenías nada mejor que hacer. Veras cuando el diga a Dumbledore...-
Pero mi parloteo se detuvo al sentir sobre mis hombros una túnica pesada. Al despertarme por completo, note como la túnica que hace segundos portaba Snape, estaba por sobre mi, dándome calor – el calor que su dueño portaba hace instantes- que hizo sentirme un poco mejor, por un instante, hasta que recordé que era de Snape, y eso me devolvió a la realidad.
-No te creas, que esto te salva de que te acuse oíste.-
-Di una sola palabra y todo Hogwarts en especial los profesores, se enteraran de tu bromita de los calderos. Y no me sigas molestando por que aprovechare a decirles tu insuficiencia en hechizos.- amenazo con voz sedosa acercándose a mi como un felino.
-No se a lo que te refieres. Y de acuerdo no diré nada, y en cuanto a mi magia, ni hables, yo tengo el puesto de DCAO, no tú. Oíste.-
Como lamente decir eso, al verle la cara. Dios, si el demonio se pudiera hacer corpóreo, Snape en este momento seria el mismísimo Diablo.
-Así que entonces, si sabes hacer hechizos?- pregunto arqueando las cejas con tranquilidad.
Esa tranquilidad curiosa, me aterro, por que sabía que después vendría algo peor.
-Por supuesto. Y sabes es tarde, toma tu abrigo- dije estirando mi brazo y entregándoselo- gracias. Y me voy a dentro.-
Sin el abrigo estaba muerta de frío, el viento me cortaba poco a poco, la piel de la cara. Pero nada me corto más como la siguiente puñalada.
-Miedosa.- susurro en voz baja Snape.
El viento llevo las palabras hasta mis oídos directamente. Y mi cuerpo como el de un gato con ganas de atrapar a su presa hecho una fiera, se volteo con rapidez, y dando zancadas, volví hacía el, quedando a centímetros mi mirada de la suya.
-¿Qué dijiste?- pregunte con odio, apretando mis dientes.
-Miedosa mediocre- contesto arrastrando cada sílaba.
-Retráctate ahora mismo anciano.- dije haciendo sonar la última palabra con intensidad.
-No sabía que estabamos en el preescolar.- escupió sus palabras con odio. – Pruébame que no lo eres y entonces retiro lo...-
El darme pase libre para eso, hizo que aprovechara la oportunidad de lleno -¡Expelliarmus!-
Grite, sacando con rapidez mi varita, haciendo que de a menos de un medio centímetro que se encontraba de mi cara, saliera aproximadamente cinco metros hacía atrás.
-¡Ahí esta mi mediocridad Snape!.- grite yéndome colina arriba y dejándolo tirado.
Con un frío de los mil demonios, pero feliz por haber demostrado mi fuerza - que en realidad solo había tomado por desprevenido a Severus- , me encamine al castillo. Cuando de la nada, quede petrificada por la cantidad de agua helada que cayo sobre mi. Mis mandíbulas habían comenzado a tiritar de la posible hipotermia que estaba por agarrarme, cuando de nuevo el saco pesado y negro cayo en mis hombros.
-No vuelvas a querer enfrentarme. Y si piensas que un expelliarmus y tomar desprevenido a alguien es tener control y sabidurías mágicas, te equivocas y muy profundamente.- gruño cerca de mi oído haciendo que mi frío se multiplicara mil veces más.
Iba a replicar, pero no podía, el frío me cortaba, estaba helando, y yo estaba mil veces más fría. Creí que en cualquier momento me convertiría en un témpano de hielo. Solo escuchaba mis leves gemidos de frío y dolor, por que el cuerpo se me entumecía.
-Vamos a dentro, que luego me encargo de tus fallidos hechizos de protección.- espeto, tomándome de un brazo y conduciéndome con rapidez hacia el castillo.
Quería articular palabra para reclamar, espetarle, o responder lo que sea – incluso un gracias - pero no podía, era horrible la sensación de frío. Al entrar al castillo, no supe si el fuego que estaba en las antorchas era verdadero o falso, por que mi cuerpo seguía helado completamente.
""
Severus iba caminando al lado de ella con rapidez, para llegar a la enfermería. Pero al llegar al lugar, las puertas estaban cerradas, y por lo visto Poppy dormida, ya que las luces de su de adentro estaban apagadas. Si había algo que había aprendido siendo profesor era no molestar a Minerva Mcgonagall y a Poppy Pomfrey, sin motivos.
Y aunque la excusa de tener a Clair, con el cuerpo entumecido, la cara y las manos violetas, temblando de pié a cabeza con lo que probablemente sería una fuertisima hipotermia, no se animaba a despertar a una mujer, que lo mandaría a dormir de tantas patadas, por haberle hecho "eso" a la idiota de su colega, y por sobretodo, por que Poppy sabía que el mismo tenía esas pociones para sanar hipotermias o enfriamientos.
"No lo vas a hacer"
Pensó clavando sus uñas en su propia mano.
"No la vas a llevar hasta allí."
Volvió a retorcer su cuello intentando ver a Poppy como un milagro por entre las camillas de la enfermería.
"No te vas a encargar de llevarla a tus aposentos para quitarle esta mierda." Se dijo con bronca en su mente.
"Mierda que tu causaste claro. Y si fueras al menos un poco caballeroso, la ayudarías. Ya que tu también fuiste un inmaduro".
Volvió a decir para si mismo.
"Hay un problema, Severus Snape no es caballeroso así que me importa un cuerno lo que le pase".
Dijo intentando despegar ese otro pensamiento que se venía venir.
"¿Ah si?"
Ensimismado en si mismo e intentando responder de manera negativa a aquella odiosa pregunta que nuevamente le revolvió los pensamientos.
Alguien habló y lo saco de allí.
""
-S..s... sn...p... t... ng... o.. ff... riii.. o.- intente decir, sin que las palabras me salieran de corridas, dado a que mis dientes no paraban de tiritar.
Su mirada, cayo abruptamente sobre mi. Pero no era, odio – estaba helada, pero no estúpida- esa mirada de acá a la china, sabía que era de incógnita.
-Vamos.- susurro, haciéndome caminar, hacia el pasillo que conducía hacía el subsuelo.
-D... n... de...?- intente preguntar cada vez con más frío.
-Cállate y camina.- contesto, apresurando el paso.
Camine tan rápido , que caí al suelo, de lo duras y heladas que sentía mis piernas. Luego de cinco segundos, sentí como el ponía mi brazo por sobre su espalda, y me ayudaba a caminar.
-Va a ser mejor, por tu propio, bien que esto no salga de acá.- amenazo con bronca.
No me gaste en replicar, definitivamente el tipo era un ogro, y no sabía por que cornos, Dumbldore le veía un corazón.
Luego de unas cuantas escaleras bajadas. Llegamos frente a la puerta de roble negro. ¿Era la habitación de Snape? Es decir, ¿El me dejaría entrar a sus aposentos? Bueno en tal caso estabamos a mano, ¿No?.
A penas entramos divise, que el lugar, estaba revestido con puro color negro, y con estanterías en todas las paredes, a excepción de una, donde se distinguía una pequeña bodega repleta de alcohol, en especial Wiskey.
Al entrar me dejo en un sillón negro, frente a una cama, algo antigua y de madera, - sin ningún decorado- con cobertor negro y almohadas blancas y algo desgastadas. Al instante prendió la chimenea, mientras yo seguía mirando disimuladamente el lugar, que para ser horrible, era enorme, y tenía aspecto de haber sido una habitación de lujo.
El piso era de madera raída, y en las estanterías todo lo que había era libros, libros y más libros. Ninguna foto, o recuerdo, solo libros.
"¡Vaya este si que sigue siendo divertido!" intente pensar, para que el frío no congelara mi cerebro también.
Mientras estaba dura, y tiesa en mi lugar, observando a lo lejos en una estantería, un antiguo libro con los colores de Slytherin y con la fecha de mil nueve ochenta y siete, me entusiasme por una milésima de segundo, que ese era el mejor libro de recuerdos que conocía. Ese había sido el anuario del año en que termine mis estudios en Hogwarts.
De todas formas mis entusiasmos se desvanecieron, cuando Snape, tapo mi vista, y poso frente a mis ojos un gran vaso de Wiskey de fuego.
Yo levante la vista mirándolo raro y con desconfianza, ¿Acaso quería emborracharme? ¿Para que? Sospeche.
-No te quiero emborrachar, solamente bebe el maldito wiskey, que te dará algo de calor, y activara tus neuronas. – expreso como sabiendo lo que estaba pensando.- Claro si tienes alguna.- hablo con tono burlón.
Aún no podía hablar, del frío, sin embargo eso no me impidió, como pude de fulminarlo con la mirada. Mirada, que el acogió con su media sonrisa de sarcasmo.
-Dentro de cinco minutos la poción calórica, esta lista, la tomas y te vas. ¿De acuerdo?- explico señalando a la mesa de experimentos en la otra puna de la habitación.
Asentí, al ver que con solamente su mirada seguía esperando respuesta de mi. Ni que yo quisiera quedarme toda la noche con el. Por el amor de Dios, es que acaso estamos todos locos.
"Sin embargo hace casi diez años, no tuviste problemas en besarlo de manera salvaje en el baño de las tres escobas, ¿O si?"
pense de manera instintiva. De una muy desagradable manera instintiva.
"No, no, y no. Basta, eso paso hace años. Además ya madura mocosa. Al final el va a tener razón no vas a crecer más."
-¿Acaso aún no secaste tu maldita ropa?- pregunto Snape, dando vuelta su cabeza y mirándome desde la mesa donde estaba el caldero con la poción.
Simplemente me limite a negar con la cabeza.
-Idiota, así nunca se te ira el frío. Quítate mi abrigo.- dijo mientras sacaba la varita de su túnica.
En el intento por sacármelo, Snape desespero de la tardanza y con un movimiento de varita lo hizo desaparecer, con otro movimiento, hizo que su varita comenzara a lanzar aire tibio, de manera que estuve seca en menos de cinco segundos.
Al fin, volvía a sentir mis manos, aunque el ambiente aún helaba.
-Gracias.- susurre casi inaudible cuando el se volteo hacía la mesa de trabajo.
Sin embargo Snape, se dio vuelta, con una ceja alzada a modo de sorpresa - ¿Ya hablas?-
Forcé mi garganta, que ahora maldita sea me ardía – Supongo que si.- dije con voz ronca.
El simplemente no contesto y se volvió a dar vuelta nuevamente mientras comenzaba a revolver la poción y a sacar una taza e ir sirviendo un poco de aquel liquido dentro del recipiente.
Sin más el se acerco en silencio, y estiro su brazo, con la taza en su mano, llena de un liquido humeante con olor repulsivo y color turquesa.
No lo dude más y tome un sorbo, poco a poco, deje de sentir aquel frío espantoso que aún estaba albergado en mi cuerpo, para pasar a sentir una sensación más cálida.
Luego de que termine de tomar toda la poción con gran esfuerzo gustativo, le devolví la taza.
Cuando estaba por salir y cerrar la puerta, el puso un pie impidiendo cerrarla – algo tan típico de él últimamente -
-Llévate esto.- dijo abriendo la puerta y ofreciéndome su abrigo – No quiero que te vayas y vuelvas dentro de dos horas con medio cuerpo congelado de nuevo. Una vez que la poción se toma, debes envolver tu cuerpo para que reciba calor.- concluyo.
Ante el cansancio, la confusión que aún tenía – y tendría- por haberme ayudado de esa manera tan extraña, y el poco frío que me quedaba, solo asentí algo despistada y susurre –Gracias-
Sin más me cerro la puerta en la cara el muy... "desgraciado". Ya ni siquiera me sentía en condiciones de insultarlo.
Lo único que pense fue "La revancha va a ser dulce si vuelve a hacerme algo". Sin más me eche su abrigo en la espalda, y aunque me quedaba gigante, puesto que era una maldita enana a su lado, me cubrió por completo del frío el cual mi túnica no cubría.
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En su habitación Snape ya había terminado de ordenar sus cosas, y de volver a guardar su caldero. Ya se había cambiado con su pantalón de dormir, y una vieja camiseta también negra –que raro- estaba acostado en su cama, mirando al techo sin poder cerrar los ojos.
Sin más los cerro, para ver la completa oscuridad y por fin conciliar el sueño, cuando lo estaba logrando en su mente apareció esa voz.
"El día es corto y la noche larga... Al menos ella la hizo más larga".
Aunque quiso replicarse a si mismo, o condenarse de alguna manera por pensar idioteces, no pudo. El sueño lo había vencido y yacía durmiendo como tronco en su cama.
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Y acá termina otro capitulo, espero que les agrade.
Si Severus, pensaba que la noche era larga, fue por que no era vidente, y no se imagino lo que iba a suceder al día siguiente. Y si Clair supuso que la revancha sería dulce, esperamos que con lo próximo no se asuste.
¡Éxitos y saludos a todos los que tienen la amabilidad de leer como así también a los que tiene la amabilidad de comentar!
Gracias.
