Hola a todos, disculpen la tardanza pero aquí subo. Agradezco a todos, espero lo disfruten.
¡Saludos y Éxitos!
~ClairSnape
Capitulo 12: Y más... cartas.
Esa era una de esas mañanas en las que las bolsas me pesaban en los ojos, al igual que el sueño en mi estado físico. Para mi desgracia ni bien, llegue y me recosté, sentí que en un cerrar y abrir de ojos, sonó mi reloj cucú, pero con una lechuza en vez de uno de esos típicos ¿canarios?, o lo que sea.
Parecía que no bastaba con echarle un ¡Finite! al reloj, por que era todo lo contrario, más finites más fuerte sonaba.
Aquí tienen otro motivo, por el cual decidí alejarme de todo el mundo mágico, las cosas tienen mil vueltas, vueltas que me exasperaron al punto de mandar todo al diablo. Claro que la razón principal, había sido mi tío y su idea de "por mi seguridad".
Al irme de Hogwarts recordé, que recibí algunas cartas de despedidas, entre ellas las de Jessica Simone, que era mi mejor amiga de ravenclaw, y una que otra de August Bird, que era con el único Slytherin que tenía algo de ¿"simpatía"? (si supongo que podría decirle así).
En fin además de ellos dos, y claro Albus, nunca recibía otra carta. A excepción de una vez que sino mal, me acuerdo, fue un año después de Hogwarts, (ya viviendo en New York, y estudiando para ser agente de policía).
Si ahora recordé aquella extraña carta, que misteriosamente había venido de Hogwarts y sin firma alguna. Dentro me acuerdo que no tenía demasiadas cosas escritas...
Sin perder un segundo, "La curiosidad mato al gato" y yo claro esta era el gato, sediento de curiosidad. Así que me puse a revisar entre alguna de mis pertenencias, que gracias a Albus había recuperado, y entre un montón de libros encontré la carta.
El pergamino ya estaba amarillento e incluso algo corroídas las esquinas por el tiempo. Sin embargo el sello del sobre era el de Hogwarts, y la caligrafía de quien había escrito la letra, jure y juraba conocerla, era una letra pequeña y apretujada, pero de alguna forma no se me resultaba demasiado difícil comprenderla, por eso la vez que abrí el sobre pensando que sería Albus, leí la carta de un tirón.
Las palabras que decían eran igual que las de ayer.
12 de enero 1989, Hogwarts:
¿Todo bien en tu nuevo "hogar"? Espero que si. De todas formas aquí no te pierdes de mucho, todo está igual, excepto tu tío se recorto el cabello de rapunzel que tenía por barba. Respóndeme si así lo deseas, aunque sea algo raro responder a un sobre sin firma. Consideres o no consideres una estupidez esto, contesta para saber como estas.
Firma: Anónimo.
Esa, era la cosa más extraña que me había sucedido en toda mi vida, y sobre todo por haberla recibido en mi cumpleaños, que lo estaba pasando de maravillas con Kira.
También recuerdo como si fuera ayer, cuando me decidí a contestarla.
25 de enero 1988, New York:
Querido anónimo, realmente me sorprendió esta carta. Digamos que estaba bien, cuando me llego esta correspondencia días atrás, ahora ando atareada con estudios. Si Albus me contó, sobre el recorte de su barba. Ahora no me preguntes por que diablos, voy a preguntar esto, por que no lo sé. Se supone que hablar con extraños es peligroso, pero correré el riesgo, que es la vida sin ellos ¿No?.
¿Tu estas bien? ¿Cómo anda Hogwarts ahora?.
Ahora quizás te moleste pero es el mínimo que tengo derecho a saber, (ya que por lo visto tu nombro no me dirás) ¿Qué edad tienes?.
Firma: Clair
No estaba segura de que esas palabras hayan sido con claridad, pero estaba segura de que le pregunte la edad, y no me contesto. Es decir llego una carta casi dos meses y medios después, casi llegando mayo, para esa altura supuse que nunca más me llegaría correspondencia del "anónimo"
Sin dudar, me puse a revolver entre los papeles. Haber si la encontraba y ¡BINGO!
29 de abril de 1988,
Hogwarts:
Date una idea (permíteme tutearte), que si te digo mi edad, descubrirías quien soy rápidamente, y no es mi intención que lo hagas, por el momento, ni nunca.
Debo decirte que los riesgos en la vida, no son buenos, alteran la salud física y mental, haciendo que colapse u sistema nervioso, además nunca sabes que resultado pueden darte las aventuras.
¿Yo? Bien, aburrido, muchas cosas que preparar, y poco tiempo. ¿Hogwarts? Igual todos se vuelven locos por unos TIMOS.
Respecto a tus estudios, ¿Cuál es el problema?.
Éxitos.
Firma anónimo.
Mi carta no la recordaba a la perfección, pero solamente tenía aún en mente dos cosas, la primera era haberle preguntado entonces a que casa pertenecía o algo así como a que casa daba predilección, y lo segundo era que le respondí, que tenía problema con química analista.
Y otra vez busque la carta, y allí estaba. "¿Acaso estaba enamorada de este anónimo que guardaba todas sus cartas con extrema prolijidad y en caja de madera?" Me sorprendí a mi misma pensando.
10 de mayo, 1988.
Hogwarts:
Ya te dije, no pienso develarte mi nombre, tampoco mi edad, y menos que menos mis facciones físicas, pero si insistes a lo único que responderé es a la casa, soy Slytherin.
Y si no quieres enviarme más cartas por que me consideras peligroso no lo hagas, no es necesario.
En cuanto a tu problema con química analista, no entiendo. Albus siempre hablo maravillas de ti respecto a pociones, no eras mala, entonces ¿Cuál es el problema?.
Firma: Anónimo.
Luego de esa carta, me acuerdo la siguiente mía a la perfección, dado a que después de eso, ocurrieron varios cambios, y no recibí más cartas.
20 de junio, 1988.
New York.
Tarde, pero la envío. ¡No! Jamas dejaría de enviarte cartas (¿Creo?) jaja. Esta bien, me basta con saber que eres Slytherin y que sigues en Hogwarts. Me preocupa que por lo visto tu sepas demasiado de mí. Pero pienso seguir tomando el riesgo.
Respecto a mis estudios estoy aprobando todo, excepto como te imaginaras QUIMICA ANALISTA, esa mierda que me complica mi existencia. El problema son los sulfatos y las conjugaciones de moléculas en extractos, las teorías las entiendo.
Respecto a lo de ser buena en pociones, no lo sé. Snape siempre puso a duda mi intelecto, al punto de exasperarme. Era al único profesor que se las tengo juradas aún. Luego de hacerme una vida imposible de casi nueve años, algún día me las pagara.
En fin no voy a desperdiciar papel hablando de él. ¿Estas bien? ¿Qué tal todo ahora?.
Cariños.
Firma: Clair.
Es más me acordaba a la perfección por que tenía un borrador de esa carta, siempre dude en si ponerle "cariños" al final, o no. Finalmente lo hice. Y nunca llego otra. Supuse, que seria algún alumno y que al terminar ese año, ya no me escribiría más, o incluso Albus, en una de sus divertidisimas bromas cambiando de letra.
Al voltearme note como ya eran las ocho menos diez. ¡Maldición ya estaba llegando tarde! ¡Mierda! Me cambié como bala, y llegue al gran comedor, donde aún todos estaban muy tranquilos. Al llegar a la mesa de profesores me senté en mi respectivo lugar al lado de Glenn y Flitwick, más allá estaba Severus (este último ni se inmuto al verme, y tenía mas o menos la misma cara de dormido que yo).
-Buenos días Clair ¿Dormiste algo? Pareciera que no.- comento Glenn mientras seguía tomando su té.
-Si bien, solo me quede preparando las clases.- mentí.
Al decir eso, caí en la cuenta. ¡Mierda no había preparado nada! ¡¿Que tipo de profesora era? ¡¿AH? Una mediocre.
Tras tomar una apurada taza gigante de café y salir con una tostada en la boca me despedí de Glenn, con una palmada en su hombro y salí corriendo debía llegar a mi cuarto, preparar según el temario las clases de hoy en media hora, y luego presentarme a las nueve como de costumbre.
Mi cuarto ya era un desastre y aun no había pasado medio año, lo único prolijo era el sacó de Snape, sobre mi cama.
En eso, mientras tomaba el temario, pensando en la clase que les daría a los Hufflepuff y Slytherin de quinto año, alguien llamo a la puerta. Sin ni siquiera interesarme por quien era, grite - ¡PASE! –
Aunque apurada y todo, esa imagen merecía atención, Snape estaba nuevamente en mis aposentos, y yo nuevamente había quedado como "acción retardada" al verlo.
-¿Pasa algo?- pregunte al ver que el hombre no se movía de la puerta que acaba de cerrar detrás de sí.
-Vine por mi saco.- repuso mirando en todas direcciones.
Por un instante me sentí avergonzada de que él viera ese chiquero, de libros, apuntes, y ropa por todos lados.
-Aún no te lo lave, esta tarde te lo devuelvo sin falta.- conteste volviendo al temario.
-No.- pauso, haciendo que mi vista se levantara a él nuevamente- No, lo necesito para dentro de media hora, tengo que llevar a los tarados de primero al bosque a identificar plantas y hierbas para pociones.-
-Toma- dije estirando mi mano con el saco – No lo vomite ni nada, ¿Eh? Solo pense que no te gustaría andar por allí con olor a lichi y violeta.- dije con sorna.
-Gracias.- dijo retirándose.
Yo volví a mi desorden de papeles a murmurar cosas como "¿Y ahora que cuerno les doy?" "¿Cómo empiezo con estos mocosos?"
-¿Aun no preparaste nada? ¿Ni siquiera una clase?- pregunto Snape desde la puerta arqueando sus cejas, y mirándome con gracia.
Su voz sedosa me había hecho pegar un respingo, y luego me dio bronca de que hubiera escuchado mis propias palabras.
-Pfff que clasé de profesora crees que soy?- dije con sorna, pero me arrepentí – Mejor no me contestes y fuera ahora, tengo que concentrarme.- dije avanzando hacía la puerta y haciendo mi típico gesto de barrer con las manos.
-En cuanto a lo de tipo de profesora, si es verdad, mejor no contesto. Y en cuanto a las clases hazlo rápido.- y saliendo por fin del cuarto habló una vez más – Empiezan en quince minutos.- concluyo cerrando la puerta detrás de él.
¿Quince minutos? ¿De que cuernos hablaba? Si aún... ¡Oh por las brujas de Salem! Era verdad, faltaban quince, bueno ahora diez. ¡Mierda!
Sin esperar un segundo más salí corriendo con tanta prisa, que casi me llevo puesto a Snape que iba tranquilamente caminando pasillo arriba.
Al llegar a mi aula, tuvo la tranquilidad de que aún no llegara nadie, y eso era un alivio, supuse que tendría al menos cinco segundos para preparar algo rápido.
Ni bien llegue, me senté y me puse a toda marcha a preparar una clase acerca de gorros rojos. Sin embargo, los minutos pasaron y nadie se presente, algo que llamo mi atención de manera alarmante, era rarisimo.
Luego de una hora completa, decidí que sería bueno salir a investigar. ¿Pero que diablos pasaba? ¿Acaso todos habían desaparecido en un agujero negro?. No había rastro de un alma en los pasillos, o incluso en otras aulas que cruzaba al ir caminando, tampoco en los patios, ni siquiera en el gran comedor.
¿Qué corno pasaba? ¿Estaría en un sueño? Si era así me gustaba, estaba tranquilo.
Entre mis idas, y vueltas, pude escuchar un leve murmullo de lo que parecía un montón de personas, y seguí caminando hasta esas leves voces, pero conforme me acercaba se fueron intensificando.
Ahí estaba mi respuesta a todas mis preguntas, había partido de Quidditch. Y por lo visto el muy desgraciado de Snape, me había vuelto a jugar un broma haciéndome desesperar para preparar clases que hoy seguramente no dictaría hasta después del mediodía. Como lo odiaba, lo odiaba definitivamente, y lo que no entendía era si era así de nacimiento, o si se había golpeado muy feo. O si me tenía bronca, o si era así con todos.
"Hasta acá llegaste Severus Snape" pensé con odio, mientras que en mi mente se encendía una luz brillante al ver los colores de las casas que jugaban.
¡BINGO! Gryffindor y Slytherin.
Sin pensarlo dos veces corrí hacía las tribunas, donde estaba todo el colegio. El frío era atronador, al igual que el sonido que producían los bates golpeando a las bludgers por todo el campo. Al llegar por fin a una de las tribunas, me encontré con Montgomery.
-Montgomery préstame por favor tus omniculares un segundo ¿Si?- dije al joven niño.
-Si, tome profesora.- respondió entregándome sus aparatos.
Apenas los tuve sobre mis ojos, comencé a buscar por todas las tribunas a Snape con mi vista, luego de dos minutos aproximadamente di con el. Y como era claro, no iba a estar en un simple tribuna, estaba en uno de los palcos que esta vez tenían el color de Slytherin.
A penas vi, su cara de "alegría" –tenía una semi sonrisa de lado, y una mirada arrogante, mirando con orgullo a sus jugadores- imagine que estaba ganando Slytherin, pero al buscar el tablero, entendí con más razón.
La snitch aún no había sido atrapada, y Slytherin pasaba por casi cien puntos a Gryffindor. Seguro Minerva estaría que estallaba de ira.
Así que busque nuevamente al palco del comentarista, que era un joven de Ravenclaw, y precisamente a su lado estaba Minerva, lo que necesitaba.
Le devolví, los omniculares a Montgomery, y salí corriendo hasta allí. En el correr de mis piernas, tropecé con alguien.
-Hay cuanto lo siento, disculpe...- empece a decir.
-No hay cuidado. ¿Estas bien?- dijo una voz bien conocida.
-¿Glenn?- dije atontada.
-El único. Pero... ¿Qué haces aquí? Severus me dijo que estabas mal, iba a verte ahora y... –
-¿Cómo que mal eh?- pero después de decir eso, me acorde, que era mejor callarme. O al menos eso pensé. – Si es verdad estaba con migraña y ya estoy mejor, así que decidí venir a ver. ¿Cómo van?- pregunte a toda costa, con tal de no tener que explicarle nada a Glenn.
-Supongo que bien.- suspiro mirando a la cancha con aire resignado- Pero eso es obvio... si Slytherin tiene todos jugadores de séptimo y Gryffindor además tiene niños jóvenes. Además de que le han lanzado hechizos a los más pequeños, los Slytheron ¿Claro no?- comento sin apartar su vista de la cancha.
-Supongo que Snape no lo sabe aún, ¿Verdad?- dije mirando el palco donde estaba mirando hacía un rato e intentando verlo en la distancia.
-No sé, y aún que lo supiera ¿Haría algo? Digo, no le has visto la cara, por primera vez parece sonreír. Con malicia. Pero sonríe. Es un verdadero idiota piensa que...-
Interrumpí – Sabes que, hagamos este partido justo y... como decirlo. Ah si, interesante.- concluí con sonrisa malévola.
-Mientras que esto no incluya planes locos como los de San Mungo.- dijo con sorna.
-Bueno EH! Que no me fue tan mal.-
-Bueno, bueno... ¿Qué se te ocurrió?-
No tarde ni cinco minutos en comentarle mi idea a Glenn, y en ponerla en práctica. Así que cada uno, salió en busca de su posición de ataque. Al llegar al palco de Minerva, me senté a su lado...
-Horrible clima ¿No?- comente iniciando charla.
-Oh... Clair, pense que estabas mal. Digo Severus nos dijo que estabas con descompostura.- contó Minerva mirándome sorprendida.
-En realidad migraña. Pero quería venir a dar mis ánimos a Gryffindor.- dije con una sonrisa.
-Ya veo, que raro eras de Slytherin. Igual no creo que nos quede mucho, esas serpientes nos pasan por cien puntos, y dudo que sea solo por jugar bien.- comento abatida.
Deje pasar unos minutos, en los cuales me fije en el comentarista. Luego hablé.
-Minerva ¿Te acuerdas, de cuando yo empece a comentar partidos?.-
-Por supuesto, ambas lo hacíamos, y teníamos a Snape detrás vigilando.- habló.
-Exacto. Veo que la niña de Ravenclaw, esta algo cansada, quieres que tome su lugar. Acuérdate que siempre le daba buena suerte a mi equipo en ese entonces.-
-Gracias querida, pero no quisiera que Slytherin gané.- cometo con desgano.
-Bueno, Slytherin ya no es mi casa, y desearía que gané Gryffindor, además extraño mucho comentar partidos. ¿Podría? Solo por esta vez.- dije con ojos tiernos.
Ella me miro y luego miro a la niña que tosía –De acuerdo, a ver si eso nos ayuda.- comento resignada.
A penas la niña se retiro de su asiento entre yo. –Buenos días Hogwarts, que bueno verles jugar, así que empecemos. La bludger de Thomas golpea al joven Byre de Gryffindor, pero parece que sus compañeros lo ayudan. Se acercan Ventí y Figuin a toda velocidad, Slytheirn ten cuidado. ¡NO! Eso podría haber sido un gran golpe, ¡MOMENTO! Gryffindor se recupera, Byre golpeo la bludger hacía Prax y lo deja colgando de la escoba, solo queda el guardián de Slytherin, Thomas, ve a ayudar, tus amigos serpientes te necesitan, no te quedes luciendo con las chicas. Vaya se acercan Ventí y Poul ¡VAMOS! ¡Y se acerca, Gryffindor se acerca, se acerca y... TANTO PARA GRYFFINDOR! ¡SI! ¡VAMOS LOS LEONES! Que pena, Slytherin ahí que moverse más y menos alardeo. ¡TANTO DE EL JOVEN VENTÍ! ¡Y SOLO TIENE DOCE AÑOS! Ese si es un jugador. Oh vaya ahí movimiento de los buscadores, ahí van, Bren y Hopper, se mueven a toda velocidad, han visto la Snitch, allí esta, se acercan a la snitch. Todos están pendientes de ello, y... Oh vaya ¡TANTO PARA GRYFFINDOR! ¡ASI ES SEÑORES Y SEÑORAS SLYTHERIN SE CONFIA DEMASIADO! Ese si fue un tanto Claudia Figuin. ¡¿QUÉ PASA SLYTHERIN?. Y se vienen los buscadores en el campo, y ¡OH! Una bludger de Gryffindor golpeo a Thomas, espero que este bien. Esa si que es una mujer con estilo señorita Byre. Vamos Thomas, eres Slytherin ¿No?. Oh no Thomas se cae de su escoba y... ¡HOPPER ATRAPO LA SNITCH GANANDO CIENTO CINCUENTA PUNTOS! ¡GRYFFINDOR GANA! ¡RUJAN LEONES! ¡SE LO MERECEN! ¡QUE PENA PARA SU JEFE DE CASA MUCHACHOS! ¡PROFESOR SNAPE, VA A TENER QUE FIJARSE EN JUGADORES QUE ALARDEEN MENOS! ¡INCREIBLE PARTIDO! ¡SI SEÑOR!-
Tras terminar esos minutos, me sentí renovada al bajar del asiento, Mcgonagall, me miraba radiante y yo feliz... El plan había funcionado, y por lo visto, a la perfección.
-De ahora en más cuando juegue Gryffindor, tu comentaras.- aseguro Minerva con una sonrisa.
-Ag, no doy suerte. Solo que había que esperar, tus muchachos son buenos Minerva, incluso son geniales. Se quidditch, acuérdate que yo era golpeadora en Slytheirn años atrás. Solo es tiempo, Slytherin aveces intimida que se va a hacer.- dije con un poco de orgulloso de las serpientes.- Si me disculpas voy a descansar ya me duele la cabeza je.- dije cabizbaja.
-Oh si, mejor ve de Poppy. Ella seguro te dará algo y se te pasara.- recomendó Minerva.
-Gracias.- me despedí ondeando la mano.
Apenas salí de la vista de la profesora, corrí tribuna abajo, para encontrarme en el campo con Glenn. Al llegar el ya estaba allí.
-Que buena comentarista.- dijo riéndose.
-Si antes de entrar al equipo de Slytherin comente varios partidos.-
-¿Jugabas?- pregunto con los ojos como platos.
-Obvio. Era golpeadora.- admití con orgullo.
-¿Tu? ¿Golpeadora? ¿Tu y quidditch?- dijo entre risas y sorpresa.
-Si dahh, yo golpeadora en quidditch. ¿Qué sorprende? Pertenezco al FBI, además Slytherin era el mejor equipo en esos tiempos, además de ser mi casa claro, de verdad era increíble.-
-Es que tu s...- suspiro mirándome de arriba abajo- como decirlo...-
-¿Lo dices por mi estatura acaso?- pregunte frunciendo mi ceño.
-Pues...- dijo mirando hacía otro lado.
-Juguemos un día y te demostrare de lo que soy capaz.- lo enfrente pero luego me acorde del motivo de nuestra junta – Hey fue increíble, como hiciste para deshacer todos los hechizos de esos mocosos? Definitivamente Slytheirn tuvo su merecido ¿Eh?.- hable contenta.
-Encantamientos sencillos.- dijo con modestia.
En eso mientras íbamos caminando colina arriba para entrar al castillo, una voz resonó fuerte, detrás de nosotros.
-¡ELLI!- pronuncio la ronca voz de Snape.
Ambos nos volteamos, y por un instante, nuestros cuerpos cargados de miedo nos delataron al punto de temblar. Mire a Glenn y susurre un "vete", haciendo caso se fue. Y yo me quede plantada esperando a ver como Snape se acercaba a mi, con su túnica cubierta de copos blancos.
-Sucede algo colega, ¿No se siente bien?- dijo con toda la ironia que me fue posible.
-No podía evitar no sentirse alguien ¿Cierto profesora?- contesto de manera mordaz.
-Para nada Snape, al contrario, me sentí más viva que nunca y más sincera que nunca relatando el partido. Creo que a Slytheirn le costara ¿Cierto?- aumente mi tono condescendiente.
-Pense que usted era Slytherin ¿No?- dijo enfrentándome cara a cara.
-Primero, ¿vas a seguir tratándome de usted?, tanto te puedes enojar, es decir, tan inmaduro por un partido solamente, te creía distinto Severus.- suspire caminando al castillo –Y si era Slytherin, pero tu mejor que yo te acuerdas, que eran otros tiempos, Slytherin resplandecía ¿No? .-
Seguí caminando colina arriba con Snape callado a mi lado.
-Lo que resplandeció fue su plan con Roud, para que mi casa no ganara.- habló después de un silencio, cuando ya estabamos en el arco de la puerta.
-¿Plan? ¿Qué plan? No se de que me hablas Severus.- suspire- Pero la verdad es que sigues siendo inmaduro, Slytherin perdió por falta de entrenamiento. No eches la culpa a los demás por que tu casa no sea buena.- finalice caminando hacía adentro.
¡Toma esa Snape! Pensé caminando feliz, hacía la puerta del gran comedor. Al entrar me fije en que Glenn ya estaba sentado, así que atravesando el comedor, me senté a su lado, quedando la silla de mi derecha vacia, donde usualmente se debía sentar flitwick.
Comencé a charlar con Glenn, de cosas vanas, pero al ver a Snape y a Flitwick charlando algo que parecía ser "secreto" se me puso la piel de gallina. De todas formas Snape no iría a hacer semejante idiotez... ¿O si? .
Pasados cinco minutos, fue muy claro que si, Snape era inmaduro, y mucho.
Luego de que se sentó a mi derecha, Severus parecía más animado que nunca. Algo... raro.
-Buen partido ¿No Roud?- pregunto Severus.
Glenn que estaba tomando jugo de calabaza casi lo escupe.- Si, la verdad que si. Bueno Slytherin estuvo bien, igual siguen más próximos a ganar el torneo que las demas casas.- Vaya Glenn si sabía adular.
-Por supuesto. Por más que las demás casas sean... como decirlo "buenas jugadoras"- recalco en las ultimas dos palabras su voz mordaz – Slytherin sigue siendo más inteligente.-
Antes de que Glenn contestara me adelante – Bueno quizás lo son, por que son injustos. Pero si vamos a ver quien ganaría justamente... – suspire con irónica melancolía – No le veo camino a Slytherin este año.-
-Acaso insinúa que mis estudiantes hacen trampa profesora. Seria algo terrible más siendo yo el jefe de la casa.- dijo Snape con una sonrisa.
-Ehhhh...- pense con ironía- Si insinúo eso. ¿Y que tiene que ver que usted sea el jefe de casa?- remate mi respuesta.
Snape no contesto sino que me dirigió una sonrisa lacónica y tomo de su café mirandome fijamente.
Terminado el desayuno/almuerzo, todos nos dirigimos a clases. Luego de cuatro horas, con distintos cursos y estudiantes de casas, por fin había terminado casi todos los turnos de enseñanza, luego de la merienda quedaba uno más y con eso concluía el día.
Pero pensar que un día no tuviera emoción en mi vida, seria patético. Por eso llego Crira a mi despacho haciendo un sonoro ¡Plop!.
(Crira era una de tantas elfinas domesticas en Hogwarts, no era la mejor, puesto que siempre cerraba la puerta de mi cuarto y se olvidaba de abrirla dejándome encerrada... Su justificación: "Crira lo siente señorita. Crira no quería dejar encerrada a la señorita. Pero Crira sabe que hay peligros, y Crira debe cuidar a la señorita por orden del gran directo Dumbledore". Justo a mi me venía a tocar la elfina olvidadiza.)
-Señorita, Crira, viene por orden del Director a buscarla, el Director quiere que se presente en su despacho ya mismo. Crira se retraso unos minutos por que se olvido, Crira lo siente señorita, realmente lo siente, Crira se castigara por...- pero la detuvo antes de que metiera su cabeza en la chimenea con llamas.
-NO CRIRA!.- grite- ¿Cuánto te retrasaste Crira?- le pregunte nerviosa.
-Crira lo siente señorita, lo siente mucho.- se lamento.
-Si Crira, y estas perdonada. Pero ahora...- comencé a decir poniéndome mi capa negra.
Crira interrumpio- La señorita es muy buena Crira debería de cast...- insistió.
-No Crira, no te castigaras a excepción de que no me digas ya mismo cuanto te retraseste.-
-Crira se retraso una hora. Crira lo siente de verdad señorita...- la elfina siguió disculpándose pero yo salí corriendo de mi despacho. Otra vez tarde.
Por lo visto la idea de llegar tarde se me estaba pegando cada vez más.
Olvidándome de mi chimenea y acordandome a mitad de camino de los polvos flu, salí corriendo hacía el despacho de Albus,.
Al llegar solo estaban Albus y Snape, y otras dos personas que no conocía. Uno de los extraños, era un hombre negro de túnicas largas y púrpuras, con un raro sombrero estilo Hindú, el otro, era blanco de pelo (o al menos lo que le quedaba) rojizo con una túnica marrón y algo desgastada.
Entre al despacho de Dumbledore, intentando parecer tranquila, lo cierto es que de seguro estaba toda alborotada debido al correr. Al pasar un minuto dentro de la habitación noté cierta tensión en todos los presentes en especial en uno: Snape.
Intentando contener mi agitación pregunte –Hola, disculpen el retraso ¿Qué sucedió? –
-¿Solo un retraso? –Pregunto Snape con asco e impaciencia (poco típica de él).
-Lo siento, mi elfina se retraso en decirlo, pero ¿Qué sucede? – pregunte ignorando a Snape.
-Parece que las excusas se acaban hoy en día demás de...- comenzo a decir Severus cuando alguien lo interrumpío.
-Ya basta!- impuso orden Dumbledore – Clair querida, lamento comunicarte que vamos a necesitar de tu ayuda.-
-De acuerdo, pero si no me comentan de que se trata y que sucede no puedo ahcer nada.- dije con algo de nervios, debido a la incertidumbre.
-Mucho gusto señorita Dumbledore, mi nombre es Kingsley Shakelbolt, soy del departamento de Aurores.- dijo el hombre moreno, extendiendo la mano y mirando con una sonrisa imperceptible en la boca.
No puedo creerlo, era Kingsley, después de tantos años era él. Pero ¿Qué demonios? ¿Aurores? ¿Ministerio? ¿Y por que estaban en Hogwarts? Mil y un preguntas tratando de unirse en mi cabeza. Aún no tenía respuesta, pero sabia una cosa: Algo malo pasaba.
-Buenos días- dije saludando a Kingsley, y luego al otro hombre.
-Arthur Weasley, Profesora.- me saludo luego.
-Un gusto, pero...- iba a preguntar.
-Hace dos horas, me han escrito una carta del Ministerio diciendo que la casa de Severus ha sido quemada por completo, y las muertes han seguido. Pero esta vez es algo más grave, dado a que un cadáver estaba dentro de la casa de Severus en las Hilanderas.- explico rapidamente Albus.
-Ya veo.- dije analizando las circunstancias, y dándome una idea a donde iba todo.
-Desafortunadamente, los muggles, han incrementado por completo la vigilancia en el lugar, y se encuentra cubierto por fuerzas de Inglaterra.- explico Arthur.
-Y por que no hablan con el Primer Ministro el quizás podría...?- comencé a decir.
-Para otra desgracia más, al parecer han atacado al primer ministro, dejándolo inconsciente. Aunque los muggles crean que es un ataque de presión, nosotros sabemos que esta bajo un hechizo imperio mal hecho, y por eso quedo en coma.- explico Kingsley.
¡Listo! Ahora sabía a donde iba todo esto. Quien estaba intentando alterar las cosas en el mundo mágico, definitivamente sabía donde tenía que pegar. Y por lo visto no era cualquier amateur, era inteligente y decidido, y por algún motivo, estaba segura de que algún que otro mortífago estaba dentro de esto.
-Debido a estas dificultades, y a la urgencia en la que nos encontramos de investigar el lugar del incendio, creo, querida que te darás una idea, del motivo por el cual necesito que vayas allí.- concreto Albus.
-Por supuesto Albus. Pero tu más que yo sabes lo reservados que son los muggles respecto a este tipo de asuntos y desgracias. Y más cuando yo no soy de Inglaterra, sino que pertenezco a Estados Unidos.-
Albus pareció meditar un poco mirando hacía su escritorio, donde estaba un montón de artefactos de plata zumbando débilmente y haciendo vibraciones imperceptibles.
-Creo, que entonces Farrel podría ayudarnos. ¿No crees?- levanto su mirada, y viéndome por sobre sus anteojos de media luna, sonrío.
¡BRAVO! Farrel... lo último que necesitaba.
Mi cara, de bronca, y nervios, paso desapercibida para casi todos, excepto alguien, que me estaba mirando con atención atraves de sus ojos negros y profundos. Podía sentir como la mirada perforaba mi cuello, y mi cien. Snape siempre se había caracterizado por ello. Y ese siempre había sido un gran atractivo para mí de parte de él.
Pero dadas las circunstancias... Este no era el momento de pensar en Snape de esa manera.
"¡NO! ¡NO! y ¡NO!, no podía pensar en él de esa manera. No además el era... increíblemente... ¡AMARGADO!. Bueno quizás se lo podría endulzar un poco si... ¡NO!. Snape era amargado, odioso, orgullos, uraño, y... Definitivamente aún me gustaba. ¡Que idiota me sentía!"
