¿Cómo han estados mis querid*s lector*s? Espero que bien. Acá les traigo un nuevo capitulo, que los dejara con más intriga de la que quisiera...
¡Nah! Mentira, me encanta que queden con dudas.
¿Pensaban que era aburrido? Bueno se equivocaron. ¿Pensaron que el amor de Snape y Elli, iba a ser tan fácil? También se equivocaron. ¿Pensaron que los crímenes no llegaban? Bueno se equivocaron otra vez.
Y como les dije anteriormente... "Disfruten de lo que tienen, por que se puede venir abajo muy pronto". Las cosas recién comienzan y la vida no es fácil para nadie.
Los quiero, gracias por leer.
Tema recomendado para leer el capitulo: I can't behave myself. De: Deadmund Feat. Neon Hitch.
X.O.X.O
~ClairSnape.
Capitulo 12: El indicio.
Luego de unos minutos más Dumbledore (habiendo dejado a Minera a cargo de Hogwarts) Kingsley, Snape, Arthur y yo, salimos camino a las Hilanderas. Al llegar como suponíamos, el lugar estaba atestado de personas chismosas, bomberos, policía y... Federales. -¡Yupi!- pense de mala gana.
Antes, de adelantarnos un paso a hacer algo indebido hablé – Voy yo. Ya vi a Farrel, hablare con el.- puntualice- Además soy la única que esta vestida casi como muggle. Quédense aquí, si vuelvo es por que... Bueno solo vengan.- finalice mi escueta charla.
Camine rápidamente hacia el lugar donde estaba Farrel. También conocido como Colin Farrel, agente de primera categoría del FBI, y trasladado a la CIA debido a sus impecables servicios. Joven, moreno, de piel aceituna, barba y con facciones severas. Farrel era el temor de todos los recién llegados al FBI, no recuerdo una sola ocasión donde el no se diera aires de ser el "jefe" solo por el hecho de instruirnos en las primeras disciplinas de los policías federales. Para mi Farrel nunca había sido de mi agrado –y no por ser paranoica- siempre pense que me observaba de manera algo desagradable, o también algo psicópata, hasta que razonaba que no era el centro del mundo y ese pensamiento desvanecía.
Como fuera, Colin Farrel, era un brujo, y uno bastante bueno, solo que por algún motivo, decidió alejarse. Motivo que hasta hoy, desconozco pero que tampoco viene al caso.
Y de repente ahí estaba...
-Agente Farrel, un gusto verlo de nuevo.- salude.
El tipo en cuestión se volteo a verme con mirada intrigada y a su vez analizando cada parte de mi – Cadete Elli, tanto tiempo. ¿Qué hace por aquí?- contesto secamente.
-Capitán, agente... Capitán del escuadrón A, en el FBI, señor. Y el motivo por el cual estoy, es para que el propietario de "Las Hilanderas" pueda ver su casa, o lo que quedaba de ella.- dije con parsimonia mirando los alrededores llenos del gentío,
-Pues entonces, capitán dígale que venga, no veo por que usted tenga que venir por el.- contesto sin ofensa en su voz pero seca y amarga como la hiel.
-Pense, que usted ya sabia agente Farrel, que es un brujo, y sino permítame comunicarle que con tanta gente en este lugar, no creo que sea posible, ni que el propietario vea su vivienda ni que el Ministerio de Magia se haga cargo de lo que corresponde.- rebatí.
Farrel, no dijo nada, y simplemente me miro con ceño fruncid, algo tan... Severus.
-Luego de unos minutos de silencio, mientras miraba unos papeles añadió – Vaya a esperar con sus amigos en la orilla del río. Calculo que dentro de una hora podré vacía aunque sea un poco más el lugar.-
-Gracias, agente.- finalice.
Ni más ni menos palabras, eso fue todo lo que necesitaba, y ahora que volvia caminando hacía el grupo de magos, me di cuenta cuanto extrañaba estar en mi trabajo, incluso extrañaba el puesto que apenas pude ocupar.
Pasados veinte minutos, y ya habiéndole contado a los cuatro hombres la situación me aleje un tanto para ver Las Hilanderas, desde otro angulo. Definitivamente el barrio era horrible, parecía que aquellos vecindarios, creados luego de las guerras mundiales, completamente antiguos, y deteriorados, no tenían más remedio. El lago sucio, con agua tan negra como era posible, y las barrancas llenas de pastizales y rodeadas de desperdicios, demostraban una completa pobreza. ¿Acaso Snape siempre había vivido allí? Y si así lo era... ¿Esto le gustaba? Es decir, quizás el sea fanático de lo lúgubre, pero esto dejaba de ser un vecindario rodeado de fabricas puliendo el cielo de gris con sus humos, para pasar a ser un infierno. Y la duda... La definitiva duda... ¿Por qué nunca se habría mudado?
Severus Snape, cada vez era más interesante a mi persona. Y por si fuera poco en ese momento...
-Familiarizándo con la escena del crimen...- susurro una voz lenta a mis espaldas.
No contesto, ni acote palabra, simplemente hice un ruido con mi garganta a modo de risa.
-¿Cuándo vamos a pasar?- pregunto sin inmutarse mirando hacía el río como si fuera un bello mar.
Había escuchado la pregunta de Severus, sin embargo, no respondí la suya, y hablé.
-Sabés, en lo lúgubre, el lugar se parece a ti, sin embargo tu persona no tiene nada que ver con el lugar, ni siquiera se asemejan.- comente apoyándome en la vaya hacía el repugnante lago, al lado suyo, quedando codo con codo.
Aunque yo no dejaba de ver hacía delante, claramente pude darme cuenta de como el rotaba sus ojos hacía mi.
-Tu no me conoces.- sentenció.
-No lo suficiente.- rebatí.
-Y no lo harás.-
-¿Por qué? ¿Acaso te molesta que alguien pueda...- comencé a hablar sin pensar inundando mi cerebro de gases tóxicos de las fabricas.
-¿Qué pueda interesarse por mí?- concluyo mi frase, irguiéndose en el lugar, y dando la espalda al lago.
Aunque quería escapar de allí, por haber hablado tan rápido, quería escuchar la respuesta de todas formas.
-Exacto.- conteste sin alterarme.
Unos minutos de silencio pasaron cuando noté que Snape se disponía mover sus labios y entonces...
-Capitán, ya pueden venir.- sentencio Farrel, que había aparecido de la nada.
Por lo visto Farrel, no pensaba adelantarse, así que Severus y yo simplemente nos miramos de reojo, y comenzamos a caminar.
Al llegar a la casa en penumbras Dumbledore, Kingsley, Arthur, otros dos magos más (por lo visto amigos de Arthur) se encontraban mirando todo el lugar, y tratando de encontrar alguna que otro indicio del incendio.
Definitivamente el que invento la frase "no juegues con fuego" tenía razón, había arrasado por completo la casa de Snape, y este aunque parecía tan sereno como siempre, en su mirada había algo intranquilo, alterado, melancólico.
En eso, escuche la voz de Severus, y vi como el se volteaba a verme - ¿Qué hace Potter aquí?- dijo en un susurro.
Impresionada, por la repentina manera de actuar, y sin comprender muy bien lo que dijo pregunte - ¿Quién? Perdón no oí bien.-
-Potter.- susurro, retomando su postura nuevamente –Ese.- dijo señalando de manera imperceptible.
-¿El es Harry Potter?- pregunte algo anonadada, la última vez que lo había visto, o que había sabido algo de él, tan solo era un niño.
Pero los niños crecen, y definitivamente Harry había crecido y por lo visto ahora era un auror.
-Ha crecido demasiado diría yo.- comente siguiendo la idea de Severus de susurrar.
-De seguro esta por que Dumbledore lo llamo.- dijo sin importancia, mientras levantaba un mueble, que al parecer no había sido comido del todo por el fuego.
Unos minutos más de silenció mientras íbamos mirando los rincones destruidos de la casa. Distintos encantamientos que Severus hacía para verificar algún rastro o huella, al igual que los demás magos.
Por mi parte, debido a mi mala memoria, solo registraba al modo muggle. Y eso significaba tirar tablas, mover algunos escombros, y etcétera de cosas con las manos. Algo que Severus no tardo en notar.
-Si sigues así, pronto te despedirán y no sirve realmente que seas sobrina de nadie ¿sabes?- comento con malicia y gracia, mientras con un movimiento de varita hizo levantar un pequeño escombro con el que estaba lidiando.
-No te metas.- amenace.
-Me incumbe.- sentenció soltando su hechizo y haciendo que el escombro cayera a mis pies.
-Ah si... ¿Y por que?- dije poniéndome de pie en frente de él, y mirándolo fijamente sin vacilar un segundo.
El tardo en contestarme, pero su mirada se mantenía fija en la mía, y no iba a decaer. No era buena con los hechizos, pero jamás ponía un pie atrás salvo que la situación representara conveniencia.
-Por que en cuanto te despidan me ascienden a mi.- sentenció, con su media sonrisa de odio.
-Pues sigue esperando por que eso no va a suceder.- dije dando un paso al frente.
Esta vez su sonrisa malévola se mostró en todo su rostro – Si sigues así, definitivamente te despedirán, ¿Acaso no te das cuenta que no eres buena para el puesto? ¿No te das cuenta que necesitas practicar más? ¿Acaso no te has fijado que no tienes suficiente práctica? – bramo en un susurro de bronca.
¡Ups! Al parecer alguien estaba contento... de una manera peculiar.
-Y que quieres que haga, que te ceda mi lugar, lo siento, pero vas a esperar, acá estoy y no me voy. Además suponiendo que quisiera aprender, quien demonios me enseñaría ¿Ah?- dije con sarcasmo.
-Oh veo que están charlando- hablo una voz familiar detrás nuestro.
Tanto Severus como yo, nos quedamos atónitos, al oír la voz... Justo esa voz. Dumbledore, estaba con su gesto preocupado, sin embargo aún tenía esa sonrisa odiosa.
-Si hablábamos del incendio.- mentí mirando el plano del lugar.
Severus no contesto y pese a mi increíble esfuerzo de sonar convincente, Dumbledore e percato de que era una vil mentira, y muy mala por cierto.
Unos segundos más de silencio incomodo, cuando por fin me decidí, a hacer otra cosa que estar parada sin hacer nada. Sin dar explicaciones ni hablar palabra, comencé a mover el escombro con mis manos.
-Oh déjame que te ayude querida.- dijo Albus.
-Gracias.- agradecí en un susurro, mirando hacía otro lado.
-Veo que aún tienes problemas para volver a dominar la magia, ¿Cierto?- pregunto mi tío.
-No, ¿Por qué lo dices?- definitivamente las mentiras no se me daban como escencia.
-Bueno, creo que necesitaras algo de ayuda, alguien que realmente sepa las cosas básicas, y que te enseñe como defenderte, alguien que pueda ser estricto como yo y que te ayude en las cosas que se te dificultan.- comento mientras con su hechizo terminaba de juntar una gran cantidad de escombros en un rincón.
-Bueno, yo...- vacile- te lo agradecería mucho realmente tío, pero estas muy ocupado y yo podría...-
-¿Y quien dijo que seria yo?- habló fingiendo sorpresa- Estaba hablando de Severus querida.- tiro la bomba.
¡Maldito viejo! El y sus típicas ideas de yo no se nada, y es lo mejor, y que tal si... ¡AG!
-¿Disculpe?.- pregunto atónito Severus que estaba a un lado nuestro y había oído perfectamente la charla.
-Exactamente lo que dije. Si a mi sobrina le falta práctica, y necesito que alguien la ayude ese serías tu Severus, eres de mi plena confianza, y ambos sabemos que eres realmente bueno, no sirve utilizar la modestia.- concluyo- ¡Oh! Llego el ministro, creo que debería ir a hablar con él.-
Y ahí lo tienen el gran viejo barbudo "sabio" vuelve a hacer su "magia" tirando un baldazo de agua fría con cero grados centígrados. ¡Pero que tenía este viejo en la cabeza Eh? Si ya me doy una idea de que tiene, pero sería demasiado ofensivo decirlo así que dejémoslo ahí.
Volviendo a la realidad, Snape por lo visto había quedado prácticamente igual de helado que yo... Si había algo peor que se le queme la casa, eso era tener que enseñarle a su colega de DCAO (puesto que Snape ansiaba con su vida y desde hace años) exactamente eso... DCAO.
-¿Entonces?- pregunte para romper el silencio.
-Arreglamos al volver a Hogwarts, y CA LLA TE.- sentenció.
Luego de veinte minutos de examinar el lugar Dumbledore, el Ministro y otro par de personas anunciaron que se tenía que marchar, entre ellos Severus.
Antes de que Albus se marchase se acerco a mi – Querida, imagino que deberás quedarte por el papeleo, y obviamente te encargo que busques algún indicio, pero antes de eso, quiero presentarte a alguien.- dijo caminando hacía lo que había sido la entrada de las Hilanderas.
Allí, estaban, Farrel, Kingsley, y dos jóvenes uno pelirrojo, alto y lleno de pecas, y otro que ahora podía reconocer con certeza... Harry Potter.
-Bueno aquí estamos- habló Albus- Clair el es mi gran amigo Harry Potter, y junto con él también quiero presentarte a Ron Weasley. Ambos como sabras fueron...-
-Los héroes de la guerra, como no saberlo.- concluí.
-Si bueno Snape también lo fue.- habló Harry.
Aja, Snape había dicho. Definitivamente esta ex serpiente tenía mucho que averiguar de su ex jefe de casa.
-Mucho gusto muchachos mi nombre es Clair Elli Dumbledore.- me presente obviando el comentario de Snape.
-¿Dumbledore?- preguntaron al unísono ambos jóvenes un tanto sorprendidos.
-Salí, ella es mi sobrina. La única que tengo y una gran agente muchachos así que creo que encontraran de que hablar.- comento Albus- Bueno se me esta haciendo tarde y Minerva quedo sola, debemos volver.- se despidió con un gesto de la mano, y a continuación, estando al lado de Snape y otro grupo de personas desaparecieron.
Unos minutos de silenció y Ron habló - ¿Dumbledore? – con el mismo tono atónito.
-Ay, si que tiene, acaso no creían que Albus no podía tener más familia, que la que se conoce por Rita Sketeer?- dije a modo de gracia.
-Pues es un gusto entonces.- trato de arreglar Harry.
-Disculpen, Elli, tengo que hacer el papeleo, la policía muggle, volvió a llegar y voy a necesitar que no usen la magia ¿De acuerdo?- pidió Farrel sorprendiendonos.
-Claro, Farrell.- asentí. Una véz que se había ido, me volví hacía los muchachos- De acuerdo ¿Encontraron algo ustedes?- pregunte volviendo a caminar sobre las maderas quemadas.
-La verdad...- dud Ron.
-Nada.- concluyo Harry algo desanimado.
-Bueno sigamos buscando ahí mucho que todavía no hemos visto de seguro.- dije con énfasis, o al menos intentando fingirlo.
Una, dos, tres, cuatro, y hasta cinco horas, seguimos en el lugar buscando algo, aunque sea algo pequeño que nos dijera quien había sido, cuando, o de que manera. Sin embargo, con los métodos muggles, no lográbamos adelantar mucho el trabajo, y para ser sincera, aunque usáramos magia yo no era muy útil que digamos.
Luego de esas cinco horas, Farrel volvió – Creo que es hora de que se vayan yendo ¿saben?.- silencio un minuto- La policía local ya sospecha de ustedes, por no haber ido a hablar nada. Y salvo por usted Elli, no creo que ellos dos tengan licencia federal muggle.- concluyo de mala gana.
-De acuerdo, mejor vayámonos.- sentencie, echando una última mirada, ya era de noche, y solo los reflectores muggles, permitían algo de luz al lugar.
A punto de irnos por el lado contrario a donde estaba la policía muggle, Ron tropezó con algo.
-¡Ay! – exclamo con dolor.
-¿Estas bien?- pregunto Harry incorporando a su amigo.
-Si, si... ¿Pero que es esto?- pregunto Ron alumbrando con el lumus al objeto que lo había hecho caer.
La respuesta a la duda no pudo a ver sido más extraña e increíble... Si en teoría estabamos en los restos de lo que había sido un terrible incendio, no podría a ver nada, que no estuviera quemado. Y aún así algo había... Y estaba intacto.
Mientras que Ron alumbraba, y Harry sostenía a su amigo. Y examinaba la incoherente y asombrosa escena.
Un libro de pociones, con un señalador dentro. Por lo visto el libro era muy antiguo debido al color amarillento que demostraba su tapa, que un pasado abría sido blanca, a comparación con el papel blanco del señalador. Lo más extraño fue encontrar al lado del libro un sobre cerrado. Era obvio, que alguien los había dejado ahí y recientemente...
-¡Y ahora?- pregunto Ron- ¿Qué rayos es esto?-
-No nos queda otra que ver que es.- sentenció Harry.
Pero justo cuando Ron estaba por tomar el libro, me adelante, golpeando en su mano. -¡No! ¡Que clase de aurors son! ¿Ah? Y si tiene un hechizo.- susurre enojada.
-¡Cierto!.- saltó Harry.
Y haciendo un leve movimiento de varita, tocó ambos objetos, pero nada paso... Supuse que no tendrían nada malo. Así que tome la carta, cuando estaba a punto de abrirla alguien grito.
-¡Oigan! ¡Ustedes! ¡Necesitamos ver sus identificaciones!- era un oficial de la policía local.
¡Maldición! Justo ahora tenía que llegar alguien a molestar. Tanto Harry como Ron quedaron helados. Los mire un instante, y sin pensar demasiado tome el libro con el señalador, la carta, y susurre... o más bien grite -¡CORRAN!-
Ni quidditch alcanzamos a decir que los tres salimos corriendo por la calle al lado de la rivera, una vez alejados lo suficiente, frené a ambos y hable jadeando – Aparezcámonos en Hogwarts YA!-
Más oscuridad, un pasaje de colores, un gancho que me tiraba de los pies, y mil figuras, ganas de vomitar, hasta que ¡PAF!. Mi cara y todo mi cuerpo golpearon contra el frío suelo, y al levantar un poco mi cabeza pude divisar que estabamos en el los invernaderos de Hogwarts.
-¿Estan bien?- sentí como una mano sacudía mi espalda.
Al darme vuelta me fije que era Harry quien me había movido, y que Ron estaba al otro costado -Si... creo que sí.- dije en voz baja.
-¿Tiene la carta y el libro?- saltó Ron hablando de manera desesperada.
-Si yo los tengo.- dije incorporándome en el lugar.
-Bien...- empezó a decir Harry- Pues hay que abrirlos.- finalizo.
