Disclaimer: Todo el universo de Bleach, y sus personajes, pertenecen a Tite Kubo, lo cual quiere decir que nada me pertenece salvo la historia.


RETOS PARTE II.

A la vez que Urahara seguía revolcándose en el suelo carcajeándose por el "nya" que acababa de pronunciar una ruborizada Soi Fong. La capitana soltó la botella de leche que traía en la mano sobre la mesa. Después, con Yoruichi todavía en la cabeza, tomó asiento frente a Ichigo y Rukia. Ambos intentando no volver a preguntar por qué la gata seguía en esa posición o el por qué de las palabras, o el nya, que había dicho la joven capitana. Soi Fong los había mirado de una forma realmente amenazadora como para que se atrevieran a cuestionar su comportamiento.

Extrañado por el excesivo ruido, Tessai se acercó hacia dónde se encontraban los invitados. Vio cómo Urahara estaba boca arriba, sujetándose el sombrero para que no se le cayera, moviendo las manos y los pies de una forma extraña y riéndose a carcajadas. El hombre, también se percató de que Yoruichi, en forma gatuna, estaba sobre la cabeza de Soi Fong. Prefirió ignorarlos, a los tres.

- ¿Queréis té? - Ofreció a los Shinigamis.

- Claro. Gracias. - Aceptó Ichigo. Rukia asintió, al igual que Soi Fong.

- ¿Tendero? - Preguntó a Urahara.

- JAJAJAJAJA. - Fue la única respuesta que recibió, por lo que se marchó.

- Te revuelcas como un cerdo - Espetó con asco la joven capitana sin mirarlo. Ante el comentario, Ichigo y Rukia intercambiaron una mirada preocupados, más les valía salir de allí pronto.

- JAJA JAJA JAJA. - Urahara reía a intervalos, como si quisiera parar pero no pudiera.

- ¿Qué os trae por aquí? - Intervino Yoruichi antes de que Soi Fong dijera algo similar a lo anterior.

- Tenemos que ir a la Soul Society esta tarde. Mi padre y mis hermanas no estarán en casa y no queremos dejar a Kon solo. - Explicó Ichigo. - Por lo que pueda ocasionar. - Añadió con el ceño fruncido.

- Yo quise dejarlo atado con cinta aislante a algún lado, pero no quisieron. - Acotó Rukia indignada porque su idea no fuese escuchada. Yoruichi, sonrió al oír eso e instantáneamente, Soi Fong palideció.

- Eso es porque después apesta y no lo dejaré entrar en la habitación. - Justificó Ichigo el que no hubieran llevado a cabo la opción de Rukia.

- Ya dije que no tenía por qué ser en el baño. Podría ser cualquier otro sitio que estuviese anclado al suelo. - Replicó la Shinigami con el puño cerrado alzado a la altura de la cara del chico.

- Eso tiene solución. - Intervino Yoruichi cortando la protesta de Ichigo. "No, por favor" pensó Soi Fong con un sudor frío recorriéndole la frente.

- ¿Cómo? - Preguntaron ambos a unísono.

- Soi Fong y yo podemos hacernos cargo de Kon esta tarde. - Se ofreció sonriendo. La joven capitana sintió como una lápida le caía encima y la sepultaba.

- ¿No será una molestia? - Cuestionó el muchacho desconfiado.

- En absoluto. - Aseguró la gata. - ¿Verdad, Soi-chan? - Ronroneó debido al prolongado silencio de la chica. Ésta, se limitó a asentir.

Tessai apareció con una bandeja en la que portaba una tetera, varios vasos, un pequeño cuenco y unas cuantas magdalenas de un tamaño considerablemente mayor al que normalmente tenían. Depositó la bandeja con cuidado sobre la mesa. Evitó tocar la botella de leche que se encontraba frente a Yoruichi, ya que al cogerla para apartarla, la mirada furibunda del felino le hizo recapacitar. Sirvió el té y se marchó a seguir con sus quehaceres.

- En ese caso, iremos ahora por él. - Propuso Yoruichi feliz.

- De acuerdo. - Accedió Ichigo mirando a Rukia en busca de alguna respuesta para saber qué estaba pasando, pero al parecer la chica estaba igual de confundida, sólo que sabía disimular mejor.

- Ne, Soi Fong. - Pronunció ronroneado la gata acariciando con su cola el cuello de la capitana, ocasionando que a ésta le recorriese un escalofrío y su corazón se disparase.

- ¿S-s-s-s-si? - Tartamudeó la ruborizada chica.

- Quiero leche. - Ni si quera a Ichigo se le escapó el doble sentido de la frase y tuvo que tragarse el té ardiendo en un intento de no escupirlo como una fuente.

La capitana, por su parte, intentó ignorarlo. Alzo una de sus manos, que reposaban sobre sus piernas cruzadas, y cogió la botella de leche. Disimulando el ligero temblor que la recorría, abrió la botella y vertió algo del contenido en el cuenco que Tessai había traído junto al té. Sin embargo, cuando estuvo lleno y lo puso frente a ella, para que Yoruichi bebiese, dejó de sentir el peso del felino sobre la cabeza y una neblina inundó todo el lugar.

Soi Fong se tensó, aún más de lo que ya estaba. Pudo sentir como unos brazos rodeaban su cintura y el cuerpo de su ex-mentora se pegaba al suyo por detrás, aún sentada. El rostro de la joven capitana se ruborizó aún más y su ligero temblor pasó a ser más evidente. Tuvo que reprimir el impulso de pegar un respingo al sentir el brazo derecho de la morena, bajando por el suyo hasta alcanzar la botella de la mesa. A Ichigo comenzó a sangrarle la nariz sólo con ver la neblina. Rukia, a quien le apareció un repentino tic en la ceja derecha, le propinó un puñetazo en cuestión de segundos al chico dejándolo tumbado en el suelo.

- Yoruichi-san, no deberías hacer algo así tan repentinamente. Más de una o uno podría morir de un infarto o por hemorragia nasal. - Comentó Urahara que parecía más calmado de su ataque de risa.

Soi Fong lo miró iracunda. Estaba más que claro a quien iban dirigidas las palabras del dueño de la tienda. No sólo al Shinigami sustituto. Por eso, la joven capitana, con pasmosa tranquilidad, cogió una de las magdalenas tamaño XXXL que había traído Tessai. Sin quitarle el papel, la arrojó contra la cara de Urahara pero el hombre, que iba a añadir algo a su primer comentario, le pilló con la boca abierta. Ocasionando que el dulce se quedara atascado y consiguió que se atragantara en el proceso. El sujeto del sombrero se golpeó repetidamente el pecho e un intento por no ahogarse. Tras varios segundos angustiosos, para él, consiguió quitarse la magdalena de la boca.

La joven capitana se mostraba seria, aunque interiormente sonreía triunfante. Yoruichi apoyó su cabeza en el hombro derecho de Soi Fong, provocando que de nuevo la atención de la chica estuviese en ella. Tras varios segundos, levantó de nuevo el rostro y se acercó la botella a los labios. Soi Fong intentaba no pensar en que Yoruichi estaba sentada detrás de ella, desnuda, y que la estaba abrazando por la cintura por debajo de la mesa.

Pero lo que la capitana intentaba no imaginar con todas sus fuerzas, era que Yoruichi bebía directamente de la botella. Pegando sus jugosos labios al borde de ésta para que el líquido lácteo se adentrara en su boca, inundándola, para después bajar por su garganta... y seguir bajando... y más... y puede que alguna gota se escapase de sus labios y rodara por su cuello... En pocos segundos, la respiración de Soi Fong se había acelerado hasta convertirse en irregular.

Tan ensimismada estaba en sus pensamientos que no se percató que Yoruichi había dejado de beber de la botella, dejándola sobre la mesa. La capitana, salió de su mundo de ensoñación, al sentir la nariz de Yoruichi junto a su oreja, acariciándola levemente para luego depositar su cabeza sobre el hombro de la chica como ya había hecho antes. De nuevo, una neblina apareció y Yoruichi adoptó de nuevo su forma gatuna.

- Creo que va siendo hora de irnos. - Sugirió con voz profunda el felino.

Rukia asintió por ella e Ichigo, que seguía tirado en el suelo debido al golpe de la chica. Urahara no comentó nada, debido a la magdalena que estaba a menos de 5 centímetros de la mano de Soi Fong. Yoruichi se marchó, diciendo que volvería en pocos minutos. Apareció en su forma humana, vestida, para alivio de Soi Fong.

Conocedora de que Kon era un pervertido, y aprovechando que Ichigo y Rukia iban algo adelantados peleando entre sí, Yoruichi atrajo a Soi Fong, la chica palideció. Desde que su ex-mentora aceptara quedarse con quien el Shinigami Sustituto denominó Kon, algo le había dicho que se trataba de alguna nueva idea de la morena para divertirse a su costa.

- Ne, Soi Fong. - Comenzó de forma zalamera.

- ¿Si? - Preguntó anonadada.

- Este será un nuevo reto. - Dijo de forma confidencial observando si Ichigo y Rukia la oían. parecía que no. La capitana asintió decidida. - Tendrás que ser amable con el alma modificada que responde al nombre de Kon. ¿De acuerdo? - Cuestionó con una sonrisa deslumbrante. La chica sólo asintió, olvidándose de cómo se respiraba durante varios segundos.

No tardaron demasiado en llegar a la casa de Ichigo. El chico entró primero y les invitó a pasar. Les dijo que iría a buscar a Kon y desapareció escaleras arriba. Pasaron varios minutos y sólo se oía un tumulto en la parte superior de la casa. Tras el evidente retraso del chico, encabezadas por Rukia, decidieron subir a ver qué pasaba.

Al abrir la puerta, vieron como Ichigo seguía a un escurridizo peluche de león que lanzaba improperios en contra del chico. El shinigami había caído a la cama tras tropezar al intentar atraparlo. Rukia avanzó hacia el interior de la habitación dejando a Yoruichi y Soi Fong en la puerta, tras ella. El animal de felpa al ver a Rukia se lanzó hacia ella como si fuera su salvación.

- Nee-san*(1). - Gritó lastimosamente como si Kurosaki hubiera querido matarlo.

La chica, de rápidos reflejos, cogió al peluche de la cabeza con la mano derecha. Evitando que se le acercara demasiado. Ichigo se giró hacia las recién llegadas y se levantó. Sin embargo, a Kon no le pasó desapercibido que había otras dos hermosas chicas en la puerta. Sus ojos brillaron al mirar los atributos de una de ellas e incluso un poco de baba salió de su boca. Rukia lo estampó contra el suelo. El animal de felpa, aprovechando su reciente libertad se lanzó hacia la esbelta mujer morena que se encontraba cruzada de brazos cerca de la puerta.

Al saltar hacia su objetivo, el peluche se encontró con la espinilla de Soi Fong golpeándole tan fuerte que lo propulsó hacia atrás convirtiéndolo en una bola. Salió por la ventana, despeinando aún más a Ichigo en el proceso de la velocidad que tenía, y se estampó contra la fachada de la casa de enfrente con los brazos estirados de forma horizontal. Kon tenía un par de hilillos de sangre saliéndole por la nariz y la boca, un ojo descosido que parecía un muelle y en algunas partes se le había salido un poco del relleno.

- Duele... - Musitó el peluche mientras se deslizaba lentamente hacia abajo por la pared.

Dentro de la habitación, todos los presentes clavaron su vista en la actual capitana de la segunda división. Ahora, Ichigo y Rukia, estaban más que seguros que no dirían absolutamente nada de lo sucedido en la tienda de Urahara. Yoruichi, ocultó una sonrisilla de suficiencia, y miró a Soi Fong desaprobando su conducta.

- Él era Kon. - Aclaró la morena ante el desconcierto de la chica.

- No lo sabía. - Se defendió para evitar una posible reprimenda.

- Ahora ya lo sabes. - Apostilló mirándola seriamente. Soi Fong, avergonzada, asintió y bajó levemente la vista.

- ¿Por qué hacéis tanto ruido? - Interrumpió una niña de pelo marrón claro con una pinza en el lado izquierdo de su cabeza de color rojo que apareció tras Yoruichi.

- ¿Yuzu?¿No te ibas con los de la escuela? - Preguntó Ichigo extrañado de que la chica se encontrase allí.

- Es dentro de dos horas. - Explicó al confundido chico.

- Aaaam. - Dijo el chico no muy convencido.

- ¿Por qué me habrá tratado así? - Se preguntaba Kon con voz lastimera cojeando levemente mientras cruzaba la calle y entraba en la casa de los Kurosaki. - Yo sólo quería ir con esa diosa. - Dijo con lágrimas en sus cristalinos ojos. - Esa chica la quiere para ella sola, por eso me trató así. - Golpeó una de sus mullidas zarpas convertida en un puño contra la otra convencido de ello. - ¡Duele! - Se quejó al subir el último escalón. El avance del peluche se congeló al ver a la niña que se encontraba en la puerta de la habitación de Ichigo. - El demonio. - Articuló el peluche con terror y demasiado bajo como para que la niña lo escuchase. Lentamente y con sigilo dio un par de pasos hacia atrás, pero la chica se giró.

- Postaff. - Pronunció preocupada al ver el estado de Kon, que había quedado inmóvil en el suelo. - ¿Qué te ha pasado? - Preguntó alarmada acercándose a él.

El animal de felpa permaneció mudo y completamente quieto evitando levantar sospechas sobre su verdadera naturaleza. La niña lo recogió con cuidado del suelo. Yoruichi dirigió una mirada significativa a Soi Fong. La capitana, suspirando resignada, salió de la habitación y se acercó a ellos dubitativa. Yoruichi se acercó al marco de la puerta para ver que pasaba pero ocultándose tras éste. Rukia e Ichigo se miraron, se encogieron de hombros y la imitaron.

Observaron cómo la seria capitana de la segunda división no sabía cómo actuar y miraba a la niña confusa y avergonzada. Soi Fong abrió la boca un par de veces sin saber exactamente qué decir. Prácticamente, había sido culpa suya que el animal de felpa se encontrase en esas pésimas condiciones. Se lo había buscado por lanzarse de esa forma hacia Yoruichi y por cómo la había mirado y... Mejor lo dejaba ahí porque sino despedazaría al peluche y no quedarían ni los hilos.

- Postaff no te preocupes, ahora te pondré uno de tus vestidos y te verás mejor. - Comentó Yuzu sacudiendo algo de polvo del peluche.

- ¿Vestidos? - Preguntó Soi Fong enarcando una ceja y con una idea algo macabra. La niña asintió a la chica.

- Después, Ichi-nii podrá llevárselo a su amigo que lo arreglará. - Explicó contenta.

- ¿Quieres que te ayude? - Se ofreció la capitana dejando a los espectadores de la habitación estupefactos.

- Claro. - Aceptó Yuzu alegre.

Una vez en el salón, prepararon lo necesario para el acicalamiento del peluche y lo colocaron sobre la mesa situada entre el sofá y la tele. Yoruichi, Ichigo y Rukia observaban curiosos desde lo alto de la escaleras, como medida preventiva, para averiguar qué se proponía la capitana. Yuzu sacó un vestido rosa con volantes y se lo enseñó al peluche, que comenzó a tener un sudor frío por todo el afelpado cuerpo. Sin embargo, nada podía comparase con la cara de psicópata que puso la capitana cuando cogió una aguja.

- Vamos a tratarte como te mereces. - Le dijo al peluche con una sonrisa siniestra. "Rukia Nee-san... tasuketeeeeeeeeeeeeeeeeeeee*(2)" pensó el aterrorizado Kon.

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1 Hermana mayor. Se puede decir de distintas formas, pero ésta es la que utiliza Kon para referirse a Rukia.

2 Literalmente "sálvame" o "ayuda".


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Matta ne.