Hola... no he sido muy buena escritora, los he dejado sin capitulo nuevo por mucho tiempo. En fín acá volví como siempre. Y les dejo un capitulo que tiene mucho de mi, tarde mucho quizás pero acá esta... listo para ustedes.
En sí, este capitulo no tiene demasiada acción, y pese a poder agregársela, me gusto que al menos se mostraran en esencia los sentimientos de Snape hacía nuestra protagonista. Así que la próxima habrá acción.
Éxitos y Bendiciones.
Canción recomendada a escuchar con el capitulo: In the mourning-paramore
~ClairSnape.
Capitulo 13: Divina Conciencia.
-Tu sabes que tarde o temprano se darán cuenta ¿Para que hiciste eso?- pregunto un hombre de alrededor de cincuenta años con la cara cubierta por la capucha de la túnica negra y con voz ronca.
El otro hombre más joven seguía callado y jugaba con la copa de vino en sus manos. Dejo pasar unos minutos de silencio se acomodo su túnica de viaje (debido a que la cueva estaba helada) y contesto – Solo...- hizo una pausa – estoy jugando, es bueno divertirse un poco ¿No crees?. Además recuerda que fueron ellos los que te rescataron, es mejor que les rindas algo de gratitud.-
Silencio de nuevo, y solo el pequeño fogón en la cueva producía un leve chisporroteo.
El hombre más viejo asintió sin emitir palabra, y el más joven se puso de pie –Me voy, o se darán cuenta que no estoy. Sabes esta tomando mucha amistad con personas poco convenientes... Habría que buscar una manera de... como decirlo... Solucionar este inconveniente.-
Finalmente el más joven salió de la cueva, dejando al más anciano dentro.
El viejo estaba cansado, al parecer su corazón ya no estaba bien, pero lo que no estaba bien era su conciencia...
""
Sentía como una gota de sudor frío me quemaba la cara, y estaba aterrada. Una véz más había tenido otra de esa pesadillas, ya no sabía cuantas había tenido, pero si sabía que había dos que eran importantes, no estaba segura de por que lo eran, pero tenía ese presentimiento. Acostada boca arriba en la cama, me voltee hacía la mesa de luz, donde descansaba el reloj, y lo mire intentando comprender en la oscuridad los números... Al no dar resultado busque mi varita y conjurando un lumus, se ilumino la habitación de manera que pude ver la hora... Las cinco de la madrugada.
Y luego de las idas y vueltas del día anterior solo quería voler a dormir. Pero no podía la duda me estaba carcomiendo por completo, y las pesadillas no aligeraban mi estrés.
Con Ron y Harry habíamos quedado de acuerdo que no abririamos el libro, ni la carta hasta estar seguros de lo que podían llegar a ser o significar, y yo (de manera estúpida... muy estúpida) me oferte a guardarlo en Hogwarts y esconderlo en mi habitación hasta que los jovenes le contaran a su amiga Granger, algo del asunto. Según ellos, ella era una joven muy inteligente y podría ayudar muchísimo. Y si la joven Granger había ayudado a acabar con Voldemort, definitivamente era algo más que inteligente.
Acostada en mi cama, y sin poder dejar de apuntar con la varita encendida hacía la biblioteca que tenía en frente donde yacían el libro y la carta, me percate de que llevaba casi una hora sin dormir al volver a mirar el reloj cucu de lechuza.
¡Demonios! –Necesito una poción para dormir, o no sobreviviré mañana...- murmure para mi misma, mientras me levantaba de la cama, y me ponía una bata encima de mis hombros.
Hogwarts seguía siendo horrible de noche, y últimamente con los problemas, mi paranoía parecía aumentarse por completo, deambule unos veinte minutos, intentando llegar a la enfermería, cuando escuche un ruido que provenía detrás de mí a la lejanía. -¡Mierda! ¿Ahora que?- pensé algo asustada, y recordando que no era buena con hechizos me asuste más.
A lo lejos vi unos ojos rojos que parecían brillar y flotar, y al verlos bien me produjo una sensación de desasosiego con un temor indescriptible. De la nada esos ojos, comenzaron a "volar" por así decir, hacía mi hasta que se escucho un fuerte "miauuu" detrás de mi. Al darme cuenta, una bola blanca moteada salto delante de mí... Kira. Y pasados unos minutos y escuchando gruñidos me percate que esos malditos ojos, no eran ni más ni menos de... La Señora Norris.
-Gatos...- susurre para mi misma con bronca, retomando mi camino.
Al salir de aquel pasillo, y por fin viendo la enfermería a lo largo de este, una mano toco mi espalda y sentí que mi corazón salía por mi boca.
-¡AH!- grite dandome vuelta con la varita en alto.
-¿Qué hace a estas horas profesora?- gruño Filch.
¡Maldito viejo con su maldita gata! Otro motivo por el cual me marche de esta maldita escuela. ¡TODOS SON UNOS MALDITOS!.
-Eso a usted no le incumbe Filch, y si tantas dudas tienes, iba para la enfermería...- conteste intentando relajar mi respiración.
-Oh lo siento profesora, solo pensé...- comenzó a decir Filch entre dientes con tono despectivo cuando todo se complico.
-Uds. No piensa Filch.- pronuncio una voz muy cerca nuestro pero imposible de ubicar de donde había salido, o de quien era, dado a que estaba todo más oscuro, que en la cueva de mis sueños.
Sin embargo, viera o no viera quien había dicho eso, el tono en forma de gruñido seco, y de ultratumba, solo podían ser de ...
-Oh profesor Snape lo siento, es solo que encontré a la profesora Elli, por aquí y pensé...- se explicaba Filch.
-Eso no importa.- contesto secamente- Ahora vaya a hacer sus rondas.- espeto Snape al conserje.
-Si, si profesor.- y diciendo esto un tanto atontado, lo vimos marcharse en dirección opuesta a la enfermería.
Silencio. Como odiaba los silencios con Snape ¡Por las brujas de salem! Y ¡Las brabas de Merlín!.
-Buenas noches.- decidí romper el hielo, caminando hacía la enfermería, y dejando atrás a Snape.
-¿Qué modales son esos?- pregunto con sarcasmo.
-Los únicos que tengo cuando no puedo dormir.- dije sin dejar de caminar, y llegando por fín a la puerta de la enfermería.
Pero antes de girar el pomo, él volvió a hablar – Poppy duerme.-
-Lo sé pero necesito su ayuda.- dije con impaciencia volteándome a verlo.
Y por primera vez, lo ví con algo más que su típica túnica negra. Llevaba una especie de pijama negro (por supuesto) algo viejo y gastado, y encima una túnica color verde tan oscura que si no fuera por el lumos que el estaba haciendo ni me hubiera percatado del color verde confundiéndolo con negro. Su cara lucía igual de alerta y sigilosa que siempre, su cabello estaba algo desprolijo, (como si recién se levantaba de la cama) tenía pelos completamente parados, y unas ojeras, que hasta el más ciego se daría cuenta que no había podido dormir nada. Y cuando Snape se acerco un poco más fue terrible, repulsivo e increíblemente fuerte el olor a alcohol que tenía impregnado.
El solo me miro fijo ante mi respuesta, y con la breve luz del lumos, pudo ver como sus pupilas estaban dilatadas.
-Has bebido demasiado sabes.- dicte mientras me acercaba un poco a él.
-No te incumbe.- gruño – Ahora... ¿Necesitas poción para dormir acaso?-
-Si, no es obvio.- dije cansada.
-Entonces ven y pídemela, no andes mostrándote por todo el castillo.- contesto, y se encamino hacía otro lado.
Aunque no tenía ni las más mínimas ganas de andar con Snape por ahí, menos yendo hacía su despacho, a esa hora, y con el semi borracho. No pude evitar seguirlo en silencio.
Su andar era pesado, como si quisiera caerse al piso pero no lo hacía por que tenía determinación y fuerza. Algo nuevo en él para mi.
Como de costumbre, llegamos a las mazmorras y nuevamente entre a su despacho.
Con un gesto de la mano me indico que me sentara en el sillón, mientras el entraba a la habitación contigua que era su dormitorio.
Mientras esperaba que saliera, me quede observando todo a mi alrededor, cuando por fín día parar con la causa de la borrachera. Impresionada por la cantidad de botellas vacías completamente y algo asustado, por lo que ese alcohol le podría hacer al sistema nervioso del hombre comencé a ver, vino de elfo, wiskey de dragón, licor del drama, y otros tantos como cervezas de mantequillas, y etcétera de tragos. Fácil conté alrededor de veinte botellas... ¡Esto era una aberración!
Desapareciendo las últimas gotas de alcohol que quedaban, al igual que las botellas que quedaban aún llenas (que eran como seis más) Snape salió del cuarto con el mismo aspecto, pero con una botellita en sus manos.
Sin embargo, su apariencia de borracho tranquilo se desplomo al ver lo que había hecho.
-¡Que demonios haces! ¿Qué hiciste? ¡Como te atreves a venir acá y...!-
-Y nada! ¡Te estoy cuidando zoquete inútil! ¡¿No te das cuenta que si sigues bebiendo te dará un paro cardiaco?- grite con bronca.
-¡Eso a ti no te importa!.-
-¡Oh claro que mi importa si no, no estaría haciendo esto imbécil!.-
-¡VETE AHORA!.-
-No hasta que tu no te tomes, esa poción y te duermas, luego me iré.-
-No me das ordenes, no me importa quien seas, no me vas a dar ordenes.- grito acercándose, pero se cayo al suelo.
Con pocas ganas de acercarme a él avance unos pasos y lo ayude a levantarse, pero al querer hacerlo, me empujo hacía un costado - ¡Oh no seas infantil Snape! Eres un hombre no una nenita ¿sabes?- espete.
Sin embargo a pesar de lo que dije el no me hizo caso, y quiso levantarse por sus propios medios. De manera que se volvió a caer una vez más...
-Vamos... solo por esta vez déjame ayudarte. Y no le diré nada a nadie si eso es lo que temes.- le dije viéndolo nuevamente en el suelo sin fuerzas para levantarse y con la cabeza caída para un costado.
Como si hiciera toda la fuerza del mundo, y estuviera sufriendo el dolor de una crucifixión, Snape me miro y asintió débilmente, intentando agarrarse de uno de mis brazos.
-¿Te acuestas?- pregunte levantándolo del suelo como podía, dado a que el hombre medía más de un metro ochenta fácil.
-Si...- fue lo único que le oí decir entre dientes.
Con gran esfuerzo lo recosté en la cama. Ahora no solo parecía borracho, sino que tenía la frente hirviendo. ¡Maldición! Vine por una poción y me llevo un enfermo... pensé. Molesta estaba sin embargo, me sentía un poco más cómoda. A pesar de detestar muchos aspectos de Snape, ahora que lo veía tan indefenso y tranquilo acostado en su cama, y con los ojos cerrados, el hombre trasmitía cierta paz... que nadie lograba trasmitirme.
Borrando esos pensamientos de mi mente, me levante para buscar una poción para la fiebre, o al menos algo que lo ayudara un poco.
Al entrar en el dormitorio contiguo al suyo descubrí una gran variedad de pociones, era un lugar muy pequeño, con una mesa en medio, y las paredes estaban total y completamente cubiertas por estanterías llenas de pociones. Por sobre la mesa había instrumentos químicos, y algún que otro ingrediente en su bolsa de madera. El lugar era tan pequeño que con que solamente una persona estuviera quedaba pequeñsimo.
Sin perder tiempo comencé a buscar una poción para la fiebre, unos minutos después de haber leído casi cien etiquetas, encontré el frasco que correspondía a la poción que buscaba.
Salí del cuarto, y al ver a la cama Snape no estaba, me aterre, e instantáneamente saque mi varita. Sin embargo cuando Severus volvió a aparecer mis nervios se relajaron.
-¿Dónde fuiste?- pregunte confundida.
El hombre que al parecer no se percato de mi presencia hasta que le hable, pego un leve respingo - ¿Qué haces aquí aun?- pregunto con voz cansada, deteniéndose frente a la cama, y a punto de sacarse la túnica verde petróleo.
-Nunca me fui... Te recosté en la cama, y entre a este cuarto a buscar algún poción para la fiebre.- respondí.
Pese a que aún se tenía apariencia cansada, y respiraba con dificultad, hablaba claramente - ¿Dónde esta la poción?-
-Que poción?- pregunte confundida.
-La que quitaste de...- estaba diciendo de manera osca, cuando cayo al piso nuevamente.
A pesar de que hasta el momento me había mantenido quieta en mi lugar, cuando el volvió a desplomarse me abalance y lo sujete antes de que se cayera por completo. Parece que el olor a alcohol y el dolor de cabeza aún lo tenía.- Mejor te recuestas-
El no dijo nada, sin embargo se recostó. Luego de que le alcance algunas cosas que me pidió, como por ejemplo algunas pociones extrañas, una manta, y un vaso con agua, me estaba por ir, cuando su voz tan seca resonó en la habitación.
-Necesito que te quedes...- dijo desde la cama acostado.
Sin poder dar crédito a mis oídos por lo que acababan de escuchar, me voltee a verlo lentamente.
-No me mires así... Solo quédate.- dijo como con bronca de tener que justificarse.
-De acuerdo.- dije sentándome en el sillón que tenía frente a su cama.
-Agarra una manta toma tu poción y duérmete... Si te necesito te lo haré saber.- explico como si estuviera dando una lección normal y corriente a cualquier alumno de Hogwarts.
Sin embargo, sin quejas de ningún tipo, hice lo que dijo, pero justo cuando estaba por tomar la poción, estaba preparando la suya en el vaso con agua que le había dado y se le volcó uno de tantos frascos, poniéndolo aún más molesto... "Pobre" pense al ver que la borrachera no se le iba.
Con tacto y sutileza me acerque a el, levantando el frasco y diciendo "frotego" para limpiar parte de la poción que se había caído.
-Cuidado es muy... pegajosa.- me explico recostándose nuevamente en la cama.
-Dime que tengo que hacer.- dije mirando todos los frascos.
-Mezcla dos cucharas de jengibre con una milésima de lupalia, y pon un centímetro cubico de extracto de mandrágora. Mezcla todo eso con el agua y dámelo.- concluyo.
Tarde un poco en que las cantidades fueran correctas, pero lo logre.
Luego de que se la diera a él, y de que mirara el frasco como si fuera n veneno furtisimo, se dispuso a tomarla. A todo esto yo ya había tomado mi poción para dormir, y estaba completamente cansada, y por fín tenía un sueño pesado.
Snape me decía algo, pero no lograba oírlo con claridad, y ahí cerré mis ojos al fin.
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Severus Snape estaba intentando decirle que había sido una "estúpida por tomar la poción antes de recostarse" , pero ella no le dio tiempo a terminar esa frase que se desplomo al costado de la cama.
Snape sabía que estaba borracho, que su cuerpo estaba cansado, y que la poción que ella acababa de preparar no haría efecto al menos hasta dentro de media hora, sin embargo se levanto de la cama, y como pudo la tomo en brazos.
A punto de caminar y de recostarla en el sillón se volvió a sentir cansado, y estaba vez si se caía no iba solo a lastimarse él mismo, así que opto por lo seguro, recostó a la joven en un extremo de la cama, y el un tanto ceñudo, aunque una parte suya muy en el fondo deseaba saber que se sentía... se recostó en el otro extremo de la cama.
La cama, era de dos plazas, y más, y pese a que el cuerpo de él, no tocaba el de ella, ni el de ella, el de él, al cerrar los ojos Severus Snape, sentía y sabía que estaba compartiendo su cama con alguien, aunque en un primer momento, se odio a si mismo por lo que pensaba y lo que hizo... Luego una serie de pensamientos que siempre trataba de olvidar y exterminar salió a flote en la superficie de la noche. Uno de tantos pensamientos era... ¿Por qué si ya habiendo terminado la guerra, aún no había buscado pareja? Sin embargo, el sabía muy bien, que la guerra, la misión para con Harry Potter, y otras cosas, no eran motivos para que el no tuviera pareja... el verdadero motivo y el lo sabía perfectamente, era su carácter horrible, su malhumor, su forma entera y completa de ser, además de que no era precisamente un gran galán. Luego de la guerra y del juicio, el se había hecho un poco más conocido por culpa de los boca floja de Dumbledore y Potter, y siempre estaba la mujer desesperada que estaba detrás del "héroe solitario". Sin embargo ninguna estaba interesada en él como persona sino en su reputación...
Además el amor... era un total y puro dolor de cabeza. "Sino mirenla a ella" dijo dándose vuelta, y mirando a Clair que yacía acostada y sin percatarse que unos ojos negros penetrantes observaban todas sus facciones en la oscuridad.
"Tan despreocupada, tan sencilla, sin fijarse en si el era un héroe o no, tomándolo como cualquier otra persona, tomándolo como lo tomo aquella noche en que se mezclaron sus labios... tomándolo por quien es el en escénica y no por su pobre y poca fama" Snape, que ya sabía por que pensaba todo eso... y aunque hubiera deseado con todas sus fuerzas que no fuera así se dio por vencido, y acercandose un poco más a ella y mirándola como pudiese ya que el sueño le pesaba se dijo a si mismo" Snape eres un completo, total, irracional, incomprendido, y maximizado imbécil", "AG! No me puede... no yo no... no pudo estar pensando... que yo estoy.. ¡IMBESIL!"
"Por que imbécil?" dijo una voz interior dentro de el.
"No estoy para estas cosas estúpidas" se dijo a si mismo intentando apagar aquella voz dentro de su cabeza.
"Así que aceptar la verdad es algo estúpido entonces?" volvió a contrariarlo aquella voz.
"Te aseguro que no se de que verdad me estas hablando, y ahora me voy a dormir" dijo a si mismo.
"Oh vamos, engaña a Dumbledore, a Voldemort (aunque este, esta muerto ya no puedes claro, no), a Clair, a quien quieras, pero no te engañes a ti mismo idiota" volvió a hablar aquella voz.
"No me engaño"
"Seguro?"
"Por supuesto que no me engaño."
"Entonces, por que será que la vez que viste a Clair, hablando con Roud, te molesto?"
"Por que se creen superiores, e hicieron quedar a Slytherin en vergüenza"
"Patrañas! Esos fueron Celos, y no intentes desmentirlos"
"Es tarde no estoy para esto, y menos para que yo mismo me este preguntando idioteces"
"Idioteces? ¿Qué idioteces? Acaso amar, o celar a una mujer es una idioteces? acá mi amigo, el único IDIOTA... eres tú. Por no decir las cosas"
"Y que le voy a decir, que la amo..." penso Severus, un tanto confundido por su propia voz.
"Tienes razón eso la asustaría" dijo la voz de su conciencia.
"Vete"
"A donde soy tu conciencia?"
"Entonces deja de molestar"
"Lo haré, cuando aceptes como son las cosas, y cuando te decidas a hacer algo, por esa mujer que tienes enfrente de ti..."
Snape estaba a punto de pensar algo cuando cayo rendido ante el sueño.
Las horas volaron y como si solamente hubiera cerrado los ojos, los abrió rápidamente, lo primero que hizo fue creer que todo había sido un sueño, que su casa no estaba quemada, que ella nunca hubiera tenido insomnio, y que el nunca la hubiera recostado a su lado en la cama... Pero eso... era exactamente lo que había sucedido.
Ahora, la pregunta era ¿Dónde estaba ella?. Por la rendija que tenía por ventana a penas entraba un rayo potente de luz, lo que significaba que ya era la mañana entrada. Pero de ella, no había si quiera huella, lo único que había eran las sabanas arrugadas y apartadas de donde supuestamente Clair había dormido.
Snape, al no verla se incorporo ojeando toda la habitación, y por lo que pudo ver, tampoco estaban las botas de la joven, motivo por el cual, de seguro se había marchado, lo segundo que vio fue el lugar en el que se encontraba el en la cama, técnicamente estaba al lado de ella (y no quiso imaginarse que hizo o dijo inconsciente) así que trato de olvidar eso, y lo consiguió... al ver el reloj.
-¡Mierda!-
