Hola volví lectores y escritores, acá les dejo otro capitulo, esperando que lo disfruten, no dice gran cosa, pero aclara el panorama, y deja puertas, ventanas y hoyos abiertos para las dudas que vendrán en el próximo...

Soundtrack: Playing God- Paramore.

¡Saludos y Éxitos!

~ClairSnape.

Capitulo 14: New York New York.

Desde el incendió de la casa de Severus, que había sido en septiembre, hasta ahora que ya estabamos en 30 de Octubre, no había aparecido nada extraño, ni había sucedido ningún asesinato, ni secuestro ni nada por el estilo, lo que nos hizo pensar (digo "nos" por que durante este último mes, me he estado comunicando con Kingsley, Harry, Ron y Hermione, estos últimos tres siguen estudiando para ser aurores, y los cinco juntos intentamos recolectar algún pedazo de información pero nada), que el enemigo, esta débil o ha tenido algún problema pero definitivamente no ha desaparecido.

Respecto al libro y a la carta aún no los hemos abierto, aunque Ron, Harry y yo, quisimos, Hermione nos convenció para dárselo a ella de manera que pudiera "estudiarlo" y realizarle pruebas para comprobar que no produce ningún daño en caso de abrirlos.

En hogwarts, mis clases de defensa durante todas las noches, van mejor de lo que alguna vez podría haber imaginado. Definitivamente la ayuda de Snape, es de lo más grátificante, y aunque siempre encuentra algo para hacerme sentir inferior, provocarme, pelearme, o sacarme de quicio hasta el cansancio y luego provocar irme dando un portazo mientras el queda con su sonrisa de suficiencia... Puedo asegurar que no van tal mal.

Y eso lo pruebo en mis clases, donde no parezco un "Lockhart" (según Severus fue un profesor PESIMO, que hubo años atrás y era un completo imbécil), ese termino tan distintivo hacía mi persona lo hizo la noche, que quise hacer un Leviosa, sobre una mesa, y lo hice contra el... afortunadamente o desafortunadamente tal vez, no murió rompiéndose el cuello al caer al piso.

Sin embargo, por más odio que su persona estile hacía mi, ambos somos amigos, y de eso no hay duda, incluso aunque el no quiera aceptarlo.

Mis pesadillas no han vuelto, aunque aveces he tenido insomnio, y automáticamente voy a buscar a Severus a su despacho (incluso de madrugada) para pedirle poción para dormir sin soñar... Y aunque jamas me habla bien, si es que me habla, jamas se negó a ayudarme, doy prueba de fe, de que en dos ocasiones nos quedamos charlando varias horas de cosas vanas, hasta que el termino de preparar la poción.
Y si esa no es suficiente prueba de amistad, me basta con decir, que en varias ocasiones, en las que se hacían excursiones a Hogsmade, Severus me busco para comprar pociones e ingredientes para dictar sus clases, claro que luego el muy desagradecido me hizo cargar con gran parte de sus queridos paquetes.

Si bien no se nos da por la charla, los silencios, las miradas, e incluso los sarcasmos hacia a otras personas (por que gracias a Merlin, ya no me toma como blanco de sus bromas todo el tiempo) hacen que disfrutemos la compañía del otro, al menos yo lo siento así con él... Claro, que en el hecho en sí de la amistad no cabe lugar a mis sentimientos.

Hogwarts iba bien, como de costumbre el Señor Ministro Fudge (Si, para nuestra "alegría" fue restituido ese miserable idiota), intenta meter sus garras dentro del colegio, alegando que ya pasaron muchos años desde que Dumbledore, esta en el puesto, y de que es hora de un cambio... Aunque Fudge vive hablando de eso, nadie da importancia, todos saben que Albus, es lo mejor que le pudo pasar a Hogwarts en décadas y décadas (si, mi abuelo es viejo, muuuy viejo), y que sería una tontería juzgarlo por su edad, cuando llegando ya a sus doscientos años enfrento a Voldemort, como si fuera un niño de veinte.

Sin embargo, esa mañana de 30 de Octubre, las cosas se iban a poner complicadas para todos, y el Halloween, nos iba a dar una gran sorpresa...

El desayuno como siempre, gracias a Severus, parecía una batalla campal más de lo normal. Ese día Flitwick había faltado, y Snape había tomado su asiento, por ende había quedado encerrada entre Glenn, con quien me alegro muchísimo de decir, que estabamos llevándonos más que bien, y con Severus, quien a pesar de todo su carácter odioso, logramos llevarnos mejor.

El desayuno fue placentero, acompañado de una nueva tarta de melaza que los elfos hicieron y algún que otro tibio a caliente comentario del profesor de pociones para molestar un poco a Glenn, quien por cierto no daba importancia y solo me buscaba para hablar tranquilamente.

En eso, una lechuza de tamaño descomunal entro al Gran Comedor y se poso (como pudo debido a su gran tamaño) delante del plato de Albus.

Este al verla, pareció palidecer de repente, algo que muy pocas veces he visto, y las últimas veces que la vi, solo significaba una cosa: ¡Problemas!

No tardo ni un segundo en terminar de leer la carta, y levantarse de su asiento.

-Temo comunicarles que el desayuno se ha terminado, pido a los prefectos de cada casa, que lleven rápidamente y sin desviarse del camino por nada, a los alumnos a sus respectivas casas...- suspiro- Colegas a la sala de profesores en cinco minutos.-

Dicho esto Albus se levanto y desapareció poco a poco entre la multitud de alumnos, tanto el resto de los profesores como yo, quedamos preocupados, pero lo que más me preocupo de todo era averiguar que decía aquella nota. Sin pensar un segundo más salí caminando en dirección hacía donde había ido mi tío, pero una mano sujeto con delicadeza mi brazo.

-Clair has oído a Albus, vamos a la sala de profesores. Lo que sea que este pasando no es bueno, y no es bueno tampoco que andes sola por el castillo, aunque sea de día.- explico Glenn.

Yo lo mire con impaciencia, y el me retribuyo la mirada de manera tranquila. –De acuerdo, de acuerdo, vamos.- dije rindiéndome a los ojos de Glenn y a su forma de ser tan tranquila y persuasiva a la vez.

Pronto la mitad o casi todos los profesores se habían ido, solo quedaban, dos, Mcgonagall y Snape. Minerva estaba terminando de hacer por lo visto algunos sortilegios, y Snape... bueno... él estaba... ¿Acaso nos estaba observando a Glenn y a mi?, Si lo estaba haciendo.

Glenn quien no se percato de la mirada de Severus, me agarro del brazo y me guío hasta la salida, detrás nuestro a unos pocos pasos venían Minerva, y Severus en completo silencio. Llegando a la sala de profesores, había un gran murmullo, lo que significaba que Albus aún no había llegado. Glenn abrió la puerta, y pasó Minerva con ganas de poner orden, Glenn entro al escuchar que lo llamaban y se adentro e el salón, Snape estaba entrando cuando repentinamente se dio vuelta, y cerro con un movimiento sutil de varita la puerta tras de sí, dejándonos solos en el pasillo.

-¿Qué haces? No ves que en cualquier momento llega Albus y...- comencé a recriminarle sin demasiada importancia.

-Que rápido te convence cualquiera... ¿Cierto?- comento con una sonrisa lacónica.

-¿Qué?- fue lo único que pude preguntar sin entender nada de lo que decía... cuando al final caí. ¿Acaso le molesto que no hubiera insistido a Glenn el no haber ido tras Dumbledore?

-Olvídalo. Albus esta en su despacho, y supongo que te necesitara si es lo que estoy pensando. Ve rápido, y vuelve rápido. Y cuando vuelvas, me dices que paso, en privado.- puso una mano en la manija de la puerta, y volvió a voltearse a verme - ¿Acaso a mi no me haces caso? ¿O estas esperando a que te haga una mirada de perro mojado como la de Roud? Por que no lo conseguirás oíste.-

Aunque eso, tendría que haber sido un simple sarcasmo más de Severus, esta vez no funciono así. De alguna manera me hirió – Deje de esperar cosas de ti Severus.- concluí mi frase, y me fui a paso apresurado al despacho de Albus, sin siquiera ver la cara del hombre que estaba conmigo hace cinc segundos atrás.

""

Severus Snape, estaba aún quieto en la puerta, sin poder mover los músculos de su mano, oyendo dentro de su cabeza, esa frase como si fuera un molesto zumbido de abeja, o como si quisiera decir algo entre líneas... "Deje de esperar cosas de ti Severus..."

"¿Qué habrá querido decir con eso?" se pregunto así mismo, tomando su barbilla con su mano, y poniendo una expresión muy seria.

"¿Qué no es obvio?" Y ahí estaba la conciencia de Snape otra vez.

"Acaso no me canso de torturarme a mi mismo... ¿Seré masoquista?"

"Si querido amigo, eres masoquista. ¿Acaso esa frase no fue suficiente para que te des cuenta de algunas cosas?"

"Lo cierto es que no. Y esas palabras no quieren decir nada, a excepción de cuanto me detesta..." le respondió a su conciencia mientras se recostaba contra la pared.

"Me retracto, masoquista no, imbécil si. ¿Acaso no es obvio, que ella esta esperando algún tipo de acercamiento por parte tuya?"

"¿Acercamiento?, Aveces me pregunto si podía inventar una poción para desaparecer la conciencia."

"Hazme desaparecer, pero ahí un problema, el amor no desaparece con pociones".

"¡Basta! Además supongamos... ¿Por qué ella querría estar con alguien como yo? Dame una buena cualidad."

"Eres bueno en pociones"

"¿Algo más relevante?"

"La verdad... NO. Eres pésimo, pero siempre hay un roto para un descosido, así que siéntete feliz de que ella te ame".

"No me ama, gracias si me aguanta, y lo hace de buena persona, o de idiota. Probablemente de idiota."

"Eres caso perdido"

"CÁLLATE" rugió Snape para sus adentros, y volviendo a abrir la puerta olvidándose de su conciencia.

Entro al salón, y para su desgracia, se topo con Roud, quien estaba intentando hacer algunos chistes, junto con Hagrid para animar a los demás; algo que conseguían muy eficazmente, esto que hizo que Severus, se sintiera agobiado por las risas. Sin saber que hacer, si se quedaba se aguantaba a todos sus idiotas colegas riéndose cuando podría estar pasando algo grave, y si salía a fuera, probablemente volvería a tener un monologo, sobre sus sentimientos hacía un maldito amor no correspondido. Opto por las risas, sin embargo pasados diez minutos, de risas, y preocupación por que ni Albus ni Clair, aparecían decidió ir a buscar el mismo a los que faltaban.

Caminaba a toda prisa por el pasillo, y a punto de cruzar la entrada principal se topo con quienes menos esperaba. Potter, Weasley, Granger, y Kingsley.

-Oh Severus, al fin encontramos alguien conocido.- se acerco Kingsley hablando de manera seria y tranquila.

-Vayan a la sala de profesores, que allí ira Albus en unos instantes.- contesto secamente, intentando seguir su camino.

-El profesor Dumbledore, nos pidió que fuéramos exactamente a su oficina- dijo la voz fuerte y firme de Potter.

Si había algo que Severus odiaba más que a su conciencia, eso o ese era Harry Potter, y su forma de ser, tan parecida a James Potter.

-Pues entonces, síganme que voy a su despacho.- hablo rápido y camino a zancadas hasta llegar a la estatua de la gárgola.

Una vez dicha la contraseña "caramelo de limón" , la gárgola, ni siquiera comenzó a moverse que a penas mostró una pequeña abertura, una sombra paso rápidamente al lado de Snape, sin embargo la sombra no era un simple reflejo, sino que era una persona, era Clair...

-¡Elli!- gritó Snape, al ver que salía a toda prisa.

Detrás de ella, bajo Albus rápidamente. –Severus, ve y cuidala, no dejes que salga del castillo y... Oh han llegado, bueno pasen, por favor Harry, Ron, Hermione, y Kingsley vengan. Severus por favor.- dicho esto, el anciano dio media vuelta, y los cuatro aurors lo siguieron por la gárgola, Snape aún algo confundido, intento ubicar a Clair.

Caminando rápidamente, o mejor dicho casi trotando, llego a verla por el pasillo -¡Elli!- volvió a gritar, pero esta parecía no escucharle...

""

Este no era exactamente el momento indicado, no era para nada el momento indicado. Y menos que personas que aún no olvidaba ni perdonaba estuvieran involucradas.

Tan ensimismada en mis pensamientos que no noté, que Severus me había agarrado del brazo y me empujo hacía una pared, hasta que sentí el dolor de los golpes bruscos.

-¡Sueltame!- rugí.

-Prometiste que irías y que me contarías que sucedió.- me recrimino en un susurro.

-No es momento Severus, me tengo que ir, lo siento.- dije rápido y me escabullí de su agarre.

Cuando pense que no me volvería a agarrar, lo hizo, y de manera tan bruta, que mi cabeza golpeo fuertemente contra la pared de adoquines.

-¡AY! ¿Me quieres decir que demonios te pasa? ¡NO! ¿Sabes que? Ahora no tengo tiempo para tu mal humor, así que adiós.- conteste enojada y adolorida.

-Dumbledore me pidió que te cuide y no te deje salir del castillo.- explico caminando igual de rápido que yo.

-Si, claro. Y también te pidió que me arropes, me leas un cuento, y me des el beso de las buenas noches. Y tu como eres buena persona accediste de corazón.- conteste con más bronca, mi dolor iba en aumento.

-Si quieres...- contesto con una sonrisa sarcástica, o al menos eso parecía.

-No estoy para bromas, ya te dije.- volví a contestar, abriendo la puerta de mi despacho.

Al entrar, comencé a buscar mi bolso mágico. Y a meter cosas dentro de él...

-No...- susurro Severus, tomando la mano que tenía agarrado el bolso.

-No...- suspire- te metas.- concluí y me solté de su agarre.

En ese momento, volví a mirar a Snape, cuando resopló, y note como sus labios estaban a punto de decirme algo, al igual que sus ojos me estaban mirando fijo... cuando alguien tocó la puerta-

-Clair... estas ahí?- la voz de Glenn sonaba detrás de la puerta de roble.

Estaba a punto de contestar, cuando Severus se adelanto –Estamos acá.-

Glenn, entró por la puerta y se quedo mirándonos, algo extrañado. Luego se volteo hacía mi – Te dije que no fueras a ningún lado.-

-Si lo sé, pero Albus me mando a llamar y...- comence a explicar mientras metía diferentes cosas en mi bolso.

-¿Cómo te pudo haber llamado si ya se había ido, y todos los maestros estaban dentro de la sala de profesores?- indago Glenn.

Al decir eso me quede algo paralizada por un segundo, y sin saber que contestar, lo ciert es que no tenía idea de por que me estaba quedando así de aturdida, cuando tenía cosas mil veces más importantes que hacer, aunque Albus no quisiera.

-Vaya Roud, no sabía que Elli era de tu propiedad. Es bueno conocer tu otra faceta. Digamos...- suspiro falsamente- controladora quizás?.- concluyo Severus con malicia y en un tono de voz sedoso que hasta daba miedo.

-No te metas Snape. Que yo sepa cuidarla, no es controlarla.- contesto Glenn más serio de lo que lo había visto en mi vida.

Severus estaba por contestar cuando me adelante – Oigan,, basta ¿si?. Ahora ambos, fuera, tengo que terminar de alistar cosas.-

-Tu no te vas a ningún lado.- dijo con firmeza Severus.

-Ya basta vallasen.- dije ya con pocas pulgas en mi cerebro.

-No me voy si se que estas por hacer alguna locura, y como lo más probable es que la hagas, me quedare.- declaro Glenn.

Severus estaba a punto de contraatacar con algún comentario de los suyos, cuando entro "San" Albus Dumbledore a la habitación.

-Que bueno que los encuentro aquí...- dijo con una sonrisa tensa – Glenn hazme el favor de anunciar a los profesores que ya voy en camino, y luego ve a alistar algunas de tus cosas.-

Dicho esto, Glenn me dirigió una mirada de calma, y salió del cuarto.

-En cuanto a ustedes...- Albus se detuvo simulando que pensaba con la mano en su barbilla – Severus tu iras con ella, no dejare que le suceda nada, y aunque es un viaje rápido, y poco complicado me preocupa la seguridad de mi nieta. ¿Me harías el favor de acompañarla a New York junto con el profesor Roud? Iran acompañados de algunos aurors.- concluyo el viejo chiflado.

Por que no tenía otra forma de llamar a aquel viejo "super sabio" y valiente. Lo último que necesitaba además de las sospechas que habían aparecido contra mi, de perder mi departamento (aunque claro ya no lo utilizaba), de volver a New York a declarar, (cuando yo siempre fui una agente del FBI) a favor de mi propia inocencia, y para colmo, de los colmos... Ir con Severus Snape y con Glenn Roud.

"De bizarro, esto ya era extrañamente divertido..." pensé para mi misma, viendo la cara de Severus, impactada, y por primera vez de lo que yo lo conocía... parecía no saber que contestar.

Y de alguna forma, sentía y deducía que estas extrañas situaciones escasas, pese a no ser terribles, se parecían a una guerra fría... En donde nosotros solo somos títeres de un juego macabro, como si hubiera un "dios" arriba mirando y manejándonos con hilos acá abajo.

Enumeremos:

Mi regreso a Hogwarts y los motivos por el cual que aún siguen algo empañados.

Las muertes muggles, y de sangres puras.

La casa de Severus.

El libro y la Carta como indicios.

Las pesadillas premonitorias o de deja vu.

Y ahora la desaparición de Flitwick.

Y el conflicto con mi departamento y las muertes.

Esta vez quien estaba actuando, no era ningún idiota, y buscaba algo mucho más grande incluso de lo que alguna vez Riddle aspiro.