Disclaimer: Todo el universo de Bleach, y sus personajes, pertenecen a Tite Kubo, lo cual quiere decir que nada me pertenece salvo la historia.
SUBIDA DE SUELDO.
Una pacífica mañana había florecido en el Seireitei. El Sol había salido hacía unas horas y en ese momento todos sus habitantes se ocupaban de sus quehaceres habituales. No obstante, un un fuerte estrépito precedido del nombre del teniente del segundo escuadrón pudo oírse hasta en los cuarteles de la sección 12, donde Mayuri seguía experimentando con Nemu, propiciando que aquella tranquila mañana se transformara en un alboroto.
La capitana del segundo escuadrón, volvía a reprender a su teniente por su desagradable conducta, Además, de su repugnante hábito de comer frituras en su despacho, que esa vez había ocasionado en una enorme y grasienta mancha localizada en el suelo frente a su escritorio. Mientras una divertida Yoruichi, podía ver cómo Soi había lanzado a Omaeda contra la pared, estampando su cara contra ésta y rompiéndose la nariz en el proceso. La gata observaba desde la rama alta de un árbol que le permitía ver dicha escena.
- Omaeda. - Pronunció entre dientes la capitana. - Si hay una próxima vez... será la última y me encargaré personalmente de ello. - Aseguró fríamente.
- S-s-s-sí, Soi Fong-taicho*(1). - Tartamudeó el hombre con voz nasal y con un par de hilos de sangre cayendo de su fracturado tabique, apabullado por la mirada asesina de la capitana.
- Ahora, desaparece de mi vista y haz que limpien eso. - Ordenó señalando un pequeño charco que aceite, que se había formado al caer media bolsa en el suelo, impregnándolo de la viscosa sustancia.
- Sí, taicho. - Se levantó, para después acercarse a la puerta. La abrió y tras una breve disculpa se marchó.
"Al fin" pensó Soi Fong cansada de tener que soportar a su teniente. Si seguía así, el segundo escuadrón se quedaría pronto si él. Apoyó sus codos sobre la mesa atestada de informes. Cerró sus ojos y masajeó levemente sus sienes con sus dedos para intentar liberar un poco de tensión. Tras unos segundos, soltó un sonoro suspiro y abrió los ojos para seguir con los informes que debía rellenar.
Sin embargo, sus pensamientos traicioneramente le llevaron al día anterior. Después de que ardiera la cocina de Urahara, no había sido tan malo como pensó en un principio. Las palabras que le dedicó Yoruichi en la cocina eran ciertas por lo que tuvo que dormir con ella. Un intenso rubor cubrió sus mejillas y una leve sonrisa floreció en sus labios para acompañarlo. Sin embargo, tuvieron varias incursiones del peluche descarado.
Finalmente, recordó que durante su conversación con Kuchiki y Kurosaki, ella dio una idea para que Kon dejara de idear formas para colarse en la habitación de Yoruichi. Era molesto, aunque ingenioso. Así que tras la última aparición repentina que hizo tras un mueble, de la que se percató porque la chamuscada cola sobresalía un poco, se decidió por atarlo en la veleta del tejado y amordazarlo para que no gritara. No volvió a dar problemas.
Al contrario de lo que pensó, esa mañana se levantó temprano por lo que su intención fue la de volver al Seireitei para cumplir con sus funciones de capitana. Su día libre había acabado y si llegaba tarde Omaeda causaría estragos en su ausencia. No obstante, se quedó un rato remoloneando deleitándose con la imagen de su acompañante mientras dormía.
Hizo un acopio de ganas para levantarse, respiró profundamente inundándose con aquél exquisito aroma, contó hasta tres e intentó salir de la cama. Sin embargo, no pudo moverse de dónde estaba. Entonces se percató de que Yoruichi la había abrazado y estaban muy juntas, demasiado. Después de la sorpresa inicial y el consiguiente sonrojo, parada cardíaca y respiratoria durante varios segundos, pareció recuperarse. Levantándose con cuidado de no despertar a su ex-mentora salió de la habitación, no sin antes dirigir una última mirada hacia ésta.
Bajó a la primera planta y cruzó la tienda que parecía desierta. Lo mejor era que al salir no se había encontrado con la rata de Urahara. Sin embargo, al llegar se topó con que Omaeda había estado comiendo sus porquerías en su despacho mientras fingía que trabajaba en los informes, ya que estos estaban en blanco. Sacudió levemente su cabeza para volver al momento en el que se encontraba y comenzó con el primer informe de una larga lista.
Yoruichi contempló como Soi suspiraba, provocando en ella una agradable sensación que le recorrió todo su cuerpo gatuno. Observó atentamente cada uno de los movimientos de la chica, la manera en la que fruncía el ceño cuando había algo que tardaba más en redactar, la forma en la que arrugaba su nariz al leer otra cosa que no la convencía, la peculiar forma que tomaba su mano al escribir con su pulso firme, su cara concentrada y absorta, su pausada respiración, sus ojos, sus labios... Sin poder resistirlo más, Yoruichi saltó dentro del despacho con la agilidad que la caracterizaba, sin provocar un solo sonido al aterrizar, pero captando la atención de una sorprendida capitana.
- ¿Yoruichi-sama? - Susurró sin salir de su estupor.
- Hola Soi Fong. - Saludó alegremente a la vez que saltaba con gracilidad sobre el escritorio, quedando frente a la capitana, sentándose poco después sobre sus cuartos gatunos.
- Yoruichi-sama ¿qué hace aquí? - Habló la capitana tras la sorpresa inicial.
- Si no me quieres aquí no hace falta que seas tan indirecta. - Dijo intencionalmente para ver la reacción de la chica, que no se hizo esperar.
Tras lo dicho, la mano de la capitana tembló levemente provocando que los papeles que sostenía en ella se cayeran y algunos se alejaran bastante del escritorio en una perezosa caída. Además, su cara formó una extraña pero graciosa mueca, un intenso rubor cubrió su rostro y su nerviosismo aumentó.
- N-n-n-n-n-no era eso a lo que me refería. Siempre es... bien recibida aquí. - Tartamudeó azorada por el desafortunado comentario.
- ¿Entonces? - Ronroneó Yoruichi.
- P-pues a que si estaba aquí porque pasara algo, es decir, que fuera una visita oficial, por el ataque de un hollow, algún informe importante sobre algún suceso, para recolectar información o algo relacionado con el Shingami sustituto o... o... porque necesitaba... - Enumeró de forma atropellada la capitana. La sonora carcajada de la gata la sacó de sus propias cavilaciones.
- Vine porque tenía que preguntarle a Ukitake por cierto asunto. - Esa respuesta desilusionó un poco a la chica que fue incapaz de evitar que se notara en su rostro. - Y ya de paso, verte un rato. - Comentó guiándole uno de sus dorados ojos gatunos a una sorprendida Soi Fong.
Yoruichi se levantó y con un bamboleo digno de cualquier felino se dio la vuelta. Tras una repentina neblina, se transformó en una esbelta mujer de piel chocolate sentada en el borde del escritorio de la capitana, de espaldas a ella. Soi Fong tragó saliva e inmediatamente clavó su vista en sus manos. No se le pasó el detalle de que su ex-mentora estuviera desnuda frente a ella. Yoruichi en un grácil movimiento cruzó sus piernas y se apoyó con una mano en el escritorio, ignorando la incomodidad de la chica situada detrás suya.
- Comprendo. - Habló nerviosa, desviando levemente su vista desde sus manos hacia la espalda de la morena durante media fracción de segundo para volver a mirar donde lo estaba haciendo antes.
- Además, esta mañana te fuiste muy temprano. - Comentó de manera sutil sin girarse hacia ella.
- Tenía que volver aquí. - Respondió escuetamente ignorando la forma en la que había dicho la frase.
- ¿Tan temprano? - Repitió con voz melosa.
- Uhum. - Asintió Soi Fong apretando sus puños en un intento de controlarse.
- ¿Y sin despedirte? - Preguntó fingiendo un puchero que la capitana no pudo ver.
- Em... no quería despertarla. - Contestó azorada.
Soi Fong se levantó de su asiento y rodeó el escritorio mientras se quitaba el haori. Avergonzada, se lo tendió a Yoruichi mientras su mirada se dirigía hacia el lado opuesto. La morena lo aceptó algo aturdida por el cambio de conducta de la chica. La capitana se acercó a cada hoja de los informes que se habían caído y las recogió con parsimonia, dándose perfecta cuenta de que la mirada de su mentora seguía cada uno de sus movimientos, lo que hizo que se pusiera más nerviosa.
Yoruichi se levantó y colocándose el haori se sentó en el sofá del despacho de la capitana que estaba a pocos metros delante de su escritorio. Siguió con la mirada a Soi Fong. Curiosamente uno de los informes había ido a parar cerca del sofá. Al darse cuenta, la capitana respiró profundamente y se acercó con cuidado. Cuando se irguió tras recoger el último, que estaba realmente cerca de la ahora, portadora del haori, se resbaló con algo realmente viscoso y cayó sobre Yoruichi provocando que los informes volvieran a salir volando en varias direcciones.
- Yo-yo-yoruichi-sama... - Pronunció Soi Fong tartamudeando.
Debido al instinto, por el más que certero golpe tras la caída, la capitana extendió sus brazos para que el impacto fuera menor. Su mano izquierda terminó en el respaldo del sofá. Sin embargo, por accidente, la otra se posó en uno de los pechos de Yoruichi. Al percatarse de ésto, la tonalidad de rojo que adquirió el rostro de Soi sobrepasó su marca personal. Yoruichi sonrió de forma felina lo que inquietó y atemorizó aún más a su ex-alumna.
- Soi-chan. - Ronroneó la mujer morena de forma peligrosa.
- Lo siento, Yoruichi-sama. Losientomuchísimolosientomuc hísimolosientomuchísimo... - Repetía rápidamente una y otra vez la avergonzada capitana.
Soi Fong intentó incorporarse pero su pie seguía pisando aquella cosa lo que sólo la hacía resbalar más y aumentar su nerviosismo. En una de esas peripecias por retirar su mano y levantarse, la capitana del segundo escuadrón tropezó y perdió el equilibrio. Cayó de bruces chocando con el otro pecho de la morena que soltó un leve quejido y su mano continuó en el mismo sitio. Además, la rodilla de la capitana quedó a escasos centímetros de la entrepierna de su ex-mentora. El rostro de la joven se tornó de un rojo aún más intenso si cabía, que debido a su actual posición no podía respirar demasiado bien... aunque tampoco le importaba.
Durante un par de segundos se quedaron congeladas en esa posición hasta que Yoruichi movió levemente su muslo acercándolo aún más hacia arriba. La capitana de la segunda división consiguió incorporarse un poco, pero no llegó a levantarse pues volvió a resbalar quedando extremadamente cerca del rostro de Yoruichi. Soi Fong, no sabía si estaba inconsciente en el más feliz de sus sueños o se había caído de espaldas y se había desnucado.
Ninguna hizo movimiento alguno después del iniciado por la morena. La capitana tragó saliva, pero el nudo que tenía en la garganta hizo que le resultara más costoso. El olor de la esbelta mujer morena le golpeaba los sentidos, atontándolos. Por lo que no pudo evitar mirar los labios de su ex-mentora, sorprendiéndose al notar que había hecho lo mismo que ella. Conforme pasaban los segundos, sus respiraciones comenzaron a entremezclarse de lo cerca que estaban. Soi entreabrió los labios de manera inconsciente, acto que fue imitado por su acompañante.
- ¡Soi Fong-taicho! - Gritó Omaeda irrumpiendo en el despacho de la capitana mientras abría la puerta corredera de manera violenta.
La nombrada dio un salto hacia atrás separándose de Yoruichi en cuestión de segundos y sin necesidad de utilizar el Shumpo. La capitana, roja hasta la raíz del pelo, permanecía en la esquina más alejada del despacho con cara de pánico. Desvió su mirada hacia el suelo avergonzada y entrelazó sus manos de forma nerviosa detrás de su espalda. Soi Fong evitaba mirar hacia donde aún seguía recostada la morena que tenía cara de fastidio.
- ¿Soi Fong- taicho? - Preguntó temeroso el teniente sabiendo que sería golpeado hasta perder la consciencia.
- O-o-omaeda... - Murmuró tartamudeando sin apartar la vista del suelo.
- El sotaicho mandó llamarla. - Explicó el motivo de su impetuosa manera de aparecer.
- Iré enseguida. - Corroboró ella con voz trémula.
Omaeda se retiró justo en ese momento. Era la primera vez que veía a su capitana completamente ruborizada, con la vista hacia el suelo, visiblemente nerviosa, tartamudeando y sin el ceño fruncido. Lo más extraño era que Yoruichi se encontraba presente y no dijo absolutamente nada. Por extraño que pareciera, se había dado cuenta de que la mujer morena estaba sobre el sofá con el haori de la capitana de la segunda división puesto, aunque desde la entrada no se viera bien. "Mejor me quedo callado. Valoro mi vida" pensó el teniente dirigiéndose hacia algún lugar donde pudiera conseguir más de su comida favorita.
- Creo que va siendo hora de mi visita a Ukitake. - Comentó Yoruichi soltando una risilla para romper el tenso silencio. "Y yo creo que al final tendré que subirle el sueldo a Omaeda... o no estamparlo de cara a la pared durante unas cuantas semanas" pensó para sí Soi Fong.
- Yo también me voy. - Utilizando el Shumpo y sin dejar espacio para decir nada más la actual capitana de la segunda división desapareció del despacho. Yoruichi se sorprendió ante la repentina partida, pero se rió aún más fuerte al comprobar que aún llevaba el haori de Soi Fong. "Eso va a ser interesante" pensó con una sonrisa felina cruzándole el rostro.
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1 Capitán (en este caso capitana).
Críticas, comentarios y/o dudas ya sabéis.
Matta ne.
