Hola a todos, lamento tardar siempre tanto, así que bueno, espero que este nuevo episodio les guste, aparecen nuevos personajes, y se siembran nuevas dudas. Y por fin vemos que nuestra pareja se decide a hacer algo.
Gracias a todos los que dejan review, o simplemente leen. Siempre se agradece la atención que le presten a este fic.
¡Éxitos!
~ClairSnape.
Soundtrack del Capitulo: Black Sunshine- Neon Hitch.
Capitulo 15: Truco o trato.
Atontados por la noticia y las palabras de Albus, Severus y yo aún no habíamos movido un músculo. Snape que fue el que más rápido se recompuso, estuvo a punto de mover uno de sus labios, cuando Albus volvió a entrar...
-Ah... Me olvidaba, el baile de hoy a la noche para celebrar Halloween, no se suspenderá, a excepción que las circunstancias sean demasiado peligrosas. Y estaría realmente encantado, en que ambos, mejor dicho los tres asistieran. Así que tienen que salir dentro de...- decía mi tío mientras rebuscaba en su bolsillo, y sacaba su reloj colgante- ¡Oh vaya! Es tardísimo, deben irse ahora, Severus ve a empacar lo esencial, y baja a la puerta principal, ya tendrían que estar en el ministerio su viaje sale en 20 minutos.- sentencio Albus – Y por lo que veo Minerva estará esperando una respuesta si me disculpan.- dicho el problema se fue por el pasillo a paso apresurado.
Afortunadamente, yo acababa de terminar de empacar mi mochila, con lo "esencial" como había dicho Albus. Severus estaba a punto de salir, cuando anuncie.
-Te acompaño y luego subimos juntos.-
Este se detuvo me miro con desprecio y murmuro – No gracias.- se fue dando zancadas.
"Hombres todos complicados... Bueno no todos, al menos Glenn es sencillo. Pero en cuanto a Severus y mi tío... ¡AGGG!"
Iba con estos pensamientos caminando rápidamente, hacia la puerta principal, cuando una mano rozo mi hombro.
-¿Qué pasa? Me encontré a Albus por el camino, me dijo que fuera contigo a New York, ¿Acaso se volvió loco?- pregunto Glenn acoplándose a mi paso.
-La verdad no se... lo único que se, es que las cosas no están bien en mi hogar, al menos no para mi.- sentencie, al ver que llegábamos a la entrada y allí ya se encontraban los aurors, Kingsley, Ron, Harry, y Hermione.
-Siempre en la acción ¿verdad?- comento Glenn como broma, para alivianar tensiones. Y para ser sincera, lo consiguió al menos nos reímos un poco, hasta que apareció Severus, con su cara de pocos amigos.
Una vez fuera de las rejas del colegio, y habiéndonos transportado directamente a la entrada del Ministerio de Magia, Kingsley, fue corriendo a buscar a un guardia.
-Vamos, el traslador aún nos espera.- anuncio con voz susurrante y agitada por la corrida.
Al llegar al la sala de transportes mágicos, quede impresionada, en sí ya había quedado impresionada de solo conocer el Ministerio, realmente era gigante, y muy imponente, sin embargo la sala de vuelvo, parecía dividida por pistas... Como los aviones, solo que en este caso, las pistas en el suelo negro, eran líneas blancas que formaban cuadrados, y dentro de cada uno, había un objeto diferente... Una bota, un cepillo de dientes, una taza, un reloj, incluso un patito de ule. Y ese último el más chistoso fue el que más risa me causo. Al pasar por al lado, Kingsley nos mira dice.
-Bien sujétense todos, sale en dos minutos.-
Ante esas palabras, yo me quede estupefacta al ver al diminuto pato, sin entender como todos agarraríamos, y nos sujetaríamos de ese pedazo, mejor dicho pedacito de plástico.
-Pero Kings...- me quede a media pregunta, cuando el guardia que venía con nosotros anunció que nos quedaban "30 segundos" y Severus jaló de mi hacía abajo para agarrar como él (tan vergonzosamente consciente) estaba agarrándolo.
Ni bien toque al objeto de goma, amarillo y suave, todo se hizo mil colores, y puras vueltas, la sensación de que me jalaban era tan fuerte, que intente con todos mis medios aferrarme a mi pedazo de pato de ule, pero en mi afan de sujetarme tomo la mano de Severus, de los nervios la solté, por ende me solté...
Sin embargo el brazo alrededor de mi cintura, fue tan fuerte que al caer al suelo, una vez terminado el viaje, sentí como si fuera una costilla rota.
Respirando el aire de New York alce la viste y vi árboles... Era el Central Park, como no reconocerlo, Brooklyn, Uper East Side, 5ta Avenida, Broadway, FAO Shwartz, Grand Central Station, y tantos otros lugares que adoraba. Sin embargo mi mente no vago demasiado más, al darme cuenta que estaba sobre Severus y que este me miraba con cara de bronca y reproche, mientras su brazo aún rodeaba mi cintura.
Como si me hubieran electrificado salte poniéndome de pie, y le extendí mi mano para ayudar a levantarlo, sin embargo el la rechazo, en silencio y solo me miro con bronca.
-Bien ya estamos todos.- anuncio Kingsley mientras sacudía su túnica al igual que los demás.- Ahora Potter, nos conducirá.- explico, mientras con un movimiento de varita de Hermione nuestras ropas cambiaban a ser muggles, y emprendimos camino.
Ya llevamos seis cuadras caminando, y mientras tanto iba charlando con Glenn, acerca de lo hermosa que realmente era la gran manzana.
Kingsley y Potter encabezaban el grupo, luego iban Ron y Hermione, al parecer discutiendo por algo que Ron hizo... o mejor dicho vió (las jovenes newyorkinas
Son muy bonitas y excéntricas en general), luego veníamos Glenn y yo hablando sobre el tema a declarar que aún no tenía en claro, y que supuestamente Albus le había comentado a... ¡SEVERUS!.
Me había olvidado por completo de él, y rápidamente, gire mi cabeza para ver donde estaba, afortunadamente, iba de tras nuestro con su cara fría y su expresión rígida.
Al notar que lo estaba observando levanto la vista y me dirigió una mira de bronca, pero luego se volvió, rara, distinta... Indescifrable.
Al notar esto, me acerque un poco al oído de Glenn, y le susurre, si podría adelantarse con los demás que yo debía hablar algo con Severus sobre lo charlado con Albus. Pese a que Glenn no puso mucho énfasis en la petición de alejarse, cumplió con lo dicho llendo al frente con Kingsley y Harry, por que parecía que el pelirrojo y la castaña tenían un caluroso cruce de palabras.
Me di vuelta, y espere a que los pasos de Severus llegaran hasta a mí, de manera que una vez a la par, reemprendí la caminata al lado suyo. Sin saber por donde, empezar, lo miro por el rabillo del ojo y dije...
-Gracias.-
Este ni se inmuto y siguió caminando, tenía una cara de bronca como nunca antes lo había visto, definitivamente, pareciera no estar de buen humor, aunque claro nunca lo estaba, pero esta vez, su ceño fruncido era más tenso de lo normal, las arrugas alrededor de sus ojos se ajustaban de tal manera, al igual que sus labios, finos y a la vez sin una sola muestra de sarcasmo, o burla. Parecía enojado, y mucho.
Sin embargo, pese a ser una persona mayor, no pensaba, desaprovechar tal oportunidad para molestar a Severus. Bueno el lo había hecho toda mi vida, acaso yo no podría ahora...?
-¿Pasa algo?.- comente en tono casual.
-Mmhgn.- gruño.
-Estas muy tenso.- continúe pinchando.- deberías ir a una de tantos lugar en New York te relajaran seguro.- ironice, sabía que Severus nunca pisaría un lugar parecido, ni aunque hubiera tenido un año de cruciatus constantes.
-No estoy de humor.- contesto en un susurro ronco.
-Lo siento y... gracias de nuevo.- comente sintiéndome un poco culpable, a mi tampoco me gusta que me molesten cuando no tengo pulgas.
-Disculpas aceptadas.- contesto de manera cortante y fría.
Deje pasar unos minutos, cuando note que su mirada estaba total y completamente perdida y que solo en sus pupilas había bronca, volví a hablar.
-No te noto bien sabes?. Y ya se que no somos confidentes, pero sabes que soy tu amiga, y puedes hablarme si quieres.- me sincere.
-No tengo nada de que hablar, y creo que tu tampoco tengas nada de que hablar, así que ve a susurrarle cosas al oído a Roud.- finalizo con total sorpresa para mi.
No volvi a contestar, y simplemente lo miro y asentí en silencio, dirigiéndome hasta alcanzar a Kingsley para preguntar cuando llegábamos. Este me dijo que aún nos quedaban, cinco cuadras.
Luego de eso, Glenn comenzó a hablarme, pero yo ya no prestaba atención, mi atención estaba con Severus unos pasos más atrás... a pesar de que el hombre me evitaba, me detestaba, me burlaba, y me volvía loca, diciendo que no era buena... Ahora estaba ¿Celoso?. Por un momento pense que si, pero debo recordar, que hoy se le hizo viajar a otro país con personas que no soporta, así que iba a estar susceptible, como una mujer en sus días desgraciadamente.
Despeje mi mente de ese pensamiento (que en el fondo deseaba que fuera verdad) y seguí con mi conversación de chistes con Glenn, descostillandonos de risas.
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-"...asi que ve a susurrarle cosas al oído a Roud.." Vaya eso si que fue inteligente Snape, si quieres ser más trasparente dile que la quieres y arrodíllate.-
Se decía a si mismo -¡Pero que IMBESIL, IM-BE-SIL, IIMMMBBEESSIIIIILL!-
Sin embargo, verla reír le encantaba, verla preocuparse por el también, verla acercarse a el y hablarle, o incluso molestarlo para llamar su atención como lo había hecho hacía minutos, a Severus le encantaba, lo hacía sentir... bien, incluso más que bien viniendo de ella, lo hacía sentir Increíble. Si esa era la palabra.
Si esos detalles lo hacían sentir bien, verla reírse con Roud, lo hacía sentir del todo rencoroso, y hasta cierto punto deprimido... Dado a que la joven nunca se había reído de esa forma con el. De vez en cuando soltaba alguna que otra risa, cuando el se jactaba de los errores de los demás profesores o alumnos. Sin embargo, la sonrisa y la vitalidad de la risa de Clair no eran nada comparada con la que tenía en aquel momento.
"Oh que bien Snape ahora estas sentimental... pero que patético es todo esto. Si hubiera una forma sencilla de acabar esto." Se dice a si mismo.
"O si que la hay... Solo que se necesita valentía idiota" decía su voz interior.
"No otra vez... ¡Por Merlín! Ya bastante patético es que este sentimental como para aguantar una voz interior que me diga lo que tengo que hacer..." Volvío a pensar para si, haciendo un gruñido.
"En el amor todos somos patéticos" replico su conciencia o quizás su corazón.
"NO ESTOY ENAMORADO" grito en su interior con toda su fuerza de voluntad para convencerse.
"Si... si, como tu digas. Pero si no te das prisa, podría..." comenzó otra vez su voz interior.
"Y si me gusta, y si estoy enamorado, y SI TAMBIEN SOY UN PATETICO IMBESIL. ¡Por que nunca, nunca dejare que esto se note!"
"Te vas a lamentar murciélago..." insitio la conciencia.
"Vete al carajo!" gruño de mal humor.
"..." silencio. Y fue ahí cuando Severus Snape, supo que sus charlas mentales habían concluido.
Sin haberse dado cuenta, ya habían llegado el lugar, era la recepción de un edificio de la CIA... ¿Un momento la CIA? ¿Acaso ella no era del FBI? Se pregunto el Snape.
Intento buscar a Kingsley, pero el, Clair y el estúpido payaso de Roud, estaban ya preguntando en administración, la pareja explosiva seguía riñendo en voz baja, y entonces quedaba...
-¿Por qué a mi?.- murmuro en voz baja caminando hacia el joven auror – Potter explícame que hacemos en la CIA, si era el FBI, donde teníamos que ir?.- pregunto un tanto cansado.
-Realmente no lo se Snape, creí haber escuchado FBI también, pero Kingsley nos dijo por acá y Roud lo confirmo.- comento Potter.
Por algún extraño motivo, cuando el niño Potter pronunció "Roud" lo dijo con cierto recelo, recelo que no paso desapercibido para Severus, que sin hacerse esperar hizo uso de sus tácticas de espionaje.
-¿Roud? El es tan solo un profesor y...- hablo con mortal inocencia.
-Si ya se, pero parece tener bastante conocimiento de cómo funcionan las cosas en el mundo muggle, en especial la seguridad así que Kingsley se fía de él.- comento con más recelo que la primera vez.
-Curioso.- comento de manera seca, esperando a que el joven auror mordiera el anzuelo.
-¿Qué es curioso?.- ¡Bingo! Potter había mordido el anzuelo.
-Que un simple joven, como Roud conozca algo de este mundo, y más de este continente, cuando el siempre ha vivido en Escocia, o Londres, y tiene tan poca edad.- dijo como si tal cosa.
-¿Dumbledore lo tomó en el colegio?- pregunto Potter, mirando de reojo a Roud.
-Si el lo...- pero las palabras de Severus quedaron agolpadas en la boca, cuando vió al joven profesor cruzando un brazo por la espalda de Clair.
-¿Son novios?.- pregunto Potter al darse cuenta del desliz de observación de Snape.
El hombre, se dio vuelta dejando de mirar aquella escena y miro a Potter con bronca – No lo sé, ni me interesa sus vidas Potter. Pero no me gusta Roud.- se confeso.
Luego de unos minutos, en los que Harry parecía estar debatiéndose, hablo- A mi tampoco Snape... A mi tampoco.-
Severus y Harry se miraron por un segundo cuando, el comentario a salir de la boca de Snape quedo en el aire, al notar una mano sobre su brazo.
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-¡Severus!- volví a llamarlo ya que parecía estar en otro mundo- En media hora me toman la declaración, y supongo volvemos, si quieres puedes ir...- intente ofrecer ya que sabía lo feo que era para el tener que estar ahí.
-No gracias.- contesto secamente.
-Pense que esto era una perdida de tiempo, para ti.- susurre intentando legar a su oído.
Severus, parecío ponerse pálido como fantasma en ese momento, así que decidí, alejarme unos segundos. Justo en ese instante, Glenn se acerco.
-Disculpen, em, Clair, ¿Te parece tomar algo, hasta esperar la declaración?- pregunto mirándome.
Estaba a punto que decir que si, cuando alguien tapo mi respuesta.
-Lo siento Roud, tengo que hablar algo importante de Albus con ella.- salto Snape de su estupefacción.
Mire a Glenn algo abatida, y sin embargo, que Severus despertara de sus "sonambulismo" y hablara me hizo sentir mejor.
Glenn se retiro, y mire a Severus de manera inquisitiva, para saber que pasaba, pero este no me contesto. Sin embargo, por un instante, vi un gesto en su mirada que me trasmití un acto de complicidad, al levantar la cabeza vi rápidamente a... ¡¿HARRY POTTER?
-¿Salimos a tomar aire?.- propuse, para hablar con el hombre a solas, hasta que fuera la hora de la declaración.
Este disperso su mirada de complicidad y asintió secamente.
Ambos salimos al exterior, de la recepción de edificio, donde se encontraba el recibidor de arbustos inundando la vereda.
Ya que el parecía no decir nada, yo empece, -¿Seguro estas bien Severus? ¿Y que es lo que tenías que decirme de Albus?-
El hombre no respondía, y estaba visiblemente tensado.
-Repito, por si no me escuchaste – gruño al escucharme- ¿Estas bien?.- pregunte de nuevo buscando con mis ojos los suyos.
Encontrarlos, fue como una revelación, prohibida revelación, a sentimientos... Había amargura, e indecisión, volví a preguntar varias veces si estaba bien, pero el no respondía, su cuerpo tampoco hacía ni el más leve movimiento, su respiración acompasada, y su mirada puesta en la mía...
Los nudillos de Severus se tensaron cada vez más, y como si fuera petrificus totalus, quede de piedra, cuando con ambas manos tomo mi rostro, cerro sus ojos firmemente, y acerco su boca a la mía, mi cuerpo preso de su respiración y del acercamiento mutuo tomo impulso, y con ambos brazos rodee su torso, mientras que una de sus manos se dirigió a mi cintura.
Ya había cerrado mis ojos, y definitivamente estaba en blanco, no importaba nada, no pensaba en nada... Solo esperaba ansiosa que sus labios rozasen los míos, sin embargo, el instante no llego y sentí como su respiración se iba alejando de mis labios, como sus brazos soltaban sus ataduras a mi cuerpo, hermosa crueldad de la lejanía luego de un momento así, me hizo tomar impulso, y volví a acortar la distancia entre nosotros.
Aunque el ya no me tenía presa en sus brazos, tome su cara con mis manos, y lo bese... Mis labios, fueron lentos e intentaron saborear los suyos, aunque estos estuvieran inmovibles, al igual que su amo.
Severus no reaccionaba, por tal motivo supuse que me había desubicado, y me aleje unos centímetros a respirar.
En ese aire que tome, sus brazos me encarcelaron nuevamente, y esta vez si ambos correspondimos a un beso, tierno y a la vez fogoso, hambriento, el uno por el otro.
No supe, cuanto paso, no supe cuanto estuvimos así besándonos, solo se que, sentir su calor, sentirme de él, es una sensación única. Únicamente placentera, y de felicidad.
Luego de ese tiempo indeterminado, nuestro maldito cuerpo nos reclamo la falta de oxigeno, y por tal motivo tuvimos que separarnos un poco.
La burbuja estaba rota, y otra vez volvíamos a la realidad. Solo que no sabíamos como afrontarla... ¿O si?
Ni muy cerca ni muy lejos, el uno del otro, llega Kingsley desde adentro, lo cual hizo que la burbuja o media burbuja inexistente que aun quedaba, explotara del todo.
-Clair, ya te tomaran la declaración.- anuncio, con tono pasivo.
Quise contestar, una vez que había abierto mis ojos, pero las palabras no salían estaba en blanco... completamente, y su mirada fija, no ayudaba en nada.
-Ya entramos.- contesto Severus con tono neutral.
Kingsley, entro, seguido por nosotros. Que aunque no parecíamos dispuestos a hablar, al menos yo no lo estaba, cuando Snape paso un brazo de manera silenciosa por mi espalda.
Severus y yo nos miramos brevemente, y ambos vimos en la mirada del otro un pequeño brillo... Sin embargo, la realidad nos llamaban y yo tenía que volver, así como el, de manera, que solto su brazo y yo me dirigí hacía la oficina correspondiente.
Lo que fue ese día, fue definitivamente increíble para mi persona, o al menos eso creía por el momento.
A la sala de interrogación nadie podía entrar a excepción de dos personas: el acusado (o sea yo), y el que dictaminaba las preguntas (el oficial de la CIA).
Dentro de la oficina (si se le podía decir así), solo había una mujer morena, joven, de pelo largo, brilloso y de color castaño, ojos almendrados, y mirada fuerte, alta y de postura firme, vestida con una falda y camisa blancas, y zapatos blancos haciendo juego.
Esperaba sentada detrás de su escritorio.
-Buenas tardes.- salude.
-Buenas tardes.- contesto- Tome asiento por favor.- me invito la joven.
-Gracias.- respondí sentándome y echando una suspicaz mirada alrededor.
-Mi nombre es Ruth Martinez, Jefa del departamento de Investigaciones de la CIA.- se presento.
¿CIA? Cuando no, los benditos de la CIA, interrumpiendo a los del FBI, definitivamente esto parecía una competencia desde que se crearon ambos servicios. Lo peor, es que en administración habían dicho que un agente del FBI, sería que me interrogara, aunque ahora ya veo cuanta importancia se le da a nuestro equipo.
-Mucho gusto, me llamo Clair Elli, soy Jefa del escuadrón de...- me estaba presentando cuando la mujer interrumpió.
-Lo sé, pero la llamamos para que testifique, así que responda a las preguntas.- contesto con tono algo mordaz.
-Pues bien entonces dígame que tengo que responder.- dije secamente e irguiéndome en mi asiento al ver la actitud de la mujer.
-Perfecto- se aclaro la garganta- ¿Hace cuantos meses se ha ido de Estados Unidos?-
-Hace dos meses y medios.- dije con tranquilidad.
-¿Y por que se fue?- pregunto levantando unos papeles que tenía en frente suyo.
-Me trasladaron a Europa.- conteste sin decir más, recuerdo, que mi comandante junto con Kingsley habían logrado escribir eso en mi legajo de manera que yo para Estados Unidos, era una agente trasladada para proteger al primer Ministro Británico.
-¿Y por que no hay notificaciones?- pregunto con una leve sonrisa, y una mirada fuerte.
-Supongo que su cuartel no estará actualizado, pero las notificaciones están.- conteste secamente. Aunque que no las hubiera me tenso un poco, pero no mostró ni un gramo de preocupación ante ella.
-Ya veo. Ahora Señortia Elli, podría explicarme, ¿por que tampoco el gobierno Británico tiene ningún papel, o certificado de traslado?.- volvió a decir con su suave curvatura de labios.
-Creo Señorita Martinez que entonces deben buscar mejor, por que los papeles si están, y el mismo Ministro me conoce.- confirme, con bronca, que por supuesto no demostré, sin embargo no podía ser, que los papeles desaparecieran.
-Pues ya buscamos y no están. Ahora pasando a otro tema- hizo una pausa en la que bebió algo de agua de su vaso- ¿Esta al tanto del incidente de su departamento acaso?- pregunto de nuevo con esa sonrisa, que ya se me estaba haciendo completamente odiosa.
-No, por algo vine, ¿Verdad?. ¿Qué sucedió?- dije un tanto más preocupada.
-¿Segura no sabe nada?- volvió a insistir. Ya esta, definitivamente esta mujer me pudrió.
-No Señorita.- dije con voz firme.
-¿No sabía del incendio? ¿Tampoco sabía de las muertes de Ian Fitz, y Lucy Adams?- volvío a hablar borrando su sonrisa, y mirándome penetrantemente.
Mi cuerpo tembló por completo ¿Lucy e Ian?, es decir me habían informado de dos muertes, pero... Jamas pense que serían ellos. ¿Qué diablos esta pasando? Ahora si, note como el pánico cundía en mi cuerpo. Claro que no pensaba demostrarlo. Y sin embargo al hablar mi voz salio temblorosa.
-¿Q... Que?.- pregunte atónita, y mareada.
-¿No lo sabía?.- volvió a preguntar.
-No.- conteste bajando mi vista y note como una lagrima silenciosa rodaba por mi mejilla.
-Pues bien ahora lo sabe.- contesto tenaz.
Yo no me moví, simplemente segui mirando el suelo.
-¿Sabe por que se la ha llamado Señorita Elli? ¿Sabe por que usted es la principal sospechosa acaso?.- atacó nuevamente.
¿Principal sospechosa? De que mierda hablaba esta mujer.
-Explíqueme, por que soy la principal sospechosa, cuando mi novio esta muerto, al igual que mi mejor amiga, y mi casa esta destruida bajo un incendio.- recalque en los hechos.
-Por que recibimos esto.- dijo y estiro su brazo con un papel escrito en la mano.
Dudosa de actuar o no, tome el papel, y lo leí atentamente. Era una carta, escrita a mano.
"Si así quieren jugar, que empiece el juego, y ahora tengan cuidado, por que no es fácil detenerme. ¿Así que díganme amigos... Truco o trato?"
La carta, o mejor dicho nota no decía más que eso y lo peor, es que...
-Es su letra, Señorita Ellí. Y fue hallada con lo que quedo de ambos cadáveres en su departamento después del incendio.-
Mi mirada se nubló, y mi cuerpo comenzó a temblar.
-Es imposible, yo...- perfecto empece a tartamudear- Yo no... yo... yo no estaba entiende, nunca pude haber escrito esto, por que no estaba en este continente. Además jamas mataría a mis amigos, a mi novio. Además usted sabe que una nota de papel no sobrevive a un incendió ¿O si?- dije comenzando a llorar pero sin perder la firmeza.
-Pues, creo que siendo bruja, no tendría ningún problema ¿sabe?.- mi corazón se detuvo y mi pulso se enfrío.
-Lo único que le puedo decir, y ahora con más razón, es que entonces, tengo miles de testigo que prueban que no pude estar acá en Estados Unidos.- dije tratando de defenderme y sabiendo que si Albus apelaba conmigo ganaría mi inocencia.
-Si señorita Elli, pero sigo insistiendo, ser bruja abre muchas puertas. Además...- y mientras dijo esto, abrió un cajón a su costado, sacando una grabadora.- Escuche por favor.-
En cuanto la mujer apretó el botón play, mis oídos se inundaron de sangre y terror.
"Necesito ayuda, ella volvió. Me amenazo, necesito protección, mi novia Lucy necesita protección, por favor hagan algo, no se que le pasa, no parece ser ella, no es Clair, esta loca. Hizo algo con un palo pequeño de madera, que nos lastimo y... ¡AHH!".
De repente la cinta se detuvo, y el silencio me ahogaba, las palabras dichas volaban de un lado a otro de mi mente. La voz de Ian se clavaba como un puñal en mí.
-Entiende ahora señorita Elli.- concluyo con tono mordaz y terrorífico.- No hay pruebas a su favor, y sobre todo cuando tengo esto.- y levanto la carta que supuestamente había escrito yo.
-Yo nunca estuve en New York, luego de mediados de Julio.- asegure, sin dejar de llorar.
-Sera enjuiciada, y para no perder estancia en su mundo mágico será llevada a Azkaban esta misma noche, el consejo de brujos del Ministerio de Magia, la espera para juzgarla y darle su condena, por haber develado identidad mágica, haber matado dos muggles por venganza y...- decía Martinez, levantándose de su silla, y acercándose a mi como un gato a punto de matar a su presa.
Cuando la puerta se abrió violentamente.
Albus entro por ella, junto con Kingsley, Severus, Glenn, el Ministro Fudge y otras personas que no logre reconocer debido a mis lagrimas.
Como siempre mi tío abuelo no se hizo esperar- Siento interrumpir Señorita Martinez, pero lo que estaba haciendo no corresponde, no si la supuesta culpable no tiene un abogado o en tal caso un parlamento. Además aún no se ha dictado sentencia, por lo cual no puede dar por hecho que ira a Azkaban.- las palabras de Dumbledore a pesar del miedo lograron parar mi llanto.
Sin haberme dado cuenta, una mano se pozo en mi hombro, y sin mirar quien era, simplemente la tome y la estruje necesitaba estar con alguien, en ese momento.
-Señor Dumbledore, déjeme aclararle, que con toda las pruebas que la CIA ha reunido y el departamento de operaciones mágica también recolecto, es más que obvio que la señorita Elli, tendrá su buen tiempo en Azkaban.- recalco Martinez.
-Eso no lo damos por hecho si no ha sido juzgada por el Wizengamot, y aún no tiene ninguna sentencia, por lo cual, ella será trasladada a Londres, para que pueda preparar su defensa, como corresponde. Mientras tanto, le pido a usted Martinez, que vuelva a su puesto en operaciones mágicas, y calme a la CIA, hasta que sea juzgada.- informo Fudge.
-Si señor Ministro. Sin embargo, la corte muggle de Estados Unidos, también la esta buscando, y ellos, no tienen ninguna buena voluntad de esperar a que la asesina prepare su defensa.- replico Ruth con nerviosismo.
-Aún no hemos dado juicio a los actos, así que no podemos hablar, por el momento se preparara el Wizengamon, luego se vera.- concluyo Albus, acercándose a mi, ya con cara de enojo, como nunca lo había visto antes, y ayudándome a levantar de la silla.
Al levantarme note, que la mano que estaba en mi hombro era la de Glenn, esto hizo que me decepcionara un poco, y sin embargo me sentí contenida. Pero de todas formas busque con la mirada por la habitación a Severus.
De igual manera no hizo falta que buscase demasiado, por que como si hubiera una flecha titilante en rojo, me di cuenta y creo que todos los demás también de donde estaba Snape.
-¡Severus!.- grito una voz que ahora ya odiaba.
Al darme vuelta, vi al hombre que amaba, al hombre que ahora ya creía mío por un estúpido beso, abrazando a otra mujer, o al menos, ella lo abrazaba.
-¡No me había dado cuenta! ¡Por Merlín como pasa el tiempo! ¿Tu que...? ¡Oh que feliz estoy de verte de nuevo.- Ruth estaba aún colgada del cuello, del hombre que me volvía loca, y había besado hacía no menos de una hora.
Sin embargo Severus parecía helado, al igual que el resto de los presentes. Y si bien quería destruir esta escena a como fuera lugar, no tuve que hace nada, que alguien lo hizo por mí.
Glenn carraspeo fuertemente – Creo que es hora de irnos, o al menos los que queramos demostrar la inocencia de Clair.- sentencio con enojo.
Dumbledore, que si bien hasta el momento, no parecía nada contento, por un segundo volvió a tener sus ojos pícaros. Sin embargo eso no duro mucho, y sin que se me permitiese seguir destilando odio, hacía ese abrazo de incomprensión por mi parte, mis acompañantes los cuales me iban agarrado de un brazo por Glenn y del otro por Albus , salimos caminando hacía a fuera de la oficina.
Una vez ya fuera del edificio mire a Albus de manera confusa y más calma y pregunte - ¿Qué esta pasando?-
-No creo que sea el momento.- dijo mirando hacía todos los lados posibles.
-Me están acusando de asesina y de que iré a Az...- comencé a decir con enojo y desesperación.
-No iras a Azkaban, sigo siendo jefe del Wizengamot, además, ahí peores asuntos que atender, en el mundo mágico, que podrían afectar en gravedad a los muggles, ellos a nosotros.- explico esporádicamente.
Sin palabras, reacciones, o muestras de ninguna reacción viviente, mire a mi abuelo completamente, desconcertada.
Cuando pense que no podría haber nada peor, Severus sale con esa mujer odiosa colgada del brazo, del departamento de la CIA.
¿Y ahora que? ¡Por Merlín acaso no se puede tener paz uno en la vida!.
Por primera vez el Halloween me tensaba los musculos del todo el cuerpo, como si estuviera viendo una película de terror. La única diferencia es que la película era la realidad que estábamos viviendo. Y si las cosas seguían así, el Halloween va a durar mucho más que una noche... Mmm aunque, viendo el lado positivo, voy a tener que buscar más dulces.
Bueno espero les haya gustado, dejen sus comentarios los que me quieran tirar un tomate o una silla de lo mal que esta jejeje.
Se cuidan!
